Un hallazgo en Atapuerca sugiere que Europa lleva poblada 1,4 millones de años


El Confidencial

Detalle del cuchillo de sílex de hace 1,4 millones de años hallado en Atapuerca. (EFE)

Detalle del cuchillo de sílex de hace 1,4 millones de años hallado en Atapuerca. (EFE)

La Sierra de Atapuerca, en Burgos, fue poblada por los predecesores de los seres humanos modernos hace al menos 1,4 millones de años –200.000 más de los que se habían confirmado hasta ahora– y podría haberlo estado de forma continuada desde entonces –y no intermitentemente, como reza la teoría más aceptada–. Son las hipótesis a las que invita el hallazgo de un pequeño cuchillo de sílex tallado hace 1,4 millones de años, el vestigio más antiguo de la presencia de homínidos en el yacimiento.

Este pequeño fragmento de piedra, de unos tres centímetros y con un filo muy definido, ha sido encontrado en la Sima del Elefante, dos metros por debajo del estrato donde se localizó en 2007 una mandíbula que, hasta este hallazgo, era considerada como el rastro fósil más antiguo de la presencia de homínidos en Europa.

Aquel hueso, atribuido originalmente a un miembro de la especie Homo antecessor, fue encontrado junto a 32 herramientas de sílex y tiene 1,2 millones de años de antigüedad. Los huesos del antecessor –una especie definida en 1997 gracias a los yacimientos de Atapuerca– habían aparecido hasta entonces en las excavaciones de la Gran Dolina y su antigüedad iba de los 850.000 a 750.000 años, por lo que el hallazgo de un trozo de mandíbula mucho más antiguo y en la Sima del Elefante obligó a retrasar considerablemente la presencia de homínidos en este asentamiento, y consecuentemente en Europa, hasta los 1,2 millones de años. Hoy se discute que la mandíbula, que perteneció a un individuo de entre 15 y 20 años, fuera en efecto de un Homo antecessor y se espera al resultado de nuevos estudios para concluir si debe atribuirse a esa especie o a otra nueva aún por definir.

De este modo, el cuchillo de sílex presentado en sociedad este miércoles, durante el balance de la campaña de excavaciones de este verano en el yacimiento burgalés, retrasa 200.000 años más la presencia de homínidos en Atapuerca, hasta los 1,4 millones de años, y permite plantear la hipótesis de que su presencia en Europa no fue intermitente, sino continuada desde hace un millón y medio de años, ha dicho Eudald Carbonell, uno de los tres directores de las excavaciones. Tal contradice la teoría, generalmente aceptada hasta ahora, de que el continente fue poblabo por oleadas y permaneció sin homínidos durante largos intervalos, ha añadido.

El asentamiento habría sido permanente al menos en Atapuerca. Un hacha bifaz encontrada en la Gran Dolina relaciona este yacimiento con la Sima de los huesos, de hace algo más de 400.00 años y correspondiente al hábitat del Homo heidelbergensis –una especie descrita sólo en Atapuerca–; un chóper –una piedra de arenisca afilada– de un millón de años permite enlazar los restos de Homo heidelbergensis, de hace 800.000 años, con los más antiguos de Atapuerca, de hace 1,2 millones; y el cuchillo permite acreditar la existencia de asentamientos aún más antiguos –de momento, de 1,4 millones de años–. Los codirectores de Atapuerca han aprovechado la presentación del balance de la campaña de excavaciones de este verano para mostrar también una escápula de un niño de unos seis años que encontraron en 2005 y que han terminado de recuperar. José María Bermúdez de Castro ha explicado que se trata de un tipo de hueso “muy difícil de recuperar” y del que apenas hay ejemplos en el mundo de esta antigüedad.

Tiene poco más grosor que un papel de fumar y estaba adherido a una capa de arcilla muy compactada, por lo que un equipo del Instituto de Prehistoria (IPHES) de Tarragona ha tardado siete años en recuperarlo totalmente.

El tercer director, Juan Luis Arsuaga, mostró en la rueda de prensa un fragmento de parietal de Homo heidelbergensis procedente de la Sima de los huesos encontrado el día anterior, el lunes, que todavía no se había siquiera limpiado. En Atapuerca, reconoce Arsuaga, es un hallazgo modesto, aunque en cualquier otro yacimiento del mundo sería “extraordinario” encontrar un fragmento craneal de más de 400.000 años.

El fósil permite apreciar la parte interior y, por tanto, la forma del cerebro. Ahora estudiarán si corresponde a alguno de los cráneos de los que han encontrado fragmentos o a uno nuevo.Este miércoles también se presentaron ante la prensa los restos más recientes encontrados en esta campaña, especialmente un cráneo de hace 4.700 años encontrado en la cueva del Mirador, que forma parte de un grupo de restos de unos veinte individuos. Pertenece a un hombre de unos veinte años, que tenía una cicatriz por una herida en la parte frontal y una agujero en el hueso de la parte posterior que se debió producir en torno al momento de la muerte. Bermúdez de Castro no descarta ninguna hipótesis sobre el origen de este orificio, que pudo producirse en una pelea o batalla entre grupos, en un intento de curación o como parte de un ritual.

Este año la campaña de excavaciones de Atapueca ha sido más corta y ha contado con un centenar de investigadores, un 20% menos de lo habitual. La del verano que viene también será de un mes para preparar el congreso mundial de prehistoriadores que se celebrará en octubre en la capital burgalesa. Los investigadores confían en poder retomar las campañas de mes y medio de duración a partir de 2015.

 

Cuatro hallazgos arqueológicos verdaderamente inquietantes


ABC.es

  • Algunos de los descubrimientos más asombrosos de la arqueología revelan aspectos perturbadores de la antigüedad

Cada cierto tiempo, los arqueólogos sorprenden al mundo con asombrosos hallazgos que desvelan cómo eran las culturas más antiguas del planeta. Sin embargo, algunos de esos descubrimientos revelan detalles perturbadores que, lejos de dar respuestas, conducen a más preguntas. Gracias al blog «Ojo científico», hoy descubrimos cuatro hitos de la arqueología verdaderamente inquietantes:

1.-Extraños sacrificios de acróbatas

La revista «Antiquity» publicó en 2008 el hallazgo de unos restos humanos en una cueva situada en el noroeste de Siria. Los esqueletos, que pertenecían a al menos tres personas que murieron sacrificadas hacia el año 2300 a.C., estaban dispuestos en extrañas posiciones y se les había arrancado el cráneo. Tras analizar los huesos, los investigadores determinaron que se trataba de acróbatas debido al atípico desarrollo de huesos y ligamentos. Los expertos apuntan a que podrían encontrarse más restos relacionados con este tipo de entretenimiento.

2.-Las momias que gritan

En 1886, el arqueólogo Gaston Maspero descubrió una extraña sepultura, en la que no constaba ningún tipo de identificación de su ocupante. En su interior, descubrieron una momia cubierta por lana de oveja y con las piernas y brazos atados. Sin embargo, lo más perturbador era que lo que quedaba de su rostro tenía una profunda expresión de desesperación y estaba profiriendo un grito con toda su boca abierta.

En aquel momento las teorías para tratar de explicar ese gesto fueron desde el envenenamiento o la tortura justo antes de la muerte, hasta que la persona hubiese sido enterrada bajo los efectos de la catalepsia. Sin embargo, la causa de esta horrible expresión, que posteriormente ha sido encontrada en otras muchas momias más, está en el proceso de descomposición de la carne, que provoca una caída de la mandíbula, dejando la boca abierta como si se tratara de un perturbador grito desesperado.

3.-El moa de las cuevas del monte Owen

Un grupo de investigadores exploraba la vasta red de cuevas subterráneas de las inhóspitas regiones montañosas de Nueva Zelanda, cuando bajo el monte Owen se encontraron con una especie de garra que parecía haber pertenecido a un ser monstruoso.

El inquietante hallazgo, formado por una serie de huesos extraños aún unidos por una capa de piel, resultó ser la pata de una ave no voladora conocida como dinornítido o moa, de más de 3.000 años de antigüedad. Aunque su extinción se produjo hace alrededor de cinco siglos, el susto que se llevaron los espeleólogos en 1986 es más que comprensible.

4.-La primera guerra química de la historia

En 1933, mientras excavaba en la zona siria de Dura-Europos, lugar en el que los persas habían librado varias batallas con los romanos en el siglo III a.C., el equipo liderado por el arqueólogo Robert du Mesnil realizó un espeluznante descubrimiento relacionado con las guerras químicas. En concreto, descubrieron una serie de extraños túneles, en uno de los cuales había 19 cuerpos que parecían haber muerto mientras intentaban escapar de algo.

Tras varias investigaciones, en 2009 se llegó a la conclusión de que los romanos descubrieron que los persas estaban construyendo estas estructuras, por lo que empezaron a cavar sus propios túneles para interceptarlos. Sin embargo, los persas habían preparado una trampa mortal. Incineraron diferentes compuestos a base de betún y cristales de azufre para envenenar lentamente a los romanos. La nube tóxica invadió los túneles construidos por los romanos, dejando tras de sí a las primeras víctimas de una guerra química librada más de dos mil años atrás.