Es Miguel de Cervantes… pero todavía no hay prueba del ADN


El Mundo

  • Las investigaciones en el Convento de las Trinitarias llegan a puerto después de años de dudas: el féretro identificado en una tabla como M.C. es el del autor del ‘Quijote’.
Fotografías: AYUNTAMIENTO DE MADRID

Fotografías: AYUNTAMIENTO DE MADRID

Se le acabó la paz a Miguel de Cervantes y a su mujer. Después de casi cuatro siglos de tierra y polvo, los historiadores que durante los últimos años han investigado en el subsuelo de la cripta del Convento de las Trinitarias de Madrid, tienen la certeza de que ahí están los restos del escritor, perdidos entre 1698 y 1730, el periodo en el que se reconstruyó la iglesia. En cambio, el equipo reconoce que ha renunciado a individualizar al escritor entre los fragmentos de otras 17 personas con las que comparte nicho.

El pasado 11 de marzo, los investigadores aseguraron que ya habían encontrado los restos óseos del escritor y su esposa, Catalina de Salazar. Sin embargo, fuentes del Ayuntamiento matizaron que el estado de los trabajos del equipo de investigación aún no garantizaba que se hubiesen encontrado los restos. En la rueda de prensa de esta mañana, los responsables de la investigación han reconocido que su ‘veredicto’ no responde a pruebas ciertas, sino a la “existencia de muchas coincidencias y ninguna discrepancia”. No hay ADN que verifique las concllusiones.

¿Qué restos? En las Trinitarias se encontraron, junto con material óseo de varios adultos, un nicho que contenía una tabla con las iniciales M.C., cuya antigüedad remite a los tiempos de Cervantes.

Según fuentes de la investigación, no se trataba del punto de enterramiento donde el escritor fue sepultado en 1616 sino el sitio al que se trasladaron sus restos óseos con posterioridad a 1673, cuando comenzaron las obras de remodelación de la iglesia, ahora catalogada como bien de interés cultural (BIC) y ubicada en el madrileño barrio de las Letras.

¿Sorpresas de la investigación? En la cripta había dos momentos de enterramiento. En la primera cota, aparecieron cuerpos momificados, ropas perfectamente conservadas (aunque muy posteriores a la época de Cervantes). Y, en la segunda, había muchos cuerpos infantiles procedentes de distintas clases sociales y, en muchos de los casos, enfermos de raquitismo.

Y en la esquina sureste de la cripta, apoyado directamente sobre el nivel geológico, aparecieron dos ataúdes datados en el siglo XVII por sus ropas y por una moneda de 16 maravedíes de Felipe IV. En ese nivel, los científicos tienen la certidumbre de que están los restos del escritor, aunque no se atreven a separar qué huesos son del escritor y cuáles no.