Cultura halla un reptil marino con 85 millones de años


El Pais

  • El ‘Carentonosaurus’ de Pinilla del Valle mide dos metros y solo hay cuatro ejemplares en el mundo.

Ilustración del Carentonosaurus realizada por el paleontólogo Daniel Hontecillas

Los restos óseos de un reptil de hace 85 millones de años han sido encontrados en el municipio de Pinilla del Valle (205 habitantes), en plena sierra madrileña. Este fósil de saurio es el más antiguo hallado hasta ahora en la Comunidad. De hecho, de esta especie extinta solo se han registrado cuatro hallazgos en el mundo. Aunque vivió en la era Cretácica, periodo dominado por los grandes saurios, este espécimen marino alcanzaba tan solo los dos metros de longitud. Su nominación científica es Carentonosaurus,en honor a la región de Charente (Francia), donde fue descubierto por primera vez en los años noventa del siglo pasado. El Museo Arqueológico Regional, dependiente de la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura, excava la zona de Pinilla del Valle desde 2002.

“El proyecto de Pinilla está centrado en conocer los animales que convivían con los Neandertales. El objetivo no era, en principio, la fauna del Cretácico”, explica César Laplana, uno de los paleontólogos responsables del proyecto. “Para nosotros, las rocas que formaban las excavaciones que exploramos no eran nada más que las cajas donde estaban ubicadas las cuevas que habitaron los Neandertales. Sin embargo, nos hemos llevado la sorpresa de que en esas rocas que forman paredes y techos de las cuevas había fósiles”, explica el experto.

El descubrimiento del reptil se produjo en 2012, cuando se hallaron una decena de vértebras y dientes. Fueron estudiados de forma más intensa por el paleontólogo Daniel Hontecillas. La confirmación se hizo oficial en la revista especializada Cretaceous Research, el pasado mes de diciembre.

“Es la primera evidencia de este tipo de fauna en Madrid. Hace 85 millones de años, la actual Comunidad era un archipiélago. Ya se conocían la flora y fauna de la zona emergida, principalmente plantas de aquella época. Pero lo que se desconocía hasta ahora eran los seres vivos que habitaban aquel mar”, señala Laplana.El Carentonosaurus no está emparentado, a pesar de su apariencia, con los actuales cocodrilos. “Su parentesco real estaría más próximo a las serpientes, dada la tendencia a la reducción de las extremidades”, indica Laplana. Y señala a la iguana de las islas Galápagos como el animal con mayor similitud con el Carentonosaurus. “Los dos son reptiles marinos que viven en mares poco profundos. No suelen separarse de las costas”, recuerda el paleontólogo.

La ilustración que acompaña este artículo la realizó el paleontólogo Daniel Hontecillas. “Como había pocos datos sobre la apariencia de esta especie, tuvo que consultar varias fuentes y buscar animales que hubieran tenido un aspecto similar”, comenta Laplana. Hontecillas tardó aproximadamente un año en terminar la fisionomía del reptil marino.

El monte donde están estos yacimientos se llama Calvero de la Higuera. A finales de los años setenta se descubrió allí, de forma casual, el primer yacimiento. “En ese momento se construía un camino de servicio al lado del pantano de Lozoya. En ese proceso, se movieron unas rocas y aparecieron unos huesos. Un estudiante que pasó por allí los llevó entonces a la Universidad Complutense”, resume Laplana.

Las primeras excavaciones se extendieron entre finales de los años setenta y principios de los ochenta. Pero no fue hasta 2002 cuando el Museo Arqueológico Regional retomó la investigación en Pinilla. Las excavaciones actuales se realizan solo un mes al año, por lo que el hallazgo de nuevos descubrimientos se ralentiza. El yacimiento está declarado Bien de Interés Cultural (la máxima protección legal) desde 2005, en la categoría de Zona Arqueológica y Paleontológica.


Madrid se parecía al Caribe

  • Hace 85 millones de años, Madrid era un archipiélago. Su clima entonces era tropical y las aguas tenían una profundidad variable porque sufrían procesos de hundimiento y emersión constante.
  • Existían tiburones y rayas prehistóricas y reptiles marinos, algunos de ellos ya extintos como el Carentonosaurus, encontrado en Pinilla del Valle.
  • Los sedimentos en el municipio madrileño son todos marinos, por lo que es <CP10><CL10.5>poco probable hallar allí restos de dinosaurios que vivieron hasta el Cretácico superior y eran terrestres.
  • Las sierras de la Península son de origen reciente, cuando se pasaba del Cretácico a la era Terciaria. Las cadenas montañosas emergieron al chocar las placas tectónicas. <NO1>chocaron produciendo así que emerigeran las cadenas montañosas.

Los dinosaurios desaparecieron «en su mejor momento»


ABC.es

  • Una investigación europea confirma que el impacto de un asteroide hace 66 millones de años tuvo efectos globales
Los dinosaurios desaparecieron «en su mejor momento»

Archivo Un meteorito impactó contra lo que hoy es México hace 66 millones de años provocando la extinción de los dinosaurios

La teoría de que un asteroide terminó de forma súbita con los dinosaurios de todo el mundo está ampliamente extendida, pero hasta hace muy poco tiempo los fósiles del final del Cretácico (el último capítulo de la evolución de los dinosaurios) procedían casi únicamente de América del Norte. Lo cual ha suscitado la duda de que su repentina desaparición podría haber sido solo un fenómeno local, circunscrito a Canadá y América.

Ahora, un nuevo estudio recién publicado en la revista Zookeys muestra que también en Europa los dinosaurios florecieron justo hasta el momento del impacto que acabó con ellos, hace unos 66 millones de años.

El trabajo sintetiza todo un abanico de investigaciones sobre dinosaurios europeos llevados a cabo durante las últimas décadas y que revelan que al final del Cretácico los dinosaurios prosperaban y eran muy comunes en España, Francia y Rumanía, entre otros países.

Analizando la variedad y la edad de todos estos fósiles, un grupo de investigadores liderado por Zoltán Csiki-Sava, de la Facultad de Geología y Geofísica de la Universidad de Bucarest, ha determinado que la población de dinosaurios fue muy diversa en el Viejo Continente hasta muy tarde en el Cretácico.

En los Pirineos españoles y franceses, la mejor área de Europa para encontrar fósiles de ese periodo, especies carnívoras y herbívoras resultan muy comunes y todo indica que estaban prosperando sin problemas durante los últimos cientos de miles de años antes del impacto del asteroide.

Para Csiki-Sava, “durante mucho tiempo, Europa ha resultado eclipsada por otros continentes por lo que respecta a la naturaleza, composición y evolución de los últimos ecosistemas continentales de final del Cretácico. Pero los últimos 25 años han sido testigos de un gran esfuerzo en todo el continente para mejorar nuestro conocimiento, y es ahora cuando estamos en condiciones de percibir la importancia de todos estos nuevos hallazgos y de la extraña y nueva historia que esos descubrimientos cuentan sobre cómo era la vida al final de la era de los dinosaurios”.

Para Steve Brusatte, de la Universidad de Edimburgo y coautor de la investigación, “todo el mundo sabe que un asteroide nos golpeó hace 66 millones de años y que los dinosaurios desaparecieron, pero esta historia se basa principalmente en fósiles de una sola parte del mundo, Norteamérica. Ahora sabemos que los dinosaurios europeos también prosperaron hasta la caída del asteroide, igual que en Norteamérica. Lo cual constituye una fuerte evidencia de que el asteroide realmente mató a los dinosaurios cuando estaban en su mejor momento, y en todo el mundo a la vez”.

Los dinosaurios desaparecieron «en su mejor momento»

Mapa de la evolución de ecosistemas europeos en la frontera entre el Cretácico (debajo), y el Paleogeno (arriba) Ron Blakey, Northern Arizona University; fossils: Jeremy E. Martin

El dinosaurio que atemorizó a Europa durante el Cretácico


El Mundo

  • El ‘Balaur bondoc’ estaba emparentado con el Velociraptor
  • utilizaba sus poderosas garras para atrapar a sus presas

Sus poderosas garras eran su arma más poderosa: podía extenderlas para atacar y destripar a sus presas. Aunque su tamaño no era excesivamente grande -medía alrededor de dos metros- atemorizó a los habitantes de lo que hoy es Europa durante el Cretácico superior (un periodo que se extiende desde hace 98 hasta 66 millones de años).

‘Balaur bondoc’ vivía en el territorio que en la actualidad es Rumanía. Allí lo han encontrado un grupo paleontólogos de la Universidad de Bucarest y del Museo Natural de Historia de EEUU (AMNH). A pesar de que su forma es muy diferente, los investigadores creen que este animal carnívoro estaba emparentado con el célebre Velociraptor y con algunos dinosaurios con plumas encontrados en China. Los detalles del hallazgo de esta especie desconocida hasta a hora se publican esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Su nombre, ‘Balaur bondoc’ proviene del rumano antiguo y significa algo así como dragón robusto. Y es que, aunque este dinosaurio no era demasiado grande –medía alrededor de dos metros–, su tamaño era muy superior al del resto de los animales con los que convivía. En aquella época, gran parte de lo que hoy es Europa estaba cubierta de agua y el resto eran islas aisladas de los continentes que estaban alrededor.

Época final de los dinosaurios

La actual Rumanía formaba parte de este archipiélago, por lo que los restos hallados en este país constituyen una de las mejores fuentes de información sobre la época final de los dinosaurios.

Debido al llamado efecto isla, las especies que habitan este tipo de territorios suelen ser más pequeñas que las que viven en zonas continentales. Sin embargo, los científicos creen que el ejemplar de ‘Balaur bondoc’ encontrado en Rumanía tenía un tamaño similar al de los dinosaurios que vivían en otros continentes, por lo que el contraste con sus presas era muy grande.

Los fósiles encontrados constituyen el esqueleto más completo encontrado en yacimientos europeos de un depredador del último periodo de la era Mesozoica. En concreto se han hallado restos de las patas delanteras y traseras, cadera, costilla, columna vertebral y cola.

El nuevo terópodo tiene al menos 20 características que lo diferencian de los dinosaurios con los que los científicos creen que está emparentado. El investigador Stephen Brusatte resume así la singularidad de su hallazgo: “Balaur pertenece a una nueva generación de dinosaurios depredadores, muy diferentes a todo lo que hasta ahora hemos visto”.

Descubierto en Cantabria el mayor yacimiento europeo de ámbar del Cretácico


CET – El Mundo

  • CON INSECTOS DE MÁS DE 100 MILLONES DE AÑOS

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Devastadores incendios en el Cretácico inferior en la actual Cantabria forjaron el mayor y más fructífero yacimiento de ámbar de Europa. Hace 110 millones de años, las exudaciones de resina de las coníferas que crecían en las tierras emergidas se calentaron súbitamente con esos fuegos, y en su colada hacia la tierra atraparon numerosos insectos que hoy se pueden ver en trozos de ámbar recién recuperados.

La comarca donde esto sucedió cuando los dinosaurios dominaban el territorio y los insectos comenzaron su labor de dispersión del polen y por lo tanto empezaron a fecundar de flores la Tierra, se llama El Soplao. Viene de las corrientes de aire que los mineros del plomo provocaban cada vez que perforaban y comunicaba las cavidades subterráneas.

Hoy, lo que queda de todo esto es el que ya se puede definir como el mayor yacimiento europeo de ámbar del Cretácico, con las mejores bioinclusiones halladas hasta el momento y una fuente inagotable de conocimientos d enuestro pasado.

Idoia Rosales, investigadora del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), ha sido su descubridora, junto con María Najarro, que prepara su tesis doctoral. “Íbamos marcando estratos rocosos y llegamos aquí”, dice señalando la cuneta de la carretera recién abierta, “donde comenzó a salir el ámbar en gran cantidad. Cada vez más”, explica a elmundo.es. La sedimentóloga avisó al IGME y sus especialistas le confirmaron que era excepcional lo hallado.

Esto ha ocurrido hace sólo unos meses. El viernes pasado terminaron su primera excavación de sólo 15 días. Lo hallado es una joya. No sólo se trata de un ámbar de color púrpura inédito hasta ahora, sino que en sólo cuatro días de laboratorio han descubierto siete nuevas especies de insectos. “Cuando logremos analizar el material sladrán un centenar de nuevas especie”, declaró Enrique Peñalver, paleontómolologo del IGME, una institución dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación.

El yacimiento fue presentado públicamente por los investigadores y el consejero de Cultura de Cantabria, José Francisco López Marcano y el director de la empresa que explota actualmente las minas de El Soplao como parque temático, ya visitado por un millón de personas.

Xavier Delclòs, investigador de la Universidad de Barcelona y especialista desde 1986 en insectos fósiles, explicó que “durante las labores de tamizado de la pasada semana observamos algunas masas con lupa de mano y detectamos siete insectos, circunstancia realmente anormal en otras excavaciones y claro indicativo de que este ámbar de El Soplao es muy rico en insectos”.

De estos siete ejemplares vistos por casualidad durante el lavado, dos de ellos son avispas que con toda seguridad corresponderán a géneros y especies nuevas. Una de ellas es una hembra que muestra el aparato de poner los huevos al final de su abdomen.

El tercer ejemplar, que ha llamado la atención de los investigadores, es una mosca que presenta una morfología muy peculiar y que nunca había sido encontrada en ámbar español. Con seguridad corresponde también a una especie no descrita. El resto de ejemplares son más habituales, salvo otra avispa de la familia de los Megaspilidae que es muy escasa en el registro fósil.

Existen otros yacimientos de ámbar en el mundo. Los hay en Oriente Medio (Líbano, Israel y Jordania), al oeste de Francia, al sur de Inglaterra y en el noreste de España, pero muchos de ellos no tienen inclusiones de artrópodos y el yacimiento de El Soplao presenta unas dimensiones y una cantidad, variedad y calidad de piezas de ámbar azul púrpura con artrópodos que ya se ha desmarcado como el más importante de Europa a la espera de iniciar el estudio de las muestras recogidas durante la primera campaña de excavación.

Lo Hueco, el puzle europeo de los dinosaurios


CET – El Mundo

YACIMIENTO CRETÁCICO EN CUENCA

  • Se han encontrado más de 8.000 fósiles al hacer las vías del AVE
  • Pueden dar un vuelco a la historia europea de hace 70 millones de años

actualidad080817.jpgFUENTES (CUENCA).- En las escombreras del túnel que se contruye para el AVE a su paso por el muncipio de Fuentes (Cuenca), basta fijar la vista para tropezarse con un dinosaurio, es decir, con un fósil de un tamaño respetable de hace 70 millones de años, cuando los gigantescos reptiles habitaban esta zona de la península.

Hace poco más de un año, las excavadoras de ADIF, la empresa que construye las vías, se toparon con el mayor yacimiento de Europa del Cretácico Inferior, un puzle más de 8.000 piezas de dinosaurios que los paleontólogos acaban de empezar a reconstruir en un gigantesco laboratorio a las afueras de Cuenca.

Afloraron en un paraje conocido como Lo Hueco porque, según cuentan los campesinos de Fuentes, cuando las mulas pasaban por allí cambiaba el sonido de sus pisadas, como si hubiera huecos en el interior del cerro.

Pero lo que había eran huesos. Gigantescos restos de titanosaurios y otros animales cretácicos que ahora llenan una inmensa nave de un polígono industrial, donde se han acumulado todos los fósiles, bien consolidados y empaquetados, para su limpieza y estudio.

Aún no hay publicaciones científicas que avalen los hallazgos, pero Francisco Ortega, codirector de las excavaciones, además de profesor en la UNED, adelanta que Lo Hueco “puede dar un vuelco a lo que hasta ahora se creía sobre los dinosaurios europeos”.

No sólo se han encontrado nuevas especies, sino que hay fósiles casi enteros de animales de los que, hasta ahora, sólo había piezas sueltas, o solo huellas, y en un estado de conservación espectacular.

“Aquí hemos encontrado un dromeosaurio y dos titanosaurios nuevos, estos últimos con unas protuberancias óseas en la espalda (osteodermos) que no se les conocían. Y un terópodo carnívoro, un tarascosaurus de casi 10 metros de longitud”, explica Ortega, mientras se pasea por la nave enseñando algunas de las piezas.

Cambios en Europa

El paleontólogo, biólogo hasta que se tropezó con un cráneo de cocodrilo mientras buscaba plantas, asegura que ahora se sabe que los dromeosaurios europeos (primos de los velociraptor americanos) no sólo vivieron en Francia, donde han aparecido unos pocos huesos, sino que estuvieron también en Cuenca, por lo que la península no debía ser una isla, otra hipótesis que se ha ido al traste. También hay mucho material del tarascosauro, un rompecabezas aún por armar del que se tienen muy pocas pistas físicas.

Ahí radica la importancia de Lo Hueco. “Aporta espectacularidad por la enorme cantidad de fósiles, y mucha información de lo que hace 70 millones de años pasaba en Europa y África. Todos conocemos bien los dinosaurios norteamericanos, y los asiáticos de Mongolia, pero muy poco de los de aquí. De los titanosaurios hemos descubierto, por ejemplo, que eran grandes pero muy gráciles, estilizados, que tenían una cola larga y que se alimentaban de ramas bajas de los árboles. El más grande que hemos encontrado debía medir unos 20 metros”, continúa el paleontólogo.

Fue en la primavera del año pasado cuando los maquinistas de ADIF comenzaron a tropezarse con los dinosaurios. A unos tres metros de profundidad, en un nivel grisáceo que fue un canal en el Cretácico y ahora es un cerro, se acumulaban los fósiles.

Un grupo de paleontólogos, entre los que estaban Francisco Ortega y José Luis Sanz, de la Universidad Autónoma de Madrid, pronto se percataron de la importancia del yacimiento, formado en un momento de gran cantidad de fauna en lo que era una zona tropical próxima a la costa.

“Debía de haber riadas y el canal acumulaba barro con restos de animales que morían en la cuenca o en sus orillas, y éstos son los mejor conservados. Las riadas desbordaban el canal por la llanura y dejaban ahí todo el sedimento. Ha sido una suerte que el AVE hiciera necesario abrir el cerro para que lo descubriéramos”, recuerda el paleontólogo.

Como se trata de no paralizar la obra más de lo imprescindible, la Junta de Castilla-La Mancha y ADIF autorizaron y financiaron unas excavaciones exprés. Unos 50 paleontólogos y 30 peones auxiliares no levantaron cabeza de Lo Hueco hasta diciembre, cuando llegaron al límite inferior del yacimiento en el tramo de la vía.

Ahora saben que en los laterales hay aún mucho por sacar (unos 50 metros a un lateral y otros 400 metros a otro), pero más adelante.

De momento, sólo otro de los codirectores, Marcos Martín, se acerca a Lo Hueco a rebuscar entre los montones de escombros de yesos acumulados cerca de la obra. Y siempre encuentra algo. «Esto no se acaba nunca», exclama, bajo un sol implacable.

Mientras, en la nave, dos compañeros, Adán Pérez y Mercedes Llandres, limpian y clasifican las piezas del puzle. Al menos tienen trabajo para dos años, o mucho más.

Un laboratorio industrial

El Museo de Ciencia de Cuenca no ha podido acoger las toneladas que suponen los fósiles y los sedimentos de Lo Hueco, por lo que ADIF ha financiado el alquiler de la nave donde se ha instalado el almacén y laboratorio del yacimiento.

La empresa es responsable del material hasta que se acabe la obra ferroviaria, que luego pasará a depender de la Junta de Castilla-La Mancha. Se habla de ampliar el actual Museo y también de crear otro nuevo museo en Fuentes, que pondría al municipio en el mapa de la paleontología ibérica.

De momento, para el estudio de lo que ya se tiene, los responsables del proyecto esperan que ocho personas comiencen a trabajar en septiembre en la nave, entre geólogos, biólogos y otros especialistas. Su intención es presentar el proyecto de Lo Hueco a tantas convocatorias de subvenciones públicas como aparezcan.

Estiman que con un presupuesto de 500.000 euros tendrían para trabajar tres años e incluso se platean volver a excavar en los márgenes de la vía durante el próximo año. Al menos necesitan cinco paleontólogos a tiempo completo.

Para que la colección sea conocida fuera, también se prepara su presentación oficial en un congreso sobre dinosaurios que se celebrará en Argentina el mes que viene.

Encontrado en Huesca el cráneo de un pequeño cocodrilo de hace 65 millones de años


CET – El Mundo

  • INVESTIGACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA

actualidad080804.jpgZARAGOZA.- Un equipo de investigadores de la Universidad de Zaragoza ha descubierto en el yacimiento de la localidad oscense de Arén el cráneo más completo de cocodrilo del final del Cretácico en España, hace 65 millones de años, perteneciente a un ejemplar de pequeño tamaño, pero con unos dientes significativamente grandes.

Gracias a este hallazgo, los yacimientos de vertebrados del Cretácico Superior de Arén han conseguido reunir una de las mejores colecciones de dinosaurios hadrosaurios del Maastrichtiense superior (Cretácico superior) de Europa, según informó ayer la Universidad de Zaragoza.

Los hadrosaurios eran dinosaurios que vivieron a finales del período Cretácico y que tenían un pico ancho y aplanado, parecido al de los patos, y dotado de cientos de pequeños dientes para triturar la comida.

Su dieta consistía en hojas, semillas y brotes tiernos, y su distintivo más llamativo no era su pico, sino las crestas córneas que tenían en la cabeza.

El descubrimiento ha sido realizado por el grupo de investigación Aragosaurus de la Universdiad de Zaragoza , coordinado por el profesor José Ignacio Canudo, que trabaja en dicho yacimiento desde el año 1997.

En el transcurso de los trabajos, Ainara Badiola y José Manuel Gasca se encontraron, por sorpresa, el cráneo del cocodrilo en un bloque de arenisca. El ejemplar se ha recuperado en una zona muy inaccesible, al ser una fuerte cárcava en arcillas.

El fósil está perfectamente conservado, ya que no se ha deformado, en el interior de un estrato areniscoso.

El cráneo, que es corto y de pequeño tamaño, se observa en dos planos que unen perfectamente y, aunque ahora se necesita una costosa preparación para extraerlo de la roca, los investigadores ya pueden asegurar que se trata del cráneo de cocodrilo más completo que se ha encontrado en el Maastrichtiense de España y, probablemente de Europa.

Esta investigación está patrocinada por la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón y cuenta con la ayuda del Ayuntamiento de Arén.

El coordinador del proyecto declaró que gracias al hallazgo “podemos saber que el clima y el paisaje de la zona en esos años no tenía nada que ver con la actual. Antes era un clima tropical y no existían los Pirineos”, según el profesor José Ignacio Canudo.

Reino Unido, un auténtico Parque Jurásico


EFE – ADN

  • Científicos británicos realizan el primer censo de dinosaurios que poblaron el país a partir de los restos descubiertos desde principios del siglo XIX, más de 100 especies diferentes
  • El Reino Unido fue hace 140 millones de años uno de los auténticos Parques Jurásicos que entonces existían en todo el mundo, según se desprende de la primera tentativa de “censar” a los dinosaurios que poblaron el país.

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Un equipo de investigadores de la Universidad de Portsmouth, en el sur de Inglaterra, ha identificado 108 especies en los restos encontrados en el Reino Unido, desde que en 1824 el geólogo William Buckland dio el nombre de Megalosaurio a un esqueleto hallado cinco años antes, según informó ayer el diario británico The Sunday Telegraph.

En su opinión, esa variedad de criaturas hacen del Reino Unido un área importante de restos de dinosaurios, lo que puede deberse a la posición del país en aquella época que podía ser como una especie de puente terrestre entre las masas de tierra que ahora son América y Europa.

Miles de fósiles en el sur de Inglaterra

“Estamos probablemente entre los cinco primeros lugares del mundo con una mayor concentración de dinosaurios”, ha asegurado el paleontólogo Darren Naish en declaraciones al dominical The Sunday Times.

“Tenemos grandes cantidades de especies del Jurásico medio y del Período Cretácico temprano, incluidos dinosaurios de cuello largo y depredadores como los Espinosaurios y los Velociraptores”, ha añadido en declaraciones al rotativo.

La investigación, que se ha desarrollado durante tres años y que se publica esta semana en la revista científica Journal of the Geological Society, documenta todas las especies y géneros conocidos de dinosaurios que han vivido en el Reino Unido desde hace 200 millones de años hasta hace 65 millones.

Desde aquel primer esqueleto nombrado en 1824, se han encontrado miles de fósiles, especialmente en la costa de East Sussex, en el sureste inglés, en la isla de Wight, en el sur, en los alrededores de Bristol, al suroeste, y en Oxfordshire, también en el sur.

El nivel de los océanos en el Cretácico era 170 metros superior al actual


CET – El Mundo

INVESTIGACIÓN PUBLICADA EN ‘SCIENCE’

  • Los actuales continentes estaban invadidos por mares de poca profundidad
  • Las aguas seguirán retrayéndose a lo largo de los próximos millones de años

MADRID.- Desde los tiempos en que los dinosaurios dominaban la Tierra, los mares han ido retrayéndose y reduciendo su nivel, y esta tendencia continuará en el futuro, pese a que el derretimiento de los casquetes polares podría provocar súbitos aumentos ocasionales.

Tal es la conclusión de un nuevo estudio realizado en la Universidad de Sidney (Australia), que ha tenido en cuenta todas las fuerzas que contribuyen a los cambios del nivel de las aguas y de forma especial al envejecimiento de las cuencas oceánicas, un factor que resulta determinante a largo plazo, según los científicos.

Según el nuevo modelo, que acaba de publicar la revista ‘Science’, el nivel global de los océanos era 170 metros superior al actual hace 80 millones de años, en el Cretácico Superior.

En esa época, los continentes estaban bañados por mares de profundidad y no había glaciares en los polos. Hasta ahora, las estimaciones sobre los niveles del mar en el Cretácico, un periodo aún más caluroso que el nuestro, variaban entre los 40 metros y los 250 metros por encima de los actuales.

El nuevo estudio, cuyos tardaron 10 años en reunirse y que ha tenido en cuenta factores que antes se pasaban por alto, concilia las distintas variaciones previas al resolver que se debían a un error de apreciación sobre la evolución de la costa de Nueva Jersey, que al parecer sufrió la embestida de una antigua placa oceánica hasta hundirse de 105 a 180 metros durante los últimos 70 millones de años, según los científicos australianos.

Cuando se aplica el modelo al futuro, los resultados indican que los cambios de las cuencas oceánicas son determinantes y que éstos seguirán provocando un encogimiento progresivo de los océanos.

En los próximos 60 millones de años, según estos datos, el nivel de las aguas descenderá varias decenas de metros. Pero esta tendencia no será visible hasta dentro de mucho más tiempo del que nuestra especie lleva habitando el planeta.

“Esto significa que si los humanos aún existimos en 10, 20 o 60 millones de años, independientemente de que los glaciares crezcan e independientemente de que el clima cambie en la superficie terrestre, la tendencia a largo plazo es que el nivel del mar bajará, no aumentará“, explica en investigador Dieter Müller, uno de los autores del estudio.

Sin embargo, Müller precisa que “a corto plazo el nivel del mar aumentará, debido al cambio climático inducido por los gases de efecto invernadero”, sin que ello afecte a la tendencia general en una escala de tiempo mucho mayor.