Ataques Berberiscos a España


A comienzos del siglo XVI, durante el reinado de Carlos V, las actividades berberiscas en el Mediterráneo eran constantes. En esa época, los turcos contaban con un caudillo temible, el sultán de Constantinopla, Solimán II ‘el Magnífico’, que en 1520 había sucedido a su padre y nombrado almirante al pirata Jeredín Barbarroja.

El predominio turco en el Mediterráneo, y su alianza con Francia, multiplicaba los ataques y embestidas protagonizadas por los corsarios. Desde la segunda mitad del XVI, los corsarios norteafricanos incrementaron su presencia en el Mediterráneo. Gracias a las enseñanzas de marinos holandeses, tuvieron acceso a técnicas náuticas que les permitieron llegar hasta Islandia y saquearla. No hay que olvidar que si bien el corso cumplía para el Imperio otomano el objetivo de desgastar al enemigo (en especial al Imperio Español) también suponía una forma de vida y acumulación de riqueza bastante generalizada en lugares como Liorna, Malta, Túnez, Salé o Argel. Estas ciudades se convirtieron para los corsarios en una base donde abastecerse, reparar los navíos, encontrar tripulación y establecer mercados desde los que vender a los cautivos.

Las acciones corsarias más destacables en el Mediterráneo Occidental fueron:

La toma de Túnez por Barbarroja. Con esta conquista, los corsarios se hicieron con un importante emplazamiento en el Norte de África, pero no por mucho tiempo, ya que un año más tarde, Carlos V logró poner en el trono tunecino a un vasallo suyo.

La conquista de Trípoli en 1551. Importante cabeza de puente en el Mediterráneo Occidental y lanzadera de acciones berberiscas en los territorios hispánicos.
El asedio turco a la isla de Malta en 1565. Los ataques y asedios a emplazamientos del Mediterráneo realizados por el imperio turco estuvieron respaldados por corsarios.

Las costas españolas sufrieron durante más de dos siglos los ataques de piratas berberiscos, en especial las costas mallorquinas, algunos puntos de la costa valenciana, las poblaciones costeras del Sur de Andalucía y el litoral murciano. Tampoco se libraron de las embestidas corsarias las islas atlánticas, siendo en 1593 invadida Fuerteventura y Lanzarote en 1771 y 1618, tras lo cual los corsarios pasaron por San Sebastián de la Gomera, saqueándola y destruyéndola.

Así sería un tsunami en el Mediterráneo


ABC.es

  • Investigadores europeos desarrollan un nuevo modelo capaz de simular elimpacto que tendría un tsunami generado por un terremoto en las costas del este del Mediterráneo
epa La catástrofe tras el tsunami que inundó Indonesia en 2004

epa | La catástrofe tras el tsunami que inundó Indonesia en 2004

Un equipo de investigadores europeos ha desarrollado un nuevo modelo capaz de simular el impacto que tendría un tsunami generado por un terremoto en las costas del este del Mediterráneo. Y los resultados muestraan con toda claridad que un evento así sería capaz de provocar graves inundaciones en el sur de Italia y Grecia. El estudio ha aparecido hace unos días en la revista «Ocean science», una publicación de la Unión de Geociencias Europea (EGU).

A pesar de que no son tan frecuentes como en los océanos Pacífico e Indico, también el Mediterráneo está sujeto a la posibilidad de sufrir tsunamis. La mayoría de ellos debidos a terremotos generados al deslizarse la placa Africana bajo la Euroasiática. De hecho, uno de cada diez tsunamis que se generan en el mundo se producen, precisamente, en el Mediterráneo y, como media, una vez cada cien años el tsunami es de gran intensidad. Un dato que no muchos conocen, y que coloca al Mare Nostrum entre las zonas de alto riesgo de sufrir esta clase de eventos catastróficos.

Por ello, el riesgo de las zonas costeras, muy densamente pobladas, se considera «muy alto» en las clasificaciones de los expertos. Y es que más de 130 millones de personas viven habitualmente en pueblos y ciudades que se asoman directamente al Mediterráneo. Otro motivo de preocupación es que, en el Mediterráneo, una ola del tipo Tsunami debe recorrer una distancia muy corta antes de hacer impacto, lo que reduce enormemente la efectividad de una alerta en comparación con otras regiones del planeta.

El nuevo estudio muestra con detalle cuál sería la magnitud de las inundaciones en las zonas seleccionadas (sur de Italia y Grecia), lo que ayudará a las autoridades de esos países a identificar las áreas más vulnerables.

Los investigadores han desarrollado un modelo informático que representa cómo pueden generarse, propagarse e impactar contra las costas los tsunamis mediterráneos, Para ello han utilizado la información disponible sobre la profundidad de los fondos y la topografía de las líneas costeras. «Hemos simulado tsunamis introduciendo terremotos a varias profundidades y calculando los desplazamientos del agua tanto en el fondo como en la superficie marina –explica Achilleas Samaras, de la Universidad de Bologna y principal autor de la investigación–. El modelo reproduce cómo estas perturbaciones (las olas de tsunami) se propagan y transforman a medida que se acercan a la orilla, y cómo inundan las zonas costeras».

Las simulaciones se han llevado a cabo a partir de supuestos terremotos de magnitud 7. «A pesar de que no se trata de terremotos pequeños –explica Samaras– existen numerosos registros históricos sobre eventos de estas magnitudes en la región». Por ejemplo, en el año 365 AC se produjo una serie de terremotos con magnitudes entre 8 y 8,5 en las costas de Creta. Los tsunamis resultantes destruyeron ciudades en Grecia, Italia y Egipto, con un saldo de víctimas de más de 5.000 personas solo en la ciudad de Alejandría. Más recientemente, en 1908, un terremoto de magnitud 7 se produjo en la región siciliana de Messina, causando un tsunami con olas de más de diez metros de altura y que mataron a miles de personas.

España, zona de alto riesgo

El estudio solo hace referencia a la zona oriental del Mediterráneo. Pero tampoco la occidental, donde se encuentra la peninsula ibérica, está exenta de padecer este tipo de fenómenos. De hecho, y aunque la mayoría lo desconozca, la península ibérica está considerada por los expertos como una zona de alto riesgo de tsunamis. Nuestras ciudades, en efecto, ya han sufrido en numerosas ocasiones el impacto destructivo de estas grandes olas, especialmente en el golfo de Cádiz y en las costas mediterráneas. Olas que, además, han provocado ya miles de muertes en nuestro país.

En nuestro caso, el riesgo es doble, ya que la península ibérica puede recibir tsunamis tanto en su vertiente atlántica (más fuertes, pero menos numerosos) como en la mediterránea (mucho más frecuentes, aunque menos fuertes). La razón es que los terremotos capaces de producir tsunamis en el Mediterráneo se generan, principalmente, en Argelia, donde las fallas son más pequeñas que las que existen en nuestra vertiente atlántica. Las regiones más expuestas de nuestro país son la bahía de Cádiz, Huelva, el litoral del Mediterráneo y las Baleares.

La mayor catástrofe natural jamás producida en España se produjo en el año 1755, cuando un terremoto submarino frente a las costas de Cádiz (y que fue de intensidad 9) provocó un tsunami que mató a 15.000 personas. Los expertos sostienen que si algo así se repitiera en la actualidad, la cifra de muertos sería similar a la del tristemente famoso tsunami de Indonesia de 2004, a consecuencia del que perecieron más de 300.000 personas.

Según el catálogo europeo de tsunamis, entre los años 300 A.C. y 1900 se han generado hasta 18 tsunamis sólo en el área del golfo de Cádiz. Entre ellos, dos fueron especialmente catastróficos: el de 1531 y el ya citado de 1755. El estudio de antiguos sedimentos ha permitido identificar, además, las huellas de un gran número de tsunamis en esa región, que los expertos consideran «de alto riesgo».

En cuanto al Mediterráneo occidental (Málaga, Granada, Almería, Murcia y Baleares), las principales fuentes de generación de tsunamis se encuentran en el norte de Argelia y, más lejos, en el mar Egeo. Si ocurriera un tsunami frente a Argelia, en menos de 30 minutos gran parte de la Costa del Sol se vería afectada por las olas. Y aunque los tsunamis mediterráneos no son tan desastrosos como los generados en la cuenca Atlántica, sí que son perfectamente capaces de inundar zonas bajas del litoral. Estudios recientes muestran que Almería, Murcia y numerosas localidades de Baleares, se inundarían con un tsunami de apenas 3m.

Para intentar prevenir esta clase de catástrofes, España colabora desde hace años con la red NEAMTWS (Sistema de Alerta Temprana de Tsunami en el Atlántico Noreste y el Mediterráneo) aunque, tristemente, aún no cuenta con un sistema propio de alerta.

Por eso, si se produjera otro tsunami peligroso para nosotros, nuestro país solo podría enterarse de su llegada gracias al sistema francés o al sistema NEAMTWS. Sin embargo, no se conocerían las zonas de impacto, ni la magnitud del tsunami en cada zona concreta, ni los tiempos exactos de llegada, ni la población afectada sabría cómo actuar. Es decir, que la alerta sería inútil porque no sabríamos qué hacer con ella.

Y si bien es cierto que, tras la catástrofe de 2004 en Indonesia se han llevado a cabo algunas mejoras en los sistemas de detección sísmica del Instituto Geográfico Nacional (IGN), la falta de presupuestos ha impedido hasta ahora la creación de protocolos específicos para esta clase de situaciones. Protección Civil dispone de pautas de actuación en caso de inundaciones, pero un protocolo específico para maremotos está aún pendiente de aprobación.

Es Vedrà y el misterio del Triángulo del Silencio


ABC.es

  • Al imponente islote balear hay quien le atribuye extrañas energías y lo relaciona con avistamientos ovnis
abc El islote de Es Vedrá y el menor de Es Vedranell, al suroeste de Ibiza

ABC | El islote de Es Vedrá y el menor de Es Vedranell, al suroeste de Ibiza

«He tenido el privilegio de navegar entre los dos islotes y en ese lugar cuando pasábamos nos fuimos al puente de mandos a mirar los controles de navegación y allí observamos como todas las agujas se movían de un lado a otro sin control». Rossemarie Morinelli comentaba así el 24 de septiembre de 2013 en una publicación de viajes su experiencia junto al imponente islote de Es Vedrà y el menor de Es Vedranell, en el suroeste de Ibiza.

Isleños, pescadores e investigadores de sucesos paranormales también aseguran haber sido testigos de extraños sucesos en las aguas próximas a este islote de apenas 3,8 kilómetros de perímetro y una respetable altura de 382 metros, hoy reserva natural.

Hay quien cree que Es Vedrà adquirió propiedades de acumulación de energía cuando se separó de Ibiza y que forma con el peñón de Ifach, en Alicante, y la costa suroeste de Mallorca, una suerte de «Triángulo de las Bermudas». Le llaman el Triángulo del Silencio y lo asocian con el famoso «caso Manises».

El 11 de noviembre de 1979 (a las 11 p.m. del día 11 del mes 11) un avión Super-Caravelle de la compañía TAE que se dirigía desde Palma de Mallorca a Canarias con 109 pasajeros a bordo tomaba tierra precipitadamente en el aeropuerto de Valencia «a causa de un “ovni». «Los pilotos afirman que les persiguieron “varios puntos de luz roja, que subían y bajaban de una forma no convencional”», destacaba al día siguiente ABC.

«A las 23,08 (hora local) inicié una subida, según el plan de vuelo, de 23.000 a 33.000 pies de altitud. En pleno ascenso vi dos luces rojas, situadas en paralelo, de una intensidad tan enorme que ocultaban a la vista el aparato, o lo que fuese, en el que debían ir instaladas y que seguían una trayectoria de colisión con nosotros. Se desplazaban a una velocidad endiablada, desconocida en cualquier avión convencional y se detuvieron instantáneamente a muy poca distancia del Caravelle», afirmó días después a este periódico el comandante Francisco Javier Lerdo de Tejada, con quince años de experiencia y más de 8.000 horas de vuelo. Tejada aseguraba haber realizado el aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Manises «ante un riesgo real de colisión».

Una vez estuvo el avión en tierra, aún varias personas dijeron haber observado las extrañas luces desde la torre de control de Manises durante más de dos horas.

La tripulación del Caravelle detectó el supuesto ovni media hora después del despegue, entre Ibiza y Alicante, la misma zona donde un año antes un barco butanero afirmaba haber visto una «lluvia» de ovnis. «Sobre las nueve de la noche del pasado martes, cuando estábamos a unas quince millas de Formentera, aparecieron ante nosotros unas luces como de bengala que no permanecían estáticas. Unas luces de un color amarillento a menos de ocho millas de nosotros», señalaba José Luis González, capitán del buque Tamames, que afirmaba que más de cincuenta ovnis les habían cercado durante seis horas.

«Los “ovnis” de escombreras eran paraidistas con linternas» que intervenían en la grabación de un programa para Radio Nacional de España, informaba al día siguiente ABC.

El huésped de Es Vedrà

El gran responsable de las leyendas que circulan sobre Es Vedrà fue sin saberlo el beato Francisco Palau y Quer (1811-1872), fundador de los Carmelitas Terciarios de España, que se retiraba temporadas a orar en una cueva del islote. «Este monte es un islote al oeste de Ibiza, separado de la isla, que se levanta desde el profundo de las aguas hasta el cielo; no hay aquí más habitantes que yo. Tengo la ermita a dos leguas al mediodía de la isla y los hermanos que tienen en ella una barca pesquera, me traen aquí, me dejan solo y se vuelven. En la cima del monte hay una fuente, y las aberturas de las peñas son mis celdas. Aquí me retiro diez años ha y hallo cuanto un solitario puede desear», contaba el padre Palau (Cta 115,2).

En este islote «que en crestas acolumnadas se levanta sobre el profundo del mar Mediterráneo», se quedaba allí solo durante días «para unirme con Dios y su Iglesia», según sus propias palabras.

El padre Palau fue la persona que más tiempo ha pasado en la isla y sus experiencias místicas, en las que describe a «damas de luz» y «seres celestiales» han sido reinterpretadas por algunos, tras el «caso Manises», como avistamientos ovnis.

El beato describía cómo en Es Vedrà «sus columnas se levantan tan a plomo sobre las aguas, que no pueden subir a él sino los peritos del país». Unos alpinistas catalanes escalaron por primera vez el islote en agosto de 1950, desafiando otra antigua leyenda según la cual «nunca podrá ser escalado, ya que quien lo intentare y lograra cononar la cumbre cambiaría al instante de sexo». Francisco Martí Ferrando y Manuel Puig fueron los primeros en hollar la cresta. «La cima Sa Pastora es una explanada de 15 metros de largo, por cinco de ancho. Crece mucha vegetación en forma de mata, pero la mayoría estaba completamente seca. Se divisa muy poco la isla de Ibiza», recogieron en sus apuntes. Estuvieron tres cuartos de hora en la cima antes de descender. Vieron lagartos «de unos 10 o 15 centímetros de largo» y a Martí Ferrando le pareció advertir a una cabra salvaje, aunque Puig dudó de que lo fuera. Ni rastro de ovnis en 1950 y, por supuesto, siguieron siendo hombres tras su hazaña.

El Mediterráneo se llenó en menos de dos años, mucho más rápido de lo pensado


La Vanguardia

  • El estudio de Daniel García-Castellanos, publicado en ‘Nature’, recuerda que el mar llegó casi a secarse hace unos seis millones de años

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Madrid. (EFE).- La cuenca mediterránea tardó en llenarse de unos meses a dos años y no de diez a 10.000 años, como se pensaba hasta ahora, una descarga de agua, según los investigadores, que llegó a ser mil veces superior al actual río Amazonas.

Esta es una de las principales conclusiones de un estudio de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) publicado en Nature, en el que se recuerda que el mar Mediterráneo llegó casi a secarse hace unos seis millones de años, al quedar aislado de los océanos durante un largo período de tiempo, debido el actual levantamiento tectónico del Estrecho de Gibraltar.

Cuando las aguas del Atlántico encontraron de nuevo un camino a través del Estrecho, llenaron el Mediterráneo con la mayor y más brusca inundación que ha conocido nunca la Tierra, según los científicos. La enorme descarga de agua, iniciada probablemente por el hundimiento tectónico del Estrecho y el desnivel de ambos mares (de unos 1.500 metros), llenó el Mediterráneo a un ritmo de hasta diez metros diarios de subida del nivel del mar.

La inundación que conectó el Atlántico con el Mediterráneo provocó en el fondo marino una erosión de cerca de 200 kilómetros de longitud y varios kilómetros de anchura, según este estudio.

El investigador del CSIC Daniel García-Castellanos, que trabaja en el Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera, en Barcelona, ha detallado que “la inundación que puso fin a la desecación del Mediterráneo fue extremadamente corta y más que parecerse a una enorme cascada debió consistir en un descenso más o menos gradual desde el Atlántico hasta el centro del Mar de Alborán”. Según Castellanos, se trató de un “megarrápido” por donde el agua circuló a cientos de kilómetros por hora.

Objetivo: Contribuir a unir Europa y África por un túnel
Cuando hace unos años los ingenieros del túnel que debía unir Europa y África estudiaron el subsuelo del Estrecho de Gibraltar se encontraron con un surco de varios cientos de metros de profundidad, rellenado por sedimentos poco consolidados. Los geólogos y geofísicos en los años 90 pensaron que esta enorme erosión había sido producida por algún río de gran caudal durante la desecación del Mediterráneo.

“Esperamos que el artículo contribuya, en cierta medida, a planificar las obras del túnel para unir Europa y África”, ha declarado García-Castellanos. En este sentido, ha indicado que el trabajo se basa en buena parte en los estudios preliminares de este proyecto, “muy condicionado por la presencia de ese canal erosivo que nosotros relacionamos con la inundación”.

Los científicos han demostrado, además, que la erosión no fue producida por un río durante la desecación del Mediterráneo, sino por un enorme flujo de agua procedente del Atlántico. El investigador del CSIC ha concluido que “un cambio tan enorme y abrupto en el paisaje terrestre como el que hemos deducido pudo tener un impacto notable en el clima de aquel período, algo que no se ha estudiado aún con suficiente detalle y a lo que podría ayudar este trabajo”.

Hércules, el héroe «que más hechos señalados hizo en España» según Alfonso X el Sabio


ABC.es

  • Uno de los doce trabajos condujo al hijo de Zeus hasta la Península, donde dejó una huella aún visible en el escudo de Andalucía o en La Coruña
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efe La Torre de Hércules, en La Coruña

¿Qué hace un héroe mitológico como Hércules en el escudo de Andalucía? ¿Y en el de la ciudad de Cádiz? ¿Por qué sus famosas columnas figuran en el escudo de España? ¿Y por qué da nombre a la Torre patrimonio de la humanidad de La Coruña? El vínculo del legendario Hércules (el Heracles de los griegos) con la Península Ibérica es tan antiguo como la «Teogonía» escrita por Hesíodo en el siglo VII o VIII a. C. En aquella obra poética sobre el origen de los dioses ya se ubicaba uno de los famosos trabajos de Hércules en la isla de Eritia o Eritea, «rodeada de corrientes», en el extremo occidental del Mediterráneo.

Hasta esa isla «más allá de las aguas inagotables, de raíces de plata, del río Tarteso», según la situaba la Gerioneida un siglo después, el héroe llegó para cumplir su décimo trabajo. Hércules debía robar las «vacas rojas» de Gerión, un ser monstruoso de tres cuerpos. «¿Son bueyes o son vacas? En realidad, las fuentes utilizan el término bóes, sustantivo masculino tanto como femenino», explica Francisco Sánchez Jiménez.

El profesor de Historia Antigua de la Universidad de Málaga señala que «desde la perspectiva de la geografía mítica, los griegos establecieron una serie de tópicos relativos a Tarteso y luego a Iberia, según los cuales era un territorio de proverbial riqueza y de antiquísima cultura. De otra parte, es la Península el escenario privilegiado para los grandiosos trabajos de los héroes en tanto que límite extremo del mundo conocido».

Una vez llegado al punto en el que África y Europa se unían, cuenta la leyenda que el hijo de Zeus abrió un estrecho para comunicar el mar con el gran océano y acceder así con mayor facilidad a la isla de Eritia (que algunos identifican con la actual Sancti Petri), próxima a Cádiz. A ambos lados del estrecho erigió dos columnas, las famosas Columnas de Hércules, que servirían de límite y separación de dos continentes y del Mediterráneo y el Océano Atlántico. Otras versiones señalan que las columnas son en realidad dos montes a cada lado del estrecho. «El mito de la fijación de las Columnas es un tema riquísimo que nace de la necesidad de delimitar la esfera del mundo conocido así como de señalar la frontera de lo humanamente posible», señala Francisco Sánchez que cita a Píndaro como fuente principal.

En Cádiz existió un santuario en Sancti Petri dedicado a Melkart, el dios protector fenicio de origen cananeo, con dos altas columnas, que sufrió un proceso de fuerte helenización ya desde finales del siglo IV a.C.. El profesor de la Universidad de Málaga señala cómo este proceso se constató con la introducción de elementos como la decoración de las puertas con los trabajos de Hércules y con «transformaciones importantes en el culto del dios que quizás desembocaron ya en época romana en un completo sincretismo». Melkart pasó a identificarse con Hércules y el lugar se convirtió en el Heracleion gaditano, donde, según la «Chorographia» de Pomponio Mela, existía una tumba de Hércules.

¿La tumba de un dios? «La presencia de un sepulcro heroico, como epicentro de un espacio sagrado, un “herôon”, no repugna a la religiosidad griega; ni la ambigüedad siempre presente en la figura de Heracles, su doble naturaleza divina y humana. Su muerte en la pira del Eta y su también divinización y entrada de pleno derecho en el Olimpo no debió crear rechazo alguno entre los visitantes griegos y romanos del santuario», afirma el profesor de Historia Antigua.

Tras robar el ganado a Gedión, la leyenda cuenta que el héroe se adentró por el Guadalquivir hasta llegar al lugar donde hoy se encuentra Sevilla y allí levantó seis altos pilares para deliminar la ciudad que después construiría Julio César.

Andalucía aún hoy recuerda estas leyendas de las que fue escenario en el escudo de la comunidad, que aún esconde el «Hercules fundator dominatorque», y en el propio de la ciudad de Cádiz, así como en otros elementos como la Alameda de Hércules en Sevilla.

La fundación de La Coruña

En el otro extremo del país, la Torre de Hérculesde La Coruña también hace honor en su nombre a otra leyenda que lleva las andanzas del héroe a tierras gallegas. Hasta allí habría perseguido el hijo de Zeus al tirano Gerión para darle muerte. Para conmemorar su victoria, levantó una gran torre donde «fizo meter la cabeça de Gerion en el cimiento», según la «Estoria de Espanna» de Alfonso X el Sabio. El héroe mandó que en el lugar se levantara una ciudad a la que llamó «Crunna» (Coruña) por ser éste el nombre de su primera pobladora.

No fue la única ciudad cuyos orígenes míticos se achacan al fornido Hércules. Además de Heraclea, un topónimo bastante común en la Antigüedad con el que se denominó a Carteia, en la bahía de Algeciras, según cita Estrabón, «la historiografía española, desde sus inicios, se preocupó por destacar, como vehículo de propaganda, la fundación hercúlea de una serie de ciudades entre las que destacan Sevilla (Híspalis), Cádiz y La Coruña, pero podríamos mencionar otras como Tarazona, Seo de Urgel y Barcelona», explica Sánchez. Todas ellas aparecen citadas en las crónicas alfonsinas, que continúan y amplían las hazañas de Hércules en la Península relatadas por Rodrigo Jiménez de Rada en «De rebus Hispaniae».

«Al menos desde el siglo XIII, la monarquía castellana demuestra un singular interés por dotar al territorio hispano de unos orígenes míticos y, por lo tanto, de una vinculación firme con el mundo antiguo y en especial grecorromano», asegura el experto en Historia Antigua.

Son muchos los factores que convierten a Hércules en protagonista idóneo de los mitos fundacionales de la historia de España, según Sánchez. Paradigma de héroe griego, la importancia de su figura le permite permanecer en el imaginario histórico rescatado por las monarquías medievales y renacentistas. Además, se ve como un famoso general que al frente de su poderoso ejército va extendiendo el ámbito de la civilización hasta los más lejanos extremos del mundo. Este tratamiento de su mitología, apunta el profesor, «se adapta muy convenientemente a las necesidades del mensaje integrador de nuestros monarcas». Y a todo ello se suma «la ubicación en nuestras costas meridionales, universalmente aceptada, de las Columnas y la importancia “real” de su culto en el santuario a él dedicado en las cercanías de Cádiz», añade.

En la Historia de Alfonso X el Sabio, se señala que Hércules fue «el hombre que más hechos señalados hizo en España», desarrollando una conquista y repoblación, espejo del esfuerzo emprendido por la monarquía castellana en el siglo XIII, explica Sánchez. Establece además una conexión «genealógica» de transmisión del poder («y puso en cada lugar hombres de su linaje»), que culmina con la cesión del territorio a su sobrino Espan, «por quien la Península mudó su nombre de Esperia a Espanna», apunta el experto malagueño.

«Más que de “creencias”, debemos pensar en clave de propaganda institucional y de utilización a su libre albedrío de la tradición mítica», añade Sánchez.

¿Estaba el jardín de las Hespérides en España?

El Sahara se formó por la contracción del antiguo mar de Thetys hace 7 millones de años


ABC.es

  • La desecación de ese mar, precursor del Mediterráneo, debilitó la acción del monzón africano provocando la expansión de las condiciones de aridez del desierto

El Sahara se formó por la contracción del antiguo mar de Thetys hace 7 millones de años

El desierto del Sahara no siempre fue tal y como lo conocemos hoy. Hace millones de años fue una pradera verde salpicada de pantanos y lagos. Cómo y cuándo se convirtió este Sahara verde en el desierto cálido más grande del mundo, con 9,4 millones de kilómetros cuadrados, sigue siendo objeto de discusión en la comunidad científica. Aunque en los últimos años ha habido un amplio consenso en situar su aparición hace 2 o 3 millones de años, el reciente hallazgo de depósitos de dunas de arena con 7 millones de años de antigüedad sugiere que la formación del Sahara es bastante anterior a lo que se pensaba, aunque los científicos no habían encontrado un claro mecanismo de aridez para esa época.

Ahora, un estudio publicado en la revista «Nature», apunta a que laaridificación del Sahara puede haber ocurrido hace 7 millones de años y que ese proceso fue probablemente el resultado de la desecación y contracción del mar de Tethys -el antececesor de los modernos mares Mediterráneo, Negro y Caspio- durante el Mioceno final.

Los investigadores, liderados por Zhongshi Zhang, del Bjerknes Centre for Climate Research, en Bergen (Noruega), utilizaron simulaciones de modelos climáticos para demostrar que la desecación del mar de Tethys pudo haber debilitado sustancialmente el monzón africano de verano en el norte del continente, haciendo que las condiciones de aridez del desierto se extendieran por el norte de África, lo que llevó a la formación del desierto del Sahara aproximadamente hace 7 millones de años. Las simulaciones identificaron la etapa Tortoniense (hace 7-11 millones de años), dentro del Mioceno final, como el periodo crucial para la activación de ese mecanismo de aridez que fue «moldeando» el desierto.

Aparición de los primeros homínidos

Los autores también sugieren que la reducción del mar de Tethys hizo que el monzón africano fuera más sensible a los cambios en la orientación del eje de la Tierra con respecto al Sol, que posteriormente se convertiría en el principal motor de las fluctuaciones en la extensión del Sahara. Estos importantes cambios climáticos probablemente causaran también los cambios en la flora y fauna tanto de África como de Asia observados durante el mismo periodo, con posibles vínculos con la aparición de los primeros homínidos en el norte de África, apunta el estudio.

El nivel del Mediterráneo era, hace 81.000 años, un metro más alto que ahora


El Pais

  • Unas cuevas costeras de Mallorca son clave para estudiar la dinámica de los glaciares del planeta

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“El nivel global del mar y el clima de la Tierra están íntimamente relacionados. Mediante el estudio de incrustaciones en cuevas costeras de la isla de Mallorca, hemos determinado que el nivel relativo del mar en el Mediterráneo occidental estaba un metro por encima del actual hace 81.000 años”. Así comienzan su artículo en la revista Science unos investigadores de Estados Unidos, Italia y España que han obtenido en esas cuevas de Baleares datos clave sobre las fluctuaciones del nivel del mar en el pasado.

Dado que la subida y bajada del nivel del mar están relacionadas con la formación o deshielo de grandes glaciares en la Tierra, los resultados obtenidos por Jeffrey A.Dorale (Universidad de Iowa, EE UU) y sus colegas sugieren que las capas de hielo polares eran más pequeñas hace 81.000 años y la temperatura media global era tan alta como la actual, o incluso superior, aunque la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera era mucho más baja entonces. Además, este hallazgo indica que los glaciares pueden crecer y encoger más rápido de lo que los expertos consideraban hasta ahora. Si esto se verifica, explica Science, puede cambiar el debate acerca de la dinámica de las glaciaciones.

Durante el último ciclo glacial, el nivel del mar cayó unos 130 metros en el tiempo transcurrido entre el último intervalo templado -hace 125.000 años- y el último máximo glacial -hace unos 20.000 años-. En ese período de tiempo, el nivel de mar fue disminuyendo pero no de forma uniforme, sino con subidas y bajadas, en un proceso que no se comprende del todo bien. Ahora Dorale y sus colegas afirman que el ciclo glacial de 100.000 años generalmente aceptado puede no ser aplicable en absoluto a los glaciares mismos, sino sólo a los niveles de dióxido de carbono y de metano así como a las temperaturas.

“A lo largo de la costa de Mallorca existen cuevas que son extraordinarios lugares para estudiar los cambios del nivel del mar en el pasado”, escriben los científicos. Ellos han tomado muestras de las formaciones geológicas en cinco cuevas diferentes en las costas meridional y oriental de esa isla. Las formaciones que han analizado han estado intermitentemente sumergidas en el mar o emergidas durante miles de años. Forman parte del equipo de investigación Joaquin Ginés y Angel Ginés, de la Universidad de las Islas Baleares.

La mayor inundación de la Tierra formó el Mediterráneo


El Mundo

Que el Mediterráneo quedó aislado del océano Atlántico hace casi seis millones de años es algo que ya se sabía. Y también que la evaporación provocó que el nivel del agua estuviese más de 1.000 metros por debajo del actual. Los científicos no se ponen de acuerdo con respecto a los motivos que llevaron tanto a su aislamiento como a su posterior rellenado, pero también es sabido que el agua que lo dejó tal y como lo conocemos en la actualidad procedía del océano Atlántico. Sin embargo, hasta la aparición de un trabajo realizado por españoles y publicado en la revista ‘Nature’, la Ciencia desconocía que el evento de llenado del mar Mediterráneo hace 5,3 millones de años produjo la mayor inundación de la que se tiene conocimiento en la Historia de la Tierra.

Final del Mioceno, hace casi seis millones de años. El Mediterráneo es un inmenso desierto salpicado por lagos salinos cuyo nivel de agua está entre 1.500 y 2.700 metros por debajo de la superficie del actual mar. Un escenario muy diferente del actual. Un evento geológico aún desconocido abre una pequeña vía de agua en el actual estrecho de Gibraltar, que era una barrera natural que impedía el paso de agua, y el océano Atlántico comienza a penetrar en la cuenca del actual mar Mediterráneo.

La erosión hace el resto del trabajo y en poco tiempo (geológico) el paso de agua tiene tal tamaño que consigue que el 90% del agua que tiene en la actualidad el ‘Mare Nostrum’ entrara por el estrecho en menos de dos años. Lo que supone un caudal de agua unas 1.500 veces superior al del río Amazonas.

Movimiento geológico

“No conocemos exactamente el proceso que aisló el Mediterráneo permitiendo que se evaporase ni el que puso en contacto el agua del Atlántico con la cuenca del Mediterráneo, pero ambos procesos tienen orígenes similares“, asegura Daniel García-Castellanos, científico del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera de Barcelona, dependiente del CSIC, y principal autor del trabajo. “Aun así parece claro que el origen de ambos es el movimiento de placas tectónicas bajo el estrecho”.

Hasta ahora se pensaba que este mar había tardado en llenarse de 10 a 10.000 años y que la entrada de agua fue similar a una gran cascada. Esta nueva investigación revela que la mayor parte del llenado ocurrió en un periodo de hasta dos años y que, más que un salto de agua, ésta discurría de forma gradual por una rampa de varios kilómetros de ancho y cuya pendiente sería de alrededor del 4%.

A pesar de esta aparentemente tranquila entrada de agua, durante los momentos de mayor entrada de agua, el nivel del mar llegó a ascender a un ritmo de 10 metros diarios. Esta inundación que reconectó el Atlántico con el Mediterráneo provocó en el fondo marino una erosión de cerca de 200 kilómetros de longitud y varios kilómetros de anchura.

“Ya se sabía que el Mediterráneo se había formado por la entrada de agua del Atlántico”, dice Manel Fernández, coautor de la investigación y director del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera. “Pero lo que sostiene nuestro trabajo es que la inundación fue mucho más abrupta de lo que se pensaba hasta ahora”.