La oposición de Saturno y la llegada del verano


El Mundo

El verano astronómico se iniciará en el Hemisferio Norte el día 21 de junio a las 6.24h hora peninsular (5.24h en Canarias), momento en el que el Sol se encontrará exactamente en el Trópico de Cáncer. Ese día, el más largo del año, durará en Madrid 15 horas y 3 minutos, mientras que la noche apenas llegará a las 9 horas. En el solsticio de verano, al mediodía, el Sol alcanza su máxima elevación sobre el horizonte. Esta posición tan alta no cambia apreciablemente durante varios días, y de ahí proviene el término solsticio que significa Sol quieto.

El plenilunio tendrá lugar el día 9 en la constelación de Sagitario, mientras que el novilunio será el 24 con nuestro satélite en Cáncer. La Luna se encontrará en el apogeo (punto de mayor distancia a la Tierra) el día 8, a 406.406 kilómetros de distancia, y en el perigeo (punto de mayor acercamiento a la Tierra) el día 23, a 357.931 kilómetros.

Este mes tendremos a Venus como lucero matutino y a Júpiter como lucero vespertino, ambos muy brillantes dominando el cielo al amanecer y al atardecer, respectivamente. Marte también será visible al atardecer hasta mediados de mes.

Pero el planeta protagonista del mes será Saturno, que se observará durante toda la noche, del Este al Oeste y todas las noches del mes. El gigante de los anillos pasará por la oposición el jueves 15 de Junio en la constelación de Ofiuco. Esa noche será la mejor para observarlo, pues se encontrará a su distancia mínima a la Tierra y con una iluminación solar frontal. En esa noche, Saturno recorrerá toda la bóveda celeste levantándose por el Este, justo cuando se ponga el Sol, para acostarse por el Oeste al amanecer. Esta oposición es particularmente interesante para observarlo pues los anillos se encuentran ahora con una inclinación máxima respecto de la visual, mostrándonos todos sus detalles y las divisiones entre ellos, en una configuración que tan solo sucede cada 15 años.

Pero, aunque Saturno se encuentre a su distancia mínima, aún así, se trata de una distancia enorme: unos 1.350 millones de kilómetros (la luz tarda unos 75 minutos en recorrer esta distancia). Por lo que ni siquiera en ese día es posible admirar sus anillos a simple vista, ni con unos prismáticos normales. Para ver los anillos y las grandes bandas nubosas que recorren la superficie del planeta hay que recurrir a un telescopio que tenga al menos 30 aumentos. Con un gran telescopio se pueden distinguir también las divisiones entre los anillos y las numerosas lunas (entre ellas Titán) que rodean al planeta. A simple vista, podremos observar una bella estampa el viernes 9 y el sábado 10, tras el crepúsculo, a eso de las 22h, cuando Saturno se encontrará muy próximo a la luna llena.

Finalmente, les proponemos otra cita con el cielo en la madrugada de los días 20 y 21 del mes, a eso de las 5.30h en Madrid, por el horizonte Este, cuando Venus se encontrará muy cerca del delicado filo de la luna menguante y las Pléyades serán también observables un poco más a la izquierda según miramos al cielo. El inicio del verano es un buen momento para disfrutar de las noches y contemplar el firmamento, las horas de oscuridad no son muchas, pero amables por las suaves temperaturas que invitan a disfrutar del aire libre y del cielo nocturno.

*Rafael Bachiller es astrónomo y director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN).

Dos eclipses, el mejor momento para ver Júpiter y el inicio de la primavera


El Mundo

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Llegamos al final del invierno en el Hemisferio Norte. La primavera en este hemisferio comenzará el domingo 20 de marzo a las 4h30m, hora peninsular, 3h30m en Canarias. Naturalmente, en ese mismo momento, comenzará el otoño en el Hemisferio Austral. Esta estación durará 92 días y 18 horas y finalizará el 21 de junio con la entrada del verano en el Norte y del invierno en el Sur. En los equinoccios, el día tiene una duración muy aproximadamente igual a la de la noche: 12 horas. Entonces, los dos polos de la Tierra están a la misma distancia del Sol y sólo una mitad exacta de la Tierra está iluminada. En esos días de los equinoccios el Sol nace exactamente por el punto Este y se pone exactamente por el punto Oeste. En los polos terrestres el día del equinoccio es muy especial. En el Polo Norte se pasa de un periodo de 6 meses de noche a un periodo de 6 meses de día. Allí, el día 20, el Sol aparecerá después de 6 meses de noche, será visible durante 12 horas como medio disco rasante sobre el horizonte, y no volverá a esconderse hasta el equinoccio de otoño.

Además, en este mes tendrá lugar el cambio al horario de verano que, como es habitual y de acuerdo con las directrices europeas, se realiza en la madrugada del último domingo de marzo. A las 2 horas de la madrugada, hora peninsular, del domingo 27 deberemos adelantar todos nuestros relojes para ponerlos a las 3h. El día 27 será, por tanto, especialmente corto pues tendrá oficialmente 23 horas.

El plenilunio tendrá lugar el 23 de marzo con nuestro satélite en Virgo. Esta luna llena, la última del invierno, se suele llamar ‘Luna de la Cuaresma’, ‘Luna del cuervo’ o ‘Luna de la savia’. El novilunio tendrá lugar el día 9 en la constelación de Acuario. El perigeo (posición de mínima distancia Tierra-Luna) tendrá lugar el día 10 con la Luna a 359.521 kilómetros de la Tierra, y el apogeo (máxima distancia) el día 25, con nuestro satélite a 406.109 kilómetros de la Tierra.

El día 8 Júpiter se encontrará en oposición. Esto significa que Júpiter, la Tierra y el Sol se situarán sobre la misma línea recta. En esta configuración, Júpiter se encuentra lo más cerca posible de nuestro planeta, pero, aún así, su distancia supera los 660 millones de kilómetros. Ese día, el gigante gaseoso se levantará según se acueste el Sol y atravesará la bóveda celeste para acostarse al amanecer. En la mitad de la noche se encontrará a unos 50 grados de elevación en condiciones inmejorables para su observación desde España. Con unos buenos prismáticos o un pequeño telescopio será posible observar sus características bandas nubosas, su gran mancha roja y sus cuatro mayores satélites: Io, Europa, Ganimedes y Calisto, que fueron descubiertos por Galileo en 1610. Además de Júpiter, este mes podremos disfrutar de la observación de Marte, Venus y Saturno, que serán nuestros luceros matutinos.

Entre los días 8 y 9 de marzo tendrá lugar un eclipse total de Sol. No será visible desde España, pero será observable desde una estrecha zona que va desde Indonesia, Malasia, hasta el norte del Océano Pacífico. El eclipse se iniciará el 8 de marzo a las 23h19m de Tiempo Universal en el Océano Índico y terminará el día 9 a las 4h34m al norte de Hawái. La duración total del fenómeno será 5 horas y 15 minutos. La zona de totalidad cruzará la isla de Sumatra y seguirá por Borneo para terminar en las Molucas septentrionales. El eclipse total visto desde en el punto máximo del eclipse (que se encuentra en el Pacífico, al sur de las islas Marianas) será de 4 minutos y 10 segundos.

El 23 de marzo tendrá lugar un eclipse penumbral de luna, eclipse que tampoco será visible desde España. La zona en la que será visible se extiende desde Asia, pasando por Australia y el Océano Pacífico para llegar hasta la mayor parte de América. Se iniciará el día 23 a las 9h 41m de Tiempo Universal y terminará a las 13h 54m.

Dado que los eclipses requieren del alineamiento casi perfecto de los tres astros (Sol, Luna y Tierra), y dado que el plano de la órbita de la Luna alrededor de la Tierra está inclinado por unos 5 grados respecto al plano de la órbita de la Tierra alrededor del Sol, los eclipses se dan muy pocas veces a lo largo del año: el número anual de eclipses varía entre 4 y 7, incluyendo todos los de Sol y Luna. En muchos casos los eclipses son parciales, los de Luna a veces penumbrales, y visibles desde una fracción de la superficie terrestre. Los eclipses solares se dan cuando la Luna se encuentra en una posición del cielo cercana a la del Sol, en fase de luna nueva. Sin embargo, los eclipses lunares se dan cuando la Luna se encuentra en la dirección opuesta al Sol en fase de luna llena.

(*) Rafael Bachiller es astrónomo y director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN).

La última década ha sido la más calurosa de los últimos 1.300 años


CET – El Mundo

  • INVESTIGACIÓN DE CUATRO UNIVERSIDADES DE EEUU
  • Si se considerasen los anillos de los árboles, el tiempo aumentaría a 1.700 años

1220291621_g_0MADRID.- Una reciente investigación climática ha concluido que los últimos 10 años han sido los más calurosos que ha habido en los últimos 1.300 años, en el Hemisferio Norte.

La edad de la conclusión se eleva a 1.700 años si se consideran las investigaciones llevadas a cabo con los anillos de los árboles, un sistema de análisis con el que algunos científicos discrepan para este tipo de estudios.

La investigación, desarrollada por el Centro de las Ciencias de Sistemas de la Tierra del Estado de Penn (EEUU), se publica hoy en la edición electrónica de la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS).

“Como hay quienes consideran que los datos que aportan los anillos de los árboles son inaceptables, hemos decidido no tenerlos en consideración y basarnos en los resultados de los demás análisis. Estos señalan con una precisión mucho más sofisticada y hasta ahora desconocida la temperatura que hubo en plazos muy largos de tiempo”, ha declarado Michael Mann, profesor adjunto de Meteorología y Geociencias del centro.

Las conclusiones del estudio son menos precisas en el Hemisferio Sur, porque los datos disponibles son más escasos que en el norte.

El equipo investigador ha estado formado por expertos de cuatro universidades y centros de EEUU, y se formó a instancias del Consejo de Investigación Nacional, que sugirió la necesidad de revisar la temperatura terrestre de los últimos 2.000 años, sin considerar los anillos de los árboles.

Las conclusiones actuales, realizadas con técnicas que hace una década no existían, coinciden con una anterior investigación del equipo de Mann de finales de los 90. En aquel estudio sí se tuvo en cuenta los análisis de los anillos de crecimiento de los árboles.

Al haber sido cuestionada la investigación por algunos científicos, que consideran que los anillos inducen a confusión, puesto que cuando se estrechan los anillos puede deberse a otras cuestiones que no tengan que ver con la temperatura, Mann y sus colegas han realizado el nuevo estudio sin árboles. Pero han llegado a los mismos resultados.

La investigación multidisciplinar ha sido apoyada por la Fundación Nacional de la Ciencia, el Ministerio de Energía y la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica (NOAA).