Hallan fósiles del ancestro más antiguo del elefante


El Mundo

PALEONTOLOGÍA | Molares de hace 60 millones de años

Los paleontólogos tienen la fina habilidad de identificar, aunque sea de una forma aproximada, especies animales a través de sus dientes. Es lo que ha ocurrido con unos nuevos molares hallados en Marruecos, que su descubridor, Emmanuel Gheerbrant, un asiduo ya en esos yacimientos (Sidi Chennane), ha descrito con soltura en el último número del ‘PNAS’ como los de un proboscídeo, grupo del que actualmente sólo queda un superviviente: el elefante, con sus tres especies.

Sin embargo, el registro fósil muestra que los proboscídeos fueron en su día un orden rico y muy diverso, cuyos ancestros más antiguos, los ‘Phosphaterium’, fueron datados en hace 55 millones de años. Ahora, el nuevo hallazgo de ‘Eritherium azzouzorum’, como ha sido bautizado el espécimen, suma cinco millones de años más a las raíces ancestrales del elefante.

Así, pues, se trata del proboscídeo más antiguo de los que se conocen, y también el más pequeño. Se cree que los mamíferos, en el origen de su radiación (hace 65-60 millones de años), tenían unos tamaños más bien pequeños.

La aparición de estos molares, junto con fragmentos de mandíbula y cráneo, obliga a recolocar en el mapa de la evolución -‘atrasándolo’ en cinco millones de años- el punto en el que se diversifican los ungulados, un superorden taxonómico que une evolutivamente a animales tan distintos como ballenas, manatíes, jirafas y caballos. Según explica a elmundo.es Pablo Páez, investigador científico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), el hallazgo también permite a Gheerbrant, del Museo Nacional de Historia Natural de París (Francia), reforzar la teoría de que la separación y diversificación de los animales placentarios fue explosiva, es decir, ocurrida en muy poco tiempo. Dicha teoría sitúa tanto la separación entre los principales órdenes como la diversificación dentro de ellos en el evento K-T (Cretácico-Terciario, o más exactamente, Cretácico-Paleógeno), hace 65 millones de años.

Distintas teorías (como la de la ‘mecha larga’, que sitúa la separación entre órdenes de mamíferos en el mismo Cretácico, para diversificarse dentro de cada orden en el Cretácico-Paleógeno) coinciden en que la radiación de los mamíferos tuvo lugar a partir la extinción de los dinosaurios, los cuales, al desaparecer, dejaron nichos ecológicos vacíos que fueron rápidamente ocupados por los mamíferos, hasta entonces minoritarios.

Los antepasados del elefante


CET – El Mundo

PODRÍAN ESTAR RELACIONADOS CON LOS ANFIBIOS

Dibujo de los moeritéridos, una especie de proboscídeos extinguida que está emparentada con los elefantes actuales. (Foto: PNAS) Dibujo de los moeritéridos, una especie de proboscídeos extinguida que MADRID.- Los elefantes y los sirenios de alta mar, el manatí y el dugongo, podrían compartir antepasados anfibios comunes. Así lo afirma un estudio realizado por un grupo de científicos ingleses y estadounidenses, que analizaron los datos isotópicos de unas dentaduras de 37 millones de años, provenientes de las extinguidas familias de los moeritéridos y baritéridos, pertenecientes a los proboscídeos.

Los análisis de los datos embriológicos, morfológicos y paleontológicos hechos por el equipo de investigadores sugieren que tanto los proboscídeos, una orden de mamíferos de la que actualmente sólo vive la familia de los elefantes, y los sirenios, los únicos mamíferos marinos herbívoros, comparten antecesores acuáticos y semiacuáticos.

Las medidas de algunos isótopos de oxígeno y carbono de las dentaduras de los moeritéridos y baritéridos, resultaron ser iguales a las de los patrones estudiados en especies actuales de mamíferos acuáticos, semiacuáticos y algunos terrestres.

Los resultados del estudio, publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), sugieren que ambas familias estudiadas podrían haberse alimentado de plantas de agua dulce, así como de algún tipo de vegetación terrestre. Esto, sumado a la morfología de las dentaduras analizadas y a las características propias de los ambientes en los que habitaban estas especies, hace suponer que tanto los moeritéridos como los baritéridos eran animales, por lo menos, semiacuáticos que vivían en lugares ribereños donde podían conseguir sus alimentos.

Las conclusiones del estudio aportan nuevas hipótesis que permiten asegurar que los elefantes actuales están derivados de antepasados anfibios.