Los enormes «atributos» ecuestres que separan los distritos de Salamanca y Retiro


ABC.es

  • El monumento al general Espartero remite, además, al popular refrán que asocia la valentía con los testículos de su caballo
abc Estatua a Baldomero Espartero, en la confluencia de Alcalá y O'Donnell

abc | Estatua a Baldomero Espartero, en la confluencia de Alcalá y O’Donnell

Como una suerte de frontera entre los distritos de Salamanca y Retiro, en la convergencia de las calles de Alcalá con O´Donnell, unos considerables «atributos» ecuestres se configuran como el improvisado límite entre ambas áreas; inspiración, además, de uno de los refranes más repetidos y utilizados en cuanto a gallardía, empuje y arrojo se refiere. La expresión «Tiene más cojones que el caballo del espartero» remite en concepto a dicha valentía o tesón, pero lo cierto es que su origen está asociado a la estatua levantada en honor al general Baldomero Espartero en Madrid, concretamente al corcel que cabalga.

Los testículos del caballo en cuestión, especialmente visibles y poderosos, son una analogía con la bravura, esfuerzo y ánimo de Baldomero Espartero, altivo y reconocido militar, regente de la reina Isabel II y también conocido como Príncipe de Vergara por su tratamiento de Alteza Real. A través de la virilidad del animal, el escultor Pablo Gisbert Roig quiso plasmar el carácter de su jinete sin siquiera reparar en la jerga que, en torno a sus «bemoles», iba a generar. Inaugurada en 1886, «los cojones del caballo de Espartero» aguardan la entrada al parque del Retiro; esculpida en bronce, sobre una vasta masa de granito, con la inscripción: A Espartero/El Pacificador/1839/La Nación Agradecida.

Bajo el tallado a Espartero, con el uniforme de gala de capitán general, en los dorsos de la escultura figuran dos nuevos relieves que rememoran la Batalla del Puente de Bolueta, en 1835; y el Abrazo de Vergara, de 1839; dos pasajes de la Primera Guerra Carlista, una de las batallas en las que Baldomero Espartero tuvo un papel capital. La honra a tal personalidad, acaso controvertida por la consideración de ciertas prácticas, no es sin embargo la única en España, pues en Logroño, en el paseo del Espolón, se ubica una estatua similar, réplica a la situada en Madrid, con «atributos» y comentarios semejantes.

Dinosaurios que crecían rápido en el huevo para ser gigantes


El Pais

  • El descubrimiento de un rico depósito de fósiles en China permite investigar las primeras fases de desarrollo de aquellos animales

    Ilustración de un embrión de dinosaurio dentro del huevo. / D. MAZIERSKI

Un campo de puesta de huevos de unos dinosaurios, hace entre 190 y 197 millones de años, acabó mal: una inundación del terreno se llevó por delante los nidos. Luego acabaron fosilizándose las cáscaras de huevos rotos y los huesos de los embriones que había en su interior. Los huevos, de diferentes nidos, estaban en diferentes fases de incubación. Ahora, un equipo científico internacional ha encontrado los fósiles, abundantes, conservados en un yacimiento de la provincia de Yunnan, en China. Es un auténtico tesoro para atisbar el crecimiento de los embriones de aquellos dinosaurios dentro del huevo. Probablemente se trata de lufengosauros, unos sauropodomorfos caracterizados por tener un cuello largo, una cabeza pequeña, y ser enormes. Es la colección más antigua de embriones de dinosaurios que se ha encontrado hasta ahora, afirma la revista Nature, que da a conocer el descubrimiento de Robert R.Reisz (Universidad de Toronto, Canada) y sus colegas.

Los embriones de aquellos dinosaurios crecían rápido, lo que revela una incubación corta. Además, los investigadores han encontrado indicios de que la activación de los músculos (tanto movimiento como contracción) dentro del huevo jugaría un papel importante en la formación del esqueleto.

“Los fósiles de embriones de dinosaurios son sorprendentemente poco comunes”, empiezan por recalcar los científicos en Nature, y poco se sabe de los patrones de su desarrollo. Reisz y sus colegas no han encontrado en el yacimiento ningún huevo que no esté roto, pero los más de 200 huesos fósiles en distintas fases de desarrollo aportan una información preciosa para los paleontólogos. Tienen docenas de vértebras, fragmentos de costillas, un total de 24 fémures (cuyo grosor va desde 2,6 a 4,5 milímetros y su longitud, de 12 a 22 milímetros) y otros huesos de las extremidades, así como unos pocos elementos craneales.

Lo que les pasa a los paleontólogos para estudiar el desarrollo de seres ya desaparecidos se parece un poco al problema de los astrónomos que quieren investigar la evolución de las estrellas. Por un motivo u otro (al tratarse de un animal extinguido, en el caso de los paleontólogos, o por la larga vida de un astro en tiempos humanos, para los astrónomos) los científicos no pueden seguir el devenir de un ejemplar. La alternativa es analizar muchos ejemplares de la misma especie (o el mismo tipo de estrellas) en diferentes fases de evolución para poder reconstruir la sucesión de estadios. Por eso es tan importante el hallazgo del yacimiento de embriones de Yunnan.

“El alto nivel de vascularización [de estos huesos fosilizados] es la primera prueba conocida de que los embriones de los sauropodomorfos probablemente crecían más rápido que los de las aves y otros dinosaurios”, señalan los investigadores. Esto implicaría que tenían un período de incubación también más corto, capacidad de rápido crecimiento que se mantendría también después de salir del huevo, “lo que explicaría la capacidad de los sauropodomorfos de alcanzar un tamaño adulto mayor que el de los dinosaurios contemporáneos suyos y, en algunos casos, llegar a proporciones gigantes”.

Nuevos huevos de dinosaurio hallados en Lleida


El Pais

  • El análisis de los estratos de Coll de Nargó eleva a cuatro los saurópodos que utilizaron la zona para nidificar hace 70 millones de años

Ilustración de la puesta de huevos de unos ampelosauros. / J.A.PEÑAS – SINC

El análisis de los restos de huevos de dinosaurios encontrados en el rico yacimiento de Coll de Nargó, en Lleida, ha ampliado el número de especies conocidas que habitaban esa zona hace más de 65 millones de años.

“En el yacimiento se habían encontrado de forma abundante restos de cáscaras, huevos y nidos atribuidos a dinosaurios, y más concretamente a los saurópodos. Hasta la fecha, solo se había reconocido un tipo de huevo de dinosaurio (ooespecie) en esta zona, el correspondiente al dinosaurio Megaloolithus siruguei. Después de analizar más de 25 estratos a lo largo de la formación Tremp, se ha podido identificar un mínimo de cuatro tipos distintos, correspondientes a las especies Cairanoolithus roussetensis, Megaloolithus aureliensis, Megaloolithus siruguei y Megaloolithus baghensis”, ha declarado a SINC Albert García Sellés, del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, autor principal de un estudio que publica la revista Cretaceous Research.

Uno de los principales problemas que se encuentran los paleontólogos al estudiar los restos fósiles es determinar la edad de los sedimentos que los contienen. En este caso, los huevos han permitido datar la formación. “Gracias a la asociación de ooespecies encontradas en Coll de Nargó se ha podido establecer que este yacimiento tiene una edad comprendida entre 71 y 67 millones de años”, asegura el experto.

Es especialmente relevante que se hayan encontrado fósiles de Cairanoolithus en esta zona, ya que son los primeros restos de este dinosaurios localizados en la península Ibérica. Hasta ahora solo se había hallado en el sur de Francia, informa la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.

Según García Sellés, este descubrimiento constituye una nueva prueba de la conexión entre las faunas de dinosaurios de Francia y la península Ibérica hace unos 70 millones de años.

Por otro lado, el hecho de encontrar más de 25 niveles estratigráficos con huevos y nidos es una clara evidencia de que estos grandes dinosaurios herbívoros utilizaron la zona de Coll de Nargó como área de nidificación durante varios millones de años.

“Tal recurrencia de nidos no se había encontrado nunca. Es más, la presencia de varias ooespecies en un mismo nivel indica que distintos tipos de dinosaurios compartieron esta misma zona de nidificación”, concluye el científico.

Unos obreros descubren los huevos de dinosaurios más grandes


El Mundo

Un equipo de obreros y geólogos rusos ha anunciado el hallazgo, en la región de Chechenia, de unos huevos de dinosaurio fosilizados que, según aseguran, son los más grandes que se han encontrado hasta ahora en todo el mundo. “Hasta ahora hemos encontrado unos 40, pero puede haber más debajo de la tierra”, ha señalado Said-Emin Dz habrailov, geólogo de la Universidad de Chechenia, según informa Reuters.

El hallazgo tuvo lugar por un grupo de trabajadores que estaban picando en una ladera para construir un camino, cerca de la frontera con Georgia, en las montañas del Cáucaso. Enseguida, los geólogos se percataron de que las formaciones lisas y ovaladas que presentaban las rocas, y se extendían desde los 25 centímetros al metro de longitud, podían ser fósiles de huevos de los extintos reptiles del Jurásico.

Dz habrailov señaló que es necesario un estudio paleontológico para determinar la especie de dinosaurio que los habría puesto y destacó que el Gobierno de la región “está impaciente” porque este hallazgo pueda cambiar la imagen internacional de región violenta que tiene Chechenia por otra que pueda atraer a los turistas.

Sin embargo, una paleontóloga de Moscú, Valentina Nazarova, ha puesto en duda el hallazgo y no cree que los dinosaurios vivieran nunca en las montañas del norte del Cáucaso. “Los dinosaurios no dejaban huevos mientras saltaban por las montañas, lo siento por ellos”, ha dicho.

No obstante, desde Chechenia aseguran que son huevos y que esperan poder estudiarlos con profundidad en los próximos meses.