El tesoro perdido de Magnum


El Pais

  • La Fundación Canal acoge las 82 fotografías de la primera exposición de la agencia, desaparecidas hace 52 años

Ruinas del Puente Isabel en Budapest (Hungría) en 1954. / Jean Marquis

La caja de embalaje es igual a las que se utilizan para guardar y transportar las obras de arte de cualquier exposición. Los listones de madera y los anclajes están perfectos. El tiempo, casi sesenta años, la ha oscurecido, pero no estropeado. Dentro, empaquetadas con un cuidado exquisito, se encontraban 83 copias vintage, montadas en cartón de fibra, junto a las cartelas en las que se recogen los títulos y autorías de las obras. Eran las fotografías originales de ocho legendarios artistas de la agencia Magnum: Werner Bischof, Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, Ernst Haas, Erich Lessing, Jean Marquis, Inge Morath y Marc Riboud; ocho reportajes míticos que integraron la primera exposición de la cooperativa.

Con el título de Magnum Photo Gesicht der Zeit (El rostro del tiempo), la muestra recorrió cinco ciudades austriacas entre junio de 1955 y febrero de 1956. Alguien recogió todo el material de la exposición y lo guardó en los estantes de uno de los almacenes del Instituto Francés de Innsbruck (Austria), donde permaneció hasta que en 2008, por pura casualidad, fue encontrado en perfecto estado. Lorenza Bravetta, directora de Magnum Photos para Europa, explica lo ocurrido diciendo que entonces no se controlaba tanto el proceso y que incluso ahora pueden ocurrir hechos similares. “No había mala intención de nadie. Fue un despiste felizmente resuelto”, apunta.

El embalaje de tablas, junto al texto de presentación de la exposición original y el poster, es la primera pieza que se muestra en la recreación de la exposición que bajo el título de Magnum’s First se puede visitar en la Fundación Canal. Antes ha sido vista en Viena, Hamburgo, Munich y Fellbach y después seguirá itinerando por todo el mundo.

La exposición no solo es importante por ser la primera de quienes convirtieron el fotoperiodismo en arte, sino que se presenta de la manera exacta en la que lo decidieron en su momento sus autores, a excepción de Robert Capa, muerto en Vietnam en 1954 (ayer se cumplía el centenario de su nacimiento). Los demás eligieron sus propias series y decidieron cómo querían que fueran expuestas para destacar los revolucionarios principios de Magnum desde su fundación, en 1947: el ojo fotográfico, lo especial del instante y la proximidad al objeto, unos preceptos que trastocaron la forma de ver el mundo y el concepto de la fotografía. El sorprendente montaje de Enrique Bonet, en el que se recrea un almacén de posguerra, invita a contemplar los trabajos de cada artista.

Inge Morath (Graz, 1923-Nueva York, 2002) expone poéticas mágenes tomadas en los elitistas distritos londinenses de Soho y Mayfar para la revista Holiday.

Frente a Morath está Robert Capa, famoso ya entonces en todo el mundo por sus imágenes de guerra y en especial por las de la guerra civil española. Las tres instantáneas de Capa, elegidas por Ernst Haas, fueron tomadas en Biarritz en 1951, 14 años después de que el fotógrafo conmoviera al mundo con las imágenes del bombardeo de Bilbao. En ellas, mayores y pequeños participan en unas fiestas populares entregados al baile y a la comida. Las toma arrodillado en el suelo para ser fiel a la alegría que viven en ese momento los niños.

De Werner Bischof (Zúrich, 1916-Trujillo, Perú, 1954) se muestran siete fotografías de sus viajes por el mundo. Algunas de ellas como el niño húngaro llorando o el flautista solitario en los Andes o la bailarina de Bombay, son iconos mundiales de la fotografía.

La parte central de la exposición la ocupa Henri Cartier-Bresson (Canteloup-en-Brie, 1908- Montjustin, 2004) con su célebre reportaje sobre Gandhi realizado en 1948 y considerado por muchos como la cumbre del fotoperiodismo mundial. En 18 imágenes se narran los últimos días, el asesinato y el funeral de Gandhi y fueron publicadas por la revista Life. Capturadas con su Leica, el fotógrafo trabaja desde el mismo centro de la historia. Las multitudinarias escenas de dolor en el cortejo fúnebre o el esparcimiento de las cenizas en el río Summa son obras maestras que mantienen intacta la emoción a los ojos del espectador.

Erich Lessing (Viena, 1923) es conocido por sus imágenes sobre la desvastación tras la II Guerra Mundial. Para la exposición escogió imágenes de niños tranquilos y alegres durante la Viena ocupada. Se les ve jugando entre los tanques o mirando cómo la policía realiza maniobras de guerra mientras se entretienen ajenos al drama.

Ernst Haas aporta el reportaje realizado para el rodaje de Tierra de faraones (1955), la superproducción de Howard Hawks. La cámara de Lessing recoge de manera estremecedora el infierno que vivieron las 4.000 personas que participaron en el filme debido al calor terrible del desierto, el hacinamiento que sufrieron los miles de figurantes, las tormentas de arena y el ayuno durante el Ramadán.

Jean Marquis (Armentiéres, 1926) y Marc Riboud (Lyon, 1923) cierran la exposición con sendas series de trabajos costumbristas. El primero con diez fotografías tomadas en Hungría, en 1954. El segundo, con una docena de personajes solitarios entre los que se incluye un hombre que arrastra un enorme retrato con una imagen de Tito que acaba de ser utilizado en un mitin.

Magnum’s First. Hasta el 19 de enero de 2014. Fundación Canal. Mateo Inurria, 2. Entrada libre.

Aquella brillante promoción de 1758


El Pais

Retrato de un dibujante, de José del Castillo.

Ocho jóvenes artistas españoles, pensionados de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, deambularon por las calles de Roma cuaderno en mano entre 1758 y 1764. Tributo a la eterna belleza de la ciudad y a la capacidad de asombro propia del aprendizaje, el Museo del Prado ha organizado una muestra en torno a aquellos libritos, que, con el tamaño de un octavo mayor, sirven de testimonio de los deberes escolares, los anhelos estéticos, las anotaciones propias de un diario y otras particularidades de la cotidianidad sobresaltada del estudiante en el extranjero.

Cuatro de aquellos cuadernos, más uno de Goya, que no acudió a Roma en 1771 en calidad de alumno, sino por propia iniciativa y ya convertido en todo un maestro, ocupan en un acierto escenográfico de tintes dramáticos el centro del espacio consagrado por la pinacoteca madrileña a la muestra Roma en el bolsillo. Cuadernos de dibujo y aprendizaje artístico en el siglo XVIII. Esperan al visitante hasta el 19 de enero en la penumbra que la conservación de la obra en papel exige y suspendidos en el aire a la altura precisa en la que uno los sostendría en sus manos. Para subrayar el efecto deseado, uno de ellos, obra de José del Castillo, que aporta tres de las cinco piezas, descansa abierto por una página en la que se puede contemplar el retrato de un dibujante haciendo lo propio.

Los otros dos son el célebre Cuaderno italiano de Goya y el único que se conserva de los días romanos de Mariano Salvador Maella, maestro del dibujo. Los cinco son propiedad del Prado, además de adquisiciones recientes. En 1990 se compraron los de José del Castillo, que nunca habían sido expuestos (ni tampoco estudiados a fondo). En 1993, se adquirió el de Goya y en 2005, el de Maella.

Al fondo, en el interior de una vitrina, se pueden contemplar otros tres ejemplos, propiedad de la Biblioteca Nacional, el Meadows de Dallas y el MNAC, y firmados por Domingo Antonio Lois de Monteagudo, Antonio Primo y Domingo Álvarez de Enciso, miembros todos de aquella brillante promoción de 1758. De las notas artísticas que tomaron los pensionados José de Villanueva, que luego proyectaría el edificio del Prado, Isidro Carnicero y Antonio Martínez de Espinosa, no se guardan pruebas.

La lista de los agraciados con la beca y la de las tareas que esta comportaba se exponen bajo un grabado de la ciudad de Roma, “la más bonita de cuantas se conservan”, a juicio del comisario José Manuel Matilla, jefe del Gabinete de Dibujos y Estampas del Prado. Obra de Giuseppe Vasi, se grabó para el rey Carlos III, y en la exposición permite localizar con la imaginación las idas y venidas de los pensionados, que copiaban escultura clásica, pinturas renacentistas, obras barrocas o desnudos en la Accademia del Nudo, creada a tal efecto por el papa en el Campidoglio.

Las obligaciones de los estudiantes venían descritas en las Instrucciones para el director y los pensionados del Rey en Roma de pintura y escultura, cuyo punto 28, redactado por Felipe de Castro, establecía que los estudiantes debían traer “siempre consigo libros de memoria en que apuntar las obras más dignas que encuentren en los templos, palacios, jardines y fuentes, y los adornos antiguos y modernos donde quiera que los hallen”. Como suele ser norma, cada cual hizo de la aplicación de aquellas reglas lo que buenamente pudo… o quiso: si el becado Castillo las aplicaba con metódico afán, el trabajo de Maella siempre estuvo dominado por la heterodoxia de su mirada. En unos y otros casos, estos testimonios, escribe Matilla en el espléndido catálogo, impreso con el formato de un cuaderno de notas, permiten “analizar el pensamiento de un artista, manifestado en su modo de dibujar”.

Aquel dieciochesco Erasmus pictórico nunca se repetiría. Seguramente, aventura Matilla, por demasiado ambicioso: inspirado por los programas educativos de la Academia Francesa, obligaba a los artistas a pasar seis años lejos de España, acaso demasiado tiempo para el temperamento de un aprendiz con ansias de triunfar en casa.

La muestra se completa con 22 dibujos independientes, que eran enviados a la Academia de San Fernando y que permiten comparar las diferentes formas de representar un mismo modelo de los becarios, así como otra veintena de cuadernos, incluidos algunos extranjeros, aunque todos ellos italianos, como el Pronti, anónimo, o los de los artistas Edme Bouchardon, Carlo Spiridione Mariotti, Joshua Reynolds, Frédéric Nepveu o el Álbum Vallardi, de la neoclásica suiza Angelika Kauffmann.

Un acuerdo firmado entre el Prado y la multinacional Samsung, flamante miembro corporativo del museo en calidad de “colaborador tecnológico”, ha permitido colocar en la sala 25 tabletas que, estas sí, pueden ser manoseadas a su antojo por los visitantes para descubrir los secretos de los delicados cuadernos, cuyo contenido ha sido debidamente digitalizado. Los tesoros contenidos en estos ingenios también se alojan en un microsite en la página web del Prado. Lo que en la dimensión virtual aguarda es un exhaustivo catálogo razonado que, por su propia naturaleza, permite la consulta de una información amplísima y no sujeta a las contingencias, económicas y de espacio, del viejo papel.

Pissarro, primera gran cita en España


El Pais

M. MORALES / L. ALMODÓVAR / Á. DE LA RÚA

No es común contemplar con tanta nitidez ese momento estelar que marca el paso de lo viejo a lo nuevo; de lo anterior a lo siguiente; de lo que fue a lo que será. El milagro de la evolución pictórica se obra ante los ojos del visitante en la exposición Pissarro, que el Museo Thyssen inaugura el martes (hasta el 15 septiembre) y que luego se trasladará a CaixaForum, en Barcelona, en la distancia que media entre los lienzos Orillas del Oise, Pontoise (1867) y Louveciennes (1870). Es el fabuloso tránsito entre el notable intérprete de las enseñanzas de Corot, Courbet o Dauvigny al temprano apóstol de la revolución impresionista. Las pinceladas se desmenuzan, la luz se vuelve espaciosa, los colores se expanden hacia nuevas dimensiones.

Camille Pissarro (Santo Tomás, Antillas, 1830-París, 1903) nunca abandonaría ese credo. Tampoco dejaría atrás a aquellos muchachos (Monet, Cézanne, Gauguin, Renoir), compañeros de caballete nacidos una década después que él y con vivencias tan distintas a las suyas: Pissarro, hijo de padre judío y madre criolla, nació en ultramar y aprendió a pintar en París y en Venezuela, antes de entregarse a la vida rural solo interrumpida por la agitación urbana cuando ya no quedó más remedio.

Con ellos (y con otros, como Van Gogh) ejercería de padre y de hermano mayor, de amigo y de aglutinador de voluntades. Fue maestro, pero también discípulo. De Monet, claro, con quien empezó a ver la realidad de otra manera en Louveciennes, y de Cézanne, cuyas composiciones geométricas se deslizan entre las pinceladas de El camino de Ennery (1874), el único prestado por el Museo D’Orsay de los 79 cuadros incluidos en la muestra del Thyssen (que aporta seis obras), la primera consagrada al artista en España.

Dice mucho de su buen talante (transparentado en el epistolario mantenido con su hijo Lucien, recientemente rescatado por la jovencísima editorial La Micro) el hecho de que fuera el único de los nuevos cachorros de la pintura moderna que participó en las ocho exposiciones impresionistas, celebradas entre 1874 y 1886. Redactó, además, los estatutos de la cooperativa con la que el grupo amagó con emanciparse del mercado, más o menos cuando la crisis ahogó a Francia durante la guerra prusiana, en los años setenta del siglo XIX.

Antes de que sus más destacados miembros se convirtieran en verdaderas máquinas de hacer dinero en vida, y mucho antes de que, en muerte, el solo recurso a su marchamo convierta, como saben bien en el Thyssen, cualquier exposición impresionista en un acontecimiento social.

Guillermo Solana, director artístico de la fundación, que aquí dobla como comisario, ayudado por Paula Luengo, ha sorteado cuidadosamente la tentación de emplear la palabra mágica que conjura a las masas: la muestra se llama Pissarro a secas y no, pongamos por caso, Pissarro, el primer impresionista. “Creo en los nombres instantáneamente reconocibles, y este lo es”, aseguraba la semana pasada en mitad del montaje de la muestra Solana, a quien algunos afearon que titulase Impresionismo y aire libre una reciente muestra sobre paisajismo con un arco temporal ciertamente más amplio.

No es la única turbulencia que agita la tranquilidad de los caminos, gran tema de Pissarro, de esta sensacional muestra. Una de las vistas urbanas del recorrido, Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia (1897), propiedad de la colección Thyssen, y por lo tanto, del Reino español, está en el centro de una reclamación de los descendientes de Lilly Cassirer Neubauer, abuela de Claude Cassirer, fotógrafo ya fallecido, quien en 2005 demandó al museo madrileño la devolución del cuadro, valorado en 13,7 millones.

Lilly Cassirer, judía que logró huir de la Alemania nazi, se vio forzada a deshacerse de la obra para obtener un visado con el que poder salir del país. Tras la guerra, reclamó judicialmente el lienzo y en 1958 el Gobierno federal alemán la reconoció como su propietaria legal. Le fueron entregados 120.000 marcos en compensación.

El actual litigio llegó a un punto y aparte en mayo de 2012, cuando la reclamación fue desestimada por un juzgado de California. Ante esa decisión aún cabe recurso. El cuadro de la discordia se sitúa hacia el final de la muestra, que Solana ha organizado atendiendo a criterios espaciales y cronológicos, que, después de todo, son los más imparciales.

Una paleta que dejó de ser herramienta para convertirse en obra de arte da la bienvenida, junto a un autorretrato del año de su muerte, a un viaje por el siglo XIX francés, de Louveciennes, Pontoise o Éragny, quintaesencia de las somnolientas provincias adoradas por Pissarro, atento entomólogo de la vida campesina, a la agitación de París o la belleza industrial de Rouen o Le Havre.

“Hay un cambio fundamental entre el artista del agro y el de la ciudad, adonde se mudó cuando una infección ocular le obligó a dejar de pintar al aire libre”, aclara Solana. La contemplación del mundo desde la habitación de un hotel a través de una ventana, acentúa la melancolía del tardío Pissarro hasta difuminarla en las brumas que asoman en vistas como la que inmortalizó sobre el puente de Charing Cross. Con la idea del campo en el recuerdo, a lo lejos, el visitante creería ver asomarse el siglo XX, con sus vanguardias feroces y su voraz pulsión autodestructiva.

Los despojos de la Expo de Shanghái


El Pais

  • Paseo por lo que queda del recinto de la Exposición Universal de 2010

El Pabellón de España durante la exposición. / Zigor Aldama

Da pena caminar por el recinto de lo que fue la Exposición Universal de Shanghái. Nada más salir de la nueva estación de metro, ubicada al lado del pabellón de China -reconvertido en un museo de arte con poco tirón- lo primero que llama la atención es la falta de vida. Por estas calles caminaron sin descanso, hace tres años, hasta 73 millones de visitantes. Ahora, hay que aguzar la vista para encontrar algún ser vivo, y en las vacías carreteras de seis carriles, por las que circularon los vehículos eléctricos llamados a combatir la polución de la megalópolis, solo falta la típica bola de hierba empujada por el viento para acrecentar la sensación de estar en un desierto. De asfalto, eso sí.

A pesar de que su existencia estaba limitada inicialmente a los seis meses que duró el macroevento, organizado en superlativo para ser el más grande, el más caro y el más concurrido de la historia, varios pabellones todavía están en pie. La estupa que construyó Nepal, réplica de Swayambhunath en Katmandú, es ahora un esqueleto con la cabeza dorada, y los cúbicos espacios que ocuparon algunos países europeos languidecen con fachadas llenas de heridas y colores asesinados por el sol.

La única actividad de estos casi 3 kilómetros cuadrados de la zona de Pudong se concentra en unas pocas parcelas tomadas por grúas y habitadas por obreros que sorben ruidosamente sus sopas de fideos instantáneos. Así, es difícil adivinar cómo se cumplirán los objetivos marcados en el 12º Plan Quinquenal del Partido Comunista, que prevé convertir este lugar en el nuevo motor de crecimiento económico del centro financiero del país, y pretende llenarlo de infraestructuras dedicadas al arte, la cultura, el comercio y la tecnología.

De momento, además del nuevo Museo de Arte, solo están en uso el Mercedes-Benz Arena, donde se organizan algunos grandes conciertos, el pabellón de Arabia Saudí, cuyo presupuesto superó los 100 millones de euros para alcanzar el récord del más caro jamás construido, y algunos de los mastodontes de acero y cristal que albergan oficinas gubernamentales. No deben de estar muy concurridas, porque el personal de seguridad ronca en la garita. Eso sí, todo el recito está plagado de vallas que impiden el acceso al resto de los edificios.

También al que alojó el pabellón de España. Hay que caminar un buen trecho hasta llegar al ‘cesto’ de Benedetta Tagliabue, la punta de lanza de una gran participación española que también contó con la presencia de Madrid, Barcelona y Bilbao en espacios propios. El gobierno central gastó 72 millones de euros en su intento de promocionar la imagen del país en China. Y lo consiguió gracias a Miguelín, el muñeco gigante ideado por Isabel Coixet, que ahora hace las delicias de los visitantes en el Museo de la Expo, y gracias también al espectacular diseño del pabellón.

Las sinuosas formas del revestimiento vegetal, que creaban ideogramas chinos y formas diferentes según el ángulo desde el que se miraba el edificio, le dieron al recinto español la medalla de bronce de la Expo, un galardón que suponía el indulto de la obra de Tagliabue. Iba a convertirse en la referencia del mundo cultural español en China. Se especuló con su uso como sede del Instituto Cervantes, o como invernadero para empresas españolas.

Pero lo cierto es que, ahora, se lo come el moho. Las planchas de mimbre se caen a pedazos, y la hierba trepa por doquier. El sol ha ennegrecido el revestimiento, que estaba diseñado para soportar las inclemencias meteorológicas de seis meses, no de tres años. Y todavía no se ha decidido cuál será su uso. Fuentes del Consulado en Shanghái aseguran que las negociaciones van a buen ritmo, pero que no se puede confirmar nada. Por lo visto, es necesaria una gran inversión para que el edificio recobre la vida. Y España no va a poner un solo euro para hacerle el boca a boca y evitar un nuevo cadáver en la Exposición Universal.

La recreación de un delirio nazi


El Pais

  • Alberto de las Heras plasma en ‘Germania’ la fantasía de la capital imperial que Hitler quiso erigir

De entre los muchos delirios de Hitler, hubo uno que tenía nombre de ciudad pero que no pudo levantar, Germania, la que estaba llamada a ser la nueva capital imperial, que nacería de la demolición de parte del centro de Berlín. El artista Alberto de las Heras (Barakaldo, 1973) se empapó de esta y otras historias en sus años de viajes a Berlín, una urbe en la que siempre se ha sentido “como en casa”. Aquel conjunto de edificios que el Führer encargó al arquitecto Albert Speer inspiró a De las Heras para su exposición de dibujos, acrílicos y acuarelas que pueden verse en la madrileña Fresh Gallery hasta el 14 de marzo.

“He querido contar la degeneración de la sociedad alemana de los años treinta y cómo los nazis sometieron a su país desde el abuso de poder pero también con la seducción y con la propaganda de las promesas de una nueva sociedad”, dice De las Heras delante de sus obras.

La primera parte de la muestra Germania es una serie de cinco dibujos a lápiz que recrea las ruinas imaginarias de Berlín tras la derrota a manos de los aliados. Son las consecuencias de la locura nazi. En contraste, entre esas montañas de escombros posan, como fantasmas, modelos vestidas con las primeras colecciones del diseñador Christian Dior, las creadas entre 1946 y 1950. “Mujeres con corsés, grandes faldas y una estética más conservadora. Era el llamado new look, la moda que surgió en Europa y que recordaba a la vieja aristocracia”, señala De las Heras, que ha trabajado de ilustrador para modistos como Antonio Alvarado, Carlos Díez y Ana Locking.

Detalle de una de las obras de la exposición ‘Germania’ de Alberto de las Heras.

A continuación se exhiben varios cuadros con los que De las Heras ha pintado la Germania “monumental y desmesurada, de edificios y plazas deshumanizadas” que Hitler imaginó pero que solo se pudo esbozar “en unos planos, unas maquetas y un par de edificios” por culpa de la Segunda Guerra Mundial, que convirtió a Speer en ministro de Armamento y Guerra. Entre esas pinturas destaca La noche I, una vista aérea nocturna de la polis que iba a ser el orgullo del Tercer Reich escoltada por retratos de personajes -unos inventados y otros reales-, como el de la mujer de Speer o el del conde Claus von Stauffenberg, que protagonizó uno de los atentados contra Hitler que estuvieron más cerca del éxito. De las Heras llama la atención sobre “un cuadro importante” de exposición, La noche II (Magnus Hirschfeld), que muestra a nazis arrojando libros a una hoguera. El nombre que acompaña al título de esta obra es el del médico judío alemán que se atrevió a defender los derechos de los homosexuales en la Alemania hitleriana.

El recorrido por Germania acaba en las víctimas, con las acuarelas “de un hipotético catálogo de objetos confiscados a los judíos”. Obras de pequeño formato con las que De las Heras muestra, como si fuesen documentos reales, con su sello y su número de serie, una pequeña selección de lo que los nazis confiscaban a los judíos: arte, porcelanas, ropa, candelabros, instrumentos… Además de sus posesiones, esos judíos perdieron sus casas para que se levantara en su lugar aquella fantasía arquitectónica que finalmente nunca vio la luz.

Una década con La Casa Encendida


El Pais

La Casa Encendida

La Casa Encendida

La Casa Encendida cumple diez años, y no necesita encender diez velas para dar luz, como ya lo hace, a la cultura, el arte, la ecología y la educación. Fue un 2 de diciembre de 2002 cuando La Casa Encendida, una iniciativa de la Obra Social de Caja Madrid, abría sus puertas en un antiguo edificio de la ronda de Valencia que otrora fuera casa de empeños y, tras una minuciosa rehabilitación, ha sido escenario desde entonces de una intensa programación, con más de 12.000 actividades.

Cursos, talleres, debates, exposiciones, mesas redondas, conciertos y actividades en torno a lo audiovisual han sido la excusa y el motivo por los que más de cinco millones y medio de visitantes han acudido a La Casa Encendida en su primera década de vida. Durante la jornada de ayer, domingo, en centro abrió las puertas al público para celebrar por todo lo alto el aniversario en un día lleno de actividades. Nosotros hemos querido rendir homenaje a los primeros diez años de existencia de La Casa Encendida acompañando a su director, José Guirao, en un paseo por la memoria y recuerdos de los mejores momentos de este acogedor hogar de alumbramiento a la cultura desde 2002.

La exposición Warhol sobre Warhol, en noviembre de 2007, se celebró con la excusa del quinto cumpleaños del centro. No abarcaba solo la faceta de Andy Warhol como icono del pop art, que también, “sino que además mostraba cómo había utilizado otros formatos como la Polarid, fotomatones o retratos fílmicos, de manera que el artista y cineasta consiguiera introducir el género de la propia biografía a la historia del arte”.

Paisaje Rimbaud es otro de los grandes hitos de la historia de La Casa Encendida. En 2011 el espacio albergaba una gran retrospectiva sobre el poeta, sus manuscritos, su cartas… “Invitamos a Patti Smith para que participara con un concierto”, recuerda Guirao. La tesis sostenía que Rimbaud no era solo un poeta del siglo XIX, “también pudo ser un poeta del siglo XXI o incluso XXII”. Su influencia en el movimiento hippie, en la generación beat, la libertad sexual y la modernidad de su obra son el origen del arte de muchos artistas. Entre otros de la propia Patti Smith.

El homenaje a John Cage ha sido uno de los momentos estelares de La Casa Encendida según su director. Un festival que duró una semana e incluía conciertos, mesas redondas y proyecciones de la figura del músico, y que se remató con una performace, Una casa llena de música. “Llenamos toda la casa de músicos que tocaban distintos instrumentos. El público se iba moviendo por los espacios y las salas. Duró todo el día, fue apasionante”, asegura Guirao.

Mientras tanto… Iván Zulueta era el título de la exposición compuesta por un sinfín de fotografías Polaroid que el artista y director de cine vasco expuso de forma inédita en La Casa Encendida. “Zulueta se dedicó a hacer unas 10.000 polaroid a lo largo de su vida. Todas maravillosas. Nosotros seleccionamos unas 1.200, vino el propio artista a la inauguración. Ese momento de reencuentro con el gran maldito de la cultura española fue muy bonito”, relata el director del centro. La muestra también incluyó un ciclo de todos sus cortos, que habían sido el germen de su cine largo.

El artista fallecido Juan Muñoz ha sido otro de los grandes homenajeados por la institución con sede en la madrileña Ronda de Valencia. En La voz sola. Esculturas, dibujos y obras para la radio, se reprodujeron todas las performances que Muñoz había ideado. Recuerda José Guirao que además John Berger leyó uno de sus textos. “Se trataba de recuperar la presencia, la ausencia y el sonido de Juan”.

La exposición La caballería roja proponía otra mirada a la Rusia soviética y las vanguardias entre 1917 y 1945. El director y Rosa Ferré, comisaria de la muestra, consiguieron enseñar la otra cara de las vanguardias; no como siempre se habían presentado, sino como víctimas de la revolución. “Queríamos hacer una reflexión de cómo la creación y el poder siempre tienen fricción. Y el caso de las vanguardias es extremo, porque sufrieron una gran represión por parte de Stalin”.

Otro de los eventos magnos del centro se puede visitar estos días en la sede madrileña. Se trata de HONNI soit QUI mal y pensé, dedicada a los últimos diez años de creación de Louise Bourgeois. Esta exposición, comisariada por Danielle Tilkin, es un homenaje a la labor final de la artista, fallecida en 2010 y que, según el director del centro, “es quien más ha ayudado a entender el arte contemporáneo”.

Además de las continuas exposiciones, La Casa Encendida es conocida por sus conferencias y encuentros con autores. Desde las premio nobel de la Paz, Shirin Ebadi y Jodi Eilliams a Juan Goytisolo, pasando por Vandana Shiva, John Berger, Isabel Coixet , Lydia Cacho o Abbas Kiarostami. Guirao destaca la conferencia de Goytisolo e Ignacio Ramonet titulada El mundo árabe después de las agitadas primaveras.

Los conciertos y ciclos musicales han sido, durante estos diez años, uno de los sellos de la casa. Patti Smith, Mouse of Mars, las Cobra Killers o Joan as Police Woman. En el siguiente vídeo se pueden ver a algunos de los artistas que participaron en el festival de Electrónica que se celebró en abril de 2005.

El otoño se viste de arte


El Pais

  • Un repaso a las próximas exposiciones en los museos y galerías más importantes del país

Vuelve septiembre, y con él la vuelta al trabajo y a los colegios. Las galerías y museos más importantes del país también se renuevan en vistas al comienzo del nuevo curso. Cada casa de arte saca en esta época el as de la manga que se había guardado, que servirá como carta de presentación de sus colecciones y exposiciones temporales durante el año.

Museo del Prado: El plato fuerte que presenta esta temporada el museo es la exposición temporal El joven Van Dyck, que profundiza en las obras pintadas por el renombrado artista flamenco antes de partir de Amberes a Londres a finales de 1620, periodo durante el que el joven Van Dyck trabajó al servicio de Rubens. Del 20 de noviembre al 3 de marzo de 2013.

A partir del 30 de octubre también se podrá visitar en el museo la muestra de paisajes que Martín Rico (1833-1908) uno de los artistas más relevantes del panorama artístico de la segunda mitad del siglo en España y pionero en la introducción del paisaje realista en este país. Los 12 óleos y 40 cuadernos del artista componen la exposición más amplia que se ha elaborado nunca sobre el pintor madrileño. Con Martín Rico el Prado continúa con su línea de recuperación y puesta en valor de los principales maestros de la pintura española del siglo XIX. Del 30 de octubre al 10 de febrero.

Museo Reina Sofía: A partir de este mes, la pinacoteca apuesta por Fluxus to the peole, un homenaje al movimiento fluxus, que este año cumple medio siglo desde que el artista George Maciunas lo impulsara en Wiesbaden (Alemania) en 1962. Su precursor ya se declaró contra el objeto artístico tradicional como mercancía, proclamándose a sí mismo como “el antiarte”. El movimiento, que ha ocupado un lugar secundario en las narraciones del arte contemporáneo, se sitúa en un espacio superficial entre crítica institucional, arte conceptual y performance.

El programa multidisciplinar, que se presentará a partir del próximo 21 de septiembre en el museo, aproximará al público a uno de los movimientos artísticos, musicales y literarios más importantes surgidos desde la década de los sesenta. En las actividades previstas para el 21 y 22 de septiembre, los asistentes podrán, por un lado, participar en las Fluxolimpiadas (Patio de Nouvel), que incluirán diferentes juegos de carácter deportivo; y en los Eventos de Calle (Claustro y primera planta, Edificio Sabatini), realizados por el Equipo Joven del Museo, consistentes en representar acciones cotidianas de nuestra vida diaria que pasan desapercibidas.

Museo Thyssen-Bornemisza: Después de tres meses, la exposición de Hopper dice adiós en el Thyssen y pasa el relevo a otro de los grandes artistas de finales del XIX y principios del XX, Paul Gauguin. El museo recupera la obra del artista francés en la etapa de su huida a Tahití, donde recuperó el primitivismo a través del exotismo. Este es precisamente el hilo conductor de Gauguin y el viaje a lo exótico, una amplia selección que descubre de qué forma el viaje hacia mundos supuestamente más auténticos produjo una transformación del lenguaje creativo, y en qué medida esta experiencia condicionó la transformación del modernismo.

El itinerario que propone Paloma Alarcó, jefe de Conservación de Pintura Moderna del museo Thyssen-Bornemisza y comisaria de la muestra, mostrará al visitante los frutos de las exploraciones artísticas de Gauguin, Matisse, Kandinsky, Klee o Macke, entre otros, así como la impronta de Gauguin en los expresionistas alemanes y los fauves franceses, poniendo así de manifiesto cómo la figura de Gauguin se alza como el creador de un nuevo canon exótico que sirvió de arranque de los lenguajes de la modernidad de las primeras décadas del siglo XX.

CAC Málaga: El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga apuesta esta temporada por dos artistas que ahondan en la fotografía, la instalación y la reinterpretación de la obra clásica: Por un lado, el brasileño Vik Muniz (del 4 de septiembre al 2 de diciembre) presenta, en más de 100 fotografías, escenas cotidianas, rostros de famosos y personas anónimas. El artista juega con la imaginación del espectador y emplea en sus trabajos materiales nada convencionales. La Gioconda de Leonardo Da Vinci o la Medusa Marinara de Caravaggio vistas como nunca antes.

Erwin Wurm: (Del 21 de septiembre al 11 de noviembre). La instalación, pieza central de la exposición, estará en el espacio central (sala 2) del centro. Las esculturas estarán en el espacio proyectos, en el que también se instalará una pantalla con un video. El otro vídeo se verá en el espacio 5 del centro.

Fundación Juan March: Bajo el nombre La isla del tesoro, la exposición que alberga la casa March contiene una muestra de 180 piezas –pinturas, esculturas, obra sobre papel, libros, revistas y fotografías– realizadas por más de un centenar de artistas procedentes de diversas instituciones europeas, principalmente británicas. Todo ese caudal de obras, que abraza más de cinco siglos, está organizado en siete apartados: desde ejemplos de escultura religiosa dañada por los iconoclastas puritanos durante la Reforma, hasta las piezas Pop de Blake o Hamilton, el conceptualismo de un Richard Long o la emblemática escultura de Toni Cragg. Del 5 de octubre al 20 de enero.

Centro de Arte Dos de Mayo: hasta el mes de noviembre el centro no renovará las dos exposiciones que ocupan desde junio las salas del espacio:

Contarlo todo sin saber cómo:Se presenta en un doble formato expositivo. Por un lado tenemos la exposición en los espacios del CA2M, con obras que incorporan posibilidades narrativas y cuestionan el cómo explicar, y por el otro una novela escrita por el comisario del proyecto, Martí Manen. Hasta el 11 de noviembre.

Madrid Subterráneo: Los descampados, los materiales de construcción, las capas de la ciudad abandonadas en su proceso mismo de crecimiento o lo que hay bajo el suelo, son algunos de los temas que la artista zaragozana Lara Almarcegui ha tratado en su trabajo y que aquí se presentan como una contextualización retrospectiva de la obra realizada específicamente para el CA2M, hasta el 28 de octubre.

MARCO de VIGO: Tampoco en el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo se renuevan las exposiciones en septiembre, sino que se conservan las que ya estaban desde principios de verano, donde tiene cabida un espacio dedicado a la arquitectura: ‘Hotel MARCO’, proyecto del artista Michael Lin y rvr arquitectos, que consiste en transformar una sala de exposiciones del MARCO, en un cuarto de hotel con distintos usos que se entiende como lugar de intercambio social e como una suerte de “práctica artística que toma como punto teórico y práctico un todo de las relaciones humanas y su contexto social. Hasta el 31 de octubre.

Museo de Arte Contemporáneo ESTEBAN VICENTE: La muestra Esteban Vicente: pinturas, juguetes, obra gráfica presenta aspectos menos conocidos o inéditos de la producción del artista en su etapa americana: una sección dedicada a la producción gráfica, una obra textil y catorce pequeñas esculturas o juguetes que no se mostraban desde hace una década. Además se incluye una selección de pinturas y dibujos de la colección permanente estableciendo un diálogo con los juguetes. Hasta el 30 de diciembre.

El Museo Picasso Málaga se adentra en el terreno de lo exagerado, deforme e incluso lo incongruente del arte con la exposición El factor grotesco, una muestra comisariada por José Lebrero Stals, director artístico de la pinacoteca, que abordará el significado y la evolución de esta categoría estética en diferentes momentos de la historia del arte occidental. La exposición contiene 280 obras de Leonardo da Vinci, Francisco de Goya, James Ensor, Paul Klee, Pablo Picasso, Otto Dix, Willem de Kooning o Francis Bacon entre otros. Del 22 de octubre al 10 de febrero de 2013.

MACBA: Habrá que esperar hasta el 26 de septiembre para conocer el programa definitivo del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. Por el momento podemos adelantar que a partir de octubre (la fecha exacta no está aún confirmada) se podrá visitar la exposición Pages, de los artistas Nasrin Tabatabai y Babak Afrassiabi. El dúo de creadores desarrollan en esta obra su interés por las condiciones históricamente no resueltas de la modernidad. El proyecto parte de dos archivos relacionados con la colección de arte moderno occidental del Museo de Arte.

Las mejores exposiciones para los días de calor


El Pais

  • Fotografía íntima, hiperrealismo al óleo o tesoros de civilizaciones milenarias son algunos de los planes para disfrutar la parte artística del verano en el territorio nacional o internacional.

Centros de Arte, Galerías y Museos donde resguardarse del calor veraniego y aprovechar alguna de las exposiciones que han programado para estos meses. Si viajas por Europa o más allá, aquí van algunas propuestas…

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Mayas: del amanecer al atardecer

Viaje a través del tiempo a la civilización más desarrollada de Centroamérica: los mayas. Su tradición, su cultura, su vestimenta, sus costumbres y sus creencias, se exhiben en piezas en el Museo de Quai Branly. La colección permanecerá abierta hasta el 2 de octubre.

De Botticelli a Barceló

Con sesenta dibujos fechados desde la Edad Media, Botticelli, Degas, Robert Barry y Miguel Barceló ofrecen un fascinante recorrido por el proceso de evolución del papel y su adaptación a las distintas necesidades expresivas del arte. La exposición estará hasta el próximo 5 de septiembre en elMuseo Du Louvre.

Roma

Caravaggio y su obra cumbre al descubierto

En homenaje al IV centenario de la muerte de Michelangelo Merisi, Caravaggio, el Museo Nacional del Palacio de Venecia expone los resultados de un estudio hecho a los lienzos de la Capilla Contrarelli de la Iglesia de San Luis de los franceses. Hasta el 15 de octubre.

Bruselas

Horta en exhibición

En celebración al 150 aniversario del nacimiento de Víctor Horta (1861-1947), el Museo de Arte Antiguo, perteneciente a los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, acoge una exposición especial sobre Horta, un arquitecto modernista. Los visitantes podrán conocer en in situ la reconstrucción de la fachada del demolido Hôtel Aubecq de Horta. Hasta el 9 de octubre.

Oslo

Noruega en la retrospectiva

Hasta el 11 de septiembre, el Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño mantendrá abierto al público la exposición dedicada a Erik Werenskiold (1855-1938), un fiel ilustrador de la austera vida rural noruega y de sus historias populares.

Londres

Una mirada a la obra de Miró

Este año, la cita obligada es en el Tate Modern. ‘Miró: La escalera de escape’ es la esperada exposición que se exhibirá hasta el 11 de septiembre. Es considerado el evento más grande celebrado hasta hoy en Europa desde la muerte del pintor catalán, hace 28 años. En la muestra se hace un recorrido por los inicios del pintor, su travesía surrealista y su etapa final. Destacan sus trágicos Lienzos Quemados y los cinco enormes trípticos.

Viena

De Monet a Picasso

Cuarenta nuevas pinturas de la colección de Rita y Herbert Batliner acaban de añadirse al patrimonio del Albertina Museum de Viena. Monet, Renoir, Cézanne, Matisse o Picasso se encuentran entre los artistas que recoge esta colección en exposición permanente.

Bienal de Venecia 2011

Y hasta el 27 de noviembre permanece abierta las 54ª Exposición Internacional de Arte. Ahí puede hacer un recorrido por el arte y cultura propia de cada país del mundo. Con motivo de esta celebración en distintas parte de la ciudad se han organizado cerca de 40 eventos artísticos.

New York

Hals y su retrato holandés

Este 26 de julio el Metropolitan Museum of Art estrena la exposición del pintor Frans Hals (1582-1666), quien junto a Rembrandt, retrataron la llegada de los holandeses a Nueva York. El museo neoyorquino, que posee las mejores colecciones de Hals en Norteamérica, exhibirá trece de sus pinturas.

Ai Weiwei en la ciudad que nunca duerme

Reviva la vida de Ai Weiwwi en New York en la década de 1980. Sus experiencias personales, pensamientos y actitudes plasmadas en las 227 fotografías instantáneas tomadas por el célebre artista chino. La muestra permanecerá en exposición hasta el próximo 14 de agosto de la sede de Asia Society.

México DF

Slim y su colección

Descubra el museo del hombre más rico del planeta, Carlos Slim. En el Soumaya se exponen las casi sesenta mil piezas artísticas de su inventario. Slim posee obras de cualquier artista imaginable, incluida una de las colecciones de esculturas de Rodin. El visitante es sorprendido con obras de Filippo Lippi, Van Gogh, El Greco y Miró.

Y si no planea salir de España y le apetece algo más que playa y sol, aquí están las exposiciones más sonadas de la península…

Madrid

Tesoros de Polonia en el Palacio Real

La Dama del Armiño, uno de los pocos retratos que pintó Leonardo Da Vinci, visita por primera vez España en una muestra que abarca cuatrocientos años de arte polaco importadas desde el Museo Nacional de Cracovia hasta el Palacio Real, pero sólo hasta el 4 de septiembre.

Antonio López en el Thyssen

Hasta el 24 de septiembre el hiperrealismo de Antonio López se exhibirá en el Museo Thyssen-Bornemisza, tras casi dos décadas desde su última retrospectiva. La muestra contiene óleos, grabados y esculturas escogidas por el propio autor.

Arte Soviético de vanguardia

Hasta el 18 de septiembre en el CaixaForum de Madrid se puede visitar una exposición sobre el arte soviético en el periodo de las vanguardias bajo el título de ‘Construir la Revolución: Arte y Arquitectura en Rusia, 1915-1935’. Fotografías, dibujos, pinturas y maquetas.

Historia del paisaje en el Prado

Con el nombre de ‘Roma: Naturaleza e ideal’, el Museo del Prado abre las puertas de una exposición que muestra la evolución del paisaje en el arte italiano del siglo XVII. Programada hasta el 25 de septiembre.

Bilbao

Abstracción de mitad de siglo en el Guggenheim de Bilbao.

Una selección de las obras de artistas norteamericanos y españoles de arte abstracto durante las décadas de los cincuenta y los sesenta ocupará la sala principal delGuggenheim en Bilbao. Hasta enero de 2012.

León

Gritos en el MUSAC

17 artistas internacionales ofrecen distintos puntos de vista de este gesto primigenio en distintos terrenos y expresiones. Gritos de dolor, socorro o de clamor político que regeneran el clásico de Munch. Hasta enero de 2012, en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León.

Valencia

Exposición gigante de Brasil

‘Gigante por su propia naturaleza’, así ha denominado el IVAM una colección hilvanada por el ritmo recorre el vasto territorio brasileño, que busca hacerse un hueco en el panorama del arte contemporáneo. Hasta mediados de julio.

Barcelona

Tras los rastros de Courbet

Hasta el 24 de julio se puede visitar la exposición titulada ‘Realismo: la imprenta de Courbet’ en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Otra cita más con el realismo descarnado del pintor francés François Courbet.

El origen de un genio

Los años que pasó Picasso en París, de 1900 a 1907, y el descubrimiento de la ciudad y sus artistas vienen desde el Museo Van Gogh de Ámsterdam con algunas obras de Van Gogh como propina. La exposición la acoge el Museo Picasso Barcelona.

Vitoria

Ángel Marcos, Rabo de Lagartija

Una muestra de fotografías del artista vallisoletano que transita de lo conceptual al todo, acompañada de diversas actividades durante los meses del verano. En el ARTIUM de Vitora hasta principios de septiembre.

Salamanca

Exposición fotográfica de Roland Fischer

La mayor exposición del fotógrafo alemán Robert Fischer recopila toda su obra desde 1980 hasta 2010. Treinta años de trayectoria en la que resaltan sus retratos realizados en piscinas de Los Ángeles o China. La exhibición permanecerá hasta el 23 de octubre en el centro de arte DA2 de la ciudad charra.

Alicante

San Peterburgo se traslada a Alicante

El Museo Estatal del Ermitage se ha afincado en Alicante a través de una de las exposiciones arqueológicas más importantes del mundo, que ayuda a conocer mejor la historia de Rusia. Hasta octubre en el Museo Arqueológico de Alicante.

¿En qué cree García-Alix?

‘El paraíso de los creyentes’ es la nueva creación de Alberto García-Alix. Una exposición de 66 fotografías que construyen un poema visual y que, hasta que se publiquen en formato libro y DVD, se pueden disfrutar en lo que resta de julio en el Centro Cultural Las Cigarreras de Alicante.

Málaga

Picasso fotografiado

La intimidad de Picasso en su taller o en instantáneas cotidianas a través de la cámara de David Douglas Duncan invaden el museo dedicado al autor en la capital malagueña hasta el 25 de septiembre en el museo que lleva su mismo nombre en la ciudad andaluza.

Cartagena

Neorrealismo entre música

Dentro de la programación del Festival La Mar de Músicas está programada una retrospectiva con fotografías del italiano Nino Migliori que congela en imágenes situaciones y costumbres humanas de la posguerra en Italia, país invitado en esta edición.