La masacre prehistórica en la que fueron torturados una docena de niños pequeños


ABC.es

  • Una tumba de hace 7.000 años ha desvelado que, en la Edad de Piedra, una tribu raptó a 26 personas y las sometió a todo tipo de tropelías antes de asesinarlas

    Christian Meyer El cráneo (que incluye un golpe) de uno de los cuerpos hallados, Tenía ocho años al morir

    Christian Meyer
    El cráneo (que incluye un golpe) de uno de los cuerpos hallados, Tenía ocho años al morir

Hace 7.000 años, en plena prehistoria, un grupo de seres humanos atacó una aldea ubicada en Schoeneck-Kilianstaedten (cerca de Fráncfort). Aquel día su maldad no tuvo límites y, por causas que todavía se desconocen, raptaron a un grupo de 26 hombres, mujeres y niños y les sometieron a todo tipo de torturas. La docena de pequeños que fueron secuestrados tuvieron que soportar como les destrozaban la cabeza a golpes, les disparaban con flechas e, incluso, les astillaban las canillas para evitar que huyeran. Una muestra de crueldad que, hasta ahora, había permanecido oculta a los ojos humanos.

Y decimos hasta ahora porque, gracias a Christian Meyer -bioarqueólogo de la Universidad de Mainz– se ha podido desvelar este suceso. Tal y como explica un estudio publicado por la revista especializada «Proceedings» de la Academia Nacional de Ciencias, este germano ha desenterrado una fosa común en Alemania con los restos de aquellos 26 desdichados que fueron víctimas del odio ajeno. En sus palabras, el hallazgo no puede ser más estremecedor, pues desvela que los sujetos que habitaban Europa Central en la Edad de Piedra ya hacía uso de las denominadas «tácticas del terror» para combatir a sus enemigos.

La tumba fue encontrada en 2006 durante la construcción de una serie de carreteras en Schöneck-Kilianstädten (ubicado a poco más de 20 kilómetros de Fráncfort). Sin embargo, ha sido necesario esperar hasta hace poco para que se completasen las labores de extracción de los restos, su análisis y su estudio. Todo ello, a pesar de que el enterramiento apenas cuenta con una extensión de 7,5 metros de largo por 1 metro de ancho. Con todo, desde el principio se ha sabido que era una fosa común que albergaba a las víctimas de una masacre, pues no contaba con herramientas o adornos, algo típico de los enterramientos de la época.

Según Meyer, la mayor parte de los huesos encontrados cuentan con un patrón de fracturas que tiende a repetirse. Entre ellas, destacan la rotura de todo tipo de huesos (destacando las tibias) y las heridas realizadas con una punta de flecha de hueso. Por su parte, los restos se corresponden con los cuerpos de 13 niños de hasta 8 años (10 de ellos menores de 6 en el momento de la muerte), y 13 adultos (2 de ellos mujeres). Hasta ahora, al grupo le ha extrañado sumamente la ausencia de adolescentes de entre 9 y 15 años.

¿Qué sucedió?

Esta no es la primera fosa común que aparece en la zona, sino que, en los últimos años, se han encontrado otras dos en Alemania y Austria. Ambas con víctimas en condiciones parecidas y pertenecientes a la cultura Linearbandkeramik (un pueblo primordialmente dedicado a la agricultura que llegó a Europa hace más 7.000 años). Hasta ahora, los datos establecen que todos estos asesinatos se sucedieron en apenas 600 años, lo que, en palabras de los expertos, indicaría que el pueblo pudo dividirse en dos bandos que se atacaron posteriormente.

Así pues, gracias a estos hallazgos, Meyer ha llegado a la conclusión de que las matanzas en esta época de la Historia no eran algo aislado, sino relativamente habitual. Así lo denota el que, en palabras del experto, se torturara o mutilara a los 26 integrantes de este sepulcro. «Se ha repetido una pauta. Encontrar una fosa colectiva es algo espectacular, pero ahora, con estas tres, hemos establecido un patrón. Ahora sabemos que este período fue sumamente violento», destaca el experto.

Con todo, el arqueólogo ha señalado que, aunque existen muchos indicios de ello, es imposible determinar la causa por la que se sucedió esta masacre. Entre las teorías que se barajan se encuentra la de que una tribu entrara en el territorio de otra o que, debido a una sequía, hubiera una escasez de alimentos que llevó a los seres humanos a enfrentarse entre ellos. En este sentido, es posible que los atacantes secuestraran a varias personas jóvenes con algún fin y les mantuvieran presos hasta que acabaron con sus vidas.

Descubren utensilios de la Edad de Piedra en yacimiento arqueológico israelí


WEB

Arqueólogos israelíes han descubierto varios utensilios que datan de la Edad de Piedra en el yacimiento de Ein Zippori, en el norte del país, ha informado hoy la Autoridad de Antigüedades de Israel.
 
Se trata de las cuentas de un collar de diferentes colores recogidas en un cuenco de piedra, así como figuritas con formas de animales y placas de piedra talladas con dibujos de avestruces, y que los expertos creen que fueron confeccionadas en un período entre el Neolítico previo a la alfarería, hace 10.000 años, y la Edad de Bronce temprana, hace unos 5.000.
Se cree que los utensilios pertenecieron a la cultura conocida como “Wadi Rabah”, de la que se han encontrado restos en diferentes partes del país.
 
El descubrimiento fue hecho de forma fortuita, cuando las autoridades se disponían a allanar un terreno para construir una carretera.
Los directores de la excavación, Ianir Milevski, y Nimrod Getzov, afirman en un comunicado que “la excavación muestra los restos de un amplio asentamiento del final del período Neolítico y el comienzo del Calcolítico en el país perteneciente a la cultura Wadi Rabah”.
Se trata de una cultura predominante en el hoy territorio israelí desde finales del sexto milenio y comienzos del quinto a.C.
Según los expertos, “la presencia de restos de la cultura Wadi Rabah en la mayor parte de la zona de excavación y en estudios en otros lugares refleja que Ein Zippori fue un lugar enorme que se extendía unos 200 dunams (20 hectáreas de terreno)”.
 
“Parece ser que este lugar es uno de los mas grandes, sino el más grande del país en el que se han encontrado restos de esta cultura”, apuntaron.
 
En las excavaciones se han desenterrado numerosos objetos, como vasijas, herramientas de sílex, cuencos de basalto y objetos artísticos de gran importancia, según los expertos.
Entre los últimos hallazgos destacan un grupo de pequeños cuencos, uno de los cuales contenía más de 200 cuentas negras, blancas y rojas, así como figuritas de arcilla con incrustaciones de animales que ilustran la importancia de la crianza del ganado en este tipo de culturas, afirman los arqueólogos.
 
“La llegada de este tipo de objetos al sitio de Ein Zippori muestra que había un estrato social que ya se había desarrollado en esa época e incluía una elite social que empleaba objetos lujosos que habían sido importados de culturas de extranjeras”, señalan.

El ‘reciclaje’ en la Edad de Piedra


El Mundo

El reciclaje no es solo un asunto propio del hombre moderno. Una reciente investigación ha hallado evidencias de que el ser humano reciclaba sus artefactos de piedra en el Paleolítico.

1348046761_extras_video_4Los equipos de investigación de la Universitat Rovira i Virgili y el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) han analizado artefactos quemados encontrados en el yacimiento de Molí del Salt en Tarragona.

Los resultados del estudio indican que el reciclaje de utensilios fue un fenómeno habitual durante el Paleolítico superior, hace 13.000 años. El hecho de que estén quemados es esencial a la hora de valorar el posible reciclaje de las herramientas. “Escogimos estos artefactos quemados porque pueden demostrar de forma sencilla si se ha producido una modificación posterior a la exposición al fuego”, explica a SINC Manuel Vaquero, investigador en la Universitat Rovira i Virgili.

Los arqueólogos encontraron un alto porcentaje de restos quemados en el yacimiento de Molí del Salt, que corresponden al Paleolítico superior final.

Reciclar para satisfacer necesidades inmediatas

Sin embargo, esta práctica no se documenta de la misma manera en todas las clases de artefactos. Por ejemplo, el uso de herramientas recicladas es más común en el caso de las actividades domésticas y parece asociado a necesidades inmediatas.

El reciclaje se asocia a un comportamiento expeditivo, a una forma fácil y rápida de disponer de un utensilio cuando surge la necesidad. Las herramientas utilizadas en la caza, como las puntas de proyectil, por ejemplo, no fueron casi nunca fabricadas a partir de artefactos reciclados. En cambio, los artefactos dobles –los que combinan dos herramientas en una misma pieza– se reciclaron más.

Según Vaquero, “esto es importante sobre todo desde el punto de vista del valor cultural de los objetos, especialmente en periodos como el Paleolítico Superior, en los que se tiende a asumir que la forma es siempre el reflejo de una imagen mental bien definida“.

El reciclaje pudo haber sido determinante en las poblaciones cazadoras y recolectoras del Paleolítico, si se toma como referencia el comportamiento de los indígenas actuales.

“Tiene importancia económica, ya que incrementa la disponibilidad de los recursos líticos, especialmente en contextos de escasez. Además, es un factor relevante en la interpretación de los yacimientos porque se convierten, no solamente en territorios donde se puede vivir, sino también en lugares de aprovisionamiento de recursos“, subraya el investigador.

Esta investigación es importante dada la escasez de estudios sobre reciclaje de herramientas durante la Prehistoria. Los resultados, publicados en ‘Journal of Archaeological Science’, por tanto arrojan luz sobre un tema desconocido: los hombres ya reciclaban en la Prehistoria.

Un cementerio de la Edad de Piedra confirma que el Sáhara fue verde


Reuters – El Mundo

  • ESTUDIO PUBLICADO EN LA REVISTA ‘PLOSONE’
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El bioarqueólogo Chris Stojanowski revisa el esqueleto de una mujer encontrado en la zona. (Foto: REUTERS)

 

WASHINGTON.- Un cementerio de la Edad de Piedra ubicado en las orillas de un antiguo lago seco en el Sáhara rebosa con esqueletos de personas, pescados y cocodrilos que prosperaron en la zona cuando, por un breve periodo, el desierto africano ‘fue verde’, según afirma un grupo de investigadores.

El sitio, de 10.000 años de antigüedad, fue descubierto en el 2000 en Níger y fue llamado ‘Gobero’ debido al nombre tuareg de la zona.

Ahora, un grupo de la Universidad de Chicago, dirigido por el paleontólogo Paul Sereno, ha logrado reunir suficiente información para realizar un análisis completo del lugar. El equipo se topó con el depósito de artefactos y huesos humanos y animales mientras buscaba fósiles de dinosaurios. “Me di cuenta de que estábamos en lo que alguna vez fue el Sáhara verde”, dijo Sereno, quien descubrió el sitio mientras trabajaba para National Geographic.

El lugar contiene al menos 200 tumbas que parecen haber sido dejadas por dos asentamientos separados por unos 1.000 años de diferencia. Quizás, la más impresionante es la de una mujer y dos niños, con sus brazos entrelazados, que fueron depositados en una cama de flores hace unos 5.000 años.

El grupo más antiguo era de cazadores-recolectores altos y robustos conocidos como ‘Kiffian’, quienes aparentemente abandonaron la zona durante una prolongada sequía que vació el lago hace unos 8.000 años, sostiene el equipo de Sereno en un artículo publicado en la revista ‘PLoS ONE’.

Un segundo grupo se asentó en el área hace unos 7.000 y 4.500. Los ‘Tenerian’. como se les conoce, eran personas de menor estatura que cazaban, pastoreaban y pescaban.

Ambos asentamientos dejaron muchos artefactos, entre ellos herramientas, anzuelos, cerámicas y joyas, explican los investigadores. “A primera vista, es difícil imaginar dos grupos de personas con diferencias biológicas sepultando a sus muertos en el mismo lugar”, dijo Chris Stojanowski, un bioarqueólogo de la Universidad estatal de Arizona que ha estado trabajando en el lugar.

El Sáhara es el desierto más grande del mundo y lo ha sido por decenas de miles de años, pero los cambios en la órbita de la Tierra hace 12.000 años trasladaron a los monzones hacia al norte durante un tiempo.

El equipo tomó muestras de esmalte dental de los esqueletos, polen y huesos y examinaron el suelo y las herramientas para fechar la antigüedad del sitio, los artefactos y los restos.

“Los datos de ‘Gobero’, al ser combinados con sitios existentes en el norte de África, indican que apenas estamos comenzando a entender la compleja historia de la evolución biológica de esta zona en relación con sus severos cambios climáticos”, explican los investigadores en su informe.