El Mapa del Proyecto Genoma Humano


El Genoma es el conjunto completo de los cromosomas que componen un individuo o una especie con sus genes asociados.

En 1890 los citólogos comenzaron a contar los cromosomas humanos, pero hasta 1956 no se averiguó con exactitud el número correcto de cromosomas, después de que Watson y Crick descubrieran la estructura del ADN.

El número de cromosomas de la especie humana es de 46 (23 pares): 44 autosomas y 2 cromosomas sexuales. Una mujer normal tiene dos cromosomas X, y un hombre normal posee un cromosoma X y un cromosoma Y.

Scientists looking at DNA model

Mediante un cariotipo, es decir, la representación gráfica de los cromosomas (en metafase mitótica) presentes en el núcleo de una sola célula somática, se puede determinar el número, tamaño y forma de los cromosomas e identificar los pares de homólogos (ver Mitosis).

Los cromosomas son las estructuras que llevan los genes y un gen es la secuencia de nucleótidos en la molécula de ADN que desempeña una función específica, como codificar una molécula de ARN o un polipéptido. En las células eucarióticas, el ADN del genoma se encuentra siempre en asociación con unas proteínas llamadas histonas. Esta combinación recibe el nombre de cromatina, debido a sus propiedades de coloración.

La clave del contenido de la información del ADN está en los cuatro tipos de bases nitrogenadas que forman su estructura, que son adenina, timina, citosina y guanina, y que pueden disponerse en cualquier orden. La secuenciación del ADN consiste en determinar ese orden exacto.

En el genoma ecucariótico, la cantidad de ADN por célula es la misma para cada célula diploide, igual que ocurre en las demás especies de organismos; sin embargo, la diferencia entre especies es muy elevada. La mayor cantidad de ADN encontrada hasta el momento corresponde a la salamandra, con 8 x 1010 pares de bases por genoma haploide. Otra característica del genoma eucariótico es la excesiva cantidad de ADN existente sin funciones aparentes (ADN egoísta), y que según algunos científicos no sirve para nada. A diferencia de otras especies, como bacterias y virus, la cantidad de ADN humano codificante para proteínas puede suponer solamente el 1% y, en general, en las células eucarióticas se estima que no sobrepasa el 10%. Además, casi la mitad del ADN de la célula eucariótica consiste en secuencias de nucleótidos que se repiten centenas, o hasta millones de veces, mientras que según la genética mendeliana un gen debe estar presente sólo dos veces por cada célula eucariótica diploide, y no en multitud de copias. Detalles como éstos podrían revelar los misterios de la evolución humana y de otros organismos.

Por otra parte, el genoma eucariótico también se caracteriza por la existencia de unas secuencias no codificadoras de proteínas, que se encuentran interrumpiendo las secuencias codificadoras. Estas interrupciones no codificadoras reciben el nombre de intrones, mientras que aquéllas que se expresan reciben el nombre de exones. Los intrones se transcriben a moléculas de ARN y se escinden antes de la traducción. Ésta es una de las principales características del genoma eucariótico. Normalmente, cuanto más complejo y más reciente es un organismo en el proceso de la evolución, más grandes y abundantes son sus intrones.

Se piensa que el ADN de cada cromosoma eucariótico se encuentra en forma de una única molécula y cada una de ellas mide entre 3 y 4 cm de largo. Con el ADN de una persona podríamos formar un cordón y rodear varias veces la Tierra, por lo tanto, es difícil imaginar su capacidad para empaquetarse hasta reducir 7.000 veces su longitud en cada célula, y organizarse junto con proteínas para formar los cromosomas. Se estima que su longitud total es de 3.000 millones de nucleótidos y el cuerpo humano entero contiene aproximadamente 25.000 millones de kilómetros de ADN de doble hélice. Con todo esto se comprende lo difícil que resulta averiguar el orden de cada uno de esos nucleótidos.

Además, el ADN de un individuo es tan distintivo como una huella digital. Ninguna persona es idéntica a otra, pues cada ser humano es el producto de combinaciones únicas de las bases nitrogenadas que forman su ADN. Se ha estimado que el número de combinaciones posibles superan el número de átomos del universo, y por tanto no ha habido ni habrá dos personas idénticas en este planeta. Sin embargo, tenemos mucho ADN en común con el resto de seres vivos, lo que puede servir para determinar hasta qué punto el ser humano está relacionado evolutivamente con otros organismos. Un detalle interesante es que en el cromosoma 22 del genoma humano existe un gen que es casi exactamente igual en humanos que en levaduras, a pesar de las grandes diferencias que existen entre ambas especies. Algunos científicos explican el hecho al considerar que si este gen no ha evolucionado con el tiempo, a diferencia de la mayoría, posiblemente indique que debe ser vital para todas las células y que un pequeño cambio en su secuencia puede acarrear graves consecuencias.

Proyecto Genoma humano

Este proyecto ha sido coordinado por numerosas instituciones y se inició en 1990 con el fin de obtener el genoma humano completo. Se esperaba completar para el año 2003, sin embargo, se ha conseguido secuenciar todo el genoma completo en abril del año 2000, tres años antes de la fecha prevista. Siete meses más tarde, los equipos de investigación encargados de ordenar la secuencia genética descubrieron que el genoma del ser humano contiene poco más de 30.000 genes, la mitad de los que los científicos esperaban encontrar. El resultado fue sorprendente porque organismos inferiores como la mosca o el gusano tienen un código genético formado por 13.000 y 19.000 genes, respectivamente.

Las técnicas de genética molecular permiten cortar el ADN por los sitios que más nos interesa, utilizando herramientas químicas de gran precisión denominadas enzimas de restricción. Gracias a ellas, se pueden obtener fragmentos, separarlos y secuenciarlos. El primer triunfo de este proyecto ha sido la descripción completa de la secuencia del cromosoma 22, el segundo más pequeño de los 24 que caracterizan a la especie humana, al que se le han identificado unos 33, 4 millones de nuecleótidos y 545 genes (que suponen menos del 2 % del genoma humano).

El genoma humano es mapeado y secuenciado en su totalidad. Mediante el empleo de endonucleasas de restricción se cortan los clones y se obtienen los mapas de clones contiguos; este es el método de trabajo del grupo Proyecto Genoma Humano (PGH). Los datos obtenidos acerca del tamaño de los fragmentos de restricción de cada clon se introducen en un ordenador, que compara esos tamaños en todos los clones analizados y determina qué clones presentan sitios de restricción comunes, por lo que dichos clones pueden ordenarse según este criterio. Los mapas que se obtengan serán de gran valor en investigaciones acerca de la organización génica y cromosómica, así como en la identificación de genes implicados en ciertas enfermedades genéticas. La correlación de estos mapas con datos de secuencias obtenidas por otros estudios permitiría la secuenciación de todo el genoma humano.

Para obtener buenos resultados es necesario que se investigue en el desarrollo de nuevos vectores de clonaje y en la tecnología necesaria para analizar un gran número de clones. De hecho, ya se han obtenidos mapas de los cromosomas que pertenecen a organismos más sencillos, como E. coli, el moho limoso Dictyostelium y la mosca Drosophila (secuenciada en 6 meses). Sin embargo, en los humanos las técnicas de secuenciación automática deben perfeccionarse, pues el número de pares de bases de que consta nuestro genoma es de 3.3 x 109.

Muchos investigadores piensan que tener todo nuestro ADN descifrado puede producir también situaciones comprometidas, ya que un genoma accesible a todo el mundo podría provocar problemas sociales y graves marginaciones; estaríamos sometidos a un control genético, además del control informático actual, por parte de los estamentos gubernamentales y, por otra parte, los profesionales sanitarios podrían realizar un parte genético en el que se pudiera descifrar claramente una enfermedad futura irreversible. Sin embargo, las averiguaciones que se pueden obtener pueden ser la clave para comprender y tratar los cánceres, así como la terapia de reemplazo de genes. De hecho, ya se han relacionado varios genes del cromosoma 22 con algunas enfermedades. Una secuencia de este cromosoma parece estar implicada en la esquizofrenia y otro grupo de genes en el síndrome de GiGeorge y en trastornos del movimientos catalogados como ataxia espinocerebral. Se supone que una docena de enfermedades genéticas están ligadas a este cromosoma.

Los resultados de la secuenciación del ADN que ha realizado el grupo PGH se han hecho públicos en internet y se han actualizado cada 24 horas. Con su método de trabajo “clon a clon” se ha avanzado en la secuencia a un ritmo de 500 bases cada vez. Por otra parte, la Celera Genomics Systems es una empresa privada que también estaba secuenciando el genoma y ha utilizado un método más rápido para la secuenciación, pero por la complejidad del genoma humano y la gran cantidad de secuencias repetidas que posee, no es más efectivo. El método consiste en dividir todo el genoma en fragmentos y leerlos simultáneamente introduciéndolos en uno de los supercomputadores más potentes del mundo. Pero depende de los resultados del PGH para reunir los fragmentos de forma correcta. En abril del año 2000 la empresa privada Celera ha conseguido secuenciar todo el genoma humano. La firma estadounidense se enfrenta ahora con el reto de ensamblar los 50 millones de fragmentos de ADN.

Los avances en el estudio de los genomas coloca a la biología en un momento clave que hace imprescindible el desarrollo de técnicas informáticas que permitan procesar y examinar toda la información disponible; por ello, el gran auge de lo que se podría llamar una nueva ciencia, la Bioinformática. De esta manera, al estar secuenciado todo el genoma humano, se dispondrá de técnicas de análisis masivo de datos que permitirán deducir la posición de los genes en el cromosoma, millones de puntos significativos en el mapa y toda la información referente a la secuencia de los nucleótidos y a todas las proteínas humanas cuya síntesis está controlada por esos genes.

Mapa de la Villa de Madrid Corte de los Reyes Católicos de España


Importante plano de Madrid, el primero que se conoce de la Villa y Corte, que muestra la ciudad en los últimos años del reinado de Felipe III y comienzos del de Felipe IV, ya que no aparece todavía el Palacio del Buen Retiro ni la Cerca, construidos en tiempos de este último monarca. Los edificios están representados en perspectiva caballera vista desde el sur de la ciudad.

En el ángulo superior izquierdo aparece el escudo coronado de Madrid, con el oso y el madroño y las siete estrellas en orla. En el derecho figura una alegoría de la corte, un ángel que empuña con la mano derecha una trompeta de la que penden dos banderolas con las leyendas «Hic sistit gloria mundi» y «Non sufficit una»; con la mano izquierda sostiene otra trompeta con una corona principal y una cinta de la que penden otras coronas, en alusión a la segunda leyenda.

Se trata de la edición más antigua que existe de este plano. Carece de fecha, autor, grabador y escala y contiene una cartela barroca vacía, donde debería ir situada la escala. Existe una edición posterior, grabada en Amberes, en la que figura como editor Frederic de Wit; en la cartela de esta nueva edición aparecen insertas dos escalas.

Son muchos los historiadores, especialistas en la Villa de Madrid, que se han referido a este importante plano. Mesonero Romanos, escritor y primer cronista de la Villa de Madrid, en su obra

El antiguo Madrid se refiere a este plano como «un rarísimo plano de Madrid que tenemos a la vista» anterior al grande de Amberes de Texeira. El historiador y bibliotecario Cayetano Rosell, en un artículo sobre la «Sala de Estampas de la Biblioteca Nacional», publicado en 1871, cita este plano expresando: «no podemos menos de citar los dos preciosos planos de Madrid que existen en ella. El primero, que se cree de fines del reinado de Felipe III, o de principios de Felipe IV, y es rarísimo.

El segundo es el grabado en Amberes en 1656». El archivero e investigador de la Villa, Molina Campuzano, en su estudio titulado los Planos de Madrid, publicado en 1960, da como fecha probable de este plano hacia 1635, teniendo en cuenta los edificios más recientes que aparecen representados.

Hace unos años, Antonio Matilla, archivero del Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, descubrió en este archivo unos documentos en los que se explica quién trazó el primer plano de Madrid y la fecha en que el Ayuntamiento hizo el encargo, con motivo de la canonización de san Isidro y otros santos, en la Plaza Mayor de la ciudad. Matilla cita en un artículo, publicado en 1980: «El 11 de septiembre de 1622, el regidor Lorenzo del Castillo concertó, en nombre de Madrid, con Antonio Marcelli, “luminador”, que haría este un mapa de dicha Villa y otro de su Plaza Mayor y que los cortaría en láminas… Marcelli debía de darlos hechos y acabados en toda perfección dentro del plazo de los ocho meses siguientes…». Según estos mismos documentos, el 26 de abril de 1623 el Ayuntamiento pagó a Marcelli el final de la cifra acordada, lo que demuestra que había hecho entrega de los planos encargados. Por todo ello, Matilla considera que el plano fue trazado por el dibujante e iluminador Antonio Marcelli en Madrid y muy probablemente grabado también en Madrid en 1622.

El plano se incluyó por primera vez en la obra Theatrum in quo visuntur illustriores Hispaniae Urbes…, de Johannes Janssonius, publicada en Ámsterdam en 1657. Unos años después, se incluye en la obra Tooneel der Vermaarste Koop-Steden en Handel-plaat- sen… , editada en Ámsterdam por Johannes Janssonius, en 1682. Aparece inserto, junto a una vista de Madrid, en el atlas Theatrum praecipuarum totius Europae urbium…, también publicado en Ámsterdam por F. de Wit, hacia 1700. Posteriormente se publica en el Atlas Nouveau , editado en Ámsterdam por Covens y Mortier y, hacia 1729, aparece en la obra de Pieter van der Aa, La Galerie agréable du Monde.

Esta primera representación de Madrid tuvo una gran difusión y se incluyó en diversos atlas y libros de viajes de los siglos XVII y XVIII , tanto en su formato original como en forma reducida. Fue el plano de la ciudad más bello y detallado hasta la publicación en 1656 de la magnífica Topographia de la Villa de Madrid, gran plano de la ciudad, en veinte hojas, realizado por Pedro Texeira, el plano más extenso, exacto e importante de Madrid, no superado durante más de dos siglos.

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Escala [ca. 1:6.000] [S.l.: s.n., 1622-1635] Plano: grab.; 42,5 × 72,2 cm, en h. de 52,5 × 79,5 cm

BIBLIOGRAFÍA
Cartografía madrileña (1635-1928).Madrid:Museo Municipal, 1982, p. 56
Los mapas del Quijote. Madrid: Biblioteca Nacional, 2005, pp. 138-139, n.º 40
Los planos de Madrid y su época (1622-1992).
Madrid: Museo de la Ciudad, 1992
Madrid en sus planos. 1622-2001
Madrid: Ayuntamiento, Centro Mesonero Romanos, 2001, pp. 64-65  Matilla Tascón, Antonio. «Autor y fecha del plano más antiguo de Madrid. La incógnita resuelta».
Anales del Instituto de Estudios Madrileños . 1980, t. XVII, pp. 103-107  Molina Campuzano, Miguel.
Planos de Madrid de los siglos XVII y XVIII.
Madrid: Instituto de Estudios de Administración Local, 1960, pp. 217-230 ¶ Rosell, Cayetano. «Sala de Estampas de la Biblioteca Nacional».
Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos . 1871, t. I , pp. 40-45.

El Fin de la Guerra Fría [Mapa Conceptual]


Tras la Segunda Guerra Mundial, apareció un nuevo orden internacional en el que destacaba una Europa en declive y unos enfrentamientos y alianzas que sobrepasaban nacionalidades y soberanías. Los tratados de paz y los avances técnicos, por otra parte, se configuraron como factores fundamentales de la nueva situación, por su enorme proyección en la sociedad. Si la Revolución Industrial había dividido el mundo entre países industrializados y los que no introdujeron estas innovaciones, tras la contienda unos países decidieron confiar en la propiedad privada, mientras otros apoyaron el papel primordial del estado en las relaciones económicas.

Los países pretendieron encontrar el equilibrio basado en la coexistencia de dos bloques: el occidental, liderado por los Estados Unidos de América, y el comunista, dirigido por la Unión Soviética. Pero este equilibrio fue siempre difícil, más aún cuando los imparables procesos de descolonización de los Imperios crearon tensiones: cada bloque presionaba sobre los nuevos países para que formaran parte de sus respectivas alianzas políticas y económicas.

 

Las tensiones entre los bloques no fueron una novedad, evidentemente, ya que existieron durante la guerra contra el III Reich (de hecho, se puede afirmar que la cordialidad sólo existió en la Conferencia de Teherán de 1943, puesto que en Yalta y en Potsdam los problemas entre Gran Bretaña, la Unión Soviética y los Estados Unidos, por sus diferentes criterios, ya se apuntaban), pero éstas se hicieron definitivamente patentes a partir de 1947, con la definición de la Doctrina Truman y con la Conferencia de París, donde se aprobó el plan de ayuda americana a Europa que hoy conocemos como Plan Marshall. A partir de entonces se inició una carrera abierta hacia la consecución de enclaves estratégicos, de establecimiento de alianzas, por el control de materias primas y, también, por lograr prestigio. A partir de entonces todos los rincones del planeta adquirían importancia para las grandes potencias, por lo que surgieron en muchos nuevos y viejos países la disyuntiva entre aceptar la ayuda de los grandes colosos (la Unión Soviética y los Estados Unidos), o considerar ésta como un peligro para su independencia.

La nueva guerra, la que a partir de entonces se denominó como Guerra Fría, utilizó como armas nuevas la disuasión, la persuasión y la subversión.

Un mapa de la NASA muestra cómo se dispararán las temperaturas en la Tierra


ABC.es

  • El mapa, creado con 11 terabytes de información registrados por la agencia estadounidense, revela que grandes zonas del planeta superarán los 45 grados centígrados en 2100
nasa Los zona en rojo intenso son las que superarán los 42 grados de temperatura

NASA | Los zona en rojo intenso son las que superarán los 42 grados de temperatura

En las redes sociales se pueden leer cientos de predicciones sobre cómo será la Tierra en unos años, pero la que aporta la agencia estadounidense puede ser la más cercana a la realidad. Una realidad preocupante.

De acuerdo al mapa que ha difundido la NASA, en 2100 las temperaturas habrán aumentado drásticamente en todo el mundo. En algunas zonas como India o América Latina se llegará a un promedio 45 grados centígrados. Ciudades como Madrid, Nueva York, Los Ángeles y Mumbai llegarían a esta temperatura.

Según ha informado la NASA,«para 2100, el cambio climático global modificará las grandes comunidades vegetales que cubren prácticamente la mitad de la superficie terrestre e impulsará la conversión de casi 40% de los ecosistemas de la Tierra».

Además, los investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y del Instituto de Tecnología de California, en Pasadena, concluyeron que para entonces «se alterará el equilibrio ecológico entre las especies de animales en peligro de extinción, lo cual marcará una tendencia a reducir la biodiversidad y a afectar negativamente a la Tierra».

Predicciones como esta, realizadas en 2013 por la NASA, sobre las previsiones climáticas en Estados Unidos están siendo utilizadas actualmente para prevenir riesgos en ríos, ciudades y cultivos. El Doctor Ramakrishna Nemani, científico del proyecto «NASA Earth Exchange», ha destacado la importancia de los datos aportados: «Esta base de datos es fundamental para la investigación del clima, con un gran rango de aplicaciones.»

Cómo resumir 4.000 años de Historia en una imagen: el Histomapa


El Confidencial

  • En 1931, John B. Sparks diseñó el Histomapa, una línea cronológica con la que pretendía resumir la historia de las civilizaciones desde los antiguos egipcios

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Cada época tiene sus propias representaciones visuales, y estas nos dicen mucho acerca de los tiempos que nos ha tocado vivir. Hoy en día, es cada vez más frecuente que descubramos gráficos de barras, circulares u otro tipo de infografías tanto en los medios de comunicación como en la televisión. Nos interesa lo cuantificable, las cifras y los datos, por mucho que no siempre lleguemos a entender qué significan.

A comienzos de los años 30 se puso de moda otro tipo de visualización de datos, una especie de cronologías cargadas de palabras que aspiraban a representar en una única imagen gran parte de la historia humana. El más célebre de ellos seguramente sea el Histomapa diseñado por John B. Sparks e impreso por la editorial Rand McNally en 1931, que ha vuelto a saltar a la fama gracias a un artículo publicado en Slate.

Este gigantesco mapa puede consultarse y descargarse en este enlace o en la página de la Fundación David Rumsay. En su edición primigenia, costaba un dólar de la época y consistía en una hoja que se desplegaba hasta los 150 centímetros. El mapa refleja a partir del ancho de la página que ocupa cada imperio los juegos de poderes que se produjeron a lo largo la historia, así como el auge y caída de cada civilización, como si se tratase de un juego de suma cero: para que algunos ganen, otros deben perder.

El hombre siempre ha intentado condensar aquello que parece inabarcable para que resulte más comprensible

No es el único gráfico así realizado por Sparks: más tarde, probaría suerte con el Histomapa de la evolución animal y de la religión. Tres buenas muestras de que el hombre, desde que comenzó a ser consciente de su propia historia, ha luchado por condensar lo inabarcable a una escala más comprensible. Muchas veces, esto ha dado lugar a enciclopedias o libros. Pero en contadas ocasiones, con una simple imagen basta.

El primer ‘mapa’ del deshielo en Groenlandia


El Mundo

Imagen aérea desde el vuelo hacia Qaanaaq (Groenlandia). | A. Mahoney

La fusión de las capas de hielo polar es el mayor contribuyente al aumento del nivel del mar a escala global. La amenaza que esto supone para muchas poblaciones costeras y países enteros situados en archipiélagos del océano Pacífico ha convertido esta consecuencia del cambio climático en uno de los principales objetos de estudio de las ciencias climáticas. Una de las últimas formas de estudiar la cantidad de hielo que pierde cada año el casquete de hielo que cubre Groenladia ha sido analizando, mediante datos tomados por satélite, cómo afecta el derretimiento de hielo a la gravedad terrestre.

En la última década se han realizado un buen número de investigaciones en esa línea y, aunque los resultados varían dentro de unos límites razonables, ninguno de ellos ha logrado establecer un patrón geográfico de las zonas que más hielo pierden cada año. Un estudio publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS) acaba de publicar la primera estimación de la masa de hielo que pierde cada año Groenlandia con un patrón geográfico que indica cómo las zonas de mayor derretimiento van cambiendo de un año a otro.

Imagen tomada por la web cam del Polo Norte en julio de 2010. | NOAA

Imagen tomada por la web cam del Polo Norte en julio de 2010. | NOAA

Entre abril de 2002 y agosto de 2011, Groenlandia perdió casi 200.000 millones de toneladas de masa cada año a causa del calentamiento inducido por fusión capa de hielo polar, según la investigación. Para averiguarlo, los científicos del Departamento de Geociencias de la Universidad de Princeton (EEUU) Christopher Harig y Frederik Simons usaron datos del experimento climático espacial (GRACE), en el que dos satélites vuelan en formación para obtener mediciones de la gravedad de la Tierra.

“Aunque la masa total de hielo perdido cada año tiende a ser lineal, las costas sureste y noroeste concentran áreas activas cambiantes de temporada a temporada donde la pérdida de hielo es mayor“, explican Harig y Simons en el artículo. “En cambio, la masa de hielo de la zona central de Groenlandia ha crecido de forma continuada durante la última década”.

Mapa del efecto Albedo, | NSIDC

Pero el estudio no se basa en observaciones al uso, como sucede en la gran mayoría de los trabajos realizados con datos de satélite. Los autores utilizaron esos datos del experimento GRACE para realizar funciones matemáticas sensibles a Groenlandia, lo que les permitió estimar la pérdida de la masa de hielo del país en el espacio y el tiempo.

Durante 2003 y 2004, según los autores, la pérdida de masa se concentró a lo largo de toda la costa oriental de Groenlandia. Sin embargo, durante los siguientes dos años, la pérdida de masa disminuyó en el noreste, pero aumentó en el sureste. Después, desde 2007 a 2010, la pérdida de masa comenzó a aumentar a lo largo de la costa noroeste.

La masa en el centro de Groenlandia, sin embargo, aumentó constantemente durante la década. Según el artículo, los resultados confirman los datos previamente documentados sobre las grandes zonas de derretimiento del hielo de Groenlandia: las costas sureste y noroeste.

Dado que los autores extrajeron la información sobre la pérdida de hielo únicamente de mediciones de la gravedad, en el futuro el método podría desempeñar un papel importante en el estudio de los datos de gravedad de la Tierra, de la Luna y de los sistemas planetarios, según concluyen los autores.

Primer mapa completo de los flujos de los hielos en la Antártida


El Pais

Los datos tomados desde satélites europeos, japoneses y canadienses muestran los desplazamientos de los glaciares que pueden ser críticos en la subida del nivel del mar

Los datos tomados por de satélites europeos, japoneses y canadienses desde 2007 a 2009 han permitido a unos investigadores estadounidenses confeccionar el primer mapa de flujos de hielo de toda la Antártida, mostrando la velocidad y dirección de desplazamiento de los glaciares. Los hielos se desplazan miles de kilómetros desde el interior del continente hacia las costas y los científicos advierten que si, debido al calentamiento del océano, se pierden las barreras heladas costeras que contienen esos flujos del interior, el incremento de la aportación de agua de los glaciares será un elemento clave del aumento del nivel del mar.

Para hacer el nuevo mapa, Eric Rignot (del Jet Propulsión Laboratory) y sus colegas han utilizado miles de millones de registros de los satélites tomados en un total de 3.000 órbitas y han aplicado tecnologías de la NASA para procesarlos, extrayendo los efectos de los registros, reflejos y rasgos geográficos del continente blanco que enmascaran los glaciares. El proyecto se inscribe en el Año Polar Internacional 2007-2009.

Con sus análisis del mapa, Rignot y sus colegas se han llevado varias sorpresas importantes. Primero, señalan, han descubierto un nueva cresta que recorre el territorio de Este a Oeste. También han identificado formaciones de hielo desplazándose hasta 250 metros al año por planicies inmensas inclinadas hacia el Océano Antártico. “Este mapa destaca algo fundamental y es que el hielo se mueve por deslizamiento sobre el terreno en que reposa”, dice Thomas Wagner, un experto de la NASA, en un comunicado de dicha agencia. “Esto es importante para proyectar la futura subida del nivel del mar, porque si perdemos hielo en la costa debido al calentamiento, abrimos el grifo de cantidades masivas de hielo del interior”.

Los investigadores, que presentan su nuevo mapa en la revista Science (en la edición adelantada en internet), explican que las velocidades de desplazamiento de los hielos en la Antártida van desde pocos centímetros al año en algunos lugares hasta unos cuantos kilómetros anuales en los glaciares más rápidos y en las plataformas heladas flotantes. En cuanto a la distribución espacial de los glaciares, Rignot y sus colegas resaltan el patrón de tributarios. “Cada gran glaciar es la fusión de varios tributarios que se extienden cientos de kilómetros hacia el interior [del continente]”, escriben. Esto se había ya observado y en mapas parciales, pero ahora resulta evidente a escala de todo el continente blanco, añaden.