Tag Archive: Magallanes



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  • «Dentro de dos años se cumplirán cinco siglos del viaje de Magallanes-Elcano. ¿No sería ya tiempo de que el Estado español, presidido felizmente por otro Rey universalista, S.M. Felipe VI, tomara las riendas de una conmemoración ineludible? Sería un error dejar pasar este gran logro»

Tras un largo proceso de sucesión prematura y complicada, el Rey Carlos I de España, nieto de los Reyes Católicos y del Emperador Maximiliano de Habsburgo, Duque de Borgoña, Rey de Nápoles, Sicilia y Cerdeña e hijo de la Reina Juana, incapacitada por su propio padre, es declarado heredero de los reinos de Castilla y Aragón, junto con su madre que a partir de entonces reinaría sólo de forma nominal. En 1517, al año de la muerte de su abuelo Fernando, el nuevo monarca desembarcó en Villaviciosa con una escuadra de cuarenta navíos que lo había transportado desde Flandes. Una situación complicada se le presentaba al nuevo Monarca de cuya llegada a suelo español se cumple este mismo año el V Centenario.

Sin apenas hablar castellano, rodeado de asesores flamencos y españoles que tenían proyectos distintos y encontrados, con dificultades para jurar en las Cortes de Castilla y Aragón, el joven rey, cosmopolita y decidido, se encandiló con un difícil proyecto que le llegó de la mano de un portugués fuerte y adusto que había renegado de Portugal por haber sido despreciado por su Rey y que había llegado a Sevilla buscando amparo para llevar adelante la aventura que se proponía, que no era otra que el descubrimiento del ansiado y buscado paso desde el Atlántico a la tierra de las codiciadas especias a través del Mar del Sur del que unos años antes se había posesionado Vasco Núñez de Balboa en nombre de la reina Juana. Una labor en la que habían fracasado desde el mismo Colón, el “iluminado” también rechazado por Portugal, a los más avezados marinos que siguieron intentándolo y del que otro extranjero aseguraba conocer el secreto.

Con una rapidez inusitada inversamente proporcional a la marcha ordinaria de los asuntos oficiales del país, el 22 de Marzo de 1518, apenas seis meses después de su llegada, el joven Carlos, en nombre de su madre incapacitada, firma una Capitulación con el solemne “Yo el Rey”, a favor de Fernando de Magallanes y su socio, Ruy Faleiro, astrónomo y cartógrafo, autor intelectual del proyecto del que Magallanes con su experiencia náutica sería el autor material. Una Capitulación que sin ser tan amplia y generosa como las Capitulaciones colombinas, mantenía, sin embargo, similares características: era una empresa estatal de cuyos beneficios los dos socios se llevarían una vigésima parte, no se permitiría a ningún otro que navegara por los territorios por ellos descubiertos en un plazo de diez años y si descubrían más de seis islas les sería concedido el título de adelantados o gobernadores para ellos y para sus hijos y herederos. El hecho de que en la flota fueran un factor real, un tesorero y un veedor, no limitaba la capacidad de mando del capitán que comandaba una de las de cinco naves que el Rey se comprometió a equipar de tripulación, víveres y artillería para dos años de viaje, empeñando en ello “su honor y su real palabra”.

Le faltó muy poco para alcanzar las Molucas, pero las dos naves que aún quedaban sí que lo consiguieron; y una de ellas, esta vez al mando de un español, Juan Sebastián Elcano, fue el que consiguió lo más importante del viaje: volver al punto de partida

Estos dos portugueses, a los que los suyos consideraron traidores, fueron siempre leales a la confianza que el Rey español había depositado en ellos e hicieron honor a su palabra empeñada, tal como aparece reflejado en el comienzo de esta Capitulación que cambió el mundo: «Pues que vosotros, Hernando de Magallanes, caballero, natural del reino de Portugal, y el licenciado Ruy Faleiro, del mismo reino, estáis dispuestos a prestar a Nos un gran servicio dentro de los límites que a Nos pertenecen en la parte de océano que nos fue adjudicada, ordenamos que, al efecto, sea puesto en vigor el siguiente pacto…» Una vez más, la Corona española prestó apoyo al sueño que parecía imposible de otro extranjero que le daría la universalidad de la que disfrutó durante más de tres siglos.Las consecuencias de esta Capitulación es por todos conocida. Una expedición con cinco pequeños navíos que partió del puerto de Sevilla en Agosto de 1519, cuya marinería tuvo que ser reclutada con hombres de todas las naciones que pululaban por aquella Babilonia en la que se había convertido la ciudad desde que comenzó la navegación a través del Atlántico, que recorrió miles de kilómetros por parajes helados y desiertos, que cruzó por un estrecho que aún hoy es difícil navegar y que consiguió atravesar el inmenso mar que ellos llamaron Pacífico, a través del que consiguieron llegar al archipiélago de las Marianas, probablemente a la isla de Guam. Siguieron hasta Filipinas donde visitaron varias islas y permanecieron cierto tiempo en buena relación con sus habitantes, hasta que Magallanes, siempre fiel a D. Carlos, por ratificar la posesión de ellas en su nombre, se enredó en una imprudente escaramuza, totalmente impropio de su precavido carácter, en la isla de Mactán donde murió asaeteado por los indios. Le faltó muy poco para alcanzar las Molucas a lo que se había comprometido, pero las dos naves que aún quedaban de las cinco que partieron sí que lo consiguieron; y una de ellas, la Victoria, esta vez al mando de un español natural de Guetaria, Juan Sebastián Elcano, fue el que consiguió lo más importante del viaje: volver al punto de partida tres años después, en Septiembre de 1522, en un periplo de ruta ya conocida pero más peligrosa que la que habían dejado atrás por la continua persecución de los portugueses que se consideraban invadidos en sus territorios. Por vez primera se había dado la vuelta al mundo y se había demostrado empíricamente su redondez.

Elcano se dio perfectamente cuenta de su hazaña, porque en una breve carta que le escribe al Emperador desde Sanlúcar de Barrameda, nada más desembarcar, no resalta como su mayor mérito el haber llegado cargado de las codiciadas especias, cuyo costo compensaba con creces la inversión que se había hecho para la expedición, ni las tierras descubiertas, ni las aventuras que llevaron a cabo, ni las calamidades sufridas. Era muy consciente de que su mayor mérito estaba en haber circunnavegado el globo por primera vez. Y así era verdaderamente.

Todos los honores que le negaron los cronistas del viaje, sobre todo Pigafeta, amigo de Magallanes que prácticamente lo ignora, o su principal biógrafo Stephan Zweig, que ensalza las virtudes de Magallanes hasta la exageración y casi no menciona a Elcano, se los concedió el flamante Emperador. No sólo lo premió con una renta anual de 500 ducados en oro sino con algo que en la época era tan apetecido y valioso: un escudo de armas en el cual estaba bordada una esfera del mundo a la que acompañaba como lema una leyenda en latín: Primus circumdedisti me que, desde principios del siglo XX, está grabado en un bergantín, el buque escuela de la Armada española que lleva su nombre.

A partir de entonces nada fue igual. Carlos I fue nombrado, en 1521, Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico, paradójicamente el mismo año en el que Magallanes moría en Filipinas por ampliar su imperio hasta el otro extremo del mundo en un epopéyico viaje del que sólo volvieron 18 hombres al mando de un español. Ellos consiguieron culminar el sueño de un gran hombre y la gran empresa de un Rey, convertido en Emperador del Mundo.

La Real Academia de la Historia inaugura el 21 de Abril, un ciclo de siete Conferencias titulado “De Fernando el Católico a Carlos V 1504-1521”, que se completará con otro posterior para homenajear este año el inicio de este reinado. La última de las conferencias de este primer ciclo se dedica al descubrimiento de los dos grandes océanos que culmina la expedición Magallanes-Elcano, de cuyo viaje también se cumplirán cinco siglos dentro de dos años. ¿No sería ya tiempo de que el Estado español, presidido felizmente por otro Rey universalista, S. M Felipe VI, tomara las riendas de una conmemoración ineludible y se pusiera al frente de una comisión estatal que aglutinara todo lo que se está preparando en algunas partes de España y del mundo, para celebrar una hazaña universal que fue la primera gran empresa que tomó a su cargo Carlos I y que cambió la faz del planeta?

Pienso que seria un gran error dejar pasar desapercibido uno de los más grandes logros de nuestra rica Historia y que queda muy poco tiempo para evitar que esto ocurra.

Enriqueta Vilar Vilar es miembro de la Real Academia de la Historia


EFE – El Mundo

ESTUDIO DE LA NASA Y LA UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS

actualidad0803251.jpgMADRID.- Un equipo español y estadounidense de investigadores ha descubierto por primera vez ciertos procesos en los volcanes más activos del planeta Venus muy similares a los que tienen lugar en la Tierra.

El fenómeno conocido como ‘relajación horizontal’ (o ‘volcanic spreading’, en inglés) hasta ahora sólo había sido identificado en la Tierra y Marte, pero los volcanes de Venus también parecen atravesar esta etapa durante su evolución, que resulta de gran importancia porque controla su desarrollo estructural y puede llegar a desencadenar su colapso o incluso su destrucción.

Este fenómeno podría explicar por qué el 80% de los domos volcánicos de pequeño y medio tamaño (20 kilómetros) del planeta presenta evidencias de haber sufrido procesos de colapso en algún momento de su historia.

Así se desprende de un estudio realizado por científicos del Departamento de Biología y Geología de la Universidad Rey Juan Carlos, en colaboración con el Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad de Minnesota-Duluth, en un proyecto de la NASA.

En la Tierra este fenómeno está también ligado a procesos de colapso de flanco en volcanes y, por lo tanto, su estudio es de gran importancia para la evaluación del riesgo volcánico.

Para estudiar la geología de Venus se han utilizado imágenes obtenidas durante la primera mitad de la década de los 90 por la sonda ‘Magallanes’, de la NASA. Esta nave iba equipada con un radar que permitió atravesar la densa capa de nubes del planeta y obtener imágenes de la práctica totalidad de su superficie, con una resolución media de 120 metros.

Venus fue considerado durante mucho tiempo el planeta gemelo de la Tierra. Desde un punto de vista físico y químico, son los dos planetas más parecidos del Sistema Solar. Sin embargo, su evolución geológica ha seguido caminos muy distintos.

Esta característica hace de Venus un laboratorio natural para estudiar procesos de gran importancia en la Tierra pero bajo condiciones distintas a las que se dan en ésta, y así conocer mejor cómo funciona y evoluciona un planeta.


CET – El Mundo

  • DATA DEL SIGLO XVIII
  • Hernando de Magallanes denominó el lugar ‘Bahía de los Trabajos Forzosos’

1201828749_g_0BUENOS AIRES.- El primer fuerte de la España colonial en la Patagonia, que dataría del siglo XVIII, ha sido descubierto por arqueólogos de la Universidad de Buenos Aires después de dos años de trabajos y excavaciones en campos ubicados a las afueras de la localidad Puerto Deseado, 1.800 kilómetros al sur de Buenos Aires.

La fortificación de piedra, según revelaron los investigadores al semanario argentino ‘El Orden’, fue construida por hombres de la Real Compañía Marítima de España que navegaron por el atlántico austral explorando esos confines de las américas.

En ese punto geográfico, ubicada al sur del golfo de San Jorge, ya había hecho incursiones en marzo de 1520 Hernando de Magallanes que ingresó a la ría huyendo de un fuerte y persistente temporal de viento, y denominó al lugar ‘Bahía de los Trabajos Forzosos’ por los laboriosas tareas que le depararon los malos tiempos que debió soportar.

En 1586, un 17 de diciembre, arribó la flotilla comandada por el corsario inglés Thomas Cavendish, integrado por las naves ‘Hugh Gallant’, ‘Content’ y ‘Desiré’, bautizando al puerto con el nombre de ésta última (‘Deseo’ en castellano), posteriormente quizás por un error de traducción se la llamo ‘Deseado’.

Los navegantes de la Real Compañía Maritima de España se afincaron en tierra firme sobre la ría de aguas cristalinas y allí construyeron el fuerte. Pero tras la independencia argentina de España en 1810 abandonaron la zona y en 1884 Buenos Aires mandó a esos parajes un contingente de colonos al mando del capitán italiano Antonio Oneto que fundarían una colonia agrícola ganadera.

Después de más de dos siglos, en 2005, empezaron las excavaciones por parte de un equipo encabezado por el doctor Daniel Schavelzon y acompañado por la conservadora Patricia Frazzi, el arquitecto Guillermo Páez, y la licenciada Mónica Carminatti, que llegaron hasta las cercanías del monumento a la Expedición Colonizadora, a las afueras de Puerto Deseado.

Los arqueólogos encontraron restos de un muro de piedra, lo que les dio indicios de que podría haber otras construcciones bajo tierra. En 2006, integrantes del mismo equipo de investigadores, con la participación de seis estudiantes de arqueología, junto a dos documentalistas, ampliaron sus observaciones al descubrir otro par de muros que presentaban características de construcción y cronológicas totalmente distintas.

Las dos expediciones recolectaron material cultural que fue “lavado, cuantificado, procesado y registrado por medio de fotografía digital, quedando en guarda en el Museo Brozoski” local.

“El sector que fue liberado durante la primera campaña, tanto por su ubicación como por su simple factura, posiblemente corresponda a restos de un corral, mientras que los otros dos pueden ser, uno parte de la muralla que rodeaba a las instalaciones de la Real Compañía Marítima, y el otro un fragmento de un muro de alguno de los edificios que existían en su interior”, explicaron los arqueólogos.

El arquitecto Guillermo Páez sostuvo que el hallazgo merece ser divulgado porque “es una de las construcciones más antiguas dentro de las que están apareciendo en la Patagonia”, y subrayó que “es la única fortaleza o asentamiento español construido en piedra que se hizo en la región patagónica”.

Hoy Puerto Deseado es una apacible localidad de 13.000 habitantes, en cuyos muelles amarra la flota pesquera del caladero en el mar argentino austral y que cuenta como principal atracción turística la fiesta nacional de la pesca del tiburón.

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