Descubren el fósil de uno de los seres vivos más antiguos de la Tierra


ABC.es

  • Es el resto más primitivo de una bacteria oxidadora del azufre, un grupo que vivió antes de que hubiera oxígeno en la atmósfera
  • Son los organismos conocidos más antiguos que vivieron en aguas oscuras y profundas. Existieron hace 2.500 millones de años, mucho antes de que aparecieran las plantas y los árboles
 Estas bacterias eran grandes, esféricas y con un aspecto diferente al de las bacterias actuales - Andrew Czaja

Estas bacterias eran grandes, esféricas y con un aspecto diferente al de las bacterias actuales – Andrew Czaja

Hace unos 2.500 millones en la Tierra ocurrió un evento que cambió para siempre la vida en el planeta. Con la llamada «Crisis del Oxígeno», el que era un gas residual generado por microorganismos fotosintéticos acabó provocando una extinción masiva de especies al acumularse en la atmósfera, puesto que era un elemento tóxico para muchos seres vivos. Esto fue el fin para la mayoría, pero también fue la oportunidad para que otros seres capaces de aprovechar el oxígeno dominaran la Tierra.

De aquella tragedia quedan testigos mudos en forma de rocas. Son sobre todo los llamados estromatolitos, unas formaciones fosilizadas creadas por el crecimiento en capas de microorganismos que vivieron hace más de 3.500 millones de años. Pues bien, desde este martes, un estudio publicado en la revista «Geology» asegura haber encontrado los restos de unas bacterias que vivieron en la Tierra justo antes de que ocurriera la «Crisis del Oxígeno», tal como ha informado Phys.org.

«Estos son los fósiles más antiguos de bacterias del azufre (usan este elemento como fuente de energía)», ha dicho Andrew Czaja, profesor de geología en la Universidad de Cincinnati y primer autor del estudio. «Y este descubrimiento nos ayuda a entender la diversidad de formas de vida y de ecosistemas que existieron justo antes del “Gran Evento de Oxidación”».

Según Czaja, estas bacterias eran grandes, esféricas y con un aspecto diferente al de las bacterias actuales, pero similar al de organismos unicelulares que viven hoy en día en aguas profundas, ricas en azufre y pobres en oxígeno. Al parecer, fueron abundantes en las aguas profundas de los océanos hace entre 2.500 o 2.8oo millones de años.

Según creen los investigadores, se dedicaban a alimentarse de sulfuro de hidrógeno, una molécula que huele a huevo podrido. Eran capaces de robarles los electrones a esta molécula (a través de una oxidación) para obtener su energía, y en el proceso transformaban esos compuestos en sulfato (un gas que no huele a nada). Tal como ha dicho este investigador, además había otras bacterias que eran capaces de respirar este sulfato (se trata de las bacterias sulfatorreductoras). «El residuo de una era la comida para otra».

Hoy en día hay bacterias capaces de hacer reacciones químicas similares a aquellas en un «puñado» de lugares en los que no hay presencia de oxígeno, como pueden por ejemplo ser los sedimentos de algunas masas de agua o lugares donde se ha consumido temporalmente el oxígeno del agua.

Aprovechar la «comida» de los volcanes

«Aunque no puedo decir que estas bacterias primitivas fueran las mismas que las que hay hoy en día, tengo la conjetura de que hacían lo mismo que las bacterias actuales», ha opinado. «Estas bacterias tempranas probablemente consumían las moléculas que procedían de la disolución de minerales ricos en azufre que había en los océanos y que procedían de rocas erosionadas y lavadas de Tierra, o de restos volcánicos en los fondos».

Este tipo de procesos, entre otros, son los que hoy se consideran como un factor clave para poder encontrar vida en otros lugares del Sistema Solar en los que hay grandes masas de agua bajo la superficie, como es el caso de Europa, la luna de Júpiter, o Encélado, el satélite de Saturno.

Fósiles extremadamente antiguos

Estas bacterias del azufre primitivas fueron encontradas en las láminas de rocas de silicatos situadas en una región muy especial: el Cratón de Kaapvaal, una zona donde la corteza terrestre tiene 3.500 millones de años de antigüedad.

Según este estudio, estos fósiles se formaron en el lecho marino profundo que había en el supercontinente de Vaalbara, una antigua placa de la que hoy pueden encontrarse restos en el Sur de África y en Australia Occidental. Gracias la datación por radiometría y a análisis de isótopos, Czaja y su equipo concluyeron que estas bacterias del azufre vivieron al mismo tiempo que en la superficie otros microbios comenzaban a producir cantidades cada vez más exageradas de oxígeno a través de la fotosíntesis.

«Esos fósiles representan los organismos conocidos más antiguos que vivieron en aguas muy oscuras y profundas», ha añadido. «Existieron 2.000 millones de años antes que las plantas y los árboles, que evolucionaron hace 450 millones de años». Los científicos aún no se han puesto de acuerdo en relación con el momento en que aparecieron por primera vez las bacterias oxidadores del azufre, pero Czaja cree que definitivamente estos microbios estaban aquí hace 2.500 millones de años y que estaban haciendo algo importante.

Descubren el fósil más antiguo de un rinoceronte lanudo


El Mundo

Un equipo de investigadores chinos y norteamericanos ha encontrado, al pie del Himalaya, el cráneo completo y varias vértebras de un rinoceronte lanudo que podría ser el ‘abuelo’ de todas las especies conocidas hasta ahora, dado que vivió hace 3,6 millones de años, en el Plioceno Medio. Por entonces, aún no había comenzado la gran Edad de Hielo del Pleistoceno (lo hizo hace 2,8 millones de años) pero el ambiente debía ser ya muy gélido en las montañas.

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Así lo afirman los paleontólogos, para quienes este fósil sugiere que algunos grandes herbívoros evolucionaron antes de que la nieve cubriera todo el territorio, no sólo los rinocerontes, sino también los mamuts lanudos, los perezosos gigantes o los tigres dientes de sable, especies de las que hay muchos fósiles pero de las que no se sabe de dónde vinieron y cómo se adaptaron a un entorno en el que las temperaturas eran bajo cero.

La especie ha sido bautizada como ‘Coelodonta thibetana’, en honor al lugar donde salió a la luz, en 2007, en una excavación dirigida por Xiaoming Wang, del Museo de Historia Natural de Los Ángeles, y Qiang Li, de la Academia de Ciencias china.

Desde entonces han estado estudiando su filogenia y su morfología. “Estoy convencido de que lugares muy fríos, como el Tibet, el Ártico o la Antártida proporcionarán descubrimientos inesperados en el futuro, porque son lugares muy inexplorados”, comenta Wang, que trabaja en el museo que posee la mayor colección del mundo de megafauna de la Edad de Hielo.

El ‘C. thibetana’ no es el primer rinoceronte lanudo que se encuentra (de hecho se conocen tres especies, todas extinguidas), pero sí es con diferencia el más primitivo.

En el artículo que publican en ‘Science’ sus descubridores destacan sus peculiares adaptaciones a un entorno con nieve: utilizaba su cuerno aplanado para hurgar en la nieve y encontrar vegetación con la que alimentarse. Aún así se cree que vivieron en un momento en el que el clima era algo más cálido de lo que fue después, cuando todos los continentes del hemisferio norte fueron cubiertos por una densa capa de hielo. Además, lucían una densa capa de pelo que les ayudaba a conservar el calor del cuerpo.

Diversificación de especies

Este rinoceronte casi polar se acostumbró tanto al frío que cuando llegó la Edad de Hielo, bajaron de las altas montañas a la llanura y sus poblaciones se extendieron por toda Eurasia, diversificándose en otras especies: ‘C.nihowanensis’, ‘C. antiquitais’ y ‘C. tologoihensis’.

Pero los investigadores no sólo encontraron el rinoceronte. También dieron con los fósiles (aún sin publicar) de un caballo con tres pezuñas(Hipparion), una especie conocida como ‘ovejas azules’ (Pseudois), antílopes, leopardo de las nieves, tejones y hasta 23 clases diferentes de mamíferos que hasta ahora sólo se buscaban en la tundra o las estepas.

Los investigadores defienden en sus artículos que los crudos inviernos en la meseta tibetana proporcionaron el entorno adecuado para un primer paso evolutivo que llevó a la gigantesca fauna del Pleistoceno en Eurasia y Norteamérica. “El hallazgo aclara el origen de los rinocerontes lanudos, y quizás también de otras especies gigantescas que ya no existen y pudieron surgir en el Himalaya durante el Plioceno”, ha comentado Richard Lane, de la Fundación Nacional de la Ciencia.

Los últimos representantes de los rinocerontes lanudos se extinguieronhace unos 10.000 años, se cree que principalmente por razones climáticas. Al parecer, eran tan peligrosos que los humanos rara vez se atrevían a cazarlos. Hoy su pariente más cercano es el pequeño rinoceronte peludo de Sumatra.

Descubren el fósil de la serpiente prehistórica más grande hallada hasta ahora


El Mundo

  • Hallazgo publicado en ‘Nature’

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Una descomunal serpiente de 14 metros de largo y 1,25 toneladas de peso vivía hace 60 millones de años en la selva tropical de Colombia. Sus huesos fosilizados han sido hallados por un equipo multidisciplinar de científicos en una mina abandonada de carbón de la localidad de Cerrejón, en el norte del país americano. La noticia del descubrimiento la publica hoy la revista Nature.

La serpiente de gigantescas proporciones es tan larga como un autobús, pesa como un coche utilitario y entraría a duras penas por el dintel de una puerta. El paleobotánico colombiano Carlos Jaramillo, del Smithsonian Institute y el paleontólogo Jonathan Bloch, del Museo de Historia Natural de Florida, han dado nombre al monstruo: Titanoba Cerrejonensis.

La culebra en cuestión es una boa constrictor parecida a las actuales, que vivió hace entre 60 y 45 millones de años en la cuenca del Amazonas. Su tamaño se debe, según sus descubridores, a que entonces la temperatura de la región estaba entre 30 y 34 grados centígrados de media anual, mientras que ahora la temperatura media es de 28ºC.

Esto explicaría que los animales de sangre fría se beneficiaran de las condiciones climáticas de entonces; a mas calor, sangre más caliente y menor esfuerzo metabólico, lo que les permitía tener aún más tamaño y condiciones de gigantismo. De hecho, otros fósiles de tortugas y cocodrilos encontrados en el mismo yacimiento tiene también tamaños extragrandes.

En los bosques tropicales es difícil hallar restos fosilizados, puesto que la roca madre se encuentra a mayor profundidad cubierta por la materia orgánica de millones de años de biomasa forestal muy abundante. En este caso, ha sido decisivo que los restos estuvieran entre el carbón de la mina.

«El hallazgo nos permitirá conocer más las implicaciones del clima de entonces con la comprensión de la vida en los trópicos», ha declarado Harry Greene, profesor de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Cornell.

«Los huesos fosilizados de la serpiente nos ayudará a entender la correlación entre el clima, y cómo los cambios climáticos afectan a las especies. Será algo muy útil en vista del momento que estamos viviendo», declara David Polly, de la Universidad estadounidense de Indiana, quien también ha participado en las investigaciones del fósil.

Las temperaturas de aquel pasado en el que vivió la Titanoba Cerrejonensis, demuestran que, al contrario de lo que se piensa, la vegetación tropical vive en su estado óptimo. «Unos grados más de temperatura tiene implicaciones profundas en la dinámica de muchas especies, beneficiando a algunas y perjudicando a otras», sostiene Jaramillo, coautor del hallazgo.

Aquel sería el caso de libélulas, dinosaurios o ballenas azules, que han evolucionado desde tamaños gigantes a las tallas que actualmente conocemos, salvo en el caso de los dinosaurios, que se extingieron en el camino evolutivo también por una cuestión climática.

Los científicos han clasificado a la ‘Titanoba Cerrejonensis’ en el grupo de las anacondas de la familia de las boas. La mayor anaconda que se ha registrado oficialmente media 9 metros de largo y pesaba 140 kg. Sin embargo hay referencias de tamaños mayores de hasta 12 metros, siempre entre las hembras que son las más grandes.

Se trata de una serpiente no venenosa que captura a sus presas y las oprime hasta asfixiarlas. Luego las traga enteras y precisa de días para digerirlas. Su hábitat es el bosque tropical, donde vive en los árboles o está sumergida.

Un equipo de expertos descubre fósiles del mayor dinosaurio de Brasil


EFE – ADN

  • Se trata de una nueva especie dentro de la familia de los titanosaurios que vivió hace 65 millones de años
  • Pesaba 16 toneladas, medía hasta 20 metros de largo y era herbívoro

actu080926din.jpgUn grupo de científicos brasileños han anunciado el descubrimiento de los restos de una nueva especie de dinosaurio, el Uberabatitan Ribeiroi, que vivió durante el periodo Cretácico, hace 65 millones de años, y que es el mayor animal prehistórico hallado en el país.

El animal pesaba unas 16 toneladas y medía hasta 20 metros de largo, según los científicos que han presentado a la prensa en Río de Janeiro una réplica del Uberabatitan.

El profesor encargado de la excavación, Ismar de Souza Carvalho, ha indicado que los restos fueron encontrados en Uberaba, en el estado de Minas Gerais, al sudeste del país, y de ahí viene el nombre asignado al gigante prehistórico.

Souza ha explicado que el animal pertenece a la familia de los titanosaurios, grandes dinosaurios que se extendieron por casi todo el mundo y cuyas principales características fueron la alimentación herbívora, el cráneo pequeño, la cola y el cuello largo.

Han realizado una réplica del dinosaurio

Los 198 fósiles encontrados pertenecen a tres ejemplares diferentes, de los que se tomó el de tamaño medio como modelo para elaborar la réplica científica que se ha presentado en la Casa de la Ciencia.

El trabajo de los paleontólogos, que ha durado cuatro años, constituye también la mayor excavación de la historia de esta ciencia en Brasil, ya que se removieron 300 toneladas de tierra de la cuenca de Baurú, una zona de rocas sedimentarias.

La cantidad, diversidad y grado de conservación de los fósiles encontrados ha permitido a los científicos entender la evolución de la familia de los titanosaurios y establecer las condiciones del hábitat de la especie, que vivió en condiciones extremas de aridez y calor.

Junto con el Uberabatitan convivieron otros dinosaurios de menor porte y carnívoros como los abelisauros, así como tortugas, peces, lagartos, anfibios y cocodrilos, como han explicado los científicos.

Descubierto un fósil clave en la evolución de los animales acuáticos a los terrestres


EFE – El Mundo

  • HALLAZGO EN LETONIA PUBLICADO EN ‘NATURE’
Reconstrucción artística del pez prehistórico, junto a una foto del cráneo hallado. (Foto: Nature)

Reconstrucción artística del pez prehistórico, junto a una foto del cráneo hallado. (Foto: Nature)

MADRID.- Un fósil muy bien conservado del pez tetrápodo ‘Ventastega curonica’, que vivió hace más de 300 millones de años, aporta nuevas claves para comprender cómo fue la transición de los animales acuáticos a los terrestres, según un estudio publicado por la revista científica británica ‘Nature’.

Un equipo de la Universidad de Uppsala (Suecia) ha descrito el cráneo, los huesos del hombro y una parte de la pelvis del ‘Ventastega’ fosilizado, descubierto en un yacimiento de Letonia.

Esta especie tiene el cráneo como el de un primitivo tetrápodo, pero sus proporciones son más parecidas a las de un pez y su mandíbula está a medio camino entre ambos.

El ‘Ventastega’ ya ha experimentado cambios en la forma de la cabeza con respecto a sus antepasados, con los ojos y el morro más grande y un cráneo que empieza a encoger.

Los científicos aseguran que esta especie ocupa el hueco morfológico evolutivo entre el pez de aletas lobuladas ‘Tiktaalik’ y los primitivos tetrápodos, como ‘Acanthostega’ e ‘Ichtyostega’.

Según el equipo investigador, este estudio constata que estos animales se diversificaron mucho antes de lo pensado y ayuda a reconstruir la secuencia de eventos que fue haciendo posible esta evolución animal.

La evolución de animales vertebrados acuáticos a terrestres ocurrió durante el último periodo Devoniano, hace 380 a 360 millones de años, y requirió muchos cambios fisiológicos y morfológicos.

En los 20 últimos años, los científicos han comenzado a unir piezas para saber cómo ocurrió esta transición aunque los avances son lentos debido al mal estado en el que se encuentran los fósiles, a menudo hechos añicos.

Descubren el fósil de un pez y su cría aún unidos por el cordón umbilical


REUTERS – El Mundo

  • ESTUDIO PUBLICADO EN ‘NATURE’
  • El hallazgo es la prueba más antigua de sexo y maternidad entre vertebrados
  • Ayudará a explicar cómo se pasó de poner huevos a la fertilización interna

fosil-1SIDNEY.- Un equipo de científicos australianos ha presentado los restos fosilizados de la madre vertebrada más antigua jamás descubierta, un pez placodermo (con caparazón) con su embrión aún unido por el cordón umbilical.El fósil, hallado en el yacimiento de Gogo, al noroeste de Australia, prueba que las especies antiguas ya tenían una avanzada biología reproductiva, comparable a la de los modernos tiburones o rayas, según ha explicado John Long, responsable del área científica del Museo de Victoria, en Melbourne.

“No es sólo la primera vez que se ha encontrado un embrión fósil con el cordón umbilical, sino también el ejemplo más antiguo conocido de cualquier animal pariendo a una criatura”, en palabras de Long.

Los placodermos, a menudo denominados ‘los dinosaurios de los mares’, dominaban los mares y lagos del mundo durante casi 70 millones de años. La mayoría de especies de peces con caparazón eran bastante pequeñas, pero algunos superaban los seis metros de longitud.

Los placodermos pertenecieron al periodo Devónico tardío, en el que surgieron los primeros animales terrestres, evolucionados a partir de los peces.

“Este descubrimiento altera nuestra comprensión de la evolución de los vertebrados”, indica Long.

Tendremos que replantearnos la evolución temprana de los vertebrados en cuanto al modo en que la reproducción ha dirigido eventos evolutivos”.

Long ha añadido que se sabe muy poco sobre cómo los cambios reproductivos que llevaron desde la puesta de huevos hasta la fertilización interna han afectado en el pasado remoto a la evolución de las especies.

Los científicos han publicado su descubrimiento en el último ejemplar de la revista ‘Nature’.

Hallados en Madrid fósiles de mastodontes y tortugas gigantes de hace 14 millones de años


EFE – ADN

  • El descubrimiento de más de un millar de restos en las obras de la estación de metro de Carpetana permitirá saber cómo era el clima, el paisaje y las especies de la zona

tortugas-gran-via--644x362Los investigadores han encontrado restos fósiles de más de 13 millones de años en la estación del metro de Madrid de Carpetana, en cuyas obras de mejora fue encontrado un yacimiento del que ya se han recuperado más de un millar de restos de macrovertebrados, microvertebrados y plantas.

El director general de Patrimonio Histórico de la Comunidad, José Luis Martínez-Almeida, y el director gerente de Metro de Madrid, Ildefonso de Matías, han visitado la excavación situada junto a las obras de implantación de cuartos técnicos y ascensores.

Martínez-Almeida ha explicado que el pasado mes de marzo se detectó, con motivo del seguimiento paleontológico rutinario en esta zona, un nivel con gran cantidad de restos fósiles. Durante el vaciado de la zona destinada a la implantación de los cuartos técnicos del metro, se encontraron fósiles de macrovertebrados, por lo que se notificó a la Dirección General de Patrimonio Histórico en su condición de supervisora de los trabajos que se estaban realizando.

“Especialmente importantes”

Se trata, según el director de Patrimonio de hallazgos “especialmente importantes”, ya que permiten conocer cómo fue el clima, el paisaje de Madrid y las especies que vivían en esta zona hace millones de años. Los expertos han recuperado hasta el momento más de un millar de restos fósiles de macrovertebrados y han recogido varias toneladas del sedimento del que posteriormente obtendrán también fósiles de plantas y microvertebrados.

Los sedimentos hallados y la fauna que contienen datan del Aragoniense Medio Final (Mioceno Medio); tienen por tanto entre 14,1 y 13,8 millones de años de antigüedad. Los restos de animales se corresponden en su mayoría al Anchiterium, un caballo primitivo que es el primer representante de la familia de los equinos en el Mioceno europeo.

Se han encontrado también restos de mastodontes (Gomphotherium angustidens), rinocerontes, rumiantes (cérvidos, bóvidos), tortugas gigantes y restos de carnívoros, generalmente menos abundantes. Además, se han hallado varias piezas de un pequeño carnívoro extinguido del tamaño de un lobo (Hemicyon) e incluso algún resto probable de un predador con una morfología intermedia entre oso y perro, que ocupaba la cima de la pirámide trófica en esta época.

Los trabajos de extracción de restos continúan y el paso siguiente es la restauración y estudio de los fósiles encontrados para su posterior trasladado al Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

Las obras del suburbano en Madrid tienen lugar frecuentemente en zonas incluidas o próximas a las zonas arqueológicas del Recinto Histórico de la Villa de Madrid y a las Terrazas del Manzanares, declaradas Bien de Interés Cultural en 1993.

Compran un fósil de triceratops en una subasta


Agencias – El Mundo

POR 592.250 EUROS

actualidad080419.jpgMADRID.- El esqueleto de un triceratops, un dinosaurio herbívoro de finales del Cretáceo, fue vendido por 592.250 euros a un coleccionista estadounidense después de una subasta de fósiles y otros objetos organizada por Christie’s.

Según ha informado la casa de subastas, la parte de la venta dedicada a la “historia natural” recaudó 2,1 millones de euros, con 11 récords mundiales.

El triceratops, que se remonta a entre 65 y 67 millones de años antes de nuestra era, no había encontrado comprador durante hasta el tercer día de subasta.

El fósil, de 7,5 metros de largo, es la segunda especie de estas características puesta en venta pública después del ‘Tiranosaurius rex’ llamado Sue, vendido en la sede de Christie’s en Nueva York en 1997.

Entre los récords mundiales alcanzados en la subasta de París figura un cráneo fosilizado de un tigre de dientes de sable, adjudicado a un coleccionista europeo por 86.250 euros, y que tenía un precio estimado inicial de entre 30.000 y 50.000 euros.

Otro récord fueron los 84.250 euros pagados por un estadounidense para llevarse un huevo de ‘Aepyornis Maximus’, procedente de Madagascar y anterior al siglo XVII, indicó la casa de subastas.

Por 77.050 euros, también un récord, un comprador anónimo adquirió un cráneo de mamut del Pleistoceno procedente de Siberia, mientras que un fósil de tortuga del Líbano, del Cretáceo superior, fue adjudicado por 60.250 euros.

Un meteorito del desierto de Gibeon, en Namibia, también entró en los anales por el precio por kilogramo alcanzado (1.738 euros por kilo), al venderse por 78.250 euros.

Hallan una mandíbula del ancestro común africano de todos los grandes simios


Martes 13/11/07 23:12 CET – El Mundo

  • LOS FÓSILES SE ENCONTRARON EN KENIA
  • La nueva especie vivió en Kenia hace 10 millones de años
  • Sitúa en África toda la línea evolutiva humana
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Mandíbula hallada en Kenia

MADRID .- El antepasado común de chimpancés, orangutanes, gorilas y humanos fue un gran simio que vivió hace casi 10 millones de años en Nakali, una zona al norte de Kenia en la que han aparecido fosilizados algunos de sus restos.

El hallazgo, realizado por un equipo de paleontólogos japoneses, vuelve a situar en el continente africano el origen de los grandes simios que forman parte de nuestro linaje, de donde había sido desplazado en los últimos años.

La falta de restos de grandes antropoides en África había situado en Eurasia la aparición del ancestro común de los primates , dado que allí sí que se habían encontrado fósiles de gran tamaño de hace más de nueve millones de años, como el emblemático ‘Ouranopithecus macedoniensis’ de Grecia.

Muchos investigadores defendían que ese antepasado común había vuelto al continente del sur y a su regreso habrían ido surgiendo las diferentes ramas que hoy se conocen de grandes simios. Una de las razones por las que se planteó esta teoría fue que, hasta ahora, sólo se habían hallado fósiles africanos de aquella lejana época de tamaño muy pequeño o demasiado especializados para ser relacionados con gorilas o chimpancés.

El ‘Nakalipithecus nakayamai’, del que se tienen una mandíbula y 11 trozos de huesos, ha cambiado el panorama.

Análisis dentario

El equipo de Yutaka Kunimatsu, de la Universidad de Kioto, ha hecho un exhaustivo análisis de los dientes del que, según parece, fue un gran homínido similar a las hembras de gorilas y orangutanes . Y concluye que, pese a las similitudes con sus contemporáneos euroasiáticos, el ‘N. nakayamai’ es sin duda una nueva especie que vuelve a colocar las cosas en su sitio: África ha sido, desde los inicios, la cuna de la evolución de todos los primates, incluidos los ‘Homo’.

Los paleontólogos, que han publicado estos resultados en la revista americana ‘Proceedings of National Academy of Science’ (PNAS), recuerdan que en 1982 ya salieron a la luz, en las colinas Samburu, no muy lejos de Nakali, los dientes de otro homínido de hace entre nueve y 10 millones de años, bautizado como ‘Samburupithecus kiptalami’, aunque su clasificación estaba, y aún está, poco clara.

Es más, este mismo año, otros japoneses descubrieron en la región etíope de Afar restos de un primate de hace entre 10 y 10,5 millones de años, el ‘Chororapithecus abyssinicus’, que también fue presentado como un ancestro común.

“Como la biología molecular ha puesto de relieve, los gorilas se escindieron del árbol evolutivo común con los homínidos y los chimpancés hace entre 10 y nueve millones de años. Ahora estos fósiles vienen a apoyar estos resultados mostrando que, en el tiempo que el ADN sugiere que aparecieron los simios, los huesos son parecidos a los de un gorila”, argumenta el paleontólogo español Manuel Domínguez-Rodrigo, que desde hace muchos años cada año trabaja en la Garganta de Olduvai, en Tanzania.

Para Domínguez-Rodrigo «ya no es necesaria la hipótesis de Eurasia. Ahora por fin tenemos incluso más de un candidato a antepasado y podemos decir que la evolución de los simios hasta los homínidos fue algo exclusivamente africano». El paleontólogo defiende que sin las circunstancias especiales de África en los últimos 10 millones de años , “no habrían surgido ni gorilas ni chimpancés y sin ellos, no tendríamos la base para el proceso que nos hizo humanos “.

Descubren huellas de reptiles de hace 315 millones de años en Canadá


Miercoles 17/10/07 22:34 CET – El Mundo

  • El hallazgo es la evidencia más antigua de la existencia de reptiles en el planeta

actualidad-071017_2.jpgMADRID .- Unas huellas fosilizadas de reptiles descubiertos en Canadá, de hace 315 millones de años, sugieren que conquistaron la tierra mucho antes de lo que se creía.

El hallazgo de estas icnitas (huellas fosilizadas de animales) fue realizado por el científico británico Howard Falcon-Lang en los acantilados de New Brunswick, en Canadá, por “pura suerte” , según ha reconocido el mismo en declaraciones a la BBC. “Estaba caminando por los acantilados cuando pasé cerca del lugar donde se habia caído recientemente una roca y allí estaban”, ha explicado.

Lo que Falcon-Lang vió fue una gran losa de roca que estaba totalmente llena de pequeñas huellas fósiles que, después de ser datadas, se comprobó que pertenecían a la época en la que se empezaron a desarrollar los primeros reptiles, tras evolucionar desde los anfibios.

Eran animales, según el rastro que han dejado, ya tenían cuatro patas con las que moverse por la tierra , por lo que no tenían necesidad de volver al agua a poner los huevos.

Tras el estudio geológico de la zona, el científico de la Universidad de Bristol y su equipo comprobaron que la zona habia sido un charco en las cercanías de un río que estaba seco la mayor parte del año. Ello les permitía poner esos huevos, ya con cáscra, en tierra seca, lo que les supuso una ventaja evolutiva porque no les perjudicaba la humedad.

En su estudio, que han publicado en la revista ‘Journal of the Geogical Society of London’, también han intentado averiguar a qué especie corresponde el rastro fosilizado comparando las huellas con las de otros reptiles primitivos y con las de los anfibios. Y el candidato más parecido ha resultado ser un lagarto conocido como ‘Hylonomus’ .

Falcon-Lang destaca en el artículo la importancia de demostrar la existencia de reptiles terrestres tan antiguos, dado que su aparición fue fundamental para la posterior evolución de la diversidad biológica en el planeta.