El Museo van Gogh viaja en el tiempo al París del cabaré del siglo XIX con sus famosos carteles publicitarios


El Mundo

Cartel publicitario "Le chat Noir" de Théophile Alexandre Steinlen. Alexandre SteinlenMUSEO VAN GOGH

Cartel publicitario “Le chat Noir” de Théophile Alexandre Steinlen. Alexandre SteinlenMUSEO VAN GOGH

El Museo van Gogh presenta una exposición compuesta de carteles publicitarios de varios artistas que poblaron las calles de París a finales del siglo XIX e ilustraciones “hechas para coleccionistas privados de la alta burguesía”,según ha comunicado Fleur Roos de Carvalhoa.

“Artistas como Henri de Toulouse-Lautrec trabajaron para dos mundos, el de los coleccionistas privados, que disfrutaban en su casa de obras de arte impresas, y el de los carteles con propósitos comerciales destinados a exhibirse en la calle y que eran vistos por todo el mundo”.

Se dice que la publicidad refleja los gustos de los consumidores de cada época, y a juzgar por los carteles seleccionados por el museo de Ámsterdam, para “Obras de arte impresas en el París de 1900: de la élite a la calle”, el París de hace 120 años era la meca del cabaré y las salas de música en directo.

“Muchas cosas estaban pasando en París por esos años y artistas de medio mundo querían ir allí”, contó la conservadora Roos, lo que concentró el talento de pintores que soñaban con realizar grandes cuadros, pero que también tenían la posibilidad de diseñar ilustraciones para sobrevivir.

“Cuando Pablo Picasso fue a Francia quería convertirse en ilustrador, como Théophile Alexandre Steinlen”, explicó Roos de Carvalho. La intención llevó al malagueño a reproducir en una de sus pinturas del periodo azul, “La habitación azul”, una litografía de Toulouse-Lautrec.

Los carteles del París de finales del siglo XIX frecuentemente se colgaban a gran altura y utilizaban colores vivos e imágenes llamativas para atraer la atención de los transeúntes, invitándoles a asistir a lugares tan diferentes como salas de conciertos o clínicas veterinarias, o incitándoles a consumir licores y colonias.

En otras ocasiones se exponían a la misma altura de la calle, con el riesgo de que fueran arrancados por ciudadanos ávidos de tener una pieza de arte en su casa, indicó Roos de Carvalho.

Uno de los anuncios publicitarios es el famoso cabaré “Le chat noir” (El gato negro), frecuentado por Picasso durante su visita a la Exposición Universal de 1900 y que tenía como una de sus atracciones el teatro de sombras.

El mencionado cartel está presidido por un esbelto gato negro de largos bigotes que, sentado, se gira para mirar al espectador de forma desafiante, una obra diseñada por Steinlen que simboliza el espíritu libre del arte de la época y el carácter provocador del cabaret.

Otro de los rótulos, diseñado por Toulouse-Lautrec, da a conocer un espectáculo de cancán del “Moulin Rouge” y retrata a una bailarina con una falda larga que se mueve por el escenario mientras, al fondo, una silueta de hombres y mujeres anónimos la observan.

El viaje en el tiempo propuesto por el Museo van Gogh, abierto al público hasta el 11 de junio, también traslada al visitante a un área menos conocida de las obras de arte impresas, el de las ilustraciones destinadas al selecto público de los coleccionistas privados.

Muchas de esas obras no se colgaban en la pared, sino que se almacenaban en grandes carpetas y eran admiradas por sus propietarios en la intimidad su casa, algo similar a lo que ocurre hoy en día con los libros de fotografía.

“Los coleccionistas podían contratar una suscripción, así recibían varias. Las obras les llegaban directamente a sus hogares, por lo que las disfrutaban de una forma muy privada”, puntualizó Roos de Carvalho.

A diferencia de los carteles publicitarios, estas litografías y aguafuertes prescindían del texto escrito y podían convertirse en series con una temática común.

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El nuevo Stedelijk Museum de Ámsterdam abrirá en septiembre


hoyesarte.com

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El Museo Stedelijk (Ámsterdam) ultima sus últimos detalles para su esperada reapertura el próximo 23 de septiembre en la Plaza de los Museos de la capital holandesa. Su edificio histórico, diseñado en 1895 por  A.W. Weissman, albergará amplios espacios expositivos para mostrar su colección permanente, mientras que el nuevo edificio de 10.000 metros cuadrados, diseñado por  Benthem Crouwel Architects, dotará al museo de un espacio para las exposiciones temporales y otras instalaciones como una cafetería, una librería o el auditorio.

El museo se orientará completamente hacia la Plaza de los Museos (Museumplein) reactivando una importante zona junto a sus otros vecinos: el Rijksmuseum  y el Museo Van Gogh.
Alberga una de las colecciones de arte moderno, contemporáneo y de diseño más importante del mundo, con más de 90.000 objetos que datan desde 1870 hasta nuestros días, incluyendo pinturas, esculturas, vídeos, filmes, instalaciones, obras sobre papel, fotografía, diseño gráfico, artes aplicadas y diseño industrial.

Muestra inaugural

El museo ha anunciado detalles sobre la muestra inaugural: Beyond Imagination mostrará los trabajos de 20 artistas holandeses y residentes en el país. Ocupará toda la segunda planta y se extenderá hacia el auditorio y los espacios públicos del nuevo edificio. En ella se presentarán grandes trabajos e instalaciones de artistas como Carl Andre, Rodney Graham, Joan Jonas, John Knight, Barbara Kruger, Melvin Moti y Diana Thater entre otros. El espacio diáfano y sin columnas brindará numerosas posibilidades para la presentación de piezas monumentales en un espacio cerrado.

Asimismo, la institución presentará la muestra retrospectiva sobre Mike Kelley que se inaugurará el 15 de diciembre y desde donde viajará a otros museos de Europa y América.

Colección permanente

La mitad de la planta baja del edificio histórico de 1895 estará dedicada al periodo de 1870 hasta la década de los 60 del S. XX. La selección comprenderá obras importantes de Vincent van Gogh, Wassily Kandinsky, Ernst Ludwig Kirchner, Franz Marc, Chaïm Soutine, Marc Chagall, Henri Matisse, Piet Mondrian, Theo van Doesburg, Kazimir Malevich, Charley Toorop, Max Beckmann, Jackson Pollock, Asger Jorn, Karel Appel y artistas del grupo CoBrA. Las salas interiores albergarán exposiciones de obras en papel (se inaugurará con Malevich) y de la destacada colección de fotografía del museo.

La segunda planta del edifico histórico mostrará de forma rotativa obras importantes de 1960 hasta nuestros días. Se podrán ver obras como La perruche et la sirène de Henri Matisse, The Beanery de Ed Kienholz, Charlene de Robert Rauschenberg y Bellevue II de Andy Warhol, pero también salas monográficas dedicadas a Willem de Kooning, Rineke Dijkstra, Marlene Dumas, Barnett Newman, Hanne Darboven y Wolfgang Tillmans. También se exhibirán obras que no se han visto durante años, incluyendo algunas de Lee Bontecou, Rene Daniels, Jan Dibbets, Lucio Fontana, Gilbert & George, Philip Guston, Yves Klein, Joseph Kosuth, Brice Marden, Bruce Nauman, Gordon Matta-Clark y Jean Tinguely, así como nuevas adquisiciones de Barbara Bloom, Stanley Brouwn, Marlene Dumas, Dan Flavin, Simone Forti, John Knight, Cady Noland, Martha Rosler, Ger van Elk, Danh Vo y Guido van der Werve, entre otros.

La otra mitad de la planta baja estará dedicada a la colección del museo de diseño industrial, diseño gráfico y artes aplicadas. Esta parte estará dividida en tres secciones: desarrollo del modernismo (1900-1950), modernismo de postguerra (1950-1980) y del postmodernismo hasta nuestros días. La muestra incluirá trabajo en cristal, cerámica, joyas, pósters, muebles y textiles, resaltando la cambiante relación entre la artesanía, el diseño y la tecnología en su contexto ideológico. Se incluirán nombres internaciones como Josef Hoffmann, Ettore Sottsass y Philippe Starck y también se dedicará especial atención a las obras de De Stijl o iniciativas comisionadas por el propio museo. Entre las obras más importantes podremos ver la obra de Gerrit Rietveld Harrenstein Bedroom(1926). Las salas dedicadas a exposiciones temporales de diseño se inaugurarán con una muestra sobre la influencia de la Bauhaus en Holanda.

La arquitectura del nuevo Stedelijk

El nuevo edificio que alberga la ampliación del museo es ya conocido con el apodo de “la bañera”. Consiste en un volumen blanco flotante que  se extiende hacia arriba en forma de tejado plano y alberga las salas de exposiciones de la segunda planta y el auditorio. El la planta baja está recubierto de cristal y recoge la entrada principal, la tienda y el restaurante.

En el hall de entrada del nuevo edificio resaltarán dos piezas espectaculares: Petra Blaisse, de la firma Inside Outside, ha creado una gran pieza textil que se extiende desde la entrada hasta la pared trasera del restaurante, con una altura de 14 metros hasta el techo, dando una espectacular bienvenida a los visitantes. Una de las elogiadas fotos de gran formato de Laouise Lawler completará también la grandiosidad del hall.