Fuente Q, Documento Q o Evangelio Q


La Fuente Q (también conocida como Documento Q, Evangelio Q, Evangelio de los dichos Q o simplemente Q, derivado de en alemán: Quelle, ‘fuente’) es una colección hipotética de dichos de Jesús, aceptada como una de las dos fuentes escritas detrás del Evangelio de Mateo y del Evangelio de Lucas. Q se define como el material «común» que puede encontrarse en Mateo y Lucas y que no puede hallarse en su otra fuente escrita, el Evangelio de Marcos. Este texto antiguo se supone basado en la tradición oral de la Iglesia primitiva y contiene las logia o «dichos» de Jesús.

Junto con la de la prioridad de Marcos, la hipótesis Q fue formulada en 1900, y es uno de los fundamentos de la escuela moderna del Evangelio. B. H. Streeter formuló la visión de Q más ampliamente aceptada: que fue un documento escrito (no una tradición oral) redactada en griego, que prácticamente todo su contenido aparece en Mateo, en Lucas o en ambos, y que Lucas preserva con mayor frecuencia el orden original del texto que Mateo. En la hipótesis de dos fuentes, tanto Mateo como Lucas habrían utilizado Marcos y Q como fuentes. Algunos estudiosos han postulado que Q es en realidad una pluralidad de fuentes, algunas escritas y otras orales. Otros han intentado determinar las fases en las que Q fue compuesto.

La existencia de Q ha sido desafiada en ocasiones. Uno de los escépticos más notables de Q es Mark Goodacre, un profesor de Nuevo Testamento de la Universidad de Duke. La omisión de lo que debería haber sido un documento altamento preciado por los archivos primitivos de la Iglesia, así como de las menciones de los padres de la primera Iglesia, podría verse fundamental y simplemente como un gran acertijo del moderno Estudio Bíblico. Sin embargo, otros académicos explican este punto señalando que copiar Q no hubiera sido necesario, al estar insertado en otros textos, principalmente dos evangelios no canónicos que lograron gran preeminencia. El consejo editorial del Proyecto Internacional Q afirma: «Durante el siglo II, cuando el proceso canonizador estaba teniendo lugar, los escribas no hicieron nuevas copias de Q, dado que el proceso canonizador conllevó la elección de lo que debía y lo que no debía ser utilizado en los servicios eclesiásticos. De ahí que prefirieran hacer copias de los Evangelios de Mateo y Lucas, donde los dichos de Jesús a partir de Q estaban reescritos para evitar malentendidos, y para encajar en su propia situación y comprensión de lo que Jesús quería decir realmente». A pesar de estos desafíos, la hipótesis de las dos fuentes mantiene un amplio apoyo.

Redacción

En el estudio de la literatura bíblica, algunos académicos creen que un redactor único redactó un proto Evangelio en griego. Podría haber estado en circulación en forma escrita hacia el momento de la composición de los Evangelios Sinópticos (esto es, entre los años 65 y 95 d. C.). El nombre Q fue acuñado por el teólogo y estudioso bíblico alemán Johannes Weiss.

Evangelios Sinópticos y la naturaleza de Q

La relación entre los tres evangelios sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) va más allá de la mera similitud de puntos de vista. Los evangelios a menudo relatan las mismas historias, usualmente en el mismo orden, en ocasiones utilizando las mismas palabras. Los académicos han señalado que las similitudes entre Marcos, Mateo y Lucas son demasiado importantes para explicarse por mera coincidencia.

Si la teoría de las dos fuentes es correcta, entonces Q probablemente sería un documento escrito. Si Q fuera simplemente una tradición oral compartida, no podría explicar las similitudes e identidades casi palabra por palabra entre Mateo y Lucas cuando reflejan el material de Q. Similarmente, es posible deducir que Q fue escrito en griego. Si los evangelios de Mateo y Lucas hacían referencia a un documento que hubiera sido escrito en otra lengua (por ejemplo, en arameo, es altamente improbable que dos traducciones independientes hubieran contenido exactamente las mismas construcciones de palabras.

El documento Q debió haberse redactado con anterioridad a los Evangelios tanto de Mateo como de Lucas. Algunos académicos incluso sugieren que Q podría haber antecedido a Marcos. Una fecha para el documento Q final suele considerarse las décadas de los años 40 y 50 del primer siglo, y algunos incluso consideran que la capa llamada sapiencial (1Q, conteniendo seis discursos de sabiduría) habría sido escrita tan pronto como los años 30.

Si Q existió, se perdió. Algunos estudiosos creen que puede ser parcialmente reconstruido examinando elementos en común entre Mateo y Lucas (pero ausentes de Marcos). Este Q reconstruido es significativo en cuanto que generalmente no describe los eventos de la vida de Jesús: Q no menciona el nacimiento de Jesús, la selección de 12 discípulos, la crucifixión o la resurrección. En vez de eso, aparece como una colección de dichos y citas de Jesús.

Descubrimientos que han reforzado la hipótesis de Q

Dos descubrimientos arqueológicos se han relacionado con la hipótesis de la Fuente Q:

  • En la localidad egipcia de Oxirrinco, se dio inicio a una serie de excavaciones en 1896 que han sido continuadas por diferentes equipos de investigadores hasta la actualidad. Entre los papiros allí encontrados está un fragmento del evangelio de Tomás.
  • En el pueblo de Nag Hammadi, también en Egipto, se descubrió en 1945 una colección de textos gnósticos, entre ellos la única copia completa conocida del evangelio de Tomás, así como el evangelio de Felipe.

Los evangelios de Tomás y de Felipe corroboran algo que ya se sabía por escritos de otros autores de la antigüedad: que entre las primeras comunidades de cristianos era común encontrar colecciones de los dichos del Maestro. Estos son evangelios coloquiales, que no hablan de la crucifixión ni de la resurrección, sino que buscan transmitir las enseñanzas que indicaban a sus seguidores la forma de vida que debían llevar.

En el evangelio de Tomás se han identificado 37 dichos como coincidentes con Q, es decir, coincidentes con los versículos de Mateo y Lucas que no están en Marcos. Esto ha reforzado la hipótesis de Q. Los estudiosos afirmarían que Q es un evangelio coloquial del mismo tipo que Tomás y Felipe, pero anterior a todo evangelio del que se tenga noticia.

Contenido significativo de Q

Algunos de los fragmentos más relevantes del Nuevo Testamento se cree que se originan en Q:

  • Las Bienaventuranzas
  • Amor al enemigo
  • Regla de oro
  • La mota y la viga
  • La prueba de la buena persona
  • Parábola de los dos constructores
  • Parábola de la oveja descarriada
  • Parábola de la boda
  • Parábola de los talentos
  • Parábola de la levadura
  • Parábola del ciego conduciendo al ciego
  • La oración del Señor
  • Los pájaros del cielo

Reyes Magos / La Expedición en Busca de la Tierra de Los Reyes Magos: Ofir


En Navidad celebramos diferentes tradiciones en España y en el resto del Mundo, pero, ¿sabemos cual es su origen? ¿de donde proceden estas tradiciones?. Por ejemplo ahora queremos tratar el origen de los Reyes Magos,

Los Reyes Magos de Oriente es el nombre por el que la tradición denomina a los visitantes (tres según la consideración más extendida, esto se debe a la cantidad de obsequios ofrecidos) que, tras el nacimiento de Jesús, habrían acudido desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.
El evangelio sólo habla de magos, en ninguna parte se indica que fuesen reyes. Esta creencia apareció varios siglos después y se ha mantenido en la tradición popular. Tampoco se mencionan sus nombres en el evangelio. Estos «magos», según la creencia católica, eran representantes de religiones paganas de pueblos vecinos que el Evangelio ve como las primicias de las naciones que aceptan, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación. En algunos países (normalmente hispanohablantes) existe la tradición de representar a los reyes trayendo los regalos que los niños les han pedido en sus cartas durante la noche anterior a la Epifanía. Pero en otros países se le llama “Pesebre” a toda esta representación.

La palabra «Mago», proviene del elamita (Ma-ku-ish-ti) que pasando por el persa (Ma-gu-u-sha) y por el acadio (Ma-gu-shu) llegó al griego como Μαγός (Magós, plural: μαγοι, magï) y de ahí al latín Magi (Cf. Magíster) de donde llegó al español. Eran los miembros de la casta sacerdotal medo-persa de la época aqueménide y durante todo el reinado de Darío el Medo (521-486 a. C.)

La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos, fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los nombres, el número ni el título de “Reyes”) quienes, tras seguir una supuesta estrella, buscan al «Rey de los Judíos que ha nacido» en Jerusalén, guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén, y a quien ofrecen ofrendas de oro, incienso y mirra.

Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia, como por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás (o Evangelios de la infancia de Tomás) del siglo II, son sin embargo más ricas en detalles. En ese mismo evangelio apócrifo se dice que tenían algún vínculo familiar, y también que llegaron con tres legiones de soldados: una de Persia, una de Babilonia y otra de Asia. Según posteriores interpretaciones los Magos fueron considerados originarios de Europa, Asia, y de África respectivamente. Con respecto a los nombres de los reyes (Melchor, Gaspar y Baltasar) las primeras referencias parecen remontarse al siglo V a través de dos textos, el primero titulado Excerpta Latina Barbari, en el que son llamados Bithisarea, Melichior y Gathaspa, y en otro evangelio apócrifo, el Evangelio armenio de la Infancia, donde se les llama Balthazar, Melkon (Melchior) y Gaspard.4 Los nombres son además diferentes según la tradición siriaca.

Mención en la Biblia

Es poco lo que el Evangelio de Mateo menciona sobre los sabios de Oriente. En particular, no menciona un número específico de ellos aunque sí se menciona que entregaron tres regalos.

Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del Rey Herodes , llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?
Mateo 2,1-2, versión Reina-Valera 1960 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María , y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro , incienso y mirra .
Mateo 2,11, versión Reina-Valera 1960

Si bien parece contradictorio que practicantes de la magia (severamente amonestada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento) sean admitidos como adoradores del Mesías , hay que tener en cuenta que el término griego µ???? ( mago ), no era utilizado únicamente para referirse a los hechiceros. Se utiliza, en este caso, para referirse a hombres sabios (así se los llama en diversas versiones de la Biblia en inglés) o, más específicamente, hombres de ciencia . De hecho, también poseían conocimiento de las Escrituras ( Mateo 2:5-6 ). Es posible que estos magos pertenecieran a la religión zoroastra .

Mateo no deja ver que fueran astrólogos que conocieran con precisión el movimiento de alguna estrella ( 2:7 ) a pesar de ser esta la creencia general. Aunque bien intencionados, su visita es causa de turbación general y despierta la desconfianza de Herodes ( 2:3 ), pues veía al nuevo Mesías como un rival. A pesar de ser anciano y de haber reinado ya por más de treinta años, Herodes les ruega que averigüen el sitio preciso del nacimiento del Mesías ( 2:8 ) con el fin de poder, así, acabar con su potencial competidor. Los sabios, que no sospechan eso, encuentran al Niño, lo adoran y obsequian oro, incienso y mirra ( 2:11 ). Un ángel previene a los magos de las intenciones que Herodes guardaba ( 2:12 ), así que no regresan donde él. Iracundo, el rey manda a matar a todos los niños menores de dos años. Para entonces, José ha sido avisado en sueños ( 2:13 ) de que debe huir a Egipto con los suyos.

A partir de ese relato, se han ido elaborando numerosas leyendas sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras, incluyendo el presunto estatus real.

Otras interpretaciones

Según la interpretación de José Luis Sicre , en el tiempo en que fue escrito el evangelio de San Mateo se estaba produciendo un incremento de conversiones paganas al cristianismo frente a las de los propios judíos. La incursión de estos fragmentos sobre los magos de Oriente en el evangelio de Mateo subraya este hecho y lo utiliza como argumento de conversión: si los de fuera vienen y lo adoran (se convierten) ¿Cómo no os dais cuenta los que lo tenéis entre vosotros?

También existen otras interpretaciones astrológicas y cabalísticas sobre la figura de los Reyes Magos.

Según la interpretación ofrecida por Eric Rodríguez, se tiene lo siguiente: Ya el término griego µ???? había caído en un uso peyorativo o deteriorado desde al menos el siglo tercero antes de Cristo (cf versión Septuaginta ) por la extracción de su origen y contexto cultural, y que es como se usa aún en la época del nuevo testamento (cf. Hch. 8:9; 13:6; 19:13). No obstante, en Mateo 2:1 en su texto griego dice:

“. “.he aquí, (unos) Magos desde Oriente , se encontraban por Jerusalén “.

A diferencia de los magos que ya se encontraban dispersos en tierra de Israel y todo el mundo helénico, el énfasis que se emplea al decir “de oriente”, marca un cambio de connotación: El autor busca traer a la mente un personaje asociado con el Oriente, diferente a los sabios convencionales de Israel ( rabinos ), que conociera además las profecías mesiánicas y que fuera autoridad bíblica para el lector judío (ya que se acepta a nivel general que el Evangelio de Mateo fue escrito para hebreos y aun en lengua hebrea según el testimonio de casi todos los padres de la iglesia).

Hay que tener en cuenta además qué significaba el Oriente para los judíos: Pues bien, no era otra cosa que Babilonia , pues hasta Damasco , se consideraba parte de la tierra de Israel. Pues bien, la figura que tratamos de presentar, podría corresponder a un título muy particular en arameo:Medinja’ey , o “Doctores Babilónicos de la tradición oral ” que perduraría en escuela hasta entrado el siglo octavo D.C. en Babilonia y quienes conociendo la interpretación de lo dicho en Números 24:17 (cf. Tárgum de Onqlós/Onkelos sobre este pasaje), habrían sido guiados por Dios hasta el Mesías, no según la famosa estrella como hasta ahora se ha entendido, sino que esa estrella era el mismo Mesías según el lenguaje judío y midráshico contemporáneo.

Historia y leyenda

La tradición más difundida cuenta que vinieron de Oriente, en número de tres, y que iban guiándose por una estrella (celebérrimamente conocida como La estrella de Belén ) que les condujo hasta Belén. Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús). Antes de llegar, encontraron al rey Herodes el Grande en la ciudad de Jerusalén, quien astutamente les conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño; y, así, poder ir él también a adorarle. (En realidad, lo que quería era darle muerte, por eso ordenó la matanza de los inocentes ).

La historia sigue contando cómo un ángel se apareció a los magos y les advirtió del peligro que corría Jesús si ellos obedecían el deseo de Herodes. Así pues, no volvieron por el mismo sitio. Parece ser que, sólo por el hecho de que el relato evangélico indicara que trajeron tres dones (oro, incienso y mirra), se dio por sentado que eran tres los personajes que los traían. Aunque también en algún momento las distintas tradiciones han señalado que eran cuatro, siete y hasta doce.

La primera vez que surge el nombre con que hoy conocemos a los Reyes Magos es en la iglesia de San Apolinar Nuovo , en Rávena ( Italia ). El friso de la imagen está decorado con mosaicos de mediados del siglo VI que representan la procesión de las Vírgenes. Esta procesión está conducida por tres personajes vestidos a la moda persa , tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en su rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Gaspar, Melchior, Balthassar

Poco a poco la tradición ha ido añadiendo otros detalles a modo de simbología: se les ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la antigüedad, representantes de las tres edades del hombre y representantes de los tres continentes (Asia, África y Europa).

La llegada de los Reyes Magos es un tema tratado también en los Evangelios apócrifos . Según la tradición esotérica aplicada al cristianismo, estos personajes procedían del lugar donde se encontraba el Preste Juan .

Otra leyenda cuenta que, después de la resurrección de Jesús, el apóstol Tomás los halló en Saba. Allí fueron bautizados y consagrados obispos. Después fueron martirizados en el año 70 y depositados en el mismo sarcófago. Los restos fueron llevados a Constantinopla por Santa Elena . Posteriormente, Federico I Barbarroja , en el siglo XII , los trasladó a Colonia , donde hoy reposan con las coronas que supuestamente llevaron durante su existencia. Miles de peregrinos empezaron a llegar a Colonia, lo que propició que en 1248 se iniciara la construcción de la catedral de Colonia , que llevaría más de 600 años terminarla. Hoy día es uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa. Colonia se ha convertido junto con Roma y Santiago de Compostela en uno de los grandes centros de peregrinación. Igualmente, existen leyendas que hablan de un cuarto rey mago .

Los nombres y número de los Reyes Magos

Según las diversas tradiciones de los reyes magos, el número de ellos varía; así se puede encontrar los siguientes reyes magos:

  • Tres Reyes Magos : Si bien la Biblia explica que fueron tres los regalos otorgados por los magos al Niño Jesús , la primera referencia concreta respecto al número de Reyes Magos la da Orígenes , un conocido escritor eclesiástico, en el siglo IV. En el siglo V, el Papa León I el Magno estableció oficialmente su número en 3 para toda la cristiandad. A mediados del siglo VI, en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia) se les asignaron los nombres de “Melchor”, “Gaspar” y “Baltasar”, que supuestamente equivalen en griego a “Appellicon”, “Amerín” y “Damascón” y en hebreo a “Magalath”, “Serakin” y “Galgalath”. Según una leyenda, sus restos se encuentran en la Catedral de Colonia , Alemania, donde se encuentra el llamado Relicario de los Tres Reyes Magos .
  • Doce reyes magos : Los armenios suponen que fueron 12, por lo que les asignan doce nombres diferentes. Estos nombres tampoco se mencionan en la Biblia.

Los reyes magos, son conocidos también como los Santos Reyes .

Relicario de los Tres Reyes Magos

El Relicario de los Tres Reyes (en alemán Dreikönigsschrein ) es un relicario del que se dice contiene los huesos de los Reyes Magos , también conocidos como los Tres Sabios o los Magos. El relicario es un gran sarcófago triple, dorado y ricamente decorado colocado encima y detrás del altar mayor de Catedral de Colonia . Se considera el punto culminante del arte Mosano y el relicario más grande en el mundo occidental.

La historia

Las reliquias de los Magos fueron traídas de Milán por el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Federico Barbarroja , que se las entregó al Arzobispo de Colonia , Reinaldo de Dassel en 1164 . Desde entonces las reliquias de los Tres Reyes atrajeron una corriente constante de peregrinos a Colonia:

Partes del relicario fueron diseñadas por el famoso orfebre medieval, Nicolás de Verdún , que empezó el trabajo en lo en 1180 o 1181 . Tiene esculturas de oro elaboradas de los profetas y apóstoles, y de las escenas de la vida de Cristo. El relicario se completó cerca de 1225 .

Alrededor de 1199 , el emperador Otón IV entregó tres coronas áureas para los reyes magos como un donación a la iglesia de Colonia: “Otto rex coloniensis curiam celebrans tres coronas de auro capitibus trium magorum imposuit”; MGSS 17, 292. A causa de la importancia del relicario y la catedral para el posterior desarrollo de la ciudad, el escudo de armas de Colonia muestra todavía las tres coronas que simbolizan a los Tres Reyes.

La construcción de la presente Catedral de Colonia se empezó en 1248 para albergar estas importantes reliquias. La construcción de la catedral tomó 632 años, para llegar a ser actualmente la iglesia gótica más grande de Europa septentrional.

El 20 de julio de 1864 , el relicario se abrió, y fueron descubiertos restos de los Tres Reyes y monedas de Felipe de Heinsberg .Los huesos se envolvieron en seda blanca y fueron devueltas al relicario.

Tamaño y construcción

El Relicario de los Tres Reyes es aproximadamente 43 pulgadas (110 cm) ancho, 60 pulgadas (153 cm) alto, y 87 pulgadas (220 cm) largo. Los tres forman una especie de basílica : dos sarcófagos pegados el uno al otro, y el tercer sarcófago descansa sobre las aristas superiores de los otros dos. Las caras están completamente cubiertas, así que no hay espacio visible entre los sarcófagos. La estructura básica está hecha de madera , con baño de oro y plata y decorada con filigranas , esmalte , y unas 1000 piedras preciosas . Estas últimas incluyen muchos camafeos y piezas grabadas , alguna aún pre-cristiana.

Decoración

Todo el relicario esta envuelto con una elaborada cubierta decorativa. Hay 74 figuras en bajorrelieve de plata dorada en total, sin contar las figuras adicionales, más pequeñas, en la decoración del fondo. En los lados, las imágenes de profetas decoran la parte más baja, mientras que las imágenes de los apóstoles y evangelistas decoran la parte superior. Un extremo muestra (a través del fondo, de izquierda a derecha) imágenes de la Adoración de los Magos, María entronizada con el niño Jesús , y el Bautismo de Cristo , y arriba, Cristo entronizado en el Juicio Final . El otro extremo muestra las escenas de la Pasión : El Martirio de Cristo (abajo izquierda) y la Crucifixión (abajo izquierda), con Cristo resucitado arriba. Este extremo tiene asimismo un busto de Rainald de Dassel en el centro.

El relicario en la ficción

En la novela Baudolino (2000), Umberto Eco describe el descubrimiento y el donativo subsiguiente de las reliquias de Magos como un bulo del siglo XII perpetrado por el protagonista de la novela.

En la novela Mapa de Huesos (2005) por James Rollins , el Relicario contiene oro en estado monoatómico , producido por los Magos , en lugar de las santas reliquias.

Artabán ¿el otro rey mago?

Artabán es un personaje ficticio protagonista del cuento navideño The Other Wise Man (El otro rey mago), escrito en 1896 por Henry van Dyke ( 1852 – 1933 ), teólogo presbiteriano estadounidense.

Cuenta el relato que Artabán era el cuarto Rey Mago que encaminó sus pasos hacia Occidente , siempre guiado por el fulgurante mapa celestial, en busca del niño Jesús .

El nombre ” Artabán ” proviene del persa y corresponde a cuatro reyes partos, así como a un hermano de Darío I y un general de Jerjes .

Sinopsis

El zigurat de Borsippa , con sus altos muros y siete pisos, era el punto de encuentro de los cuatro reyes e inicio de la travesía conjunta. Hacia allí acudía Artabán, con un diamante protector de la isla de Méroe , un pedazo de jaspe de Chipre , y un fulgurante rubí de las Sirtes como triple ofrenda al Niño Dios, cuando topó en su camino un viejo moribundo y desahuciado por bandidos: interrumpió el rey su viaje, curó sus heridas y le ofreció el diamante al viejo como capital para proseguir el camino. Llegado a Borsippa , sus compañeros de viaje habían partido.

Continuó en soledad en pos de su destino, pero arribado a Judea , no encontró ni a los Reyes ni al Redentor , sino hordas de soldados de Herodes degollando a recién nacidos: a uno de ellos, que con una mano sostenía a un niño y en la otra blandía afilada espada, ofrece el rubí destinado al Hijo de Dios a cambio de la vida del niño. En esta actitud es sorprendido: es apresado y encerrado bajo llave en el palacio de Jerusalén .

Treinta años duró el cautiverio, y fueron llegando ecos de los prodigios, consejos y promesas de un Mesías que no era sino el Rey de Reyes al que fue a adorar. Con la absolución y errando por las calles de Jerusalén, se anunció la crucifixión de Jesucristo ; encamina sus pasos al Gólgota para ofrecer la adoración largamente postergada, cuando repara en un mercado en el que una hija es subastada para liquidar las deudas su padre. Artabán se apiada de ella, compra su libertad con el pedazo de jaspe , la última ofrenda que le quedaba es ofrecida y Jesucristo muere en la Cruz : tiembla la tierra, se abren los sepulcros, los muertos resucitan, se rasga el velo del templo y caen los muros. Una piedra golpea a Artabán y entre la inconsciencia y la ensoñación, se presenta una figura que le dice: “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste”. Desorientado y exhausto pregunta: “¿Cuándo hice yo esas cosas?”, y con la misma expiración recibe la respuesta: “Lo que hiciste por tus hermanos, lo hiciste por mí”. Con él se elevó a los mismos cielos que en su juventud le guiaron en pos del Destino finalmente alcanzado.


Interesante articulo de Ariel Álvarez Valdés :

¿EXISTIERON LOS REYES MAGOS?

Los extraños visitantes

De todos los episodios de la infancia de Jesús, tal vez el más conocido es el de los Reyes Magos. ¡Quién no recuerda cada año, al llegar la Navidad, a aquellos misteriosos personajes que arribaron a Belén de tierras lejanas, envueltos en sus exóticos atuendos, para ofrecerle al Niño Dios sus presentes de oro, incienso y mirra!

El único evangelista que conserva el recuerdo de este hecho es San Mateo (2,1-12). Según él, procedían de algún lugar de Oriente, y lograron encontrar a Jesús gracias a una misteriosa estrella que los guió por el camino.

El episodio está tan grabado en la mentalidad popular, que millones de niños en todo el mundo creen que los Reyes Magos todavía siguen viniendo, en la madrugada del 6 de enero, a dejarles a ellos también algún regalo en sus zapatitos.

Pero ¿qué sabemos exactamente de esos Magos? ¿De dónde procedían? ¿Por qué desaparecieron de la historia sin dejar rastros, siendo que fueron los primeros extranjeros en descubrir el secreto del Niño Dios escondido en la criatura que habían visto en Belén?

Ideas que corregir

Lo primero que debemos tener en cuenta es que San Mateo no dice que los Reyes Magos fueran ni tres, ni Reyes, ni Magos.

En efecto, Mateo no habla de “tres” sino de “unos” Magos que llegaron de Oriente (Mt 2,1), sin precisar su número.

Tampoco dice que eran “reyes”. Sólo habla de “magos”. No debemos, pues, imaginarlos como monarcas de ningún lado.

Finalmente, no eran “Magos” en el sentido actual de la palabra, es decir, no eran personas que realizaban trucos de magia. En la antigüedad se llamaba “magos” a los estudiosos de las ciencias secretas, a los sabios, especialmente a los que investigaban el curso de las estrellas en el cielo; eran algo así como los científicos de la época. Por lo tanto, a los “Magos” de Mateo hay que considerarlos como astrónomos, representantes del saber y de la religiosidad pagana de aquel tiempo.

Pero ¿es posible que el episodio de los Magos sea verídico, y que estos personajes se presentaran realmente en Belén cuando nació Jesús? Si analizamos el relato a la luz de la historia, más bien parecería que no. Veamos por qué.

Muchas preguntas sin respuestas

a) Una estrella que guíe a los magos desde Oriente hasta Jerusalén (es decir, de este a oeste), luego de Jerusalén a Belén (es decir, de norte a sur), y finalmente se detenga sobre una casa (Mt 2,9), es un fenómeno astronómico imposible de aceptar. Por otra parte, tendría que haber quedado registrado en alguna crónica de la época, cosa que no sucedió.

b) Dice Mateo que, al enterarse Herodes de que había nacido el rey de los judíos, se asustó. Y agrega: “Y con él, toda Jerusalén” (2,3). Pero ¿por qué el pueblo de Jerusalén, que odiaba a Herodes y que justamente esperaba con ansias el nacimiento del Mesías, se iba a asustar, en lugar de alegrarse en silencio?

c) El relato cuenta que Herodes convocó a los Sumos Sacerdotes y escribas para que lo ayudaran a averiguar dónde había nacido Jesús (2,4). Pero tal reunión resulta imposible, pues sabemos que los sacerdotes y escribas de Jerusalén tenían muy mala relación con Herodes, y que el Sanedrín no estaba a su disposición desde que el monarca, unos años atrás, había mandado a asesinar a varios de sus miembros.

d) El v.4 da a entender que el nacimiento del Mesías en Belén era un dato recóndito, y difícil de saber; y que hubo que convocar a una junta de estudiosos y expertos para poder averiguarlo. Pero Juan 7,42 afirma que todo el mundo conocía que el Mesías debía nacer en Belén; y por lo tanto no hacía falta ninguna reunión de eruditos para saberlo.

¿Cómo no hallaron la casa?

e) La actitud de Herodes frente a los Magos también resulta poco creíble. Está asustado nada menos que por la posible aparición de un rival al trono. Y en un asunto tan delicado, ¿deposita toda su confianza en estos extraños personajes recién llegados? ¿Por qué no manda al menos a sus hombres tras ellos para asegurarse de cualquier descubrimiento?

f) Podemos imaginar el revuelo que causarían, en una pequeña aldea como Belén, la llegada de estos insólitos personajes de Oriente con su inusual carga de regalos. Y cuando se fueron, ¿el servicio de inteligencia de Herodes no fue capaz de descubrir a qué niño habían visitado?

g) Según el relato de los Magos, mucha gente se enteró de que Jesús había nacido en Belén (Herodes, toda Jerusalén, los Sumos Sacerdotes, los escribas, la gente de Belén). Pero según San Juan, cuando Jesús salió a predicar nadie sabía que había nacido en Belén (Jn 7,41-42). Y según Marcos, la gente de Nazaret tampoco sabía que el nacimiento de Jesús hubiera sido algo especial (Mc 6,1-6).

El rey Salomón y Jesús

Es posible encontrar explicación para alguna de estas dificultades. Pero para todas ellas juntas, es difícil hallar respuesta. Por eso, actualmente los estudiosos de la Biblia prefieren pensar que el episodio de los Reyes Magos, así como está en el Evangelio, no sucedió realmente.

¿Por qué, entonces, Mateo lo incluyó entre los sucesos de la infancia de Jesús? Para responder a esto, debemos tener presente que San Mateo compuso su Evangelio para una comunidad cristiana de origen judío, es decir, que tenía una formación y una cultura judías. Y sabía que los judíos tenían una gran estima por los grandes personajes del Antiguo Testamento. Ahora bien, Mateo no conocía demasiados detalles de la infancia de Jesús. Sí conocía al Jesús adulto, pero no al Jesús niño. Entonces decidió contar los distintos episodios de la infancia del Señor basándose en la vida de los personajes del Antiguo Testamento.

Y una de las figuras más admiradas del Antiguo Testamento era, sin duda, el gran Rey Salomón. Según la Biblia, este monarca gozaba de una sabiduría y una inteligencia tan extraordinarias, como ningún otro rey la tuvo jamás ni antes ni después de él (1 Re 3,12). Su ciencia fue superior no sólo a la de los otros reyes, sino a la de todos los sabios de Oriente (1 Re 4,9-11). Llegó a componer 3.000 parábolas, 1.005 poemas, y hasta escribió tratados de botánica y de zoología (1 Re 5,12-13).

Viajó para ver si era cierto

¿Cuál era uno de los episodios más famosos y divulgados de la vida del rey Salomón? Sin duda el de la visita de la reina de Saba. Los judíos solían contarlo con gran orgullo. ¿Y qué decía? Que un día se presentó en Jerusalén una reina anónima, venida de un lejano país llamado Saba; había oído hablar de la extraordinaria fama del rey israelita, y quería conocerlo y admirarlo personalmente (1 Re 10,1-13).

Este episodio era tan popular y conocido entre los judíos, que el mismo Jesús lo citó en cierta oportunidad cuando, discutiendo con los judíos que no creían en él ni querían aceptar sus enseñanzas, les dijo: “El día del Juicio (Final), la reina del Sur (o de Saba) se levantará contra ustedes y les condenará. Porque ella vino desde lejos nada más que para escuchar la sabiduría de Salomón; y aquí hay alguien que es más que Salomón (y ustedes no le quieren escuchar)” (Mt 12,42).

Ahora bien, si analizamos el relato de la reina de Saba, encontramos los mismos elementos que el relato de los Reyes Magos.

Igualito que la reina

1) Una reina anónima se puso en camino y viajó a Jerusalén desde un lejano país de Oriente (1 Re 10,1). Unos Magos anónimos se pusieron en camino y viajaron a Jerusalén desde un lejano país de Oriente (Mt 2,1).

2) La reina era sabia (1 Re 10,1). Los Magos eran sabios.

3) Ella buscaba al rey de los israelitas para admirarlo (1 Re 10,9). Ellos buscaban al rey de los judíos para adorarlo (Mt 2,2).

4) A la reina la guió una estrella. (La literatura judía dice: “Cuando la reina de Saba se acercaba a Jerusalén, reclinada en su carruaje, vio a lo lejos una rosa maravillosa que crecía a orillas de un lago. Pero al aproximarse más, vio con asombro que la rosa se transformaba en una luminosa estrella. Cuanto más se acercaba, más brillaba su luz”.) También a los Magos los guió una estrella (Mt 2,2).

5) La reina de Saba llegó planteando enigmas difíciles de resolver, y halló las respuestas (1 Re 10,3). Los Magos llegaron planteando un enigma difícil de resolver, y hallaron la respuesta (Mt 2,4-5).

6) La reina le ofreció a Salomón los regalos que le traía: oro, incienso y piedras preciosas (1 Re 10,10). Los Magos le ofrecieron al Niño los regalos que le traían: oro, incienso y mirra (Mt 2,11).

7) Luego de admirar a Salomón, la reina regresó a su país y desapareció de la historia (1 Re 10,13). Luego de adorar al Niño, los Magos regresaron a su país y desaparecieron de la historia (Mt 2,12).

Sabio como el rey sabio

Es posible, pues, que el relato de los Magos, así como está contado en el Evangelio de Mateo, no haya sucedido realmente. Que no se trate de un hecho estrictamente histórico, sino que haya sido creado por San Mateo, teniendo como base la narración de la visita de la reina de Saba a Salomón. Este modo de contar la biografía de alguien era muy común entre los teólogos judíos de aquel tiempo, que más que una precisión histórica, buscaban siempre transmitir una enseñanza o un mensaje.

Y por supuesto que los lectores judíos, al leer el relato de los Magos, descubrían inmediatamente lo que el autor les quería decir: que Jesús era un nuevo y más grande Salomón, enviado por Dios a la tierra; que en este Niño nacido en Belén residía una sabiduría y unos conocimientos extraordinarios, como nunca los hubo antes en ningún ser humano, ni los podrá haber después; que las cosas que este Niño diga cuando sea grande, aunque resulten desconcertantes o sorprendentes, pueden ser aceptadas con confianza; porque es Dios quien habla a través de Él.

El destino de los Magos

Los misteriosos Magos de Oriente que llegaron a Belén para visitar al Niño Jesús cautivaron pronto la devoción y la fantasía popular de los cristianos. Ya en el siglo II se les elevó a la categoría de Reyes; esto se debió a que había un Salmo que decía: “Los reyes de Tarsis y de Saba le traerán sus regalos; todos los reyes se arrodillarán ante él” (72,10-11); y se creyó que los Magos eran estos reyes que habían venido para cumplir la profecía.

Luego se fijó su número; al ser tres los regalos que le ofrecieron al niño (oro, incienso y mirra), se pensó que los Magos tenían que haber sido tres. Más tarde, en el siglo VI, se les dio nombres: Melchor, Gaspar y Baltasar. En el siglo VIII, se los hizo de razas diferentes. Y por último, en la edad media, se empezó a decir que uno de ellos era negro.

Pero quizás lo más pintoresco sea el detalle de sus reliquias. Según una tradición, los Magos murieron en Persia. De allí sus restos fueron llevados a Constantinopla en el año 490. Más tarde aparecieron en Milán. Y finalmente se les trasladó a Colonia (Alemania), en cuya Catedral descansarían actualmente, junto a una ingenua inscripción que dice:

“Habiendo sufrido muchas penurias por el Evangelio, los tres sabios se encontraron en Armenia el año 54 d.C. para celebrar la Navidad. Después de la misa, murieron. San Melchor, el 1º de enero a los 116 años. San Baltasar, el 6 de enero a los 112 años. Y San Gaspar, el 11 de enero a los 109 años”.

De hecho, los cuerpos de los Magos viajaron mucho más después de muertos, que durante su vida.

El sol sale para todos

San Mateo nos cuenta que, cuando Jesús vino al mundo, unos Magos del lejano Oriente se enteraron de su nacimiento. No pertenecían al pueblo judío, ni conocían al Dios verdadero, ni practicaban la auténtica religión; sólo observaban los astros y estudiaban ciencias secretas. Pero mediante la aparición de una estrella Dios les hizo saber de la llegada del rey de los judíos a la tierra. También nos dice que los Sumos Sacerdotes y Escribas judíos pudieron enterarse del nacimiento del Mesías, pero por otro camino: descifrando las profecías de las Sagradas Escrituras. Finalmente, también el rey Herodes se enteró del nacimiento de Jesús, por sus asesores políticos.

El evangelista enseña, así, que Dios quiere hablar con todos los hombres, y que para ello emplea el lenguaje que cada uno puede entender. A Herodes le habló a través de sus asesores. A los Maestros de la Ley, a través de la Biblia. Y a los Magos, a través de sus estudios astronómicos. Dios no rechaza a nadie. No excluye a nadie de la salvación. Ni siquiera a los Magos, que para la mentalidad judía de entonces eran extranjeros despreciados y que vivían en medio de su ignorancia y sus creencias supersticiosas. También a ellos les dirigió su Palabra, y de una manera en que pudieran entender.

Hoy en día, en que algunas categorías de personas (divorciados, matrimonios irregulares, alcohólicos, drogadictos, enfermos de sida, madres solteras, desvalidos), por uno u otro motivo no encuentran lugar en la Iglesia, y hasta son excluidas en nombre del mismo Dios, los Reyes Magos lejos de constituir una historia feliz y romántica para contar a los niños, representan la advertencia divina de que el Sol sale para todos; y que nadie debe quedar afuera de la salvación de Dios.

Ariel Álvarez Valdés


La Expedición en Busca de la Tierra de Los Reyes Magos: Ofir

Según la exégesis bíblica tradicional extrae del libro de los Salmos, los Reyes Magos partieron de la mítica tierra de Ofir, en Oriente, el lugar de donde llegaban las naves cargadas de riquezas para el rey Salomón. En 1567, una expedición de aventureros españoles partió del Perú en busca de ese lugar.
Amanece el 7 de febrero de 1568 para dos naos españolas perdidas en la inmensidad del océano Pacífico. Se encuentran totalmente solos a 7000 millas del puerto de partida, llevan 80 días navegando y están al límite de sus fuerzas. Tienen nostalgia del hogar, aunque para la mayoría de la tripulación su último domicilio fuesen los calabozos del Perú, de donde fueron sacados a la fuerza para enrolarse. Si no sucede algo pronto, parece que todo puede acabar de modo trágico.Y entonces ocurre. De repente, los hombres ven surgir una estrella «muy clara y resplandeciente» en el cielo; parece increíble, pero es como si aquella estrella les estuviese señalando un camino, como hizo la de Belén. Poco después, el marinero Juan Tejo se frota los ojos para cerciorarse de que no es una ilusión lo que ve antes de gritar una palabra mágica: «¡Tieeeerraaaa!»… Y todos corren a confirmar que es verdad, que es cierto, que las islas que buscaban existen y están ante ellos. Habían llegado… a la tierra de los Reyes Magos.Una tierra mítica. La Biblia situaba en Oriente unas islas maravillosas, una tierra mítica llamada Ofir de donde el rey Salomón obtenía todas sus riquezas. Ofir estaba a ¡tres años! de distancia de Jerusalén y era un paraíso rebosante de piedras preciosas, oro, sándalo y marfil. Según el libro de los Salmos, de esas mismas islas vendrían los Reyes a postrarse ante el Hijo de Dios. Desde ese momento, la figura de los Reyes Magos quedó unida a la leyenda de las islas de Salomón y a sus riquezas sin límite.
El propio Cristóbal Colón creyó haber llegado a ellas al arribar a las Indias, como nos cuenta Michael de Cúneo: «Y así, antes de llegar a la isla Gruesa, dijo estas palabras: ‘Señores míos, os quiero llevar al lugar de donde salió uno de los tres Reyes Magos que vinieron a adorar a Cristo’ […]».
El académico Juan Gil, en su libro Mitos y utopías del Descubrimiento, detalla cómo el ansia de ir tras las huellas de los Reyes Magos fue contagiando los sueños de los aventureros de las Indias. Si esas islas de Salomón no estaban en América, por fuerza debían de estar en algún sitio. ¿Por qué no en la Mar del Sur, inmensa e inexplorada?Hacia las islas de los Reyes Magos. A la búsqueda de esas islas maravillosas zarpaba de El Callao, el 19 de noviembre de 1567, una expedición, mandada por Álvaro de Mendaña, sobrino del gobernador del Perú. La nao capitana se llamaba (cómo no) Los Tres Reyes y llevaba escrito en la popa un letrero profético que rezaba: «Los Reyes es nombre mío / porque sea guía mía / la estrella que fue su guía».

Como piloto mayor iba Hernán Gallego, que, en palabras de Mariño de Lobera, era «el más famoso piloto del reino». No parece mala compañía para singlar en un océano que era un mapa en blanco lleno de incógnitas por resolver. Iba a bordo también, con el cargo de capitán de la nao principal, Pedro Sarmiento de Gamboa, hombre brillante, cartógrafo y poeta, capaz de escribir una Historia inca, perseguir sin descanso al pirata Francis Drake o alimentar una fama de nigromante que lo llevó a ser acusado por la Inquisición de poseer anillos mágicos y realizar extraños conjuros, por los cuales estuvo preso en los húmedos calabozos de Lima.

Pedro y Hernán chocaron durante toda la expedición. Hernán Gallego llevaba más de 20 años de servicio en Indias, era un cincuentón malhumorado que no tenía formación teórica, sino que había aprendido el oficio navegando, y solo se fiaba de su instinto y de su experiencia desconfiando de cartógrafos y sabidurías académicas. Había estado en la toma de Túnez como soldado y en Italia, y su prestigio era indiscutible.

De su carácter indomable nos habla un hecho: a los nueve días de zarpar, habiendo marcado el rumbo Pedro Sarmiento, como le correspondía por su cargo, Hernán lo varió sin consultar a nadie. Así lo cuenta una relación conservada en el Archivo de Indias: «Y ese día que fue viernes, mudó Hernán Gallego la derrota, sin consejo ni acuerdo de los pilotos ni de Pedro Sarmiento, como era obligado […]».

Hubo un gran altercado que solo fue el primero de muchos y, a pesar de la insistencia de Sarmiento de Gamboa, el general Mendaña, un joven de 25 años cuyo único mérito era ser el sobrino de Lope de Castro, consintió el cambio de Hernán y se plegó a sus intuiciones.

Completaban la expedición 150 sufridos marineros, los grumetes (muchachos de 16 a 20 años), los pajes (niños de 8 a 10 años), el despensero, el carpintero, el calafate y cuatro frailes franciscanos. Cada uno con sus funciones y su salario: 25 pesos mensuales para un marinero (el precio de cien comidas servidas en las ventas del Callao) o 116 pesos para el piloto mayor. Antes de zarpar habían recibido seis meses de salario completo. Todos ellos dormían en el suelo de la cubierta o de la bodega, comían escasas raciones en escudillas de madera y bebían aún menos frecuentemente de lo que comían (en tiempos duros la ración llegó a ser de un cuarto de litro cada dos días).

La mayoría habían sido reclutados de modo forzoso y alguno incluso había estado condenado a muerte. El gobernador había pensado de modo brillantemente pragmático que, si no se descubrían las islas de los Reyes Magos, al menos la expedición le serviría para librarse de gente problemática o, en sus propias palabras, «evacuar gente bulliciosa».

La bahía de la estrella. La bahía descubierta en aquella mañana de febrero pasará a llamarse, por supuesto, bahía de la Estrella en honor a los Magos que, como dice Mendaña, «siempre trajimos por abogados» y las islas serán ya por siempre las islas de Salomón.

Permanecieron tres meses explorando las islas. La realidad que Mendaña encontró no respondió a sus anhelos. No había rastro de las enormes riquezas esperadas. A pesar de ello, las islas y sus habitantes fascinaron a los españoles. Resulta curioso cómo los nativos vinieron en una ocasión con un instrumento musical que podemos reconocer hoy («muchos canutillos juntos puestos por su orden, unos mayores que otros, a manera de órgano de mayor a menor que ellos tocan con la boca como quien toca pífano», cuenta el general) y Mendaña mandó sacar trompetas y cantar a los soldados. Los nativos se pusieron a bailar, los españoles siguieron cantando
y he aquí que se formó lo que podíamos llamar la primera fiesta oceánica multicultural improvisada.

El sueño continúa. Tras año y medio de aventuras, Mendaña logró regresar a su punto de partida, El Callao, el 22 de julio de 1569. Y, a pesar de que los resultados no ilusionaron demasiado a las autoridades, Álvaro nunca cesó en su empeño de volver a las islas de Salomón para fundar una colonia estable. Así, 25 años después, en 1595, zarpó de nuevo hacia las islas. En esta ocasión lo acompañaban 400 personas, incluyendo mujeres y niños. Pero nunca llegaría a verlas de nuevo. Tras descubrir las Marquesas, enferma de malaria y muere, el 18 de octubre. Ese segundo viaje, cuya su historia la contó Robert Graves en Las islas de la imprudencia, sucede un singular episodio: la viuda de Mendaña se convierte en la primera y única almirante de todas las Armadas del mundo, pero… esa es otra historia.

Fuente: XL Semanal


Un estudio sugiere que la primera escritura de textos bíblicos se produjo 600 años a.C.


ABC.es

  • Se basa en fragmentos encontrados en una fortaleza del desierto de Judea, y sugiere que de aquella época pudieron haberse escrito textos como el Libro de Josué, Jueces, Samuel o Reyes

 

 Fragmentos conocidos como ostraca encontrados en la fortaleza de la Edad de Hierro de Arad, al sur de Israel - EFE

Fragmentos conocidos como ostraca encontrados en la fortaleza de la Edad de Hierro de Arad, al sur de Israel – EFE

El análisis de inscripciones de fragmentos excavados en una fortaleza del desierto de Judea arrojan luz sobre el alto nivel de alfabetización seis siglos antes de nuestra era y la posibilidad de que algunos textos bíblicos fueran escritos incluso antes de la caída de Jerusalén en el 586 a.C.

Así lo apunta un estudio elaborado por un equipo interdisciplinar de la Universidad de Tel Aviv y que publica hoy la revista científica «PNAS», que analizó los fragmentos de cerámica con inscripciones encontrados en la fortaleza de la antigua ciudad cananea de Arad, en el desierto del Neguev, en el sur de Israel.

Los investigadores y expertos en textos bíblicos se preguntan desde hace décadas cuál fue la extensión de la Biblia hebrea elaborada antes de la caída del reino de Judá -y con él de Jerusalén- en manos del monarca babilonio Nabocodonosor II en el 586 a.C.

«Muchos estudios aseguran que en el período del Primer Templo (de Salomón, destruido por esa dinastía babilonia) había un nivel muy bajo de alfabetización, por lo que no hubo razón para transcribir textos bíblicos», explica Arie Shaus, doctor de la Universidad de Tel Aviv y uno de los principales autores de la investigación.

Sin embargo, a fin de contrastar esas teorías, el equipo analizó las inscripciones aparecidas en los fragmentos de cerámica conocidos en el argot arqueológico como ostracón, que habían sido hallados previamente en la fortaleza de Arad por la propia Universidad, en excavaciones que comenzaron en los años 60 del siglo pasado.

Dicha fortaleza, de pequeñas dimensiones, con apenas 2.000 metros cuadrados, y que según lo expertos albergaba en la antigüedad entre 20 y 40 soldados, estaba situada en los confines del reino de Judá con el reino de Edom, más al sur.

Los investigadores la datan unos 600 años a.C., un turbulento período que precedió al Primer Exilio de los judíos en la entonces Babilonia. «Se trata de un período muy cercano a la destrucción del Templo de Jerusalén», subrayó el investigador.

Allí, en la fortaleza, se hallaron un centenar de estos fragmentos, probablemente escritos por escribas profesionales. Sus inscripciones reflejan normas y directrices cotidianas de la fortaleza como «tráeme aceite, harina o marcha para tal sitio», explica Shaus.

El equipo elaboró un modelo basado en algoritmos que analizó 16 inscripciones y permitió deducir con un alto nivel de probabilidad que pertenecían a 18 textos diferentes, escritos al menos por seis autores. Pero los escritos mostraban también instrucciones más sofisticadas para el movimiento de tropas y el registro de gastos de avituallamiento, lo que según los autores refleja que existía en ese período un alto nivel de escritura en toda la cadena de mando -desde los comandantes hasta los administradores del regimiento- y señalan la existencia de profesionales de la escritura.

«Si analizas los textos con detenimiento llegas a la conclusión de que todo el aparato del Ejército era ilustrado y podemos presumir que en el reino había un sistema educativo que permitió no sólo a los sacerdotes y escribas, sino a muchas otras personas poder leer y escribir», subraya Shaus.

La existencia de un elevado nivel de alfabetización unos 600 años a.C. llevó a los autores a preguntarse si este hecho se puede relacionar con una posible primera versión escrita del Pentateuco e incluso de otros libros tempraneros de la Biblia.

«Tenemos razones para creer que esta habilidad implicó la existencia de textos bíblicos puesto que hubo un público que podía apreciar estos escritos», argumenta.

Y sin adentrarse demasiado en el terreno de los expertos en la Biblia, concluye que por aquella época pudieron haberse escrito textos como el Libro de Josué, Jueces, Samuel o Reyes, algunas de las composiciones bíblicas que configuraron la piedra angular de la teología de este reino israelita.

 

La Biblia «maldita» y blasfema que hubo que quemar en el S.XVII


ABC.es

  • Un severo error tipográfico al escribir los Diez Mandamientos provocó que hubiera que purificar casi 1.000 libros religiosos

    BNPS Su editor quedó marcado por la desgracia y acabó falleciendo en la cárcel

    BNPS | Su editor quedó marcado por la desgracia y acabó falleciendo en la cárcel

Siglo XVII, Gran Bretaña. Un religioso que desea leer la palabra de Dios abre el armario de su casa y saca de su interior la Sagrada Biblia. Con cuidado, la despliega. Es una edición ideada un año antes por Robert Barker y Martin Lucas. Sin prisa, decide detenerse en los Diez Mandamientos. Los ha leído más de cien veces. Repentinamente, posa sus ojos sobre el sexto: «Cometerás actos impuros». Extrañado, vuelve a mirar, pero la frase no ha cambiado. «Cometerás actos impuros».

Esta situación, provocada sin duda por un error tipográfico, trajo consigo un revuelo generalizado que acabó con una severa multa al editor principal de la misma y con decenas y decenas de estos libros en la hoguera. Y es que, para muchos este error significó que el texto estaba maldito y debía ser eliminado de la faz de la a Tierra.

En principio, esta historia de «blasfemia» habría quedado sepultada por el tiempo. Sin embargo, ha vuelto a salir a la luz gracias a que una de estas Biblias malditas fue salvada de las llamas purificadoras del fuego eterno inglés. Ahora, 400 años después, dicho libro será subastado por un precio inicial de 15.000 libras (unos 20.000 euros).

«Se cree que en la actualidad solo quedan 9 copias. Estos libros fueron increíblemente raros y ahora son muy buscados. Aunque la Biblia fue controvertida, ahora es un trozo importante de Historia», explica Simon Roberts, experto en el tema, en declaraciones a la versión digital del «Daily Mail». Así pues, un afortunado podrá llevarse a casa el próximo 11 de noviembre este error de imprenta que provocó un calvario en el S.XVII.

La historia

Este suceso acaeció, concretamente, en 1631. Por entonces, los impresores reales de Carlos I de Inglaterra -Robert Barker y Martin Lucas- recibieron el encargo de editar 1.000 Biblias. Para ellos era algo habitual, por lo que, a los pocos meses, los libros salieron a la calle sin dificultad. Sin embargo, y no se sabe si por un error o por un acto de sabojate, el sexto mandamiento no llevaba impresa una palabra determinante para ser entendido. El «no» de «no cometerás actos impuros». Así pues, el texto invitaba, según se dijo, al pecado.

Todo podría haber quedado en una curiosa y graciosa anécdota, pero Carlos I no lo vio así. Por el contrario, su enfado fue del tamaño de Gran Bretaña. Ordenó hacer acopio de todas estos textos y quemarlos en la hoguera por ser blasfemos. A su vez, la indignación de George Abbot, arzobispo de Canterbury, no fue menor. Este, por su parte, cargó frontalmente contra los impresores reales acusándoles de incompetentes y señalando además otra serie de fallos que, según creía, tenían los libros. «Creía que se tenía especial cuidado a la hora de imprimir Biblias. Por eso se le dio el proyecto a estos buenos impresores, pero el trabajo ha sido nefasto», explicó el religioso.

Bajo la presión del arzobispo, Carlos I terminó multando a los impresores reales con 300 libras (unos 54.000 euros actuales) y les quitó su licencia para poder editar libros. La deuda llevó a la quiebra a Barker, quien fue encarcelado en 1635 por la ingente cantidad de dinero que debía y pasó los siguientes 10 años entrando y saliendo de prisión. Así, hasta que murió entre rejas en 1645. La Biblia maldita le había costado la vida.

Del papiro del siglo III a la Biblia del ‘Apollo 14’


El Mundo

  • El Vaticano acoge una insólita muestra de los tesoros relacionados con las escrituras de una fundación de EE UU

El Papiro Bodmer XIV-XV, el texto más antiguo que recoge el Nuevo Testamento.

 

La joya indudable es el Papiro Bodmer XIV-XV, el texto más antiguo del Nuevo Testamento, escrito a comienzos del siglo III, pero es posible que a algunos de los que se acerquen a la exposición Verbum Domini II –abierta hasta el 22 de junio en el Brazo de Carlo Magno, las galerías situadas bajo la columnata de la plaza de San Pedro—les pueda llamar más la atención la Biblia Lunar, un chip de cuatro centímetros cuadrados que el astronauta Edgar Mitchell llevó en 1971 a la Luna durante la misión Apollo 14. El viaje de la Biblia de un extremo a otro del tiempo y el espacio –de los confines del pasado a los del universo—marca el sentido de una exposición promovida por la Green Collection, una fundación protestante de Estados Unidos, y patrocinada por el Vaticano a través de la Biblioteca Apostólica y del Pontificio Instituto Bíblico.

Su rector desde 2008, el jesuita español José María Abrego de Lacy, fue el primero en recibir, hace ya cuatro años, la propuesta de la fundación Green para organizar en el Vaticano una exposición que explicara el viaje de la Biblia por el mundo. “Ya hicimos una exposición hace dos años”, explica el padre Abrego, “que contaba la forma en que la Biblia se ha ido conservando a través de todos los accidentes, el fuego, las inundaciones e incluso las guerras. La fundación Green fue creada por el presidente de Hobby Lobby, una compañía estadounidense dedicada a la compraventa de artesanía, y desde hace años se dedica a coleccionar textos bíblicos y todo tipo de objetos relacionados con la Biblia. Ya cuentan con 40.000 piezas, algunas de un valor incalculable. Ellos son protestantes, pero buscan siempre el entendimiento con todos. Ahora están haciendo una exposición en Israel y ya hicieron otra en Cuba a la que tuve la oportunidad de asistir. No sé cómo se las arreglaron, pero organizaron, nada menos que en La Habana, una exposición sobre la Biblia promovida por una fundación de Estados Unidos. El caso es que se hizo y tuvo una gran acogida. A mí me maravillan estas cosas”.

La Biblia Lunar de la misión ‘Apollo 14’.

De los 200 manuscritos antiguos y documentos bíblicos que se muestran en la exposición –que toma su nombre de la exhortación apostólica Verbum Domini de Benedicto XVI–, el padre Abrego elige uno sin dudarlo: “Hay una serie de piezas que son de enorme valor. Unas pertenecen a la fundación Green y otras han sido aportadas por la Biblioteca Vaticana, que, por ejemplo, ha prestado para la exposición una auténtica joya, el Papiro Bodmer XIV-XV, que es el texto más antiguo que tenemos del Nuevo Testamento. Es de comienzos del siglo III e incluye el final del Evangelio de Lucas y el principio del Evangelio de Juan. Eso nos permite saber que ya en el doscientos y algo estaban los evangelios escritos y en orden. No hace mucho, ese papiro [el más antiguo de los 22 descubiertos en Egipto en 1952 y comprados por el bibliófilo suizo Martin Bodmer] iba a ser subastado por sus propietarios para superar ciertas dificultades económicas, pero Frank Hanna, un hombre de negocios de Atlanta (EE UU), logró comprarlo –no sabemos por cuánto– y se lo regaló en 2007 a Benedicto XVI. Ese papiro es sin ninguna duda la joya de la corona de esta exposición”.

Pero hay más. “Otra pieza que también es muy impresionante”, continua el padre Abrego, “es el Códice Vaticano, el más antiguo que existe en el mundo de la Biblia completa, del siglo IV. Todo el códice –se llama así a los libros anteriores a la invención de la imprenta—está suelto y se exponen dos páginas del original y un facsímil del códice completo. Pero a mí también me impresiona mucho un palimpsesto [manuscrito antiguo que conserva las huellas de una escritura anterior] que contiene una carta de Calixto en siriaco, pero escrita sobre un trozo de la Biblia en arameo, que ahora con los medios actuales se puede leer perfectamente. Antes era muy común. Tenían un papiro viejo con algo que no interesaba o no se entendía, se borraba y se escribía encima”. El rector del Instituto Bíblico Pontificio se refiere al Codex Climaci Rescriptus. La capa superior del texto contiene algunas obras teológicas del monje del siglo VI Juan Climaco que fueron copiadas en siriaco en el siglo IX. Sin embargo, el texto subyacente está compuesto de porciones de ocho manuscritos diferentes, dos en griego y los otros seis en arameo palestino cristiano.

Pero además se puede contemplar uno de los 13 rollos originales de la Torá –Biblia Hebrea— de la sinagoga china de Kaifeng, abandonada en 1810 tras la muerte del último rabino chino de aquella comunidad judía. O un facsímil de la Piedra de Rosetta, descubierta en 1799, producido por el Museo Británico. O la Biblia indígena del clérigo inglés John Elliot, la primera impresa en América entre 1660 y 1663. O, barriendo para casa, la primera edición completa de la Biblia en imprimirse en hebreo, arameo, griego y latín. Se trata de una Biblia multilingüe producida por eruditos en la Universidad Complutense entre 1514 y 1517 y que fue de enorme valor para los primeros traductores bíblicos.

En busca de la ciudad perdida


El Pais

  • Un documental recrea la búsqueda de la civilización Tartessos en Doñana

160124095720_atlantida_2_640x360_thinkstock_nocreditA comienzos del siglo XX, la Arqueología era una de las ciencias de moda, capaz de hacer soñar con reinos míticos como la Atlántida, inventar naciones o dar vida a faraones. Muchos aventureros extranjeros encontraron en Andalucía y otras zonas de España un terreno propicio para sus anhelos de gloria, iniciando excavaciones que en muchos casos contaban con el interesado apoyo de gobernantes y magnates, ávidos de ver crecer sus colecciones y su fama.

Uno de estos aventureros fue el historiador y arqueólogo alemán Adolf  Schulten, quien en los años 20 inició en el Parque Natural de Doñana la búsqueda de Tartessos, esa civilización mítica que multitud de estudiosos desde el siglo XVI habían situado en esta zona del sur europeo y que estaba emparentada en la mente de algunos con la Atlántida platónica o las naves de Tarshish citadas en la Biblia. En torno a esta ambiciosa empresa gira el documental El Tartessos de Schulten. La conquista de la ciudad perdida, cinta que, dirigida por el jerezano Antonio Lobo (MLK Producciones), se estrena el próximo día 24 en el Festival de Málaga Cine Español.

“Realizar la película ha sido un camino largo de más de 5 años investigando y siguiendo las huellas de Schulten. El documental coincide con un momento en el que la intuición de Schulten ha sido reconocida por los científicos españoles, alemanes, norteamericanos y británicos que en los últimos años han desarrollado investigaciones en la zona”, explica José Antonio Hergueta, coguionista y productor.

Entre estos últimos trabajos en Doñana figuran los llevados a cabo en 2010 por un equipo de investigadores del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que coordinados por el arqueólogo Sebastián Celestino y el historiador Juan José Villarías, rastrearon unas 200 hectáreas en las marismas de Hinojos (Huelva) en busca de asentamientos humanos pertenecientes a aquella civilización que se asentó entre los siglos IX y VII antes de Cristo.

Y es que, en 1956, unas fotos tomadas desde el aire revelaron unas extrañas formas circulares de gran tamaño y, sobre todo, una serie de figuras rectangulares que, según los investigadores, pueden ser fruto de asentamientos humanos tal vez anteriores a la colonización del Imperio Romano de la península ibérica.

“Schulten convenció a muchos de que Tartessos era el origen de Europa y estaba en Doñana. Con métodos a veces poco científicos, llevó su obsesión al límite. Este apasionado hispanista se hizo un nombre con el hallazgo de Numancia, pero sus expediciones a Doñana no tuvieron éxito. A pesar de ello, Schulten unió su nombre al de Tartessos, generando una polémica que ha durado décadas. Es un viaje emocional para entender la obsesión de un hombre siguiendo un fantasma en una época en que este tipo de sueños calaban tan hondo como para convencer a Ortega y Gasset, que incluso escribió un texto defendiendo las teorías de Schulten”, explica Hergueta.

“Siguiendo el sueño de Schulten, el documental revive la moda por las utopías y paraísos perdidos a principios del siglo XX, cuando Europa estaba sumida en una grave crisis. Schulten se aprovechó de que la Arqueología estaba en auge para convertirse en un pionero a la altura de quienes encontraron Troya o la tumba de Tutankamón. Curiosamente, todavía hoy acuden a Doñana investigadores del mundo entero buscando Tartessos bajo las marismas del Parque Nacional”, añade el productor.

Las auténticas minas del rey Salomón


CET – El Mundo

  • TIENEN MÁS DE 3.000 AÑOS
  • Descubren en Jordania una inmensa fundición datada en la época del rey judío
  • El hallazgo revela que las minas existieron, pero no eran de oro, sino de cobre
Representación digital de las excavaciones en Jordania. (Foto: PNAS)

Representación digital de las excavaciones en Jordania. (Foto: PNAS)

Cuenta la Biblia que el rey Salomón fue un rey judío, que además de ser justo, llevó a su pueblo la prosperidad, quizás por unas legendarias minas de oro que le hicieron nadar en la abundancia. Ahora, un equipo internacional de arqueólogos ha desvelado que esas minas realmente existieron, pero fueron de cobre.Esto es lo que se deduce del trabajo dirigido por Thomas Levy, de la Universidad de California (EEUU) y por su colega Mohammad Najjar, de Amigos de la Arqueología en Jordania.

Su equipo ha encontrado en Khirbat en-Nahas, en el distrito jordano de Faynan, claros indicios de que hace unos 3.000 años allí existieron unas importantes minas y una industria de fundición del cobre. Por la fecha de sus dataciones, bien pudieran ser las que sirvieron al Rey Salomón como suministro de un metal que servía tanto para fabricar armas como herramientas.

El lugar ya había sido excavado en los años 30 del siglo pasado por el norteamericano Nelson Glueck, quien ya aseguró que en Faynan estaban las minas del rey Salomón, pero luego se desdijo y las excavaciones en la zona no se retomaron hasta 2002.

Ha sido a partir de entonces cuando, en un área de 10 hectáreas, han aparecido más de seis metros de profundidad de escoria y ruinas de las antiguas minas.

Los hallazgos más recientes, en la campaña de 2006, han sido un escarabajo y un amuleto egipcio que, junto con las últimas dataciones con radiocarbono, sitúan la época de esplendor de Khirbat en-Nahas en el siglo X a. de C., lo que confirmaría el relato bíblico sobre los reyes David y Salomón.

Es decir, las minas funcionaron tres siglos antes de lo que se creía hasta ahora. Los autores del trabajo, según explican esta semana en la revista ‘Proceedings of National Academy of Science’ (PNAS), documentan un pico de actividad en las minas en el siglo IX a. de C., y ello da también la razón a la historia sobre el reinado de los edomitas, una nación hermana de los israelitas que, según la Biblia, alcanzó un gran poder al sur del Mar Muerto, justo donde hoy está el distrito de Faynan.

Biblia y realidad

Esta confirmación de una leyenda bíblica daría una vuelta de tuerca a las investigaciones que relacionan el texto religioso con la realidad. Entre las dos guerras mundiales (1918-1939) ya se vivió una auténtica Edad de Oro de la arqueología bíblica: se cuenta que los investigadores iban al campo con una paleta en una mano y el texto en la otra para tratar de casar, aunque fuera a la fuerza, fe y realidad.

Sin embargo, en los años 80 hubo un cambio de tercio: el consenso general indicaba que la Biblia fue corregida totalmente en el siglo V y sus hechos no eran reales. Es más, se pensaba que en la región de Edom no llegó la Edad de Hierro hasta 2.000 años después.

Thomas Levy, no obstante, decidió volver a excavar a este lugar del desierto jordano, aunque llevando consigo las tecnologías más novedosas. «Los datos de la primera excavación sistemática revelan evidencias de sociedades complejas que eran muy activas entre los siglos X y IX antes de Cristo, y eso va a reabrir los debates», asegura.

En concreto, han encontrado un centenar de edificios y una fortaleza en medio de una gran extensión cubierta de escoria negra, visible incluso en Google Earth. Los seis metros de profundidad en toda esa basura son un sorprendente bastón de medida de los cambios sociales y tecnológicos que se sucedieron a lo largo de la Edad de Hierro, hace entre 3.200 y 2.500 años.

Los análisis del radiocarbono de las maderas y las semillas encontradas en el lugar, analizadas en Oxford por Thomas Higham, confirmaron que en las minas se trabajaba en la época de los antiguos reinos de Israel y Edom.

Pistas importantes han sido, por ejemplo, los dos objetos egipcios hallados en el yacimiento. ¿Qué hacían allí un escarabajo y un amuleto con la cabeza de un león? El equipo de Levy los encontró justo en una capa que se correspondería con la época en la que el faraón Shishak hizo una gran campaña militar en la región, una vez que Salomón había fallecido, con la que intentaba acabar con su próspera actividad económica.

“Para llegar a estas conclusiones hemos utilizado las herramientas más modernas. Por ejemplo, hemos realizado una reconstrucción digital del lugar en tres dimensiones y hemos utilizado un sistema de información geográfica (GIS) que elimina cualquier error humano. Esta investigación representa la confluencia entre los datos arqueológicos y científicos y lo que cuenta la Biblia, todo con métodos objetivos, que permiten evaluar los resultados de forma desapasionada”, hace hincapié Thomas Levy.

Esta afirmación tiene sus motivos, dado que la arqueología religiosa siempre ha estado plagada de controversias y debates. De momento, Levy sigue trabajando en Jordania, pero ahora con una sociedad de conservación de la naturaleza para que se preserve el entorno de Khirbart en-Nahas y con el objetivo de que un día sea declarado Patrimonio de la Humanidad.