Viviendas para habitar en la Luna


  • Iniciativa del estudio de Arquitectura londinense Foster + Partners
  • Los inmuebles, para cuatro personas, se levantarían con el sistema de construcción 3D
  • Tendrían estructura hinchable y estarían hechas de regolito, principal material lunar
  • Se desconoce su precio, pero sólo el viaje para dos personas costaría 1.160 millones
 Recreación de cómo serían las posibles viviendas en el satélite Foster + Partners

Recreación de cómo serían las posibles viviendas en el satélite Foster + Partners

“Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”. Ésas fueron las palabras de Neil Armstrong tras pisar por primera vez la Luna. Ahora, la humanidad parece dar otro paso más, pues comienza a contemplarse la vida fuera de la Tierra en el futuro, según un revolucionario proyecto inmobiliario de viviendas lunares que ya está en marcha.

El londinense estudio de Arquitectura Foster + Partners, con la colaboración de la Agencia Espacial Europea (ESA), emprendió en el año 2012 -como informa en su página web oficial- un estudio para crear los primeros hogares a 384.400 kilómetros del planeta Tierra.

La estancia sería en el cráter Shackleton, donde la luz del Sol es permanente.

Con la premisa de que las impresiones en 3D ya han sido empleadas en la construcción de viviendas en la Tierra, esta firma está explorando las posibilidades de crear alojamientos realizados mediante este sistema para hacer posible la estancia del ser humano en el sur de la Luna. Concretamente, en el cráter Shackleton, donde la luz del Sol es permanente.

Imagen de la estructura interna de las posibles viviendasFoster + Partners

Imagen de la estructura interna de las posibles viviendasFoster + Partners

El tipo de vivienda que se está desarrollando desde Foster + Partners tiene capacidad para cuatro personas y protegería a sus residentes de las amenazas a las que estarían expuestos, como son las cambiantes temperaturas del ambiente, los meteoritos y los rayos gamma, los principales problemas a los que se enfrentarían los primeros habitantes debido a la ausencia de atmósfera.

“En la práctica, solemos diseñar viviendas para climas extremos en la Tierra. Nuestra residencia lunar sigue una lógica similar”, comenta Xavier De Kestelier, socio y especialista de Foster + Partners. “El proceso de diseño está siendo fascinante y único”, añade.

En cuanto a su estructura, según se revela desde el estudio de Arquitectura, las casas estarían formadas de tubos modulares en la base y cúpulas inflables capaces de doblarse sobre sí mismas.

Imagen del exterior de las posibles viviendasFoster + Partners

Imagen del exterior de las posibles viviendasFoster + Partners

Además, debido a la dificultad de transportar materiales desde la Tierra al satélite, la empresa está estudiando la posibilidad de utilizar el regolito, material que conforma el suelo lunar y que, compuesto por silicio, aluminio, calcio, acero y óxido de magnesio, sería perfecto para utilizar en objetos sólidos creados con una impresora 3D. Por el momento, en los ensayos que se han realizado hasta ahora, se ha simulado ese material lunar utilizando óxido de magnesio, al que más tarde se ha añadido sal, de tal manera que se ha obtenido algo parecido a la piedra del regolito.

En cuanto a los precios de las posibles viviendas, lo único que se puede asegurar por ahora es que no serán aptos para todos los bolsillos, ya que sólo el viaje para dos personas costaría 1.160 millones de euros, según anunció en 2012 la empresa Golden Spike, promovida por ex trabajadores de la NASA, que pretende tener los viajes comerciales a Luna listos en el año 2020.

La historia de la calle más triste de Madrid, junto al Vicente Calderón


ABC.es

  • En tiempos de Carlos III, la calle que cada domingo se colapsa de la alegría de la afición rojiblanca, no era más que una zona de cultivos y paseos arbolados
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Cuando se entra por la glorieta de Pirámides al Paseo de los Melancólicos de Madrid hay dos colores que lo inundan todo: el rojo y el blanco. Calle de los atléticos durante mucho tiempo, es difícil no encontrar algún bar o negocio que no tenga que ver con la afición más abnegada de la ciudad.

Precisamente por eso alguno podrá pensar que la calle debe su nombre a las malas tardes que el equipo colchonero haya podido dar a su hinchada, pero nada más lejos de la realidad: este Paseo de los Melancólicos en tiempos de Carlos III no era más que una zona de cultivos y paseos arbolados. Con la llegada de la industrialización se reformó para acoger el ferrocarril que unió las estaciones de Príncipe Pío y Atocha, pasando por la antigua estación de Delicias o la estación Imperial, lo que empujó al barrio a la actividad industrial y a la construcción de viviendas de clase baja.

Siempre fue una zona muy solitaria y triste, lo que dio el origen del nombre al Paseo de los Melancólicos, puesto por los propios vecinos. Hoy en día, más allá de la actividad frebril que se desata los días que hay partido en el estadio Vicente Calderón, este paseo acoje una actividad muy tranquila de barrio, que transcurre entre el río Manzanares y el Paseo Imperial, desde cuyo incio puede verse, a lo lejos, la zona más turística y bulliciosa entre el Palacio Real y la Plaza de España.