Agujeros Negros Supermasivos


Un grupo de investigadores de EEUU han descubierto los dos mayores agujeros negros supermasivos que se han encontrado hasta la fecha. El hallazgo ha sido publicado en la revista científica ‘Nature’.

Los agujeros negros son mucho más grandes de lo que esperaban los científicos gracias a las extrapolaciones hechas a partir de las observaciones de las características de la galaxia anfitriona. Estos resultados sugieren que los procesos que influyen en el crecimiento de las mayores galaxias y sus agujeros negros difieren de aquellos que influyen en las galaxias más pequeñas.

Se cree que todas las galaxias masivas con un componente esferoidal albergan agujeros negros supermasivos en sus centros. Las fluctuaciones de luminosidad y de brillo de los quásares en el Universo temprano sugieren que algunos son alimentados por agujeros negros con masas más de 10.000 millones de veces mayores que nuestro sol.

Sin embargo, el agujero negro más grande conocido hasta ahora, perteneciente a la galaxia elíptica gigante Messier 87, tiene una masa de 6.300 millones de masas solares.

El autor principal del trabajo, Ma-Chung Pei, y sus colegas han llegado a estas conclusiones tras la medición de los datos de dos galaxias cercanas, NGC 3842 y NGC 4889. revelan que el mayor agujero negro supermasivo que existen. La galaxia NGC 3842 tiene un agujero negro central con una masa de 9.700 millones de masas solares y la NGC 4889 tiene un agujero negro con una masa comparable o mayor.

Fuente: El Mundo

Descubren 8 minigalaxias que podrían esconder el secreto de la materia oscura


ABC.es

  • Son vecinas de la Vía Láctea que podrían ayudar a entender cómo se aniquila la forma más misteriosa de la materia. Han sido detectadas con la cámara digital más potente del mundo 

    KIPAC/SLAC En rojo, posición de las nuevas minigalaxias respecto al disco de la Vía Láctea. En azul, otras descubiertas antes

    KIPAC/SLAC | En rojo, posición de las nuevas minigalaxias respecto al disco de la Vía Láctea. En azul, otras descubiertas antes

Las galaxias satélite son objetos celestes que orbitan las galaxias más grandes, como la Vía Láctea, y que contienen en su interior miles de estrellas, mientras que sus hermanas mayores pueden tener miles de millones de estos astros. Son las galaxias más pequeñas, y por ello más difíciles de observar, y además se cree que son claves para entender la materia oscura, esa extraña fuerza que tira de la materia y que parece favorecer que se agrupe en unas zonas y no en otras.

Ahora, un equipo de científicos del Fermilab y de la Universidad de Cambridge que han usado datos del «Dark Energy Survey», un estudio de cinco años que recogerá datos sobre la composición del Universo, han identificado 8 objetos que podrían ser galaxias satélite de la Vía Láctea.

«El enorme contenido de materia oscura de las galaxias satélite de la Vía Láctea hacen de este un resultado significativo para la astronomía y la física», ha declarado Alex Drlica-Wagner, investigadora del Fermilab y una de las líderes del «Dark Energy Survey». Ya que, haberlas descubierto no solo contribuirá a mejorar los mapas del Universo, sino que en su interior se podrá analizar la mínima expresión de la acumulación de materia oscura.

El motivo es que estas pequeñas galaxias tienen más masa acumulada en forma de materia oscura que de estrellas. Normalmente, se cree que esta porción de la materia se aniquila a sí misma y libera rayos gamma, un tipo de radiación muy energética. Pero en estos pequeños objetos, no hay fuentes de estos rayos, por lo que los laboratorios están muy interesados en investigar allí este proceso de aniquilación de la materia oscura.

El misterio de la materia oscura

Las minigalaxias recién descubiertas son un millón de veces menos masivas que la Vía Láctea, y la más cercana de ellas está a cien mil años luz de distancia. Los científicos ya habían descubierto una docena de estos objetos alrededor de nuestra galaxia, con los datos obtenidos en el «Sloan Digital Sky Survey», el precursor del estudio hecho más recientemente. Pero lo cierto es que en los últimos cinco años no había ocurrido ninguno de estos hallazgos.

El artífice de estos descubrimientos es la Cámara de Energía Oscura, la cámara digital más potente del mundo, con 570 megapixels y capaz de ver galaxias situadas a 8.000 millones de años luz de la Tierra. Actualmente, está colocada en el obervatorio de Cerro Tololo, en los Andes (Chile).

«La Cámara de Energía Oscura es el instrumento perfecto para descubrir pequeñas galaxias», ha explicado Keith Bechtol, del Instituto Kavil de Cosmología de la Universidad de Chicago, quien ha participado en los análisis del «Dark Energy Survey». «Tiene un campo de visión muy amplio para hacer mapas del cielo y una gran sensibilidad, permitiéndonos ver estrellas muy débiles. Estos resultados muestran cuán poderosa es la cámara y cuán significantes serán los datos que recogerá en los próximos años».

¿Por qué algunas galaxias fabrican mil veces más estrellas que la Vía Láctea?


ABC.es

  • Astrónomos resuelven el misterio de esas zonas del Universo extraordinariamente productivas
¿Por qué algunas galaxias fabrican mil veces más estrellas que la Vía Láctea?

B. Saxton (NRAO/AUI/NSF); ALMA (NRAO/ESO/NAOJ); A. Leroy; STScI/NASA, ST-ECF/ESA, CADC/NRC/CSA Un racimo de “semilleros de estrellas” en la galaxia NGC 253

No todas las galaxias generan estrellas por igual. Algunas, las llamadas “galaxias con brote estelar”, son capaces de transformar gas en nuevas estrellas a un ritmo realmente vertiginoso, más de mil veces superior al de una galaxia espiral típica, como nuestra Vía Láctea.

¿A qué se debe esta enorme diferencia? Para comprender por qué algunas galaxias muestran tanta actividad mientras que otras no lo hacen, un equipo internacional de astrónomos utilizó el telescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) para diseccionar un grupo de “semilleros de estrellas” en el corazón de NGC 253, la más activa de las galaxias de nuestro entorno.

“Todas las estrellas se forman en densas nubes de polvo y gas -explica Adam Leroy, uno de los autores de la investigación-. Hasta ahora, sin embargo los científicos se han peleado en vano por ver, exactamente, qué es lo que sucede dentro de las galaxias con brote estelar para que sean tan diferentes de otras regiones de formación de estrellas”.

Pero el telescopio ALMA ha puesto punto y final a esa duda gracias a su capacidad para resolver individualmente las estructuras en las que las estrellas naces, incluso en los sistemas más distantes. Como prueba de esta extraordinaria capacidad, Leroy y sus colegas elaboraron un mapa con la distribución y el movimiento de multitud de moléculas de esas nubes en el núcleo de NGC 253, también conocida como “la galaxia de la moneda de plata”, en la constelación de Sculptor y a 11,5 millones de años luz de distancia.

Esta galaxia en forma de disco cuenta con una “factoría de estrellas” realmente impresionante, y su relativa cercanía la convierte en un candidato ideal para ser estudiada a fondo.

“Hay una clase de galaxias -explica Leroy- y también partes de galaxias, en las que sabemos que el gas forma estrellas mucho mejor que en otros lugares. Para entender por qué, hemos elegido una de las regiones más cercanas en las que eso sucede y la hemos diseccionado, capa a capa, para ver qué es lo que hace que el gas de ese lugar sea tan eficiente a la hora de fabricar estrellas”.

La excepcional resolución y sensibilidad de ALMA permitió a los investigadores, primero, identificar hasta diez semilleros de estrellas diferentes en el corazón de NGC 253, algo muy dificil de conseguir con la anterior generación de telescopios, en las que las regiones diferentes se fundían en una única mancha.

Después, el equipo elaboró un mapa de diferentes moléculas del centro de la galaxia. Algo de la máxima importancia, la que moléculas diferentes se corresponden a condiciones diferentes tanto dentro como alrededor de las nubes de polvo y gas en las que nacen las estrellas. Por ejemplo, el monóxido de carbono (CO) se corresponde con los masivos envoltorios de gas menos denso que suelen rodear a estas guarderías estelares. Otras moléculas, como el cianuro de hidrógeno (HCN), revelan densas áreas de intensa formación de estrellas.

De esta forma, comparando la concentración, distribución y movimiento de esas moléculas, los investigadores fueron capaces de “pelar” capa a capa las nubes en las que se forman las nuevas estrellas de la galaxia NGC 253, y se dieron cuenta de que esas nubes son mucho más masivas, diez veces más densas y mucho más turbulentas que otras nubes similares en galaxias espirales ordinarias.

Estas profundas diferencias sugieren que no es solo un mayor número de “guarderías estelares” lo que hace que una galaxia fabrique más estrellas, sino que también influye el tipo de guarderías estelares de las que se trate. Dado que las nubes de formación estelar de NGC 253 “empaquetan” tanto material en tan poco espacio, resultan mucho mejores y más eficientes, a la hora de formar estrellas, que otras nubes aparentemente similares en galaxias como la Vía Láctea.

“Esas diferencias -concluye Leroy- tienen implicaciones de gran alcance en la forma en que las galaxias crecen y evolucionan. Lo que nos gustaría saber ahora es si galaxias con brote estelar como NGC 253 producen, además de más estrellas, también estrellas de tipos diferentes de las que fabrican una galaxia como la Vía Láctea. Y ALMA nos está llevando muy cerca de ese objetivo”.

El falso choque de dos titanes cósmicos


El Mundo

  • El Hubble capta una insólita imagen de dos galaxias solapándose
  • Parece que chocan, pero se encuentran a 140 millones de años luz

Parece la gigantesca colisión de dos titanes cósmicos, pero se trata de una ilusión óptica. El telescopio espacial Hubble ha captado por azar una insólita imagen de dos galaxias solapándose una delante de la otra, que parecen estar chocando.

“Parece que las dos galaxias están colisionando, pero en realidad les separa una distancia de decenas de millones de años luz, aproximadamente 10 veces la que existe entre la Vía Láctea y su vecina galaxia Andrómeda“, explica la NASA en un comunicado. “La alineación fortuita de las dos galaxias, vistas desde la Tierra, ofrece una imagen única de sus brazos en forma de espiral”.

Estas dos galaxias, que forman una pareja conocida por los astrónomos como NGC 3314, se encuentran a unos 140 millones de años luz de la Tierra. Aunque parecen moverse juntas, como si formaran una sola galaxia, en realidad viajan en direcciones completamente diferentes. “Esto indica que no existe ninguna posibilidad de que colisionen”, asegura la NASA.

La NASA lanzó el telescopio Hubble en abril de 1990 y desde entonces este mítico ojo cósmico ha enviado algunas de las imágenes más espectaculares del Universo.

El ‘banquete’ de las galaxias adolescentes


El Mundo

Las galaxias nacen, crecen y mueren… como los seres vivos. Y a lo largo de su vida necesitan alimentarse. Ahora, observaciones realizadas con el Very Large Telescope que el Observatorio Austral Europeo (ESO) tiene en Chile ha descubierto que durante su adolescencia cambiaron su dieta, en un periodo que va de los 3.000 a los 5.000 millones de años después del Big Bang.

Según los astrónomos, al inicio de esta fase las galaxias preferían un aperitivo compuesto de flujos de gas tenue, pero más tarde ese alimento se les quedaba corto y comenzaron a ‘canibalizar’ a galaxias más pequeñas, lo que hizo que crecieran a un ritmo mayor.

Los investigadores del Cosmos siempre han querido saber cómo estos grupos de millones de estrellas habían ido aumentando su tamaño, hasta formar las impresionantes galaxias elípticas y espirales que hoy vemos en el firmamento. Por ello, seleccionaron un grupo que aún estaban en sus años ‘adolescentes’, es decir, que estaban en el periodo que va entre esos 3.000 y 5.000 millones de años.

Empleando los instrumentos del VLT, y tras más de 100 horas de observación, un equipo de ESO descubrió a dos tipos de galaxias en ese periodo de crecimiento: unas experimentan violentas fusiones en las que las más grandes ‘devoran’ a las más pequeñas y otras prefieren ‘crecer’ por el suave flujo continuo de gas que cae sobre ellas. En ambos casos, como explica el francés Thierry Contini, el resultado es que se forman nuevas estrellas.

Para comprender cómo crecieron y evolucionaron las galaxias Contini y su grupo han utilizado el instrumento SINFONI, una de las herramientas más potentes del mundo para analizar galaxias jóvenes y distantes. “Juega el mismo papel que un microscopio para un biólogo”, ha señalado el astrónomo.

Gracias a SINFONI, las galaxias más distantes, como las elegidas en este trabajo, se ven como diminutas y tenues burbujas en el cielo de las que se pueden hacer mapas para ver cómo se mueven, e incluso saber de qué están compuestas diferentes partes de las galaxias. “Para mí, la mayor sorpresa fue descubrir que en muchas de estas galaxias el gas no estaba rotando. Son galaxias que no se ven en el Universo cercano, pero ninguna de las teorías actuales predice estos objetos”, asegura su colega Benoît Epinat.

El Hubble ‘capta’ materia oscura en cúmulos de galaxias


El Mundo

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El telescopio espacial Hubble de la NASA y la ESA ha logrado captar la imagen de un cúmulo de galaxias, llamado MAC J1206, con retorcidas formas que, según los astrónomos, son causadas por la misteriosa ‘materia oscura’, de la que se sabe que tiene el doble de gravedad y logra ‘retorces’ los rayos de luz.

Este es uno de los primeros datos conseguidos dentro de un proyecto internacional en el cual se quiere reconstruir mapas más detallados de esta misteriosa materia y sugiere que es algo mucho más denso de lo que se pensaba en el interior de estos racimos de cientos o miles de galaxias.

Hasta ahora, el equipo CLASH tiene identificada la presencia de materia oscura en 25 cúmulos masivos de galaxias y la ha observado en seis de ellos. Es un ‘bulto’ en la materia del Universo que se detecta únicamente midiendo los tirones que produce su fuerza de gravedad en la materia visible y observando cómo ‘comba’ el espacio-tiempo, del mismo modo que hay espejos en los parques de atracciones que deforman las imágenes.

Para los astrónomos, racimos como el MAC 1206 son laboratorios perfectos para estudiar estos efectos, dado que son las estructuras más masivas del universo ligadas por la gravedad. De hecho, actúan como lentes cósmicas gigantes, amplificando, torciendo y doblando cualquier luz que pase a través de ellas.

Estas distorsiones, según los científicos, son la prueba de que existe allí la materia oscura. Si sólo hubiera materia visible, serían mucho menores.

El racimo MAC 1206 está a 4.000 millones de años luz de la Tierra. El ‘Hubble’ logró captar 47 imágenes de sus lejanas galaxias, algo que es sólo posible con un telescopio espacial. De hecho, logra captar galaxias cuya luz es cuatro veces más débil de la que se pueden observar desde tierra. Sin embargo, en este proyecto se utilizan también telescopios terrestres, como el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Austral Europeo (ESO), que también está recogiendo imágenes de racimos de galaxias con algunos instrumentos.

Aún no se sabe cuándo se formaron estos cúmulos galácticos, aunque se estima que hace entre 9.000 y 12.000 millones de años, tan sólo 2.000 millones después del Big Bang. Si se probara que casi todas estas acumulaciones de galaxias tienen mucha materia oscura en su corazón central, se tendrían importantes pistas sobre la formación de la estructura del Universo.

Galaxias al límite de su crecimiento cósmico


El Mundo

Las galaxias masivas han dejado de crecer hace unos 7.000 millones de años, es decir cuando el Universo tenía la mitada de la edad de ahora. Esta es la conclusión del trabajo presentado por Claire Burke, de la Universidad John Moores, de Liverpool (Reino Unido,)en el Congreso anual de la Royal Astronomical Society.

La formación de las grandes galaxias se cree que se produce por la fusión de otras más pequeñas debido a la atracción gravitacional que existen entre ellas. Hasta ahora se pensaba que este proceso no acaba nunca, pero los datos recogidos por los astrónomos británicos parecen indicar que no es así.

Para estudiar la evolución de las galaxias, el equipo, en el que también estaban el profesor Chris Collins y Juan Stott, se centraron en las galaxias más masivas del Universo, en concreto en la más brillante de un cúmulo de galaxias al que denominan BCGs. Estos cúmulos tienen cientos de galaxias y, con su forma es elíptica, agrupan a los más grandes, más uniformes y más masivos tipos de galaxias.

Este BCGs se compone de estrellas rojas viejas y se formó con las fusiones de un gran número de galaxias secundarias que ahora están en medio de este cúmulo, según publican en ‘Science Daily’. Burke y su equipo utilizaron los datos recogidos por el telescopio espacial Hubble, de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), que es capaz de captar las partes más débiles de las galaxias. Algunas, son de hace 7.000 millones de años, de los 14.000 millones transcurridos desde el Big Bang que dió origen al Universo.

Al analizar las imágenes, observaron que las galaxias mantenían el mismo tamaño desde entonces y que habrían aumentado un 30% en los 9.000 millones de años pasados. Hasta ahora, las simulaciones convencionales predicen que los cúmulos deben haber triplicado su tamaño en este tiempo.

Según Burke “la falta de crecimiento en las galaxias más masivas es un desafío importante a los modelos actuales de la formación y de la evolución de la estructura del gran escala en el Universo”.

El astrónomo español Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional, destaca la importancia de conocer cuando una galaxia alcanza su límite, lo que debió ocurrir en este caso hace esos 7.000 millones de años, si bien reconoce que la razón por la que se produce ese parón sigue siendo un misterio.

“Una explicación puede ser que a medida que el Universo se expande, la distancia entre las galaxias es mayor y decrece la fuerza de gravedad con la que se atraen”, apunta Bachiller. ç

Pero no es la única. Otra explicación propuesta por el experto español tiene que ver con los agujeros negros que hay en el centro de las galaxias: “Cerca de estos agujeros negros hay un disco de materia que sale expulsada al exterior de la galaxia, lo que podría hacer que se limite la masa de esa galaxia para que no siga creciendo”, arguye.

Galaxias hiperactivas que duplican la velocidad del Sol


Europa Press – El Mundo

  • Se mueven a una velocidad de más de 1.600.000 km/h
  • Son muy pequeñas y podrían ayudar a conocer la evolución de la Vía Láctea

Un equipo internacional de astrónomos ha constatado la existencia de galaxias hiperactivas en el Universo cercano, cuyas estrellas se mueven a una velocidad de más de 1.600.000 kilómetros por hora, una cifra que duplica la tiene el Sol en la Vía Láctea. Este descubrimiento “podría arrojar nuevos datos sobre la formación del cosmos”, según aseguró hoy la Sociedad Astronómica Americana (AAS, por sus siglas en Inglés).

“Estas galaxias son muy pequeñas, pero el rápido movimiento de los cuerpos que la forman arroja una nueva luz sobre el proceso que siguieron estas nebulosas primigenias, mucho más pequeñas que la Vía Láctea, hasta alcanzar el tamaño que tienen en la actualidad”, explica el director de la investigación, el profesor de la Universidad de Yale (EEUU), Pieter van Dokkum. En este sentido, subrayó que hasta el momento “no se conocía el modo en que evolucionaban estas galaxias en el Universo cercano”.

El equipo que encabeza dicho trabajo, publicado hoy por la revista ‘Nature’, se basó en los datos ofrecidos por la sonda ‘Hubble’ de la NASA, así como las informaciones recogidas por el telescopio ‘Gemini’ que, con ocho metros de longitud, permanece enclavado en el sur de Chile. Así, según Van Dokkum, las imágenes que el ‘Hubble’ tomó en 2007 confirmaron que esta galaxia constituía “una pequeña fracción del tamaño de las que podemos observar hoy en el universo desarrollado”.

En este sentido, explicó que el espejo gigante que posee el ‘Gemini’ permitió recoger suficiente luz como para determinar los movimientos de las estrellas mediante una técnica “no muy distinta” a la que la Policía utiliza habitualmente para captar la velocidad de los coches en la carretera. Asimismo, se sirvieron también de las observaciones “clave” recogidas por el espectómetro de infrarrojos del telescopio.

“Al observar esta galaxia, tenemos la oportunidad de echar la vista atrás en el tiempo y ver el aspecto que tenían estas nebulosas en el pasado, cuando el universo era todavía muy joven”, afirma otra miembro del equipo, la profesora de la Universidad de Princeton (EEUU), Mariska Kriek. No obstante, los astrónomos confiesan que “aún resulta difícil explicar por qué se formó masivamente y el motivo por el cuál no es visible en el universo local”.

Grandes galaxias a partir de la acumulación de estrellas

“Los centros de las grandes galaxias se formaron presumiblemente a partir de grandes agujeros negros que sabemos que aún existen en la actualidad”, asegura Kriek. Por otra parte, para poder ser testigos de su desarrollo “con detalle”, los astrónomos utilizaron una cámara con un ancho de campo de nivel 3 que se halla instalada en el telescopio de la NASA. En opinión de los expertos, los antepasados de estas constelaciones debían de tener unas propiedades espectaculares, “ya que se formaron a partir de una ingente acumulación de estrellas”.

Por último, esta investigación revela que la mayoría de las galaxias luminosas en el universo temprano “son muy compactas”, pero que “sorprendentemente” presentan masas estelares similares a las que tienen las galaxias elípticas en la actualidad. Así sus autores consideran que estas jóvenes nebulosas serán una pieza “fundamental” para la resolución de este “rompecabezas”.

El espectáculo de las galaxias


El Mundo

  • Difunden imágenes insólitas captadas en el proyecto ‘100 horas de astronomía’
  • El evento permitió a millones de personas conectarse a los mejores telescopios
  • La respuesta popular fue tan masiva que la web del evento se colapsó

La exploración del cosmos ha sido siempre, desde que Galileo empezó a mirar a través de un telescopio hace ahora 400 años, una actividad bastante solitaria. Sin embargo, el pasado fin de semana, la búsqueda de nuevos mundos fuera de la Tierra se convirtió en una apasionante aventura colectiva gracias al proyecto 100 horas de Astronomía, una observación pública del Universo que permitió a millones de personas conectarse en directo, a través de internet, a los mejores telescopios del planeta.

El Observatorio Europeo Austral (ESO), que coordinó la retransmisión, ha seleccionado dos espectaculares imágenes que se captaron durante la Vuelta al mundo en 80 telescopios, la jornada de 24 horas (entre el viernes y el sábado), durante la cual los internautas pudieron compartir un viaje por el cosmos con los astrónomos profesionales. Ambas fueron captadas por los observatorios de la ESO en La Silla y Paranal (norte de Chile), y para los organizadores del evento, reflejan de forma especialmente impactante la extraordinaria belleza del cosmos.

La primera de ellas muestra la llamada galaxia irregular NGC 55, en la constelación Sculptor, que posee cerca de 70.000 años luz de extensión, un tamaño ligeramente inferior al de nuestra Vía Láctea. La imagen sugiere que NGC 55 parece estar a punto de fusionarse con otra galaxia, en una especie de baile cósmico de seducción que fue inmortalizado por el telescopio del ESO.

La segunda imagen muestra la anárquica estructura de NGC 7793, una galaxia con una caótica forma espiral, y en la que destacan las regiones de formación de estrellas, con brillantes nudos de luz en la imagen.

«Ambas imágenes nos proporcionan visiones insólitas de dos galaxias lejanas», comenta a elmundo.es Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional. «La calidad de ambas imágenes queda patente por la nitidez con la que las galaxias se resuelven en millones de estrellas, y su profundidad se refleja en el gran número de galaxias lejanas que aparecen en los fondos de las imágenes», recalca este astrónomo.

En definitiva, el poder de seducción del cosmos ha quedado reflejado en el extraordinario éxito de las 100 horas de astronomía, cuya respuesta popular fue tan masiva que colapsó los servidores de internet que se habían previsto para el proyecto.

«Es una gran satisfacción», concluye Bachiller, «comprobar que el Año Internacional de la Astronomía ha conseguido crear la red de difusión científica más numerosa y potente de la historia de la ciencia».

Los agujeros negros fueron antes que las galaxias


El Pais

  • El hallazgo cuestiona gran parte de las teorías del nacimiento de los astros

1231414171_extras_ladillos_1_0¿Qué fue antes, la galaxia o el agujero negro supermasivo que está en su centro? Esta clásica pregunta de “¿el huevo o la gallina?” ha empezado a tener respuesta con los nuevos estudios de agujeros negros supermasivos situados muy lejos (en el espacio y en el tiempo) y todo indica que tras la Gran Explosión que dio origen al universo se formaron muy rápidamente los agujeros negros, que generaron las galaxias a su alrededor. Una galaxia es un conglomerado enorme de gas, polvo, estrellas y otros cuerpos celestes menores que se mantienen unidos por su atracción gravitatoria mutua.

Todas las galaxias que tienen la forma aproximada de una esfera, incluida la Vía Láctea que contiene nuestro Sistema Solar, tienen un agujero negro supermasivo en su centro. ¿Cuál fue el origen de esta asociación y cómo se desarrolló? Esto todavía no se sabe, reconocieron ayer los astrónomos de un equipo internacional que ha utilizado, entre otros, el radiotelescopio de Pico Veleta, en Granada, para sus observaciones. Hay muchas teorías, pero “tenemos que vivir con lo que el universo nos muestra y tratar de explicarlo”, comentó resignadamente el astrónomo estadounidense Chris Carilli, en conferencia telefónica desde California, donde presentó el trabajo.

Se sabía que la masa del bulbo de una galaxia (su zona central y más densa) y la masa del agujero negro correspondiente mantienen una relación lineal, que no parecía depender ni de su tamaño ni de su edad. La primera es unas 700 veces mayor que la segunda. El agujero negro de la Vía Láctea, por ejemplo, tiene una masa de cuatro millones de soles.

Sin embargo, al disponer de instrumentos para observar mejor y más lejos, los astrónomos están descubriendo que esta proporción cambia en agujeros negros muy distantes. Observarlos implica que se están viendo cuando el universo era muy joven, por lo que tarda la luz en llegar a los telescopios que los observan.

Cuando el universo sólo tenía 1.000 millones de años (ahora tiene unos 13.700 millones de años), la proporción cambia, al menos en los pocos cuásares observados ahora, con radiotelescopios franceses, alemanes y estadounidenses, en los que se han podido pesar las galaxias. En ellos, la masa del bulbo galáctico es sólo de unas 30 veces la del agujero negro, frente al factor común de 700 veces.

“La relación lineal indicaba que el agujero negro y el bulbo galáctico se influyen mutuamente en su desarrollo”, explicó desde California, donde se celebra la reunión anual de la Sociedad Americana de Astronomía, el alemán Dominik Riechers, también miembro del equipo. “La gran pregunta ha sido si uno surge antes que el otro o si se desarrollan al mismo tiempo, manteniendo la relación entre masas durante todo el proceso”.

Ahora que se ve que al principio no se mantiene la relación, y que todo indica que los agujeros negros empezaron a desarrollarse antes, el gran desafío es saber cómo se realimentan los dos a lo largo de su existencia: “No conocemos el mecanismo que actúa ni la causa de que, en algún momento del proceso, se establezca la relación que consideramos estándar”, reconoció Riechers.

Los astrónomos tienen puestas sus esperanzas para resolver éste y otros misterios del nacimiento de las estrellas y las galaxias en los nuevos radiotelescopios y telescopios de infrarrojos que se preparan. La ampliación del actual Very Large Array en Estados Unidos, la batería internacional de radiotelescopios ALMA que se construye en el desierto chileno de Atacama y en la que participa España, y el telescopio espacial James Webb, que sucederá al Hubble, son algunos de los instrumentos “que tendrán mayor sensibilidad y resolución para observar el gas en estas galaxias a la pequeña escala necesaria para hacer estudios detallados de su dinámica”, explicó Riechers.