Soriatitan, la nueva especie de braquiosaurio de hace 130 millones de años encontrada en España


El Mundo

  • El ejemplar encontrado era adulto y medía 14 metros de longitud

El húmero del Soriatitán medía 125 centímetros FUNDACIÓN DINÓPOLIS

Según el reputado paleontólogo estadounidense James Kirklan, nuestro país se está convirtiendo en una mina de fósiles en Europa como ocurre con Utah en Estados Unidos. El último espécimen en incorporarse al elenco de dinosaurios descubiertos este año es el Soriatitan (Soriatitan golmayensis), un braquiosaurio encontrado en la provincia de Soria. Medía entre 13 y 14 metros y vivió durante el cretácico inferior, hace 130 millones de años.

El equipo de paleontólogos formado por Carolina Fuentes y Miguel Mejide descubrió el fósil del dinosaurio en el año 2000 y su estudio, con el apoyo de la Fundación de Teruel-Dinópolis, ha sido publicado recientemente en la revista científica Cretaceous Research. La excavación se llevó a cabo cerca de Golmayo, un pueblo de la provincia castellanoleonesa, durante cinco años.

Según la investigación, se recuperaron fósiles de las vértebras, de la cadera y de las patas tanto traseras como delanteras del animal, además de un diente. Esta conjunción de huesos fosilizados permitió a los expertos definirlo como una nueva especie de saurópodo, “algo que no es fácil”, aseguran. “Se parece a una especie llamada Cedarosaurus, pero finalmente vimos que era un género nuevo”, afirma a EL MUNDO el profesor Rafael Royo-Torres, coautor del trabajo.

El húmero de 125 centímetros que pertenecía a este dinosaurio herbívoro sugiere que medía 14 metros de longitud, un tamaño “medio” en comparación con los braquiosaurios del jurásico superior que alcanzaban los 24 metros, según Royo-Torres. Los científicos dudan sobre por qué este espécimen era más pequeño que sus congéneres del jurásico, aunque la razón pudo deberse a la influencia del ambiente y de los recursos, “era un braquiosaurio que se había adaptado a una alimentación diferente, de árboles más bajos, dejando las hojas más altas para otros dinosaurios”, explica el paleontólogo, “es una cuestión de dividirse los recursos”, añade.

Según el coautor, este animal pudo alcanzar los 60 años de edad. Vivía bajo un clima subtropical de coníferas y helechos, muy diferente a lo que es la península hoy en día, “mucho más llana, sin tantas montañas, con mucha vegetación y grandes cantidades de agua que permitió tener una fauna abundante de grandes animales como ocurre hoy en África”. Asimismo, el científico cree que Soriatitan tenía como depredador al Baryonyx, un terópodo espinosáurido que vivió en la península durante el cretácico y que “perfectamente pudo dar caza a estos animales”.

Respecto al ejemplar encontrado en el yacimiento Zorralbo I, los expertos han determinado que era adulto. Sin embargo, se desconoce la causa de la muerte del mismo, “se trataba de un ambiente fluvial, una zona donde se acumulaban cadáveres”, asegura el profesor, quien recuerda que además de Soriatitan fueron encontrados en ese yacimiento restos de un anquilosaurio y de un ornitópodo, todos ellos pertenecientes al mismo periodo.

La riqueza del yacimiento se debe a que el ambiente fluvial permitió conservar los cadáveres de los dinosaurios, “se tienen que enterrar rápidamente por la gran avenida de agua y barro. Este enterramiento permite que se preserven los huesos, los cuales se mineralizan y se fosilizan más tarde”, dice Royo-Torres.

Primer braquiosáurido en Europa

El hallazgo de esta nueva especie de braquiosaurio en España pone fin a la teoría que sostenía que esta especie había quedado extinta en el continente europeo durante el cretácico inferior. “Esta primavera, un estudio afirmaba que no había braquiosaúridos en Europa. Con este trabajo hemos venido a decir que no, que realmente los había y así lo han confirmado los revisores de la revista científica”, según el investigador, “se demuestra por primera vez que sí había braquiosáuridos en Europa“.

Además, el descubrimiento, según los autores, incrementa la biodiversidad de saurópodos y con ello el potencial que hay en la Península Ibérica en fósiles de dinosaurios. “James Kirklan, definió a España como la Utah de Europa, porque en Utah hay mucha riqueza de dinosaurios y en España ahora también se está viendo que tenemos un montón de restos”, concluye el paleontólogo.