El surfero que se convirtió en héroe


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  • Se cumple el 125º aniversario del nacimiento de Duke Kahanamoku, conocido como el «padre» del surf moderno

    flickr Estatua en homenaje a Duke Kahanamoku

    flickr | Estatua en homenaje a Duke Kahanamoku

Le pegaban más las branquias que los pulmones, pues su vida no cobraba demasiado sentido en tierra firme. A Duke Kahanamoku se le puede recordar por muchos motivos. Comenzó a dorar su nombre durante los Juegos Olímpicos de Estocolmo, allá por 1912, cuando deslumbró al mundo con su victoria en los 100 metros de natación. A lo largo de su carrera como nadador consiguió tres metales de oro y dos de plata. Pero este hawaiano, que ahora recordamos por cumplirse el 125º aniversario de su nacimiento, pasará a la historia por ser el «padre» del surf moderno.

Duke Kahanamoku abrió los ojos por primera vez en Honolulú, el 24 de agosto de 1890. Su nombre, que significa «duque», le vino heredado de su padre, al cual se lo pusieron en honor al prínicpe Alfredo, Duque de Edimburgo. Su pasión por el surf emergió desde muy joven. Kahanamoku bailaba las olas de Hawái con la elegancia y la vehemencia propias de los demás muchachos de su ciudad. Por aquel entonces, sin embargo, aún no podía saber que aquellas tablas de madera lo convertirían en una leyenda.

Al todavía bisoño Duke Kahanamoku también le complacía la natación. Bajo el agua se mostraba ágil, fuerte y veloz. Sus dotes le permitieron entrar en 1912 en el equipo olímpico de EE.UU., con el que consiguió batir el récord de 200 metros libres en la elminatoria de clasificación de relevos y colgarse la medalla de oro de los 100 metros libres durante las Olimpiadas de Estocolmo. La gloria volvió a llamar a su puerta en los Juegos de Amberes, en 1920; y cuatro años más tarde en París. Al término de su carrera, Duke Kahanamoku podía presumir de haberse colgado tres medallas de oro –todas ellas en los 100 metros– y dos de plata.

El estadounidense consiguió el reconocimiento de todo el globo.Tras dejar la natación, Duke Kahanamoku se dedicó a viajar, sobre todo por el continente americano, para realizar exhibiciones y difundir el surf. La empresa resultó ser un rotundo éxito: la gente quedó embelesada al ver a aquel hombre desafiar a las olas sobre su tabla de madera. El entusiasmo por este deporte rebasó las costas de Norteamérica hasta hacerse mundialmente conocido. Duke fue reconocido entonces como el inventor del surf moderno.

Pero si debe haber alguna razón para que nuestra existencia cobre sentido, la de Duke Kahanamoku surgió el 14 de junio de 1925. Por aquel entonces, el surfero estadounidense habitaba en Newport Beach, en California. Ese día, un barco pesquero con 29 personas en su interior volcó al intentar acceder al puerto de la ciudad debido al fuerte oleaje. Duke no se lo pensó: cogió su tabla de surf y fue a socorrer a los náufragos. El medallista olímpico salvó la vida a ocho hombres, a los que recogió de las enfurecidas olas del mar y los llevó hasta la orilla. Duke Kahanamoku, conocido como uno de los nadadores más notables de la época, amén de ser el impulsor del surf a lo largo y ancho del contintente americano, añadía otra faceta más a su insólita historia: la de héroe.

La playa de Waikiki, en Honolulú, honra la memoria de uno de los hombres más fascinantes de la historia moderna con un monumento que muestra a Duke Kahanamoku junto a una tabla de surf.