Así era el dantesco proceso mediante el que se momificaba a los faraones egipcios


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  • Un grupo de científicos ha llevado a cabo este sistema milenario en una pierna humana actual para ver el resultado
aRCHIVO abc La momificación, según se ha demostrado actualmente, era sumamente efectiva

 abc | La momificación, según se ha demostrado actualmente, era sumamente efectiva

Si por algo son conocidos a día de hoy los antiguos egipcios es por haber momificado a decenas de sus conciudadanos con un único objetivo: lograr que su cadáver no cayera en la natural putrefacción que llega tras la muerte. Para su cultura era algo esencial, pues entendían que el cuerpo representaba una parte del fallecido y debía llegar a estar en comunión, tarde o temprano, con su dueño en el más allá. Sin embargo, en este proceso de embalsamamiento se aunaba tanto técnica como una considerable parte de magia y ritual.

Fuera como fuese, la momificación es un sistema que, a día de hoy, no deja indiferente a nadie por su complejidad, su aura de misticismo e, incluso, su asombrosa efectividad para conservar un cuerpo (o los restos) de un Faraón. Es por eso que un grupo de científicos de la Universidad Demócrito de Tracia -en Grecia- ha decidido realizar el mismo proceso en una pierna humana de un cadáver actual para descubrir, miles de años después, más secretos sobre la forma en la que los egipcios embalsamaban a sus líderes. Las conclusiones fueron presentadas el pasado 22 de mayo en la revista «The Anatomical Record».

Así se momificaba a un Faraón

A pesar de que la momificación ha sido la protagonista de decenas de películas de Hollywood y da la impresión de que se conocen todos sus detalles, lo cierto es que sigue siendo un auténtico misterio. Y es que, a pesar de que existen varios papiros egipcios que nos narran parte del proceso, el único autor que lo describe pormenorizadamente es el historiador griego Heródoto en el libro II de sus «Historias» (S.V. a.C.). En su texto, hace referencia principalmente a tres formas diferentes de realizar este proceso, aunque una de ellos solía llevarse a cabo de forma más común en los hombres.

Así pues, y tal y como afirman los autores Diego M. Santos y María B. Daizo en su dossier «Prácticas funerarias en el Antiguo Egipto», el sistema más habitual empezaba cuando el faraón moría, momento en que comenzaba un largo proceso de más de dos meses en el que su cuerpo era preparado para viajar al más allá. Al ser el líder de mayor importancia, solía recibir una momificación reservada únicamente a los más adinerados (de hecho, el resto de mortales tenían que conformarse con una de menor calidad).

El primer paso de la momificación era uno de los más dantescos. Y es que, los expertos de la época eran los encargados de sacar el cerebro a través de la nariz con un gancho curvo. Esto fracturaba severamente el hueso etmoides del fallecido, lo que ha permitido corroborar que se hacía de esta forma a día de hoy. «Esta práctica representa el primer paso del proceso. Luego se rellenaban los ojos con rollos de lino, a los que se les agregaban dos ojos artificiales para hacer más natural la apariencia de la momia», añaden los expertos en su obra.

Este paso iba acompañado de todo tipo de cánticos y oraciones que hacían la situación más terrorífica si cabe. «La extracción de los órganos internos se realizaba por medio de una incisión en la pared abdominal izquierda. El cadáver se recubría luego con por setenta días con natrón, una sustancia utilizada como principal agente de deshidratación», añaden los investigadores. Durante este proceso, los órganos extraídos eran bañados en diferentes sustancias (algunas como alcohol) y se guardaban, o bien dentro del cadáver en pequeños paquetes, o en los llamados vasos canópicos.

Finalmente, los embalsamadores recubrían el cuerpo de vedas de lino. En primer lugar, las extremidades de forma separada y, en segundo término, el cuerpo entero. «Entre las vendas se colocaban diversa capas de resina para adherir los vendajes, sobre todo lo anterior se completaba el envoltorio con un sudario», finalizan Santos y Daizo en su completa obra,

Una momificación, en 2015

Este sistema, en términos generales, ha sido repetido hace pocos meses por los investigadores de la Universidad Demócrito de Tracia. Éstos han momificado una pierna humana de una mujer fallecido que, antes de morir, donó su cuerpo a la Universidad de Zurich. «Queríamos tener una metodología basada en la evidencia, y la única manera de tenerla era hacer el experimento por nosotros mismos», ha determinado Christina Papageorgopoulou, una de las investigadoras, en declaraciones recogidas por la revista «Live Science».

Evolución del tejido de la pierna momificada L.S.

Evolución del tejido de la pierna momificada
L.S.

Así pues, comenzaron el proceso introduciendo el tejido en una solución salina similar a la utilizada por los egipcios para eliminar la humedad del cuerpo. «Si hubiéramos utilizado todo el cuerpo, habríamos tenido que cortar y sacar los intestinos y otros órganos, así que preferimos hacer uso solo de la pierna», determina la experta. Los investigadores tomaron muestras del tejido cada dos o tres días para realizarle todo tipo de pruebas (entre ellas, análisis de ADN y de Rayos X).

Así pues, descubrieron que la momificación fue un éxito aunque, en su caso, tardó 208 días, y no 70 (cifra que afirma Heródoto). En palabras de la experta, puede que las condiciones frías de su laboratorio pudieran retrasar el proceso.

Cuando el proyecto finalizó, los investigadores se percataron de que el contacto con la sustancia egipcia había acabado con los hongos y las bacterias que nacen tras la muerte y había quedado preservado tanto el músculo como la piel. El estudio reveló, a su vez, que la temperatura, la acidez y la humedad del medio ambiente eran factores cruciales en la velocidad del proceso de momificación.

Encuentran una momia con 1.000 años de antigüedad escondida en una estatua de Buda


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  • El hallazgo data de los siglos XI y XII y apareció tras realizar varias pruebas en un museo de Holanda
Encuentran una momia con 1.000 años de antigüedad escondida en una estatua de Buda

Meander Medisch Centrum La momia, durante las pruebas realizadas en el centro holandés

 El que se encuentren cuerpos momificados fechados hace cientos de años suele ser una noticia relativamente habitual. No obstante, el hallazgo realizado por el «Meander Medisch Centrum» (ubicado en Holanda) ha logrado que este fenómeno se convierta en algo extremadamente raro. ¿La razón? Los expertos de este centro han encontrado una momia china con más de 1.000 años de antigüedad escondida en una estatua de Buda que se exhibía en el museo de Drenthe.

Tal y como afirma el «Meander Medisch Centrum» en su página web, el curioso hallazgo fue realizado a finales de diciembre del año pasado (hace aproximadamente dos meses) mientras los expertos realizaban a la susodicha estatua una tomografía computarizada –un proceso que consiste, según el «Instituto Nacional del Cáncer», en analizar mediante rayos X una superficie-. Tras las pruebas, los científicos se percataron del extraño habitante que había dentro de la escultura.

La momia, según expertos como los radiólogos Raynald Vermeijden y Ben Heggelman, se corresponde con un maestro budista que pertenecía a una escuela de meditación china y vivió durante los siglos XI y XII. Actualmente, y según el centro de investigaciones, este descubrimiento es magnífico, pues es la única momia de estas características que está disponible en esta parte del mundo para ser investigada.

Actualmente, los restos están siendo investigados pormenorizadamente por Vermeijden, quien –bajo la supervisión del Museo Nacional del país- afirma estar utilizando la última tecnología para examinar sus cavidades torácica y abdominal. En este sentido, el experto ya ha podido confirmar que, en el lugar donde se hallaban los órganos, hay pequeños papeles escritos con caracteres chinos clásicos.

Una conmovedora carta de amor aparece junto a una momia coreana de 500 años


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  • La esposa embarazada de Eung-Tae, apuesto y bigotudo hombre del clan Goseong Yi, puso la misiva junto al pecho de su amado

Andong National University
Imagen de la carta hallada junto al cadáver

Un hermoso hallazgo, la carta de amor de una mujer coreana, datada en 1586, que se encontró junto al cuerpo momificado de su marido, sigue emocionando cuando se cumple más de una década de que fuera descubierto por los arqueólogos. La carta estaba junto al pecho de la momia, cerca de su corazón momificado.

Fueron arqueólogos de la Universidad Nacional de Andong quienes encontraron en 2000 la momia de un hombre que vivió en el siglo XVI en la ciudad de Andong (Corea del Sur). La carta desgarradora que hallaron junto a los restos era de la esposa del muerto, que estaba embarazada y que derramó todas sus penas en lo que ya se ha convertido en uno de los testimonios más elegiacos más impactantes de la historia.

«Léela atentamente y vuelve a mí en sueños y muéstrate en detalle», dice la viuda

Primero excavaron la tumba, y luego, rompieron el sello de tierra endurecida, hasta llegar al ataúd de madera. Debajo retiraron piezas de ropa, hasta que llegaron al cuerpo. Y entonces todo el mundo se quedó de piedra, casi sin aliento, después de varias horas de duro trabajo. Allí había una momia masculina, un hallazgo muy raro en Corea. El cráneo muy dañado, pero su piel y la barba aún visibles…

El hombre que medía 1,75 metros fue identificado como Eung -tae, ya que su cadáver estaba rodeado por un total de 13 cartas dirigidas a ese nombre. Pero una de esas cartas, un verdadero poema de amor escrito por su esposa y dirigida al “Padre de Won”, representan todo el dolor por la pérdida de un ser querido al que se suma el hecho de que quien escribe es una viuda enamorada que se queda en este mundo sola con un niño en el vientre.

Ella puso la carta en el pecho del muerto, y estremece leer el lugar en el que le pide con dulzura: “Léela atentamente y vuelve a mí en sueños y muéstrate en detalle”. Fechada en 1568, en la misiva la mujer pregunta a su marido muerto por qué tuvo que dejarla sola y le insiste en que quiere verlo otra vez y escucharlo en sus sueños. Ella confiesa no puede vivir sin él.

«Es que no puedo vivir sin ti. Es que quiero irme contigo», palabras de 1586

“Es que no puedo vivir sin ti. Es que quiero irme contigo. Por favor, llévame allá donde estés. No puedo olvidar en este mundo mis sentimientos hacia ti y mi dolor no tiene límites”. Pero se desconoce el nombre de esta mujer enamorada y desgarrada.

Eung-tae era un hombre más alto que la media de los coreanos de la época y su piel y su barba se han conservado. “El bigote es negro y debió darle un aspecto encantador”, afirmó a “Archaeology Journal” el director del Museo Nacional de la Universidad de Andong, Se-kwon Yim.

Eung -tae sigue conmoviendo nuestros corazones 445 años después de su muerte, puesto que su historia ha inspirado novelas, una película y una ópera desde que fue descubierta.

La esposa quedó embarazada y le hizo zapatillas con su pelo

Por si la carta fuera poco, la enamorada también dejó junto a la cabeza de Eung-Tae un pequeño y delicado paquete de papel que contenía zapatillas confeccionadas con su propio pelo, y la siguiente dedicatoria: “con mi pelo había tejido esto”. Existen referencias en la literatura coreana sobre la costumbre de la fabricación de zapatillas de pelo humano como símbolo de amor y deseos de recuperación de los enfermos.

El hecho de que el cuerpo esté momificado se debe a que los enterramientos en la Corea Medieval fueron a menundo sellados por lo que se preservan los materiales orgánicos, incluidos los documentos escritos como en el caso de Eung -tae.

Al padre de Won

transcripción de la carta hallada junto a la momia
1 de junio de 1586
Siempre dijiste: “Amor, vivamos juntos hasta que nuestro pelo encanezca y podamos morir el mismo día. ¿Cómo has podido morirte sin mí? ¿A quién vamos a escuchar mi pequeño y yo, cómo debemos vivir? ¿Cómo pudiste alejarte de mí?
Recuerdas cómo tu corazón moraba en mí y cómo yo habitaba en el tuyo? Cada vez que nos acostábamos juntos siempre te decía: “Amor, ¿habrá alguien que se quiera como nosotros? ¿Realmente como nosotros?” ¿Cómo pudiste dejarme así, después de todo?
Es que no puedo vivir sin ti. Es que quiero irme contigo. Por favor, llévame a donde estés. Mi corazón, mis sentimientos hacia ti son lo último que podré olvidar en este mundo. En mi corazón desgarrado solo queda un dolor sin límites. Solo puedo preguntarme: ¿cómo puedo vivir con el niño si nos faltas, pensando en ti, sin fuerzas para sosegarme?
Por favor, respóndeme a todas estas preguntas, lee esta carta y contéstame con todo detalle en mis sueños, en cuanto puedas. Esa es la razón por la que te escrito esta carta y la entierro contigo. Ojalá pueda escuchar tu voz suavemente en mis sueños. Mirala atentamente y habla conmigo. Un día me dijiste que querías decirle algo al niño cuando viniera al mundo, pero te has ido tan repentinamente. Cuando dé a luz al niño, ¿a quién llamará padre?
¿Cómo puedes entender cómo me siento? No existe una tragedia como este dolor mío bajo el cielo. Te has ido a otro lugar, pero no padeces una tristeza tan profunda como la que me dejas. No puedo contar cómo me siento realmente, no puedo expresar mi dolor sin fin salvo con estas palabras ásperas y precipitadas.
Por favor, como te digo, lee atentamente esta carta y ven a mis sueños y muéstrate y hablemos de todas estas cosas. Estoy tan segura de que podré verte en mis sueños. Ven a mí en secreto y muéstrate, ¿Lo harás?. Hay tantas cosas que debo decirte, tanto que queda fuera de esta carta. Adiós.
Te quiere,
Tu esposa

Cuatro hallazgos arqueológicos verdaderamente inquietantes


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  • Algunos de los descubrimientos más asombrosos de la arqueología revelan aspectos perturbadores de la antigüedad

Cada cierto tiempo, los arqueólogos sorprenden al mundo con asombrosos hallazgos que desvelan cómo eran las culturas más antiguas del planeta. Sin embargo, algunos de esos descubrimientos revelan detalles perturbadores que, lejos de dar respuestas, conducen a más preguntas. Gracias al blog «Ojo científico», hoy descubrimos cuatro hitos de la arqueología verdaderamente inquietantes:

1.-Extraños sacrificios de acróbatas

La revista «Antiquity» publicó en 2008 el hallazgo de unos restos humanos en una cueva situada en el noroeste de Siria. Los esqueletos, que pertenecían a al menos tres personas que murieron sacrificadas hacia el año 2300 a.C., estaban dispuestos en extrañas posiciones y se les había arrancado el cráneo. Tras analizar los huesos, los investigadores determinaron que se trataba de acróbatas debido al atípico desarrollo de huesos y ligamentos. Los expertos apuntan a que podrían encontrarse más restos relacionados con este tipo de entretenimiento.

2.-Las momias que gritan

En 1886, el arqueólogo Gaston Maspero descubrió una extraña sepultura, en la que no constaba ningún tipo de identificación de su ocupante. En su interior, descubrieron una momia cubierta por lana de oveja y con las piernas y brazos atados. Sin embargo, lo más perturbador era que lo que quedaba de su rostro tenía una profunda expresión de desesperación y estaba profiriendo un grito con toda su boca abierta.

En aquel momento las teorías para tratar de explicar ese gesto fueron desde el envenenamiento o la tortura justo antes de la muerte, hasta que la persona hubiese sido enterrada bajo los efectos de la catalepsia. Sin embargo, la causa de esta horrible expresión, que posteriormente ha sido encontrada en otras muchas momias más, está en el proceso de descomposición de la carne, que provoca una caída de la mandíbula, dejando la boca abierta como si se tratara de un perturbador grito desesperado.

3.-El moa de las cuevas del monte Owen

Un grupo de investigadores exploraba la vasta red de cuevas subterráneas de las inhóspitas regiones montañosas de Nueva Zelanda, cuando bajo el monte Owen se encontraron con una especie de garra que parecía haber pertenecido a un ser monstruoso.

El inquietante hallazgo, formado por una serie de huesos extraños aún unidos por una capa de piel, resultó ser la pata de una ave no voladora conocida como dinornítido o moa, de más de 3.000 años de antigüedad. Aunque su extinción se produjo hace alrededor de cinco siglos, el susto que se llevaron los espeleólogos en 1986 es más que comprensible.

4.-La primera guerra química de la historia

En 1933, mientras excavaba en la zona siria de Dura-Europos, lugar en el que los persas habían librado varias batallas con los romanos en el siglo III a.C., el equipo liderado por el arqueólogo Robert du Mesnil realizó un espeluznante descubrimiento relacionado con las guerras químicas. En concreto, descubrieron una serie de extraños túneles, en uno de los cuales había 19 cuerpos que parecían haber muerto mientras intentaban escapar de algo.

Tras varias investigaciones, en 2009 se llegó a la conclusión de que los romanos descubrieron que los persas estaban construyendo estas estructuras, por lo que empezaron a cavar sus propios túneles para interceptarlos. Sin embargo, los persas habían preparado una trampa mortal. Incineraron diferentes compuestos a base de betún y cristales de azufre para envenenar lentamente a los romanos. La nube tóxica invadió los túneles construidos por los romanos, dejando tras de sí a las primeras víctimas de una guerra química librada más de dos mil años atrás.

Escrito en los huesos


El Mundo

Restos momificados, alterados por el contacto con el terreno, degradados por las condiciones atmosféricas… Huesos, tejidos blandos, esqueletos incompletos con lesiones evidentes o sin ellas. Los paleopatólogos se enfrentan al reto de identificar los males que padecieron cadáveres que tienen a veces miles de años de antigüedad. Autopsias con un gran valor histórico y que ayudan a explicar la evolución de las enfermedades.

“Establecer un diagnóstico en medicina requiere interpretar los signos y los síntomas. Esto se hace todos los días con sujetos vivos”, explica a ELMUNDO.es Francisco Etxeberría, experto en Medicina Legal y Forense de la Universidad del País Vasco. “Esto y las pruebas complementarias sirven para establecer diagnósticos de presunción o de confirmación. Pero con el cadáver y el esqueleto, la cosa cambia. No podemos analizar los síntomas“.

Por eso, los signos son la base de la paleopatología. Las señales que dejan las enfermedades en los restos óseos, principal objeto de estudio de esta ciencia, y otros tejidos, cuando estos no han sido destruidos por el paso del tiempo. La búsqueda y análisis de estas lesiones es lo que los expertos en la materia hacen en las autopsias.

Huesos y momias

“En los huesos, las enfermedades que se pueden diagnosticar son pocas. Sólo aquéllas que dejan rastro en ellos, como la sífilis, la tuberculosis o la brucelosis…”, explica José Antonio Sánchez, director del Departamento de Toxicología y Legislación Sanitaria de la Universidad Complutense de Madrid. Pero, con frecuencia, lo único con lo que cuentan estos especialistas es con esqueletos.

“Cuando aparecen tejidos momificados, tenemos más opciones porque podemos coger cualquier muestra y estudiar las lesiones que tenga. También podemos buscar los microbios que hayan estado allí”, añade Sánchez, que dirige el Museo de Antropología Forense, Paleopatología y Criminalística de la Faculta de Medicina.

Empleando técnicas similares a las que usan los forenses, los paleopatólogos deben superar las dificultades que entraña el estudio de estos restos antiguos. A primera vista, se puede establecer su estado: momificado, alterado por el contacto con el terreno, teñido por metales. Después, hay que identificarlos, establecer su sexo, edad, etnia… Es la parte más básica, que corresponde a la llamada antropología forense y “es el 98% del trabajo”, asegura Sánchez.

Separar la paja del grano

La paleopatología “a veces se aparta de lo que es el diagnóstico médico clásico”, explica Manuel Campo Martín, colaborador docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. “Entonces hay que recurrir a ‘subterfugios metodológicos’ […] como el síndrome osteoarqueológico, que va un paso más allá de la mera descripción de las lesiones con la agrupación de una serie de signos en el hueso que nos permite no llegar a un diagnóstico definitivo pero sí avanzar”.

Lo que describe Campo se explica de forma clara con el ejemplo del raquitismo -un trastorno que padecen los niños cuando tienen déficit de vitamina D, calcio o fósforo-. “Es difícil que encontremos unos huesos que sólo tengan indicios de raquitismo porque probablemente ese niño sufría además malnutrición, tal vez una infección… Pero con el conjunto de signos observados podremos llegar a esa conclusión”, señala este experto en la materia.

Esta complejidad hace que muchas enfermedades, que con toda seguridad existían hace cientos o miles de años, están infradiagnosticadas. En el extremo contrario, también es posible “dar por patológico algo que no lo es”, asegura este internista. Como marcas de mordiscos de roedores y pequeños animales, procesos erosivos, etc.

El trabajo de estos expertos también consiste en determinar si las lesiones observadas son ‘antemorten’, ‘postmortem’ o ‘perimortem’ y si éstas pudieron causar la muerte del sujeto. Algo que “es casi imposible”, subraya Campo. La complejidad de esta tarea se refleja en casos como el de la momia de Tutankamon, que ha sido sometida a numerosas autopsias sin que ninguna de ellas haya llegado a una conclusión que satisfaga a la mayoría de la comunidad científica.

 

Hallada intacta la momia de Pere el Gran, rey de Cataluña y Aragón


El Pais

La Generalitat analizará el ADN del cuerpo descubierto en la única tumba de la Corona que no ha sido profanada

Los restos de Pere el Gran (1240-1285), monarca de la Corona de Cataluña y Aragón cuyos despojos son los únicos de la dinastía que nunca han sido profanados, han sido localizados intactos en una tumba en el monasterio de Santa Maria de Santes Creus (Tarragona). El excepcional hallazgo lo ha realizado un equipo de arqueólogos de la Generalitat y coincide con la celebración del 850 aniversario del complejo cisterciense.

Los restos de Pere el Gran, hijo de Jaume I y figura clave en la historia de la Corona, se encuentran en un sarcófago de piedra y los investigadores confirman que el enterramiento se conserva en su estado original. Los despojos humanos, aparentemente embalsamados, están cubiertos por un tejido y una especie de casco cubre el cráneo del monarca.

Pere el Gran, III de Aragón, I de Valencia y II de Barcelona, fue también rey de Sicilia durante un mandato clave en la historia de la Corona (1276-1285). Sus restos permitirán esclarecer las causas de la muerte del rey así como la autenticidad de los restos de Jaume I el Conquistador (1208-1276), su padre enterrado en el monasterio de Poblet con dos cráneos de características similares en el mismo sarcófago.

La Generalitat analizará el ADN de Pere el Gran para determinar sus características físicas y genéticas, así como su dieta alimentaria. También reconstruirá el rostro del monarca. Los técnicos han accedido al sarcófago de Pere el Gran mediante la introducción en el mismo de una cámara, un sistema no intrusivo que ha arrojado las primeras imágenes del cráneo del rey.

Pere el Gran fue el primer monarca de la Corona en recibir sepultura en el monasterio de Santes Creus y mediante el rito europeo, lo que implicó embalsamar el cuerpo y ha permitido la conservación prácticamente virgen de la momia del monarca. Los trabajos también han confirmado que el cuerpo fue enterrado con abundantes sustancias aromáticas florales, cómo solía hacerse en la época.

Pere el Gran permitió consolidar la expansión la expansión de la Corona de Aragón por el Mediterráneo iniciada por su padre, Jaime I. También pacificó el territorio de la Corona, amenazados por las últimas revueltas árabes y la expansión de la monarquía francesa, que llegó a tomar Girona en 1285. La expulsión de las tropas del francés Felipe III fue la última gran victoria de Pere el Gran, lograda meses antes de fallecer. Su muerte se celebró con el primer funeral de la realeza realizado en el Monasterio de Santes Creus, abadía cisterciense del siglo XII que supone una de las joyas de las construcciones medievales en Cataluña. Además de la tumba y el mausoleo de Pere el Gran contiene los restos de su hijo, Jaume II, y la esposa de éste, Blanca d’Anjou. Ambos restos, a diferencia de los descubiertos ahora, han sido profanados en diversas ocasiones.

La momias peruanas acompañan a Oetzi en la eternidad


EFE – El Pais

Una muestra reúne cuerpos embalsamados de Latinoamérica junto al milenario ‘Hombre de hielo’, en la ciudad alpina de Bolzano

Varias momias latinoamericanas, entre ellas una perteneciente a la cultura peruana Chancay, acompañan desde hoy a Oetzi, el milenario hombre de los hielos, en una exposición en el Museo Arqueológico del Alto Adigio italiano que ilustra esta práctica de conservción de seres humanos para la eternidad. Más de 60 cuerpos momificados, entre ellos algunos de animales, componen la exposición titulada: Momias. Sueño de vida eterna, que acoge hasta el próximo 25 de octubre el museo de la localidad norteña de Bolzano y cuyo comisario, Andreas Putzer, define como un trabajo “decente” sobre la muerte.

“Hay alrededor de unas ocho momias latinoamericanas. Casi todas son mujeres, hay algún niño y también un hombre. Estas momias fueron ya llevadas a Europa en el siglo XIX. Por eso se sabe muy poco de su lugar de procedencia exacto y de la cultura a la que pertenecen”, afirmó Putzer. “Hay una momia que sí se sabe a la cultura que perteneció. Es de la cultura Chancay, que vivía en los alrededores de Lima, en Perú. Esto se sabe porque se trata de una mujer que tenía los pies cruzados y ésta era una cultura que solía sepultar a las mujeres con los pies cruzados”, añade. El experto antropólogo comenta que el hecho de que la mujer peruana fuera momificada con algunos ropajes ha facilitado su identificación como miembro de la cultura de los chancay, que se desarrolló del 1.200 al 1.470 d.C. entre los valles de la costa central de Perú.

Pero además de las momias latinoamericanas, hay cuerpos momificados provenientes de otras regiones del planeta, como Asia, Africa y Europa, aunque sobre todos ellos destaca el huésped más conocido del Museo Arqueolgico del Alto Adigio, Oetzi, quien con más de 5.000 años a sus espaldas ha mostrado recientemente sus tatuajes en una maratoniana sesión fotográfica. “Oetzi es el peso principal de esta exposición porque él siempre esta expuesto en el museo y no es posible moverlo”, explica el comisario de la muestra sobre esta momia de hielo que fue encontrada en 1991 en los Alpes y que no se puede mover del centro de Bolzano por sus complicadas condiciones de conservación.

Como apunta Putzer, en la exposición se podrán ver también los más de cincuenta tatuajes que la momia exhibe ya en Internet gracias a un proyecto científico que le ha hecho ser fotografiado con todo detalle durante cuarenta y ocho horas y a condiciones de temperatura y humedad muy precisas. “En todas las salas en las que están las momias hay una humedad del 50 al 60 por ciento. Las vitrinas en las que están estas momias están cerradas, no entra aire y por eso no hay cambios de temperatura ni de humedad”, indica el comisario de la exposición.

En total, 1.200 metros cuadrados albergan esta muestra sobre la conseración de los seres vivos para la eternidad, en la que han colaborado 27 museos europeos y que exhibe también 150 objetos arqueológicos relacionados con la momificación, así como doce instalaciones audiovisuales con una clara intención didáctica. La exposición se desarrolla en colaboración con el museo alemán Reiss-ngelhorn de la ciudad de Mannheim, donde en 2004 con motivo de unos trabajos de reestructuración se encontraron una veintena de momias que antes no habían sido expuestas y que originaron esta exposición.

De hecho, el museo alemán ya organizó una exposición parecida pero que no pudo contar con la presencia de Oetzi, la mayor momia natural no embalsamada de Europa, porque no puede salir del centro italiano, lo que ha motivado que todas las momias hayan viajado ahora a Bolzano. “Exponemos desde hace años una momia y ya esa momia es presentada al público de manera muy decente. Con todas estas momias hemos hecho el mismo trabajo. En esta exposición hablamos además de la muerte y de la ética”, dice Putzer. Otra cosa será que, a pesar de esa decencia en la presentación de las momias, el público no pueda escapar a la sensación de que si es de esa forma, no quiere conservarse para la eternidad.

Descubren tres momias de 1.300 años en una pirámide de Lima


EFE – La Vanguardia

  • Las momias, de cultura Wari, están situadas en pleno barrio residencial de la capital

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Lima.- Tres momias intactas de hace 1.300 años pertenecientes a la cultura Wari, una de ellas ya bautizada como “La Dama de la Máscara”, acaban de ser descubiertas en pleno barrio residencial de Lima, en la pirámide precolombina conocida como Huaca Pucllana.

Las momias fueron presentadas hoy por Isabel Flores, jefa del equipo de arqueólogos, quien destacó que es la primera tumba completa descubierta desde que comenzaron a trabajar hace 27 años en este complejo, que era entonces basurero de la ciudad y escenario de paseos en bicicleta, partidos de fútbol o criadero de cerdos.

Esto convierte el descubrimiento, en palabras de la propia Flores, en “el premio a toda una vida de trabajo”.

La arqueóloga recuerda con emoción el momento en que comprobaron el tesoro que habían tenido la suerte de encontrar y el “impacto que generó en arqueólogos y obreros” la máscara intacta de uno de los fardos, a la que ya todos llaman “La Dama de la Máscara”.

“Tiene unos ojos muy fijos y parecen muy fuertes”, relató Flores, al describir los ojos grandes y azulados realizados, según la tradición de los Waris, con conchas marinas.

Los propios arqueólogos llevaron a cabo el desentierro con enorme respeto, incluso con pequeños ritos, como ofrendas de hoja de coca y de chicha, una bebida tradicional andina que se hace con maíz.

La tumba, descubierta durante los trabajos de restauración de la pirámide, está compuesta por tres fardos funerarios que contienen tres momias de personas adultas enterradas en posición fetal junto a su ajuar, así como los restos óseos de un niño, sacrificado como ofrenda.

Estos sacrificios de niños y mujeres jóvenes eran habituales, “parte de sus ritos y ofrendas dentro de su concepción de culto a los dioses”, explicó Flores.

Entre 1997 y 2001 se descubrieron en este mismo yacimiento restos de trece fardos funerarios, y en 2005 partes de una momia decapitada y de otros tres niños.

Sin embargo, todas las tumbas habían sido saqueadas, una costumbre que se remonta, según Flores, a la época de la colonia, cuando los españoles hacían a los nativos buscar ansiados metales preciosos como el oro.

Cuando no encontraban nada, como es el caso de la Huaca Pucllana, dejaban las tumbas en mal estado, con lo que se perdía una importante información para los arqueólogos.

El descubrimiento permite sumar nuevas piezas al rompecabezas que es la historia de la capital peruana, donde las diferentes culturas se superponen en los complejos arqueológicos.

La Huaca Pucllana es el perfecto ejemplo: un centro ceremonial levantado en adobe -que es una mezcla de barro y conchas marinas- entre el año 200 y 500 después de Cristo por la cultura Lima, una sociedad de agricultores y pescadores que luego dieron paso a los invasores Waris hacia el año 700 y los ichmas tres siglos después.

Cada cultura ha dejado su legado en los diferentes niveles de esta pirámide truncada, que creció y se adaptó a cada una de ellas, como muestra el lugar del nuevo hallazgo: una plataforma para las autoridades durante las ceremonias de la cultura Lima, que luego los Waris utilizaron como sitio funerario.

Tras el descubrimiento, aún queda un largo y meticuloso trabajo de investigación.

Lo primero, explicó Flores, es realizar placas de rayos X a los fardos, algo para lo que será necesario que alguna clínica de la capital peruana ceda desinteresadamente sus equipos a los arqueólogos.

Luego será necesario encontrar un nuevo hogar para las momias recién descubiertas, ya que el complejo la Huaca Pucllana carece de un lugar adecuado para su conservación.

“Lo necesitamos ya a gritos”, reclama Flores. De no conseguirlo, el próximo destino de “La Dama de la Máscara” puede ser el almacén del complejo.

Identifican a la momia de Hatshepsut gracias a una muela


Miercoles 27/06/07 20:21 CET – El Mundo

  • LLEVABA TRES AÑOS EN EL SÓTANO DEL MUSEO DE EL CAIRO

1182936693_0MADRID .- La reina Hatshepsut lleva años descansando en el tercer sótano del Museo Egipcio de El Cairo. Los científicos han tenido que realizar pruebas de ADN y varios escáneres a la momia para determinar que los restos que llevan décadas guardados bajo llave son los de una de las figuras clave del antiguo Egipto, y no de su nodriza, como se pensaba hasta ahora. La clave estaba en una muela.

“Durante todo un año, un equipo de científicos dirigido por el doctor Zahi Hawass, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, ha trabajado duramente para identificar a la momia”, señaló el ministro de Cultura egipcio, Farouq Hosni, en una rueda de prensa para presentar al mundo el hallazgo.

Para identificar la momia, los arqueólogos se han valido de un molar encontrado en un vaso funerario que llevaba el nombre de la reina, y que se encontró en el templo de Deir el-Bahari. La muela encaja a la perfección con la dentadura de la momia, a la que le falta precisamente ese molar , según precisó Hawass en la rueda de prensa.

El profesor de odontología Yehya Zakariya fue el encargado de comprobar la dentadura de todas las momias que podrían encajar con la descripción de Hatshepsut hasta que dio con el hueco que acogía perfectamente el molar que tenía en sus mano. “El encaje de la muela con la mandíbula de momia nos reveló que se trataba sin duda de Hatshepsut”, señaló.

“Es 100% seguro. Se trata de una muela de 1,80 centímetros de ancho que encajaba perfectamente en el agujero de la mandíbula”, aseguró.

La momia de Hatshepsut fue una de las dos momias femeninas halladas en 1903 por Howard Carter -el mismo arqueólogo que halló la tumba de Tutankamón- en una pequeña tumba del Valle de los Reyes, denominada KV60. En el sepulcro, de unos 40 metros cuadrados, había dos momias, y desde entonces se pensó que una podía ser de la reina y otra de su nodriza, Sitre In.

Los investigadores califican el descubrimiento como “el más importante en la egiptología desde 1922, fecha del hallazgo de la tumba del faraón Tutankamón por el británico Howard Carter”.

Hatshepsut es una de las reinas más famosas del Egipto faraónico: ocupó el trono entre 1479 y 1458 a.C., y fue una de las “estrellas” de la pujante XVIII dinastía. A ella está dedicado el famoso templo de Deir al Bahri, una de las atracciones más visitadas de la ciudad de Luxor.

La momia del desierto de Atacama, en peligro de desintegrarse por el abandono


Miercoles 09/05/07 22:59 EFE- El Mundo

La momia es de un esclavo de las minas, que murió cirrótico a los 40 años

actualidad-momia.jpgSANTIAGO DE CHILE .- El cadáver momificado de un chino del siglo XIX, que se ha conservado en perfecto estado por la sequedad y salinidad del desierto de Atacama, en el norte de Chile, corre el peligro de desintegrarse, abandonado en el museo de un pequeño pueblo de la zona.

Así lo denunciaron los habitantes de Quillagua, a unos 1.500 kilómetros de Santiago, en declaraciones que recoge el diario ‘Las Últimas Noticias’, en las que precisan que el cuerpo “está tirado en el suelo” del museo de la localidad , cerrado desde hace varios años.

El cuerpo fue encontrado en los años 80 en las inmediaciones de un cementerio indígena precolombino, donde seguramente fue enterrado cuando el desconocido chino murió, unos 100 años atrás, dijo el investigador Claudio Castellón, que participó en el hallazgo y está interesado en el rescate y conservación del cadáver.

Un esclavo de las minas

Según Castellón, el cuerpo corresponde a un trabajador esclavizado, un ‘culí’ , como se llamaba a los chinos utilizados en las faenas mineras de la zona en el siglo XIX, cuando el territorio pertenecía a Perú.

“Sin duda tuvo una vida miserable y ahora tiene una muerte miserable. Tenía cirrosis y estaba por los 40 años”, explicó Castellón, que llamó a las autoridades a destinar recursos para salvar el cuerpo y otras piezas valiosas que están en el abandonado museo de Quillagua.

“Acá (en el pueblo) también están los geoglifos de Chug Chug y la tumba de un chamán y nadie les hace caso”, se lamentó.

‘Nadie se merece estar así después de muerto

Víctor Palape, presidente de la Junta de vecinos de Quillagua, dijo por su parte que ” el chino está como murió , sufriendo algún dolor. Da pena verlo, tirado en el suelo, tal como Dios lo mandó al mundo. Nadie se merece estar así después de muerto”, acotó.

Quillagua pertenece a la jurisdicción del municipio de María Elena, una localidad de la región de Antofagasta y el delegado municipal, Jorge Mena, coincidió con las demás opiniones y demandó “una urgente restauración” del cuerpo, además de señalar que personalmente se preocupó de horadar el piso del museo, “para que el chino esté más resguardado, porque se está desarmando”.