Los primeros africanos emigraron a través de Egipto hacia el norte


ABC.es

  • Los resultados, publicados en «American Journal of Human Genetics», responden a una pregunta de largo tiempo en cuanto a si los primeros humanos salieron de África por una ruta a través de Egipto o a través de Etiopía
abc | Restos arqueológicos de la Prehistoria

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Una nueva investigación sugiere que los pueblos de Europa y Asia (Eurasia) se originaron cuando los primeros africanos se trasladaron al norte, a través de la región que ahora es Egipto, expandiéndose por el resto del mundo. Los resultados, publicados en «American Journal of Human Genetics», responden a una pregunta de largo tiempo en cuanto a si los primeros humanos salieron de África por una ruta a través de Egipto o a través de Etiopía.

El extenso catálogo público de la diversidad genética en las poblaciones de Etiopía y Egipto desarrollados para el proyecto también ofrece ahora un valioso panel de referencia a libre disposición para los futuros estudios médicos y antropológicos en estas áreas.

Se han propuesto dos rutas geográficamente plausibles para los seres humanos que surgieron de África: a través de Egipto y Sinaí (Camino del Norte), o a través de Etiopía, el estrecho de Bab el Mandeb y la Península Arábiga (Ruta del Sur). Algunas líneas de evidencia han favorecido previamente una opcion y otras la otra vía.

«La consecuencia más interesante de nuestros resultados es que quitamos el velo que ha estado ocultando un episodio de la historia de todos los euroasiáticos, mejorando la comprensión de la historia evolutiva de miles de millones de personas», afirma Luca Pagani, primer autor del «Wellcome Trust Sanger Institute» y la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

«Es emocionante que, en nuestra era genómica, el ADN de las personas que viven nos permite explorar y entender eventos tan antiguos como hace unos 60.000 años», resalta este experto, cuyo equipo produjo secuencias de todo el genoma de 225 personas de Egipto y Etiopía.

En estudios previos, ellos y otros científicos han demostrado que estas poblaciones modernas han sido objeto de flujo de genes de las poblaciones de Asia occidental, por lo que excluyeron la contribución de Eurasia a los genomas de los pueblos africanos modernos.

Las regiones genómicas enmascaradas restantes de las muestras egipcias eran más similares a las muestras no africanas y presentes en frecuencias más altas fuera de África que las regiones genómicas etíopes enmascaradas, lo que apunta a Egipto como la puerta de entrada más probable en el éxodo hacia el resto del mundo.

Genomas de alta calidad para un estudio

El equipo también utilizó genomas de alta calidad para estimar el tiempo en el que las poblaciones se separaron unas de otras: las personas de fuera de África se separaron de los genomas egipcios más recientemente que de los etíopes (hace 55.000 años en lugar de hace 65.000 años), apoyando la idea de que Egipto fue la última parada en el camino para salir de África.

«Aunque nuestros resultados no abordan las controversias sobre el momento y las posibles complejidades de la expansión fuera de África, pintan un panorama claro en el que la migración principal fuera de África siguió una ruta hacia el Norte, en lugar hacia el sur», relata otro de los autores, Toomas Kivisild, del Departamento de Arqueología y Antropología de la Universidad de Cambridge.

El Camino del Norte como la dirección preferencial de salida de África está en mejor concordancia con la mezcla genética conocida de todos los no africanos con los neandertales, que estaban presentes en Oriente Medio en ese momento y con el reciente descubrimiento de los primeros fósiles humanos modernos en Israel (cerca del Camino del Norte) que datan de hace unos 55.000 años.

«Este importante estudio todavía deja preguntas que responder -reconoce el doctor Chris Tyler-Smith, autor principal del ‘Wellcome Trust Sanger Institute’–. Por ejemplo, qué otras migraciones también salieron de África por estas fechas, pero no dejaron huella en los genomas de hoy en día. Para responder a esto, necesitamos genomas antiguos de las poblaciones a lo largo de las posibles rutas. Del mismo modo, mediante la adición de los genomas actuales de Oceanía, podemos descubrir si hubo o no una migración de este tipo por separado, tal vez por el sur, a estas regiones».

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La curiosa historia del primer restaurante vegetariano del mundo


ABC.es

  • El restaurante Hiltl, en Zúrich, fue el primer restaurante vegetariano del mundo, una rareza en el momento de su inauguración

La curiosa historia del primer restaurante vegetariano del mundo

ABC

A día de hoy, tener un familiar, amigo o conocido que sea vegetariano no es algo extraño. Si embargo, hasta hace relativamente poco, optar por esta forma de alimentación era considerado una extravagancia.

Como descubrimos en el blog Ecoosfera en 1903 se inauguró en Suiza el primer restaurante vegetariano del mundo bajo el nombre de “Hiltl” y muchos de sus clientes, para no ser reconocidos, entraban por la puerta trasera del local.

Hace un siglo no comer carne era un síntoma de pobreza, y los vegetarianos eran vistos como «bichos raros». Ambrosius Hiltl, un suizo que padecía dolores de artritis reumática adoptó esta forma de vida para aliviar su dolencia. Además decidió comprar un restaurante de Zúrich para abrir el primer restaurante vegetariano.

Su menú fue bien recibido entre otros por artistas, escritores o religiosos que únicamente comían productos Kosher. Durante aquellas épocas en las que la carne no era abastecida con regularidad, fue uno de los pocos restaurantes que continuó abierto sin paralizaciones.

Cien años más tarde este restaurante tiene una oferta variada y puede acoger en sus tres plantas a más de quinientas personas. En estos años se ha especializado en comida hindú, dado que la tercera generación de la familia viajó a Asia y de allí trajeron algunas recetas exóticas que han labrado su proverbial fama. La puerta que antes utilizaban aquellos clientes que acudían de incógnito ha quedado como un testimonio de épocas pasadas.

Los despojos de la Expo de Shanghái


El Pais

  • Paseo por lo que queda del recinto de la Exposición Universal de 2010

El Pabellón de España durante la exposición. / Zigor Aldama

Da pena caminar por el recinto de lo que fue la Exposición Universal de Shanghái. Nada más salir de la nueva estación de metro, ubicada al lado del pabellón de China -reconvertido en un museo de arte con poco tirón- lo primero que llama la atención es la falta de vida. Por estas calles caminaron sin descanso, hace tres años, hasta 73 millones de visitantes. Ahora, hay que aguzar la vista para encontrar algún ser vivo, y en las vacías carreteras de seis carriles, por las que circularon los vehículos eléctricos llamados a combatir la polución de la megalópolis, solo falta la típica bola de hierba empujada por el viento para acrecentar la sensación de estar en un desierto. De asfalto, eso sí.

A pesar de que su existencia estaba limitada inicialmente a los seis meses que duró el macroevento, organizado en superlativo para ser el más grande, el más caro y el más concurrido de la historia, varios pabellones todavía están en pie. La estupa que construyó Nepal, réplica de Swayambhunath en Katmandú, es ahora un esqueleto con la cabeza dorada, y los cúbicos espacios que ocuparon algunos países europeos languidecen con fachadas llenas de heridas y colores asesinados por el sol.

La única actividad de estos casi 3 kilómetros cuadrados de la zona de Pudong se concentra en unas pocas parcelas tomadas por grúas y habitadas por obreros que sorben ruidosamente sus sopas de fideos instantáneos. Así, es difícil adivinar cómo se cumplirán los objetivos marcados en el 12º Plan Quinquenal del Partido Comunista, que prevé convertir este lugar en el nuevo motor de crecimiento económico del centro financiero del país, y pretende llenarlo de infraestructuras dedicadas al arte, la cultura, el comercio y la tecnología.

De momento, además del nuevo Museo de Arte, solo están en uso el Mercedes-Benz Arena, donde se organizan algunos grandes conciertos, el pabellón de Arabia Saudí, cuyo presupuesto superó los 100 millones de euros para alcanzar el récord del más caro jamás construido, y algunos de los mastodontes de acero y cristal que albergan oficinas gubernamentales. No deben de estar muy concurridas, porque el personal de seguridad ronca en la garita. Eso sí, todo el recito está plagado de vallas que impiden el acceso al resto de los edificios.

También al que alojó el pabellón de España. Hay que caminar un buen trecho hasta llegar al ‘cesto’ de Benedetta Tagliabue, la punta de lanza de una gran participación española que también contó con la presencia de Madrid, Barcelona y Bilbao en espacios propios. El gobierno central gastó 72 millones de euros en su intento de promocionar la imagen del país en China. Y lo consiguió gracias a Miguelín, el muñeco gigante ideado por Isabel Coixet, que ahora hace las delicias de los visitantes en el Museo de la Expo, y gracias también al espectacular diseño del pabellón.

Las sinuosas formas del revestimiento vegetal, que creaban ideogramas chinos y formas diferentes según el ángulo desde el que se miraba el edificio, le dieron al recinto español la medalla de bronce de la Expo, un galardón que suponía el indulto de la obra de Tagliabue. Iba a convertirse en la referencia del mundo cultural español en China. Se especuló con su uso como sede del Instituto Cervantes, o como invernadero para empresas españolas.

Pero lo cierto es que, ahora, se lo come el moho. Las planchas de mimbre se caen a pedazos, y la hierba trepa por doquier. El sol ha ennegrecido el revestimiento, que estaba diseñado para soportar las inclemencias meteorológicas de seis meses, no de tres años. Y todavía no se ha decidido cuál será su uso. Fuentes del Consulado en Shanghái aseguran que las negociaciones van a buen ritmo, pero que no se puede confirmar nada. Por lo visto, es necesaria una gran inversión para que el edificio recobre la vida. Y España no va a poner un solo euro para hacerle el boca a boca y evitar un nuevo cadáver en la Exposición Universal.

Un ataque de hace 100 millones de años


El Pais

  • Una pieza de ámbar muestra el ataque de una araña a un insecto
 
El insecto de la imagen estaba doblemente condenado. O era devorado por la araña o moría sepultado por la resina de una conífera de hace 100 millones de años. Ocurrió lo segundo, y la imagen del ataque ha quedado en una especie de fotografía prehistórica, en una imagen que se considera única en su género.

El ámbar, recogido en el valle de Hukawng (Birmania), puede verse incluso la tela de araña en la que había caído el insecto. Hasta parece que se adivina que la víctima es una avispa macho, porque la conservación del animal mantiene un modelo del abdomen rayado.

Además, en la misma pieza de ámbar, aunque no está en la imagen, se encuentra otro ejemplar de araña. Ello es una de las primeras pruebas de un comportamiento social entre los artrópodos, según indica George Poinar, profesor de Zoología de la Universidad de Oregón.

Amasia: el supercontinente que fusionará América y Asia


EFE – El Mundo

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La fuerte atracción hacia el polo norte provocará dentro de millones de años la fusión de América y Asia dando lugar a Amasia, el nombre con el que científicos estadounidenses han bautizado al que creen que será el próximo supercontinente de la Tierra.

Según sus cálculos, esta gran masa de tierra llegará a formarse dentro de entre 50 y 200 millones de años, de acuerdo con una investigación publicada en la revista británica ‘Nature’.

Así, ambos continentes se unirán por el polo norte, mediante una cordillera montañosa que permitirá cruzar de Alaska a Siberia y viceversa, de acuerdo con expertos de la Facultad de Geología y Geofísica de la Universidad de Yale (EEUU).

América permanecerá situada sobre el anillo de fuego del Pacífico, una zona de intensa actividad sísmica y volcánica, pero su orografía cambiará radicalmente porque la atracción hacia el Polo fusionará América del Sur con el Norte.

Este desplazamiento provocará a su vez la desaparición del océano Ártico y del mar Caribe, según explicó Ross Mitchell, geólogo de Yale y uno de los autores del artículo.

Nuna, Rodinia y Pangea

Han pasado alrededor de 1.800 millones de años desde que se formó el primer supercontinente, Nuna, al que siguieron Rodinia y Pangea, última gran masa de tierra con centro en el África actual y que con el tiempo y la acción de las placas tectónicas conformó los continentes actuales.

El estudio del magnetismo de las rocas de entonces ha servido en el presente al equipo de Mitchell para determinar la distancia que existió entre uno y otro y estimar dónde se situaría Amasia, cuyo centro localizan en algún punto del actual océano Ártico, a noventa grados de distancia del centro del supercontinente anterior, Pangea.

Esta teoría, a la que han denominado ortoversión, desafía los dos modelos tradicionales defendidos hasta el momento para predecir la evolución de las masas terrestres, según detalló Mitchell.

De estas dos últimas hipótesis, una sugiere que la próxima gran masa continental se formará sobre la región en la que existió el supercontinente anterior (introversión), y la otra, todo lo contrario, defiende que será en un punto opuesto a donde se encontraba su predecesora(extroversión).

De esta forma, los partidarios de la introversión localizan el centro del próximo supercontinente en África, mientras que los defensores del modelo de extroversión lo sitúan en el océano Pacífico, en algún punto entre las islas de Hawaii, Fiji y Samoa.

Según estos modelos, la unión se produciría a través del océano Atlántico o del Pacífico respectivamente, mientras que el modelo de Mitchell se decanta por una unión a través del Ártico.

Asia queda a oscuras por el mayor eclipse solar del siglo XXI


ABC

  • A las 9.36 de la mañana (3.36 de la madrugada, hora española), la Luna tapó al Sol durante casi siete minutos en un sobrecogedor espectáculo natural presenciado por millones de personas

eclipse-total-sol-archivo--644x362Asia ha vivido esta mañana (durante la madrugada, hora española) el mayor eclipse total de sol del siglo XXI, que se ha visto en la India, Nepal, Bangladesh, algunas islas de Japón y China. Al amanecer, numerosos lugares de estos países han quedado a oscuras de repente, por lo que millones de personas se han echado a las calles o han salido al campo para presenciar un fenómeno único que han vivido a medio camino entre la superstición y el negocio.

Mientras los indios han aprovechado el eclipse para bañarse en el Ganges a su paso por la ciudad sagrada de Varanasi (Benarés), en Bangladesh los coches han tenido que encender las luces para poder circular en medio de la oscuridad. Pero, en general, este fenómeno, que tradicionalmente se asociaba a grandes desastres naturales y calamidades, ha sido disfrutado más que temido.

En China, el eclipse ha podido ser apreciado en toda la cuenca del río Yangtsé, ya que ha atravesado de suroeste a noreste una vasta extensión de terreno que tiene 10.000 kilómetros de largo por 250 de ancho. En grandes ciudades como Chengdu, Chongqing, Yichang, Wuhan, Hangzhou, Suzhou y Shangai, miles de personas se han echado a la calle o han salido al campo para ver el alineamiento del Sol y la Luna ante la Tierra. A los vecinos de estas urbes se han unido turistas venidos no sólo de otras partes de China, sino también del extranjero, para asistir a un momento histórico que han presenciado con sus telescopios e inmortalizado con sus cámaras de fotos. No en vano, las reservas de hoteles y vuelos se habían disparado un 20 por ciento con respecto a una situación normal en esta misma época del año.

Momento cumbreEl momento cumbre del eclipse ha tenido lugar hacia las 9.36 de la mañana (3.36 de la madrugada en España), cuando la Luna ha tapado por completo al Sol durante casi siete minutos y sólo se podía ver la famosa corona solar, un pequeño hilo brillante alrededor del satélite terrestre.

Aunque en Pekín no se ha podido contemplar el eclipse porque una espesa nube gris de contaminación y humedad envuelve la ciudad, Shangai se ha quedado a oscuras a esa hora de la mañana como si fuera noche cerrada. En esa futurista megalópolis, donde las autoridades habían decidido apagar las luces de los rascacielos para contemplar mejor el fenómeno, miles de personas se han reunido en distintos observatorios provistos de unas gafas especiales para ver el eclipse.

El selecto hotel Shangri-La del distrito de Pudong, al otro lado del río Huangpu, tenía 200 habitaciones reservadas para admirar el eclipse y ofrecía por 3.600 yuanes (390 euros) excursiones al puerto de aguas profundas de Yangshan, otro de los lugares más recomendados para verlo. En otro de los parques de esta ciudad, se habían vendido 2.000 entradas que, por un precio de 150 yuanes (17 euros), incluían unas gafas oscuras especiales y una camiseta con el logotipo del eclipse.

Oportunidad científicaAdemás de ser un sobrecogedor espectáculo natural, el eclipse ha supuesto una gran oportunidad para los astrónomos, que pueden observar el brillo del cielo y otros planetas y estrellas bajo estas condiciones tan especiales.

Por ese motivo, una delegación de científicos españoles, encabezada por el astrónomo Miquel Serra-Ricart y patrocinada por la Junta de Extremadura, ha grabado el eclipse en Chongqing, al sur de China, y lo ha emitido en directo por internet.

De igual modo, las televisiones chinas han realizado numerosas conexiones con los lugares del país donde, por unos minutos, el cielo se ha oscurecido. La última vez que el mundo asistió a un eclipse tan largo fue el 11 de julio de 1991, cuando la Luna tapó al Sol durante seis minutos y 53 segundos en un área que abarcaba desde Hawai hasta Suramérica.

En China, éste ha sido el mayor eclipse de los últimos 500 años y, para ver algo similar, habrá que esperar hasta el año 2309, aunque en otros puntos del planeta se volverán a producir eclipses en 2026 y 2132.