Las ‘confesiones’ de Darwin, a golpe de clic


El Mundo

Detalle de uno de los manuscritos de Darwin digitalizados. | Cambridge University Library

Detalle de uno de los manuscritos de Darwin digitalizados. | Cambridge University Library

La famosa carta en la que el naturalista Charles Darwin le comenta al botánico Joseph Hooker en 1844 que cada día aumenta su convicción de que las especies “no son inmutables”, y después añade humorísticamente que la afirmación implica algo así como “confesar un asesinato”, será publicada por la Universidad de Cambridge en formato digital dentro del Darwin Digital Project que pondrá al alcance del público el archivo del científico.

El Darwin Digital Project será presentado en los próximos días como otro de los proyectos de la universidad inglesa de difundir los archivos y bibliotecas, heredados de algunos científicos o adquiridos por el centro académico, y colocarlos al acceso del público a la distancia de un click de ordenador. La publicación de los legajos documentales de Charles (1809-1882) sigue la tónica de lo hecho ya con el archivo de Sir Isaac Newton Project, que ha sido visitado por millones de usuarios globalmente y que incluye la documentación del matemático que formuló la ley de la gravedad.

En total se publicarán unas 9.000 cartas del autor de El Origen de las especies entre las cuales unas 1.400 constituyen la correspondencia entre él y el botánico Joseph Hooker (1817-1911), director del Royal Botanic Gardens, de Kew, suroeste de Londres, amigo y colaborador del naturalista, además de proveedor de plantas y especies vegetales. Los dos estudiosos de la época victoriana se cartearon durante casi 40 años, desde 1843 hasta la muerte de Darwin en 1882.

Joseph sucedió a su padre en el puesto de director del Royal Botanic Gardens. Charles Darwin mandó a Joseph Hooker el manuscrito de su obra magna para que lo leyese y le hiciese los comentarios pertinentes, y con el manuscrito le adjuntaba la misiva en la que comparaba la concluyente afirmación de que el hombre viene del mono a la confesión de un asesinato. El Origen de las especies fue publicado hace en 1859 tras agrias polémicas con la Iglesia y con algunos científicos de la época. Los Hooker, en cambio, atendían las razones del naturalista.

Las cartas no forman la única documentación del archivo digitalizado, sino que publicarán también los múltiples borradores que precedieron al manuscrito final del libro que escandalizó a la sociedad victoriana de la época porque minimizaba el papel de Dios en la creación del hombre así como los cuadernos y notas en los que Darwin analiza la teoría de la evolución y la formación de las especies por selección natural.

Más de 300 cartas inéditas

Junto con las cartas cruzadas con Hooker se incluye también la correspondencia con los científicos del momento, y también libretas sobre la expedición Beagle. ‘The voyage of the Beagle’ (El viaje del Beagle) es el primer libro publicado por Darwin, en 1839, que le dio fama como riguroso científico y naturalista.

El barco ‘Beagle’ partió de Plymouth, sur de Inglaterra, el 27 de diciembre de 1831 con la intención de que el biólogo se embarcaba en una expedición de dos años a parajes lejanos para estudiar la flora de otros lares. El viaje se prolongó cinco años durante los cuales Darwin escribió sus Journals & Remarks (Diarios y Observaciones) que resultaron ser pozos de información sobre bilogía, geología y antropología.

La directora del proyecto para digitalizar y poner al alcance del público el archivo de Charles Darwin es Alison Pearn, quien manifiesta que el contenido de muchas cartas es conocido, pero “hay más de 300 que son inéditas“. A su parecer, la publicación de los documentos dará a conocer también aspectos personales del biólogo como el dolor por la muerte de sus hijos o de su nuera de parto. Estas trazas privadas emergen también en la correspondencia con Joseph Hooker con quien comparte el dolor de perder hijos pequeños. Alison Pearn considera que Darwin “no pudo ser más franco con nadie más que con Hooker”.

El director del Royal Botanic Gardens vio morir a una hija de diez años y a un hijo bebé mientras que Darwin enterró a una hija de 6 años. El naturalista expresa un profundo dolor informando a su amigo de la muerte de su nuera Amy, otra de las personas que le apoyaba en sus investigaciones proveyéndole de plantas. “Nos vas a compadecer cuando sepas que Amy […] afectada de contracciones que duraron varias horas hasta que sucumbió, su vida se apagó esta mañana a las siete”, escribe el científico explayándose en torno a las virtudes de su nuera Amy, esposa de Francis. Del parto en el que murió ella, sobrevivió su hijo Bernard, quien creció con su padre y con sus abuelos paternos.

Los fósiles que Darwin olvidó en un cajón hace 168 años


El Mundo

Muestras recogidas por el biólogo británico Charles Darwin, en su viaje alrededor del mundo con el capitan Fitz-Joyce a bordo del ‘Beagle’, han sido localizadas después de permanecer 168 años en el olvido en un cajón ya están disponibles on-line para todo el mundo.

El hallazgo de este ‘tesoro’ se produjo por casualidad, cuando el paleontólogo Howard Falcon-Lang, de la Universidad de Londres, curioseaba en un viejo mueble de la sede del Instituto Geológico Británico (BGS, en sus siglas en inglés). “Andaba rebuscando, cuando me encontré con algunos cajones que decía que había plantas fósiles sin registrar, y no pude contener la curiosidad”.

En el interior había cientos de soportes de cristal en los que se habían ensamblado plantas fosilizadas cortadas en finas láminas, preparadas para su estudio por el microscopio. Para su sorpresa, en algunas de ellas estaba inscrito el nombre ‘C. Darwin Esq.’. En una incluso podía leerse que la había recogido en la isla chilena de Chiloé.

Otras piezas habían sido donadas por otros exploradores y científicos que en la segunda mitad del siglo XIX acudieron al Servicio para que fueran catalogadas.

Al parecer, Darwin encargó esa engorrosa tarea a su amigo y colega Joseph Hooker, un botánico que durante un tiempo trabajó en el BGS. Pero a Hooker se le acumuló el trabajo de tal forma que, finalmente, aunque ensambló las muestras en los soportes de cristal, no pudo registrarlas.

Según cuenta la institución en su web, Hooker se casó por aquel entonces con la hija del mentor de Darwin en Cambridge, Revd John Henslow, lo que le habría quitado tiempo de trabajo. Además, en 1848 se fue de expedición al Himalaya, dejando su empleo, y los cajones con los fósiles (por cierto, en un mueble de Henslow) quedaron olvidados.

Tras varios cambios de lugar, desde hace medio siglo se llenaban de telarañas en los sótanos del Instituto Geológico Británico, de donde los ha sacado Falcon-Lang.

Una tortuga gigante extinta hace 150 años «resucita» en Galápagos


ABC.es

Investigadores encuentran el genoma de este animal, que influyó en las teorías de Darwin, en algunos de sus descendientes híbridos

Docenas de tortugas gigantes de una especie que se creía extintahace 150 años pueden todavía estar vivas en una remota región de las islas Galápagos. Investigadores de la Universidad de Yale han descubierto la huella genética de estos animales (Chelonoidis elephantopus) en el ADN de sus descendientes híbridos. El estudio aparece publicado en la revista Current Biology.

«Hasta donde sabemos, este es el primer descubrimiento de una especie por medio del seguimiento de las huellas genéticas dejadas en los genomas de su descendencia híbrida», ha explicado el investigador Ryan Garrick. Las tortugas de Galápagos son famosas por su influencia en las ideas de Charles Darwin sobre la evolución por selección natural. Pero también son impresionantes en sí mismas: pueden llegar a pesar más de 400 kilos, llegan a medir casi dos metros yviven más de 100 años en la naturaleza. Hoy en día, varias de las trece especies que todavía sobreviven se consideran en peligro de extinción.

Las C. elephantopus fueron encontradas originalmente solo en la isla Floreana, donde se presume que desaparecieron poco después del viaje histórico de Darwin a las Islas Galápagos en 1835. Sin embargo, los genes de especies extinguidas recientemente pueden vivir en los genomas de los ejemplares de ascendencia mixta. El grupo de Yale había detectado antes los primeros vestigios del extinto C. elephantopus dentro de los once individuos que, de otra forma, pertenecían a otra especie, la tortuga C. becki, que vive en un volcán activo en la isla Isabela.

De hecho, el movimiento de las tortugas de una isla a otra por los piratas y los balleneros no era raro durante el siglo XIX, dice Garrick, y su equipo sospecha que los ejemplares de Floreana habían sido trasladadas al norte de Isabela años antes. Esos once híbridos parecen ser los últimos vestigios genéticos de un linaje evolutivo único en la naturaleza.

De pura raza

El hallazgo anterior inspiró a Garrick y sus colegas para tomar una mirada más cercana a lo que estaba sucediendo en el volcán Wolf de la isla Isabela, que alberga una gran población de unas 7.000 tortugas, principalmente C. becki. Ahora han analizado a alrededor de 2.000 de las tortugas para encontrar evidencias de que la raza C. elephantopus debe de estar viva.

Las comparaciones de tortugas vivas y especímenes de museo indican que los genomas de 84 individuos de la nueva muestra solo se puede explicar si uno de sus dos padres eran C. elephantopus. Según Garrick, esos ejemplares de raza pura aparentemente existen en números tan bajos que los investigadores tendrían que ser increíblemente afortunados para poder dar con uno de ellos.

Incluso si los individuos de raza pura de C. elephantopus nunca se encuentran, sus descendientes directos podría ser clave en la conservación de las tortugas gigantes. «La hibridación es considerada en gran medida perjudicial para la conservación de la biodiversidad», dice Garrick. «Pero en este caso, los híbridos pueden ofrecer oportunidades pararesucitar una especie ‘extinta’ a través de esfuerzos intensivos de cría».