¿Quiénes fueron los primeros banqueros de la historia?


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La creencia popular destaca la aportación financiera de los orfebres, pero años antes hubo una organización que ya desarrolló este tipo de actividad

fotolia | Los primeros banqueros surgieron durante la edad media

Básicos, rudimentarios e incluso en ocasiones fraudulentos. Así eran los primeros bancos de la historia, que comenzaron a desarrollarse a medida que la confianza en colectivos de referencia para custodiar monedas y especias fue aumentando. Pese a poseer unas finanzas reducidas y un intercambio de divisas básico, estas organizaciones ya contaban con el concepto de interés. La banca moderna, tal y como la conocemos hoy en día, no llegó hasta el siglo XX, gracias al desarrollo tecnológico, pero por el camino hubo varios sectores que se convirtieron en particulares banqueros durante breves periodos de tiempo.

Según publica Luis A.Murillo Rojas en «Banca y desarrollo económico», durante la edad antigua hubo los primeros atisbos de actividad bancaria. En los imperios asirio-babilónico y hebreo, los bienes y depósitos que los súbditos otorgaban al Rey tenían una propiedad «divina» y eran custodiados por el sacerdote de los principales templos.

Con la sustitución del trueque por la moneda, los romanos y los griegos incluyeron la figura del «cambista», un mercader de confianza que se encargaba de gestionar estos recursos. Además, también se avanzó en materia legislativa, con distintos decretos que hacían referencia a la riqueza y las finanzas. Sin embargo, por mandato de distintas órdenes religiosas, la aplicación de intereses todavía se mantenía prohibido. Todo ello cambió con la llegada de los templarios.

Monjes y caballeros, la orden de los templarios fue creada en Jerusalén en 1119. Era una organización militar formada por entrenados guerreros que combatieron en las Cruzadas con la misión de proteger a los cristianos que acudían a Tierra Santa. Con el apoyo de la Iglesia Católica, formalizado en 1129 durante el Concilio de Troyes, los templarios consiguieron un crecimiento exponencial, tanto en tamaño como en poder.

Los banqueros de las Cruzadas

Una parte de la organización se dedicó a otras tareas ajenas a la estructura militar. Ante la necesidad de gestionar los recursos enviados de Europa a Jerusalén para mantener las Cruzadas, los Caballeros templarios desarrolló de manera eficiente el primer sistema bancario de la historia, en que el depositaban su confianza tanto Reyes como miembros de la nobleza de Europa. Su desarrollo económico encontró un especial refugio en Francia. Dada su fortaleza y la inseguridad que aportaban los caminos entre Europa y Oriente Medio, las «cuentas» de los templarios se convirtieron en uno de los lugares más fiable para depositar las finanzas.

Además, la Orden comerciaba con otras culturas, eran capaces de gestionar fondos ajenos y otorgar préstamos. Murillo Rojas, en su obra, consideró a los templarios como la «más vasta organización financiera» que se había desarrollado hasta la época. Tras la caída de los Caballeros templarios , la mayor parte de documentos y escritos relacionados con los su actividad fueron destruidos. Pese a ello, todavía existen distintos escritos que atestiguan su faceta de banqueros.

Durante los años posteriores, la banca fue impulsada por figuras como la de los orfebres judíos, que en las grandes ciudades se encargaban de gestionar y especular con los metales preciosos y las divisas de la población. Sin embargo, antes que ellos, una orden militar fue la encargada de fundar el primer sistema bancario de la historia.

«Bienvenidos a Palacio»: Patrimonio abre las puertas de 13 casas nobles de Madrid


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Los años 60 y 70 del siglo pasado acabaron con buena parte del esplendor palaciego que iluminó paseos madrileños, como el de la Castellana. La piqueta, fiel aliada de la especulación urbanística, se llevó por delante una veintena de palacios que hoy harían las delicias de los amantes de la arquitectura. Sin embargo, la capital aún conserva buenos ejemplos de las adineradas residencias de banqueros y aristócratas, nobles y nuevos ricos que los siglos pasados transformaron parte de la ciudad en una postal idílica. Para conocer su historia y la importancia de los que aún quedan en pie, la Dirección General de Patrimonio Cultural presentó ayer la tercera edición de «Bienvenidos a Palacio». Una cita que abrirá progresivamente las puertas de 13 palacios únicos desde el 27 de febrero hasta el mes de julio.

Tras sus muros se celebraron las mejores fiestas de la época y en sus estancias durmieron buena parte de los protagonistas de los siglos pasados. En febrero y marzo abrirán sus puertas al público el palacio de Santoña, la que fuera residencia de José Canalejas y actual Cámara de Comercio de Madrid, en la calle de las Huertas. También el palacio Bauer, hoy sede de la Escuela Superior de Canto, adquirido en el siglo XIX por el banquero húngaro y otrora epicentro de las fiestas musicales más exclusivas. El de Buenavista, Cuartel General del Ejército, también estará abierto hasta abril. El soberbio edificio estuvo ligado a la Casa Real hasta 1816, año en el que paso a formar parte de los bienes del Ejército. Allí llegó a vivir Isabel de Farnesio, madre de Carlos III. Por él han pasado, entre otros, los generales Prim y Espartero, Miguel Primo de Rivera y Manuel Azaña.

En abril, será el turno del palacio de Zurbano, cuyas dependencias albergan el Ministerio de Fomento. Este edificio es uno de los ejemplos de los «hotelitos» que la aristocracia madrileña levantó en Chamberí a finales del siglo XIX. Allí nació la Reina Fabiola en 1928, fallecida en diciembre de 2014, que salió de esta casa en 1960 para casarse con el Rey Balduino de Bélgica.

 

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) también recibirá en abril a quienes deseen visitar el mejor ejemplo de modernismo en Madrid: el palacio de Longoria. El de la Infanta Isabel de Borbón, Cuartel General del Mando Aéreo General, será la tercera de las residencias que estarán abiertas ese mes. Tras la proclamación de Alfonso XIII en 1902, la reina madre y las infantas abandonaron el Palacio Real, instalando su residencia en este exclusivo edificio de Argüelles.

En el mes de mayo, la iniciativa llegará al Palacio de Fernán Núñez, perteneciente a la Fundación de Ferrocarriles Españoles. Es uno de los mejores conservados de la capital y aún conserva su fantástico salón de baile, escenario de muchas de las fiestas nobles de la época del Romanticismo.

El palacio de la Duquesa de Parcent, sede del Ministerio de Justicia, será otro de los edificios abiertos en mayo. Según los expertos, constituye uno de los ejemplos de palacete urbano con jardín trasero característico del siglo XVIII.

Solo 3.500 afortunados

En junio, el palacio de Amboage que ocupa la Embajada de Italia será el protagonista. Sus estancias fueron ayer las encargadas de presentar la tercera edición de esta idea. El acto contó con la directora general de Patrimonio Cultural, Paloma Sobrini, que explicó que la iniciativa ha sido un «éxito rotundo» en años anteriores. Esta vez, sólo 3.500 personas podrán disfrutar de ella.

Los palacios de Godoy y de Fontalba también abrirán sus puertas en junio. El primero es Bien de Interés Cultural desde 1962 y acoge el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. El segundo permanecerá abierto en julio y es la casa de la Fiscalía General del Estado.

El Palacio del Marqués de Salamanca –obra de Narciso Pascual y Colomer, arquitecto del Congreso de los Diputados– y el Palacio Marqués de Villafranca, rescatado tras ser un restaurante, cerrarán la edición en julio. Son las sedes de la Fundación BBVA y de la Real Academia de Ingeniería, respectivamente.