1037 – Batalla de Tamarón


La batalla de Tamarón fue un enfrentamiento militar que tuvo lugar el año 1037 entre las tropas del rey leonés Bermudo III y las del conde de Castilla Fernando Sánchez.

 

Distintas versiones de los hechos difieren tanto en las fechas (30 de agosto, 1 de septiembre o 4 de septiembre), como en el emplazamiento de la batalla (Tamarón (Burgos) o Támara de Campos (Palencia)). Las crónicas najerense, silense y Chronicon mundi de Lucas de Tuy además de los anales Toledanos, Compostelanos y Castellanos Segundos dan como lugar de la batalla el valle de Tamarón. Según se relata en la Crónica Silense y del Tudense, el rey Bermudo y su ejército cruzó la frontera de Castilla «o sea la línea del Pisuerga, y en la cuenca de aquel río, en el valle del Tamarón, arroyo situado al este de Castrojeriz (…) se enfrentaron los leoneses con el ejército navarro castellano…» y que la batalla tuvo lugar «super vallem Tamaron», y Tamarón es el actual pueblo de Burgos que se halla en el marcado valle que forma el arroyo de Sambol. Támara, que nunca fue llamada Tamarón, no está situada en ningún valle. Es con De rebus Hispaniae de Jiménez de Rada donde viene la confusión, ya que dicho autor situaba la batalla junto al río Carrión, donde se encuentra relativamente cerca la villa de Támara (Palencia).

Los orígenes de la batalla tienen como escenario la Tierra de Campos, los territorios entre el Cea y el Pisuerga disputados entre León y Castilla desde el siglo IX. Dicha zona había sido incorporada a Castilla en tiempos de Sancho III el Mayor, y Bermudo III quería recuperarlas. Fernando I, por su parte, consideraba esa zona como dote de su esposa Sancha de León, hermana del rey leonés.

Las tropas de Fernando I ayudadas por las de su hermano, el rey de Pamplona García Sánchez, vencieron a Bermudo III de León que perdió la vida en la batalla, supuestamente a manos de siete enemigos cuando se adelantaba a sus huestes en busca del conde castellano. Autopsias realizadas en el siglo XX demuestran que sufrió una cuarentena de heridas de lanza, muchas de ellas en el bajo vientre, comunes en otros caballeros medievales una vez desmontados. Por otra parte, el número de heridas pone de manifiesto la saña con la que fue desmontado y matado en mitad de la lucha al caer en medio de las filas enemigas.

…pero la muerte, lanza en ristre, que es criminal e inevitable para los mortales, se apodera de él (Bermudo) y le hace caer de la carrera de su caballo; siete caballeros enemigos acaban con él. García (rey de Navarra) y Fernando presionan sobre ellos (los leoneses). Su cuerpo es llevado al panteón de los reyes de León. Después, muerto Vermudo, Fernando asedia a León y todo el reino queda en su poder”.

Crónicas de los reinos de Asturias y León, Jesús E. Casariego. Ed. Everest (1985)

Muerto Bermudo III sin descendencia, el trono pasó a su hermana Sancha, que cedió los derechos a su marido Fernando I, que se coronó rey de León.

Batalla de Tamarón
Fecha 30 de agosto o 1 de septiembre o 4 de septiembre de 1037
Lugar Tamarón, Burgos, ( España)
Coordenadas 42°16′00″N 3°59′00″O (mapa)
Resultado Victoria decisiva castellano-pamplonesa
Consecuencias El conde Fernando es coronado rey de León debido al traspaso de los poderes por parte de su mujer, hermana de Bermudo III
Beligerantes
Reino de León Condado de Castilla
Reino de Pamplona
Comandantes
Bermudo III † Fernando I
García Sánchez III

865 – Batalla de la Morcuera


La batalla de la Morcuera, fue una batalla librada en el desfiladero de la Hoz de la Morcuera, situado entre Foncea y Bugedo, muy cerca de la ciudad de Miranda de Ebro, el día 9 de agosto del año 865, entre las tropas cristianas de Ordoño I y los musulmanes de Mohamed I de Córdoba saldándose con la derrota para las tropas cristianas retrasando así el avance de la Reconquista.

Contienda

En el año 865, Mohamed I atacó el Reino de Asturias durante el reinado de Ordoño I por el desfiladero de la Hoz de la Morcuera defendido por el conde castellano Rodrigo. El ejército cordobés sorprendió al ejército leonés en el valle de Miranda de Ebro llegando hasta Salinas de Añana. Tras saquear la zona Rodrigo de Castilla intentó cortar la retirada musulmana en Pancorbo, pero los cordobeses de dieron cuentan de la estrategia y escaparon por la cuenca del río Oja.

Esta derrota de los cristianos supuso un freno en la repoblación de la Meseta Central, tarea que tendrá que proseguir su hijo Alfonso III, quién se enfrentará además con un sector de la nobleza asturiana cuyas ambiciones de poder no se habían apagado. Mohamed I aprovechó la debilidad de los cristianos por perder las fortalezas de Cerezo Río Tirón, Ibrillos y Grañón para enviar nuevas acometidas en el año 866 y 867.

El historiador musulmán Ibn Idari cuenta en su libro al-Bayan al-Mughrib la historia de la siguiente manera:

En 251 [2 de febrero 865] se hizo una nueva campaña contra Álava. He aquí el relato de la derrota del Markawiz ¡Alá le confunda! Abd al-Rah­man ibn Muhammad comenzó por avanzar hasta el Duero, donde organizó las tropas que vinieron a unírsele desde todas partes; de allí llevó su campo al desfiladero de (Río) Paradiso, se apoderó de los cuatro fuertes que la defendían, tomó cuanto contenían y los arrasó; después marchó de una parte a otra en todas direcciones, no dejó en pie ninguna localidad ni habitación alguna, lo destruyó y lo quemó todo. Gracias a este método (de arrasamiento intensivo) sistemáticamente seguido, no permaneció intacto uno solo de los castillos pertenecientes a Rodrigo, príncipe de Al-Qila (los castillos o Castilla); a Ordoño, príncipe de Tuqa (Oca); a Gundisalbo, príncipe de Burcha (¿Burgos?), y a Gómez, príncipe de Mesaneka (?). Abd al-Rahman se dirigió en seguida contra Al-Mallaha (Salinas de Añana), que era uno de los más grandes distritos que dependían de Rodrigo; arrasó todos los alrededo­res e hizo desaparecer hasta las huellas (de la capi­tal).

Después de otener tales éxitos pensó en salir (del país) por el desfiladero de Al-Markawiz (La Morcuera). Se había apartado (de Al-Mallaha) para acampar, cuando Rodrigo, avanzando a la cabeza de sus tropas y de las levas que había reunido, instaló su campo cerca del foso vecino del Marka­wiz, foso cuyos accesos, desde hacía años, se había cuidado de hacer más difíciles mediante trabajos ejecutados por medio de corveas; separado de la montaña y provisto de un talud elevado, era in­franqueable. Abd al-Rahman instaló su campo sobre el Ebro y el general Abd al-Malik situó sus tropas en orden de batalla, mientras que los cristianos tomaban igualmente sus disposiciones y colocaban tropas en em­boscada en los dos flancos del desfi­ladero. Los musulmanes atacaron a los cristianos de frente y comenzó un combate encarnizado; pero los nuestros se batieron de tal suerte que sus enemigos, descubriendo el foso, se retiraron sobre una colina vecina. En­tonces Alb al-Rahman hizo instalar su tienda y dio órdenes a los soldados de hacer otro tanto y de establecer campamento. Después los nuestros volvie­ron a atacar vigorosamente a los cristianos. Alá les golpeó en el rostro y nos entregó sus espaldas de modo que se hizo de ellos una horrible matanza y que gran cantidad de prisioneros quedaron en nuestras manos. El resto huyó, sin detenerse, hacia la región de Al-Ahrum (Haro) y debió arrojarse al Ebro sin poder encontrar un paso vadeable, por lo que muchos se ahogaron. La matanza duró desde la aurora del jueves 12 Rachab [9 de agosto 865] hasta mediodía, y nuestras tropas, gracias a la ayuda divina, salieron sanas y salvas del combate. Después de comenzada la matanza, algunas bandas lograron refugiarse en lugares abruptos y en las espesuras; pero no escapa­ron tampoco a la persecución y la muerte. El foso fue destruido y llenado, de suerte que los musulmanes pudieron atravesarlo sin peligro y cómodamen­te. Alá concedió a los musulmanes un insigne favor al permitir­les obtener esta brillante e importante victoria; alabado sea el Señor de los mundos! Después de la batalla se reunieron veinte mil cuatrocien­tos setenta y dos cabezas.

Batalla de la Morcuera
Reconquista
Fecha 9 de agosto de 865
Lugar Hoz de la Morcuera,

entre las provincias de Burgos y La Rioja ( España)

Resultado Victoria musulmana
Beligerantes
Reino de Asturias Emirato de Córdoba
Comandantes
Rodrigo de Castilla
Ordoño I de Asturias
Mohamed I de Córdoba
Fuerzas en combate
Bajas
20.472 hombres según fuentes musulmanas

1808 – Batalla de Gamonal


La batalla de Gamonal (también conocida como batalla de Burgos) fue una batalla librada en el pueblo de Gamonal, actual barrio de Burgos, el 10 de noviembre de 1808 entre las tropas de Napoleón y las españolas al mando del Conde de Belveder, saldándose con la derrota para las tropas españolas y dando paso al expolio de la ciudad de Burgos.

Plano de la Batalla de Gamonal

Contienda

Antecedentes

A Burgos llegó el general Murat el 13 de marzo de 1808 tratando de buscar la adhesión del vecindario. No lo consiguió y a finales de año hubo alborotos, bajo pretexto de la detención de un correo, y el intendente, marqués de la Granja, estuvo a punto de perecer a manos del pueblo amotinado.

Intervención en Santander

El mariscal Bessières, que tenía asentado su cuartel general en Burgos, mandó salir, el 2 de junio de 1808, al general Merle con 6 batallones y 200 caballos para apaciguar la insurrección de Santander.

Sublevación en Valladolid

Merlé hubo de regresar para unirse al general Lasalle, que había partido de Burgos el 5 de junio de 1808, con 4 batallones y 700 caballos, hacia Valladolid.

Llegada del ejército de Extremadura

Al quedar desguarnecida la ciudad llega el ejército de Extremadura, compuesto por 18.000 hombres, distribuidos en 3 divisiones, al mando del joven conde de Belveder, nombrado por la Junta Central para reemplazar a José Galluzo.

Ejército imperial

El mariscal Soult toma el mando del II cuerpo francés, tras el cese de Bessières, que pasa al mando de la caballería y sale al encuentro de Napoleón en el recorrido de Vitoria a Madrid.

Guarnición de Burgos

Desde el 7 de noviembre de 1808 viene la 1ª división, la tarde del 9 llega la 2ª, quedando en Lerma la 3ª. En la ciudad y cercanías había 12.000 hombres, de los cuales 1200 eran de caballería.

Confianza de Belveder

Fiado Belveder en algunas favorables y leves escaramuzas, recomienda descanso a los oficiales de la 2ª división, considerando suficiente la 1ª para rechazar a los franceses, en caso de que atacaran. Ignoraba tanto la superioridad de sus adversarios como la endeblez de sus tropas.

Comienzo de la batalla

A las 6 de la mañana del 10 de noviembre de 1808, el general Lasalle, con la caballería francesa, llegó a Villafría, a tres cuartos de legua de Gamonal, donde esperaba la 1ª división de Belveder, mandada por Fernando María de Alós. Como los franceses no disponían de infantería, retrocedieron hasta Rubena provocando la acción de la 1ª, que fue rechazada por Lasalle, obligando al repliegue hacia Gamonal.

Desarrollo

El resto del ejército español acude y es derrotado, entrando mezclados los vencedores con los vencidos en la ciudad de Burgos. La caballería pesada de Bessières acuchilla a los soldados fugitivos y se apodera de la artillería. Si las pérdidas españolas fueron considerables, la dispersión y el desorden fueron las características más importantes.

Consecuencias

Los vencedores entraron en la ciudad, se dedicaron al pillaje y se apoderaron de 2000 sacas de lana fina. Napoleón sentó en Burgos su cuartel general y el 12 de noviembre, revistadas las tropas, concede perdón general y amnistía a todos los españoles que en el plazo de un mes, a contar desde su entrada en Madrid, depusieran las armas y renunciasen a toda alianza y comunicación con los ingleses. Napoleón parte hacia Madrid, dejando a su hermano José en la ciudad.

Conmemoración

El barrio de Gamonal, bajo el patrocinio de la Asociación de Comerciantes y Empresas de Servicios de Gamonal Zona G de Burgos, conmemora esta batalla en espera de la celebración de su segundo centenario.1 Participantes en la III Edición (2009):

  • Asociación Alarmas Gallegas.
  • Asociación Cazadores de Olivenza (León).
  • Asociación Cultural Amigos del Museo Histórico Militar de Burgos.
  • Asociación Cultural Regimiento de Infantería de Línea “La Reina”.
  • Asociación de la Albuera (Extremadura).
  • Asociación de Recreación Histórico Cultural de Asturias.
  • Asociación de Voluntarios de la Batalla de Bailén (Voluntarios y Aguadoras).
  • Asociación Histórico Cultural de Voluntarios de la Batalla de Bailén.
  • Asociación Histórico Cultural “2 de Mayo” (Guardia Imperial de Móstoles).
  • Asociación Histórico Cultural “General Reding”.
  • Asociación Histórico Cultural “Infantería de Línea Cariñena”
  • Asociación Histórico Cultural Arcabuceros 1380-1880 (Burgos).
  • Asociación Histórico Cultural Voluntarios de Aragón (Zaragoza).
  • Asociación Histórico Cultural Voluntarios de Madrid 1808-1814.
  • Asociación Histórico Cultural Zaragozana 1808 (Artilleros de Aragón).
  • Asociación Musical Napoleónica.
  • Asociación Napoleónica Española.
  • Asociación Regimiento “Infantería de Línea Jaén 1808”.
  • Asociación Regimiento de Época Reales Guardias de Corps “Los desastres de la guerra”.
  • Grupo de Recreación Histórica Regimiento de Infantería de Línea Suizo Reding nº 3 (Málaga).
  • Asociación Regimiento de Infantería de Línea Voluntarios de León (Astorga).
  • Asociación Romana Plumbata-Galicia.
  • Asociación Tiradores del Bierzo.
  • Asociación Urgull Histórico (San Sebastián).
  • Compañía Volante Artillería “Bailén por la Independencia”.
  • Grupo de Recreación Histórica “Compañía Fixa de Real Artillería de Málaga”.
  • 3eme Batailla de Chaneus des Montagnes Division Arizpe.
Batalla de Gamonal
Guerra de la Independencia Española, dentro de las Guerras Napoleónicas
Fecha 10 de noviembre de 1808
Lugar Gamonal (Burgos), España
Coordenadas 42°21′21″N 3°40′05″O (mapa)
Resultado Victoria francesa sobre el Ejército de Extremadura
Beligerantes
I Imperio francés Reino de España
Comandantes
Napoleón
Jean-Baptiste Bessières
Conde de Belveder
Fernando María de Alós
Vicente Genaro de Quesada
Fuerzas en combate
20.040 hombres
4.000 de caballería
62 cañones
12.000 hombres
1.200 de caballería
20 cañones
Bajas
Desconocido Desconocido

Pintorescos eclipses “españoles” que hicieron historia


El Pais

  • Elche, Burgos, Cistierna y Canarias fueron centros de atención mundial en el siglo XX
  • El 28 de septiembre podremos ver el eclipse de una superluna
El Rey Alfonso XIII junto con la Familia Real observando el eclipse en Burgos. Grabado de Marceliano Santa María. 1905. / Archivo Municipal de Burgos.

El Rey Alfonso XIII junto con la Familia Real observando el eclipse en Burgos. Grabado de Marceliano Santa María. 1905. / Archivo Municipal de Burgos.

En el verano de 1905, España, que por entonces contaba con casi 12 millones de analfabetos totales de una población de 18,6 millones, se convirtió en la capital científica mundial, aunque por pocos días. Todo se debió a los cálculos de astrónomos que predijeron que nuestro país sería el lugar en el que más tiempo se podría observar el eclipse solar total de ese año: tres minutos y 45 segundos, superando los dos minutos y medio que duró en la Península del Labrador (Canadá) y en Egipto.

Uno de los emplazamientos agraciados fue Burgos, lugar al que se desplazaron comisiones de los Observatorios de Burdeos, de Meudon y de Montpellier, dirigidos respectivamente por los científicos Rayet, Deslandres y Meslin. Aparte de la francesa, también acudieron a la cita delegaciones de Alemania, Holanda, Bélgica y Reino Unido.

Hubo otra expedición en el pueblo leonés de Cistierna. Hasta allí se trasladó Pierre Puiseux, astrónomo titular del Observatorio de París (“astrónomo perfecto, de tranquilo mirar, habituado a las científicas investigaciones, lejos de las batallas de la vida”, lo describían en la prensa de la época). Su séquito lo formaban nombres como Mr. Hamy (espectrógrafo), Bouty, Mr. Gautier (ingeniero) y Mr. Baillaud (director del Observatorio de Toulouse).

Las dos campañas corrieron diversa suerte. Mientras que en Cistierna el cielo se encapotó en el momento menos oportuno, frustrándose de este modo la expedición, en Burgos consiguieron, tal y como se afirma en la revista La Ilustración Española y Americana, “unos resultados optimistas”.

El eclipse total de Sol del 2 de octubre de 1959 impulsó la idea de la necesidad de un observatorio permanente en Tenerife

El de Cistierna/Burgos es uno de los eclipses pintorescos que han tenido un papel con cierta –en algunos casos, mucha- relevancia en episodios de la historia. Previamente, en 1900, se vivió algo parecido en Elche, cuando Camille Flammarion, el astrónomo-estrella por antonomasia, encabezó la expedición científica francesa para ver el eclipse de Sol actuando de reclamo para el resto de observatorios europeos.

Mariano D. Berrueta, el político y escritor que firma el artículo dedicado al fenómeno burgalés de 1905 en la publicación mencionada comenzaba con estas palabras: “Doctores tiene la Iglesia para definir el Dogma, y colaboradores valiosísimos tiene La Ilustración Española y Americana para explicar científicamente el resultado de las observaciones hechas antes, en y después del eclipse solar que este humilde cronista, sin segunda intención astronómica, ha presenciado hoy”.

Sin duda, era buena señal que España estuviera abandonando los prejuicios religiosos, pero lo cierto es que este carácter divino, sobrenatural, que tradicionalmente se les ha atribuido a los eclipses pudo salvarle la vida a Cristóbal Colón y a su tripulación. El genovés se encontraba en Jamaica, y los primitivos habitantes de la isla se negaban a suministrarle víveres. Como la situación era delicada –en los buques no había casi provisiones-, Colón, conociendo el dato científico, decidió amenazarles con dejar sin luz a la Luna si seguían negándose a alimentarlos. En efecto, el eclipse, en este caso lunar, ocurrió como estaba previsto, y los indígenas se asustaron tanto que proporcionaron todo cuanto necesitaran las naves españolas. Posiblemente habrían pensado que Colón era una especie de mago, como Tintín en El Templo del Sol.

Las campañas de Cistierna y Burgos corrieren diversa suerte. Mientras la primera se frustró por unas nubes inoportunas, en Burgos hubo “resultados optimistas”

Hablando de ciencia y prejuicios, ese mismo año del eclipse de Cistierna/Burgos, 1905, fue el de la publicación de la Teoría de la Relatividad Especial de Einstein, que se ganó la incredulidad de gran parte de la comunidad científica del momento. Y para poder verificar la Teoría de la Relatividad General, de 1915, tuvo que esperarse al eclipse de Sol de 1919. De ser cierta, los rayos de luz estelar que pasaran cerca del borde del Sol se doblarían ligeramente y harían que sus progenitores estelares apareciesen ligeramente desplazados en el cielo, dado que la luz se curvaría por la acción de la gravedad. Y así ocurrió en principio. Después se supo que los datos no fueron correctos, aunque el fenómeno en sí se haya comprobado en numerosas ocasiones posteriores.

Los eclipses en general, y los de Sol en particular, han sido una fuente valiosa de información en astronomía. La corona solar, por ejemplo, sólo se puede observar desde tierra en esas circunstancias. La comisión científica de Burgos consiguió datos sobre los siguientes aspectos: la física y química de las envolturas del Sol y la forma de las protuberancias solares, las diferencias y anomalías de intensidad lumínica entre la corona solar y los alrededores del cielo y la constitución de la corona solar desde el punto de vista de la polarización.

En un fragmento de un artículo publicado en un periódico de la época, El Castellano, y recogido en el libro Eclipse total de Sol en la ciudad de Burgos, de Mª Luisa Elúa Vadillo, se describía así el evento en la ciudad burgalense: “El oscuro disco de la luna va avanzando sobre el disco del sol, produciendo una ligera mordedura que va progresivamente creciendo (…). La corona solar ofrecía, indudablemente, un aspecto interesantísimo y sorprendente. Al cabo de breves momentos aparecen chispitas de luz como perlas en uno de los extremos del disco lunar (…).”. Esas “chispitas de luz” posiblemente hiciera referencia a las bautizadas como “perlas de Baily” descritas por Francis Baily precisamente en un eclipse, el solar de 1836. Este fenómeno se produce porque el relieve lunar no es esférico y, por esa razón, en los segundos que preceden el máximo del eclipse se producen destellos.

Los eclipses sirven, por ejemplo, para estudiar la corona solar, que sólo se puede observar desde Tierra en esas circunstancias

Otro eclipse total de Sol fue visible desde Canarias el 2 de octubre de 1959. Este evento astronómico impulsó la idea de la necesidad de un observatorio permanente en Tenerife (el Observatorio del Teide), cuestión que ya había sido sugerida a principios de siglo por el astrónomo francés Jean Mascart, pero truncada con la Primera Guerra Mundial. Las condiciones del clima y las altas cumbres de Canarias atrajeron a numerosos científicos, como un equipo británico que se trasladó a las Islas para estudiar los efectos del eclipse en las aves. Sin duda, lo que más llamó la atención fue la llegada de un reactor ultrasónico F-101 B de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos que se pasó varias semanas sobrevolando las Islas a 1.800 km/h para filmar el eclipse. Muchos curiosos se acercaban a este avión y algunos convivieron con los técnicos llegados desde Estados Unidos.

De eclipse en eclipse llegamos a la actualidad. Hoy en día, los eclipses se pronostican con gran nivel de precisión. El sitio web http://www.timeanddate.com/eclipse/list.html alberga datos de eclipses de los próximos 10 años. El más cercano en el tiempo será el próximo 13 de septiembre, un eclipse solar parcial que se podrá ver en el sur de África, los océanos Índico y Atlántico y en la Antártida. Un eclipse como el de Burgos, eclipse total de Sol, no se producirá hasta el 21 de agosto de 2017, que será visible desde Estados Unidos, pero antes, a finales de este mes, el 28 de septiembre, tendremos la oportunidad de contemplar el eclipse de una superluna. ¿Se lo van a perder?

Elena Alonso García es licenciada en Ciencias de la Información. Ha trabajado en secciones de Ciencia de varios periódicos y, actualmente, es periodista en prácticas de la Unidad de Comunicación y Cultura Científica (UC3) del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Cuando se buscó petróleo en el cementerio de La Almudena


ABC.es

  • Se cumplen cincuenta años del infructuoso intento de hallar crudo en dos prospecciones en el subsuelo de la Comunidad

ENRIQUE RIBAS El snack-bar «El rey del petróleo», en Valdeajos, Burgos, población cercana al yacimiento de Ayoluengo

El 6 de junio de 1964, a las doce menos cuarto de la mañana, brotó petróleo por primera vez del suelo español. Fue en Burgos, en la localidad de Ayoluengo, situada en una zona que había sido objeto de prospecciones desde principios del siglo XX y que se sospechaba que podía albergar yacimientos.

No tardó en proliferar por España el interés por hacer exploraciones subterráneas en busca de oro negro, y Madrid no fue una excepción. La Comunidad (entonces aún denominada provincia) siempre estuvo retrasada en la búsqueda de estos recursos bajo tierra, ya que hasta los años sesenta solo se había realizado una búsqueda previa en Alcalá de Henares, en 1920, y de solo 1.000 metros de profundidad, cuando el mínimo en el que sepuede encontrar petróleo se suponía en 1.500 metros.

Fueron dos las concesiones que se otorgaron. La más grande, de casi 42.000 hectáreas, englobaba prácticamente todo lo cirdundante a lacarretera que unía Madrid y Valencia, la actual A3, desde Arganda hasta el kilómetro siete de dicha carretera. Según la crónica de ABC de la época, «pleno corazón de Vallecas, hasta las mismas tapias delcementerio de la Almudena». Poco parecía importar entonces el impacto medioambiental y el riesgo que hubiese supuesto «plantar» un campo petrolero a siete kilómetros de la Puerta del Sol.

La concesión más pequeña, de más de 25.000 hectáreas, comprendía un área limitada por Arganda al norte, Chinchón al sur yCarabaña al este. Allí fue donde se instaló el primer pozo, en Tielmes. ABC desplazó a esa población a un reportero y a un fotógrafo, que dieron cuenta del entusiasmo local por lo que podría haber sido su «Mr. Marshall» particular. Millones de pesetas por la venta de sus tierras a corporaciones que se las rifarían al comenzar a brotar petróleo de un agujero en el suelo.

En la capital el entusiasmo por las perforaciones no era menor. El cronista de este periódico, Manuel Adrio, consignaba que «quién sabe si traerán a la superficie el suficiente ‘oro negro’ para convertir a Madrid en la capital del petróleo, sucediendo con ello a Burgos», en referencia al hallazgo de petróleo en dicha provincia el año anterior.

El pozo de Tielmes, de 3.000 metros de profundidad, resolvió pronto la incógnita: no había nada. Las condiciones geológicas parecían ser favorables para la formación de hidrocarburos, pero ese hecho no se había producido. El entusiasmo generalizado en toda España fue decayendo con los años y cada vez se realizaron menos exploraciones.

A finales de 1965, ABC también daba cuenta de una esclarecedora conferencia de Ruperto Sanz, ingeniero jefe de Campsa, organizada por el Club Español del Petróleo. Esclarecedora porque admitía que pese a las numerosas prospecciones por toda España, solo el consabido yacimiento de Burgos podía ser explotado comercialmente y cubría una mínima parte del consumo nacional, que subía un millón de toneladas cada año. Cada vez había más coches y más demanda energética y España tenía una sed de petróleo imposible de saciar internamente.

En la actualidad, la producción nacional de petróleo es «prácticamente testimonial», siendo de menos del 0,24% del consumo total de España según ACIEP, la «Asociación Española de compañías de investigación, exploración y producción de hidrocarburos y almacenamiento subterráneo».

Pese a los trabajos realizados, el territorio español se considera muy poco explorado y con potencial para descubrimientos. No en vano, desde los años 70 no había tanto interés exploratorio: desde 2008 se ha triplicado el número de solicitudes de exploración.

Descubrir nuevos recursos energéticos sería crucial para Madrid, comunidad que, por ejemplo, consume cien veces más electricidad de la que produce.

Ayoluengo desató la fiebre del ‘oro negro’

Tomar las de Villadiego para refugiarse en este pueblo burgalés


ABC.es

  • Una encomienda de Fernando III el Santo prohibía apresar en esta localidad a los judíos, que debían llevar calzas amarillas
Tomar las de Villadiego para refugiarse en este pueblo burgalés

ABC | Tablilla en la iglesia de San Lorenzo de Villadiego que indica que era un lugar de asilo

«Tomar las de Villadiego» ha pasado a la historia como expresión de quien se ausenta atropelladamente para huir de un riesgo o un compromiso, tal y como debieron de escapar muchos de aquellos judíos que en la Edad Media fueron a refugiarse en el pueblo de Villadiego, a 38 kilómetros al noroeste de la ciudad de Burgos.

La villa castellana fundada por don Diego Rodríguez Porcelos había sido privilegiada con una encomienda del Fernando III el Santo , confirmada por Alfonso X El Sabio en 1255, que otorgaba protección a los judíos de las constantes persecuciones de que eran objeto. «Sepades que yo recibo en mi comienda, et en mio defendimiento los judíos de Villadiego», señalaba el mandato del monarca «et ninguno que mal les ficiese a ellos», según recogen las «Memorias para la vida del Santo Rey…».

«La plaza mayor porticada con portales dobles de Villadiego es un vestigio del pasado judío del pueblo», asegura Antonio Martínez, autor del libro «El dichoso dicho: Tomar las de Villadiego» (Ediciones Balnea). Fueron éstos con sus quejas los que motivaron la construcción de un segundo soportal para que pudieran deambular sus posibles clientes en caso de lluvia, según explica este funcionario originario de Villadiego que en agosto cumplirá 70 años y que ha pasado ocho investigando el origen del dicho sobre su pueblo.

«Lo de huir se ha dicho porque los judíos se refugiaban en Villadiego ya que fueron muy perseguidos por el dinero que ganaban con los préstamos», afirma Martínez.

En la puerta de atrás de la iglesia parroquial de San Lorenzo, una tablilla aún recuerda el privilegio real con su inscripción de «Iglesia de asilo». El investigador de la localidad relata que «los judíos llegados a Villadiego entraban por esa puerta y salían por la principal ya con las calzas».

Porque «las de Villadiego» alude a las calzas que se utilizaban en la época. «Todo el mundo las llevaba. Eran como unos pantys. Las de los curas, por ejemplo, eran de color bermejo y los judíos tenían que llevarlas amarillas», señala Martínez, quien en el libro pormenoriza los detalles de este atuendo y recuerda cómo «hoy se sigue utilizando la palabra “medias” por las medias calzas que tapaban hasta la rodilla».

La casualidad de que en Villadiego hubiera industria de alforjas indujo a algunos a pensar que eran éstas las que se tomaban antes de poner pies en polvorosa. «Si quieres saber qué es eso de tomar las de Villadiego acepta cualquiera de las versiones. Que se fabrican alforjas o que aquí se fabrican alpargatas. Dos “artículos” de viaje», decía Víctor de la Serna. Otros especularon con que el nombre de Villadiego sería «villa de equo», es decir, de caballos, con los que sería más fácil la escapada.

Sebastián de Covarrubias sospechaba que un tal Villadiego se debió de ver en algún aprieto y sin tiempo, con las calzas en la mano, se fue huyendo y Juan Eugenio Hartzenbusch llegó a deslizar la idea de que en realidad el dicho no aludiría al pueblo de Villadiego ni tampoco a ningún hombre llamado Villadiego que hubiera salido corriendo, sino a los «villariegos» como «andariegos» de cualquier parte.

Los versos del soldado Villadiego

Muchos han indagado sobre el origen de este antiguo dicho que ya cita Fernando de Rojas en «La Celestina» y Miguel de Cervantes en el Quijote. Para el presbítero Luciano Huidobro Serna, que fue cronista oficial de Burgos y archivero de la diócesis, «lo que contribuyó más a la propagación de la frase fue la décima» que hoy se lee en la fachada de la Casa Consistorial: «Villadiego era un soldado; que a San Pedro, en ocasión; de estar en dura prisión; nunca le falló del lado. Vino el espíritu alado; y lleno de vivo fuego; le dice a Pedro: Sal luego; toma las calzas, no arguyas; Pedro, por tomar las suyas; tomó las de Villadiego».

Tomar las de Villadiego para refugiarse en este pueblo burgalés

abc | Tablilla de San Pedro y el soldado Villadiego

Al otro lado, un relieve del burgalés Andrés Martínez Abelenda representa al ángel liberador ordenando a San Pedro que se calce presto para salir de la prisión y a éste con tanta prisa que por error toma las calzas del soldado Villadiego, que duerme profundamente.

«Estos versos absurdos (porque absurdo es suponer que en la cárcel de Roma, donde estaba San Pedro, pudiera haber un soldados que se llamase Villadiego), lejos de explicar el origen de tan debatida frase, no hacen sino aplicarla, componiendo un chiste», señala José María Iribarren en El porqué de los dichos».

El propio Luciano Huidobro que aludía a estos versos ya relacionaba el dicho con las calzas de los judíos. «Entre todas las opiniones, la que parece tener algún fundamento histórico supone la opinión general de relacionar este dicho, ya universalmente conocido, con la existencia de ciertas calzas que se confeccionaban en Villadiego, iguales o parecidas a las que habían de usar los hebreos al huir de un lugar a otro en busca de refugio u hospitalidad», señalaba en un discurso en 1953 antes de añadir que «la obligación de vestir un traje o prendas distintas de las que vestían los cristianos duró en España hasta los tiempos del Rey San Fernando. Y de aquí, que la gente dijera, al topar con algún judío perseguido o en fuga: “Ése tomó las de Villadiego”».

El cronista burgalés buscó sin éxito documentación en Villadiego sobre esta expresión, al igual que ha hecho Antonio Martínez en los últimos años. «Hay muy poca», se lamenta el investigador que culpa a las tropas francesas de la invasión napoleónica de la quema de los archivos de la localidad. Sin embargo, resalta que «lo de las calzas es verídico» por lo que la versión de los judíos refugiados en Villadiego «es la más creíble».

Un hallazgo en Atapuerca sugiere que Europa lleva poblada 1,4 millones de años


El Confidencial

Detalle del cuchillo de sílex de hace 1,4 millones de años hallado en Atapuerca. (EFE)

Detalle del cuchillo de sílex de hace 1,4 millones de años hallado en Atapuerca. (EFE)

La Sierra de Atapuerca, en Burgos, fue poblada por los predecesores de los seres humanos modernos hace al menos 1,4 millones de años –200.000 más de los que se habían confirmado hasta ahora– y podría haberlo estado de forma continuada desde entonces –y no intermitentemente, como reza la teoría más aceptada–. Son las hipótesis a las que invita el hallazgo de un pequeño cuchillo de sílex tallado hace 1,4 millones de años, el vestigio más antiguo de la presencia de homínidos en el yacimiento.

Este pequeño fragmento de piedra, de unos tres centímetros y con un filo muy definido, ha sido encontrado en la Sima del Elefante, dos metros por debajo del estrato donde se localizó en 2007 una mandíbula que, hasta este hallazgo, era considerada como el rastro fósil más antiguo de la presencia de homínidos en Europa.

Aquel hueso, atribuido originalmente a un miembro de la especie Homo antecessor, fue encontrado junto a 32 herramientas de sílex y tiene 1,2 millones de años de antigüedad. Los huesos del antecessor –una especie definida en 1997 gracias a los yacimientos de Atapuerca– habían aparecido hasta entonces en las excavaciones de la Gran Dolina y su antigüedad iba de los 850.000 a 750.000 años, por lo que el hallazgo de un trozo de mandíbula mucho más antiguo y en la Sima del Elefante obligó a retrasar considerablemente la presencia de homínidos en este asentamiento, y consecuentemente en Europa, hasta los 1,2 millones de años. Hoy se discute que la mandíbula, que perteneció a un individuo de entre 15 y 20 años, fuera en efecto de un Homo antecessor y se espera al resultado de nuevos estudios para concluir si debe atribuirse a esa especie o a otra nueva aún por definir.

De este modo, el cuchillo de sílex presentado en sociedad este miércoles, durante el balance de la campaña de excavaciones de este verano en el yacimiento burgalés, retrasa 200.000 años más la presencia de homínidos en Atapuerca, hasta los 1,4 millones de años, y permite plantear la hipótesis de que su presencia en Europa no fue intermitente, sino continuada desde hace un millón y medio de años, ha dicho Eudald Carbonell, uno de los tres directores de las excavaciones. Tal contradice la teoría, generalmente aceptada hasta ahora, de que el continente fue poblabo por oleadas y permaneció sin homínidos durante largos intervalos, ha añadido.

El asentamiento habría sido permanente al menos en Atapuerca. Un hacha bifaz encontrada en la Gran Dolina relaciona este yacimiento con la Sima de los huesos, de hace algo más de 400.00 años y correspondiente al hábitat del Homo heidelbergensis –una especie descrita sólo en Atapuerca–; un chóper –una piedra de arenisca afilada– de un millón de años permite enlazar los restos de Homo heidelbergensis, de hace 800.000 años, con los más antiguos de Atapuerca, de hace 1,2 millones; y el cuchillo permite acreditar la existencia de asentamientos aún más antiguos –de momento, de 1,4 millones de años–. Los codirectores de Atapuerca han aprovechado la presentación del balance de la campaña de excavaciones de este verano para mostrar también una escápula de un niño de unos seis años que encontraron en 2005 y que han terminado de recuperar. José María Bermúdez de Castro ha explicado que se trata de un tipo de hueso “muy difícil de recuperar” y del que apenas hay ejemplos en el mundo de esta antigüedad.

Tiene poco más grosor que un papel de fumar y estaba adherido a una capa de arcilla muy compactada, por lo que un equipo del Instituto de Prehistoria (IPHES) de Tarragona ha tardado siete años en recuperarlo totalmente.

El tercer director, Juan Luis Arsuaga, mostró en la rueda de prensa un fragmento de parietal de Homo heidelbergensis procedente de la Sima de los huesos encontrado el día anterior, el lunes, que todavía no se había siquiera limpiado. En Atapuerca, reconoce Arsuaga, es un hallazgo modesto, aunque en cualquier otro yacimiento del mundo sería “extraordinario” encontrar un fragmento craneal de más de 400.000 años.

El fósil permite apreciar la parte interior y, por tanto, la forma del cerebro. Ahora estudiarán si corresponde a alguno de los cráneos de los que han encontrado fragmentos o a uno nuevo.Este miércoles también se presentaron ante la prensa los restos más recientes encontrados en esta campaña, especialmente un cráneo de hace 4.700 años encontrado en la cueva del Mirador, que forma parte de un grupo de restos de unos veinte individuos. Pertenece a un hombre de unos veinte años, que tenía una cicatriz por una herida en la parte frontal y una agujero en el hueso de la parte posterior que se debió producir en torno al momento de la muerte. Bermúdez de Castro no descarta ninguna hipótesis sobre el origen de este orificio, que pudo producirse en una pelea o batalla entre grupos, en un intento de curación o como parte de un ritual.

Este año la campaña de excavaciones de Atapueca ha sido más corta y ha contado con un centenar de investigadores, un 20% menos de lo habitual. La del verano que viene también será de un mes para preparar el congreso mundial de prehistoriadores que se celebrará en octubre en la capital burgalesa. Los investigadores confían en poder retomar las campañas de mes y medio de duración a partir de 2015.

 

Descubren una especie de lagarto fósil de 125 millones de años de antigüedad


El Mundo

  • La reconstrucción de la especie se hizo a partir de 29 vértebras
  • El director del Museo de Salas de los Infantes reclama más ayudas
Dibujo del 'Arcanosaurus ibericus'. | Ical

Dibujo del ‘Arcanosaurus ibericus’. | Ical

Una nueva especie de lagarto fósil de 125 millones de años de antigüedad ha sido descubierta en los yacimientos de dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos), ha informado el director del Museo de los Dinosaurios de esta localidad, Fidel Torcida.

En una rueda de prensa, acompañado por parte del equipo internacional que ha llevado a cabo la investigación que ha sido publicada en la revista ‘Cretaceous Research’, Torcida ha explicado que se trata del ejemplar más antiguo de lagarto terrestre del grupo de los ‘Varanoideos’ que incluye, entre los más conocidos, al denominado ‘dragón de Komodo’.

La investigación se ha llevado a cabo por un equipo internacional formado por Alexandra Houssaye, de la Universidad de Bonn (Alemania); Jean-Claude Rage y Nathalie Bardet, del Museo Nacional de Historia Natural de París; Xavier Pereda, de la Universidad del País Vasco, y el colectivo paleoarqueológico de Salas de los Infantes.

Fidel Torcida ha explicado que han denominado a la nueva especie ‘Arcanosaurus ibericus’, que significa “reptil misterioso ibérico” porque la investigación se ha realizado a partir de 29 vértebras encontradas en la década de 1990 en el yacimiento de Villanueva de Carazo y fueron donadas al Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes donde han permanecido como “joyas sin clasificar” esperando poder ser estudiadas.

Animal terrestre

Nathalie Bardet, del Museo Nacional de Historia Natural de París, ha indicado que las 29 vértebras pertenecen a un animal “grande”, de un metro y medio, y muestran una combinación de caracteres no encontrada en otros ejemplares “varanoideos” y su estudio microanatómico demostró la ausencia de adaptaciones para la vida acuática por lo que se clasifica como terrestre.

Xavier Pereda, de la Universidad del País Vasco, ha enmarcado el hallazgo de esta nueva especie en el contexto temporal del cretácico inferior, hace 125 millones de años, y ha subrayado que permite seguir avanzando en la descripción del ecosistema en el que vivían en aquella época los dinosaurios.

En este sentido, el ‘Arcanosaurus ibericus’ se suma a otro holotipo (ejemplar original sobre el que se describe una nueva especie) de tortuga, la ‘Larachelus morla’, también encontrada en el entorno de Salas de los Infantes.

Ambos animales convivieron con el ‘Demandasaurus darwini’, que es una especie de dinosaurio propia de esta zona de la provincia de Burgos donde se han inventariado más de 300 yacimientos.

Investigación lenta

Fidel Torcida ha señalado que el Museo de Salas de los Infantes almacena “miles de piezas fósiles” de dinosaurios halladas en las distintas campañas de excavación en la zona y cuya investigación es “lenta” por la falta de recursos y ante la necesaria colaboración de científicos internacionales.

En este sentido, Torcida ha considerado que el Ayuntamientos de Salas no puede hacer frente “en solitario” todo el potencial que tienen los yacimientos de dinosaurios de la zona y ha esperado que otras administraciones como la Junta de Castilla y León puedan “apoyar” la investigación.

Torcida ha indicado que “queda mucho trabajo por hacer”, tanto con los restos ya encontrados como en los yacimientos inventariados, y no descarta que “con la ayuda necesaria” puedan descubrirse en Salas de los Infantes nuevas especies.

Presentación oficial del dinosaurio de Salas


El Pais

El ejemplar, descubierto hace una década en Burgos, recibe el nombre de ‘Demandasaurus Darwini’

El esqueleto parcial de un dinosaurio hallado hace 12 años, en un yacimiento cercado a Salas de los Infantes (Burgos) se ha presentado ahora oficialmente, con su descripción científica, y se le asigna un nuevo género y especie, Demandasaurus darwini. Los fósiles fueron excavados entre 2002 y 2004 en el yacimiento Tenadas de los Vallejos II, y se habían presentado ya varios estudios sobre el ejemplar y su entorno. Se han rescatado restos craneales del animal (incluidos dientes y premaxilares), huesos de la columna vertebral, costillas, elementos de la pelvis y del fémur. En total se han encontrado 810 huesos y fragmentos de huesos en los 240 metros cuadrados del yacimiento, y la mayoría de ellos pertenecen al mismo ejemplar. “Su estado de conservación es bueno, aunque han sido sometidos a un largo y delicado proceso de preparación y consolidación para garantizar su conservación y su estudio científico”, explican los expertos en un comunicado del Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas. El animal es de hace unos 125 millones de años.

El Demandasaurus darwini sería un dinosaurio de tamaño medio, de 10 a 12 metros de longitud, indican los científicos en su artículo sobre el ejemplar y la nueva especie, publicado en la revista Acta Paleontológica de Polonia. El nombre de la especie, reptil de Demanda, de Darwin, hace honor a sierra de la Demanda y a Charles Darwin. Pertenece a la familia de los rebaquisáuridos, dentro del grupo de los diplodocoideos.

El ejemplar tiene características singulares, explican los investigadores, como los dientes con una ornamentación especial de crestas en su esmalte o las vértebras cervicales con estructuras óseas que no están presentes en otros dinosaurios. “La forma redondeada de su hocico contrasta también con los hocico de contorno más cuadrado del resto de los diplodociodeos.

“El Demandasaurus ha ampliado la distribución geográfica de los rebaquisáuridos, antes conocidos solo en África y en América del Sur”, continúan los expertos. “Los rebaquisáuridos forman un grupo de dinosaurios sobre el que hay varias incógnitas por resolver, fundamentalmente referidas a su historia evolutiva. Parte de la dificultad radica en que hay pocos esqueletos razonablemente completos”. Por ello, el descubrimiento del ejemplar de Burgos tiene importancia especial para esclarecer sus relaciones evolutivas.

El nuevo dinosaurio hace su debut de la mano de los investigadores del colectivo Arqueológico-paleontológico de Salas, la Universidad de Zaragoza, la Universidad del País Vasco, la Universidad Nacional Comahue (Argentina) y el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes que lo han estudiado.

Atapuerca: 30 años viajando a los orígenes del ser humano


El Mundo

  • El yacimiento burgalés celebra su aniversario con un libro sobre su historia
  • Con 800 artículos científicos, es el enclave con más publicaciones del mundo

Son ya 30 años con la piqueta a cuestas y, ahora, además, con una terminal informática portátil donde van introduciendo los datos. Tres décadas en las que los yacimientos paleontológicos de la Sierra de Atapuerca han dado un vuelco a lo que se sabía de los primeros homínidos que habitaron el continente europeo.

El aniversario, que conmemora aquella primavera en la que Emiliano Aguirre inició las excavaciones en lo que era la trinchera hecha para un ferrocarril, ha servido de excusa para un nuevo libro divulgativo sobre los impresionantes hallazgos del equipo de Atapuerca.

Bajo el título La Sierra de Atapuerca. Un viaje a nuestros orígenes (Ed. Everest), el autor principal, el arqueólogo Carlos Díez, hace un exhaustivo repaso de la historia de la investigación y de la vida que, gracias a esos trabajos, llevaron en este enclave burgalés nuestros antepasados, su alimentación, su lenguaje, los utensilios que utilizaban, el entorno que los rodeaba, su lucha por la supervivencia.

Esta obra se suma la muchas publicaciones que ha originado el yacimiento: 800 artículos científicos y una docena de libros, que hacen de Atapuerca el enclave arqueológico más publicado del mundo.

Ayer, los tres codirectores del proyecto, que llegaron a la sierra cuando comenzaban sus carreras, resaltaron al unísono la importancia de haber mantenido el equipo unido. “Llevamos juntos desde 1979, pese a que somos los tres muy distintos”, destacaba José María Bermúdez de Castro.

“Somos sucesores de un gran científico [Emiliano Aguirre] y ahora establecemos puentes para transmitir la ilusión a los nuevos ‘juniors’, para que el conocimiento no se pare”, añadía Eudald Carbonell. Y Juan Luis Arsuaga, por su parte, lo resumía en una cita de Joseph Conrad: “Pensaba que era una aventura y ha sido mi vida”.

Mucho trabajo por delante

Y es que los tres son conscientes de lo mucho que ha supuesto Atapuerca en la historia de la Humanidad, pero también de que aún hay trabajo allí para muchas generaciones venideras. “La mayoría de los huesos de Homo antecessor de la Gran Dolina están por excavar”, recordaba Arsuaga.

Carbonell es todavía más optimista: “Cuando comenzamos a excavar, los fósiles más antiguos eran de hace 300.000 años, luego fueron 500.000, más tarde 800.000 y ya hemos retrocedido a 1.300.000 años. Aún podemos encontrar restos tan antiguos como los que hay en Georgia (Dmanisi) de hace 1,8 millones”, aseguraba.

Bermúdez de Castro se mostraba más cauto sobre las fechas, y declaraba que él se alegraría con encontrar fósiles humanos de hace 1,6 millones de años, como los de la isla de Java. “Lo más importante es que el proyecto siga adelante, como estoy seguro que ocurrirá”, auguraba.

La nota nostálgica la ponía Arsuaga, al recordar los tiempos en los que tenían que ir andando desde la Sierra al municipio de Ibeas de Juarros a través de los trigales. “Ahora en Atapuerca hay muy mucho trabajo de gestión y un equipo muy grande [150 personas] que me hace añorar esos tiempos, pero allí encuentras cráneos que no hay en otro sitio“, reconocía.

Esos fósiles, miles de ellos, que, como Eudald Carbonell explicó ayer, nos enseñan que “debemos ser capaces de funcionar como grupo”, como ya se hacía en el Pleistoceno “sobre todo en unos momentos de gran complejidad como los que estamos viviendo”. De hecho, en el prólogo el paleontólogo destaca que nuestra especie debe ser consciente de su pasado porque “necesitamos una evolución responsable y un progreso consciente que nos acerque más a nosotros mismos y que nos haga mejores”.

De momento, ninguno de los tres piensa en jubilarse. A partir del 15 de junio volverán a Atapuerca para seguir desvelando sus secretos.