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  • Tal fue el éxito de la gesta del castellano que otros muchos después que él trataron de emularla. Es, de hecho, el auténtico antecedente del asalto al Medway llevado a cabo por el almirante holandés Michiel De Ruyter en 1667

Las cuentas pendientes entre los Trastámara –una dinastía castellana nacida con la muerte de Pedro I El Cruel– y la Inglaterra del Príncipe Negro empujaron a que los españoles se involucraron en la Guerra de los 100 años de parte del bando francés. Las acciones militares de la incipiente armada castellana, entonces dirigida por Ambrosio Bocanegra, desembocaron en la victoria de La Rochella de 1372. Un éxito que demostraba que la flota inglesa no era ni mucho menos imbatible y que Castilla ambicionaba ser una potencia naval en el Atlántico. No obstante, la duda estaba en si la fortaleza castellana procedía de su almirante, el genovés Bocanegra, o era una realidad perdurable en el tiempo.

Castilla había llegado para quedarse por mucho tiempo en el Atlántico. La fábrica de marinos castellanos empezaba a echar humo. Fernando Sánchez de Tovar fue el primero de una larga lista de almirantes castellanos que desarrollarían de forma exitosa su carrera en el Atlántico. De Álvaro de Bazán a Damián Churruca…

Las primeras referencias a Sánchez de Tovar proceden de la guerra entre Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón. El castellano participó en la expedición naval contra la Corona de Aragón de 1359 como capitán de una galera de Pedro I. Sin embargo, al igual que Ambrosio Bocanegra y su padre, cambió de bando a partir de 1366 para luchar junto al hermano bastardo del Rey, Enrique de Trastámara. El marino castellano entregó Calahorra como parte de su traición a Pedro, a lo que éste respondió matando a su hermano Juan Sánchez de Tovar. Y es que precisamente aquellos métodos brutales de actuar eran los que, con toda probabilidad, le habían empujado a pasarse al bando Trastámara.

El digno sucesor de Bocanegra

Con el ascenso al trono de Enrique de Trastámara tanto Bocanegra como Sánchez de Tovar fueron recompensados por sus buenos servicios y puestos al frente de la flota castellana enviada en ayuda de Francia en la Guerra de los 100 años. Así, mientras Bocanegra contaba su botín e identificaba a los ilustres prisioneros tomados en la batalla de La Rochella, entre ellos el yerno del Rey de Inglaterra; Fernando Sánchez de Tovar llevaba a cabo sus propias conquistas en los puertos ingleses del norte de Francia. Entre 1372 y 1373, Castilla y Francia se apoderaron de toda la costa entre Burdeos y Ouessant, dejando aisladas las posesiones británicas en el continente. Como recuerda Víctor San Juan en su libro «22 derrotas navales británicas» (Navalmil), en ese desastroso año para los ingleses «la única leve compensación de la Royal Navy será la captura de siete naos castellanos por el Conde de Salisbury en marzo».

A la muerte de Ambrosio de Bocanegra, Enrique II otorgó una carta de merced a Fernán Sánchez de Tovar con el oficio de Almirante Mayor de la Mar con fecha del 22 de septiembre de 1374. Junto a galeras portuguesas, aliadas con Castilla por el Tratado de Santarem, Sánchez de Tovar se dirigió en esas fechas al Canal de La Mancha. Su plan consistió en una expedición contra la isla de Wight y otros lugares del sur de Inglaterra, así como en una operación conjunta con el almirante francés Jean de Vienne en el sitio de Saint Saveurle-Vicompte. No es de extrañar, en tanto, que la sucesión de derrotas, la incapacidad por enfermedad del Príncipe Negro y la vejez de Eduardo III llevaran a Inglaterra a pedir una tregua en Brujas hacia el año 1375. El país estaba al borde del abismo.

Una tregua solo iba a servir a los ingleses para ganar tiempo. La debilidad del Rey inglés era algo que franceses y castellanos pretendían seguir explotando durante mucho tiempo. En el verano de 1377, el Almirante de Castilla y el de Francia unieron sus escuadras en Harfleur para saquear, una a una, las localidades de la costa sur británica. Empezando por Rye, Folkestone, Portsmouth, Dartmouth, Plymouth… todas ellas saqueadas sin que presentaran apenas resistencia, a excepción de Rottingdean, defendida por el abad Lewes en una defensa desesperada e inútil.

Poco después, las galeras franco castellanas arrasaron la isla de Wight, Hastings y Poole, mientras se sucedían las muertes de Eduardo III y del Príncipe Negro y se hacía con las riendas del país la inestabilidad dinástica.

La gesta del Támesis

A principios de 1380, Fernando Sánchez de Tovar concentró en Sevilla 20 galeras para su plan más ambicioso. Franceses y castellanos a su mando se lanzaron ese verano hacia el corazón británico. Tras incendiar la fortaleza de Winchelsea, las galeras entraron a golpe de remo en agosto por la punta de North Foreland hacia el canal del Rey. Una vez en el curso del Támesis avanzaron sin oposición para acabar desembarcando en Gravesend, sobre la ribera sur. Faltaban pocos kilómetros para avistar Londres, pero Sánchez de Tovar ya había logrado su objetivo de sembrar el pánico en la isla a base de incendios y asaltos.

Tras incendiar la fortaleza de Winchelsea, en agosto las galeras entraron a golpe de remo por la punta de North Foreland hacia el canal del Rey

Tal fue el éxito de la gesta de Sánchez de Tovar que otros muchos después que él trataron de emularla. Sin ir más lejos, cuando Felipe II previó en 1588 que su «Felicísima Armada» se «diera la mano» con el Ejército de Flandes al mando de su sobrino Alejandro Farnesio (lo cual nunca ocurrió), uno de los siguientes pasos barajados era remontar el Támesis para conquistar Londres en un rápido golpe de mano. Asimismo, se considera esta penetración castellana el auténtico antecedente del asalto al Medway llevado a cabo por el almirante holandés Michiel De Ruyter en 1667. Dos gestas que la historia ha tratado de forma muy distinta, ignorando al castellano en la mayoría de textos.En los siguientes años, Sánchez de Tovar cambió las aguas inglesas por las portuguesas. A la muerte de Enrique le sucedió en el trono castellano su hijo Juan I de Castilla, que también tuvo que luchar para defender sus derechos al trono frente a los descendientes de Pedro «El Cruel». En su caso en Portugal.

En julio de 1380 se firmó en Estremoz un acuerdo secreto que anunciaba una acción angloportuguesa sobre Castilla para sustituir al Rey Trastámara por Juan de Lancaster, casado con la hija de Pedro «El Cruel». La operación fue un fracaso y, de la enemistad con Portugal, se pasó de golpe a la amistad a través de la boda de Juan y la hija del Rey luso. Con la intención de evitar un nuevo desembarco inglés en Portugal, Juan de Castilla reclamó a la muerte del Rey de Portugal los derechos dinásticos de su esposa para establecer un protectorado sobre el reino portugués a partir de 1383.

Sánchez de Tovar participó junto a sus galeras en las operaciones militares en Portugal contra la rebelión –encabezada por el maestre de Avís– desencadenada tras la proclamación de Juan I y su esposa como reyes del país vecino. Las galeras castellanas llevaron en todo momento la iniciativa sobre los rebeldes, pero la aparición de la peste provocó cientos de muertes en las filas castellanas, entre ellas algunos de los más importantes nobles castellanos como Cabeza de Vaca, Juan Martínez de Rojas, Pedro Ruiz Sarmiento, Fernán Álvarez de Toledo y el propio Tovar. El marino castellano falleció en su nave capitana, «La San Juan de Arenas», y sus restos fueron trasladados hasta Sevilla.

Juan I recordaría su figura y su hazaña con gruesas palabras: «Ficieron guerra por la mar y entraron río Artemisa [el Támesis] hasta cerca de Londres, do galeas enemigas nunca entraron»

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  • Ocho investigadores de las universidades publican en «American Journal of Physical Anthropology» que la rara necrópolis hallada en 2009 en la Finca Clavijo, de Guía, es un enterramiento de esclavos de varias razas.
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Imagen de la necrópolis de Finca Clavijo – EFE

Catorce hombres y mujeres fueron enterrados en el siglo XVI en Gran Canaria con ritos extraños. Eran trabajadores duros, algunos rezaban a Alá, muchos creían en dioses de su África natal, otra se encomendaba a San Francisco, pero todos reposan lejos del cementerio: Eran esclavos.

Unos doce millones de africanos fueron llevados a la fuerza a América entre los siglos XVI y XIX para trabajar como esclavos en extensas plantaciones, la mayoría de caña de azúcar. Es una historia más que conocida, un tráfico de seres humanos que ha sido reiteradamente retratado por la literatura y el cine, pero que empezó antes de que Europa dominara las Indias… y más cerca.

Los documentos históricos citan en reiteradas ocasiones el uso de mano de obra esclava en Canarias, Madeira y Cabo Verde, el primer «Nuevo Mundo» que conocieron castellanos y portugueses antes de lanzarse a la conquista del continente recién descubierto por Colón y, precisamente, en una de las industrias que financió aquella gran empresa en sus inicios: las plantaciones de caña de azúcar.

En el caso de Canarias, el único de los archipiélagos de la Macaronesia que estaba habitado cuando llegaron los europeos, las referencias sobre el esclavismo desde los inicios de la conquista, en el siglo XV, son abundantes, pero faltaban pruebas físicas.

Ocho investigadores de las universidades de Stanford (EEUU), Cambridge (Reino Unido), Santa Elena (Perú), Las Palmas de Gran Canaria y el País Vasco y la empresa Tibicena han publicado en «American Journal of Physical Anthropology» que la rara necrópolis hallada en 2009 en la Finca Clavijo, de Guía, durante unas obras es lo que se sospechaba: un enterramiento de esclavos de varias razas.

Pero no uno cualquiera: «Es el cementerio de esclavos más antiguo del mundo atlántico, el antecedente más antiguo del que se tiene constancia de la diáspora africana hacia América», defiende el arqueólogo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Jonathan Santana, primer firmante del artículo.

Los científicos se han aproximado a los cuerpos recuperados en esa necrópolis (ocho esqueletos intactos y seis más removidos) con varios enfoques para conocer cuál fue su vida: la medicina forense, técnicas de ADN y análisis molecular, la arqueología y todo el saber ya acumulado en yacimientos esclavistas de EE.UU. y el Caribe.

La ciencia forense revela que murieron jóvenes, la mayoría en la veintena, y con lesiones de columna que sugieren que realizaban un trabajo muy duro, las mismas que se han documentado en plantaciones negreras de caña de Carolina del Sur, Surinam y Barbados.

Los restos han sido datados por Carbono 14 entre finales del siglo XV y principios del XVII, pero hay dos elementos que permiten acotar más aún su origen: una moneda de cuatro maravedíes resellada por el Cabildo de La Palma en 1559 y una medalla con las imágenes de San Francisco de Asís y la Inmaculada Concepción propia del s. XVI.

El ADN de esas personas, en los once casos en los que los análisis han resultado viables, revela que una era sin duda canaria aborigen (una mujer), mientras que cuatro son probablemente individuos de raza negra y otros seis pertenecen a un linaje presente tanto en Europa como el norte de África.

«Dado que hay muchas referencias históricas al tráfico de esclavos procedentes del norte de África en Canarias, pensamos que esos individuos eran moriscos», explica a Efe otra de las firmantes del trabajo, Rosa Fregel, bióloga especialista en ADN de poblaciones antiguas de la Universidad de Stanford.

Su colega Santana apunta otro detalle interesante: es raro que aparezca una aborigen, porque en esa época la Iglesia y la Corona ya había prohibido esclavizar a los indígenas canarios e incluso se permitía a estos acceder a cargos de los cabildos como «cristianos viejos», algo todavía vetado, por ejemplo, a los descendientes de musulmanes y judíos. «Quizá se trate de alguna mujer mestiza».

La forma de enterrarlos también resulta curiosa, porque no responde ni a rituales cristianos, ni puede ligarse claramente con el Islam, ni encaja con las prácticas aborígenes, sino que sugiere un tipo de sincretismo muy habitual en las sociedades criollas, lo que refuerza el valor del yacimiento, apunta Fregel.

Todos fueron enterrados de lado, dos de ellos yacen con la cabeza hacia el Este (quizás hacia la Meca) y otros fueron inhumados junto a rosarios de cuentas de cristal típicos de algunos ritos africanos.

También hay elementos cristianos, como la medalla del santo de Asís, que concuerda con la existencia a menos de un kilómetro de un antiguo convento franciscano, aunque los investigadores no descartan que se utilizaran para ocultar o enmascarar rituales africanos.

¿Por qué suponen los autores que se trata de esclavos de plantaciones de caña? Porque fue el primer gran monocultivo que se implantó en Canarias, donde se desarrollaron las máquinas de procesar la caña que luego se llevaron a América, los «ingenios».

«El azúcar era el petróleo del siglo XVI, una industria que atrajo a Canarias a grandes fortunas de toda Europa y que propició la captura de esclavos en África antes de que estos fueran llevados a América, porque requería mucha mano de obra», resume Santana.

Cuando redactaron este artículo, los arqueólogos ya habían encontrado en ese mismo yacimiento moldes de azúcar que delatan claramente a qué se dedicaban las tierras del municipio de Guía. Hace solo tres meses, otras obras civiles acaban de sacar a la luz la pieza que faltaba en este puzzle: los restos del gran ingenio azucarero de Santa María de Guía, datados entre los s. XV y XVI.

Ahora, este equipo de arqueólogos busca financiación para continuar las excavaciones, porque tienen indicios de georradar de que el primer enterramiento de esclavos del Atlántico puede contener mucho más que solo 14 cuerpos.


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  • El centro cultural Fernán Gómez acogerá en septiembre una exposición única sobre el siniestro marítimo, con 200 objetos originales, algunos de ellos nunca antes expuestos
abc La gran escalinata que conducía a los camarotes de primera clase del transatlántico

abc | La gran escalinata que conducía a los camarotes de primera clase del transatlántico

Gerda Lindell se aferró a las manos de su marido Edvard y de su amigo Olof antes de morir congelada en las gélidas aguas del Atlántico. Exhausta, no logró subir al último bote salvavidas del «insumergible» transatlántico de la White Star Line. En él dejó su alianza de boda y, con ella, la historia de estos tres náufragos suecos camino de Nueva York. Ese anillo, entre otros secretos del trágico hundimiento de la madrugada del 15 de abril de 1912, emergerá el próximo mes de septiembre en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa con «Titanic: The exhibition».

Más de 200 objetos originales, algunos de ellos nunca antes expuestos, que ya han zarpado hacia Colón desde México, el último destino de esta muestra de la compañía española Musealia. El buque que traerá esta exposición única a la capital se encontraba esta semana frente a las costas de Cuba rumbo directo a Valencia.

En su interior traslada parte de la historia del suceso naval más famoso del siglo XX. El RMS Titanic se convirtió en leyenda antes de comenzar a construirse en los astilleros Harland and Wolf. Iba a ser, junto a sus dos hermanos gemelos –el Olimpic y el Gigantic, renombrado tras la tragedia como Britanic–, el barco más grande y lujoso del mundo. Y lo fue. Un «trasatlántico de los sueños» con comodidades de las que muchos de sus pasajeros nunca antes habían disfrutado, como la luz eléctrica en todos los camarotes.

Un lujoso interior que el visitante de esta retrospectiva podrá comprobar en primera persona con recreaciones idénticas de sus estancias. Por ejemplo de la gran escalinata que presidía la zona noble del barco o la cabina desde la que Mr. Phillips, uno de los operadores de Marconi en el barco, envió desesperadamente su señal de «SOS» a los barcos cercanos.

«Pasajeros» privilegiados que se pondrán en la piel de las víctimas recorriendo un pasillo de primera clase, contemplando un camarote de tercera e incluso tocando una placa de hielo. Una recreación de un iceberg de más de 5 metros de largo y 2 de altura en el que se puede sentir el atroz frío que tuvieron que pasar antes de ser rescatadas o de morir en las heladas aguas del Atlántico Norte.

El objetivo, según sus organizadores, es hacer sentir una «entrañable experiencia, con una alta carga humana y emocional». Un recorrido en el que la «verdad» sobre el transatlántico se impone sobre la leyenda, aunque sin renunciar a los mitos que han inspirado a la literatura y al cine. Uno de ellos es el colgante original en el que James Cameron se basó para crear la joya de ficción denominada «Corazón de la Mar» que Rose Dewitt –interpretada por Kate Winslet y Gloria Stuart– luce en la oscarizada «Titanic».

Detenidos en el tiempo

Fragmentos de historia que albergan el recuerdo de los verdaderos protagonistas del fatídico viaje. Todos han sido minuciosamente estudiados y rescatados de colecciones privadas para ser testigos únicos de la impresionante tragedia que se llevó consigo la vida de 1.495 personas. Entre ellos están algunos de los relojes que se pararon en la hora exacta del hundimiento o la lista original de pasajeros certificada por la White Star Line el 31 de mayo de 1912. De las tres copias que se expidieron por parte de la compañía propietaria del Titanic, esta es la única que se conserva. También se podrán ver las dos cartas originales escritas por el primer oficial William Murdoch; manuscritos del hombre que estaba al mando del buque cuando se produjo el choque con el iceberg y el encargado de dirigir las tareas de salvamento en la cubierta de estribor.

Emociones a bordo

Junto a las postales, diarios personales y cartas rescatadas, constituyen los documentos originales de mayor trascendencia histórica que se conservan del buque. El que más impresiona quizá es la lista de los cuerpos recuperados tras el hundimiento, en la que figura el nombre de las 712 personas que lograron sobrevivir a la catástrofe marítima.

Las botitas que llevaba puestas la pequeña Louise Kink la noche del naufragio o la manta original utilizada por la pasajera de tercera clase Velin Ohman son algunos de los objetos con mayor carga emocional «a bordo» de esta exposición. Los testimonios de los pasajeros acompañarán al visitante por los más de 1.500 metros cuadrados –repartidos en ocho salas distintas– gracias a una audioguía especial.

Un valor añadido que recupera historias tan singulares como la de Victor Peñasco, uno de los pocos españoles que viajaban en este gigante. Estaba de luna de miel junto a su esposa María Josefa Pérez de Soto. Ella se logró salvar por la orden del capitán Edward John Smith de que las mujeres y los niños fueran los primeros en ser evacuados. Le obligaron a soltarse de los brazos de su marido. De él nos queda su historia, su esmoquin y sus objetos personales –presentes en la muestra– y la última frase que le dijo a su mujer: «Pepita, que seas muy feliz».

El 1 de septiembre de 1985 a la 1.05 de la mañana, el Titanic fue localizado en su tumba abisal, a cuatro kilómetros de profundidad.

El transatlántico se convirtió en el objetivo de oceanógrafos y cazadores de tesoros que no siempre han respetado su historia. Todo lo contrario que «Titanic: The Exhibition» que, con su rigor histórico, pretende embarcar en esta muestra a 150.000 visitantes hasta marzo de 2016.


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  • Científicos de ambos lados del Atlántico afirman que sin investigación científica completa es imposible identificar unos restos como esos

Los arqueólogos dudan del hallazgo en Haití de la «Santa María» de Colón

barry clifford El pecio es un afloramiento de piedras de lastre

El espectacular anuncio publicado ayer por David Keys en «The Independent», desde Londres, de que un explorador ha hallado los restos de un barco que podría ser la nao «Santa María», la de Cristóbal Colón, en aguas de Haití, dio la vuelta al mundo. Según declaró Barry Clifford «la topografía y evidencias arqueológicas sugieren que este pecio es la “Santa María”». Añadió: «Espero que logremos la primera evidencia arqueológica del Descubrimiento de América». Y calificó el de «extremadamente servicial» el papel del Gobierno haitiano, con el que quiere ahora trabajar y excavar el yacimiento. El equipo dirigido por Clifford y el arqueólogo Charles Beeker, de la Universidad de Indiana afirma que el hallazgo del pecio tuvo lugar en 2003, año en el que entraron en la zona para realizar una completa exploración fotográfica y ahora han regresado para completar una investigación previa no invasiva, con sónar y otras tecnologías incluidas.

Sin embargo, todos los arqueólogos consultados por ABC a ambos lados del atlántico restan credibilidad a este tipo de anuncio, puesto que ellos consideran que desde la práctica científica no se pueden identificar, ni hipotéticamente, los restos de un barco sin llevar a cabo una completa investigación y excavación.

El naufragio de la Santa María

El día de Navidad de 1492, en un mar en calma total, mientras un grumete llevaba el timón -contraviniendo la orden directa de Colón- la nao encalló en un banco de arena próximo a la costa y ya nadie pudo salvarla. El almirante sabía de la existencia de bancos de arena y había enviado por delante a sus hombres en botes para conocer el camino. Por tanto, ordenó que un piloto fuese siempre gobernando la nave, mientras la carabela «Pinta» estaba a una distancia de media legua.

Una vez producido el embarrancamiento y con gran enojo del almirante, Colón decidió cortar el mástil, y pidió que se llevase toda la carga a tierra y con casi la totalidad de sus maderas y clavos se construyó el Fuerte Navidad, que sería el primer asentamiento español en América. Así que resulta imposible que haya muchos restos de ningún barco, en realidad.

Poco importa que Clifford y Beeker hayan realizado inmersiones complementarias este año y afirmen que los datos históricos y de corrientes coinciden. Su anuncio no es compatible con la práctica científica, según los arqueólogos españoles, por mucho que revistan de «tentativa» la identificación del pecio. Ciertamente, sin embargo, la mera posibilidad del hallazgo ha hecho soñar a muchos con nuevas pistas sobre estecapítulo fundamental de la historia naval española y de la humanidad. Tal es la potencia que tiene para nosotros la investigación de este episodio.

Lo hallado es un afloramiento de piedras de lastre de algún barco junto a las que los hombres de Clifford, en 2003, pudieron situar un cañón, que para más inri en la actualidad ha desaparecido. ¿La «Santa María»? Resulta casi imposible de demostrar. El hecho de que haya sido en aguas de Haití obliga a recordar que allí los yacimientos han sido muy castigados por el expolio. Tras el terrible terremoto de 2010, hubo un crecimiento exponencial de los cazatesoros que sacaron provecho de aquel caos que conmovía al mundo.

Algunas compañías como Sub Sea Research incluso llevaron ayuda humanitaria a la isla con sus barcos, después de haber estado excavando hasta cinco yacimientos durante años. Por otra parte, en Haití se produjo una dura polémica en 2011 con Charles Beeker, uno de los dos pretendidos descubridores de la «Santa María», porque apareció en la isla tratando de lograr de autoridades municipales permisos de excavación para rescatar el «Oxford», del capitán Henry Morgan. La web está plagada de testimonios contra su presencia.

Hoy es tierra firme

Carlos León, uno de los arqueólogos españoles con más experiencia en el vecino Santo Domingo, se muestra escéptico y afirma que según los más serios estudios geológicos, de hace décadas, el lugar donde encalló la «Santa María» está hoy en tierra firme, por el cambio registrado en la costas. Además, recuerda que tal y como afirma Colón en su «Diario de abordo» toda la carga «fue extraída por sus hombres, y no dejaron prácticamente ni un clavo».

La investigación será financiada en parte por el History Channel, que ha logrado la exclusiva, en lo que parece una operación mediática bastante calculada, que podría despertar interés de otros inversores, como ya ha ocurrido con otros hallazgos de Clifford en años precedentes. A principios de los ochenta anunció el hallazgo del «Whydah», hundido en 1717. Es difícil que un pasado de caza de tesoros pueda borrarse antes de que se demuestre la veracidad de su hallazgo. Por eso parece prudente no tomarlo muy en serio en esta ocasión.

Un libro único para un cazatesoros único


El Mundo

La Gran Mancha Roja. |

El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas en profundidad.

 

Teóricamente esta colosal tormenta debería haberse disipado hace muchas décadas, su persistencia durante varios siglos era un misterio para los astrónomos. Un nuevo estudio revela que el secreto de la longevidad de la Gran Mancha puede encontrarse en los flujos verticales de gas.

La madre de todas las tormentas

La Gran Mancha Roja comparada con la Tierra | NASA/ESA

Estamos ante la mayor tormenta del Sistema Solar. La Gran Mancha Roja de Júpiter es un gigantesco anticiclón que mide unos 12.000 kilómetros en la dirección Norte-Sur (similar al tamaño de la Tierra) y más de 30.000 kilómetros en dirección Este-Oeste. El gas gira en la mancha en el sentido contrario a las agujas de un reloj con un periodo de unos 6 días terrestres (14 días jovianos). En las regiones externas de la periferia de la mancha, las inestabilidades hidrodinámicas crean complejas estructuras rizadas.

Este vórtice colosal se conoce desde hace más de tres siglos y su longevidad ha sido un quebradero de cabeza para astrónomos y físicos de fluidos durante años. Y es que son muchos los procesos físicos que tienden a desvanecer los vórtices de fluidos de este tipo. Tanto la turbulencia, como las ondas hidrodinámicas, como la radiación térmica contribuyen a las pérdidas energéticas que deberían disipar el torbellino. Además, la Gran Mancha Roja está situada entre dos corrientes de chorro de sentido opuesto, lo que debería tender a frenar su rotación.

Buscando energía

Para explicar la larga vida de la Gran Mancha Roja se ha argumentado que ésta podría absorber otros torbellinos menores de su entorno. Aunque se trate de un mecanismo ciertamente importante, las observaciones demuestran que el número de vórtices que se crean en su periferia es insuficiente para alimentar a la Gran Mancha y hacerla perdurar.

Vórtices y corrientes de chorro en Júpiter. | NASA/ESA

Pedram Hassanzadeh, investigador posdoctoral de la Universidad de Harvard, junto con Philip Marcus, profesor de física de fluidos de la Universidad de California en Berkeley, han desarrollado ahora un modelo hidrodinámico en 3 dimensiones que simula los movimientos de la Gran Mancha con un elevado grado de detalle (gran resolución espacial). Al trabajar en 3D, este modelo no solo tiene en cuenta los turbulentos vientos horizontales, sino que considera los flujos verticales de gas que habían sido ignorados hasta ahora. Aunque menos energéticos, estos flujos verticales son capaces de transportar gas caliente desde las regiones superiores, y gas frío desde las inferiores, hacia las regiones centrales del vórtice, aportando así una cantidad significativa de energía.

En conjunción con los flujos verticales, la absorción de remolinos vecinos y los vientos radiales desde las corrientes de chorro, también contribuyen de manera significativa a contrarrestar las pérdidas y mantener activa la Gran Mancha durante siglos.

Vórtices en el Atlántico y en las protoestrellas

Júpiter desde la Voyager 1. | NASA

Naturalmente el mecanismo estudiado por Hassanzadeh y Marcus no es específico de Júpiter y puede ser aplicado en muchos otros contextos de la dinámica de fluidos. Por ejemplo, en las proximidades del Estrecho de Gibraltar se observan vórtices oceánicos que pueden perdurar durante años. Estos vórtices también parecen estar alimentados por los flujos verticales de agua que, además, resultan sumamente importantes para mantener el ecosistema, aportando nutrientes desde las profundidades a la superficie.

Otro ejemplo lo constituyen los discos protoplanetarios que se forman en torno a las protoestrellas y las estrellas jóvenes. Los vórtices podrían llegar a durar aquí millones de años ayudando a aglomerar las partículas de polvo y los escombros que llegan a formar cuerpos mucho mayores: los planetas.

El trabajo de Hassanzadeh y Marcus fue presentado el 25 de noviembre pasado en la reunión anual de la División de Dinámica de Fluidos de la Sociedad Americana de Física que tuvo lugar en Pittsburgh (Pensilvania, EEUU).

También interesante

  • Se conocen centenares de vórtices en Júpiter, tanto ciclones como anticiclones. Los ciclones son regiones de baja presión que rotan en una dirección similar a la del planeta, mientras que los anticiclones (como la Gran Mancha Roja) son zonas de alta presión que rotan en la dirección contraria. En Júpiter, los anticiclones son mucho más frecuentes que los ciclones: el 90 % de los vórtices mayores de 2.000 kilómetros son anticiclones.
  • La primera observación de la Gran Mancha Roja se atribuye a Robert Hooke (1635-1703) en 1664. Hooke fue un filósofo, astrónomo, matemático y arquitecto que jugó un papel importante durante la revolución científica. Entre sus trabajos de arquitectura destaca el primer edificio del Observatorio de Greenwich y, en colaboración con Christopher Wren, la Catedral de San Pablo en Londres.
  • El color rojizo de la gran mancha es aún un misterio. Su causa debe buscarse en la composición química del gas, quizás se deba a una sobreabundancia de fósforo o de compuestos de azufre, o quizás a compuestos orgánicos por determinar.

Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la Real Academia de Doctores de España


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  • Conquistador, náufrago, chamán, comerciante y finalmente un indio más, este español vagó de La Florida a California antes de poder volver a casa… para regresar a América de nuevo
Álvar Núñez Cabeza de Vaca, el descubridor que pasó seis años desnudo en América

ABC / Álvar Núñez Cabeza de Vaca

«Fueron seis años el tiempo que yo estuve en esa tierra solo entre ellos y desnudo, como todos andaban» (Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Naufragios)

La vida del conquistador Álvar Núñez es la historia de un fracaso hecho victoria. Porque Cabeza de Vaca falló en su empresa de conquistar y gobernar el sur de la Florida, sí, pero consiguió vivir con los indios seis años, aprendiendo sus costumbres y dando al mundo uno de los primeros tratados sobre América. Del viaje que puso significa su muerte -como así fue para los centenares de hombres que cruzaron el Atlántico con él-, sacó el conocimiento más profundo que hasta ese momento se tenía en Europa sobre las costumbres y lenguas indígenas.

En su hoja de servicio a la Corona, Núñez tiene el haber sido el primer europeo que descubrió las cataratas de Iguazú y el primero en explorar el río Paraguay. En sus 70 años de vida (1488-1558), Álvar Núñez, fue Adelantado del Rey, capitán general del Río de la Plata, pero, sobre todo, un aventurero.

De conquistador a indio desnudo

¿Cómo pasa un hidalgo español de conquistar a lomos de un caballo vestido con brillante armadura a correr desnudo por los montes americanos? Álvar Núñez se embarca con 20 años en su primer viaje a América convencido de que marcha al Nuevo Mundo a hacer fortuna. Este desastre absoluto de expedición lo comanda Pánfilo de Narváez, quien ve como ahora los indios, ahora la Naturaleza, golpea a los suyos y los va matando poco a poco. En Cuba pierde primero 140 hombres. Poco después 70 morirían por una tormenta. Los ataques de los indios y el hambre-hasta los caballos se comieron llegados a este punto- acabó con muchos otros. Perdieron los barcos, fundieron sus armas para hacer herramientas, construyeron balsas…. y en ese momento, en medio de la nada, el golpe de gracia.

Núñez fue curandero y mercader tras integrarse con los indios

Estando cerca de la desembocadura del río Misisipi, la balsa de Álvar Núñez se separó de la de Pánfilo de Narváez, dejando a Cabeza de Vaca con otros pocos hombres a su suerte. Que no fue mala, en realidad, a partir de ese punto. Encontraron un grupo de indios que les dieron refugio y alimento. En ese momento Núñez mira a los indígenas con otros ojos y tira del tan español «allá donde fueres…» Despojados de sus armaduras, viven con los salvajes, quienes les enseñan el idioma y costumbres locales. Por su parte, Cabeza de Vaca y los suyos actúan primero de curanderos -padrenuestros y avemarías que combinan con imposiciones de manos y algunos conocimientos de medicina- y más tarde de mercaderes. Es la historia de cómo los conquistadores acabaron conquistados.

Durante seis años Álvar Núñez vive como un indio más. A ratos les entiende y admira: «Es la gente del mundo que más ama a sus hijos», escribió. A ratos les odia abiertamente: «Los más son ladrones. […]. Mienten muy mucho y son grandes borrachos». El caso es que el pequeño grupo de españoles llega a dominar seis lenguas indígenas y a ser uno más de la tribu. Pero pueden más las ganas de volver a casa que la experiencia en el Nuevo Mundo. Tras una expedición fallida para buscar la salida de América, Cabeza de Vaca se encuentra con algunos de sus compañeros del viaje desde España hasta Nuevo Mundo y consigue organizar la partida de vuelta a la madre patria. Aunque aún tuvieron que recorrer muchos kilómetros hasta dar con un asentamiento español, con este episodio acabó el primer viaje de Núñez a América.

Cataratas de Iguazú y destierro

Cabeza de Vaca cuenta su historia en Naufragio, no tanto para dar cuenta de su viaje sino para justificar de algún modo el fracaso de su misión y sus seis años perdido en América. Debió convencer el relato en la Corte, puesto que es enviado de vuelta a América en pago por sus servicios. Ahora su destino es el Sur, donde debe ocupar el puesto de Gobernador del Río de la Plata.

En su camino a lo que hoy es la frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil contempla las cataratas de Iguazú -de hecho es el primer europeo en dar señales del lugar- y llega tras cinco meses de cruzar valles, montañas y selvas a la sede del Gobierno, en Asunción del Paraguay.

Hasta los caballos se comieron los conquistadores para evitar el hambre

Poco tiempo dura en el cargo este desafortunado conquistador. Su especial defensa de los nativos -no hay que olvidar que fue uno de ellos durante seis años- le consiguen la oposición frontal de quienes debían estar a su cargo. ¿Resultado? Vuelta a España, donde es condenado al exilio en Orán. Mediante recursos y alegaciones nunca llegó a cumplir la condena, y murió antes de que fuera firme.

Pero poco tiempo duró tal encargo, puesto que la especial defensa que Vaca planteaba de los indígenas -no hay que olvidar que durante seis años fue uno de ellos- provocó el recelo cuando no directamente la oposición frontal de quienes debían estar a su cargo. Por esto acabó condenado al exilio en Orán, donde finalmente no fue, al morir en Sevilla en 1559, antes de que su caso se resolviese por completo.


El Mundo

ESPACIO | Retorno al modelo de las antiguas ‘Apollo’

La NASA está probando el comportamiento del prototipo de Orion, la futura nave con la que pretende volver a la Luna, en mar abierto. Los científicos estadounidenses han preferido volver a los antiguos amerizajes de los Apollos, algo que no hacían desde los años 70.

Los ensayos se están realizando en el océano Atlántico, a 32 kilómetros de la costa de Florida y cerca de cabo Cañaveral. Pretenden conocer cómo se comportará Orion tras el choque y con diferentes oleajes. Varios equipos de submarinistas e ingenieros ya están practicando diversas técnicas de rescate para salvar la cápsula tras el choque. Entre éstas se incluye la colocación de un anillo ‘flotador’.

La NASA tiene previsto retirar los tres transbordadores espaciales a finales del próximo año y cambiarlos por cápsulas Orion. Éstas, que serán lanzadas por cohetes Ares I, serán capaces de transportar seis astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS) o cuatro personas a la Luna en un viaje de ida y vuelta.

Orion tiene un paracaídas para facilitar el amerizaje y en su fabricación se han utilizado materiales similares a los usados en la construcción de los Apollos. Sin embargo, es de mayor tamaño y peso.

El primer vuelo de Orion está previsto para 2015. El prototipo de la nave fue presentado al público en Washington el pasado 1 de abril.

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