La humanidad ya ha destruido la mitad de todos los árboles del planeta


El Pais

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Es el tipo de pregunta que deja sin guardia a cualquier padre y que ni las mejores mentes han podido responder de forma satisfactoria: ¿Cuántos árboles hay en el mundo?

Un nuevo estudio acaba de aportar el cálculo más preciso hasta el momento y los resultados son sorprendentes, para lo bueno y para lo malo. Hasta ahora se pensaba que hay 400.000 millones de árboles en todo el planeta, o 61 por persona. El recuento se basaba en imágenes de satélite y estimaciones del área forestal, pero no en observaciones sobre el terreno. Después, en 2013, estudios basados en recuentos directos confirmaron que solo en el Amazonas hay casi 400.000 millones de árboles, por lo que la pregunta seguía en el aire. Y se trata de un dato crucial para entender cómo funciona el planeta a nivel global, en especial el ciclo del carbono y el cambio climático, pero también la distribución de especies animales y vegetales o los efectos de la actividad humana en todos ellos.

El nuevo recuento, que publica hoy la revista Nature, muestra que en realidad hay tres billones de árboles en todo el planeta, unas ocho veces más que lo calculado anteriormente. De media hay 422 árboles por cada humano.

La cuenta por países destapa una enorme desigualdad, con ricos como Bolivia, con más de 5.000 árboles por persona, y pobres de solemnidad como Israel, donde apenas tocan a dos. Gran parte del contraste se debe a factores naturales como el clima, la topografía o las características del suelo, pero también al efecto inconfundible de la civilización. Cuanto más aumenta la población humana, más disminuye la cuenta de árboles. En parte se explica porque la vegetación prospera más donde hay más humedad, los lugares que también preferimos los humanos para establecer tierras de cultivo.

El trabajo calcula que, cada año, las actividades humanas acaban con 15.000 millones de árboles. La pérdida neta, compensando con la aparición de nuevos árboles y la reforestación, es de 10.000 millones de ejemplares. Desde el comienzo de la civilización, el número de árboles del planeta se ha reducido en un 46%, casi la mitad de lo que hubo, indica el estudio, publicado hoy en Nature.

Si este ritmo de destrucción sigue sin cambios, los árboles desaparecerán del planeta en 300 años. Son tres siglos, unas 12 generaciones. “Ese es el tiempo que queda si no hacemos nada, pero tenemos la esperanza de que podremos frenar el ritmo y aumentar la reforestación en los próximos años para aliviar el impacto humano en los ecosistemas y el clima”, explica Thomas Crowther, investigador de la Universidad de Yale (EE UU) y primer autor del estudio.

Europa deforestada

Hace dos años, representantes de la “Campaña de los 1.000 millones de árboles” de la ONU para replantar parte de la vegetación perdida necesitaban saber cuánto impacto estaban tendiendo sus esfuerzos. Contactaron a Crowther, que trabaja en la Escuela de Estudios Forestales y Medioambientales de Yale, para preguntarle cuántos árboles hay en el mundo y cuántos en las diferentes regiones donde trabajan. Fue el comienzo del presente estudio, firmado por 38 investigadores de 14 países. Juntos recopilaron datos de la densidad forestal tomados en más de 400.000 puntos de todos los continentes menos la Antártida. Dividieron la Tierra en 14 tipos de biomas, o paisajes bioclimáticos, estimaron la densidad de árboles en cada uno de ellos basándose en imágenes de satélite y comprobaron su fiabilidad con las medidas sobre el terreno. Por último compusieron el mapa global de árboles más preciso que se ha hecho nunca, en el que cada píxel es un kilómetro cuadrado.

Los resultados muestran que la mayor densidad de árboles se encuentra en los bosques boreales y de las regiones subárticas de Rusia, Escandinavia y Norteamérica. La mayor extensión de bosques está en los trópicos, con el 43% de todos los árboles del planeta. Los bosques del norte solo contienen el 24% del total de ejemplares y el 22% está en zonas templadas.

Europa es una de las zonas más castigadas. “Antes de la civilización, toda Europa era un gran bosque, pero la presión humana debido al desarrollo agrícola, industrial y urbano convierten a esta región en una de las más deforestadas en todo el mundo”, detalla Crowther. En España hay 11.300 millones de árboles, 245 por persona.

Hallan en Israel un fogón de 300.000 años, el más antiguo de la humanidad


ABC.es

  • Los humanos prehistóricos lo utilizaban de forma regular para cocinar sus alimentos y reunirse alrededor del fuego
Hallan en Israel un fogón de 300.000 años, el más antiguo de la humanidad

Weizmann Institute of Science
El yacimiento israelí donde se ha encontrado el hogar de 300.000 años

Los seres humanos descubrieron el fuego hace un millón de años. Sin embargo, cuándo empezaron a controlarlo y utilizarlo para sus necesidades diarias es todavía un misterio. Un equipo de investigadores israelíes ha descubierto en la cueva Qesem, un yacimiento arqueológico cerca de Rosh Ha’ayin, la evidencia más antigua del uso continuado de un fogón, un hogar, de unos 300.000 años. El descubrimiento demuestra que las sociedades humanas prehistóricas ya tenían una estructura social avanzada y capacidad intelectual.

Las excavaciones en la cueva de Qesem comenzaron en el año 2000. El equipo de la Universidad de Tel Aviv y el Instituto Weizmann recogieron muestras in situ para su posterior análisis detallado en el laboratorio. De esta forma, identificaron un grueso depósito de ceniza de madera en el centro de la cueva. Utilizando métodos de espectroscopia infrarroja, fueron capaces de determinar que, mezclados con las cenizas, había trozos de huesos, y el suelo se había calentado a temperaturas muy altas. Esta es una prueba concluyente de que la zona había sido el escenario de una gran chimenea.

Además, el equipo extrajo un trozo de sedimento del fogón y lo endureció en el laboratorio. Luego lo cortó en rebanadas muy delgadas, tanto que podían ser colocadas bajo un microscopio para observar la composición exacta de los materiales en el depósito y revelar cómo se formaron. Con este método, fueron capaces de distinguir un gran número de microcapas de ceniza, evidencia de el hogar que fue utilizado repetidamente en el tiempo.

Huesos de animales

En la zona, los arqueólogos encontraron una gran cantidad de herramientas de piedra que fueron utilizadas para el corte de la carne. Por el contrario, las herramientas de sílex encontradas a pocos metros de distancia tenían una forma diferente, estaban diseñadas para otras actividades. También había un gran número de huesos de animales quemados, como si hubieran sido cocinados.

Esta organización de diferentes actividades domésticas en diferentes partes de la cueva supone una organización del espacio y, por lo tanto, un orden de tipo social, típico de los humanos modernos. Esto sugiere que la cueva era una especie de campamento base al que los humanos prehistóricos volvían una y otra vez . «Estos resultados nos ayudan a fijar un punto de inflexión importante en el desarrollo de la cultura humana, aquel en el que el hombre comenzó a utilizar con regularidad el fuego, tanto para cocinar la carne como un punto para las reuniones sociales», explican los investigadores. «También nos dice algo acerca de los impresionantes niveles de desarrollo social y cognitivo de los seres humanos que vivieron hace unos 300.000 años».

Estos hallazgos fueron publicados en el Journal of Archaeological Science .

El castillo templario que guardó la espada de El Cid


ABC.es

  • La fortaleza, situada en Monzón (Huesca), aspira a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco
El castillo templario que guardó la espada de El Cid

abc | Los templarios educaron en este castillo al rey Jaime I de Aragón

El castillo de Monzón (Huesca) atesora una historia plagada de curiosidades. Fue fortaleza templaria, en ella se custodió durante años la «Tizona», la famosa espada de El Cid Campeador, quien casó a su hija Cristina con uno de los señores de Monzón, Ramiro Sánchez, cuyo hijo sería el rey de Navarra García Ramírez… Son algunos de los episodios de una fortaleza que, en nuestros días, sigue dando fe de su esplendor originario, una mole concebida para resistir envites en la Edad Media y desde la que, durante siglos, se dominó una estratégica y significativa parte del Reino y de la Corona de Aragón.

Ahora, el castillo de Monzón, de origen musulmán, llama a las puertas de la Unesco. Cuando menos eso pretende el Ayuntamiento de esta localidad altoaragonesa, que ha pedido al Gobierno aragonés que promueva la candidatura del casco antiguo de Monzón para ser presentada ante la Unesco. El Ayuntamiento quiere que este núcleo urbano de origen medieval sea declarado Patrimonio de la Humanidad, pero para ello se requiere pasar varios filtros previos antes de llegar a la Unesco: primero, el del Gobierno aragonés; después, el del Gobierno central.

Al patrimonio arquitectónico medieval que atesora esta localidad se une la rica historia que le acompaña. Por ejemplo, su catedral de Santa María del Romeral, de origen románico, fue sede de una quincena de sesiones de las Cortes de la Corona de Aragón entre los años 1220 y 1626.

En este mismo castillo templario fue educado en su infancia el rey aragonés Jaime I. Fue instruido, entre los años 1214 y 1217, por el maestre de la Orden del Temple Guillém de Montrodón.

Los templarios dominaron las tierras de esta parte del Reino de Aragón desde el año 1143 hasta la orden de disolución de la Orden, en 1309. Llegaron a peseer 28 iglesias, repartidas por una extensa área geográfica que incluía un amplio número de poblaciones. Diversos historiadores consideran probado que la espada de El Cid Campeador, la legendaria Tizona, fue custodiada por los templarios en el castillo de Monzón durante años.