A punto de resolverse el enigma del origen de Fobos


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  • Nuevas imágenes tomadas de cerca por la sonda MAVEN permitirán esclarecer el misterio que envuelve al satélite de Marte

 

 Así se ve Fobos a través del Espectrógrafo de Imágenes Ultravioleta de la sonda MAVEN - CU/LASP y NASA

Así se ve Fobos a través del Espectrógrafo de Imágenes Ultravioleta de la sonda MAVEN – CU/LASP y NASA

Según un comunicado de la NASA, los investigadores de la agencia espacial norteamericana, en concreto los que trabajan con la sonda MAVEN, están a un paso de resolver uno de los enigmas de Marte: la formación de Fobos, uno de sus dos satélites naturales.

A finales de noviembre y principios de diciembre del pasado año, la sonda MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile Evolution) llevó a cabo una serie de aproximaciones a Fobos, las más cercanas hasta la fecha, recogiendo un gran número de datos a una distancia de apenas 500 km. de su superficie.

Entre esos datos había también una serie de imágenes espectrales de Fobos tomadas en el rango de la luz ultravioleta. Y son precisamente esas imágenes las que están permitiendo a los investigadores comprender mucho mejor la composición de esta enigmática luna marciana, cuyo origen es, hoy por hoy, desconocido.

Comparando las imágenes tomadas por MAVEN y los espectros ultravioleta de la superficie de Fobos con otros obtenidos de forma similar de diversos asteroides y meteoritos, los geólogos planetarios esperan, por fin, entender cuál fue el origen de esa luna marciana. Actualmente se desconoce si Fobos no es más que un asteroide capturado por la gravedad de Marte o si, por el contrario se formó directamente en la órbita del Planeta Rojo.

Cuando los datos de MAVEN hayan sido analizados, los investigadores podrán buscar, también, moléculas orgánicas en la luna marciana. Existen fuertes sospechas, en efecto, de que esa clase de moléculas podrían haber sido ya detectadas con anterioridad a partir de los datos del espectrógrafo de ultravioletas de la sonda Mars Express. Pero los científicos no están seguros, y discrepan fuertemente sobre este punto.

Mucho más preciso que el anterior, el Espectrógrafo de Imágenes Ultravioleta a bordo de MAVEN y las imágenes obtenidas con ese instrumento a finales del pasado año podrían despejar las dudas de una vez y para siempre.

Según la NASA, los resultados definitivos de los análiss no tardarán mucho en llegar, y podrían hacerse públicos durante los próximos meses. Un misterio marciano, pues, que tiene los días contados…

 

La NASA quiere saber cuánta agua tuvo Venus


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  • La misión VeSpR estudiará la atmósfera venusina para saber si es verdad que el planeta tuvo en el pasado suficiente agua como para cubrirlo por entero hasta una altura de siete metros
La NASA quiere saber cuánta agua tuvo Venus

NASA-JPL / La NASA ha lanzado un cohete de sondeo para estudiar la luz ultravioleta que está siendo emitida desde la atmósfera de Venus, mostrada en la imagen con un color falso para subrayar el sutil contraste en la nubes marcadas

Una semana después de haber lanzado MAVEN, una misión para investigar la atmósfera de Marte, la NASA se dispone a hacer lo mismo con Venus.

“Es apropiado que las fechas de estos dos lanzamientos hayan estado tan próximas porque ambas estudiarán las pérdidas atmosféricas –detalla Kelly Fast, científico del programa para MAVEN y miembro del programa de Astronomía Planetaria en los cuarteles centrales de la NASA en Washington -. El VeSpR observará Venus desde encima de la atmósfera absorbente de la Tierra, y el MAVEN viajará hasta Marte para hacer un estudio de más duración”.

El VeSpR es un sistema de dos plataformas, en el que se combinan un misil Terrier –originalmente construido para ser un misil tierra-aire y más tarde rediseñado para dar soporte a misiones científicas- y un cohete de sondeo Black Brant modelo Mk1, con un telescopio dentro. La integración tuvo lugar en el Wallops Flight Facility de la NASA en Virginia.

Los experimentos estudiarán la luz ultravioleta (UV) que emite la atmósfera de Venus, y que puede aportar mucha información sobre la historia del agua en ese planeta. Mediciones como ésta no pueden ser llevadas a cabo empleando telescopios con base terrestre porque nuestra atmósfera absorbe la mayor parte de la radiación ultravioleta antes de que alcance el suelo.

Por eso, el cohete de sondeo transportará el telescopio a más de 110 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. A esa altura la atmósfera es suficientemente tenue como para permitir las lecturas de UV.

“Hoy en día, Venus tiene una atmósfera muy delgada, que contiene muy poca agua, pero creemos que el planeta, en su origen, tenía un valioso océano de agua”, matiza John T. Clarke, investigador principal de la misión y miembro de la Universidad de Boston.

Los científicos se encuentran todavía tratando de determinar si el agua existía sobre la superficie de Venus o si sólo se encontraba en las capas más altas de su atmósfera, donde las temperaturas eran más frías. Si la temperatura de la superficie hubiera permanecido por debajo del punto de ebullición durante el tiempo suficiente, los ríos podrían haber fluido alguna vez por el planeta, e incluso, Venus podría haber tenido hielo.

Hidrógeno y deuterio

La clave para poder resolver cuánta agua tuvo Venus en ese tiempo reside en conocer cuánto hidrógeno y deuterio (una versión más pesada del hidrógeno) permanece en la atmósfera. Ambos pueden combinarse con el oxígeno para hacer agua, tanto en la forma familiar del H2O como en la más rara, integrada por el deuterio y el oxígeno, llamada HDO (que también produce pequeñas cantidades de D2O).

La luz ultravioleta de mucha intensidad procedente del Sol ha roto y separado casi todas las moléculas de agua que pudiera haber en la atmósfera de Venus. Al tratarse de componentes más ligeros, las moléculas normales de hidrógeno escapan al espacio más rápidamente de lo que lo hacen las más pesadas de deuterio. Comparando la cantidad de deuterio que hay ahora en la atmósfera con la cantidad de hidrógeno, los investigadores pueden estimar cuánta agua desapareció de Venus y cómo de rápido sucedió esta circunstancia.

Las primeras estimaciones, hechas a partir de los datos recogidos por la nave espacial Pioneer Venus de la NASA en 1978 y de otras observaciones, indicaron que Venus podría haber tenido antiguamente la cantidad suficiente de agua como para cubrir el globo entero con siete metros de líquido. Pero resulta que las cantidades de hidrógeno y deuterio pueden variar en las diferentes alturas de la atmósfera venusina, lo que haría cambiar los cálculos. Para ayudar a resolver estas dudas, la VeSpR hará mediciones específicas en la parte alta de la atmósfera.

El instrumental de a VeSpR observará Venus durante ocho minutos y sus datos serán retransmitidos en tiempo real, antes de que la carga retorne de forma segura a la Tierra gracias a un paracaídas. Más tarde, se volverá a intentar cargarla para que el instrumental pueda ser utilizado en futuras expediciones.

Clarke y su equipo combinarán estas mediciones con las observaciones de Venus hechas recientemente con el Telescopio Espacial Hubble de la NASA. El grupo también está colaborando con Jean-Loup Bertaux, del Centro Nacional Francés para la Investigación Científica, para estudiar el planeta empleando el instrumental UV de la sonda espacial Venus Express de la Agencia Aeroespacial Europea.