Cuatro armas secretas utilizadas por Hitler en la II Guerra Mundial


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  • Los nazis dispusieron de los aviones más rápidos, así como de armas dirigidas por control remoto

Horten Ho 229

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En cuanto alcanzó el poder y comenzó a desarrollar sus planes, Adolf Hitler se aseguró de integrar en las filas nazis a los mejores científicos e ingenieros. De esa manera su ejército pudo dar un importante salto cualitativo en el apartado tecnológico, fabricando sofisticadas armas que utilizaría durante la II Guerra Mundial. Algunas de ellas las conocemos a través del blog «Business Insider», donde han publicado imágenes e información de varias piezas poco conocidas del arsenal nazi.

Lo que puedes ver en la fotografía sobre estas líneas es un avión bombardero «Horten Ho 229». Podía alcanzar velocidades próximas a los 1.000 kilómetros por hora y volar a casi 49.000 pies de altura, transportando hasta 900 kilos de armas. Equipado con dos motores de turborreacción, de él se dice que fue el primer avión indetectable por radar creado por un ejército. Sin embargo, sus habituales problemas técnicos provocaron que no llegase a tener presencia regular en combate.

Goliath

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En esta imagen, soldados nazis posan con una mina dirigida por control remoto, un arma conocida con el sobrenombre de «Goliath». Podía dirigirse utilizando una especie de joystick y se movía gracias a dos motores eléctricos. Era capaz de transportar casi 100 kilos de explosivos y normalmente se utilizaba para explorar campos de minas convencionales. Durante la II Guerra Mundial, los nazis fabricaron más de 5.000 dispositivos como los de la foto. Puedes verlos en acción en este vídeo de YouTube.

Messerschmitt Me 163 Komet

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Este avión «Messerschmitt Me 163 Komet», propulsado por cohetes, pulverizó todos los récords de velocidad aérea en el momento de su aparición. Creado a comienzos de los años treinta, podía volar a más de 1.000 kilómetros por hora, superando ampliamente a sus rivales más poderosos. Los aviones estadounidenses de la misma época no superaban los 710 kilómetros por hora. Hitler ordenó construir más de 300, aunque precisamente esa rapidez en el aire hacía que fuesen difíciles de manejar durante las batallas.

Fritz-X

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La Fritz-X era una bomba dirigida por radio. Un explosivo de más de 1.500 kilos que podía ser guiado con gran precisión hacia los objetivos marcados, lanzándose desde 20.000 metros de altura. Los especialistas del ejército aliado calculan que podía atravesar armaduras de defensa de hasta 28 pulgadas. No se fabricaron demasiadas piezas como la de la fotografía, dado que eran pocos los aviones preparados para transportarla.

La confitería de la Castellana que salvó a 30.000 judíos en la II Guerra Mundial


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  • El local, fundado en 1931, tuvo una doble función en la época: exclusivo punto de encuentro de aristócratas y diplomáticos y refugio secreto para huidos de la Gestapo y las SS alemanas
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embassy Entrada de Embassy, fundado en Madrid en 1931

 

El depresivo y enjuto Madrid de los primeros 40 fue también un Madrid de confidencias e intrigas, de espías con monóculo y actividades clandestinas. Bajo su privilegiada situación geográfica, asidero para los intereses de nazis y aliados, se esconde esta historia de diplomacia alternativa; doble cara del exclusivo «Embassy», una confitería que, situada en el número 12 de la Castellana, reunió a aristócratas, embajadores y agentes de inteligencia en torno a té, pastas y vigilancia mutua.

La distinguida y exclusiva apostura británica del local, fundado en 1931, coloreó el plomizo paisaje de la ciudad. Fue la obsesión de Margarita Kearney Taylor, propietaria del mismo, que desde el inicio trató de convertir a la zona en una aproximación de los elegantes barrios londinenses, como Mayfair o Belgravia. Después, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se afanó en dar refugio y salida a quienes huían de la Gestapo y las SS alemana.

La confitería, convertida también en restaurante, recibió el nombre de «Embassy» por su proximidad con las embajadas, especialmente la británica y la alemana –ubicada a unos pasos, junto a la genial «Friedenskirche»-. Los intereses de ambas confluían en el exclusivo local, testigo de una calma tensa y superficial.

Acoso nazi

El despliegue nazi, dirigido por Paul Winzer, jefe de la Gestapo, y Hans Lazar, su homólogo en las SS, aumentó su control y presión en la zona con la connivencia y pasividad de Francisco Franco. Alemania, en ese sentido, llegó incluso a plantearse una invasión para satisfacer sus pretensiones estratégicas en el conflicto. Ante tal situación, Kearney Taylor, junto al embajador británico Sir Samuel Hoare, convirtió su local en un refugio para paliar la persecución sufrida por todo aquel que fuera contrario a los intereses nazis.

El sótano de «Embassy», donde se hallaba un horno para la elaboración de los pasteles de la confitería, cobijó a miles de indocumentados que recibían atención, comida y algo de dinero. Se calcula que la embajada británica gastó más de 1.000 libras al día para acometer tal empresa, que eventualmente fue interrumpida por varios cierres del local. El ánimo de Margarita, irlandesa de elegante pero firme apariencia, no se arredró.

Respecto a los judíos, también acosados y amenazados en Madrid, «Embassy» se constituyó como su salvación y oportunidad de huida. Aunque Franco nunca emprendió una política de persecución contra ellos, cualquiera que entrara ilegalmente en España estaba sujeto a arresto y deportación. Cerca de 30.000 personas fueron evacuadas en ese sentido ante el acoso constante de la embajada alemana.

El establecimiento, todavía en pie, aún cuenta con su aire exclusivo y selecto. Esta historia, como otras 99, se incluyen en el libro «Historias Auténticas by Viña Pomal», que narra anécdotas históricas de los restaurantes más emblemáticos de Madrid.

James Blunt dice que evitó la III Guerra Mundial


EFE – El Mundo

El cantante británico y ex militar James Blunt ha relatado en un programa de radio cómo evitó la III Guerra Mundial al rechazar una orden del general estadounidenses Wesley Clark de desalojar por la fuerza a los soldados rusos que tomaron el control del aeropuerto de Pristina, capital de Kosovo, en 1999.

Blunt, que dirigía al batallón británico que llegó al aeropuerto kosovar, aseguró que tuvo claro que atacar a los rusos hubiera desencadenado un conflicto mundial y que por eso rechazó la orden de un superior pese a saber que afrontaba un juicio militar.

Afortunadamente, se encontró de inmediato con el respaldo del general británico Mike Jackson, quien aseguró personalmente, según explicó Blunt a la BBC, que no iba a convertir a sus soldados en los responsables de poner en marcha la III Guerra Mundial.

“Recibí la orden directa de rendir por la fuerza a los aproximadamente 200 rusos que había allí. Yo era el mando y tenía a los hombres detrás. Eran soldados del Regimiento de Paracaidistas, así que obviamente estaban preparados para luchar”, dijo.

“La orden directa vino del general Wesley Clark y era la de rendirlos por la fuerza. Se utilizaron palabras a las que no estábamos acostumbrados, palabras como ‘destruir’ se escucharon a través de la radio”, afirmó Blunt, que dejó el ejército tras hacerse famoso mundialmente en 2002 por su canción ‘You’re beautiful’.

Blunt lo recordó como “una situación de locos”, porque “teníamos en frente a 200 rusos apuntándonos con sus armas de manera agresiva (…) y nos habían dicho que teníamos que tomar el control del aeropuerto (…) para que la OTAN tuviera la iniciativa”.

El cantante tiene claro que haber hecho caso a Clark, entonces comandante supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa, hubiera desencadenado una contienda mundial: “Sin duda, y esa es la razón por la que pusimos en cuestión las instrucciones del general”.

Posibles consecuencias

“Afortunadamente, se escuchó en la radio al general Mike Jackson, cuyas palabras exactas en aquel momento fueron: ‘No voy a hacer responsables a mis soldados de comenzar la III Guerra Mundial”.

“Nos dijo también que nos disolviéramos a lo largo de la carretera, es decir que rodeáramos el aeropuerto”, relató.

“Después de un par de días -agregó el músico- los rusos nos dijeron: ‘Un momento, no tenemos comida y no tenemos agua. ¿Podemos compartir el aeropuerto con vosotros?”.

Preguntado por el riesgo que corrió de afrontar un juicio militar, contestó que “hay cosas a lo largo de la vida que sabes que están bien y cosas que sientes que están absolutamente mal”.

“Son las cosas que moralmente hay que rechazar, y ese espíritu de juicio moral es algo que los soldados británicos llevamos grabado dentro”, concluyó.