El misterioso monolito que indica el camino para hallar la tumba de Velázquez


ABC.es

  • En la plaza de Ramales se encuentra una columna rematada por una cruz que recuerda a la iglesia de San Juan Bautista
ABC Monolito en la Plaza de Ramales de Madrid

ABC | Monolito en la Plaza de Ramales de Madrid

Se encuentra en la plaza de Ramales y, por sus dimensiones, puede llegar a pasar desapercibido. En el centro de la calle se levanta un monolito que puede ser la gran pista para desentrañar uno de los grandes misterios que atenazan a los arqueólogos de Madrid en los últimos años: localizar la tumba de Velázquez.

El monolito consiste en una columna calcárea sobre un pedestal de granito y rematada con una cruz de hierro realizada por Francisco Chueca en 1960, en el mismo lugar donde se alzaba la iglesia de San Juan, donde según los escritos fue enterrado el genial pintor.

No han sido pocos los proyectos que se propuesto localizar su tumba. Todos han fracasado. La última vez fue con Gallardón como presidente de la Comunidad de Madrid y con Gustavo Villapalos como consejero. Tras meses de obras, con la plaza completamente levantada, los técnicos lograron encontrar unos huesos que, al final, se descartó que pudieran pertenecer al autor de Las Meninas.

José I Bonaparte

En algún otro momento se le ha llegado a pasar por la cabeza a otros gobernantes retomar la búsqueda. Pero al final han desistido.

La Iglesia de San Juan Bautista fue un templo que se encontraba en el mismo centro de la plaza. Se edificó durante segunda mitad del siglo XII. Fue demolida durante el mandato de José I Bonaparte con el objeto de realizar la ampliación de la plaza, y ejecutando un plan de urbanismo que dejaba vía libre del Palacio Real a la Puerta del Sol. El espacio en el que se encontraba se denominaba Plazuela de San Juan debido a la iglesia.

Fue en la capilla de su amigo Gaspar de Fuensalida cuando el 7 de agosto de 1660 fue enterrado el pintor sevillano.

Stonehenge fue usado como cementerio desde sus orígenes


El Mundo

  • Grandes misterios rodean a la construcción más enigmática de Amesbury
Stonehenge, aerial view

Stonehenge, aerial view

Stonehenge fue usado como cementerio desde sus orígenes, unos 3.000 años antes de Cristo, antes de que se levantaran los megalitos y se trazaran las cuatro circunferencias concéntricas que han llegado hasta nuestros días.

El equipo capitaneado por el arqueólogo Mike Parker Pearson ha arrojado nueva luz sobre los misterios que aún rodean a la construcción más enigmática de la Edad de Piedra en Amesbury (Gran Bretaña), considerada por algunas teorías como un templo religioso, como un calendario solar o como un observatorio astronómico.

El documental ‘Los secretos de los esqueletos de Stonehenge’, que mañana emite el Canal 4 británico, intenta viajar a los orígenes del monumento de la mano de un grupo integrado por científicos de seis universidades británicas que ha reconstruido virtualmente el primer cementerio circular, antes del traslado de las 2.000 toneladas de piedra.

El equipo de Pearson ha analizado 50.000 restos cremados pertenecientes a 63 personas, tanto hombres como mujeres y niños (e incluso un recién nacido). Hasta la fecha se creía que la mayoría de los cuerpos enterrados eran masculinos, lo que alimentó la teoría de que fueran líderes religiosos o políticos.

Pearson ha ratificado en cualquier caso esa teoría y sostiene que probablemente fueron enterrados con sus familias. El hallazgo de cuencos, cabezas de maza y otros objetos rituales confirman su pertenencia a una ‘elite’ de ‘sacerdotes’. Se estima que durante 200 años, Stonehengue fue ni más ni menos que un cementerio circular, marcado con pequeñas piedras de granito alrededor de un foso de más de 100 metros de diámetro.

Los restos cremadados aparecieron en 63 fosas individuales en los así llamados ‘agujeros de Aubrey’, en la parte exterior del monumento. El arqueólogo Mike Pitts estima incluso que podría haber “cientos de cuerpos enterrados en la zona que rodea el monumento, lo que confirmaría el innegable carácter funerario del monumento, más allá de todas las otras teorías con las que se ha especulado hasta la fecha”.

Stonehenge está pasando por cierto por el mayor lavado de cara de su reciente historia, con la inversión de 33 millones de euros y la construcción de un nuevo centro para visitantes de bajo impacto que pretende precisamente disminuir la presión humana sobre el frágil monumento. El plan incluye el cierre al tráfico de la carretera A344 que permitía hasta ahora que los coches circularan a menos de medio kilómetro de los megalitos.