La verdadera historia de «Keep Calm and Carry On», el póster que nunca se utilizó


ABC.es

  • Rebecca Lewis investigó por qué las autoridades renunciaron a la propaganda para subir la moral de la población británica bajo las bombas nazis
abc Cartel original que apareció en el año 2000 en una caja de libros comprada por Stuart Manley

abc | Cartel original que apareció en el año 2000 en una caja de libros comprada por Stuart Manley

Es uno de los carteles más famosos de la historia y su éxito se ha extendido en la última década, con variaciones turísticas hasta la náusea que conjugan el «Keep Calm» con cualquier frase. El atractivo de su origen es que se imprimió con el fin de mantener alta la moral y dar una muestra de flema estoica en el Londres azotado por las bombas del Ejército nazi.

Pero lo que no todo el mundo sabe es que este cartel nunca fue utilizado en los años del castigo de Hitler a las ciudades inglesas. En realidad saltó a la fama en el año 2000 después de haber permanecido casi 60 años oculto. La historia real del «Keep Calm and Carry On» (Mantenga la clama y continúe) la hemos podido conocer gracias a las investigaciones de la doctora Rebecca Lewis.

Tres carteles originales diferentes

Cuando los británicos asumieron que la guerra era inevitable, los dirigentes de la época trataron de hacer la lógica provisión de instrumentos defensivos. Uno de los menos tangibles y que resultaba de gran importancia para todos era la moral entre la población, habida cuenta de que el enemigo era fuerte y se temían grandes cantidades de bajas. Después de la Guerra Civil española había quedado claro que el bombardeo a las ciudades tenía como objetivo precisamente minar la moral de los civiles.

Por ello trataron de crear varios pósters. Se discutió la necesidad de dedicar tantos medios a la impresión de cinco millones de pósters para estimular la moral pública.

Inmediatamente un equipo creativo se puso en marcha. Los primeros pósters, que sí se utilizaron en los primeros meses de guerra fueron: «Freedom is in Peril: Defend it with all Your Might» (La libertad está en peligro: defiéndela con todo tu empeño), y «Your Courage, Your Cheerfulness, Your Resolution will bring us Victory» (Tu coraje, alegría y determinación nos dará la victoria). En la misma hornada se imprimió también otro, el que no se llegó a utilizar apenas pero que se ha quedado con toda la fama: «Keep Calm and Carry On».

yourcourage--146x200Se reservó en previsión del endurecimiento de los bombardeos, lo cual revela que las autoridades no estaban muy equivocadas, aunque pocos podían esperar el fuego que las bombas de Hitler desatarían a partir del 7 de septiembre de 1940: el «Blitz», que arrojó durante 8 meses toneladas industriales de bombas que castigaron sobre todo a Londres.

No fueron los únicos pósters de la propaganda interior, que trataba de cohesionar el esfuerzo de guerra. De hecho alguno se dedicaba específicamente al apoyo a las tropas: «Our Fighting Men Depend on You», (Nuestros combatientes dependen de ti), que fue pegado en fábricas y puertos.

En el inicio de la guerra apenas cayeron bombas, gracias a la resistencia de la Royal Air Force en la batalla de Inglaterra. En los almacenes había dos millones y medio de copias de «Keep Calm…», listos para pegarlos en cuanto empezara el bombardeo. Pero para ese septiembre de 1940 el Ministerio de Información británico ya sabía que a la gente le molestaban los carteles, porque los encontraban paternalistas, así que dejaron de usarse. Para que no se supiera nunca el gasto efectuado, la mayor parte de los pósters acabaron volviendo a hacerse pasta de papel. Sólo unos pocos ejemplares se librarían.

Aparece un ejemplar en 2000

El resto ya es conocido, el propietario de la librería Barter Books, Stuart Manley, compró un cajón en una subasta en el que esperaba encontrar libros dignos de retornar al mercado. Y al fondo de la caja halló un ejemplar de aquel póster. Lo enmarcó y lo colgó en la pared de la tienda, detrás de su mesa despacho. Y ahí nació el icono. Cada vez que alguien lo veía le pedía otra copia. Tanto que al final imprimió una corta tirada, que le quitaron de las manos, como se suele decir. La gran impresión que trajo el cartel de nuevo a la vida vino de la mano del dibujante de cómic Chris Donald, que rediseñó y equilibró en parte la antigua tipografía. Gracias a sus consejos, Manley pidió los permisos para comercializar este póster al Gobierno, puesto que el original perteneció a la Corona. La respuesta fue positiva y recibió luz verde para comercializar productos con la frase que tan rápidamente arrastraba al éxito.

Lo malo es que Manley no registró la explotación comercial de la idea. Y ahí empezó a girar la bola de nieve que ha convertido el mensaje inédito contra el daño de los bombardeos en la moral en un icono del siglo XXI. Por cierto que no ha sido ajeno a batallas judiciales por los derechos, no en Gran Bretaña, pero sí en Europa, donde una empresa sí registró los productos Keep Calm…

No se registró

La nueva versión no se registró, y eso explica la infinita variedad de afiches turísticos que hoy puede encontrarse en las calles de Londres en los que el Keep Calm se aplica a casi todas las actividades de la vida humana. Lo mejor es que, aunque no fuera utilizado, el comportamiento bajo las bombas del «Blitz» fue precisamente el que pretendía ese mensaje, una calma que forjó el carácter del pueblo que ganó la guerra.

Cabe animar a quien quiera profundizar a que lea la tesis original de la doctora Lewis, (titulada «The Planning, Design and Reception of British Home Front Propaganda Posters of the Second World War» y disponible aquí), porque hace un recuento completo de la propaganda de guerra en aquella época y la recepción que tuvieron las medidas del alto mando en la población.

¿Por qué la x marca la incógnita de la ecuación?


El Confidencial

  • Resolver una ecuación de primer grado es una tarea sencilla para cualquiera, pero averiguar por qué utilizamos la antepenúltima letra del abecedario y no otra es un misterio difícil de aclarar

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La x marca aquello que desconocemos, se trate de un problema de matemáticas o de Expediente X. Cualquier estudiante aprende pronto a solucionar problemas como 2x+4=8. Pero, ¿por qué utilizamos esa letra, y no otra, para referirnos a la incógnita? Irónicamente, el origen de la x es un misterio en el que la historia del álgebra se entremezcla con las leyendas urbanas.

“La x es la incógnita porque no puedes decir sh en español”, es la curiosa respuesta que da el director de Radius Foundation Terry Moore en una charla TED. La influencia árabe en el álgebra moderna es tal que el término castellano e inglés proviene de al-jebr (unión de partes rotas). Según el experto, los culpables en esta historia fueron los traductores castellanos, incapaces de traducir ciertos sonidos del árabe.

Al-shalan significa cosa desconocida en árabe y aparece en numerosos textos matemáticos para hacer referencia a la incógnita de una ecuación. Los estudiosos españoles, incapaces de traducir un sonido que no existe en nuestro idioma como es sh, optaron por el sonido ck, que en griego se pronuncia chi y se escribe χ. De ahí a nuestra x actual sólo había un paso.

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Esta teoría de Moore, además de carecer de pruebas, comete el error de considerar que un traductor se preocuparía por los sonidos, en vez de simplemente traducir el significado a su idioma. En este sentido, otras versiones que apoyan la hipótesis de la traducción indican que la palabra árabe shei (cosa) pasó a la griega xei o xenos (desconocido). Es lo que sostiene la edición de 1909 del Diccionario Webster según la cual la x sería una mera abreviación.

Este origen árabe de la x se ha vuelto muy popular y es frecuente leer sobre él en multitud de artículos. Sin embargo, la historia real podría ser mucho menos romántica y tener a Descartes como protagonista. Esta postura es defendida por el historiador de las matemáticas Florian Cajori en su libro A History of Mathematical Notations, donde asegura que el filósofo francés popularizó el uso de la x (aunque se desconoce si se inspiró en algún trabajo anterior) y que “no existe evidencia histórica” que apoye la teoría de la mala traducción.

Un impresor desesperado

Según esta idea, Descartes propuso en su trabajo La Géométrie que se emplearan las primeras letras del alfabeto (a,b, c) para las cantidades conocidas y las últimas (x, y, z) para las desconocidas. ¿Por qué así? Quizá no tenga mayor motivo, aunque tampoco faltan mitos en este sentido. La historia más famosa al respecto cuenta que el impresor de Descartes le pidió utilizar para la incógnita (que se repite mucho en sus textos matemáticos) aquella letra que menos se utilizaba, para dejar libres aquellas tan necesarias y escasas como la a.

Otros consideran que la fuente de inspiración para Descartes fue un símbolo utilizado por matemáticos alemanes para representar lo desconocido

Existen más teorías y leyendas sobre el origen de la x. Por ejemplo, que el matemático italiao Pietro Cataldi representó en el siglo XVI lo desconocido como un 1 tachado, que posteriormente evolucionó en una x. Otros consideran que la fuente de inspiración para Descartes fue un símbolo utilizado por matemáticos alemanes para representar lo desconocido, que se asemejaba a nuestra letra. Cajori rebate igualmente estos argumentos, asegurando que “no existe nada que apoye esta hipótesis” y que el filósofo conocía y distinguía perfectamente el signo germano.

Sea debido a una mala traducción del árabo o a la elección de un impresor, lo cierto es que el uso de la x matemática se extendió hasta nuestros días gracias a Descartes. El resto de la ecuación es una incógnita abierta a todo tipo de teorías y anécdotas tan curiosas como poco documentadas.

Boinas en Nueva York, el álbum familiar de la emigración española en los EEUU


El Confidencial

  • Cuatro millones de españoles que emigraron a los EEUU, entre finales del siglo XIX y mediados del XX. Este libro rescata la memoria de una historia olvidada y anónima

Una fotografía rota, arañada y doblada confirma que la historia es algo que hacemos todos, porque somos producto de nuestra propia historia. ¿Cómo he llegado a ser quién soy? ¿Quiénes eran mis padres? ¿Mis abuelos? La historia de los grandes caracteres está cosida por vidas tan insignificantes como una foto carcomida y olvidada en una caja de zapatos. Relatos tan mínimos que la verdad podría pasar por la invención de un escritor urdiendo vidas.

“Estuve en una de las varias playas que tiene Nueva York, y es cuatro o cinco veces la de San Lorenzo. ¡Cómo alegran las playas estas americanitas! Ríen, saltan, charlan con gracia, sin mohines aliñados. En fin, las americanas no son como las pintan. Tienen sal, alegres y reidoras, cual pudiera serlo una mujer española, ahora que no tienen tanta alma como las nuestras”, escribe el emigran Sixto Fernández a su hermana Florentina, el 24 de junio de 1919. La carta está incluida, junto con más de 300 fotos y testimonios, en el libro Invisible Inmigrants, de Luis Argeo y James D. Fernández, que rescata la memoria de cuatro millones de españoles que emigraron a los EEUU, entre finales del siglo XIX y mediados del XX.

Luis Argeo y James D. Fernández han rescatado más de 7.000 imágenes de los familiares que emigraron a finales del siglo XIX

Cartas y fotografías, testimonios de esos cachitos de realidad pasada que se arriman a la actualidad para demostrar lo que leímos a la historiadora Margaret MacMillan, en Usos y abusos de la historia (Ariel), que la historia “yace debajo del presente, dando forma silenciosamente a nuestras instituciones, nuestra manera de pensar, nuestros gustos y aversiones”. La historia no está muerta ni congelada, late en los álbumes familiares que Argeo y Fernández han rescatado al otro lado del Atlántico a lo largo de los últimos diez años, para trazar un arco narrativo olvidado que arranca en la llegada y acaba con la asimilación.
En todo este tiempo han archivado cerca de 7.000 fotografías personales de los que, como Colón, cruzaron el charco en busca de progreso. Huían de la España negra, deprimida y ruin. Titular del New York Times, 14 de febrero de 1906: “La hambruna en España se agrava. Hordas de desempleados saquean en el sur”. Los autores del libro explican que “en una época de gran convulsión, entre millones de europeos llegando a los Estados Unidos, los españoles apenas eran una gota en el océano”. Un relato tan pasado como actual. “Llegaron y se esparcieron por todo el país en busca de oportunidades y trabajo. Juntos rieron y lloraron, juntos amaron…” Y allí se quedaron.

Usamos la historia, cuando lo hacemos, para comprendernos y para comprender a los demás, “si la gente puede retroceder un poco y observar sus propias historias con una perspectiva más amplia, verá que es el producto no sólo de individuos particulares, sino de sociedades y culturas enteras”, cuenta MacMillan.Eso es Invisible Inmigrants, una máquina del tiempo que viaja en los pies de las fotos de las historias de los pequeños caracteres. En una vemos a Juan y su familia retratados en un estudio fotográfico, unos días antes de acercarse a Gibraltar, donde se embarcaron en el vapor Orteric, rumbo a las islas de Hawái. En otra aparece Joaquín, con la camisa blanca, llegaría a EEUU en octubre de 1915. Pablo es el de la americana de color claro, emigró un mes después. Los dos acabaron en Virginia Occidental. Ese de ahí es Emilio Signes Monfort, de Gata de Gorgos (Alicante), tiene 17 años recién cumplidos y viaja solo a EEUU porque no quiere pasar el resto de sus días cosechando aceitunas.

Otro titular del NY Times, el 21 de marzo de 1911: “La lengua vasca paraliza a los inspectores [de la Isla Ellis]. Agentes de inmigración no son capaces de descifrar ni una palabra de la arcaica lengua. Se produce un atasco de varias horas”. El del centro, con boina, es Adolfo Losada, llegó a los EEUU en 1926 y trabajó de fogonero para una planta eléctrica de Newark. Aquí aparece Hermina Guerra, en 1917, delante de la tienda de ropa de su primo Antonio Outeda, en la esquina de Roosevelt y Water, Lower East Side, NY.

En esta foto está retratado el equipo técnico y artístico reunido en el vigésimo aniversario del estreno de la primera película española rodada en EEUU, El pobre Valbuena (1917), dirigida por el asturiano Manuel Noriega –es el de la pajarita y puro en la mano- y fue rodada en Biograph Studios en el Bronx. Y la vida del gallego José María Vázquez, un empleado de la tienda de ropa ‘la iberia’, en Brooklyn, esta imagen es de antes de comprar el negocio y trasladarlo a la Calle 14 Oeste, donde durante décadas fue uno de los comercios más importantes de la arteria principal de Little Spain de Nueva York.

Los autores han autoeditado el libro gracias al crowdfunding: recaudaron en un mes 45.000 dólares, aunque necesitaban 35.000

El libro empezará a distribuirse en un par de semanas, sólo a partir del momento en que el barco que lo transporta atraque en su destino, los EEUU, donde reside la mayoría de los mecenas que han hecho posible la publicación de este magnífico libro y autoeditado. Los autores recaudaron en un mes 45.000 dólares, aunque necesitaban 35.000. “No queríamos mercantilizar la historia que cuenta el libro. Por eso no se lo dimos a una gran editorial y convertirlo en un número más de un catálogo. No nos parecía respetuoso”, cuenta Argeo a este periódico.Cree que este libro no podría haberse hecho así en una gran editorial, “porque hay en él un valor más allá del comercial”. De hecho, no es más que la primera parte del proyecto: un archivo de la migración española a los EEUU, con películas, entrevistas, documentos y fotografías. “No es un libro, es el relato de una historia colectiva olvidada”. La edición es casi de coleccionista, con una tirada única de 1.500 ejemplares.

Guitarra, ukelele y banjo. España, Hawái y California (Monterey): la odisea de una familia interpretada por tres instrumentos de cuerda.

Guitarra, ukelele y banjo. España, Hawái y California (Monterey): la odisea de una familia interpretada por tres instrumentos de cuerda.

Es una iniciativa privada, sin el apoyo de las instituciones públicas, que trata de aclarar un episodio borroso de nuestro pasado. “Nos han negado subvenciones porque veían muchas banderas republicanas hondeando en las fotos y en las películas. Se asustaron. Los políticos llevan a un terreno político contemporáneo y no entienden el lado histórico”, explica Argeo sobre el temor partidista a ser tachados de pro republicanos.

Lo cierto es que muchos de los emigrantes no pudieron regresar tras la guerra civil y renegaron de su sueño por la persecución comunista en su tierra de acogida. “De nuevo, tuvieron que volverse invisibles”. Argeo y Fernández, en sus encuentros puerta a puerta, tuvieron que explicar a los herederos en qué consistió la batalla y qué significaba esa bandera a la que apreciaban. “Les cambiábamos el relato familiar durante la cena”.

Hoy, cuando ya nadie cree en los héroes, la historia rescata dos nonagenarios en Tampa, que durante su vida se han dedicado a recopilar apodos y motes de la comunidad española que vivió allí. Tienen cerca de 1.200 y una minúscula historia que mantener.

1864 ( Dinamarca): La mayor historia danesa jamás contada, pero…


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El estreno de la fabulosa serie Borgen el próximo sábado en nuestro país, es la excusa perfecta para dedicar toda esta semana en el blog a Dinamarca, siguiendo nuestro esquema habitual de series inéditas, actuales estrenadas aquí y pasadas.

Para romper el hielo nada mejor que presentarles la producción mas reciente de este país, el drama épico-histórico “1864”, que finalizó su andadura de ocho episodios , ayer por la noche.

1864 es la producción mas ambiciosa de la televisión publica danesa, con el presupuesto mas caro de toda su historia para recrear un acontecimiento capital para el país nórdico. Desgraciadamente tras una primera mitad de la serie primorosa y que podríamos catalogar de sobresaliente, pierde los papeles de una forma lamentable, echando por la borda todo el gran trabajo realizado de la forma que vamos a intentar explicarles en el análisis de esta serie recién salida del horno televisivo.

Ficha: 1864.  8 episodios 60 min .  Oct 2014-Nov 2014 . Idioma: Danés subtitulada en castellano.Cadena:  DR (DK)

La trama : “1864” se centra en la recreación  de la II Guerra de Schleswig-Holstein que enfrentó a las tropas prusianas, con Bismarck y Moltke al frente, con el ejercito danes en 1864 y que desembocó en el mayor desastre danés de toda su historia, con la perdida de un tercio de su territorio en aquella época que paso a manos prusianas y posteriormente alemanas.

La televisión publica danesa encargó al famoso director Ole Bornedal ( Los Vigilantes de la Noche), una serie para conmemorar el sesquicentenario ( 150 años) del inicio de la guerra.

Despues de varios años de documentación, presentó su proyecto a la cadena publica DR, que lo aprobó asegurándole un enorme presupuesto para recrear de la forma mas fidedigna posible los escenarios en los que se desarrolló la guerra.

El núcleo central de la serie es la historia de dos hermanos granjeros en el Sur de la isla de Fionia, Peter y Laust que se enamoran de la misma chica Inge, cuando ambos deciden alistarse en el ejercito para defender a su país.

En paralelo vemos los tejemanejes políticos en la corte y en el gobierno de Copenhague, que bajo la influencia de un teólogo iluminado D.G. Monrad, se consideran el pueblo elegido por Dios y capaces de plantar cara al poderoso ejercito prusiano para anexionarse los condados de Schleswig y Holstein, en el norte de la actual Alemania, para cumplir con su objetivo de una gran Dinamarca.

El método narrativo elegido por Bornedal, es explicar la historia desde la época actual, trazando un cierto paralelismo, con la presencia de tropas danesas en Afganistán, en la primera intervención danesa fuera de su país, tras el desastre de 1864, y con el recurso de encontrar unas cartas de Inge que van desvelando su relación con los hermanos y el contexto político de la época.

La serie tiene dos partes muy diferenciadas, la primera dura hasta la mitad del quinto episodio y es una autentica maravilla con una fotografía y una producción espectaculares, mostrando los hechos tanto personales como históricos con un rigor y una sensibilidad pocas veces vistas este año en la televisión. El excepcional trailer es la mejor forma de abrir boca.


En este sentido sorprende la enorme autocrítica que realiza Bornedal sobre la actuación de los políticos daneses de la época y que ha levantado ampollas en los nacionalistas daneses mas conservadores que consideran  que no es lo suficientemente patriótica ni exaltadora de los valores daneses, y que ha desembocado en una furibunda campaña contra su obra a todos los niveles.

En este sentido, el desconocimiento de esa parte de la historia europea por la inmensa mayoría de nosotros juega a nuestro favor, por carecer de  una opinión previa formada y  nos permite ser mas objetivos al valorar la historia.

Un punto a favor de la calidad de este primer tramo de la serie es el reparto de excepción que Bornedal reunió para la serie con los mejores actores daneses, (casi todo el reparto de Borgen, de la que les hablaremos el miércoles). Podíamos disfrutar de nuevo con Pilou Asbaek y Soren Malling en dos de los papeles mas importantes de la serie, incluso en el bando alemán tenemos a uno de los cinco protagonistas de Hijos del Tercer Reich ( Ludwig Trepte), para reforzar la sensación de familiaridad al espectador

Y por supuesto la presencia de la enorme Sidse Babette Knudsen, la inovidable Brigitte Nyborg de Borgen, como Johanne Heiberg, la mejor actriz danesa de la época y musa nacionalista con gran influencia sobre el teólogo Monrad.

La segunda parte de la serie llega cuando me las prometía mas felices después de haber resuelto de forma mas que brillante la parte mas complicada de los conflictos personales y políticos que llevan al inicio de la contienda y entrar en la dinámica bélica que es mucho mas fácil de llevar y resolver.

Pues en ese punto a mitad del quinto episodio, Bornedal se saca de la manga un giro argumental de lo mas ridículo que he visto en los muchos años que llevo viendo televisión, mas digno de José Luis Moreno que de alguien con su reputación y que me hizo exclamar diversos improperios tanto a mí como a los amigos daneses con los que he visto la serie cada domingo.

La primera regla de todo director o guionista es establecer unas normas y un tono general en toda la serie o miniserie, sean las reglas que sean  y ser coherente con el pacto que implícitamente pide al espectador de aceptar su planteamiento.

Bornedal cambia las reglas a mitad de partido y a partir de ese momento, la serie se aboca por un precipicio creativo, con un sexto episodio que ahonda todavía mas en giros chapuceros y coincidencias inverosímiles, estropeando de forma irreversible el gran trabajo de recreación histórica realizado hasta ese momento.

En el penúltimo episodio la excepcional espectacularidad de la batalla final, de las mas bonitas que he visto nunca,  es el mejor ejemplo del gran director que es Bornedal, mientras que como guionista deja bastante que desear   como resume en su  episodio final , un compendio de todos los errores de guión de la segunda parte de la serie.

Poco pueden hacer los actores para defender semejante material y los pobres espectadores nos quedamos perplejos y con el gozo en un pozo, incrédulos ante la catarata de incoherencias que salían en la pantalla, mucho mas sangrantes después de ver y disfrutar con el material excelente que había elaborado durante la primera parte de la serie.

Tengo que reconocer que es un articulo que me ha costado escribir, porque no hay mayor decepción que la que viene tras una gran ilusión, y aunque por supuesto presenta muchos aspectos positivos que hacen recomendable su visionado , no puedo por menos que explicar mis sensaciones al ver como la serie se derrumbaba ante mis ojos de forma inexplicable y lo peor de todo, gratuita.

Para acabar el articulo con una nota positiva,  hay que destacar la preciosa banda sonora del compositor americano Marco Beltrami (The Hurt Locker, 3:10 to Yuma) , en uno de sus mejores trabajos como pueden comprobar en el siguiente vídeo

Epilogo:

“1864” es una serie recomendable si han disfrutado con las series danesas que se han popularizado mucho en los últimos tiempos, destacando la belleza de unas  escenas espectaculares con grandes movimientos de masas y una fotografia inmaculada,  pero tengan presente el enorme giro que dan las cosas en la segunda parte de la serie, para estar precavidos al respecto.

Sumérganse  en este mundo apasionante,  porque a lo mejor  son mas benévolos y  tienen una visión mas ilusionante de la globalidad de la serie, que la que yo puedo tener, cuando escribo estas lineas en caliente tras ver el último episodio, en lo que podía haber la historia danesa mas grande jamas contada, pero……

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@jefoce) y (@lmejino). Hasta la próxima

Mikel Madinabeitia/ Lorenzo Mejino

Resuelve el problema medieval de la paloma y la escalera con 100 escalones


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  • ABC te propone un problema matemático del gran pedagogo, Alcuino de York, que escribió entra otras obras, «Proposiciones para ejercitar a los jóvenes», el libro de matemáticas recreativas más antiguo de la historia. ¿Te atreves?

En la serie Juegos de lógica que te propone todos los días ABC, hoy te ofrecemos un problema matemático planteado por Alcuino de York, un teólogo, pedagogo, erudito y matemático nacido en el año 736 en el condado de York (Yorkshire del Norte).

Al ser enviado a Roma por el Arzobispo de York coincidió con Carlomagno en la ciudad de Parma que fue quien posteriormente se acordaría de él para dirigir la Escuela Palatina, fundada durante el denominado Renacimiento carolingio, periodo de florecimiento intelectual durante la Alta Edad Media. Así, de la mano de Alcuino, se llevó a cabo la gran reforma educacional que Carlomagno tenía entre manos.

Alcuino ordenó los estudios según las siete artes liberales: el trivium (gramática, retórica y lógica) y el quadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música). Pero además, escribió el libro «Proposiciones para ejercitar a los jóvenes», considerado el primer libro de matemática recreativa de la historia.

Aquí te proponemos uno de sus problemas. ¿Eres capaz de resolverlo?

Una escalera tiene 100 escalones. Una paloma se posó en el primer escalón, dos en el segundo, 3 en el tercero, 4 en el cuarto, 5 en el quinto y así sucesivamente hasta el centésimo. ¿Cuántas palomas había en total?

No tienes límite de tiempo para resolverlo…¿Lo has conseguido? ¡Compruébalo mirando la solución!

Problema extraído de MTH TICS, Un blog más de mates y TICs

Arqueología en Lima: Huaca Pucllana, historia en el corazón de Miraflores


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El urbanismo de la capital hace pensar, muchas veces, que no hay lugar para la historia de nuestros ancestros, aquellos que poblaron estas zonas siglos antes de la llegada de los españoles. Sin embargo en pleno corazón de Miraflores, Huaca Pucllana es muestra de lo contrario.

Con un trabajo de casi 34 años, este sitio arqueológico no solo rescata, restaura y pone en valor los vestigios de las tres diferentes culturas (Lima, Huari e Ichsma) que lo ocuparon durante poco más de un milenio (400 d.C. – 1532 d.C), si no que, además, logra una armonía entre historia y modernidad.

“Esta era un sitio ceremonial-administrativo porque las plazas son de ofrendas, los ritos, sacrificios humanos. Los sacerdotes eran los que oficiaban todo esto, e inclusive eran los que administraban la comunidad”, dice la Doctora Isabel Flores, directora del proyecto.

Sin embargo hasta 1981 este patrimonio arqueológico era una invasión de más de 150 personas a quienes les ofrecieron reubicarlos en los distritos que recién se creaban en Lima, “aquí no tenían nada, ni desagüe, ni agua, ni luz, era gente que necesitaba ayuda“, señala.

Tras varios años de trabajo abrieron la huaca al público para dar a conocer que “esto no era un cerrito, ni un basurero, si no que había un patrimonio muy antiguo“, afirma la directora.

“Toda la historia de la huaca para nosotros es una novedad y un aporte a la historia de Lima, porque hemos conocido quienes vivieron, como construyeron, cómo lo hicieron, sus ritos“.

Huaca Pucllana es, actualmente, uno de los pocos lugares arqueológicos que se autofinancia, gracias al dinero que ingresa por el circuito turístico que también se da en inglés, francés, portugués y japonés, el alquiler del restaurante dentro del recinto y el alquiler de la plaza central en la que se han llevado a cabo obras de teatro.

“Al sitio hay que darle vida, porque en este lugar hubo gente que se movía”, sentencia la directora del proyecto.

Ubicación: General Borgoño cdra. 8, Miraflores.

Horario: Miércoles a Lunes 9:00 am – 5:00 pm

Tarifa: Adultos S/. 12.00, Estudiantes y profesores S/. 5.00, Escolares, niños y jubilados S/. 1.00

El Mambrú real que se fue a la guerra


ABC.es

  • Soldados franceses compusieron esta famosa canción creyendo que el duque de Malborough había muerto en la batalla de Malplaquet
El Mambrú real que se fue a la guerra

wikimedia | John Churchill, duque de Marlborough, retratado por Adriaen van der Werff

Nada sospechó el general Marlborough antes de fallecer en 1722 de un ataque de apoplejía en Windsor que su nombre, tan célebre en la guerra y en la política de su tiempo, pasaría a la historia en una canción burlesca y deformado en España como Mambrú.

John Churchill, duque de Malborough, había cosechado numerosos triunfos peleando contra los franceses en la Guerra de Sucesión española (1701-14), en la que Inglaterra intervino para contener las ambiciones de Luis XIV. Una de sus victorias más recordadas la logró en la batalla de Malplaquet. Aquel 11 de septiembre de 1709 cinco generales del ejército de Malborough cayeron muertos en el campo y este último corrió tales peligros que entre los franceses circuló como verdadera la noticia de que había muerto.

«En esta creencia, y hallándose los franceses en su vivac de Quesnoy la noche misma de la batalla, a uno de ellos (no se sabe quién) se le ocurrió componer y cantar con sus compañeros la canción: “Malbrough s’en va-t-en guerre; Mironton, mironton, mirontaine; Malbrough s’en va-t-en guerre; Ne sait quand reviendra”», relató el compositor Francisco Asenjo Barbieri en la revista «El Averiguador» en 1871.

Esta especie de oración fúnebre burlesca, con la que los derrotados y hambrientos soldados franceses se burlaban de quien tanto daño les había infrigido, constaba según Barbieri de 22 coplas que durante algún tiempo corrieron entre soldados y campesinos franceses.

«Ya estaba casi de todo punto olvidada, cuando en 1781, habiendo la reina María Antonieta dado a luz al Delfín, se tomó para nodriza de éste una aldeana llamada Poitrine», prosigue el compositor que cuenta en su escrito titulado «Mambrú», cómo la tal Poitrine acostumbraba a cantar la canción de Marlborough al bebé y hasta los Reyes comenzaron a repetirla con frecuencia y a partir de ahí todo el palacio de Versalles. Según narra Barbieri, «el sonsonete se extendió con rapidez por toda Francia y aún por Inglaterra misma: todo el mundo lo cantaba y Marlborough se hizo tan de moda que dio su nombre a telas, a peinados, a carruajes, a guisados, etc», en un furor que duró muchos años, hasta la Revolución Francesa.

El eco de la popular canción llegó a España con la influencia francesa de la casa de Borbón y «se cantó por todas partes, aunque algo corrompida y españolizada, dando al héroe el nombre de Mambrú, más en armonía con nuestra lengua», aseguraba el compositor en 1871. La canción de Mambrú sería popularizada sobre todo por las niñas, que la entonaban en sus juegos de rayuela.

Ésta es la versión más aceptada por los expertos en refranes, dichos y frases hechas. Así lo recogía también «La Ilustración Española y Americana» de 1885 o la revista «Alrededor del mundo» de 1929 que sobre su posible autor apunta cómo «se dice que fue un bufón, alegre compañero de los rudos caballeros de Ourdenade, que los hacía representar sus improvisaciones batiendo el parche de su tambor».

El cruzado Mambron y el obispo de Lodeve

Sin embargo, en «El Mundo Ilustrado» de 1879 se cuenta que «según cierta tradición recogida y comentada por M. de Chateaubriand, resulta que el Mambrú es de origen árabe; que este origen se remonta a la Edad Media; que probablemente fue importada esta canción a España y Francia por los soldados de don Jaime I de Aragón y de Luis IX; que debe considerarse como una leyenda cuyo protagonista debió ser cierto oscuro cruzado llamado Mambron». A partir de ahí conecta la historia con la nodriza Poitrine y afirma que «únicamente por un inexplicable lapsus pudo sustituirse al nombre del oscuro cruzado el del general Marlborough, que tanta celebridad adquirió en la batalla de Malplaquet».

Manuel Martín Sánchez recoge en «Seres míticos y personajes fantásticos españoles» otra versión que sitúa el origen de Mambrú en «una canción de origen cátaro para ridiculizar al obispo de Lodeve», que fue conde de Montbrún. Martín Sánchez, que cita a Burguete Herrero, señala cómo los campesinos cátaros habrían inventado la canción como protesta contra el obispo usurpador que les arrebató sus tierras después de la batalla de Muret en la que murió Juan II de Aragón, «cambiándose con el tiempo la palabra Montbrún por Mambrú».

Todos coinciden, sin embargo, en el papel que Madame Poitrine desempeñó para popularizar esta canción de la que existen numerosas versiones en distintos idiomas.