La Enfermedad de el Dengue


El Dengue es una enfermedad infecciosa aguda, de origen vírico y muy parecida a la gripe. También se conoce con los nombres de fiebre roja, fiebre rompehuesos y fiebre solar.

El agente que produce esta enfermedad es un virus filtrable, perteneciente a un grupo de virus incluidos en la familia de los togavíridos (Togaviridae), entre los que también se encuentran el virus de la hepatitis C, el de la fiebre amarilla y el de la rubéola. El virus es trasmitido por el mosquito Aedes aegypti, insecto de costumbres domésticas, que también es el vector de la fiebre amarilla y otras enfermedades virales propias de climas tropicales. La enfermedad también puede ser transmitida por la especie Aedes albopictus.

En los países tropicales, las probabilidades de contagio pueden estar relacionadas con las lluvias. La hembra del mosquito Aedes puede transmitir, por vía transovárica, el virus a sus huevos, que resisten muy bien la desecación; luego, cuando la pluviosidad es muy elevada o durante los trabajos de irrigación, los mosquitos abundan y trasmiten, a través de su picadura, el virus al hombre, que a su vez es fuente de contagio.

El dengue es una enfermedad eruptiva, parecida a la urticaria, que aparece súbitamente tras un periodo de incubación de cuatro días, y cursa con fiebre muy alta. Síntomas típicos de esta enfermedad son intensos dolores cefálicos, oculares, musculares, articulares y lumbares, así como fenómenos catarrales e hinchamiento de las zonas doloridas. Es frecuente su aparición en zonas de Arabia, China, India y Egipto.

El virus del dengue pertenece a un grupo de virus que causan enfermedades agrupadas bajo la expresión de “fiebres hemorrágicas”, ya que los pacientes siempre tienen fiebre, aunque no sistemáticamente hemorragia. Aunque se trata de un virus filtrable, los biólogos disponen de técnicas, cada vez más eficaces, para identificar y estudiar estos tipos de virus.

La peste, la plaga más mortífera, nació con las migraciones y las guerras


ABC.es

  • El análisis de genes de restos óseos ha permitido averiguar que la bacteria de la peste infectaba a humanos hace 5.000 años, cuando comenzaba la Edad del Bronce

 

Paul Fürst/Natalia Shishlina A la izquierda, un «médico de la peste», en la Edad Media, a la derecha, un poblador europeo de la Edad del Bronce

Paul Fürst/Natalia Shishlina
A la izquierda, un «médico de la peste», en la Edad Media, a la derecha, un poblador europeo de la Edad del Bronce

 

«Miré, y vi un caballo bayo. El que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía: y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra». Así se refiere el Apocalipsis al cuarto jinete, que monta un caballo cadavérico. Se le suele conocer como Muerte, pero en muchos libros también lleva el nombre de «Peste».

Y con razón. La peste es una de las plagas que más huella ha dejado en la historia del ser humano. Algunos estudiosos relacionan la caída del Imperio Romano con la dispersión de esta enfermedad. Durante siglos la peste fue una catástrofe capaz de dejar ciudades completamente devastadas, en las que a veces no quedaron vivos suficientes como para enterrar a los muertos. En el Siglo XIV, la Muerte Negra acabó con el 60% de la población europea, según el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC). Ya a principios del siglo XIX, la sacudida de la peste dejó 10 millones de muertos.

Ahora, un equipo internacional de investigadores ha analizado el genoma de personas que vivieron hasta hace 5.700 años y ha descubierto que la peste era una enfermedad habitual entre los humanos hace unos 5.000 años, lo que supone que es casi dos veces más antigua de lo que antes se pensaba. El hallazgo, obtenido después de analizar los genes encontrados en dientes de 101 personas que vivieron en la Edad del Bronce entre Siberia y Polonia, ha sido publicado este jueves en la revista «Cell», y refuerza la idea de que la peste fue un determinante crucial en la historia.

«Hemos descubiertos que Yersinia pestis (la bacteria que causa la peste) aparició mucho antes de lo que se pensaba, y hemos estrechado la ventana temporal de cómo evolucionó», ha explicado Eske Willerslev, investigador de la Universidad de Cambridge y el autor principal del estudio.

Espadas y bacterias

Hasta ahora, el primer registro histórico de esta devastadora enfermedad se remontaba a la plaga de Justiniano (en el 541 D.C.), que dejó 25 millones de muertos entre los siglos VI y VIII. Pero ahora, gracias al análisis de los genomas, la historia puede reescribirse. Según han averiguado los investigadores, la peste emergió al comienzo de la Edad del Bronce y podría ser la responsable de las grandes caídas de población que ocurrieron 4.000 y 3.000 años antes de Cristo.

«La Edad del Bronce fue un período muy importante en la producción de armas de metal. Se cree que esto favoreció las guerras, lo que es compatible con que en ese momento se produjeran grandes momentos de población», ha dicho Marta Mirazón-Lahr, una investigadora de la Universidad Willerslev de Copenhague que ha participado en el estudio. Según ella, este período de migración tan activa podría haber propiciado la dispersión de las primeras variedades de la peste.

Los científicos han encontrado pruebas de que en aquel momento, un simple cazador infectado con la peste podía contagiar y acabar con una comunidad entera en dos o tres días. Mientras que el infectado comenzaba a sufrir fiebre alta, escalofríos y expulsión de flema al toser, los que pasaban a una distancia de unos dos metros corrían el riesgo de inhalar la bacteria exhalada con la tos, con lo que quedaban contagiados. En cuestión de horas, la mayoría de los infectados moría, en medio de una ataque devastador de tos seca.

Una plaga aún más devastadora

Pero aún podía ser peor. Después de analizar millones de secuencias de genes presentes en los restos de los huesos de 101 personas que vivieron en la Edad del Bronce, los científicos han encontrado dos huellas que muestran que Yersinia pestis«aprendió» a ser aún más contagiosa y letal. Por una parte, encontró un animal que actuó como «autobús» para transportarla entre las personas, la pulga, y por otra, descubrió como aumentar su capacidad destructiva en el cuerpo.

Estos cambios se produjeron gracias a unos cambios genéticos que son, en primer lugar, la presencia del gen de virulencia ymt, que protege a la bacteria en el interior del intestino de la pulga y que además provoca que esta se quede hambrienta y empiece a picar con mayor intensidad. Y, en segundo lugar, la presencia de pla, un gen activador que permite a la bacteria no solo infectar el tejido de los pulmones, que causa la tos, sino también pasar a la sangre y a los ganglios linfáticos. Así, nació la peste bubónica (por la hinchazón que causaba en los ganglios y que pasaban a llamarse bubones).

Estragos de la peste (ABC)

Estragos de la peste (ABC)

Los años venideros le dieron el caldo de cultivo ideal a Yersinia pestis para que se convirtiera en una plaga permanente que diezmaba a la población y que producía brotes más puntuales de extrema capacidad destructiva. Así, las espadas, las guerras y los movimientos de población consiguientes, la vida en grandes poblaciones, las nulas medidas de higiene que se seguían y el trasiego de los hombres y los animales a bordo de los barcos sobre todo en el Mediterráneo y Asia, favorecieron la dispersión de la terrible plaga.

«Cada patógeno tiene que mantener un equilibrio. Si mata al hospedador antes de que pueda extenderse, llega a un “punto muerto” y su expansión se frena. Por eso, las enfermedades altamente letales –como la peste– requieren unas condiciones demográficas muy concretas para expandirse», ha dicho Robert Foley, investigador de la Universidad de Cambridge que también ha participado en el estudio.

Según él, la primera peste, la neumónica, «estaba más adaptada a la Edad de Bronce. Cuando las sociedades euroasiáticas crecieron en complejidad y las rutas de comercio se abrieron, quizás las condiciones favorecieron a la variante más letal de la peste». En consecuencia, la peste más peligrosa, la bubónica, apareció en Armenia en el siglo X, desde donde seguramente se extendió a Oriente Medio y de ahí al resto del mundo.

Si en la Edad Media los «médicos de la peste» iban equipados con una máscara en forma de pico de pájaro que iba rellena de hierbas y perfumes para protegerse, y con un palo de madera para alejar a los enfermos si se acercaban demasiado, los médicos actuales cuentan con una poderosa herramienta para luchar y quizás erradicar a la peste de los lugares donde aún permanece: los antibióticos. Si es cierto lo que sostienen algunos acerca del peligro de que no se investiguen nuevos antibióticos, quizás la peste vuelva a escribir la historia como ya ha hecho durante milenios.

Sorprendente retrato de los efectos de cólera


web

 

Una joven mujer vienesa de 23 años, antes y después de contraer el Cólera.

 

El cólera es una enfermedad infecto contagiosa intestinal aguda, provocada por los serotipos O1 y O139 de la bacteria Vibrio cholerae, que produce una diarrea secretoria caracterizada por deposiciones semejantes al agua de arroz, con un marcado olor a pescado, una elevada cantidad de sodio, bicarbonato y potasio, y una escasa cantidad de proteínas.

En su forma grave, se caracteriza por una diarrea acuosa de gran volumen que lleva rápidamente a la deshidratación.

Origen del término

La enfermedad ha recibido varios nombres durante la historia tales como “enfermedad azul”, “enfermedad negra”, “fiebre álgida grave”, “pasión colérica”, “diarrea colérica”, “cholera morbus”, “cholera gravis” y, simplemente, cólera.

El origen del término es debatido. Puede provenir del griego χΟλη (bilis o hiel) y ρεω (corriente), es decir, corriente o flujo de bilis; o del griego χΟληερα derivado de χηολε, que significa bilis.5

Heinrich Häser y Celsus creyeron que el cólera se derivaba de la bilis (por esto se le llamó cholera morbus, enfermedad de la bilis), Alejandro de Tralles que provenía de los intestinos, mientras que Rudolf Kraus y Alexis Littré estaban a favor de su transmisión por medio del agua de los arroyos.6

Historia

Las primeras descripciones de la enfermedad se pueden ver en los escritos de Hipócrates (460-377 a.C.), Galeno (129-216) y Wang Shuhe (180-270). En la historia de la India antigua, existen escritos que describen la enfermedad en las poblaciones asentadas en la ribera del río Ganges.Sin embargo, no es demostrable que dichas descripciones sean producidas específicamente por el V. cholera, ni tampoco es claro que se haya presentado en la forma epidémica que actualmente se conoce de la enfermedad.

La primera referencia en la historia documentada occidental de la existencia del cólera en India, se encuentra poco después de la llegada de Vasco de Gama a Calicut el año 1498. Fue en el año 1503 cuando se describe una epidemia de cólera asiática en la armada del soberano de Calicut; y posteriormente en el año 1543 en la población de la ciudad.

La primera referencia documentada de un brote de cólera fuera de la India es del año 1629, y ocurrió en Yakarta, de la isla de Java.

Desde esa época hasta 1817, hay sesenta y cuatro reportes de brotes relativamente aislados de cólera, primeramente en la región de Goa, el primer territorio conocido por los europeos en India; y posteriormente en otras localidades de la costa oeste de dicho país, avanzando progresivamente hacia el este y el norte. En la costa de Coromandel se describen epidemias de la enfermedad entre los años 1772 y 1782. En Ganjam el cólera era prevalente en el año 1781. En Uttar Pradesh se desató una epidemia en abril de 1783. Entre 1781 y 1782 la enfermedad se había extendido a Sri Lanka y Birmania. Otros brotes epidémicos en India ocurrieron durante 1787 y 1794 en Arcot y Vellore; en el año 1790 nuevamente en Ganjam; en el año 1814 en Bengala. Fuera de India, destacan brotes en Mauricio y Reunión en 1775, y en Sri Lanka el año 1804. Tras un período de receso de los brotes, se inicia la primera pandemia de cólera el año 1817.8 A lo largo del siglo XIX, el cólera se propagó por el mundo desde su reservorio original en el delta del Ganges, en la India. Seis pandemias en sucesión mataron a millones de personas en todos los continentes. La actual pandemia (la séptima) comenzó en el sur de Asia en 1961 y llegó a África en 1971 y a América en 1991. En la actualidad, el cólera es endémico en muchos países.