El impacto de un asteroide destruirá la civilización en septiembre de este año


ABC.es

  • Los teóricos del cataclismo final han predicho que, entre el 22 y el 28 de septiembre, una gran roca chocará contra la Tierra
NASA Dramatización de lo que sería el cataclismo final

NASA | Dramatización de lo que sería el cataclismo final

El cataclismo climático que destruirá la civilización se producirá dentro de algo más de tres meses según los teóricos de la conspiración que predicen, en diversos blogs y websites que el fin de los tiempos se acerca y tendrá lugar entre los días 22 y 28 de septiembre. Muchos son los teóricos de la Biblia que mantienen que ciertos sucesos llevarán al inicio de la «Gran Tribulación» de la que se habla en el Libro del Apocalipsis que llevará al «Armageddon».

Estas teorías, que sólo son seguidas por una minoría de iglesias y grupos, han sido descartadas por los científicos y afortunadamente para la Humanidad, casi todos los asteroides son destruidos por el enorme calor al que se ven sometidos al entrar en la Atmósfera y se descomponen en millones de esquirlas que se queman antes de tocar la tierra. Y, además, la NASA ha hecho de la detección de asteroides su gran prioridad.

Un portavoz de la NASA ha afirmado que no tienen conocimiento de «ningún asteroide o cometa en la trayectoria de la Tierra», por lo que las probabilidades de un choque es mínimo. «De hecho, -explica- y hasta donde sabemos, ningún objeto de grandes dimensiones es probable que choque contra la Tierra en los próximos cientos de años». Este organismo trabaja en desarrollar estrategias que ayuden a identificar asteroides que pudieran suponer un riesgo para nuestro planeta así como en elaborar sistemas de defensa ante tal situación.

Sin embargo, esto no ha conseguido frenar las teorías de la Conspiración que creen que un suceso natural provocará una catástrofe climática y los eventos llevarán al surgimiento del Nuevo Orden Mundial que proclaman los Illuminati. Muchos creen que ese suceso será un asteroide, del que los políticos ya están informados pero que esconden a la población.

La Biblia leída por un científico


El Pais

  • Un genetista británico analiza las sagradas escrituras en busca de errores e incoherencias

‘Entrada de los animales en el arca de Noé’, por Jacopo Bassano (1570) / Museo del Prado

En 1631, los impresores reales de Londres editaron una traducción al inglés de la Biblia, pero se comieron una palabra. En el versículo 14 del capítulo 20 del Éxodo, se extravió un “no”. El problema es que se trataba del séptimo mandamiento, que quedó: “Cometerás adulterio”. De inmediato, las autoridades ordenaron perseguir los 1.000 ejemplares publicados y quemarlos, aunque, casi cuatro siglos después, todavía sobreviven 11 de las llamadas Biblias Adúlteras. Una de ellas se puede contemplar en un museo de la Universidad Bautista de Houston (EE UU).

Otra Biblia, la primera impresa en inglés en Irlanda, en 1716, convirtió “go and sin no more” (“no peques más”) en “go and sin on more” (“sigue pecando”). Muchas de sus 8.000 copias jamás pudieron ser recuperadas y destruidas.

“Se conocen más de 20.000 versiones manuscritas del Nuevo Testamento y solo unas pocas son idénticas entre sí”, explica el genetista Steve Jones en su nuevo libro, Ciencia y creencia. La promesa de la serpiente (editorial Turner). El físico Albert Einstein sostenía que “la Biblia es una colección de leyendas honorables, aunque primitivas, y en cualquier caso bastante infantiles”. Jones, nacido en Gales en 1944 y antiguo jefe del Departamento de Genética del University College de Londres, intenta ser más respetuoso en una obra que escudriña los versículos bíblicos desde el punto de vista de un científico.

A lo largo de 358 páginas, con una claridad poco habitual en los científicos reconvertidos a divulgadores, Jones intenta “echar una ojeada fresca” a uno de los libros más influyentes de la historia. George Washington, primer presidente de EE UU entre 1789 y 1797, afirmaba que “resulta imposible gobernar el mundo correctamente sin Dios y sin la Biblia”. Mucho más recientemente, su sucesor George W. Bush proclamó: “Siento que Dios quiere que me presente como candidato a la presidencia”.

La Biblia Adúltera (1631) ordena por error: “Cometerás adulterio”. / Universidad de Oxford

Hoy, expone Jones, dos tercios de los estadounidenses confían en Dios con absoluta certeza y la mitad de ellos asevera que Jesucristo no tardará en volver. La mayor parte de los ciudadanos preferiría votar para presidente a un mormón, a un judío o a un homosexual que a un ateo. Y un tercio de la población cree que la Biblia ha de interpretarse de manera literal. La zarza en llamas hablaba y la mujer surgió de la costilla del hombre.

Jones se encuentra en la otra trinchera. Aunque sostiene que su libro “no pretende ser una declaración a favor o en contra del placer de las sectas; ni un ataque o una defensa, del cristianismo o de cualquier otro credo”, es difícil que un cristiano no se replantee su fe después de leer Ciencia y creencia. A medida que la doble hélice de ADN de nuestras células se copia, por ejemplo para concebir un hijo, se va llenando de errores, señala el genetista. Cada recién nacido presenta alrededor de 60 mutaciones. Y lo mismo ocurre con los pergaminos escritos una y otra vez por los escribas, como demuestran la Biblia Adúltera y la Biblia Pecadora.

Acumulando versiones, recuerda Jones, el cristianismo ha tenido 10.000 credos diferentes, muchos de ellos enfrentados entre sí. Desde los tiempos bíblicos hasta la invasión de Irak, se han producido unas 2.000 guerras. “Unos 120 de estos conflictos tuvieron una base eminentemente religiosa”, calcula. Analizar, y en muchos casos desmantelar, la Biblia, el Talmud o el Corán es, para Jones, mucho más que un pasatiempo intelectual.

El cristianismo ha tenido 10.000 credos diferentes, muchos de ellos enfrentados entre sí

En su libro, el investigador recurre a la geomitología, la disciplina que utiliza la ciencia para buscar los orígenes de las leyendas religiosas. En el caso del Diluvio Universal y el Arca de Noé, Jones recuerda que hay 300 relatos similares sobre inundaciones en todo el mundo. Uno de ellos surgió en Babilonia, en el actual Irak. Su dios decidió exterminar a toda la humanidad excepto a un gobernante llamado Atrahasis, a quien avisó para que construyera un barco para su familia y los animales.

Atrahasis, continúa Jones, existió. Fue señor de Sumeria 3.000 años antes del presunto nacimiento de Jesucristo. Y las excavaciones en los restos de su ciudad muestran las huellas de una gigantesca crecida del río Éufrates en aquella época.

Sin embargo, Jones no se reduce a la manida geomitología. También busca incoherencias (“en el Génesis, por ejemplo, el hombre es creado tanto antes como después de los animales”) y hasta errores de Dios. En el Libro de Job, el Señor explica al profeta que el nivel de los océanos es inmutable, porque durante la Creación le ordenó a la marea: “Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí cesará la arrogancia de tus olas”.

“Desde la época del éxodo hasta el siglo XX mantuvo su promesa, pues el límite de la marea alta se hallaba más o menos estable, pero desde principios de la década de 1990 se ha producido un aumento medio de unos tres milímetros al año [por el cambio climático]”, bromea Jones.

El genetista también indaga en el origen de la fe en el cerebro humano y acaba con una propuesta. “Así como se han superado los obstáculos de la lengua, la raza y la distancia que otrora nos dividían, ha llegado el momento de abandonar esta última restricción que constituye la religión, que hace mucho más por separar que por unir”. Su sustituto, opina, es la ciencia.

Del papiro del siglo III a la Biblia del ‘Apollo 14’


El Mundo

  • El Vaticano acoge una insólita muestra de los tesoros relacionados con las escrituras de una fundación de EE UU

El Papiro Bodmer XIV-XV, el texto más antiguo que recoge el Nuevo Testamento.

 

La joya indudable es el Papiro Bodmer XIV-XV, el texto más antiguo del Nuevo Testamento, escrito a comienzos del siglo III, pero es posible que a algunos de los que se acerquen a la exposición Verbum Domini II –abierta hasta el 22 de junio en el Brazo de Carlo Magno, las galerías situadas bajo la columnata de la plaza de San Pedro—les pueda llamar más la atención la Biblia Lunar, un chip de cuatro centímetros cuadrados que el astronauta Edgar Mitchell llevó en 1971 a la Luna durante la misión Apollo 14. El viaje de la Biblia de un extremo a otro del tiempo y el espacio –de los confines del pasado a los del universo—marca el sentido de una exposición promovida por la Green Collection, una fundación protestante de Estados Unidos, y patrocinada por el Vaticano a través de la Biblioteca Apostólica y del Pontificio Instituto Bíblico.

Su rector desde 2008, el jesuita español José María Abrego de Lacy, fue el primero en recibir, hace ya cuatro años, la propuesta de la fundación Green para organizar en el Vaticano una exposición que explicara el viaje de la Biblia por el mundo. “Ya hicimos una exposición hace dos años”, explica el padre Abrego, “que contaba la forma en que la Biblia se ha ido conservando a través de todos los accidentes, el fuego, las inundaciones e incluso las guerras. La fundación Green fue creada por el presidente de Hobby Lobby, una compañía estadounidense dedicada a la compraventa de artesanía, y desde hace años se dedica a coleccionar textos bíblicos y todo tipo de objetos relacionados con la Biblia. Ya cuentan con 40.000 piezas, algunas de un valor incalculable. Ellos son protestantes, pero buscan siempre el entendimiento con todos. Ahora están haciendo una exposición en Israel y ya hicieron otra en Cuba a la que tuve la oportunidad de asistir. No sé cómo se las arreglaron, pero organizaron, nada menos que en La Habana, una exposición sobre la Biblia promovida por una fundación de Estados Unidos. El caso es que se hizo y tuvo una gran acogida. A mí me maravillan estas cosas”.

La Biblia Lunar de la misión ‘Apollo 14’.

De los 200 manuscritos antiguos y documentos bíblicos que se muestran en la exposición –que toma su nombre de la exhortación apostólica Verbum Domini de Benedicto XVI–, el padre Abrego elige uno sin dudarlo: “Hay una serie de piezas que son de enorme valor. Unas pertenecen a la fundación Green y otras han sido aportadas por la Biblioteca Vaticana, que, por ejemplo, ha prestado para la exposición una auténtica joya, el Papiro Bodmer XIV-XV, que es el texto más antiguo que tenemos del Nuevo Testamento. Es de comienzos del siglo III e incluye el final del Evangelio de Lucas y el principio del Evangelio de Juan. Eso nos permite saber que ya en el doscientos y algo estaban los evangelios escritos y en orden. No hace mucho, ese papiro [el más antiguo de los 22 descubiertos en Egipto en 1952 y comprados por el bibliófilo suizo Martin Bodmer] iba a ser subastado por sus propietarios para superar ciertas dificultades económicas, pero Frank Hanna, un hombre de negocios de Atlanta (EE UU), logró comprarlo –no sabemos por cuánto– y se lo regaló en 2007 a Benedicto XVI. Ese papiro es sin ninguna duda la joya de la corona de esta exposición”.

Pero hay más. “Otra pieza que también es muy impresionante”, continua el padre Abrego, “es el Códice Vaticano, el más antiguo que existe en el mundo de la Biblia completa, del siglo IV. Todo el códice –se llama así a los libros anteriores a la invención de la imprenta—está suelto y se exponen dos páginas del original y un facsímil del códice completo. Pero a mí también me impresiona mucho un palimpsesto [manuscrito antiguo que conserva las huellas de una escritura anterior] que contiene una carta de Calixto en siriaco, pero escrita sobre un trozo de la Biblia en arameo, que ahora con los medios actuales se puede leer perfectamente. Antes era muy común. Tenían un papiro viejo con algo que no interesaba o no se entendía, se borraba y se escribía encima”. El rector del Instituto Bíblico Pontificio se refiere al Codex Climaci Rescriptus. La capa superior del texto contiene algunas obras teológicas del monje del siglo VI Juan Climaco que fueron copiadas en siriaco en el siglo IX. Sin embargo, el texto subyacente está compuesto de porciones de ocho manuscritos diferentes, dos en griego y los otros seis en arameo palestino cristiano.

Pero además se puede contemplar uno de los 13 rollos originales de la Torá –Biblia Hebrea— de la sinagoga china de Kaifeng, abandonada en 1810 tras la muerte del último rabino chino de aquella comunidad judía. O un facsímil de la Piedra de Rosetta, descubierta en 1799, producido por el Museo Británico. O la Biblia indígena del clérigo inglés John Elliot, la primera impresa en América entre 1660 y 1663. O, barriendo para casa, la primera edición completa de la Biblia en imprimirse en hebreo, arameo, griego y latín. Se trata de una Biblia multilingüe producida por eruditos en la Universidad Complutense entre 1514 y 1517 y que fue de enorme valor para los primeros traductores bíblicos.

Y ‘La Biblia’ se hizo espectáculo


El Pais

  • Antena 3 estrena hoy la superproducción sobre las sagradas escrituras, tras un gran éxito en Estados Unidos

La Biblia

Hubo un tiempo donde la Semana Santa era en la televisión española el momento en el que coincidían en la pantalla todas las películas de romanos y las historias bíblicas: desde Los 10 mandamientos a Ben Hur y Quo Vadis o las distintas versiones de la vida de Jesús de Nazaret. Los míticos péplums. Por aquel entonces ver aquellas películas era una tradición casi tan sagrada como las torrijas, pero a diferencia del dulce, esas historias terminaron por desaparecer poco a poco de la parrilla.

Pero todo es cíclico, y parece que las cadenas han conspirado para recuperar esta tradición. Antena 3 estrenará esta noche (22:00) la serie La Biblia. Telecinco esperará al Viernes Santo para mostrar a los espectadores María de Nazaret, una producción que contó con el beneplácito del papa emérito Benedicto XVI, uno de los primeros televidentes que tuvo. Ambas llegan precedidas por el éxito de audiencia en otros países.

La serie de La Biblia que estrena hoy la cadena de Atresmedia es una superproducción de Mark Burnett y Roma Donwey para History Channel. En ella se cuentan los episodios más emblemáticos de las escrituras, desde el Génesis al Apocalipsis, con paradas en las historias más conocidas por el público, como el sacrificio de Abraham, el Diluvio universal, el Éxodo, la historia de Sansón o la vida de Jesús de Nazaret.

En su estreno en Estados Unidos la ficción tuvo una audiencia de 13 millones de espectadores, y se convirtió en el segundo mejor estreno de este canal. La serie tuvo incluso su particular polémica, por el parecido de Mohamed Mehdi Ouazanni, el actor que interpreta a Satanás, con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, tal y como observó el ultraconservador Glenn Beck en Twitter. Las redes sociales ardieron durante días comentando si la anécdota se trataba de algo casual o era más bien intencionado.

Entre el reparto están la propia productora Roma Donwey, que interpreta a la Virgen María y el actor y modelo portugués Diogo Morgado, que se pondrá en la piel de Jesucristo. Completan el elenco nombres como Sean Teale, David Rintoul, Amber Rose Revah, Peter Guinness, Greg Hicks y Simon Kunz.

La Biblia llega con aires de superproducción, con una factura visual casi cinematográfica. Un total de 22 millones de dólares, casi 17 millones de euros se han invertido en esta producción, una de las más ambiciosas de History Channel.

Otro de sus alicientes, además de los impresionantes paisajes de Marruecos, donde fue rodada, está en la música, compuesta por Hans Zimmer, ganador de un Oscar por El Rey León y autor de bandas sonoras tan reconocidas como las Origen o El Caballero Oscuro.

El miércoles Antena 3 ofrecerá la segunda entrega de la serie, cuyo desenlace no tiene fecha de estreno. Lo único seguro es que habrá que esperar para verlo, porque aún no se ha estrenado ni en Estados Unidos. El unes de Pascua Antena 3 retomará su programación habitual de los lunes con Splash.