Herodes reina en la polémica


El Pais

  • Una exposición arqueológica de Israel causa controversia al incluir material de territorios ocupados

Maqueta del complejo donde se enterró al rey Herodes. / daniela brik (efe)

Es uno de los monarcas más polémicos de la historia antigua. Un rey de Judea que gobernó en los albores de la nueva era con excesos y abusos; que mató a una de sus mujeres y a tres hijos, y que según el Evangelio de Mateo ordenó la masacre de los niños de Belén. Herodes, llamado el Grande, renovó y reconstruyó el templo en Jerusalén, del que solo queda el muro occidental, el lugar más sagrado del judaísmo. Fue enterrado en un mausoleo de 25 metros de altura, cuya parte central se exhibe ahora en la mayor exposición arqueológica de la historia de Israel. El hecho de que esos materiales procedan de territorio ocupado por Israel ha provocado la protesta de las autoridades palestinas. Ni 21 siglos después de su muerte escapa Herodes de la controversia.

Durante su mandato, el rey, obsesionado por la arquitectura, construyó 15 palacios. Ahora, 250 objetos extraídos en gran parte de varios de ellos, y reconstruidos minuciosamente, se exhiben en el Museo de Israel, en Jerusalén, dentro de la muestra Herodes el Grande: El viaje final del rey. El principal atractivo es el mausoleo, hallado en el complejo de Herodión, cerca de Belén. Después de cuatro décadas de búsqueda, un equipo de arqueólogos, liderados por el profesor Ehud Netzer, encontró la tumba en 2007, justo a los pies de un palacio.

La exposición fue idea del propio Netzer, que falleció por una caída sufrida en el mismo Herodión en 2010.

Las piedras de la parte del mausoleo que se exhiben pesan en total 30 toneladas. La construcción tenía tres alturas, con una base y un capitel corintio sobre el techo. “Herodes mandó cubrir todo lo que había alrededor con piedras, para que el mausoleo se viera desde Jerusalén”, explica Silvia Rosenberg, comisaria de la muestra y que, como arqueóloga, participó en muchas de las excavaciones de las que proceden los objetos. “En la exposición hemos reconstruido la sala del trono en Jericó y parte del mausoleo”, cuenta. “Entre ambos puntos, se describen sus proyectos más ambiciosos”.

La muestra ha provocado protestas airadas de la Autoridad Palestina. “El uso de objetos artísticos palestinos de los territorios ocupados sin permiso del Estado de Palestina es una violación del derecho internacional”, asegura Hamdan Taha, que coordina el Sector de Antigüedades y Herencia Cultural del Ministerio de Turismo palestino. “En lo que respecta a las excavaciones, mientras no haya un acuerdo final de paz entre Palestina e Israel, Israel es una potencia ocupadora y por lo tanto atada al derecho internacional, que solo permite excavaciones de rescate y salvamento”.

Lo cierto es que el palacio de Herodión se encuentra en un área de Cisjordania que, según el acuerdo de Oslo firmado en 1993, se halla bajo control de Israel. Allí los arqueólogos israelíes pueden excavar y pueden restaurar y trabajar sobre los objetos que encuentren. Cuando la exposición acabe, el 15 de octubre, los objetos mostrados en Jerusalén se devolverán a los lugares en que fueron encontrados. “El museo ha invertido mucho dinero en su recuperación y restauración. Volverán mejor de lo que estaban”, añade la comisaria Rosenberg.

“Hemos actuado de acuerdo con los acuerdos de Oslo, como custodios de los objetos arqueológicos de Cisjordania, invirtiendo en su restauración, exhibiéndolos y, posteriormente, devolviéndolos a su emplazamiento original”, añade James Snyder, director del Museo de Israel. “Los representantes palestinos pueden plantear sus reservas respecto a los términos del acuerdo de Oslo, pero es este el que nos permite preservar ese material en su emplazamiento a largo plazo”.

El mausoleo de Herodes dominó el paisaje en Herodión más de siete décadas. Fue destruido en la primera guerra judeo-romana, en la que corrió la misma suerte el templo de Jerusalén. El gran legado del rey cliente de Roma quedó entonces reducido a escombros, para volver a renacer ahora, en un museo, más de 2.000 años después.

Los Reyes Magos no tienen «pedigrí» andaluz


ABC.es

  • Ni el Papa, ni el Antiguo Testamento, ni los evangelios dicen que los Magos procedieran de Tartessos (España), aclaran los biblistas
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ABC – El Papa ha despertado una gran curiosidad sobre el Belén a raíz de su último libro “La Infancia de Jesús”

El Papa ha despertado una gran curiosidad por conocer mejor el Belén y los relatos bíblicos sobre la Navidad. Aunque no era su intención fomentar la polémica, al menos ese ha sido el aspecto positivo de las interpretaciones erróneas que han surgido en torno a su último libro «La infancia de Jesús».

«El Papa no enmienda la plana al Evangelio», dijo con atino el secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, la semana pasada cuando aclaró que «cualquiera» que hubiera leído los evangelios de Lucas y Mateo «sabe que la mula y el buey no estaban en el pesebre durante el nacimiento de Jesús». Fue la tradición la que incorporó estos animales a la iconografía del Belén retomando la profecía de Isaías cuando dice en el Antiguo Testamento: «Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo».

Según explicó el portavoz de los obispos, «San Francisco de Asís recuperó la mula y el buey en aquel primer Belén que montó en la Nochebuena de 1223 como símbolo del amor del nuevo pueblo de Israel (la Iglesia) que sí reconoce al Señor». «Poned estas Navidades el Belén con el buey y la mula y sabed que éstos significan que hay que seguir con nuestra preciosa iconografía que nos ayuda a entender que las expectativas de los profetas en el Antiguo Testamento se cumplen en Belén», dijo entonces.

¿Andaluces?

Pero la polémica no se quedó allí y ayer le tocó el turno a los Reyes Magos, a quienes le atribuyeron nada menos que pedigrí andaluz. En pocas horas el origen «tartésico» de los Reyes Magos se convirtió en trending topic en las redes sociales. Y todo porque el Papa menciona a «Tartessos, España» cuando explica en el capítulo IV de su libro «qué clase de hombres eran esos que Mateo describe como Magos venidos de Oriente».

Pues Benedicto XVI recuerda una vez más que, como en el caso de la mula y el buey, la tradición ha ido enriqueciendo la figura de los Reyes Magos. En un principio, y según relata el Evangelio de Mateo, las personas que iban a adorar a Jesús eran Magos de Oriente. Sin embargo, en el Salmo 72 y en el Libro del profeta Isaías en el Antiguo Testamento se menciona «a unos reyes que venían de Oriente y le traían regalos». «El pesebre es el cumplimiento del Antiguo Testamento y por eso se ha quedado como los Reyes Magos de Oriente», explica el profesor de Nuevo Testamento de la Universidad San Dámaso, Andrés García Serrano.

Con respecto a Tartessos, el sacerdote recuerda que en ningún momento el Santo Padre dice que «los Reyes Magos fueran andaluces», como tampoco lo hace el Antiguo Testamento, ni losevangelios de Lucas y Mateo. «Lo que explica el Papa es que los magos no eran otra cosa que buscadores de la verdad. Representaban a todos los hombres buscadores de Dios de todos los tiempos y de todos los lugares y eso incluía a todo el mundo hasta entonces conocido y cuyo límite occidental era Tartessos, en la península ibérica», explica.

Al mencionar a Tartessos, Benedicto XVI se refiere a este límite geográfico que tenía el mundo en el siglo I a. C. «El Papa afirma que los Magos son de Oriente pero que en esa inquietud por buscar a Dios están representados los hombres buscadores de Dios de todos los lugares y de todos los tiempos», insistió.

El propio Santo Padre cierra el paso a toda polémica cuando dice: «Queda la idea decisiva: los sabios de Oriente son un inicio, representan a la humanidad cuando emprende el camino hacia Cristo, inaugurando una procesión que recorre toda la historia. No representan únicamente a las personas que han encontrado ya la vía que conduce a Cristo. Representan el anhelo interior del espíritu humano, la marcha de las religiones, de la razón humana al encuentro de Cristo».

¿Debemos quitar la mula y el buey del Belén esta Navidad?


ABC.es

  • Las sociaciones de belenistas afirman que es “una tradición” que inició San Francisco de Asís en la Nochebuena de 1223

Belén napolitano con figuras del siglo XVII,

Dentro de un par de semanas, exactamente el día de la festividad de la Inmaculada Concepción, miles de familias españolas cumplirán con el ritual de montar el Belén. Pero esta Navidad ¿debemos seguir colocando la mula y el buey? En su último libro, “La Infancia de Jesús”, el Papa Benedicto XVI recuerda que no había animales en el pesebre en el momento del nacimiento de Jesús, según consta en los evangelios de Lucas y Mateo.

Las asociaciones de belenistas consultadas por ABC aseguran que la presencia de estos animales en el pesebre “es una tradición” que viene de los evangelios apócrifos y de la primera representación que se hizo sobre el nacimiento de Cristo para la Nochebuena de 1223. La iniciativa fue de San Francisco de Asís en Greccio (Italia) y, aunque no utilizó ni objetos ni personas como se hace hoy, sí incluyó animales.

“Desde entonces todos los belenes incluyen a la mula y el buey porque lo que se intenta es reflejar un lugar y una situación no juegan el juego del Evangelio solo se respeta el misterio”, comenta Iñigo Bastida, presidente de la Federación Española de Belenistas, quien añade que a pese a tener un “sentido catequético” no implica “tener que ser estrictos” .

Bastida asegura que muchas de las imágenes que se utilizan “no son un fiel reflejo del Evangelio”. “Además tenemos el trabajo hecho y no vamos a retirar ninguna figura”, asegura.

El presidente de la Asociación Amigos del Belén de Valencia, José Luis Catalá, asegura, por su parte, que pese a que la afirmación del Papa “es verdad, la tradición no se puede cambiar”. “Creo que Benedicto XVI solo nos recuerda lo que dice el relato de los evangelios pero en ningún momento nos ha querido decir que hay que retirar las figuras”.