La Promulgación del Edicto de Milán y el Fin de las Persecuciones Cristianas


Por el edicto de tolerancia religiosa promulgado en el año 311 en Milán por Constantino I el Grande y Licinio, se reconocía al cristianismo las mismas libertades y los mismos derechos que a la religión pagana y se reparaban los daños causados a los cristianos.

El Edicto de Milán (en latín, Edictum Mediolanense), conocido también como La tolerancia del cristianismo, fue promulgado en Milán en el año 313 y en él se establecía la libertad de religión en el Imperio romano, dando fin a las persecuciones dirigidas por las autoridades contra ciertos grupos religiosos, particularmente los cristianos. El edicto fue firmado por Constantino I el Grande y Licinio, dirigentes de los imperios romanos de Occidente y Oriente, respectivamente.

En el momento de la promulgación del edicto, existían en el Imperio cerca de 1500 sedes episcopales y al menos de 5 a 7 millones de habitantes de los 50 que componían el imperio profesaban el cristianismo. Después de la aprobación, se inició la etapa conocida por los historiadores cristianos como la Paz de la Iglesia.

Historia

Antecedentes

Anteriormente, en el año 311 el emperador Galerio había emitido en la ciudad un edicto conocido como el Edicto de Tolerancia de Nicomedia. En él se concedía indulgencia a los cristianos y se les reconocía su existencia legal y libertad para celebrar reuniones y construir templos para su dios, por lo que la persecución de los mismos finalizaría.

Habiendo recibido esta indulgencia, ellos habrán de orar a su dios por nuestra seguridad, por la de la República, y por la propia, que la república continúe intacta, y para que ellos puedan vivir tranquilamente en sus hogares.

Emperador Galerio.

Desarrollo

En un intento por reintegrar el imperio Romano bajo una sola autoridad, Licinio se armó en contra de Constantino. Como parte de su esfuerzo para ganarse la lealtad del ejército, Licinio eximió al ejército y los funcionarios públicos de la práctica de la política de tolerancia que imponía el edicto, permitiéndoles continuar la persecución de cristianos. Como consecuencia de esta orden, algunos cristianos perdieron sus propiedades y hasta la vida. De entonces sobrevive una leyenda, que cuenta de 40 cristianos en Sevaste, que al negarse a ofrendar vino a los dioses romanos, fueron torturados y encarcelados. Al rehusar aún participar en el rito, fueron obligados a mantenerse de pie desnudos sobre el hielo del invierno hasta la congelación. Unos cuantos cedieron y aceptaron renunciar al cristianismo con tal de acompañar a los soldados en las fogatas, al mismo tiempo que un número igual de soldados decidieron confesar su hasta entonces secreta devoción al cristianismo y se unieron a aquellos en el hielo. Cuenta la tradición que descendieron del cielo ángeles, quienes colocaron coronas en las cabezas de los mártires.

Características

El edicto o constitución imperial fue aprobado entre otra serie de medidas tomadas en conjunto por los emperadores romanos de Oriente y Occidente en junio del año 313. En el mismo se establecía lo siguiente:

Habiendo advertido hace ya mucho tiempo que no debe ser cohibida la libertad de religión, sino que ha de permitirse al arbitrio y libertad de cada cual se ejercite en las cosas divinas conforme al parecer de su alma, hemos sancionado que, tanto todos los demás, cuanto los cristianos, conserven la fe y observancia de su secta y religión… que a los cristianos y a todos los demás se conceda libre facultad de seguir la religión que a bien tengan; a fin de que quienquiera que fuere el numen divino y celestial pueda ser propicio a nosotros y a todos los que viven bajo nuestro imperio. Así, pues, hemos promulgado con saludable y rectísimo criterio esta nuestra voluntad, para que a ninguno se niegue en absoluto la licencia de seguir o elegir la observancia y religión cristiana. Antes bien sea lícito a cada uno dedicar su alma a aquella religión que estimare convenirle.

Copias de las constituciones imperiales de Constantino y Licinio, traducidas del latín al griego

Consecuencias

El edicto de Milán no sólo significó el reconocimiento oficial de los cristianos, sino que trajo como consecuencia profundos cambios dentro del Imperio romano, así como el comienzo de la expansión de la Iglesia. La aplicación del edicto devolvió a los cristianos sus antiguos lugares de reunión y culto, así como otras propiedades que habían sido confiscadas por las autoridades romanas y vendidas a particulares: «las propiedades habrán de ser devueltas a los cristianos sin exigir pago o recompensa de ningún tipo, y sin admitir ningún tipo de fraude o engaño». Esto le brindó al cristianismo (y a cualquier otra religión) un estatus de legitimidad junto con la religión romana, y en efecto, depuso a esta última como la religión oficial del imperio romano y de sus ejércitos.

Todavía no se han recuperado registros en piedra del edicto. Las citas que se le conocen provienen de los capítulos 35 y 48 del documento histórico De mortibus persecutorum (Sobre la muerte de los perseguidores), escrito por Lactancio.

Este edicto supuso el fin de las persecuciones y el inicio de la organización oficial de la Iglesia.

El Camino Español: el puñal que los Tercios clavaron en el costado de Francia


ABC.es

  • Un hito logístico que permitió a España mantener una guerra a 1.500 kilómetros de Madrid. La vía sirvió durante 55 años para trasladar las tropas de Milán a Bruselas en poco más de un mes
El Camino Español: el puñal que los Tercios clavaron en el costado de Francia

FERRER-DALMAU | «El Camino Español», cuadro del pintor catalán Augusto Ferrer-Dalmau

Retumban las pisadas de miles de hombres, vibran las ondas en los charcos de barro y chocan los palos de las picas al balanceo de los soldados. Es el paso de la vieja infantería española que camina dirección a Flandes. Parten de Italia, cruzan los Alpes, y caen con estrépito sobre el corazón de Europa. Durante 55 años la infantería usó la misma ruta para llegar a las posesiones norteñas de los Austrias españoles: el Camino Español. Su pérdida en 1633 fue premonitoria, o quizás una de las causas, del derrumbe del Imperio español.

Tras la rebelión de las provincias de Flandes en 1568, entonces bajo la soberanía de Felipe II, el III duque de Alba fue designado para restablecer el orden. A cuenta de su avanzada edad, 61 años, el Gran Duque trató de evitar por todos los medios hacerse cargo de una misión que se convertiría en la única mancha de su impresionante hoja de servicios. Una vez que fue consciente de que no tenía otra alternativa que obedecer al Monarca, el veterano general diseñó un plan de avance por etapas para un ejército que debía embarcar enBarcelona, avituallarse en Italia y marchar de Milán al corazón de Europa.

No en vano, la otra opción para trasladar a un contingente de tropas tan elevado, 10.000 hombres que debían reforzarse con mercenarios italianos y alemanes, era hacerlo por vía marítima. Algo que desaconsejaba el mal tiempo que reina con frecuencia en el norte de Europa, además de la intermitente enemistad de Inglaterra y Francia, que dominaban el Canal de la Mancha. Por esa razón, el Duque de Alba tomó la decisión de abrir un corredor militar desde Milán hasta Bruselas, pasando por territorios seguros.

Esta primera expedición, que permitió apagar la rebelión de Flandes, duró 56 días y fue seguida por otras muchas que llegaron a recorrer el camino en poco más de un mes. Durante 55 años fue la principal causa de que el Imperio español pudiera sostener una guerra, que no había hecho más que empezar, a 1.500 km de su corte y manteniendo un ejército que en algunos momentos sobrepasó los 80.000 soldados.

El Camino Español era posible gracias a dos de los pilares del Imperio: la maquinaria logística, donde algunos de los mejores ingenieros del imperio trabajaron en crear pasos de montaña, ensanchar los caminos y levantar puentes; y la preeminencia diplomática de la Monarquía Hispánica. Así, en su origen el trayecto recorría los Alpes por Saboya, transcurría por el Franco Condado, Lorena y Luxemburgo hasta llegar a Bruselas, donde los sucesivos gobernadores de Flandes esperaban ansiosos la llegada de tropas y dinero. Para este recorrido que bordeaba el Reino de Francia –frecuentemente enemistado con España– era necesaria la colaboración del Duque de Saboya, fiel aliado de Felipe II, y de los gobernantes del Ducado de Lorena, que se declaraban neutrales y permitían el paso de tropas siempre que tardaran menos de dos días.

Un puñal apuntando a Francia

Desde el principio, los monarcas de Francia vieron en el Camino Español una amenaza directa a su reino. Mientras el Imperio español pudiera trasladar tropas al norte de Europa tan rapidamente, Francia no podía sentirse segura: era susceptible de ser atacada desde tres frentes, norte, sur y este. Conforme aumentó la influencia gala en Europa ya entrado el siglo XVII, tras años de desangrarse en guerras internas por motivos religiosos, el primer objetivo fue desmantelar la vía hispana.

Así, el cardenal Richelieu atrajo para el bando francés al Duque de Saboya, Carlos Manuel I, en 1610. Un ducado que tradicionalmente estuvo en guerra con Francia, de hecho estaba en manos de un nieto de Felipe II de España, pero que vio en las debilidades españolas la ocasión perfecta para cambiar de bando. A partir de 1622, la enemistad de Saboya obligó a buscar otro corredor militar. Con tal motivo se iniciaron negociaciones diplomáticas con los cantones suizos, a fin de conseguir permiso de tránsito de tropas españolas por su territorio y el paso del Rin. Este segundo corredor partía de Milán, y por los valles de la Engadina y la Valtelina llegaba a Landeck, en el Tirol, y pasaba al Ducado de Lorena a través de Alsacia. Un trayecto que realizaron las tropas del Duque de Feria en 1633 cuando acudió en socorro del amenazado Duque de Baviera, aliado de la familia Habsburgo, y que tomaron parte al año siguiente en la batalla de Nördlingen.

No en vano, Francia estaba empeñada en amputar cualquier camino alternativo. La invasión francesa del valle de la Valtelina y la pérdida de Alsacia dificultaron todavía más las opciones de trazar un corredor militar con Flandes. Pero si hubo un golpe mortal al Camino Español fue la ocupación del Ducado de Lorena por Luis XIIItambién en 1633. Todas las rutas por tierra que servían para el aprovisionamiento de las tropas del Imperio español en los Países Bajos dependían del derecho de paso por Lorena. Francia se había salido con la suya.

El mismísimo Miguel de Cervantes, soldado de los Tercios de Flandes, se hace eco en el «Quijote» de este célebre camino que vivió su final 55 años después de la primera expedición: «Viaje a Génova, fui desde allí a Milán, donde me acomodé de armas y de algunas galas de soldado, de donde quise ir a asentar mi plaza al Piamonte; y estando ya de camino para Alejandría de la Palla, tuve nuevas que el Gran Duque de Alba pasaba a Flandes…».

Barcelona acogerá el primer museo a oscuras del Estado


Europa Press – La Vanguardia

Barcelona acogerá el primer museo a oscuras del Estado el inverno de 2010-2011, para romper prejuicios hacia las personas ciegas y fomentar su integración social y laboral. Este proyecto promovido por la Fundación Diálogo en la Oscuridad con la colaboración de la Once y su fundación, se ubicará de forma permanente en el muelle de la Marina que cede el Ayuntamiento de Barcelona.

En el museo, de 3.800 metros cuadrados de superficie, personas ciegas guiarán a grupos de hasta diez visitantes a través de un itinerario totalmente a oscuras en el que se recrean escenarios naturales y urbanos como parques, mercados, bares e incluso paseos en barca. El objetivo es que experimenten el mundo con sentidos diferentes al de la visión.

El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, afirmó hoy en rueda de prensa que el museo que acogerá en un restaurante en la oscuridad, talleres y actividades culturales entre otras, expresa la Barcelona de la “innovación, la inclusión y la accesibilidad”, y añadió que “dota del mejor contenido” al emplazamiento.

El presidente de la Fundación ‘Diálogo en la oscuridad’, Carles Bloss, señaló que más de seis millones de personas ya han visitado esta exposición en 100 ciudades en 30 países, y aseguró que Barcelona tendrá el mayor museo de la oscuridad del mundo.

Bloss explicó que la oscuridad permite una comunicación sin condicionantes visuales, y que fomenta la aceptación de la diferencia. “En la oscuridad los discapacitados son las personas con visión”, dijo.

La delegada territorial de la Once en Catalunya, Teresa Palahí, expresó su pleno apoyo al proyecto, y confió que facilitará la incorporación de personas ciegas al mercado laboral al sensibilizar a la población.

Asimismo, destacó que el museo será una plataforma de inserción laboral para el colectivo porque ocupará a 76 personas en 53 puestos permanentes y unos 23 a tiempo parcial y, el 77% serán personas cualificadas con diversas discapacidades. Este centro cultural cuenta con instalaciones permanentes en ciudades como Frankfurt, Milán y Atlanta y tiene una media de 115.000 a 216.000 visitas al año.