El deshielo de glaciares de Canadá ha crecido un 1.000% desde 2005


El Mundo

Vista aérea de Barnes Ice Cap en mayo de 2015 NASA

Vista aérea de Barnes Ice Cap en mayo de 2015 NASA

El deshielo de los glaciares de Canadá y sus masas heladas se ha convertido en uno de los principales responsables de los cambios en el nivel del mar debido a la rapidez con la que se están derritiendo. Así lo asegura un estudio basado en los datos recogidos entre 1991 y 2015, el primero que analiza la evolución de las masas de hielo en ese país durante un periodo tan amplio. La investigación se ha publicado en Environmental Research Letters.

Según asegura el equipo de la Universidad de California en Irvine (EEUU), que firma esta investigación, la pérdida de hielo en los glaciares y masas heladas de las Islas de la Reina Isabel (Queen Elizabeth) ha aumentado de forma dramática entre 2005 y 2015: nada menos que en un 1.000%. La pérdida media de hielo, detallan, es de 30.000 millones de toneladas por año.

Los científicos apuntan directamente al aumento de temperaturas experimentado en esa región en los últimos 10 años como causante del acelerado deshielo: “Durante la última década, a medida que la temperatura de la atmósfera subía, la superficie derretida se ha incrementado de forma dramática“, afirma Romain Millan, autor principal del estudio.

Los científicos prevén, además, que el deshielo irá en aumento en las próximas décadas. Una tendencia muy preocupante teniendo en cuenta que Canadá alberga el 25% de todo el hielo ártico, sólo superado por Groenlandia.

Aire caliente

El estudio fue realizado con datos recabados por satélites y modelos climáticos regionales para determinar cuánto hielo ganan y pierden cada año, e intentar entender las causas. Debido a que una gran cantidad de glaciares terminan en zonas de costa, pensaban que la principal causa del deshielo acelerado eran las corrientes de agua cálida que bañan a estas montañas de hielo.

Sin embargo, descubrieron que hasta 2005 la pérdida de hielo fue debida a dos factores, que contribuyeron al deshielo de una forma similar: el 52% fue debido a las masas de agua que chocan con los frentes costeros de los glaciares y hacen que se desprendan icebergs, mientras que el 48% del deshielo de los glaciares fue causado por el aumento de la temperatura del aire.

Durante el periodo 2005-2015, las temperaturas atmosféricas no han parado de crecer. Esa subida continua de las temperaturas, dicen los autores de este estudio, ha hecho que la pérdida de hielo por esta causa haya ascendido al 90%.

Los datos de este estudio se suman a los de otros investigadores, que están monitorizando el estado de glaciares en todo el mundo. El pasado octubre, una investigación, también de la Universidad de California en Irvine, revelaba que tres glaciares de la Antártida occidental habían perdido hielo a un ritmo sin precedentes entre 2002 y 2009. De hecho, los científicos creen que sólo el deshielo en la Antártida puede duplicar el aumento del nivel del mar.

2016 ha sido, globalmente, el año más cálido desde que hay registros de temperaturas, superando a 2015, que ostentaba ese récord.

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Los glaciares del planeta pierden 148.000 millones de toneladas de hielo al año


El Pais

El nivel de los océanos está subiendo 1,5 milímetros al año, desde 2003, según un estudio global realizado con datos de satélites

Los glaciares y cubiertas heladas del planeta están perdiendo cada año unos 148.000 millones de toneladas de hielo (162 kilómetros cúbicos), sin contar los bordes de la Antártida y de Groenlandia, que pierden otras 80.000 millones de toneladas. En total este hielo perdido está provocando un aumento del nivel oceánico de 1,5 milímetros anuales. Se trata de datos de la evolución de los glaciares a escala global, desde 2003 hasta 2010, obtenidos con los satélites Grace. “La Tierra está perdiendo una cantidad increíble de hielo cada año que va a parar al mar y este nuevo estudio nos ayudará a responder a importantes interrogantes acerca de la subida del nivel y de como las regiones más frías del planeta están respondiendo al cambio global”, afirma John Wahr, uno de los autores del estudio. La cantidad de total de hielo fundido en el planeta entre 2003 y 2010 cubriría todo el territorio de Estados Unidos con casi medio metro de agua, añade el investigador.

Pero la cantidad de hielo perdido es aproximadamente un 30% inferior a las estimaciones que se venían haciendo. Y en las elevadas cordilleras asiáticas los nuevos datos desvelan una pérdida mucho menor (hasta 10 veces) de lo que se había calculado a partir de registros parciales.

La subida del nivel se debe a dos factores fundamentalmente: la llamada expansión térmica del agua al aumentar la temperatura con el cambio climático (como un cuerpo que se dilata con el calor) y el aumento de la cantidad del agua procedente de los glaciares y cubiertas heladas. El milímetro y medio de subida anual ahora calculado corresponde sólo al segundo factor, al hielo fundido de los glaciares.

Existen en la Tierra unos 160.000 glaciares y cubiertas heladas y, hasta ahora, se tiene datos directos de su balance de hielo (la suma anual de fusión y formación) de menos de 120. De solo 37 de ellos hay registros de más de 30 años. Las estimaciones globales se venían haciendo extrapolando los datos de esas mediciones directas al resto, con un alto grado de incertidumbre porque influyen mucho factores en la dinámica de cada glaciar, desde su tamaño hasta la topografía local, la altitud o el microclima, explica el experto Jonathan Bamber (Universidad de Bristol, Reino Unido), en la revista Nature, donde se presenta el nuevo estudio global de hielos. Añade que los glaciales son un icono, un símbolo, del cambio climático y que se ha venido asumiendo su retroceso notable en el planeta en las últimas décadas, siempre basándose en esos datos parciales. De ahí la importancia de la investigación de Wahr (Universidad de Colorado en Boulder, EE UU) y sus colegas, liderados por Thomas Jacob, que ofrece datos globales.

La misión Grace, una colaboración de EE UU y Alemania, esta formada por dos satélites que miden las minúsculas variaciones del campo gravitatorio terrestre debidas a los cambios de masa (capas heladas, océanos, acuíferos y agua acumulada en el suelo) que se producen en las regiones que van sobrevolando. Con estos satélites se habían medido ya los glaciares periféricos de Groenlandia y la Antártida, pero no se había hecho un estudio global.

Las grandes cordilleras asiáticas (Himalaya, Pamir, Tibet, Karakorum y Tianshan, merecen mención aparte en este estudio, porque los resultados del equipo de Jacob muestran que la pérdida de hielo allí es muy inferior de lo que se había calculado. Esto puede ser debido, según explican, a que las estimaciones se hacían con datos tomados en las partes bajas y accesibles de los glaciares de esas cordilleras y extrapolando los registros a todas las alturas. Así el cálculo previo de casi 50.000 millones de hielo perdido al año se reduce, con los nuevos datos de Grace, a unos 4.000 millones de toneladas. “A diferencia de los glaciares bajos, muchos de los de gran altura estarían todavía demasiado fríos para perder masa incluso a pesar del calentamiento de la atmósfera”, apunta Wahr en un comunicado de la Universidad de Colorado en Boulder. La respuesta de los hielos de las cordilleras asiáticas al calentamiento global es de la máxima importancia a escala regional porque, como recuerda Bamber, aproximadamente 1.400 millones de personas dependen de lo ríos que fluyen desde el Himalaya y el Tibet.

Los resultados del nuevo estudio tendrán implicaciones importantes en las proyecciones climáticas futuras, pero los científicos todavía no pueden anticipar cuáles serán las tasas de pérdida de hielo de los glaciares en los años venideros, es decir cómo de rápido se van a ir reduciendo.

En la Tierra y en la Luna

La estrategia de la misión Grace para medir las variaciones en el campo gravitatorio terrestre que ha permitido a Jacob y sus colegas estimar la pérdida de hielo de los glaciares de la Tierra es la misma que utiliza ahora otra pareja de satélites para hacer lo mismo, pero en la Luna. Es la misión Grail, cuyos satélites se pusieron en órbita lunar a principios de enero y que empezarán a tomar datos dentro de poco.

En ambos casos son dos satélites volando en tándem uno detrás de otro en órbita relativamente baja. Los Grace, lanzados en 2002, dan 16 vueltas a la Tierra cada día a unos 500 kilómetros de altura a una distancia entre ellos de 200 kilómetros. Unos dispositivos miden esa distancia de uno a otro con una precisión de una micra (la centésima parte del grosor de un cabello humano). Al sobrevolar, por ejemplo, una zona donde aumenta el campo magnético el satélite que va delante se acelera ligerísimamente, aumentando la distancia con el que va detrás. A partir de este dato los científicos pueden calcular las variaciones de masa que sobrevuelan los artefactos.

Pero son cálculos muy complicados porque la resolución de las observaciones es demasiado grande (unos pocos centenares de metros) para apreciar la diferencia de la señal entre un glaciar pequeño y otro. Gracias a los datos de grandes concentraciones de masas predefinidas, en combinación con información regional de humedad atmosférica, hidrología y datos de modelos, Jacob y sus colegas han podido desvelar la evolución de los glaciares de la Tierra desde 2003 y 2010.

Glaciares en movimiento vistos desde el espacio


El Mundo

Los glaciares se mueven a gran velocidad en Groenladia, hasta 35 metros por día, una velocidad que ha sido detectada desde el espacio gracias al satélite de observación de la Tierra ERS-2, de la Agencia Espacial Europea (ESA). El ERS-2, que ha sido jubilado esta misma semana, el día 6 de julio, vigiló en sus últimos días el glaciar de Kangerdlugssuaq. En concreto, realizó una órbita terrestre por esa zona cada tres días, en lugar de cada 35 como hasta ahora.

Gracias a las imágenes que ha captado del glaciar no sólo se ha observado su velocidad, sino que entre el 19 y el 22 de mayo detectó queun pedazo de nueve kilómetros cuadrados se rompió en pedazos, dando origen a varios icebergs.

La ESA, en una nota de prensa, señala que la recogida de estos datos es importante para estudiar los derrumbamientos rápidos, los movimientos tectónicos o el hielo marino.

Al comparar las imágenes actuales con las que se tomaron del Kangerdlugssuaq en 1992, se observa que la corriente de hielo ha disminuido unos cinco kilómetros en los últimos 19 años en su parte inferior. También es evidente ese retraimiento en la parte superior del glaciar. “Los datos indican que hay una aceleración y retraimiento de los glaciares tanto en la Antártida como en Groenlandia y esto es, sin duda, una prueba clara el cambio climático que se puede captar desde los satélites espaciales”, ha señalado el profesor Andrew Shepherd, de la Universidad de Leeds en el Reino Unido.

El satélite de teledetección europeo ERS-2 fue lanzado en abril de 1995 yha pasado más de 16 años en espacio, 13 más de los tres años para los que fue diseñado. Gracias a su instrumental, a lo largo de este tiempo proporcionó medidas de la capa de ozono, de los niveles del mar o de las temperaturas en la superficie terrestre. Con su jubilación, no hay ningún otro satélite ni en órbita ni previsto que pueda localizar corrientes de hielo en nuestro planeta.

Los glaciares peruanos serán pintados de blanco


El Mundo

  • La propuesta de Perú fue la ganadora en un concurso mundial
  • Pintar 3000 km2 de los Andes para evitar que se derritan
  • Lo pintarán a mano con la ayuda las comunidades campesinas

Los glaciares del Perú agonizan. En los últimos 30 años su superficie ha disminuido un 22%, una situación de extrema gravedad si tenemos en cuenta que un 77% de los glaciares tropicales del mundo están en Perú y que constituyen el 60% de las reservas de agua del país.

Según los expertos, en el año 2020 todos los glaciares que se encuentran por debajo de los 5500 metros de altitud habrán desaparecido. Frente a este acelerado e inexorable deshielo, a la pequeña ONG Glaciares del Perú se le ocurrió una idea loca con mucha lógica. Basándose en el principio físico de que el color blanco refleja el calor y no lo absorbe, proponen pintar las cimas de los Andes de blanco para mitigar los efectos del calentamiento global.

Con esta idea, el jueves Glaciares del Perú ganó entre 1755 propuestas el concurso “100 Ideas para Salvar el Planeta”, organizado por el Banco Mundial.

Propuesta

“Lo que nosotros hacemos pintando de blanco las montañas es volver a la velocidad natural del deshielo”, explica a El Mundo Miguel Flores, director de esta ONG . “Fruto del deshielo producido por el calentamiento global, las rocas quedan desnudas y su color oscuro aumenta la temperatura de la montaña generando un círculo vicioso. La roca absorbe calor y el glaciar se derrite más rápido. Al poner una base blanca, la roca no absorbe calor y el hielo perdura”. Los pintarán las comunidades andinas

Los 200 mil dólares otorgados por el concurso servirán para convertir en blanca de nuevo la cima del monte Razuhuillca (5200 m.), situado en el departamento de Ayacucho.

“¿Cómo lo van a pintar? Lo haremos a mano con la ayuda las comunidades campesinas situadas al pie del nevado, que conocen el terreno y tienen las condiciones físicas necesarias”, responde Miguel Flores. “También con los jóvenes voluntarios de las universidades, previo examen médico, e incluso turistas porque esta iniciativa ya ha sido ofertada por agencias de viajes de turismo vivencial”.

La pintura que utilizarán está hecha en base a una “receta secreta”. Sólo contiene productos naturales, no daña el medio ambiente y tampoco contamina el agua del glaciar.

El objetivo es toda la cordillera

Perú es el tercer país más afectado por el cambio climático después de Bangladesh y Honduras. Esto a pesar de que sólo es culpable del 0,4% de emisiones de gases invernadero frente a grandes contaminadores como EE.UU.

Por ello,Glaciares del Perú tiene claro de que pintar el Razuhuillca es sólo un primer paso. Necesitan pintar de blanco 3000 kilómetros cuadrados de los Andes. “Si lo conseguimos, repararíamos el daño causado por los gases invernadero que emiten diariamente todos los autos de Estados Unidos”, asegura Flores. ´

Para fabricación de esta pintura mágica requieren de 5000 dólares por hectárea, por lo que piden la colaboración de asociaciones, empresas, artistas y de todo aquel que quiera participar en esta titánica aventura.