1450 – Batalla de Formigny


La batalla de Formigny enmarcada en el contexto de la guerra de los Cien años sucedió en Formigny, cerca de Carentan, Francia. Acabó resultando en una victoria decisiva francesa (15 de abril de 1450).

Los beligerantes fueron el Reino de Inglaterra por un lado y el Reino de Francia y el Ducado de Bretaña por otro. Sus comandantes eran Thomas Kyriell por los ingleses y el Conde de Clermont, Arturo de Richemont, condestable de Richemont por el lado francés. Las fuerzas eran de 4.000 ingleses y 5.000 franceses siendo las víctimas y pérdidas de 2.500 y 100-200 respectivamente.

La batalla de Formigny por Martial d’Auvergne

Antecedentes

El francés, bajo el mando de Carlos VII, había aprovechado el tiempo ofrecido por la tregua de Tours en 1444 para reorganizar y fortalecer sus ejércitos. El inglés, sin un liderazgo claro por la debilidad de Enrique VI, se encontraba peligrosamente débil. Cuando el francés rompió la tregua en junio de 1449 se encontraban en una posición mucho mejor. Pont-Audemer, Pont-l’Évêque y Lisieux cayeron en agosto y gran parte de Normandía, fue recuperada en octubre. Cortando el norte y el este los hermanos supervisaron la captura de Ruan (octubre de 1449), Harfleur (diciembre de 1449), Honfleur y Fresnoy (enero de 1450), antes de pasar a invadir Caen.

El inglés había reunido un pequeño ejército durante el invierno de 1449. Contaban con alrededor de 3.000 hombres que se enviaron desde Portsmouth a Cherbourg bajo el mando de Sir Thomas Kyriell. Llegaron el 15 de marzo de 1450 y el ejército se vio reforzado con 2.000 hombres más por Sir Matthew Gough a finales de marzo.

La batalla

Kyreill avanzó por el sur y capturó Valognes en un sangriento enfrentamiento. Más al sur se sumaron a dos ejércitos franceses (alrededor de 5.000 hombres bajo el mando del Conde de Clermont) y marcharon al norte de Carentan. El ejército inglés rodeó Carentan el 12 de abril, pero el francés se negó a rendirse, aunque hubo una serie de pequeñas escaramuzas. Kyriell giró al este hacia Bayeux, llegando a la aldea de Formigny el 14 de abril. Al mismo tiempo, una tercera fuerza francesa, dirigida por el Condestable de Richmont, había llegado a San Lô desde el sur.

El 15 de abril, las fuerzas de Clermont fueron avistadas por el ejército inglés. Los ejércitos se enfrentaron sobre la carretera Carentan-Bayeux, cerca de un pequeño afluente del Aure. El inglés estaba de espaldas a la corriente. La formación del inglés, alrededor de cuatro mil hombres y con una proporción de arqueros superior —tres contra uno— se reunió en una larga fila detrás de una línea de estacas y bajo pequeñas trincheras. Clermont inició el combate con ataques contra los flancos y pequeñas cargas, pero había pocas posibilidades de éxito y fueron fácilmente rechazados. Luego avanzaron dos cañones. Después de un tiempo de cañoneo que causó algunas bajas, los ingleses cargaron y capturaron las armas. Estas primeras escaramuzas duraron unas tres horas. En ese momento el ejército bretón de Arthur de Richemont llegó desde el sur, después de haber cruzado la Aure y ahora se aproximaba a la fuerza del inglés por el flanco. Su número era de casi 1.200 bretones, casi todos montados a juzgar por el ritmo de su marcha.

Kyriell se replegó de Clermont y formó a las fuerzas en “L”. Con la posición preparada abandonada y dividido por el fuego del enemigo el inglés quedó abrumado tras una serie de cargas. Kyriell fue capturado y su ejército destrozado.

El ejército inglés sufrió un importante golpe con 2.500 muertos o gravemente heridos y 900 prisioneros, mientras que el francés y el bretón no sufrieron más de 1.000 muertos y heridos. Con ninguna otra fuerza inglesa importante en Normandía, la región fue sometida rápidamente por los franceses. El avance continuó por todas partes, recuperando todas las posesiones inglesas excepto Calais.

Importancia

La batalla es a menudo citada como la primera en la que los cañones desempeñaron un papel fundamental (el primer uso decisivo del cañón por lo general se considera que ha sido la siguiente batalla, en Castillon). Esto es bastante difícil de juzgar, los testimonios contemporáneos son dudosos y se puede observar que la llegada del ejército bretón de Arthur de Richemont, futuro duque de Bretaña, Arturo III, con su poderosa fuerza de caballería sobre el flanco del inglés fue bastante más significativo ya que obligó a este a abandonar su posición defensiva preparada, aunque hay que señalar que el fuego de artillería desde los dos cañones franceses jugaron un papel también en ello. El cañón pudo haber sido decisivo, no tanto por el efecto que hacía en la batalla, sino porque alertó a Richemont sobre el hecho de que se estaba desarrollando una batalla cerca, y propició su aparición en el campo. Afortunadamente estaba del bando de Clermont porque, como escribió uno de sus capitanes, si el condestable (Richemont) no hubiera entrado cuando lo hizo, el ejército de Clermont habría sufrido “daños irreparables”.

Batalla de Formigny
Guerra de los Cien Años
Fecha 15 de abril de 1450
Lugar Formigny, cerca de Carentan, Francia
Coordenadas 49°20′14″N 0°53′52″O (mapa)
Resultado Victoria francesa decisiva
Beligerantes
Inglaterra Francia
Bretaña
Comandantes
Thomas Kyriell Arturo de Richemont
Fuerzas en combate
4.500 8.000
Bajas
3.800 muertos, 1.400 prisioneros 500 a 600

1429 – Batalla de los Arenques


La batalla de los Arenques, a veces conocida también como batalla de Rouvray por la aldea junto a la cual se produjo, fue un enfrentamiento armado enmarcado en el sitio de Orleans, parte fundamental del prolongado conflicto conocido como guerra de los Cien Años. En la Batalla de los Arenques, una enorme fuerza francesa intentó capturar un convoy de suministros inglés. A pesar de la gran superioridad numérica, fue rechazada y puesta en fuga. El extraño nombre de la batalla se debe al contenido del convoy atacado: una gran carga de arenque seco para alimentar a las tropas que sitiaban Orleans.

Jornada de los Arenques (de Las vigilias de Carlos VII escritas por Martial d’Auvergne c. 1477-84).

 

Aproximación de ambos ejércitos

El 11 de febrero de 1429, el convoy llegaba a la pequeña aldea de Rouvray, al norte de Janville, donde acampó para pasar la noche. Por la mañana, los observadores avanzados franceses avisaron a sus jefes de la ubicación de los ingleses.

Formado por 300 carretas cargadas de arenques se detiene a hacer noche en la pequeña aldea de Rouvray. Este convoy había salido de París escoltado por unos 500 arqueros, 1.000 hombres de armas y un número insignificante de caballeros y su destino era, como no podía ser de otra manera, Orleans.

La vanguardia francesa apareció frente a los ingleses desde el sudoeste. Falstolf detuvo el convoy a ros al sur des en la circunferencia formada por los carros: sabiendo que los enemigos lo superaban en una proporción de 3 a 1, el comandante inglés defendió cada entrada al círculo con grandes grupos de arqueros y estacas aguzadas. Esta última práctica ya había dado a los ingleses soberbios resultados en Agincourt, demostrando ser completamente impenetrable para las cargas de caballería.

Comienza el combate

Cabalgando a la cabeza de sus columnas, Clermont hizo detener a sus propios carros de transporte y descargar sus culebrinas y algunos cañones de pequeño calibre. Ordenó que sus tropas permanecieran montadas, con excepción de los artilleros y los ballesteros. Hecho esto, mandó abrir fuego contra los carros enemigos.

De tal modo, y de manera inusual para la guerra de los Cien Años, la batalla de los Arenques comenzó con un fuego de ablande de artillería en lugar de abrirse con ataques de los arqueros.

Esto supuso un peligroso problema para los ingleses, ya que el fuego de cañón, aunque de lenta cadencia, podía ser devastador, y el inteligente francés disparaba desde una distancia que estaba fuera del alcance de los longbows. Una carga de los caballeros ingleses montados parecía desaconsejable (debido a la desproporción numérica), ya que en la primera línea enemiga se encontraban los duros y aguerridos guerreros escoceses.

La suerte del convoy de suministros parecía estar sellada.

Desobediencia y catástrofe

Sin embargo, providencialmente, un grave error de los enemigos vino en ayuda de Falstolf: a pesar de que Clermont le había estado enviando mensaje tras mensaje prohibiéndole atacar, el comandante de los caballeros escoceses, condestable John Stewart de Darnley, decidió desobedecer las órdenes: hizo apear a sus caballeros y, sin consultar con su superior, les ordenó avanzar a paso de carga contra los carromatos estacionados.

Ante esto, el asombrado Clermont se vio obligado a suspender el ataque de artillería, porque los escoceses se habían puesto en medio de la línea de fuego.

Como había sido y seguiría siendo una constante en el prolongado conflicto, ni bien los escoceses entraron en la distancia de alcance efectivo de los arqueros ingleses, estos cubrieron el cielo con nubes de flechas y efectuaron una espantosa matanza entre los arriesgados hombres de Stewart.

Viendo caer a sus aliados, Clermont tuvo que tomar una decisión heroica. Lanzó a su caballería en un ataque frontal, que corrió el mismo destino que sus antecesoras en Crecy y Agincourt: fue rechazada con enormes bajas.

Masacre final

Mientras las tropas francesas se retiraban en desorden, dejando el campo de batalla cubierto de muertos y heridos, el comandante inglés envió a sus pocos caballeros montados en persecución del enemigo. En escasos minutos, el orgulloso ejército real francés que se suponía debía liberar a Orleans se convirtió en una desorganizada masa de soldados en fuga y fue completamente destruido.

Entre las bajas se contaron el propio Clermont, víctima de una grave herida, y Stewart, muerto en el ataque escocés junto con la enorme mayoría de sus hombres. Clermont debió abandonar el campo de batalla en camilla y fue evacuado al campamento de Blois.

También resultó herido Juan de Dunois (conocido como “el Bastardo de Orleans”) quien salvó su vida por milagro y que jugaría más tarde, junto a Juana de Arco, un papel fundamental en el levantamiento del sitio de Orleans.

Consecuencias

La batalla de los Arenques fue el mayor combate llevado a cabo entre el establecimiento del sitio de Orleans (octubre de 1428) y la salida a escena de Juana de Arco (mayo de 1429).

La grave derrota de Los Arenques tuvo un inmediato y devastador efecto sobre la moral de las tropas francesas. Hizo desaparecer la confianza de los sitiados de Orleans y afianzó un oscuro sentimiento de que todo lo que se intentara hacer sería inútil y de que la guerra estaba ya perdida. Fue el colmo de la vergüenza para Carlos VII de Francia y la desesperación para toda la población de la región.

Los ingleses, aunque victoriosos, pasaron hambre en las semanas siguientes, porque la inmensa mayoría de los toneles de arenques fueron destruidos por la artillería francesa.

Esta batalla, como las otras mencionadas, demostró la enorme diferencia entre el ejército inglés (profesional, disciplinado, bien equipado y conducido por jefes competentes) en relación con su similar francés, desorganizado e inclinado a la acción inconsulta e individual.

A la pregunta de qué hubiese sucedido si Clermont hubiese podido continuar con su acción de artillería sin ser interrumpido por el avance de Stewart, se puede responder que en 1450 su hijo, atacando metódicamente y sin pausas con la artillería, alcanzó la victoria en la importante batalla de Formigny.

Finalmente, el combate parece haber tenido una importancia fundamental en otro aspecto: el mismo día de la batalla (12 de febrero de 1429), Juana de Arco se entrevistaba en Vaucouleurs con Roberto de Baudricourt para solicitarle fondos, hombres y suministros para llegar con seguridad a Chinon.

Los cronistas de la época afirman que Juana informó a Roberto que “las armas del Delfín habían sufrido un gran revés cerca de Orleans” (obsérvese que ella no tenía modo de saberlo). Baudricourt, poco inclinado a ayudar a la Doncella, se negó a entregarle lo pedido. Sin embargo, varios días más tarde recibió por los canales oficiales la noticia de la derrota de Los Arenques. Entonces, impresionado, mandó llamar a Juana, le entregó lo solicitado y la animó a apurarse hacia Chinon para unir sus fuerzas con las que le quedaban al Delfín.

La Doncella de Orleans, fuertemente equipada, abandonó Vaucouleurs con su ejército el 23 de febrero, en una marcha que tendría una importancia capital en el levantamiento del prolongado sitio de Orleans.

Batalla de los Arenques
Guerra de los Cien Años
Sitio de Orleans
Fecha 12 de febrero de 1429
Lugar Rouvray, al norte de Orleans (Francia)
Coordenadas 48°04′00″N 1°44′00″E (mapa)
Resultado Victoria inglesa
Beligerantes
Reino de Francia
Reino de Escocia
Reino de Inglaterra
Comandantes
Carlos I de Borbón
John Stewart de Darnley †
John Fastolf
Fuerzas en combate
Alrededor de 4000 Alrededor de 1500
Bajas
Entre 500 y 600. Desconocidas, pero seguramente pocas.