La misión Juno llega a Júpiter para revelar los secretos del origen del Sistema Solar


ABC.es

  • Después de cinco años y 2.800 kilómetros de viaje, la nave de la NASA emprenderá en la madrugada de este martes (hora española) la maniobra para situarse en órbita en torno al gigantesco planeta
 Ilustración de la misión Juno de la NASA - NASA

Ilustración de la misión Juno de la NASA – NASA

El rey de los dioses romanos, Júpiter, ocultaba sus travesuras tras un velo de nubes. Solo su esposa, Juno, era capaz de ver a través de ellas y descubrir su auténtica esencia. Del mismo modo, una nave de la NASA bautizada con el nombre de esta diosa está a punto de llegar al mayor planeta del Sistema Solar para revelar los secretos que oculta bajo la misteriosa capa de franjas multicolores que lo envuelve. En el caso de los científicos, su interés por Júpiter no se debe a los pecadillos de la principal de las divinidades de la antigua Roma, sino por cuanto pueda contar de sí mismo y de los orígenes del Sistema Solar este gigantesco astro.

Después de un viaje de casi cinco años en el que habrá recorrido 2.800 millones de kilómetros, la nave Juno alcanzará el entorno de Júpiter a las 5:18 de la madrugada de este martes (según el horario peninsular español) e iniciará la maniobra para ponerse en órbita.

Otros artefactos creados por el hombre han explorado Júpiter y sus lunas –en especial la sonda Galileo, que en 1995 alcanzó su atmósfera y se convirtiría en la primera en orbitarlo–, pero nunca hasta ahora se habían acercado tanto. Juno llegará a estar a algo más de 4.000 kilómetros de sus nubes para poder realizar las mediciones encomendadas. Hasta febrero de 2018 completará 37 órbitas, siendo además la primera en hacerlo de polo a polo.

El primer planeta

La misión, perteneciente al programa Nuevas Fronteras y en la que se han invertido 1.100 millones de dólares (cerca de mil millones de euros), pretende comprender el origen y la evolución de Júpiter, que por su tamaño y composición se considera el primer planeta que se formó en torno al Sol. Bajo su espesa cubierta nubosa, los científicos esperan hallar respuestas sobre los procesos y condiciones que gobernaron el Sistema Solar durante su formación y conocer cómo se generan los sistemas planetarios en torno a otras estrellas.

Júpiter se presenta como una gigantesca bola gaseosa, con un diámetro once veces el de la Tierra y una masa 300 veces mayor, compuesta sobre todo a base de hidrógeno y helio, como el Sol. Según lo que se sabe hasta ahora, el planeta se habría formado en los primeros millones de años que siguieron a la creación de nuestra estrella, a partir de los gases ligeros sobrantes que quedaron a su alrededor.

Sin embargo, a pesar de los hallazgos de la sonda Galileo, persisten grandes incógnitas sobre el origen de Júpiter y sus características. Juno tratará de averiguar ahora si tiene un núcleo sólido, trazará un mapa de su intenso campo magnético, medirá la cantidad de agua y amoniaco en su atmósfera profunda y observará las impresionantes auroras que generan en los polos magnéticos las partículas cargadas de energía al entrar en contacto con los átomos de gas del planeta.

Para recoger los datos, la nave va equipada con una serie de sofisticados instrumentos. Entre ellos, un radiómetro de microondas para medir la cantidad de agua en la atmósfera; un sistema de telecomunicaciones que elaborará un mapa gravitacional del planeta con el que se podrá conocer su estructura interna; un magnetómetro que trazará un detallado mapa de su campo magnético, y un equipo de sensores que detectará los electrones e iones que generan las auroras.

«Empleamos todas las técnicas conocidas para ver a través de las nubes de Júpiter y revelar los secretos que guarda de la historia temprana de nuestro sistema solar», ha señalado el investigador principal de la misión, Scott Bolton, del Southwest Research Institute de San Antonio (Texas).

El momento crítico

En la maniobra de inserción en la órbita, la sonda experimentará uno de los mayores frenazos en la historia de la humanidad, puesto que en su aproximación habrá alcanzado más de 200.000 kilómetros por hora al ser atraída por la poderosa gravedad de este descomunal planeta, siendo así uno de los artefactos más veloces creados jamás por el hombre.

El momento crítico durará tan solo 35 minutos y consistirá en el encendido del motor principal de la nave para contrarrestar su impetuosa marcha con una fuerza en sentido contrario y lograr que empiece a orbitar.

No obstante, si supera esta fase, las dificultades no acabarán ahí. Júpiter cuenta con un campo magnético 20.000 veces más potente que el de la Tierra, que se extiende por una vasta región espacial conocida como magnetosfera. Partículas cargadas quedan atrapadas en un intenso cinturón de radiación que Juno deberá atravesar en las 37 órbitas que describirá durante el año y medio que durará la fase científica. Por ello los aparatos electrónicos van protegidos de las radiaciones por una cámara acorazada.

Grandes paneles solares

Por otra parte, es la primera nave alimentada con energía solar que llega tan lejos y, puesto que la órbita de Júpiter está cinco veces más alejada del Sol que la de la Tierra, la insolación que recibe es 25 veces menor que en nuestro planeta. Para aprovecharla al máximo lleva tres paneles solares que abarcan 20 metros desplegados, como una cancha de baloncesto, con 19.000 células un 50% más eficientes y resistentes a la radiación que las de las misiones de hace dos décadas.

Aparte del instrumental, en la nave viajan tres pequeñas figuras de Lego: una del dios Júpiter, otra de la diosa Juno y una tercera de Galileo Galilei, el científico italiano que observó el planeta en el siglo XVII y descubrió sus cuatro grandes lunas. Esta pequeña «tripulación» responde a un programa conjunto de la NASA y la compañía juguetera para motivar a los niños en áreas como la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

También se ha incorporado una cámara que ofrecerá imágenes con una resolución de 25 kilómetros por píxel, con el propósito de acercar al público en general una visión de Júpiter que no había sido posible hasta ahora.

La nave espacial Juno despega con éxito rumbo a Júpiter


El Mundo

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La sonda Juno  se dirige ya hacia Júpiter. Con casi una hora de retraso respecto al horario previsto debido a una fuga de helio, a las 18:25 (hora peninsular española) la nave espacial ha despegado con éxito desde Cabo Cañaveral (Florida) a bordo del cohete Atlas V 551.

El lanzamiento se produce pocos días después de que EEUU cerrara un importante capítulo de su historia espacial con la jubilación de su flota de transbordadores, que durante 30 años han transportado a los astronautas de la NASA. Mientras se construye el sucesor de los ‘shuttle’, desde las instalaciones de Cabo Cañaveral sólo despegarán naves no tripuladas como Juno. El coste de esta nueva misión espacial asciende a unos 1.100 millones de dólares.

Dentro de cinco años, la sonda de la NASA se aproximará a Júpiter, donde pasará un año investigando su estructura interna, la composición de su atmósfera y su magnetosfera, y observando las intensas auroras.Está previsto que llegue a su destino en julio de 2016.

La científica española Michela Muñoz Fernández, que participa en esta misión de la NASA, explica que “el conocimiento del interior de Júpiter puede revelar procesos fundamentales de la formacion y la evolucion inicial de nuestro sistema solar, y las condiciones necesarias para creacion de planetas como la Tierra”.

Campos magnéticos

Juno es la nave más rápida lanzada hasta ahora (puede alcanzar velocidades de hasta 270.000 kilómetros hora). Además, la sonda de la NASA no utiliza combustible solar. Sus tres paneles solares le proporcionarán la energía necesaria para tan largo viaje.

Júpiter es probablemente el mejor lugar del Sistema Solar para estudiar cómo se generan los campos magnéticos de los planetas. Los magnetómetros gemelos que lleva Juno, y que han sido diseñados y construidos por centro Goddard de la NASA, permitirán medir en alta resolución la magnitud y dirección del campo magnético de Júpiter. Investigar su campo magnético es una de las pocas maneras posibles de obtener datos sobre la estructura interna del planeta, debido a que la gran potencia de su campo gravitatorio hace que su atmósfera sea impenetrable para la mayor parte de las técnicas.

La presencia de agua en Júpiter también intriga a los astrónomos, y medir la cantidad presente en el planeta será una de las principales tareas que lleve a cabo la sonda.