Hallan un dintel de entrada al templo del faraón Sesostris II


El Mundo

Dintel y vista general del templo MINISTERIO DE ANTIGÜEDADES EGIPCIO

Un dintel de granito rojo que ha permanecido varios milenios anegado por el agua y que debía decorar los accesos al templo de Herishef, el dios de la fertilidad. Es el primer hallazgo real de la misión española con más solera de Egipto, que excava desde hace más de medio siglo la inmensidad de Heracleópolis Magna, una ciudad con 3.000 años de historia.

“Es un dintel enorme, de tres metros de longitud, que posiblemente perteneció a la puerta de entrada del templo del faraón Sesostris II“, relata a EL MUNDO la egiptóloga María del Carmen Pérez Die, conservadora jefe del departamento de antigüedades egipcias y Oriente Próximo del Museo Arqueológico Nacional y directora de la misión española en Heracleópolis Magna, un yacimiento enclavado en la localidad de Ehnasya el Medina, en el Medio Egipto.

El granito, descubierto a lo largo de la última campaña, desarrollada el pasado marzo, arroja nuevas pesquisas sobre el páramo. “Es la primera vez que encontramos un monumento real en la excavación asociado al templo de la deidad local, que era el dios universal, creador y de la fertilidad. Lo que nos indica que Sesostris II fue quien organizó la zona cercana del Fayum y tuvo interés por este recinto. De hecho, se enterró en la zona de Lahun en una pirámide que se ubica a 10 kilómetros de Heracleópolis Magna”.

Las pistas que han conducido a la asociación del santuario, de 100 metros de largo y 25 de ancho, con Sesostris II (1895-1889 a. C) se hallan en el dintel, tallado con dos cartuchos del monarca que cultivó las buenas relaciones con los poderosos nomarcas locales. “Lleva el nombre personal y de coronación del rey. Es un hallazgo muy importante porque se demuestra que estuvo implicado en la reconstrucción que el monarca realizó en El Fayum“, recalca Pérez Die, al frente desde 1984 de una excavación formada por nueve especialistas y 60 obreros.

Heracleópolis Magna, el yacimiento en el que España trabaja desde la concesión del Gobierno egipcio en 1966 tras la campaña de salvamento de Nubia y la construcción de la presa de Asuán, fue capital del XX Nomo o provincia del Alto Egipto, llamada Naret Hentet o Naret Superior, y está situada cerca del Bahr el Yusuf, brazo del Nilo que desemboca en el Fayum. La labor española, centrada en el suroeste de la vieja urbe, es uno de los yacimientos más grandes que se horadan actualmente en la tierra de los faraones.

El hallazgo ha sido una victoria contra el agua. “En el lugar que trabajamos hay mucha agua procedente del nivel freático. Todos los años estamos inundados y la excavación resulta muy complicada. Los egipcios han diseñado este año un sistema de drenaje que ha funcionado y que ha rebajado el nivel del agua unos 80 centímetros”, explica la arqueóloga. “Hasta ahora habíamos excavado niveles más modernos de la época de Ramsés II en el templo de Herishef pero la disminución del agua ha multiplicado las posibilidades”.

La misión ha localizado niveles de construcción que corresponden a las épocas en las que gobernaron Tutmosis III (1479 – 1425 a.C.) y Ramsés II (1279 – 1213 a.C.). “Sabíamos que el faraón Tutmosis III había pasado por allí pero hasta este año no hemos tenido constancia de lo que influyó”, desliza Pérez Die. “El estudio de la cerámica, que aparentemente no es nada, nos ha dado toda la información del mundo”, añade quien barrunta ahora convertir el templo en un museo al aire libre.

“Estamos preparando la reconstrucción virtual en función de lo que tenemos y los paralelos. El templo fue hallado a principios del siglo XX pero ha sido muy expoliado desde entonces. También nos hemos dado cuenta de que los propios romanos hicieron de las suyas en el recinto”, comenta la “mudira” (directora, en árabe) del proyecto. “Nuestro objetivo es hacer un museo al aire libre. Hay muchas esculturas que hemos encontrado caídas con fragmentos de inscripciones”, admite.

“Aparte de protegerlas de la humedad colocándolas en unos pedestales especiales que hemos construido, queremos que sea un lugar abierto a las visitas con un recorrido propio porque es un templo egipcio como cualquier otro, con sus pilones y salas”, detalla Pérez Die, feliz por haber localizado el esqueleto del complejo. “Este año hemos encontrado la base fundacional de los pilones de los que no teníamos información alguna. Ahora se entiende perfectamente el templo”.

Heracleópolis Magna, emplazado en la provincia de Beni Suef, a unos 150 kilómetros al sur de El Cairo, ha sido una cantera de la hoy próspera egiptología española. Entre 1966 y 1979 se efectuaron hasta seis campañas dirigidas por Martín Almagro Basch, con Jesús López y Francisco Presedo como directores de campo. Hasta 1980 la legislación y los acuerdos con Egipto permitían el reparto de los hallazgos. Algunas de las piezas procedentes del yacimiento se exhiben actualmente en las vitrinas del Museo Arqueológico Nacional. “Es una ciudad impresionante que tiene de todo. Allí donde excavas encuentras algo”, reconoce Pérez Die.

Keops, los misterios del faraón que prostituyó a su hija para pagar la Gran Pirámide


ABC.es

  • La historiadora Aroa Velasco nos explica sus conclusiones en relación a la tumba que más enigmas atesora desde hace casi 5.000 años

esfinge-egipto-510x286

Desde que un grupo de arqueólogos del proyecto Scan Pyramids afirmaran que existe una sala oculta en la Gran Pirámide (una cámara en la que podrían estar los desaparecidos restos del faraón Keops), los misterios de esta gigantesca construcción edificada en Guiza vuelven a estar de moda.

Sin embargo, lo que tiende a olvidarse es que -además de los enigmas que ya atesora de por sí esta tumba– existen otros tantos atribuidos al monarca que la mandó edificar. Y es que, de él se dice que fue un soberano cruel y que estaba tan obsesionado con terminar su mausoleo, que llegó a prostituir a su hija para poder pagar los gastos. Una teoría que no comparte Aroa Velasco, historiadora especializada en el Antiguo Egipto y autora de la página Web «Papiros perdidos»: «Existen mucha leyenda negra en relación a Keops».

Para saber más: Lo que Napoleón Bonaparte vio dentro de la Gran Pirámide de Egipto y le dejó aterrorizado

Rodeado de misterios

Poco se sabe realmente sobre Keops más allá de lo que escribió el historiador griego Heródoto (quien visitó Egipto en el siglo I a.C. para tratar de recopilar sus vivencias). Su desconocido paso por este mundo ayudó a generar ese halo de ocultismo que, desde hace miles primaveras (cuando el primer faraón Narmer tomó el poder en el 3050 a.C.), sobrevuela la historia del Antiguo Egipto.

Los datos que han logrado atravesar las perdidas arenas del desierto y llegar hasta nuestros días nos dicen que fue alumbrado a lo largo de los años finales del 2.400 a.C. con el nombre de Jhufu o Jnum-Jufu. Un término este último que, para algunos investigadores como el popular José Ignacio Velasco Montes, vendría a significar «Jnum [el dios creador] me protege».

Para saber más: Papiros Perdidos Sienténse a la orilla del Nilo y disfruten de su historia

Keops fue el término griego con el que le denominó Heródoto después de haber investigado en primera persona la vida del que, a la postre, sería el segundo faraón de la Cuarta Dinastía. «Keops fue, probablemente, hijo de Snefru y Heteheres», explica Aroa Velasco en declaraciones a ABC. Su ascendencia a nivel paterno no podía ser mejor, pues su progenitor era amado por el pueblo (que lo consideraba un buen y un bondadoso gobernante) y había dirigido además varias expediciones militares exitosas contra los nubios y contra los libios. Por el contrario, su madre no era una mujer de alta cuna.

Más allá de la nobleza de sus padres (algo, con todo, básico para poder liderar al pueblo) Keops creció en un Egipto a caballo entre la III y la IV dinastía de Faraones. Un tiempo en el que la nobleza del Nilo comenzaba a cobrar importancia y se empezaba a hacer un hueco en las altas esferas de la región. «[Alrededor del rey se mantenía] una élite que, bien preparada, influía sobre la monarquía, pues deseaba asegurarse una vida, cómoda y agradable, sin necesidades en el presente y también en el ”Más Allá”. El rey era el eje del sistema y ejercía un poder “absoluto” sobre el país y las personas, las cosechas, etcétera», explica Montes en su obra.

Keops también vivió una época en la que el culto funerario había cobrado una importancia desmesurada para el desarrollo egipcio. Y es que, la obsesión de los líderes de la región de ser inhumados en mastabas primero, y pirámides después, provocó que se creara toda una economía alrededor de los enterramientos. «No eran solo ya el ajuar funerario, los sarcófagos, el lino para embalsamar, las joyas, los barcos para trasladar piedras, y un largo etcétera. Todo ello precisaba de una mano de obra especializada que, empujada por la demanda de objetos, se creaba y se multiplicaba», completa el experto.

La verdad de Keops

A la sombra de esta nueva mentalidad funeraria se crió Keops, quien vio con sus propios ojos como su propio padre construía varias pirámides (algunas de las cuales se vinieron abajo) hasta hallar una que estuviera a la altura de su grandiosidad. Al final, Snefru tuvo que hacer uso de su tumba cuando Jhufu contaba (dependiendo de los historiadores) entre 23 y 27 años. Fue entonces cuando dejó este mundo para partir hacia el más allá. Su relevo político lo tomó nuestro protagonista, que inició un reinado que se extendería entre 23 años (de 2589 a 2566 a.C. o de 2551 a 2528 a.C.) y más de 40. Este campo es otro que se debate entre el misterio y la realidad.

Uno de los datos objetivos que existe sobre su reinado es que Keops se casó hasta cuatro veces. Entre sus esposas destacaron –como determina Aroa Velasco a ABC- Henutsen y Meretites I. Ambas, hermanas suyas o mediohernanas. Con ellas llegó a tener varios hijos. Una práctica, con todo, habitual entre los faraones, quienes la entendían como una forma de evitar que su linaje se manchase con sangre plebeya. «Entre sus múltiples hijos hay que reseñar a Micerinos y a Khaefra», determina la historiadora especializada en Egipto.

En vida, además, se destacó como un gran líder militar. Un ejemplo de ello es que envió partidas militares fuera de los territorios de Egipto para mantener a raya a los nubios y a los nómadas que se dedicaban a atacar (de una forma sumamente molesta) a las caravanas de comercio egipcias.

Pero eso no significa, ni mucho menos, que fuera un santo. Y es que, también dirigió contingente de soldados dispuestos a extender los territorios del faraón al sur de su país. Además, reforzó las defensas ubicadas en la frontera con Nubia (principalmente una fortaleza iniciada por su padre) para evitar las amenazas constantes que sufrían los comerciantes que se desplazaban hasta la zona.

«Más allá de algunos datos biográficos, el resto son principalmente leyendas o mitos sobre su persona»

Otro de los datos verdaderos más destacados sobre su persona es que ordenó construir una gigantesca pirámide en Guiza(la futura «Gran Pirámide») para enterrarse cuando falleciera. Su construcción fue una de las grandes obsesiones del faraón, quien organizó varias expediciones militares a los alrededores de Egipto con el objetivo de conseguir ricos materiales con los que su complejo funerario pasase a la eternidad. «De [estas expediciones] hay estelas [que afirman que estuvo] en las canteras del Sinaí (buscando turquesas y otros materiales) o en Nubia (sobre todo en busca de oro)», añade Montes.

Keops también favoreció el comercio con regiones lejanas como el Líbano para poder construir con materiales exóticos el edificio que debería llevarle hasta el más allá. Algo para lo que fortaleció la ya de por sí imponente flota de buques que había construido su padre. «Más allá de estos datos biográficos, el resto son principalmente leyendas o mitos sobre su persona», añade Velasco en declaraciones en exclusiva a este diario.

Leyenda negra

Una vez comenzado su reinado, Keops pasó a la historia como un rey tirano y cruel que dirigía al pueblo con mano dura. Esta actitud contrastaba sumamente con la de su padre. Sin embargo, la realidad es que esta visión tan negativa del monarca ha llegado hasta nuestros días de la mano de Heródoto de Halicarnaso. Un historiador griego que, deseoso de recopilar la historia de los faraones, viajó hasta Egipto dos milenios después de la muerte de Jhufu y se dedicó a crear un perfil de nuestro protagonista en base a los testimonios locales.

Así fue como Heródoto formó opiniones como la que afirmaba que Keops era un déspota. Algo que deja sobre papel en sus textos: «Hasta el reinado de Rampsinito, según los sacerdotes, estuvo el Egipto en el mejor orden y en gran prosperidad; pero Keops, que reinó después, precipitó a los egipcios en total miseria. Primeramente, cerró todos los templos y les impidió ofrecer sacrificios; ordenó después que todos trabajasen para él».

Herótodo, quien afirmó en sus textos que Keops reinó 50 años, se atrevió incluso a señalar que nuestro protagonista prostituyó a su propia hija para poder pagar la finalización de su «Gran Pirámide».

«A tal extremo de maldad llegó Keops que, por carecer de dinero, puso a su propia hija en el lupanar con orden de ganar cierta suma, no me dijeron exactamente cuánto. Cumplió la hija la orden de su parte, y aun ella por su cuenta quiso dejar un monumento, y pidió a cada uno de los que la visitaban que le regalara una sola piedra; y decían que con esas piedras se había construido la pirámide que está en medio de las tres, delante de la pirámide grande, cada uno de cuyos lados tiene pletro y medio».

El historiador egipcio, tal y como explica Aroa Velasco, dijo también que Keops esquilmó absolutamente Egipto con la única obsesión de terminar su gigantesca pirámide y dejar su impronta para la posteridad. Todo ello, después de haberse proclamado dios. «Se identificaba como Ra, el dios del Sol, Esto se sabe gracias a que algunos de sus hijos se llamaron “hijos de Ra”. El inauguró esta tendencia en una época en la que la religiosidad solar estaba en pleno auge. Es como, si ahora, una persona se proclamase Papa», completa la historiadora a este diario.

Rompiendo mitos

1 – ¿Era Keops un tirano?

La visión más extendida sobre Keops es la que afirma que era un déspota. Sin embargo, la realidad es que esta visión fue ofrecida a Heródoto por los sacerdotes egipcios de la época. Los herederos de aquellos religiosos a los que el monarca arrebató el poder en el momento en que sucedió a su padre. «La documentación más fidedigna nos dice que Keops centralizó el poder sobre su persona de una manera brutal y eliminó muchos de los privilegios que tenían los sacerdotes, lo que provocó gran aversión hacia él y generó una leyenda negra que ha llegado hasta hoy», señala Aroa Velasco.

Montes es exactamente de la misma opinión. El autor, concretamente, señala en su obra que Keops tomó las riendas del país con «mano dura» hacia el clero, pues sustituyó a muchos de los sumos sacerdotes de Egipto para poner, en su lugar, a familiares de su confianza o personas afines a él.

«Keops centralizó el poder sobre su persona de una manera brutal y eliminó muchos de los privilegios que tenían los sacerdotes»

«Fue un rey rígido que no permitió que el gremio le utilizara, sino que los colocó en su sitio. Posiblemente recuperara una gran parte del poder que estaba en manos del clero y, sobre todo, debió recoger gran parte de las riquezas, exageradas, que tenían en cientos de templos a lo largo de todo el Nilo», determina el experto.

Keops, de hecho, cargó contra los sacerdotes no solo de forma económica, sino también a nivel religioso. Más concretamente, afirmó que él era el máximo exponente religioso de Egipto gracias a su divinidad. Esta forma de entender el culto aumentó, todavía más si cabe, las tensiones existentes entre el faraón y templos destacados como los dedicados a las divinidades de Path y On. «Keops adopta una actitud muy especial sobre estas influencias y resuelve las situaciones a su modo. Para ello inicia una etapa de nepotismo familiar y de amistades fiables», destaca Montes.

2-¿Llevó Keops a Egipto a una crisis económica brutal?

Según Aroa Velasco, nada más lejos de la realidad: «Es una leyenda que escribió Heródoto y que, posteriormente, han ido replicando los historiadores. La documentación fidedigna nos dice que no esquilmó Egipto. De hecho, sus sucesores pudieron construir dos pirámides más después de su muerte. La realidad es que Keops fue un muy buen administrador que concentró mucho el poder en su persona».

Al final, se podría decir que este faraón hizo algo que, posteriormente, se generalizaría: dedicar todos sus esfuerzos y los del pueblo egipcio a edificar un monumento funerario que pasaría a la historia. Algo que ya había hecho su padre.

3-¿Prostituyó a su hija para pagar la Gran Pirámide?

Es imposible corroborar esta leyenda, aunque es cierto que la pequeña pirámide que se halla cerca de la de Keops (la que presuntamente se habría construido con cada una de las piedras que los clientes del prostíbulo habrían ofrecido a la hija del faraón) parece pertenecer a una hermanastra de Jufu. Velasco entiende que todo es una invención de los sacerdotes en un nuevo intento de volver negro el recuerdo de Keops.

4-¿Se identificaba Keops con un dios?

El último mito sobre Keops es el que afirma –como ya hemos explicado- que instauró un culto propio. Son varios los autores que corroboran este hecho. Sin embargo, otros tantos no están de acuerdo.

La primera opción es la más aceptada. De hecho, algunos expertos como el profesor especialista en egiptología Robert M. Schoch determinan que se llegó a considerar el nombre de este faraón como sinónimo de santidad y buena suerte. Incluso se llegó a escribir en las tumbas de los fallecidos como «símbolo de santidad y protección». Sin embargo, también señala que esta religión centrada en el monarca cayó en desuso «durante el Imperio Medio y Nuevo».

El enigma de la pirámide

Además de por todos sus misterios anteriores, si por algo destacó Keops fue por ordenar edificar la Gran Pirámide. Una tumba de gigantescas proporciones (una de las antiguas 7 maravillas del mundo) levantada en la meseta de Guiza. Este mausoleo, sin embargo, guarda a día de hoy multitud de enigmas. Muchos de ellos, avivados de forma absurda por los seguidores de lo oculto.

El primero de ellos viene heredado, una vez más, desde los tiempos de Heródoto. Y es que, cuando este historiador visitó Egipto, fue informado por los sacerdotes de que el faraón había tardado solo 20 años en finalizarla.

«Los unos tenían orden de arrastrar piedras desde las canteras del monte Arábigo hasta el Nilo; después de transportadas las piedras por el río en barcas, mandó [Keops] a los otros recibirlas y transportarlas hasta el monte que llaman Líbico. Trabajaban por bandas de cien mil hombres, cada una tres meses. […] Para construir la pirámide, se emplearon veinte años […] En la pirámide está anotado con letras egipcias cuánto se gastó en rábanos, en cebollas y en ajos para los obreros; y si bien me acuerdo, al leerme el intérprete la inscripción, me dijo que la cuenta ascendía a mil setecientos talentos de plata», determina Heródoto.

Según algunos estudios, es imposible que únicamente se tardaran 20 años en construir la pirámide de Keops, así como los edificios colindantes y el camino de piedra que da acceso a la misma. Y es que, de ser cierto las jornada habrían sido maratonianas y tendrían que haber trabajado cientos de miles de hombres (algo imposible, según se dic,e para la época por la falta de mano de obra) Por ello, se ha barajado la posibilidad de que los egipcios no construyeran esta tumba, sino que se la hubieran encontrado y, posteriormente, hubiera sido reutilizada por el faraón.

«Tardaron poco tiempo en construirla porque eran antiguos, pero no tontos»

Sin embargo, hace pocos meses se desveló al mundo en el museo de El Cairo un papiro que, por primera vez en la historia, destrozó este mito. ¿La razón? Que en él, un inspector de obras llamado Mener detallaba pormenorizadamente la forma en la que se construyó la Gran Pirámide durante el mandato de Keops.

Así lo afirmaron, al menos, los arqueólogos Pierra Tallet y Gregory Marouard. Las anotaciones fueron realizadas en el año 27 del reinado de Keops. «Los faraones comenzaban a contar los años desde el momento en que empezaban a reinar», explica Aroa Velasco a ABC. Además, la experta nos ofrece su opinión en relación a esta disputa: «Tardaron poco tiempo en construirla porque eran antiguos, pero no tontos. Tenían conocimientos muy avanzados en geometría, astronomía y matemáticas».

El faraón perdido

Además del misterio de la construcción de la Gran Pirámide, Keops dejó un enigma más después de morir. Y es que, cuando los arqueólogos entraron en la tumba, no hallaron la momia del faraón en ninguna de las tres cámaras de la edificación (la del rey, la de la reina o la subterránea). Como explicación se han barajado varias teorías. Entre ellas, la que afirma que existe una cuarta sala en la que se encuentran los restos del gobernante acompañados de un gigantesco tesoro. Algo que apoya Zahi Hawass, ex ministro de Antigüedades de Egipto.

Con todo, la idea más extendida es que los cazadores de tesoros lograron acceder a la Cámara del Rey desde la parte superior de la pirámide y, tras descolgarse, expoliar la sala. A su vez, algunos arqueólogos mantienen que la momia de Keops fue sustraída por estos ladrones.

«Heródoto, durante su viaje, ya afirmó que la momia no estaba dentro de la pirámide. Él explicó que se había ordenado la construcción de una meseta subterránea para enterrar al faraón. A partir de ese punto, las teorías son muchas Y todas se basan en que hay un gran sarcófago vacío en la cámara del rey que fue puesto durante la construcción de la pirámide, pues es más ancho que los corredores. La idea más extendida es que la pirámide fue abierta por los musulmanes en los siglos X y XI, aunque otros dicen que fue saqueada incluso antes. Personalmente soy partidaria de esta última. En el Valle de los Reyes, de las dinastías XVIII a XX, las tumbas se saqueaban nada más enterrar al faraón. ¿Por qué en estas no se iba a hacer algo parecido?», añade Velasco a este diario.

Descubren que el faraón Tutankamón pudo alimentarse del pecho de su propia hermana siendo un bebé


ABC.es

  • Una nueva investigación basada en los hallazgos de la tumba de su supuesta nodriza afirma que el «rey niño» fue amamantado por una familiar

v0_masterEl famoso «rey niño» Tutankamón copa desde hace algunos meses las portadas de todos los periódicos por múltiples causas. La más famosa es la posibilidad de que, en su tumba, se encuentren escondidos los restos de su madre, Nefertiti, en una cámara secreta desconocida hasta ahora. Sin embargo, hace menos de un mes también volvió a saltar a las noticias después de que, tras analizar la tumba de Maya (su presunta nodriza) se descubriese una vasija cuyas inscripciones desvelan que la fallecida era realmente su hermana Meritatón.

En la pieza de cerámica, a su vez, se puede ver una pintura que muestra como Meritatón amamanta a un bebé durante un entierro. Las características de la misma han hecho pensar al ministerio de Antigüedades de Egipto que aquel niño era Tutankamón, lo que implicaría que su propia hermana dio el pecho al niño durante su infancia. Esta afirmación ha sido explicada por la propia entidad gubernamental en su página de Facebook y, posteriormente, ha sido replicada por varios medios como la revista especializada «Live Science».

La vasija de la discordia

En palabras del ministro de Antigüedades egipcio, Mamdouh Eldamaty, este descubrimiento se ha realizado durante las labores de limpieza y análisis de la tumba de Maya que se han llevado a cabo en las últimas semanas antes de la apertura al público de la misma. Esta tumba fue descubierta en 1996en Saqqara -un cementerio ubicado a 30 kilómetros de El Cairo- y, según creían los expertos, albergaba los restos de la nodriza de Tutankamón,Maya. Sin embargo, durante la preparación de la estancia para la exposición, los expertos han hallado una vasija con una inscripción real que cambiaría todo lo que se barajaba hasta ahora.

En la misma se sugiere, en primer lugar, que Maya no era la sólo la nodriza privada del rey, sino la medio-hermana del «rey niño». «Maya no es otra que la princesa Meritatón, la hermana o media hermana de Tutankamón y la hija de Akenatón y Nefertiti», ha señalado Alain Zivie, descubridor de la tumba y director de la misión arqueológica en Saqqara. A su vez, en la vasija fue dibujada una escena en la que (durante el entierro de Meketatón, una de las hijas de Akenatón -padre de Tutankamón-), una joven aparece dando el pecho a un bebé. Atendiendo a las característica de la pintura, el galo y sus expertos consideran que es muy probable que la figura femenina sea la joven y, el niño, el futuro faraón.

Zivie cree, además, que la tumba alberga multitud de pistas que corroboran esta teoría. «Los grabados muestran a Maya sentada en el trono real, y él está sentado sobre ella. Lo extraordinario es que son muy similares. Tienen la misma barbilla, los ojos, los rasgos de la familia», determina. El nuevo hallazgo ayudará a los investigadores a reconstruir la historia del rey Tut, quien asumió el trono alrededor de los 10 años y gobernó Egipto desde 1332 a 1323 a.C. Con todo, esta sigue teniendo multitud de intrigas. La primera de ellas es quién fue su madre. Y es que, aunque varias genéticas han identificado a Akenatón como su padre, el nombre de la progenitora sigue siendo difícil de corroborar al 100%.

¿Existió la figura histórica de Moisés?


ABC.es

  • Una hipótesis de Sigmund Freud sostiene que Moisés era un familiar del faraón Akenatón, sin sangre hebrea, que abandonó Egipto cuando las reformas monoteístas fueron rechazadas violentamente a la muerte de este monarca
¿Existió la figura histórica de Moisés?

Captura de la película «Exodus: Dioses y Reyes», con Christian Bale en el papel de Moisés

 

Comienza la restauración de la tumba de Tutankamón


EFE – El Mundo

Imagen del interior de la tumba. | Efe.

Imagen del interior de la tumba. | Efe.

El Consejo Superior de Antigüedades egipcio (CSA) y el Getty Conservation Institute, con sede en Los Ángeles (EEUU), han comenzado los trabajos de restauración y conservación de la tumba del mítico faraón egipcio Tutankamón.

El proyecto “incluirá un análisis científico de los problemas que afectan a las pinturas murales” de la tumba, situada en el valle de los Reyes, en la ciudad meridional de Luxor, según el director del instituto Getty, Tim Whalen.

“El objetivo final de nuestro trabajo con nuestros colegas egipcios es desarrollar un plan de conservación y mantenimiento a largo plazo para esta tumba que sirva como modelo para preservar sitios arqueológicos similares”, subrayó Whalen en relación con el proyecto, que tendrá una duración de cinco años.

Por su parte, el secretario general del CSA, Zahi Hawas, mostró su alivio por el comienzo de los trabajos de restauración, ya que, según confesó, se habían detectado varias manchas en las paredes que habían sido motivo de preocupación.
La tumba más visitada

La tumba de Tutankamón, cuyos secretos están expuestos en el museo arqueológico de El Cairo, es hasta la fecha la única de las 26 tumbas halladas en el valle de los Reyes que se encontraba prácticamente intacta en el momento de su descubrimiento. Fue hallada el 4 de noviembre de 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter, que trabajó en ella durante dos décadas.

La primera fase del proyecto del CSA y del instituto Getty, que durará dos años, incluye el registro de las condiciones de la tumba y sus muros, el análisis y el diagnóstico de las causas de su deterioro y el diseño de las intervenciones necesarias. Las dos siguientes fases, que llevarán otros tres años, consistirán en la aplicación del plan de conservación que se decida aplicar sobre la tumba y sus muros.

Asimismo, se desarrollará un programa para el control de las condiciones de mantenimiento de la tumba y para las visitas del monumento. EL CSA explica que el lugar donde descansaron los restos del faraón niño, que gobernó entre los años 1361 y 1352 a.C, es uno de los monumentos más visitados del Valle de los Reyes, situado en la orilla este del Nilo. Precisamente, su fama ha sido su maldición, ya que el elevado número de visitantes ha contribuido al deterioro al que ahora se intenta poner solución.