El hombre que movió una montaña para acercar un hospital a su pueblo


ABC.es

  • Dashrath Manjhi trabajó durante 22 años usando martillo, cincel y palancas para construir un camino a través de una montaña
El hombre que movió una montaña para acercar un hospital a su pueblo

balkanija El hombre que movió una montaña para acercar un hospital a su pueblo

No es la primera vez que hablamos aquí de gente que realiza gestas asombrosas, personas cuya bondad va más allá de los límites de nuestra imaginación. Hemos conocido indigentes que nos han dado lecciones de solidaridad y héroes que salvaron miles de vidas durante los años del terror nazi. Incluso hemos aprendido cómo un sólo hombre puede plantar una selva. Pero quizá el relato de hoy supere con creces todas esas hazañas, sin ánimo de desmerecerlas. Porque la historia de Dashrath Manjhi es absolutamente increíble, digna de todos los honores. Es la historia de un hombre cuya fe movió una montaña… literalmente.

Hemos tenido la fortuna de conocer a Dashrath leyendo el blog «The Better India». Para compartir su milagro con vosotros tenemos que viajar a un diminuto y humilde poblado llamado Gehlaur, próximo a la ciudad de Gaya, en el norte de India; y retrotraernos a 1960. En aquella época, los habitantes de Gehlaur vivían completamente aislados: una montaña rocosa se alzaba entre ellos y Wazirganj, donde estaban las escuelas, los hospitales y el empleo de la inmensa mayoría de los habitantes de la comunidad. Dasrath Manjhi no era una excepción. Trabajaba al otro lado de la montaña y Phaguni, su esposa, le acercaba comida y bebida a diario.

Pero un día de 1960, Phaguni se presentó ante su marido con las manos vacías y los ojos bañados en lágrimas. Recorriendo el escarpado camino había sufrido una caída, perdiendo los víveres e hiriéndose levemente. No era la primera vez que alguien tenía un accidente, incluso mortal, recorriendo aquella senda tan larga como peligrosa que rodeaba la imponente elevación de piedra. Viendo a su desconsolada esposa, Dashrath dijo basta. Si nadie tomaba cartas en el asunto, él mismo lo haría. Vendió unas cabras que eran su posesión más valiosa y con el dinero compró un martillo, un cincel y varias palancas. Con esas modestas armas se propuso desafiar a la montaña.

Manteniendo su puesto de trabajo, robando horas al sueño, comenzó a picar y picar. Algún tiempo después de comenzar su tarea, su mujer Phaguni enfermó y no logró sobrevivir, pues el doctor más cercano estaba a 75 kilómetros a pie. Fue un mazazo terrible para nuestro protagonista, pero el dolor no hizo más que alimentar su obstinación. Percatándose de la grandeza de la misión que había emprendido, los vecinos de Gehlaur empezaron a ofrecer alimentos a Dashrath, que pudo dejar su anterior empleo para dedicar toda su energía a batirse día y noche con la montaña.

Y así fue como en 1982, nada menos que 22 años después, Dasrath Manjhi ganó la batalla. Con sus manos, un martillo, un cincel y algunas palancas había conseguido crear un camino de 100 metros de largo y 10 de ancho, que aún hoy permite a los habitantes de más de medio centenar de pequeños pueblos de la zona de Atri llegar al hospital o la escuela recorriendo cinco kilómetros. Este héroe semianónimo murió en 2007, víctima del cáncer. Pero sin lugar a dudas, merece que evoques su memoria antes de dar nada por perdido, antes de usar la palabra «imposible».

El hospital para la fauna salvaje más grande de Europa


El Mundo

  • El 60% de los animales tratados se devuelven al medio natural

Hospital de fauna de GREFAJORGE BARRENO

La reunión del equipo veterinario acaba de terminar y cada uno ya sabe el trabajo previsto para el día. Pero, como en un hospital cualquiera, en todo momento puede llegar un caso de urgencia que atender. Sin embargo, el Hospital de Fauna Salvaje de GREFA no es un centro médico cualquiera. En el cuadro de actividades programadas para el día hay que hacer curas y atender a una cigüeña negra, un águila calzada y una garza. Y también hacer una necropsia a un buitre leonado que ingresó con una intoxicación por plomo procedente de los perdigones de las presas que algún cazador no pudo o no supo recuperar y de las que este animal se alimentó.

En la Comunidad de Madrid hay tres centros que se ocupan de atender a la fauna salvaje herida. Uno de ellos, el Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS), depende de la administración regional y los otros dos, el de GREFA y otro para aves nocturnas, el Centro de Recuperación de Rapaces Nocturnas de Brinzal, gestionados por ONGs. Pero las instalaciones de las que dispone GREFA en el Monte del Pilar de Majadahonda convierten a este centro en el hospital de fauna más grande y con más actividad de Europa.

Cerca de 4.000 aves, reptiles o mamíferos salvajes ingresan en este centro cada año y aproximadamente el 60% de ellos pueden ser devueltos al medio natural después del tratamiento. Los demás, lo que no son recuperables para una vida silvestre en el medio natural, permanecen en las instalaciones del centro de educación ambiental para que niños y mayores puedan conocer a estas especies y aprender a conservarlas.

En un día normal, el hospital cuenta con tres veterinarios en el centro y otro haciendo labores de recogida de animales heridos, y en total unas 10 personas para desepeñar todos los trabajos que precisa el centro. Pero también sirve como escuela para multitud de estudiantes o jóvenes veterinarios o enfermeros que realizan una importantísima labor como voluntarios. “Cada año pasan por aquí unos 120 voluntarios divididos en distintas épocas. Hay voluntarios de una semana, otros que están 15 días y otros que realizan prácticas de entre uno y tres meses. Y luego están los responsables de departamento que vienen un día a la semana durante todo un año”, explica Fernando González, veterinario jefe del centro.

En la página web de GREFA se puede consultar el teléfono de contacto en caso de encontrar un animal salvaje herido o accidentado. Aunque lo más habitual es que sean los agentes forestales o la Guardia Civil quienes alertan a la organización del hallazgo de ejemplares que precisan atención veterinaria. “Los animales nos llegan de muy distintas maneras. Los únicos casos que no nos traen los agentes forestales son los animales electrocutados o envenenados, porque tienen órdenes de llevarlos al CRAS, que depende de la Comunidad de Madrid”, asegura González.

La labor del equipo veterinario de GREFA no tiene importancia sólo para recuperar a los animales accidentados, sino que desempeñan una importante labor de conservación. En su laboratorio, por ejemplo, se estudian los niveles de plomo para determinar las concentraciones que resultan mortales para cada especie. “Eso puede tener un papel decisivo a la hora de que una administración pueda tomar decisiones como la prohibición de la caza con perdigones de plomo en un determinado lugar, como ya sucedió con la caza en humedales por otros motivos”, asegura el veterinario jefe. “Por eso es muy importante también realizar necropsias. A esos animales no los vamos a salvar, pero nos puede ayudar a que otros mueran”, afirma.

Arqueólogos israelíes hallan un hospital de la época de las Cruzadas


El Pais

  • La Autoridad de Antigüedades cree que la estructura pudo albergar hasta 2.000 pacientes

  • Ha sido descubierta gracias a unas excavaciones en la vieja Jerusalén

Renee Forestany, directora de la excavación de la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI), en el hospital de la época de las Cruzadas descubierto en Jerusalén. / ABIR SULTAN (EFE)

Arqueólogos israelíes han descubierto en la vieja Jerusalén una estructura de grandes dimensiones perteneciente a un hospital del período Cruzado hace unos mil años, que tuvo gran actividad y pudo albergar hasta dos mil pacientes.

Así lo informa hoy en un comunicado la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI) que llevó a cabo las excavaciones y dieron con una galería de arcos apuntados de hasta seis metros de altura, perteneciente al período Cruzado (1099-1291 d.C.).

El edificio, propiedad del Waqf, la autoridad de bienes inalienables islámicos, está situado en el corazón del barrio cristiano de la ciudadela antigua de Jerusalén, en una zona conocida como “Muristan” (una desviación del la voz persa para hospital).

Hasta hace aproximadamente una década, servía como bullicioso mercado de frutas y verduras, aunque desde entonces había quedado en desuso.

Conforme a la investigación, la estructura descubierta es solo una pequeña parte de lo que fue el gran hospital que parece abarcar un área que comprende una hectárea y media.

Su arquitectura se caracteriza por numerosos pilares y bóvedas ribeteadas de más de seis metros, lo que sugiere que fue una amplia estancia compuesta por pilares, habitaciones y pequeñas salas.

Los responsables de la excavación, Renee Forestany y Amit Reem, han investigado en documentos de la época para conocer la historia del centro ambulatorio.

“Hemos aprendido sobre el hospital de documentos históricos contemporáneos, la mayor parte de los cuales están en latín”, aseguran, y explican que estos mencionan la existencia de un sofisticado hospital construido por una orden militar cristiana denominada la “Orden de San Juan del Hospital en Jerusalén”.

Sus integrantes prometieron cuidar y atender a los peregrinos en Tierra Santa, y cuando fuese necesario sumarse a los combatientes cruzados como unidad de elite.

Al igual que los modernos hospitales, el edificio estaba dividido en diferentes alas y departamentos según la naturaleza de las enfermedades y condición de los pacientes, y en situaciones de emergencia podía tener capacidad para tratar a 2.000 personas.

Los integrantes de la orden atendían a hombres y mujeres enfermos de diferentes religiones y también acogían a niños recién nacidos que eran abandonados por sus progenitores.

Esos huérfanos eran atendidos con gran devoción y de adultos pasaban a integrar la orden militar, señala el comunicado.

La AAI destaca sin embargo, que en cuanto a medicina e higiene, los cruzados eran completamente ignorantes, y como ejemplo cita a un testigo de la época que relató que un médico amputó una pierna a un caballero solo por una pequeña herida infectada, paciente que murió.

La orden se servía asimismo de galenos árabes musulmanes y sus habilidades en medicina ya eran conocidas en la época.

El gran gobernante del mundo islámico Saladino (1138-1193) vivió cerca del hospital tras la derrota de los Cruzados, renovó y conservó el edificio y les permitió continuar residiendo en el lugar y atender a la población de Jerusalén.

El edificio se derrumbó en un terremoto ocurrido en 1457 y sus ruinas quedaron sepultadas hasta el período Otomano.

En la Edad Media, parte de la estructura fue empleada como establo y se han encontrado huesos de caballos y camellos, así como enormes cantidades de metal empleado para herrar a los animales, que datan de esa época.