Resuelto el enigma del inesperado frío en Plutón


ABC.es

  • Un nuevo análisis de la atmósfera del planeta enano explica por qué la nave espacial New Horizons midió temperaturas mucho más bajas de lo previsto

La nave espacial New Horizons cambió en 2015 mucho de lo que los científicos creían saber sobre Plutón. Tan solo unos días después de que la misión alcanzara su máxima aproximación al planeta enano, el panorama descrito resultaba sorprendente: tortuosas cordilleras, hielos que fluyen, una espesa neblina y, entre otros descubrimientos, las mediciones reales de su temperatura, que resultó ser mucho más baja de la pronosticada a partir de la composición del gas de la atmósfera. El motivo del frío gélido a 50 km sobre la superficie de este mundo más pequeño que la Luna ha sido un misterio desde entonces, pero un nuevo estudio publicado este miércoles en la revista «Nature» propone una solución al enigma. El culpable ya ha sido mencionado: la niebla.

Según los investigadores, son las partículas de la neblina y no los gases los que controlan la temperatura atmosférica de Plutón, lo que convierten este cuerpo planetario en un lugar único en el Sistema Solar. Nunca antes se había visto nada semejante.

El mecanismo de enfriamiento implica la absorción de calor por las partículas de neblina, que luego emiten radiación infrarroja, enfriando la atmósfera al irradiar energía al espacio. El resultado es una temperatura atmosférica insoportable de aproximadamente -203º C en lugar de los -173º C previstos, que tampoco son pocos.

El principal autor del estudio, Xi Zhang, profesor asistente de Ciencias Planetarias y de la Tierra en la Universidad de California en Santa Cruz (EE.UU.), cree que el exceso de radiación infrarroja de las partículas de neblina en la atmósfera de Plutón debería ser detectable por el futuro Telescopio Espacial James Webb una vez que abra sus ojos en 2019, lo que confirmaría la hipótesis de su equipo.

Superficie rojiza

Las imágenes de la New Horizons muestran extensas capas de bruma, resultado de reacciones químicas en la atmósfera superior, donde la radiación ultravioleta del Sol ioniza nitrógeno y metano, que reaccionan para formar pequeñas partículas de hidrocarburo de decenas de nanómetros de diámetro. A medida que estas diminutas partículas se hunden a través de la atmósfera, se unen para formar agregados que crecen a medida que descienden, y eventualmente se depositan en la superficie.

«Creemos que estas partículas de hidrocarburos están relacionadas con el material rojizo y marrón que se ve en las imágenes de la superficie de Plutón», dice Zhang.

Los investigadores están interesados en estudiar los efectos de las partículas de neblina en el control de la temperatura de otros cuerpos planetarios, como Tritón, luna de Neptuno, y Titán, satélite de Saturno. Sus hallazgos también pueden ser relevantes para la investigación de planetas extrasolares con atmósferas difusas.

 

NASA mostró en detalle el polo norte de Plutón


El Nacional

  • La fotografía, que muestra los cañones helados del planeta enano, fue captada por la sonda espacial New Horizons
 La imagen fue captada a uno 33.900 kilómetros de distancia de Plutón | NASA


La imagen fue captada a uno 33.900 kilómetros de distancia de Plutón | NASA

La Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) ha difundido una imagen que permite apreciar los cañones del polo norte de Plutón, el planeta enano que ha sido fotografíado por la sonda espacial de New Horizons.

La fotografía deja ver en detalle largos cañones de hielo que atraviesan verticalmente Lowell Regio, una zona llamada así en honor al estrónomo estadounidense Percival Lowell que contribuyó al descubrimiento de Plutón.

En la fotografía se indica con amarillo el cañón más grande, que mide 74 kilómetros de ancho y tiene un valle de poca profundidad que se muestra con azul. En color verde, se muestran otros cañones paralelos, que tienen 10 kilómetros de ancho.

Debido a su estado, los científicos creen que tiene una edad mucho mayor que la de los cañones de otras partes del planeta enano, que tienen contornos más nítidos.

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En color rosado se puede observar otro cañón más irregular en su extensión. A la derecha de la imagen, en rojo, se muestran hoyos que alcanzan los 70 kilómetros de diámetro y 4 de profundidad.

Según los expertos, estas fosas podrían ser lugares de derretimiento de hielo depositado debajo que hizo colapsar el suelo.

La imagen fue obtenida por la cámara multiespectral Ralph de New Horizons. Cuenta con una resolución de la imagen de aproximadamente 680 metros por cada píxel. El borde inferior de la imagen representa aproximadamente 1.200 kilómetros, detalla la NASA en su web oficial.

La fotografía se obtuvo a aproximadamente 33.900 kilómetros de Plutón, 45 minutos antes de la máxima aproximación entre el planeta y la sonda New Horizons el 14 de julio del 2015.

La NASA traza el primer «mapa de carreteras» de Plutón


ABC.es

  • Colinas, montañas, volcanes, suaves llanuras e irregulares crestas. Las imágenes recogidas por «New Horizons» han permitido dibujar un detallado panorama geológico del planeta enano para entender qué evolución siguió

 

 Detalle de la planicie Sputnik, en Plutón. Las líneas negras representan depresiones en la extensión de nitrógeno congelado, y los colores, varios tipos de terreno en torno a ella - ASA/JHUAPL/SwRI

Detalle de la planicie Sputnik, en Plutón. Las líneas negras representan depresiones en la extensión de nitrógeno congelado, y los colores, varios tipos de terreno en torno a ella – ASA/JHUAPL/SwRI

Después del largo viaje a Plutón, la sonda «New Horizons» pudo tomar fotografías muy detalladas que le permitieron a los científicos reconstruir parte del pasado geológico del pequeño planeta congelado. Aparte de ser un miembro conocido del Sistema Solar, Plutón es una pieza clave si se quiere comprender cómo se formó el Sistema Solar a partir del impacto de unas rocas congeladas que hoy en día son el vecindario de este cuerpo.

Después de muchos meses de trabajo y observaciones, la NASA ha publicado un detallado mapa para reflejar la diversidad del terreno y la geología del planeta enano. El mapa cubre una porción de más de 2.000 kilómetros de la superficie, y abarca la famosa llanura Sputnik, una región helada cubierta de nitrógeno congelado. Aunque de momento no puede competir con Google Maps, este mapa tiene una resolución de 320 metros por píxel.

Está coloreado con los distintos tipos de terrenos, clasificados a su vez en función de la textura (el grosor de las partículas que lo componen) y la morfología (lisa, agujereada, rizada, etc). (Enlace con los distintos tipos de terreno presentes en Plutón).

Mapa de los tipos de terreno de Plutón elaborado por la NASA- NASA/JHUAPL/SwRI

Mapa de los tipos de terreno de Plutón elaborado por la NASA- NASA/JHUAPL/SwRI

Los colores verdosos y azulados se concentran en los bordes de la planicie Sputnik, más allá se extienden llanuras más irregulares. Las líneas negras delimitan la presencia de «casillas» en la vasta extensión de nitrógeno congelado. Los colores morados, se corresonden con las montañas orientales, mientras que los colores rosas representan una zona de colinas dispersas. Al sur del mapa, en la parte roja, se representan una zona en la que puede haber criovolcanes, capaces de escupir material congelado.

Aparte de describir todo esto, los científicos pueden estudiar qué partes del terreno se han formado antes que otras. Por ejemplo, los cráteres amarillos, en la zona occidental, se deben haber formado después que el terreno circundante (en marrón). Así, uno a uno se pueden ir comprendiendo los procesos que han formado el Plutón de hoy en día.

 

La nave ‘New Horizons’ halla extensas reservas de agua helada en Plutón


El Mundo

La sonda New Horizons, de la NASA, que desde el pasado 14 de julio analiza la superficie de Plutón, sigue logrando impresionantes descubrimientos sobre el planeta enano. El último de estos hallazgos indica que Plutón tiene más agua helada en su superficie de lo que se creía. Los nuevos datos obtenidos por esta misión no tripulada indican que al menos 108.000 kilómetros de la superficie de Plutón están cubiertas por hielo de agua.

Los esacenos de Plutón que cubren el hemisferio visible al New Horizons. NASA/JHUIAPL/SWRI

Los esacenos de Plutón que cubren el hemisferio visible al New Horizons. NASA/JHUIAPL/SWRI

Desde la página web de la agencia espacial estadounidense se han publicado dos imágenes en color falso obtenidas a partir de las observaciones con luz infrarroja de la sonda Ralph/Linear Etalon Imaging Spectral Array. El mapa de la izquierda es la primera versión que se elaboró utilizando una técnica con la que la firma espectral del hielo de agua queda fácilmente oculta por el hielo de metano.

El método utilizado para la imagen de la derecha, la más reciente, es mucho más sensible y muestra sólo las zonas en las que únicamente hay hielo de agua. El nuevo mapa deja constancia de que la superficie de Plutón tiene mucho más hielo de agua de lo que se pensaba en un principio. Este importante descubrimiento es el primer paso para determinar si hay vida en el planeta enano.

Pero a pesar de la gran precisión de este mapa, aún no muestra apenas agua helada en las zonas conocidas como Sputnik Planum (la región occidental del ‘corazón de Plutón’) ni en Lowell Regio, lo que indica que, al menos en estas regiones, las rocas de agua helada están ocultas bajo una gruesa capa de hielo de metano, nitrógeno y monóxido de carbono.

El cielo de Plutón también es azul


El Mundo

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La imagen ha sido generada para mostrar el color azul que el ojo humano vería en el cielo de Plutón. NASA/JHUAPL/SwRI

El cielo de Plutón es azul, como el de la Tierra. Lo ha averiguado la sonda New Horizons, que también ha detectado agua helada en el planeta enano en numerosas zonas. La nave de la NASA hizo su mayor aproximación a Plutón a mediados de julio, ofreciendo imágenes de este cuerpo situado en los confines del Sistema Solar. En la actualidad la nave New Horizons se encuentra a 5.000 millones de kilómetros de distancia de la Tierra.

La fotografía que publica ahora la NASA es una composición para mostrar cómo el ojo humano vería el cielo de Plutón y ha sido realizada a partir de las que tomó la cámara MVIC (Ralph/Multispectral Visible Imaging Camera).

¿Por qué varían los colores del cielo? “Están relacionados directamente con la composición química de la atmósfera”, explica a EL MUNDO Olga Prieto, geóloga planetaria del Centro de Astrobiología (CAB/CSIC-INTA). “En la atmósfera de la Tierra tenemos vapor de agua y partículas en suspensión, como cenizas de los volcanes. Cuando llega la luz solar, va chocando con las moléculas y partículas, y la luz blanca se va dispersando y diferenciando en todo el espectro de color”, señala la investigadora.

Cuanto más pequeñas son las partículas, mayor capacidad de dispersar la luz en longitudes de onda más bajas, es decir, en el azul. Las partículas más grandes dispersan la luz en longitudes de onda altas (rojos). “En la Tierra vemos el cielo azul porque tenemos moléculas como el nitrógeno, que son muy pequeñas y dispersan la luz en longitudes de onda bajas“, relata en conversación telefónica.

Vemos el cielo terrestre azul, sobre todo, cuando el Sol está alto. Al amanecer o durante el ocaso, el ojo percibe otros colores, anaranjados o rojizos, porque la luz nos llega desde otra posición y va chocando con otro tipo de partículas.

En Marte, donde hay sobre todo moléculas de dióxido de carbono, el cielo es de color anaranjado debido a que los vientos arrastran gran cantidad de partículas de polvo en suspensión que contienen granos de óxidos, explica.

Macromoléculas

El color azulado del cielo de Plutón ofrece a los científicos información sobre el tamaño y la composición de las partículas que hay en ese planeta enano. New Horizons ha mostrado que en su atmósfera, al igual que en la de Titán (una luna de Saturno), hay moléculas o partículas pequeñas que desvían la luz en longitudes de onda pequeñas. Pero esas partículas que hay en Plutón tienen además gran interés para la astrobiología porque son el resultado de reacciones químicas entre el metano y el nitrógeno.

Estas partículas complejas se llaman tolinas y generan macromoléculas, que tienen estructura de armazón, que pueden formar partículas en suspensión y precipitar al suelo. Ese proceso de formación de grandes moléculas, señala Prieto, ya había sido observado en la atmósfera de Titán, una luna de Saturno. Los científicos creen que deben ser comunes en cuerpos localizados en regiones externas de nuestro sistema.

Sus atmósferas son, no obstante, muy distintas. “La presión de la atmósfera en Plutón es muy baja , entre 6 y 25 microbares aproximadamente, mientras que la de la Tierra es de un bar, y la de Titán, de 1,6 bares aproximadamente”, dice la astrofísica.

“¿Quién iba a esperar un cielo azul en el cinturón de Kuiper? Es sensacional”, ha declarado Alan Stern, investigador principal de la misión New Horizons en el Instituto de Investigación Southwest de Boulder (Colorado).

Asimismo, New Horizons ha detectado a través del espetrómetro Ralph numerosas regiones pequeñas con agua helada expuesta. Además de hielo de agua, en Plutón también hay hielo de metano o hielo de nitrógeno, según explica Olga Prieto. Un aspecto curioso de este hallazgo es que las áreas que presentan más agua helada corresponden a las mismas zonas que en las imágenes a color tomadas recientemente por la nave eran de color rojo brillante. Los científicos de la NASA no saben aún por qué ese hielo de agua tiene un tono rojizo.

El violento pasado de Caronte, la mayor luna de Plutón


El Mundo

  • Imágenes tomadas durante el acercamiento al planeta enano de julio
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Además de estudiar Plutón, la sonda New Horizons está investigando Caronte, la mayor luna del planeta enano, al que se aproximó el pasado 14 de julio.

La NASA ha publicado este jueves la mejor foto de Caronte tomada hasta ahora. La imagen, de alta resolución, es a color y muestra las marcas que ha dejado en su superficie su violento pasado geológico.

Y es que, según la gencia espacial de EEUU, las imágenes han supuesto una gran sorpresa, pues muchos científicos pensaban que la superficie de este satélite era monótona. Sin embargo, han encontrado un mundo cubierto de montañas, cañones y con una gran variedad de colores en su superficie.

“Pensábamos que las posibilidades de ver características tan interesantes en un satélite de un mundo situado en los confines del Sistema Solar eran bajas. Pero no podríamos estar más encantados con lo que estamos viendo”, ha declarado Ross Beyer, investigador del instituto SETI y de la NASA.

La fotografía fue tomada poco antes de que la nave se situara en su punto más cercano de Plutón. Según detalla la agencia espacial de EEUU en un comunicado, la fotografía es el resultado de la combinación de diversas imágenes tomadas por la cámara MVIC (Ralph/Multispectral Visual Imaging Camara) de New Horizons. Los colores han sido procesados para destacar las diferencias geológicas que hay en su superficie.

Una gran luna

El diámetro de Caronte mide la mitad que el de Plutón, lo que la convierte en la mayor luna de nuestro sistema solar respecto al cuerpo que orbita. El satélite mide unos 1.214 kilómetros y esta foto muestra en detalle una porción de 2,9 kilómetros.

La nave New Horizons se encuentra en la actualidad a 5.000 millones de kilómetros de distancia de la Tierra y, según la NASA, todos los sistemas de la sonda están funcionando con normalidad. Siguen llegando poco a poco los datos que tomó durante su aproximación a Plutón y Caronte, por lo que en los próximos meses difundirán más imágenes y composiciones del sistema de este planeta enano.

Cara a cara con Plutón


El Mundo

    • La sonda ‘New Horizons’ alcanzará este martes su máxima aproximación al planeta enano
    • Estudiará por primera vez uno de estos pequeños y helados mundos en una remota región del Sistema Solar aún inexplorada
 NASA/JHUAPL/SWRI En la primera exploración de Plutón y del cinturón de Kuiper. Se cree que ayudará a entender los orígenes del Sistema Solar

NASA/JHUAPL/SWRI
En la primera exploración de Plutón y del cinturón de Kuiper. Se cree que ayudará a entender los orígenes del Sistema Solar

Relegado en 2006 a la categoría de planeta enano, Plutón vuelve a acaparar titulares estos días. Por primera vez, una nave espacial va a estudiar este pequeño y lejano mundo que durante muchas décadas figuró en los libros de texto como uno de los planetas del Sistema Solar.

Cuando, el 19 de enero de 2006, la sonda de la NASA New Horizons despegó desde Cabo Cañaveral rumbo a Plutón, éste era el único planeta que quedaba por explorar. Pero durante el verano de ese mismo año, la Unión Astronómica Internacional (UAI) acordó en una asamblea celebrada en Praga sacarlo de la lista de planetas del Sistema Solar. Estableció una nueva categoría, la de planetas enanos, en la que incluyó a Plutón y de la que, de momento, sólo forman parte otros cuatro cuerpos (Ceres, Eris, Makemake y Haumea).

Tras nueve años y medio volando, el martes 14 de julio New Horizons culminará el viaje más rápido que se ha llevado a cabo hasta ahora. A una velocidad de 49.600 kilómetros por hora, se situará a 12.500 kilómetros de distancia de Plutón para recabar durante unas pocas horas imágenes y datos de este planeta enano y de Caronte, la más grande de sus cinco lunas conocidas hasta ahora. Y es que los científicos creen que es probable que tenga más satélites y que New Horizons sea capaz de descubrirlos.

«Es una misión muy emocionante porque Plutón es un objeto absolutamente nuevo para la ciencia. Ninguna sonda espacial se ha acercado a una bola de hielo como Plutón, que está muy lejos del Sol y tiene unas características muy distintas a cualquier cuerpo que hayamos estudiado hasta ahora. Por todo ello, la misión de New Horizons tiene un enorme interés», asegura a EL MUNDO Mark Kidger, científico de la Agencia Espacial Europea (ESA) sin relación con esta sonda de la NASA.

El inexplorado cinturón de Kuiper

Los astrónomos podrán explorar por fin a través de los datos que recabe esta nave el denominado cinturón de Kuiper, una zona del Sistema Solar muy alejada de nosotros pendiente por estudiar con sondas como las que ya han visitado muchos otros lugares del cosmos. Plutón es el cuerpo más grande y brillante de los que se conocen en el cinturón de Kuiper, pero es demasiado pequeño y está muy lejos como para estudiarlo bien desde la Tierra.

Recreación artística de la nave 'New Horizons'NASA

Recreación artística de la nave ‘New Horizons’NASA

La aproximación de la New Horizons a Plutón se producirá precisamente el mismo día en que se cumplirán 50 años de la llegada de la primera nave espacial a Marte, pues la Mariner 4 sobrevoló el Planeta Rojo el 14 de julio de 1965.

La exploración espacial de los planetas del Sistema Solar comenzó en los años 60 con Venus y Marte; continuó con Mercurio, Júpiter y Saturno en los 70, mientras que en los 80, naves diseñadas por el hombre se centraron en Urano y Neptuno.

Desde que fue descubierto en 1930, Plutón siempre ha sido considerado una rareza. Por eso, desde el inicio hubo dudas sobre si se trataba de un planeta, recuerda Kidger: «Era más pequeño que el planeta que esperaban encontrar, y su órbita era muy distinta a la de los demás planetas, que son esféricos o casi. Incluso Mercurio, el más pequeño, tiene esa forma. Sin embargo, Plutón y otros cuerpos como Ceres, que también se considera un planeta enano, no son tan esféricos. Las imágenes de New Horizons sugieren que Plutón es bastante irregular, lo que confirma lo que se sospechaba», señala el científico de la ESA en conversación telefónica.

Los ‘ladrillos’ de los planetas

Pese a que la decisión de sacar a Plutón de la lista de planetas fue controvertida, la mayor parte de los científicos considera que fue acertada: «Plutón tiene unos 2.300 kilómetros de diámetro. Es un gigante entre los cuerpos del Sistema Solar exterior, pero es muy pequeño comparado con Mercurio. Es el mayor de los miles de cuerpos que no llegaron a convertirse en un planeta mayor. Nos dan información sobre cómo se formaron los demás planetas, son como los ladrillos originales. Y el estudio de estos ladrillos, de los asteroides y de los cuerpos transneptunianos como Plutón, son muy interesantes para conocer cómo se formó la Tierra y los otros planetas».

Ceres, otro planeta enano que está siendo investigado por la sonda Dawn de la NASA, «es el doble de grande que cualquier asteroide. Pero es muy pequeño para ser un planeta», añade Kidger.

New Horizons es también la nave mas rápida que se ha lanzado al espacio: «Ha llegado en un tiempo récord. Nunca nos hemos aproximado tanto a Plutón y tardaremos muchos años en volver a hacerlo, porque la sonda ha aprovechado una alineación de planetas favorable para llegar mucho más rápidamente. Si hubiera ido directamente, habría tardado 50 años, pero usando la fuerza de gravedad de Júpiter lo ha reducido a algo más de nueve años».

Según explica la NASA, la sonda, de unos 500 kilos, está diseñada para que cuando se acerque a Plutón, «recopile tantos datos como pueda a la mayor velocidad posible». Aunque enviará una selección pocos días después del 14 de julio, seguirá mandado información durante 16 meses.

Para Hal Weaver, científico del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, el centro que lidera esta misión, New Horizons es uno de los grandes exploradores de nuestra época:«Hay muchas cosas que no sabemos, no sólo sobre Plutón, sino también de otros mundos como él. No estamos reescribiendo los libros de texto con esta misión histórica, los escribiremos desde cero», ha declarado.

Puntos misteriosos

Y esos nuevos textos irán ilustrados con las fotos que está tomando la sonda y que ya están suscitando una gran expectación. Además del color rojizo que parece tener su superficie, los científicos están intrigados por unos puntos brillantes que aparecen en las imágenes. Todavía no saben a qué se deben y esperan que a medida que se acerque más a Plutón, obtengan más datos para esclarecer su origen. «Mi sospecha personal al ver estas imágenes es que esos puntos podrían ser algo parecido a los cráteres que hay en la Luna. No es imposible que Plutón tenga volcanes, aunque no serían como los de la Tierra. En vez de lava, expulsarían, quizás, metano líquido», propone Kidger.

New Horizons también estudiará en profundidad Caronte, la luna más grande de Plutón, y la relación entre estos dos mundos helados. Los científicos creen que estos dos cuerpos fueron moldeados por una colisión cósmica hace miles de millones de años. Pero, según explica en una nota de prensa de la NASA el investigador del Instituto Southwest Alan Stern, pese a que han estado orbitando juntos durante todo ese tiempo, «son totalmente distintos».

Mientras que Plutón tiene una atmósfera, Caronte carece de ella. Los materiales rojizos que colorean Plutón están ausentes en su luna principal, que parece dominada por el gris. También su composición es diferente. En el planeta enano se ha hallado nitrógeno, metano, etano y mónoxido de carbono mientras que en la superficie de Caronte hay agua helada y amoniaco. Se cree que el interior de Plutón es rocoso en su mayor parte; en su satélite hay un mayor equilibrio entre rocas y hielo.

Un mundo inhóspito

Como se ve, pese a lo mucho que se ignora, los científicos tienen bastantes pistas sobre cómo podría ser Plutón. Así, están convencidos de que se trata de un mundo demasiado hostil para que pueda albergar algún tipo de vida, pues la temperatura en su superficie rondaría los -233º C.

Una «anomalía» en el funcionamiento de la nave espacial New Horizons mantuvo en vilo a los ingenieros y científicos de la NASA el pasado fin de semana. El 4 de julio, un fallo de origen desconocido interrumpía brevemente las comunicaciones entre la Tierra y la sonda cuando ésta se encontraba a 4.900 millones de kilómetros de distancia de nuestro planeta. Las operaciones habituales se retomaron el 7 de julio y desde entonces ha seguido ofreciendo retratos de Plutón y Caronte.

Todo está listo en el centro de la Universidad Johns Hopkins desde el que se controla la misión para la aproximación del 14 de julio. Aunque el descubridor de Plutón, Clyde Tombaugh, murió en 1997, sus hijos Alden y Annette serán invitados de excepción. Parte de las cenizas de su padre, viajan dentro de la nave.

Twitter: @teresaguerrerof

Vía despejada para llegar a Plutón


ABC.es

  • La sonda New Horizons, a 18 millones de km de su destino, detecta metano en el mundo más remoto del Sistema Solar
nasa Recreación de la sonda News Horizon en su camino a Marte

NASA | Recreación de la sonda News Horizon en su camino a Marte

A medida que la New Horizons se aproxima a su histórica cita del próximo 14 de julio con Plutón y sus cinco satélites, sus instrumentos han empezado ya a investigar y a recabar datos de las características de uno de los mundos más desconocidos del Sistema Solar. Y ahora acaban de confirmar que sobre su gélida superficie abunda el metano, algo que se ya se sabía desde 1976 gracias a observaciones con telescopios basados en Tierra y que, por aquel entonces, sorprendió mucho a los astrónomos.

El espectrómetro de infrarrojos de la nave ha realizado las primeras mediciones directas de este gas. Y los investigadores se preguntan por su origen. «Sabíamos que había metano en Plutón –afirma Will Grudy, que dirige el equipo que se encarga de estudiar la composición de la superficie del planeta enano–, pero estas son nuestras primeras detecciones directas. Y pronto sabremos si hay diferencias en cuanto a la presencia de hielo de metano entre unas zonas y otras del planeta».

El metano, cuya fórmula química es CH4, es un gas incoloro e inodoro que está presente tanto en el subsuelo como en la atmósfera de la Tierra. En nuestro planeta, sin embargo, una buena parte del metano que existe es de origen orgánico. Es decir, que es emitido por las distintas formas de vida. En Plutón, sin embargo, el metano tiene por fuerza que tener otro origen. Y podría, en efecto, proceder de la nebulosa solar primigenia a partir de la cual se formó nuestro Sistema Solar, hace más de 4.500 millones de años. Aunque para saber eso habrá que esperar aún un tiempo.

Composición de la atmósfera

La New Horizons se encuentra ahora «solo» a menos de 15 millones de kilómetros de su objetivo. Un paso, si tenemos en cuenta que la distancia media entre Plutón y la Tierra es de casi 6.000 millones de kilómetros.

Durante estos días, la nave está llevando a cabo una serie de observaciones críticas para prepararse, por ejemplo, para el estudio detallado de la atmósfera de Plutón cuando llegue el momento. Apenas unas horas antes de su máxima aproximación el 14 de julio, las cámaras de la nave podrán ver cómo la luz del Sol pasa a través de la atmósfera del planeta, lo que ayudará a los científicos a determinar su composición. «Será como si Plutón fuera iluminado desde detrás por una bombilla de un billón de vatios», explica Randy Gladstone, uno de los científicos de la misión.

Otro de los hitos importantes de estos días es que la New Horizons ha comprobado que no se encontrará con obstáculos imprevistos de aquí al final de su viaje. Tras siete largas semanas de búsqueda de nubes de gas y polvo, anillos y otros peligros potenciales, el equipo de control de la misión ha comprobado que todo está despejado y ha decidido que la nave siga su trayectoria prevista, sin necesidad de llevar a cabo modificación o corrección alguna.

A su actual velocidad (49.600 km. por hora) el impacto inesperado con cualquier pequeña mota de polvo en el camino podría resultar letal para la nave. «Hemos dado todos un suspiro de alivio al saber que el camino parece estar libre –ha asegurado Jim Green, director de Ciencias Planetarias de la NASA–. La recompensa científica será más rica si podemos mantener la trayectoria óptima de vuelo en vez de tener que hacer observaciones desde una de las trayectorias alternativas».

Medidas de seguridad

Para garantizar al máximo la seguridad de la misión, los científicos han venido utilizando desde mayo la más potente de las cámaras de a bordo, la Long Range Reconnaissance Imager (LORRI), para tratar de identificar cualquier peligro, como alguna pequeña luna desconocida, anillos no descubiertos alrededor del planeta, nubes de polvo… «No encontrar ninguna luna o anillo nuevo ha sido una sorpresa científica para la mayoría de nosotros –asegura Alan Stern, el investigador principal de la misión–. Pero gracias a eso, no hará falta encender los motores para evitar algún peligro potencial».

En caso de ser necesario, el último día para llevar a cabo con éxito cualquier cambio de trayectoria sería el 4 julio. El equipo que analiza las posibles amenazas para la misión se creó en 2011, justo después del descubrimiento de la cuarta luna de Plutón, Cerbero. Fue entonces, al comprobar que este pequeño satélite estaba lleno de cráteres de impacto, cuando surgió la preocupación de que rocas procedentes del cinturón de Kuiper, en la zona externa del Sistema Solar, pudieran cruzarse de pronto con la trayectoria de la New Horizons, poniendo en peligro toda la misión.

Así que los ingenieros volvieron a poner a prueba las diferentes partes de la nave, de las que hay copias exactas en la Tierra, para comprobar hasta qué punto serían capaces de resistir eventuales impactos de partículas y pequeñas piedras a la deriva. Los investigadores elaboraron también detallados modelos del sistema plutoniano para averiguar las posibles localizaciones de anillos y residuos. Pero desde el mes pasado, cuando la New Horizons estuvo lo bastante cerca de su objetivo como para utilizar sus cámaras, el equipo pudo estimar que las posibilidades de un accidente catastrófico eran inferiores al uno por ciento.

Las imágenes utilizadas para llegar a esta conclusión son muy recientes, y fueron tomadas los pasados 22, 23 y 26 de junio. En ellas, tanto Plutón como sus cinco lunas conocidas son perfectamente visibles, pero no hay ni rastro de lunas o nubes de escombros nuevos y que pudieran constituir un peligro para la misión.

«El suspense -afirma John Spencer, que dirige el equipo de análisis de amenazas- ha quedado atrás, por lo menos en su mayor parte. Como científico, estoy algo decepcionado por no haber encontrado nuevas lunas para estudiar, pero como miembro del equipo de New Horizons estoy mucho más tranquilo de no haber encontrado nada que pueda dañar la nave».

Dos caras bien distintas del planeta enano

La nave ‘New Horizons’ se acerca a Plutón


El Mundo

  • EXPLORACIÓN ESPACIAL Misión de la NASA al planeta enano
  • La nave espacial de la NASA comienza a estudiar este mundo helado, que en 2006 fue relegado a la categoría de planetas enanos del Sistema Solar
  • El próximo 14 de julio, la nave hará su máxima aproximación a Plutón

En el colegio aprendimos que Plutón era uno de los nueve planetas del Sistema Solar. Pero durante el verano de 2006, los astrónomos decidieron sacarlo de esa lista. Así, durante la asamblea de la Unión Astronómica Internacional (UAI) celebrada en Praga, se acordó incluir a Plutón en otra categoría de cuerpos celestes, la de los planetas enanos, que fue creada en esa misma reunión. Por entonces, la nave espacial de la NASA New Horizons se dirigía ya hacia este pequeño mundo helado.

Unos meses antes, el 19 de enero de 2006, había despegado desde Cabo Cañaveral (EEUU) a bordo de un cohete Atlas para emprender un fabuloso viaje por el Sistema Solar que le llevaría hasta el que era, por entonces, el único planeta al que no había llegado una nave espacial.

Tras una larga travesía de nueve años durante la que ha recorrido unos 4.600 millones de kilómetros, New Horizons comenzó ayer por fin a estudiar el sistema de Plutón. Aunque su máxima aproximación a este cuerpo celeste tendrá lugar el próximo 14 de julio, cuando se sitúe a unos 10.000 kilómetros de distancia de su superficie, la nave de la NASA ya está realizando mediciones y estudiándolo desde la distancia. A partir de abril tomará fotografías, tanto de Plutón como de Caronte, su luna de mayor tamaño.

A pesar de que haya quedado relegado a la categoría de planeta enano, su estudio sigue teniendo un gran valor para los científicos. Y es que los planetas enanos, con tamaños de entre 200 y 2.000 kilómetros, se consideran reliquias del Sistema Solar que tuvieron su origen hace unos 4.000 millones de años. Por ello, explorarlos aportará datos importantes sobre la formación planetaria.

Durante su viaje, la nave ha pasado cerca de las órbitas de varios planetas del Sistema Solar: Marte (en 2006), Júpiter (al que se aproximó en 2007), Saturno (2008), Urano (2011) y Neptuno (2014).

La fase principal de la misión de New Horizons, que tiene siete instrumentos, consistirá en estudiar la estructura y en analizar la composición de la superficie y atmósfera de Plutón. Se cree que se trata de un mundo gélido con temperaturas que deben rondar los -230ºC, por lo que se piensa que no podría albergar vida.

Un largo viaje por el Sistema Solar

«Aunque tenemos algunas ideas sobre lo que esperamos encontrar, no puedo dejar de pensar que la historia se repetirá de nuevo y nos veremos sorprendidos por algo nuevo, algo que no esperamos ver», señalaba hace unos días Dennis Reuter, científico de New Horizons, en un artículo publicado en la web de la NASA.

Así, Reuter recordaba cómo las sondas enviadas a distintos destinos del Sistema Solar habían realizado sorprendentes descubrimientos, como los volcanes de Io (una luna de Júpiter), los lagos de hidrocarburos en Titán(el mayor satélite de Saturno), los géiseres de nitrógeno de Tritón (luna de Neptuno), entre otros muchos ejemplos.

New Horizons también intentará averiguar si Plutón tiene otros satélites que no han sido descubiertos. De momento, han sido localizadas cinco lunas: Caronte, Hidra, Nix, Cerbero y Estigia. Las dos últimas fueron descubiertas recientemente, en 2011 y 2012 respectivamente.

La sonda ha pasado gran parte de su viaje durmiendo para ahorrar energía. En total, ha estado hibernando 1.873 días repartidos en 18 periodos de entre 36 y 202 días. El pasado 6 de diciembre, salió de su última fase de hibernación para comenzar el periodo más importante de su misión, cuyo coste total asciende a 700 millones de dólares (unos 603 millones de euros).

Una vez complete su trabajo en el sistema de Plutón, si se encuentra en buen estado su misión en esta remota región del Sistema Solar se prolongará para que pueda sobrevolar uno o dos cuerpos celestes más del Cinturón de Kuiper, de entre 40 y 90 kilómetros de diámetro.

Por cierto, New Horizons lleva un puñado de cenizas de Clyde Tombaug (1906-1997), el astrónomo estadounidense que descubrió Plutón en 1930. Además de las cenizas, con las que la NASA hará un homenaje póstumo al padre de este planeta enano, la agencia ha metido en la nave otros objetos simbólicos, entre los que figuran una bandera de EEUU, una moneda de Florida, un CD con los nombres de casi medio millón de personas que escribieron a su página web y una pieza del SpaceShipOne, el primer vehículo espacial privado. También las sondas Voyager, los objetos creados por el hombre que más distancia han recorrido (la Voyager 1 ha salido incluso del Sistema Solar) llevaban discos con una selección de información sobre la Tierra y mensajes por si caía en manos de alguna civilización extraterrestre.

El rompecabezas de las tormentas en Júpiter


CET – El Mundo

EL EXTRAÑO FENÓMENO FUE REGISTRADO EN MARZO DE 2007

  • Observan por casualidad un fenómeno atmosférico que parece ser periódico
  • La investigación ha sido dirigida desde la Universidad del País Vasco
  • actualidad080124.jpgMADRID.- Observando el paso de la nave ‘New Horizons’, camino al nanoplaneta Plutón, los científicos se toparon por casualidad con la formación de dos inmensas tormentas en el mayor de los chorros de aire (llamados ‘jets’) que alberga la atmósfera de Júpiter.

    El análisis de las imágenes, dirigido desde el País Vasco y publicado en ‘Nature’, ha permitido estudiar estos fenómenos, pero también ha despertado nuevas incógnitas sobre su aparente periodicidad.

    Los ‘jets’ son grandes columnas de aire que se mueven a grandes velocidades e influyen en la meteorología de Júpiter y otros planetas, incluida la Tierra. Júpiter posee ocho por hemisferio, especialmente llamativos.

    Los científicos vieron con el telescopio espacial ‘Hubble’ (y después con toda una batería de observatorios terrestres) dos tormentas a punto de formarse en la más intensa de estas columnas de aire, situada en latitudes medias del hemisferio norte.

    El rápido movimiento de las nubes durante este proceso ha permitido adquirir datos sobre las partes más profundas de la atmósfera joviana.

    También ha quedado patente una inquietante coincidencia. La primera vez que se registraron tormentas en un ‘jet’ fue en 1975. No se volvieron a ver hasta 1990. Y los últimos datos corresponden a observaciones de marzo del año pasado. Es decir, parece que ocurren cada 15 o 16 años, pero nadie sabe por qué. Suponiendo que haya un por qué.

    “Es tentador mencionar una analogía con un pulso rítmico”, admite el investigador Kunio Sayanagi, de la Universidad de Louisville (Kentucky). Además, no es la única coincidencia: todas las tormentas surgieron en el pico del ‘jet’, donde la velocidad es máxima, todas surgieron por parejas y todas se movieron a idéntica velocidad.

    “Este es uno de los aspectos más curiosos pues no vemos por ningun lugar de donde puede salir ese periodo de 15 años. Tendremos que esperar a ver que pasa“, indicó Sánchez-Lavega, profesor de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y principal autor de la investigación, en la que también han colaborado científicos catalanes y estadounidenses.

    Misterios bajo las nubes

    “Si en el futuro somos capaces de resolver este rompecabezas, probablemente llegaremos a comprender los misterios que se encierran bajo las nubes de Júpiter”, comentó Sánchez-Lavega. El estudio de las imágenes, que ha acaparado la portada de la última edición de ‘Nature’, también ha arrojado importantes certezas.

    “Lo que nosotros vemos en las imagenes de Júpiter es el rapido desplazamiento de las nubes que están dentro del ‘jet’, a más de 600 kilometros por hora. Allí surgieron las tormentas y se formó tras ellas toda la turbulencia que nos ha permitido estudiar el ‘jet'”, explicó Sánchez-Lavega.

    Las simulaciones por ordenador que han reproducido las condiciones de este fenómeno sugieren que los ‘jets’ se forman gracias al calor interno de Júpiter.

    Otra posibilidad que se había apuntado era que los generara la acción del Sol, al igual que ocurre en la Tierra con columnas de aire similares, aunque aquí son menos numerosas y más pequeñas.

    Pero los datos de Sánchez-Lavega y sus colegas indican que los fenómenos atmosféricos llegan muy abajo, hasta donde no alcanza la luz de nuestra estrella.

    “Aún no esta claro, pero nuestro estudio muestra que los ‘jets’ son profundos, por lo que el calor interno cobra fuerza”, señala el investigador español.

    Júpiter, un gigante gaseoso con más de 300 veces la masa de nuestro planeta, completa una órbita alrededor del Sol en 12 años terrestres, aunque sus días sólo duran 10 horas. Ninguno de estos ritmos naturales del planeta justificaría la aparente periodicidad de las tormentas en los ‘jets’, por lo que habrá que buscar la respuesta en otra parte. O quizás sea sólo cuestión de suerte, como tantas otras cosas.