Las asombrosas lunas de Plutón


El Mundo

 Ilustración de Plutón y sus cinco lunas. NASA/M. SHOWALTER

Ilustración de Plutón y sus cinco lunas. NASA/M. SHOWALTER

Plutón fue rebajado en 2006 a la categoría de “planeta enano” en un debate que traspasó el mundo científico y que ocho años después volvió al Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica (CfA), en Estados Unidos, con una discusión entre expertos de la ciencia planetaria.

Se ha hablado mucho sobre la reclasificación de Plutón como planeta enano. Sin embargo, esta discusión no ha reducido el interés científico en el ‘primo’ más distante de la Tierra. Un nuevo estudio, publicado en la revista Nature, revela detalles fascinantes sobre los patrones orbitales y rotacionales de Plutón y sus cinco lunas conocidas.

El estudio detalla un sistema liderado por Plutón y su luna más grande, Caronte, que en conjunto forman un ‘planeta binario.’ Cuatro lunas más pequeñas lo orbitan. En el documento se informa de las técnicas utilizadas para descubrir las dos lunas más pequeñas, Kerberos y Styx (descubiertas en 2011 y 2012, respectivamente), y también proporciona una descripción detallada de los estados rotacionales de las dos lunas más grandes, Nix e Hydra (descubiertas en 2005).

A finales de este verano, la nave espacial New Horizons de la NASA pasará por Plutón y sus cinco lunas conocidas, proporcionando la visión más minuciosa de este sistema planetario hasta la fecha.

El estudio revela detalles tan curiosos como el color oscuro, similar al del carbón, que tiene Kerberos; así como el aspecto más brillante de las otras lunas. “Éste es un resultado muy llamativo” asegura el autor principal del estudio Mark Showalter.

El sobrevuelo de New Horizons en julio puede ayudar a resolver el misterio de la superficie oscura de Kerberos. Pero no es lo único que se espera de esta misión. Un estudio más detallado del sistema Plutón-Caronte podría revelar cómo se comportan los planetas que orbitan alrededor de una estrella binaria distante.

Y es que a pesar de que ya se han encontrado muchos exoplanetas en órbita alrededor de estrellas binarias, estos sistemas estelares están demasiado lejos para estudiar sus patrones de rotación utilizando la tecnología existente.

“Estamos aprendiendo que el caos puede ser un rasgo común de los sistemas binarios”, asegura Douglas Hamilton, profesor de astronomía en la Universidad de Maryland y un co-autor del estudio. “Incluso podría tener consecuencias para la vida en planetas que orbitan alrededor de estrellas binarias”.

Encuentran una luna perdida de Neptuno


ABC.es

  • Náyade, de apenas 100 km de diámetro, ha permanecido oculta durante décadas por el brillo y la cercanía del planeta

Encuentran una luna perdida de Neptuno

SETI | Náyade, el punto de luz a la izquierda de Neptuno, en una imagen del Hubble

La luna más interna de Neptuno, la pequeña Náyade, de 100 km de ancho, fue descubierta por las cámaras de la sonda Voyager 2 en 1989. Después, se perdió su rastro, oculta por el brillo del planeta. Ahora, investigadores del Instituto SETI en Mountain View, California, han conseguido observarla por primera vez desde entonces. Lo han anunciado en la reunión anual de la División de Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana que se celebra estos días en Denver (Colorado, EE.UU.).

«Náyade ha sido un objetivo difícil de alcanzar desde que la Voyager abandonó el sistema de Neptuno», explica Mark Showalter, investigador del SETI. Desde la Tierra, Neptuno es 2 millones de veces más brillante que Náyade, y ambos están muy juntos, separados solo por un segundo de arco. «Esto es equivalente a la anchura de un cabello humano a unos 15 metros de distancia», apunta Jack Lissauer, del centro de investigación Ames de la NASA y colaborador en la investigación. El equipo de astrónomos tuvo que desarrollar nuevas técnicas para eliminar el deslumbramiento de Neptuno hasta que Náyade fue finalmente revelada, moviéndose a través de una secuencia de ocho imágenes tomadas en diciembre de 2004.

Extrañamente, Náyade parece haberse desviado significativamente de su curso. Los astrónomos están perplejos por el hecho de que la luna está muy por delante de su posición orbital prevista. Se preguntan si las interacciones gravitacionales con otra de las lunas de Neptuno pueden haber causado su aceleración, aunque los detalles siguen siendo un misterio. Los astrónomos reconocen que se necesitan más observaciones para entender el movimiento de Náyade.

Arcos desaparecidos

Además de sus lunas, Neptuno alberga un familia de débiles anillos y arcos de anillo. Los arcos han ido cambiando poco a poco en los años transcurridos desde su descubrimiento. La Voyager vio un conjunto de cuatro arcos poco espaciados, pero en las imágenes más recientes los dos arcos delanteros han desaparecido y están completamente ausentes. Los arcos de arrastre, sin embargo, permanecen esencialmente sin cambios. Este sistema de arcos está probablemente limitado por los efectos gravitacionales de la cercana luna Galatea, pero la razón de los cambios a largo plazo es desconocida.

Showalter y sus colaboradores anunciaron el descubrimiento de una pequeña luna de Neptuno en julio. Esa luna, que no tiene más de 20 km de ancho, recibe el nombre provisional de S/2004 N 1. Los nuevos resultados presentados este martes se basan en los análisis más detallados de las mismas imágenes, todas obtenidas por el Hubble entre 2004 y 2009. Aunque Náyade es mucho más grande que la luna anunciada en julio, orbita más cerca de Neptuno y ha demostrado ser mucho más difícil de detectar.

«Siempre es emocionante descubrir nuevos resultados en datos antiguos -comenta Showalter-. Seguimos descubriendo nuevas maneras de ampliar el límite de la información que se puede extraer de la vasta colección de imágenes planetarias del Hubble».

Encuentran una luna perdida de Neptuno

Todas las lunas de Neptuno
SETI

La nueva luna de Neptuno


El Mundo

ASTRONOMÍA | Hallazgo del Instituto SETI

Recreación del planeta Neptuno y sus satélites en órbita. | NASA

Recreación del planeta Neptuno y sus satélites en órbita. | NASA

Un científico del Instituto SETI ha anunciado el descubrimiento de la luna más pequeña hallada en la órbita de Neptuno, la número 14, analizando imágenes tomadas por el telescopio Hubble hace varios años.

La nueva luna, conocida como ‘S/2004 N1’, tiene un diámetro de apenas 19 kilómetros y orbita fuera del sistema de anillos del pequeño planeta a unos 105.250 kilómetros de distancia y ni siquiera fue detectada por el vuelo cercano en 1989 de la sonda ‘Voyager 2’.

Mark Showalter, del Instituto de Investigaciones sobre Inteligencia Extraterrestre (SETI), encontró el leve punto blanco de la nueva luna de Neptuno el pasado 1 de julio, mientras estudiaba imágenes de larga exposición en el sistema de anillos del octavo y último planeta del sistema solar.

Showalter revisó un punto blanco que aparecía insistentemente en más de 150 instantáneas tomadas entre 2004 y 2009 por el telescopio orbital Hubble.

Revisión de 150 fotografías

“Las lunas y arcos del planeta orbitan muy rápidamente, así que se ha tenido que encontrar una manera de seguir su movimiento para poner de manifiesto los detalles del sistema”, ha apuntado. Showalter ha indicado que se trata de algo parecido a “un fotógrafo de deportes que hace un seguimiento de un atleta corriendo: el atleta se mantiene en foco, pero falta la definición del fondo”.

Así, el método implicaba seguir el movimiento de un punto blanco que aparece una y otra vez en más de 150 fotografías de archivo de Neptuno tomadas por Hubble desde 2004 hasta 2009. Fue entonces cuando Showalter notó que ese punto blanco se encontraba entre las órbitas de las lunas de Neptuno Larissa y Proteus y que completaba una vuelta alrededor de Neptuno cada 23 horas.

“Ésta es una luna que nunca se queda quieta en el mismo sitio para que se le pueda hacer una foto”, explicó Showalter sobre la gran velocidad con la que orbita este pequeño satélite.

Los otros 13 satélites

Tras declarar que Plutón no era un planeta en 2006, Neptuno se ha convertido en el planeta más lejano del sistema solar. El mayor de sus satélites es Tritón, con 2.700 kilómetros de diámetro, que además posee una órbita retrógrada, algo excepcional dentro de los grandes satélites. Por su parte, la luna Nereida, con 340 kilómetros de diámetro, tiene la órbita más excéntrica de todos los satélites del Sistema Solar: su distancia a Neptuno varía entre 1.353.600 y 9.623.700 kilómetros.

Antes de la llegada de la sonda espacial Voyager 2, sólo se conocían estos dos satélites, pero la nave de la NASA descubrió otros seis más: Náyade, Talasa, Despina, Galatea, Larisa y Proteo. Estos seis satélites, todos con menos de 200 kilómetros de diámetro, son los más próximos al planeta y poseen una órbita más interior que la de Tritón.

Después de eso, se han descubierto cinco pequeñas lunas más (mediante sondeos telescópicos) entre 2002 y 2003, situadas en órbitas lejanas al planeta, las cuales han recibido los nombres de Halímedes, Sao, Laomedeia, Psámate y Neso. Todas ellas poseen órbitas con elevada inclinación y tres tienen una órbita retrógada.

El nuevo satélite debería ser nombrado siguiendo las convenciones para los satélites de Neptuno (dios romano de los océanos), por lo que se buscaría entre deidades griegas o romanas relacionadas.