Nueva misión de la NASA estudiará la luna de Júpiter que podría albergar vida


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  • La agencia estadounidense ya eligió los nueve instrumentos que irán a bordo de la nave, que analizará la superficie de la luna Europa durante un periodo de tres años

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WASHINGTON.- La NASA anunció hoy el inicio oficial del trabajo de su nueva misión, que viajará hasta Júpiter para estudiar una de sus lunas, Europa, el principal cuerpo del Sistema Solar que podría albergar vida, dadas sus condiciones ambientales.

La misión -que aún no tiene nombre- ya seleccionó los nueve instrumentos que irán a bordo de la nave y que buscarán obtener más información sobre la superficie de Europa y sus características.

Datos obtenidos por otra sonda de la agencia (Galileo) indican que bajo la cubierta de hielo encontrada en su superficie habría un océano que podría tener dos veces la cantidad de agua que se encuentra en la Tierra. La tésis es que con agua salada, un fondo marino rocoso y la energía y química del mar, Europa sería la mejor opción para encontrar vida fuera de la Tierra en el Sistema Solar.

La nueva misión consistiría en una sonda que funciona a través de energía solar y que realizaría 45 vuelos cercanos a Europa durante un periodo de tres años, con alturas que irían desde los 25 a los 2.700 kilómetros.

El año pasado la NASA hizo un llamado a universidades y centros de estudio para que presentaran ideas para el instrumental que irá a bordo. Llegaron 33 propuestas y se eligieron nueve, que incluyen magnetómetros para estudiar el grosor del hielo de Europa y la salinidad de su océano y una cámara que mapeará y captará imágenes de la superficie de la luna.

Por ahora no hay una fecha definida para el lanzamiento de la sonda.

La Agencia Espacial Europea da por perdido el satélite ‘Envisat’


El Mundo

Su misión ha durado diez años, el doble de lo inicialmente previsto

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha anunciado que da por perdido el Envisat, el satélite de observación de la Tierra mayor y más sofisticado lanzado al espacio por el sector aeroespacial europeo. De esta forma, da por concluida su misión tras más de una década en funcionamiento.

Los expertos de la ESA perdieron contacto con el Envisat el pasado 8 de abril y desde entonces han intentado recuperar el control del satélite y aclarar qué pudo provocar el fallo.

“A pesar de las continuas órdenes enviadas desde una amplia red de estaciones en tierra, aún no ha habido reacción del satélite“, indicó la ESA en un comunicado.

Tras más de un mes de trabajo, los científicos no han logrado retomar el mando sobre el Envisat, por lo que han dado por concluida su misión, que se ha prolongado durante más de diez años, es decir, el doble de lo inicialmente previsto.

“Aunque las posibilidades son extremadamente bajas”, durante los próximos dos meses la ESA seguirá intentando recuperar su control, mientras se analizan los diferentes escenarios que han podido provocar el error, agregó la agencia con sede en París.

Diez años en el espacio

Desde su lanzamiento en 2002, Envisat ha proporcionado datos que se han utilizado en unas 2.500 publicaciones científicas, según los cálculos de la ESA.

El satélite, un dispositivo de 8,2 toneladas de peso y 25 metros de largo por 10 de ancho que se lanzó en un cohete Ariane 5 desde el Centro Espacial Europeo de Kurú (Guayana francesa) situado a 800 kilómetros de altitud, completaba cada órbita en 100 minutos a una velocidad superior a 7 kilómetros por segundo.

En su interior transporta diez sofisticados instrumentos ópticos y de radar que aportaban preciada información sobre el funcionamiento de la Tierra.

La tarea principal de Envisat consistía en medir el color del mar y de las zonas costeras, lo que permite determinar el estado de los sedimentos marinos o estudiar la concentración de clorofila, aunque también ha servido para el análisis del cambio climático, ya que su tecnología intenta arrojar luz sobre el ciclo del dióxido de carbono, crucial en el proceso de calentamiento global.

Envisat, que completó en septiembre de 2010 su giro número 50.000 alrededor de la Tierra y en su década de vida útil ha acumulado más de 2.250.000 kilómetros recorridos desde su lanzamiento, fue uno de los primeros satélites de la ESA con una considerable participación española.

Las firmas Casa Espacio, Crisa y Sener, entre otras, diseñaron parte de los componentes de un dispositivo cuya construcción y desarrollo corrió a cargo de Astrium, principal artífice de la joya de un programa científico de 3.200 millones de euros (2.752 millones de dólares entonces) en el que participaron 14 países europeos.

Antes de que los científicos perdieran el control del satélite, estaba previsto sustituirlo el año próximo con la puesta en marcha de la misión ‘Sentinel’.

Una nave se aproxima, por fin, a Vesta


ABC

 JPL  La nave Dawn, propulsada por poderosos motores de iones, se acerca ya a Vesta


JPL
La nave Dawn, propulsada por poderosos motores de iones, se acerca ya a Vesta

Ya está muy cerca. A 1,21 millones de kilómetros. Para hacernos una idea, tres veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Parece mucho, pero está lo suficiente cerca como para que las cámaras de la nave comiencen por primera vez a funcionar y la NASA pueda ultimar los detalles del gran encuentro. La sonda espacial Dawn, un prodigio de la tecnología que ostenta el récord de velocidad espacial -nada menos que 15.480 km/h- ha comenzado su fase de aproximación oficial alasteroide Vesta, uno de los cuerpos mayores del cinturón de rocas del Sistema Solar, de un tamaño tan considerable que ha sido clasificado como un protoplaneta. La cita final entre el artilugio humano y el misterioso y pequeño mundo será el 16 de julio.

La misión Dawn, que significa «amanecer», abandonó la Tierra el 27 de septiembre de 2007, con la intención de recorrer 5.000 millones de kilómetros y llegar hasta Vesta y Ceres, planeta enano que no alcanzará hasta febrero de 2015. Antes, el próximo julio, se encontrará con Vesta. La aproximación a este cuerpo masivo durará tres meses. Durante esta la fase, la actividad principal de la nave será propulsada por un motor especial de iones hipereficiente. Los propulsores de iones de 12 pulgadas de ancho proporcionan menos empuje que los convencionales motores, pero pueden funcionar durante largos años y ofrecen una gran capacidad para cambiar la velocidad.

«Como Colón en el Nuevo Mundo»

«Nos sentimos un poco como Colón acercándose a la orilla del Nuevo Mundo», dice Christopher Russell, investigador principal de Dawn, con base en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), en un comunicado de la NASA. «El equipo de Dawn no puede esperar para empezar a trazar el mapa de esta Tierra Incógnita».

Hasta ahora, Dawn ha navegado midiendo la señal de radio entre la nave y la Tierra, y utilizado otros métodos que no implicaban a Vesta. Pero a medida que la nave se acerca a su objetivo, la navegación requiere mediciones más precisas. Mediante el análisis de la situación del asteroide respecto a las estrellas,los navegadores podrán precisar su ubicación y los ingenieros afinarán la trayectoria de la nave. Gracias a su motor de iones, la nave conseguirá orbitar suavemente alrededor de Vesta. Cuando llegue a los 16.000 kilómetros de distancia, la gravedad del asteroide la capturará en su órbita.

«Después de más de tres años y medio de viaje interplanetario, finalmente nos acercamos a nuestro primer destino», señala Marc Rayman, ingeniero jefe de Dawn, en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) en Pasadena, California. «No estamos allí todavía, pero Dawn pronto nos descubrirá un mundo que ha sido que ha sido, durante la mayor parte de los dos siglos que los científicos lo ha estudiado, poco más que un puntito de luz».

Lunas alrededor de Vesta

Los científicos buscarán en las imágenes de la cámara de la nave posibles lunas alrededor de Vesta, algo de lo que todavía no hay ningún vestigio. Un instrumento detector de neutrones y rayos gamma también reunirá información sobre los rayos cósmicos durante la fase de aproximación. Cuando la alcance, Dawn estará en órbita alrededor de Vesta durante un año. Después, se dirigirá hacia Ceres.

Estos dos iconos del cinturón de asteroides ayudarán a los científicos aconocer más sobre los orígenes de nuestro Sistema Solar. La misión medirá la composición, topografía y textura de sus superficies.

La NASA se lanza en búsqueda de vida extraterrestre


EFE – ADN

La Agencia Espacial Estadounidense pone en marcha su primera misión para buscar actividad biológica más allá de la Tierra

La NASA pondrá esta semana en marcha su primera misión con capacidad para responder al interrogante que sacude al Hombre desde los albores del conocimiento: ¿Hay vida más allá de la Tierra?

Los científicos han descartado virtualmente toda posibilidad de que exista algún tipo de actividad biológica como la que conocemos en la Tierra.

Como resultado, la esperanza de encontrarla está en los exoplanetas, cuerpos que giran en torno a otras estrellas más allá del sistema solar. Hasta ahora, mediante diversos sistemas de detección, los astrónomos han confirmado la existencia de más de 320 exoplanetas.

Y en el comienzo de esa búsqueda la agencia espacial estadounidense lanzará el observatorio Kepler que partirá el viernes en un largo viaje cósmico montado en un cohete Delta II desde Cabo Cañaveral, en la península de la Florida.

Esta es la primera misión con la capacidad de encontrar planetas como la Tierra, planetas rocosos que se hallen en una zona cálida en la que se pueda mantener en su forma líquida el agua, elemento esencial para la formación de vida, dijo la NASA en un comunicado.

“Kepler es un componente crucial de los esfuerzos de la NASA por encontrar y estudiar planetas con características similares a las de la Tierra”, señala Jon Morse, director de astrofísica de la agencia espacial en Washington. Según el científico, el censo planetario que realice Kepler ayudará a comprender la frecuencia en que existen esos planetas en la Vía Láctea.

Viaje intergaláctico

Tras un viaje intergaláctico de 3,5 años, Kepler iniciará la búsqueda en la “minúscula” región de Cygnus-Lyra, que contiene alrededor de 100.000 estrellas similares a nuestro Sol.

Con sus instrumentos, Kepler determinará la existencia de los exoplanetas a través de los cambios de luz que reflejen sus estrellas cuando pasen entre ellas y el observatorio.

Teóricamente, si esos cuerpos observados por Kepler fueran similares a la Tierra tendrían que completar una órbita de alrededor de un año en torno a su estrella.

Una vez detectado uno de esos planetas, su estudio podrá ser continuado por los telescopios Hubble y Spitzer de la NASA, según la agencia espacial.