¿Cómo sería vivir bajo el mar en Washington, Londres o Buenos Aires?


ABC.es

  • Según una proyección de la organización científica Climate Central, las principales ciudades del mundo cambiarán mucho en 2100 si el calentamiento global sigue a este ritmo
 Captura del vídeo con Google Earth lanzado por Climate Central sobre un Washington inundado en 2100

Captura del vídeo con Google Earth lanzado por Climate Central sobre un Washington inundado en 2100

Ciudades e incluso capitales de decenas de países podrían verse amenazadas por la subida del nivel de los océanos, concentración de dióxido de carbono y una temperatura mundial récord. Las informaciones alarmistas sobre el cambio climático se multiplican, y más con la llegada de la Conferencia sobre el Cambio Climático que se celebrará en París a inicios de diciembre.

Según una proyección de la organización científica Climate Central, las principales ciudades del mundo cambiarán mucho en 2100 si el calentamiento global sigue a este ritmo. En su trabajo audiovisual, aparecen fotografías de Washington (Estados Unidos), Durban (Sudáfrica), Londres (Reino Unido), Melbourne (Australia), Río (Brasil), Hong Kong (China), Buenos Aires (Argentina) o Vancouver (Canadá) cubiertas de agua.

Con estas fotografías, Climate Central pretende concienciar tanto a políticos como a ciudadanos sobre los efectos del aumento de las temperaturas en todo el mundo.

El Instituto Metereológico británico ha aportado este lunes una prueba adicional el recalentamiento acelerado del planeta, anunciando el aumento de 1ºC para este 2015 con respecto a la era preindustrial (1850-1900).

Las abuelas de la plaza de Mayo hallan al 90º nieto secuestrado por la dictadura


CET – El Mundo

28 AÑOS DESPUÉS HA CONOCIDO SU VERDADERA IDENTIDAD

  • Laura nació dentro de la sala de torturas llamada ‘la huevera’
  • Los militares abandonaron a los hermanos de Laura con carteles con su nombre
  • La joven se negaba a someterse a los exámenes de análisis del ADN para ser identificada
  • BUENOS AIRES.- Hace 28 años llegó al mundo estando secuestrada su madre en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), el principal campo de la muerte de la dictadura argentina (1976-1983). Después, la arrancaron del regazo materno y se la apropió un represor de la ESMA (Escuela Superior de Mecánica de la Armada), que la crió con una identidad falsa. Este miércoles ha vuelto a nacer porque ha sabido que en verdad se llama Laura Ruiz Dameri.

    Laura es el 90º caso de un niño del ‘botín de guerra’, del que se apoderaron los militares de la ‘guerra sucia’, recuperado por la Justicia argentina, con la colaboración de las Abuelas de Plaza de Mayo y otros organismos humanitarios.

    Ella vivió hasta ahora sin saber su origen ni quién era, tampoco conocía a sus hermanos y abuelos. Sus padres se llamaban Silvia Beatriz Dameri y Osvaldo Antonio Ruiz, dos militantes de la guerrilla ‘Montoneros’ (peronistas de izquierda).

    El matrimonio fue secuestrado en mayo de 1980 cuando Silvia estaba embarazada de cinco meses, junto a los dos hijos de la pareja: Marcelo y María de las Victorias. La familia terminó en las mazmorras de la ESMA, por donde unos 5.000 argentinos pasaron camino al exterminio, embarcados en los tétricos ‘vuelos de la muerte’, o sea aviones militares que los arrojaban de noche, vivos y desnudos, al océano Atlántico.

    Laura nació dentro de la sala de torturas llamada ‘la huevera’, porque sus paredes estaban recubiertas de envases de huevos -de los de cartón- para que amortiguaran los alaridos que proferían los torturados. Allí dieron a luz 17 prisioneras que estaban embarazadas, entre ellas, la española Cecilia Viñas, de la que nunca más se supo nada. Su hijo nacido en cautiverio, Javier Penino Viñas, también recuperó su identidad y actualmente vive en Suiza.

    Los marinos de la ESMA abandonaron a los hermanitos de Laura. A Marcelo, de tres años, lo dejaron en la puerta de la Casa Cuna de Córdoba (centro del país) con un cartelito que ponía su nombre. Lo recogió una familia de apellido Heinzmann, que lo crió y educó.

    A la hermana la abandonaron con sólo dos años de edad a las puertas del Sanatorio de Niños de Rosario (noroeste) con un cartel que decía que se llamaba Victoria. Con el tiempo, ambos hermanos conocieron su identidad, se reencontraron y juntos comenzaron la búsqueda de la hermana menor.

    A Laura se la había quedado el prefecto Antonio Azic, que la crió y apuntó en el registro civil con otro nombre y su apellido. Pero hace 10 años las Abuelas de Plaza de Mayo recibieron una denuncia anónima y denunciaron el caso a la jueza María Servini de Cubría. Como la joven se negaba a someterse a los exámenes de análisis del ADN, la magistrada ordenó allanar su casa y secuestrar cepillos de dientes y de cabello para realizar el estudio científico. Con esas muestras, el Banco Nacional de Datos Genéticos confirmó que la muchacha en un 99,999999999% pertenece a la familia Ruiz-Dameri.

    En tanto, Azic cumple prisión preventiva en la base de la Prefectura Naval y aguarda la hora del juicio oral. Años atrás quiso suicidarse porque el juez español Baltasar Garzón había incluido su nombre en la orden de busca y captura internacional que libró contra 40 represores de la dictadura argentina. Apoyó la punta de su pistola sobre el paladar y jaló el gatillo, pero el cañón del arma se le salió de la boca y la bala terminó rebanándole la nariz y una ceja.