Un meteorito extinguió grandes especies de mamíferos en Norteamérica


El Mundo

Glaciar en Groenlandia. | Efe

Glaciar en Groenlandia. | Efe

Hace 12.900 años el impacto de un objeto celeste en América del Norte podría haber causado un cambio climático y la extinción de algunas especies. Esto es lo que ha concluido el último estudio de los núcleos de hielo encontrados en Groenlandia.

Tal y como se expone un artículo publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, se han analizado muestras de hielo de hace 12.890 años, cuando se produjo un gran cambio climático que dio lugar a una etapa muy fría, lo que ya se sabía gracias a las mediciones de isotopos de oxígeno.

En la misma capa de hielo, se ha encontrado que la concentración de platino aumenta unas 100 veces su nivel normal, lo que sugiere que la causa de este enfriamiento puede estar en un impacto de un objeto procedente del espacio.

La datación del hielo analizado marca el inicio de un período de cambio climático llamado ‘Younger Dryas’ una etapa que empezó y terminó abruptamente. Se estima que el cambio en la temperatura se produjo en apenas diez años.

Este rápido descenso se asocia con la extinción de numerosos grupos de grandes animales, como mamuts; o de pueblos nativos como el de los Clovis, considerado la cultura indígena más antigua de América. Además se produjeron también variaciones en la circulación atmosférica y oceánica.

Estas últimas observaciones se añaden a anteriores estudios que encontraron sedimentados en lagos de la misma antigüedad granos microscópicos de diamante y de un mineral llamado ‘lonsdaleíta’, que se asocian con la composición de los meteoritos y su posible impacto en la Tierra, ya que estas particulas se esparcirían a modo de salpicadura cuando el material está muy caliente y, al enfriarse, quedarían sedimentados.

En los últimos años se está dando credibilidad a la teoría de que los meteoritos que caen sobre la Tierra son los responsables de los cambios en la temperatura y en la vida del planeta. La extinción masiva que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años, por ejemplo, se asocia con un meteorito caído en la Península mexicana de Yucatán.

En el mismo sentido un estudio reciente concluyó que hace más de 252 millones de años se produjo la mayor extinción de todas, que marca el final del período Pérmico y esta podría explicarse por un impacto de asteroide en Brasil.

Los glaciares de los Pirineos desaparecerán en menos de 50 años


SINC – ADN

  • Científicos españoles realizan un primer estudio global de las áreas de alta montaña glaciadas en la Península Ibérica y constatan que el 60% de los glaciares pirenaicos se ha derretido
Glaciar de Monteperdido, en el Pirineo aragonés. / SINC

Glaciar de Monteperdido, en el Pirineo aragonés. / SINC

Mucho se ha hablado de la situación que sufren los glaciares de Groenlandia y de la Antártida, pero poco se sabe de los que se encuentran en las altas montañas de la Península Ibérica.

Una investigación española de la que informa el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) señala, por primera vez, que sólo los Pirineos cuenta en la actualidad con glaciares activos. Además, el aumento progresivo de la temperatura, de 0,9º C desde 1890 hasta ahora, confirma que los glaciares pirenaicos desaparecerán antes de 2050, según los expertos.

Investigadores de la Universidad de Cantabria, de la Autónoma de Madrid y de Valladolid han realizado una síntesis sobre el estado actual de los Pirineos, de Sierra Nevada y de los Picos de Europa.

Los científicos se basan en la evolución climática de los glaciares desde la denominada Pequeña Edad del Hielo (del año 1.300 al 1.860) hasta la actualidad, para concluir que sólo en los Pirineos se conservan glaciares activos.

“Las altas montañas son espacios especialmente sensibles a los cambios climáticos y ambientales y, dentro de ellas, la evolución de los glaciares en respuesta a los cambios climáticos es uno de los indicadores más eficientes que evidencia el calentamiento global que estamos viviendo en la actualidad, en este caso constatado para las montañas ibéricas”, explica al SINC el investigador principal del estudio y profesor de la Universidad de Cantabria, Juan José González Trueba.

Este trabajo, publicado recientemente en la revista The Holocene, representa la aportación científica española al fenómeno del cambio climático en la alta montaña. Los autores han recopilado datos del glaciarismo actual e histórico, así como información derivada del Programa Nacional ERHIN, para presentar el primer estudio global de las tres áreas de alta montaña glaciadas en la Península Ibérica en época histórica y la evolución del proceso de de glaciación hasta el presente.

Retroceso en los Pirineos

En la actualidad, sólo existen 21 glaciares en los Pirineos (diez en el lado español y once en el francés) que ocupan una superficie de 450 hectáreas. En tan sólo 15 años, de 1990 a la actualidad, los cálculos glaciológicos han demostrado que el rápido derretimiento ha provocado la regresión total de los glaciares más pequeños y de un 50-60% de la superficie de los más grandes.

Según este pionero estudio, entre 1880 y 1980, al menos 94 glaciares se han extinguido en la Península Ibérica y desde la década de los 80 hasta nuestros días, han desaparecido 17 de los glaciares restantes. Los glaciares son sensibles “geoindicadores del cambio climático y elementos de alto valor patrimonial, en claro proceso de fusión y por tanto, de previsible desaparición”, destaca al SINC González Trueba.

Formados en la Pequeña Edad de Hielo

Los glaciares que han existido en las montañas de la Península Ibérica se formaron en la Pequeña Edad del Hielo. El periodo más frío y que registró la mayor extensión de glaciares en las altas montañas españolas sucedió entre 1645 y 1710.

Entre 1750 y los primeros años del siglo XIX, los pequeños glaciares sufrieron una recesión en los Pirineos pero pronto se recuperaron gracias a un nuevo periodo de bajada de temperaturas. Sin embargo, de esta fase a nuestros días, las temperaturas han ascendido entre 0,7º C y 0,9º C en las montañas del norte de España, mostrando los efectos del calentamiento global.

Los primeros testimonios sobre la existencia de glaciares en los Picos de Europa se encontraron en apuntes de geógrafos, naturalistas y viajeros a finales del siglo XIX. Estudios recientes han demostrado que existieron glaciares cantábricos en época histórica, localizados siempre en las caras norte de las cimas más altas, y bajo un clima oceánico en altitudes “extremadamente” bajas, de 2.190 a 2.600 metros de altitud.

En Sierra Nevada, los científicos han constatado la existencia del glaciar más meridional de Europa durante la Pequeña Edad del Hielo, bajo unas condiciones climáticas mediterráneas, y donde los factores fueron la altitud, la orientación (cara norte) y las condiciones topográficas en relación a la acumulación de nieve.

Este glaciar también señalado por los primeros naturalistas desapareció a principios delsiglo XX. El ascenso térmico registrado favoreció su fusión hasta transformarse en un pequeño “lentejón” de hielo enterrado bajo un denso manto de derrubios.

El glaciar Perito Moreno se rompe


EFE – ADN

El fenómeno es provocado por la presión de las aguas sobre el dique de hielo, que comienza a agrietarse hasta formar un hueco en forma de arco que lo debilita

actualidad080708gla.jpgEl glaciar Perito Moreno, en Sur de Argentina, ha empezado un proceso de ruptura inusual en pleno invierno austral y ha originado una gran expectación entre lugareños y turistas que desafiaron hoy las bajas temperaturas para presenciar el fenómeno.

“Anoche cayeron varios pedazos grandes de hielo y se acortaron los tiempos”, aseguró Carlos Corvalán, director del Parque nacional Los Glaciares, en diálogo con el canal de televisión de Buenos Aires Todo Noticias.

La aparición, el jueves pasado, de una grieta en el dique que el glaciar forma sobre la península Magallanes del Lago Argentino hace prever el gigantesco desmoronamiento de hielo que normalmente ocurre en los veranos y cada cuatro o cinco años.

Dicho dique divide en dos al lago y la perspectiva de su derrumbe atrae a miles de turistas al Parque Nacional Los Glaciares, en la sureña provincia de Santa Cruz, donde la cantidad de visitantes decrece en invierno debido a las temperaturas bajo cero.

El fenómeno es provocado por la presión de las aguas sobre el dique de hielo, que comienza a agrietarse hasta formar un hueco en forma de arco que lo debilita y termina por derrumbarse.

Nieves y lluvias

A pesar de que se registraron nevadas y lluvias en la zona cercana al Perito Moreno, en las últimas horas no han dejado de llegar habitantes de localidades cercanas y unos pocos turistas, además de periodistas, fotógrafos y camarógrafos.

Para quienes no pueden acercarse al glaciar pero no quieren perderse el espectáculo natural, la Secretaría de Turismo de Santa Cruz difunde imágenes en directo a través del sitio de internet www.epatagonia.gov.ar/glaciar.

El Perito Moreno, de unos 200 kilómetros cuadrados de extensión, está situado sobre la cordillera de Los Andes, límite natural entre Argentina y Chile, y es uno de los pocos del mundo que se mantiene estable, sin retroceder como consecuencia del calentamiento global.

El frente del glaciar mide unos 2,8 kilómetros de largo y tiene una altura de unos 70 metros sobre el nivel de las aguas del lago, aunque la pared de hielo llega a su lecho.