Jean Passini destapa el Toledo subterráneo


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  • El investigador francés ha descubierto en la Judería hasta 15 sótanos que albergaban sinagogas de judíos conversos

luna revenga Jean Passini en el sótano de la antigua casa de Samuel Ha Leví

luna revenga | Jean Passini en el sótano de la antigua casa de Samuel Ha Leví

El trabajo del investigador y arqueólogo francés Jean Passini está de actualidad estos días porque ha vuelto a sorprender a los toledanos con uno de sus hallazgos en la ciudad, y es que recientemente ha descubierto en el barrio de la Judería hasta 15 sótanos de casas que albergaban sinagogas donde los judíos conversos a partir del siglo XIV, a pesar de hacerse pasar por cristianos, seguían practicando su religión de manera oculta.

Jean Passini lleva 25 años trabajando como arqueólogo del urbanismo de Toledo y especialmente en casas de la Judería, donde se sitúa su último descubrimiento, al que ha llegado gracias a unos documentos medievales y a la crónica escrita por judíos que se marcharon a la isla de Creta (Grecia) en los siglos XV y XVI. Esta documentación le interesa porque «ofrece un conocimiento de Toledo en la época medieval para tener una planimetría del siglo XV y entender e interpretar el urbanismo judío e islámico».

Tal y como señala, se han descubierto 15 sótanos de este tipo en la Judería y estos datos recabados durante los diez últimos años pueden confrontarse ahora con la información dada por estos judíos. Esos documentos hablan de sótanos con sinagogas donde podían llegar a reunirse hasta 20 personas y su conclusión es que hay dos tipos de estos sótanos: cuando el patio es pequeño se hace con una cúpula octogonal y cuando es grande en forma de paraguas, es decir, una bóveda a partir de un pilar central.

Ejemplos de este tipo de sótanos se encuentran en la Casa de Samuel Ha Leví dos, en la Casa del Judío, dos en la calle de las Bulas, en la plaza de la Alacava, debajo del Museo del Tránsito y en la calle San Juan de Dios. «Investigar estos sótanos es en algunos casos muy complicado, ya que se encuentran en manos de propietarios privados», manifiesta.

Por lo que se refiere al caso concreto de los sótanos de la casa de Samuel Ha Leví, tesorero judío del rey Pedro I, gracias a la crónica de esos judíos huidos a Grecia se ha podido identificar su sinagoga y cuentan que la vivienda se vendió en 1377, durante el reinado de Enrique II de Castilla, y fue comprada por Gonzalo de Mendoza. Señala que la parcela está muy bien delimitada y llega a la antigua iglesia de san Benito, lo que hoy en día es la Sinagoga del Tránsito, justo hasta la calle que separa la casa del Marqués de Villena, que ha desaparecido en su totalidad. Todo ello, en una manzana que linda con los Baños del Zeid o del Ángel.

El investigador francés cuenta que todos estos elementos coinciden en una misma estructura subterránea que hay en esta zona de Toledo, donde existían palacios y casas principales hechas con una misma técnica basada en hacer una plataforma muy grande a partir de reunir cuatro casas sobre una pendiente. Este es el caso de la casa de Samuel Ha Leví, que se construye sobre una plataforma y con sótanos debajo, según los documentos y los restos analizados de los edificios, de las calles y de los portales. «Hasta ahora tenemos documentados el 60% de la planta y del cuerpo», afirma.

Un meteorito pudo provocar que las dos caras de la Luna sean diferentes


ABC.es

  • Su impacto podría ser la causa de que las rocas a uno y otro lados de nuestro satélite sean diferentes
Un meteorito pudo provocar que las dos caras de la Luna sean diferentes

Un meteorito pudo provocar que las dos caras de la Luna sean diferentes

El impacto de un meteorito, que dejó un gran cráter sobre la superficie lunar, podría ser la causa de que las rocas a uno y otro lados de la Luna sean diferentes, informó hoy la revista científica «Nature Geoscience».

Científicos japoneses defienden que la gigantesca cuenca conocida como Oceanus Procellarum (Océano de las Tormentas) y situada en la cara visible de la Luna podría ser, en realidad, el cráter dejado por el impacto de un meteorito en los primeros años de la existencia del satélite natural de la Tierra, hace probablemente más de 4.000 millones de años. «Dado que los rasgos del terreno en la cuenca Procellarum se han perdido prácticamente por completo, la superficie lunar en esa zona debió haber sido muy caliente y blanda en aquel entonces», explicó a Efe el investigador Ryosuke Nakamura, del Instituto Nacional para la Ciencia y la Tecnología Avanzada de Tsukuba (Japón).

Este fenómeno sería el responsable de la creación de la cuenca, y explicaría por qué la superficie de la cara visible de la Tierra está formada en un 30 por ciento por rocas basálticas, apenas presentes en el lado oculto. El equipo de Nakamura estudió la composición de la superficie lunar a partir de datos obtenidos con la sonda japonesa Kayuga/Selene, que estuvo en órbita entre 2007 y 2009.

De esta forma descubrieron una elevada concentración de piroxenos en el lado visible de la Luna, concretamente en los alrededores de la cuenca Procellarum, de más de 3.000 kilómetros de diámetro, y en otras dos cuencas cercanas, Imbrium y Aitken. La presencia de estos silicatos indica que el manto lunar se derritió y parte de sus materiales salieron a la superficie, algo que según Nakamura encaja con las consecuencias del impacto de un meteorito de grandes dimensiones

En busca de los secretos de dos nobles egipcios


El Mundo

  • Arqueólogos españoles viajan a Egipto para seguir con el proyecto ‘Djehuty’
  • Las excavaciones explorarán el área de las tumbas de Hery y Djehuty
La tabla del aprendiz. | CSIC

La tabla del aprendiz. | CSIC

Las revueltas en Egipto del pasado año les obligaron a paralizar las excavaciones en Luxor y a regresar a España con antelación. Sin embargo, el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) José Manuel Galán y su equipo viajan este lunes a Egipto para continuar con el Proyecto Djehuty. En la XI campaña, que ahora comienza,las excavaciones explorarán el área de las tumbas de Djehuty y Hery, dos altos dignatarios de la corte egipcia entre el año 1500 y 1450 a. C.

Los arqueólogos españoles trabajan en la necrópolis de Dra Abu el-Naga desde hace 10 años, una zona en la que se superponen enterramientos de distintas épocas.

Según informa el CSIC en una nota de prensa, durante esta campaña, los arqueólogos estudiarán una gran galería subterránea, con media docena de habitaciones que contienen numerosas momias de ibis, halcones y otros animales, ubicada cerca de la tumba de Hery.

Una web permitirá seguir las excavaciones

Los trabajos podrán seguirse a diario en la página web del proyecto,www.excavacionegipto.com, que se actualizará desde Luxor. El ‘Diario de Excavación’, describirá las tareas y descubrimientos que se vayan realizando, para que los navegantes puedan seguir en tiempo real cómo se desarrolla la 11ª Campaña del ‘Proyecto Djehuty’.

La página muestra un vídeo sobre las tareas acometidas en la campaña del año pasado. En la sección ‘Visita las tumbas’, un viaje virtual alrededor la tumba de Djehuty permite ver la complejidad de los monumentos funerarios.

Los egiptólogos esperan descubrir el estado del enterramiento y el ajuar funerario de este alto dignatario de la corte de la reina Hatshepsut. A partir de estos datos, planean reconstruir la vida social y religiosa de este periodo del antiguo Egipto.

Una década de trabajos

Durante los 10 años de trabajos en Luxor, los arqueólogos han documentado enterramientos desde el año 2000 a. C hasta época romana y han sacado a la luz objetos arqueológicos de gran valor.

Entre ellos destacan la tabla del aprendiz, utilizado por un estudiante para aprender a manejar el pincel, a escribir y a dibujar. Se trata del primer retrato frontal conocido de un faraón del antiguo Egipto.

También han descubierto la tumba de un arquero de 4.000 años de antigüedad. El cuerpo del guerrero Iqer fue enterrado junto a tres bastones de mando, dos grandes arcos y cinco flechas. Los egiptólogos han encontrado también la cámara sepulcral de Djehuty, de 3.500 años de antigüedad, cuyo techo y pareces estaban decorados con pasajes del Libro de los Muertos.