Un submarino nazi y un barco español del siglo XVI, víctimas del vertido de petróleo de BP en el Golfo de México


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  • Son algunos de los 2.000 pecios cuya corrosión se ha acelerado a causa del desastre ambiental que en 2010 supuso la liberación al Atlántico de casi 800.000 toneladas de crudo
  • Según un estudio de la Unión de Geofísica Americana (AGU), este evento alteró las comunidades de microorganismos que vivían en el entorno de estos restos

 

 Imagen trideimensional del U-166, un submarino alemán hundido en 1942 - BOEM/C&C Technologies, Inc

Imagen trideimensional del U-166, un submarino alemán hundido en 1942 – BOEM/C&C Technologies, Inc

Los mares y océanos esconden bajo sus aguas una historia terrible de batallas, tormentas y naufragios. Pero alrededor de las naves hundidas, tristes y solitarias, la naturaleza ha sido capaz de tejer un sorprendente tapiz de vida sobre las cuadernas y los cañones navales. Si los pecios son muchas veces la tumba de marinos, son también un oasis de vida en las profundidades abisales, en los que crecen microorganismos, anémonas, corales y crustáceos.

Pero el ser humano no solo deja barcos hundidos en los océanos. Un estudio elaborado por científicos de la Unión de Geofísica Americana y la Sociedad Oceanográfica, entre otros, ha llegado a la conclusión de que el vertido de petróleo del Golfo de México, ocurrido en 2010 y bajo la responsabilidad de BP, no solo causó una degradación gravísima de los ecosistemas, sino que además aceleró la corrosión de multitud de naufragios en la región. En total, los investigadores han calculado que podría haber 2.000 pecios afectados.

«Estamos llenando un enorme vacío en nuestro conocimiento científico sobre el impacto que tuvo este vertido», ha dicho Melanie Damour, coautora del estudio y arqueóloga marina del «Bureau of Ocean Energy Management», en Nueva Orleans. Ese conocimiento, presentado este lunes en el «2016 Ocean Sciences Meeting» podría ayudar, en opinión de los investigadores, a usar los pecios como «termómetros» del estado de las profundidades océanicas.

Los investigadores aseguran que, cuatro años después de la catástrofe ambiental, los cuatro millones de barriles de petroleo vertidos en el accidente del Golfo de México seguían influyendo en estos ecosistemas tan especiales. Según su estudio, el dispersante usado para limpiar el vertido de petroleo alteró las comunidades microbianas, lo que también afectó a otras formas de vida que medran en esos lugares, como son los corales, los cangrejos y los peces. Además, la exposición al crudo aumentó la velocidad de degradación de los cascos metálicos de los barcos.

«Los microbios que viven en esos ecosistemas de aguas profundas, consiguen que la vida se desarrolle en unas condiciones lujosas, aunque se trate de un lugar frío y oscuro alejado permanentemente de la luz», ha dicho Leila Hamdan, ecóloga microbiana de la «George Mason University, en Virginia (Estados Unidos). «Si la actividad humana en el océano puede alterar estas comunidades tan extremadamente importantes, debemos saber cómo».

Cementerios y oasis marinos

Desde 2014, los investigadores han estado estudiando los efectos del vetido de la plataforma «Deepwater Horizon» sobre las comunidades de microorganismos que vivían sobre los pecios del Golfo de México. Estos iban desde el U-166, un submarino alemán de la Segunda Guerra Mundial, a un barco español del siglo XVI y a naves de la época de la Guerra Civil Americana. Aparte del valor histórico de estos restos, los científicos destacan su importancia como arrecifes artificiales capaces de albergar complejos y ricos ecosistemas.

Aparte de estudiar la composición y dinámica de los ecosistemas, el equipo usó modernas ténicas de láser en 3-D y de sonar para obtener imágenes en alta resolución de las naves, para estimar su estado de conervación. Así, por ejemplo, se comprobó que el U-166 estaba más enterrado en los sedimentos de lo que lo estaba en 2001, cuando fue descubierto.

«Estas son piezas de la historia colectiva del ser humano que merece la pena proteger», ha dicho Melanie Damour, quien también recordó que algunos de esos barcos conservan aún restos humanos. «Estamos preocupados por el hecho de que la degradación acelerada de esos sitios cause una pérdida de información que nunca podremos recuperar».

Los investigadores esperan que entender mejor el funcionamiento de estos ecosistemas ayudará a proteger tanto a los animales que ahí viven como a los propios barcos.

 

Tres escenarios de batallas que buscan turistas


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  • Burgos fue «muy importante» desde el punto de vista estratégico militar durante la Guerra de la Independencia. Expertos e historiadores quieren ponerlo en valor a través de itinerarios turísticos

 

 Recreación junto al Castillo de Burgos, uno de los escenarios de la Guerra de la Independencia - ICAL

Recreación junto al Castillo de Burgos, uno de los escenarios de la Guerra de la Independencia – ICAL

Diez de la mañana, hora local. Kanchanaburi (Tailandia). Los turistas se agolpan en los alrededores sel puente del río Kwai que en 1957 inspiró la película de David Lean, aquella que recogía el sufrimiento que los japoneses y coreanos hicieron pasar a sus prisioneros de la Segunda Guerra Mundial (británicos, malayos, birmanos, holandeses, estadounidenses y australianos) para construir la línea de ferrocarril que llegaría a Birmania. Cinco de la tarde, hora local. otros tantos turistas se concentran en torno a la llamada Línea del Ferrocarril de la Muerte.

Aprovechar los escenarios bélicos como atractivo turístico, tal y como han hecho en otros lugares (el puente sobre el río Kwai, reconstruido al finalizar la guerra tras ser bombardeado en 1945 por la aviación estadounidense es solo un ejemplo), es lo que pretenden desde la Cátedra de Historia Moderna de la Universidad de Burgos, aprovechando los diferentes escenarios que tuvo la Guerra de la Independencia tanto en Burbos como en la Comunidad. La propuesta fue planteada en la jornada «El Turismo Bélico en Castilla y León», a la que asistieron técnicos del Ayuntamiento burgalés y del Instituto Municipal de Cultura para estudiar la viabilidad del proyecto.

Recorrido por los puentes volados

Una propuestas de aquella jornada fue el diseño de un recorrido por los puentes volados durante la Guerra, donde los turistas serían guiados por una aplicación móvil. Tras el fracaso del Duque de Wellington en el duro asedio al castillo de Burgos (del 19 de septiembre al 21 de octubre de 1812), las tropas aliadas (británicas, portuguesas, alemanas y españolas) tuvieron que replegarse de nuevo hacia Portugal en una humillante y dolorosa retirada. En su huida de Burgos a Portugal, «la única mancha en su historial bélico -según el profesor asociado de Comunicación Audiovisual de la UBU, Mario Alaguero- tuvieron que ir volando todos los puentes sobre los ríos Carrión, Pisuerga y Duero para sobrevivir y llegar a Portugal asediado por los franceses. Ciudad Rodrigo, Tordesillas, Cabezón de Pisuerga o Alba de Tormes fueron algunis de los municipios por los que pasaron.

No fue la única propuesta recogida en estas jornada. Las otras dos fueron presentadas por la profesora de Historia Moderna de la UBU, Ángela Pereda. En ellas, la experta hizo referencia a los «Alojamientos de Reyes, Mariscales y Generales durante la ocupación francesa en el Centro Histórico de Burgos» y «La huella del expolio artístico en la ciudad de Burgos durante la Guerra de la Independencia».

«Prácticamente todos los edificios que entonces fueron ocupados por los soldados franceses siguen hoy en pie»

Recuerda Ángela Pereda que «prácticamente» todos los edificios que fueron entonces ocupados por los soldados franceses siguen hoy en pie, excepto el Convento de San Pablo, cuyo espacio lo ocupa el Museo de la Evolución Humana. «El resto de los monumentos existen en la actualidad y me parece interesante que el visitante pudiera viajar 200 años y viera cómo la Cartuja, el Monasterio de San Pedro de Carreña u otros conventos sirvieron de cuarteles y estuvieron ocupados por las tropas». «Cuando vino Napoleón y las tropas francesas, una de las medidas fundamentales que se tomaron fue la supresión de todas las órdenes religiosas, por lo que los conventos y monasterios fueron abandonados y transformados en cuarteles», recuerda esta profesora, apostillando que «las tropas hicieron bastante daño a la arquitectura y objetos litúrgicos y de arte». «Edificios con una carga histórica y artística impresionante se convirtieron en cuarteles donde se hacían hogueras».

Escenificación en Ciudad Rodrigo con motivo del Bicentenario de la Guerra de la Independencia- ICAL

Escenificación en Ciudad Rodrigo con motivo del Bicentenario de la Guerra de la Independencia- ICAL

Este itinerario discurriría desde el mencionado Monasterio de San Pedro de Cardeña hasta el Hospital del Rey de la UBU, centrándose en la margen izquierda del río Arlanzón. Así, junto al citado convento se visitaría la Cartuja de Miraflores, el convento de Carmelitas en la plaza de Santa Teresa, el convento de Santa Clara, el monasterio de San Agustín, la Cateadral, la antigua iglesia del Carmen y las Huelgas Reales. «Por supuesto que no siempre quedan vestigios en todos los territorios por los que pasaron. Por ejemplo, la Cartuja está rehabilitada, igual que las monjas de las Huelgas intentaron recuperar poco a poco los cenobios».

Burgos fue para los franceses un lugar muy importante desde el punto de vista estratégico-militar, insiste esta profesora de la UBU, recordando su buena comunicación con Madrid, así como el lugar de paso que suponía para los franceses a la hora de acceder a Portugal. En los «Alojamientos de Reyes, Mariscales y Generales durante la ocupación francesa», esta experta propone el recorrido por «las casas que aún se pueden ver de la calle Fernán González o Huerto de Rey o donde estuvo alojado Napoleón, que fue en el Consulado del Mar».

Al fondo la Cartuja de Miraflores, que fue ocupada por los soldados franceses- ICAL

Al fondo la Cartuja de Miraflores, que fue ocupada por los soldados franceses- ICAL

Pero para esta profesora, la «explotación» de los diferentes escenarios de la Guerra de la Independencia podría extenderse más allá de Burgos, y recuerda la batalla que se libró en Arapiles, al sur de Salamanca. Tuvo como resultado una gran victoria del ejército anglo-hispano-portugués al mando del general Arthur Wellesley, primer duque de Wellington, sobre las tropas francesas comandadas por el mariscal Auguste Marmont. «La mayoría de los visitantes que reciben hoy son británicos y hay mucho potencial sobre la Guerra de la Independencia. Se debería poner más en valor».