Cinco ocasiones en las que la poligamia y los asesinatos cambiaron la historia


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  • Desde las extrañas muertes que provocaron el ascenso de Cleopatra al poder, hasta los seis matrimonios de Enrique VIII
Wikimedia Se cree que una de las concubinas de Ramsés III urdió un plan para asesinarle

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Se cree que una de las concubinas de Ramsés III urdió un plan para asesinarle

Muertes y traición. Al observar con detenimiento la historia, es posible comprobar que estas dos características son las que más se repiten durante siglos. Y es que, parece mucho más fácil recurrir a la sangre y al cuchillo que a la diplomacia para solucionar los problemas entre familiares.

Y si no, que se lo digan a personajes tan conocidos como Cleopatra o Alejandro Magno, los cuales ascendieron al trono en extrañas circunstancias (y, según se sospecha, gracias al uso de la daga contra sus parientes). Así lo afirma, al menos, el último dossier de la revista especializada «Live Science».

1-Las misteriosas muertes de los hermanos de Cleopatra

Cleopatra, reina de Egipto y conquistadora de corazones, es famosa por su belleza y por su gran capacidad política. Sin embargo, lo que menos se conoce de ella es que ascendió al trono gracias a una serie de fortuitas muertes de varios de sus familiares. Y es que, estaba determinado que, tras la muerte de su padre, el trono recaería en su hermano menor Ptolomeo XIII o, en caso de que a este le sucediese alguna desgracia, en manos de su también hermano Ptolomeo XIV.

La situación no terminaba en ese punto, pues –como era tradición- Cleopatra estaba destinada a casarse con Ptolomeo XIII (algo usual entre la realeza de la época). No obstante, parece que este plan no gustó demasiado a la futura reina quien, tras fallecer su padre, se alió con Julio César para retomar el trono y dárselo a Ptolomeo XIV. Una lucha fratricida. Sin embargo, la jugada salió a pedir de boca para la noble de la nariz respingona pues, tras derrocar al primer hermano, el segundo falleció en extrañas circunstancias.

Todo terminó siendo todavía mejor para Cleopatra pues, en el año 41 A.C., murió también Arsione IV (otra hermana que le podría haber causado algún que otro quebradero de cabeza). «Era algo normal en la época. No es raro encontrar a un miembro de la dinastía Ptolomeo que, a lo largo de los años, no liquidase a un familiar o dos», explica el historiador Stacy Schiff en su libro «Cleopatra» (editado por «Little, Brown and Company» en 2010).

2-Sangre y poligamia en el ascenso de Alejandro Magno

La vida de Alejandro Magno estuvo marcada por las intrigas familiares. Estas comenzaron con su padre, Filipo II de Macedonia. Y es que, el monarca contaba nada menos que con unas siete esposas, con varias de las cuales había tenido hijos (todos ellos, ansiosos de hacerse con el trono una vez que el monarca se marchase al otro barrio). Entre aquellas mujeres se encontraba Olimpia, madre del propio Alejandro.

Rodeado de tanta gente ansiosa por sentarse en su trono, no es raro que, cuando Filipo murió en el año 336 A.C., muchos hablaran de asesinato. A día de hoy no se ha esclarecido lo que sucedió, pero lo cierto es que se han barajado varias teorías. Entre ellas, la que afirma que su muerte fue urdida por un antiguo guardaespaldas con el que había mantenido una relación homosexual en su juventud y que acabó con su vida por despecho. Fuera como fuese, lo cierto es que Alejandro tomó rápidamente el poder acabando con todo aquel familiar que quisiera hacerle levantar sus posaderas del trono.

3-Ramsés III y la traición de una de sus esposas

Si por algo se han hecho famosos los faraones es por contar con un harén formado por decenas de esposas. Una práctica que, seguramente, les parecía enriquecedora… hasta que la situación se tensaba. Ramsés III (faraón de Egipto desde el año 1186 A.C. hasta aproximadamente el 1156 A.C.) tuvo que aprender esta lección por las malas y de manos de una de sus múltiples esposas llamada Tiye. Y es que, según parece, esta mujer urdió un plan para cortar el cuello al gobernante y lograr así que su hijo subiese al trono.

Junto a ella hubo –presuntamente- decenas de conspiradores más que la ayudaron a perpetrar el asesinato. Aunque a día de hoy se desconoce si logró su meta o no, lo cierto es que los arqueólogos desvelaron en 2012 que la momia de Ramses tenía evidencias de haber sufrido durante la muerte. Los expertos barajan varias posibilidades, entre ellas que fuera asfixiado (pues tiene los pulmones demasiado inflados), que fuese enterrado vivo o que fuese degollado.

4-Wanli, el emperador pasivo-agresivo

Según afirma un artículo publicado por el «New York Times», el caso de Wanli es uno de los más extraños de la Historia. Como emperador chino del S.XIV que era, este noble contaba con dos esposas oficiales y un gran número de concubinas. Entre sus favoritas se encontraba la «señora» Zheng, con quien tuvo dos hijos. El menor era el preferido del asiático, que decidió que sería quien le sucedería una vez que falleciese.

La idea, sin embargo, no gustó demasiado a sus nobles, que le obligaron a declarar a su primer hijo como heredero. Desde ese momento parece que Wanli se volvió «pasivo-agresivo», pues empezó a abandonar sus responsabilidades de gobierno (algo que nunca había hecho). Así pues, en los siguientes lustros dejó de acudir a las reuniones políticas y desatendió sus deberes reales. Muchos historiadores le atribuyen, por ello, el desmoronamiento de la dinastía Ming.

5-Enrique VIII y sus muchas esposas

El caso de Enrique VIII es uno de los más llamativos de la Historia. Y es que, este monarca inglés del S.XVI se casó seis veces en sus repetidos intentos por lograr un heredero varón. Su periplo comenzó cuando el segundo de los Tudor contrajo nupcias con Catalina de Aragón, la viuda de su hermano. Todo parecía ir bien entre ambos hasta que, en 1520, el monarca conoció a Ana Bolena. Cautivado por ella, solicitó a la Iglesia la separación para casarse con ella.

Digamos que esa proposición no gustó demasiado a los católicos, por lo que Enrique decidió separarse de ellos, formar su propia Iglesia (la anglicana) y nombrarse máximo responsable de la misma. Una de sus primeras medidas fue la de aprobar el divorcio, lo que hizo que pudiera separarse de Catalina y casarse con Ana Bolena. Parecía que todo le había ido bien, pero su nueva esposa tampoco consiguió darle un hijo varón, por lo que la acusó de adulterio, traición y la mandó ajusticiar.

Enrique se casó cuatro veces más y el resto de sus esposas no tuvo mejor suerte. Tampoco le sonrió la fortuna al monarca, obsesionada cuyo único descendiente varón murió cuando era un adolescente.

Así fueron los cinco asesinatos de Jack el Destripador


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  • Las víctimas, todas prostitutas, fueron encontradas abiertas en canal después de fallecer
Así fueron los cinco asesinatos de Jack el Destripador

ARCHIVO | Jack el destripador nunca fue atrapado a pesar de los esfuerzos de la policía

Han pasado ya 126 años desde que Jack el Destripador sorprendió al mundo con sus atrocidades, pero sus crímenes siguen estando hoy de actualidad. Tanto es así, que hace unos meses el investigador Russell Edwards realizó unos estudios de ADN a la prenda que llevaba durante el crimen una de sus víctimas y, para asombro de muchos, aseguró haber identificado al famoso asesino en serie. De hecho, tanto han calado sus crueles homicidas en la sociedad que los alumnos de criminología dedican una buena parte del curso a estudiar la forma en que éste criminal acabó con la vida de las cinco prostitutas y logró eludir después a las autoridades.

A la luz de esto, ABC ha hablado con Vitorio Martín Humbría, graduado en criminología por la Universidad Europea de Madrid, para que trate de aportar luz sobre la pregunta que es imposible pasar por alto: ¿Qué sucede en la mente de un asesino como Jack el Destripador para que cometa atrocidades tales como extirpar el útero a una de sus víctimas?

1 – ¿Cómo se crea un asesino?

Hay varios factores que pueden favorecer la desviación de una persona hacia el crimen. Uno de ellos es la infancia. Esta etapa es muy perturbadora para los niños, y si la juntamos con ciertos factores psicológicos propios de la persona, pueden generarse algunas actitudes que derivan en violencia.

Otro problema es que hay conductas que están muy normalizadas y a las que no se les presta atención durante la infancia. Algunos factores claros para indicar una posible psicopatía es, por ejemplo, torturar pequeños animales o ser un pirómano. Esto no significa que si te dedicas a molestar a un insecto vayas a ser un asesino en serie, pero, si esa actitud degenera en otras peores, hay que tener cuidado.

A su vez, y solo a título de ejemplo, hay que tener en cuenta el factor de la incontinencia. Nuevamente, esto no quiere decir que todos los niños que padezcan incontinencia vayan a ser criminales, pero sí hay datos que demuestran que un considerable número de asesinos no controlaron sus necesidades durante la infancia.

2 – ¿El asesino nace o se hace?

El asesino, usualmente, se hace. El ejemplo claro para demostrarlo está en la televisión. Por ella vemos día sí y día también cosas horribles que hace la gente, pero nos llaman la atención porque las entendemos como algo raro, algo que no es natural en el ser humano. Si esas actitudes fueran propias del hombre no nos llamarían la atención. Sin embargo, no hay que olvidar que, en algunos casos, hay una enfermedad mental detrás de los llamados asesinos psicóticos.

3 – ¿Qué influencia tienen los factores externos al ser humano a la hora de «crear» un asesino?

Pueden ser importantes. Un factor a la hora de que una persona se convierta en un asesino en serie o un psicópata es la frustración. Esta se puede generar por no haber logrado unos objetivos determinados o por haber pasado por una situación traumática.

Los asesinos son personas perfectamente normales a los que un día les deja su mujer, sus hijos les retiran la palabra o les echan del trabajo. Son gente que trata de vivir con su dolor hasta que entran en su oficina y matan a siete personas para luego suicidarse porque no pueden vivir consigo mismos.

Un conocido asesino llamado Ted Pandy se desmoronó cuando una mujer a la que pretendía seducir le rechazó y descubrió que su hermana era en realidad su madre. Para él, que ya era un poco desequilibrado, fue un shock tan grande que terminó odiando a las mujeres y perdió todo contacto con la realidad.

4 – ¿Odiaba Jack el Destripador a las mujeres?

Jack el destripador era un asesino en serie con un claro elemento de misoginia. Esta pudo ser producida por múltiples causas, desde que su madre le pegó de niño, hasta que tenía una hermana que sentía desprecio por él. Todo ello, además, estaba favorecido por el tipo de sociedad en la que vivía (que era absolutamente machista).

5 – ¿Por qué cree que atacaba a prostitutas?

Que eligiera asesinar a mujeres puede asociarse a la misoginia, pero que fueran prostitutas puede estar relacionado meramente con la facilidad para cometer los crímenes. Jack quería buscar presas fáciles, mujeres que se acercaran a él bajo la promesa de dinero y a las que se pudiera llevar hasta calles oscuras sin que sospecharan. Una persona normal no va a acompañar a un hombre encapuchado hasta un callejón apartado, pero una prostituta sí.

España, un largo historial de presidentes asesinados


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  • Se cumplen 90 años desde que Eduardo Dato fue acribillado en el centro de Madrid, convirtiéndose en uno de los cinco jefes de Gobierno españoles muertos en atentados por parte de anarquistas, republicanos o terroristas de ETA

presidentes asesinados--644x362«Una motocicleta avanzó hasta ponerse al costado del auto (del presidente), y desde el sidecar hicieron varios disparos contra aquel, de costado y por detrás, huyendo la moto a toda marcha por la calle de Serrano». Esta era la versión oficial publicada el 9 de marzo de 1921 por ABC, sobre el asesinato de Eduardo Dato. Tres anarquistas catalanes, en respuesta a la brutal represión ejercida por el gobernador militar de Barcelona contra los huelguistas, descerrajaron 18 balazos contra el presidente del Consejo de Ministros de España, que «caía desplomado sobre el asiento del carruaje».

Eran años críticos de la posguerra mundial y el ambiente político de España era insoportable a causa del enfrentamiento entre la patronal y las centrales sindicales. La apuesta de Dato por la mano dura contra las revueltas sociales lo convirtieron en el objetivo principal del extremismo anarquista, que se tomó la justicia por su mano, en la Puerta de Álcala y a la vista de todos, hace ahora 90 años.

Fue esa misma tensión social e incertidumbre política la que propició los asesinatos de otros cuatro presidentes en la historia de España: Juan Prim, Cánovas del Castillo, José Canalejas y Carrero Blanco. O que lo intentaran con otros, como Antonio Maura, o con candidatos como Aznar.

Anarquistas, republicanos o etarras, durante periodos convulsos como laRevolución de 1868, en los últimos años de la Restauración o en laspostrimerías del Franquismo… el objetivo de los crímenes fue encontrar el camino más rápido para cambiar la dirección del país o para vengar alguna acción represiva.

Prim y los tres «proyectiles» en el hombro

A Prim, por ejemplo, le sorprendió su muerte junto al Paseo del Prado un 27 de diciembre de 1870, solo un año después de acceder al cargo y tres días después de que Amadeo de Saboya, a propuesta de este, fuera elegido rey de España en medio de una gran polémica. «Al retirarse del Congreso –contaba el diario liberal «La Iberia»– fue asaltado en la calle del Turco (hoy Marqués de Cubas) el carruaje que los conducía (a Prim y sus ayudantes) por una cuadrilla de asesinos que estaban ocultos en dos coches de alquiler». «Al detenerse éste –continuaba– se bajaron de dos coches de plaza los bandidos, armados de trabucos y carabinas, y rompiendo con el cañón de estos los cristales de las portezuelas del coche, hicieron sobre este varios disparos a quemarropa».

Así acabó el mandato de Prim, por unas heridas en principio de poca gravedad, pero que se infectaron hasta provocarle la muerte tres días después. «Hoy desembarcará el rey y yo me muero», dijo instantes antes de morir, según «La Correspondencia de España».

Cánovas, víctima del anarquismo

Como a Dato, a Cánovas del Castillo también lo mató un anarquista, pero esta vez italiano, que recorrió media Europa para llegar a España y ejecutar su plan. Su nombre, Michele Angiolillo, que en un principio quería asesinar a un miembro joven de la familia real, pero que, en el último instante, optó por Cánovas.El 8 de agosto de 1897, en el balneario de Santa Águeda de Mondragón, actuó con determinación: «El asesino, que sin duda le estaba espiando, se acercó y, apoyándose en la puerta para apuntar mejor, le disparó casi a quemarropa un tiro. La bala atravesó la cabeza del señor Cánovas, entrando por la sien derecha y saliendo por la izquierda. Al primer disparo salieron otros dos. Por efecto del primero, el señor Cánovas se incorporó, yendo a caer a unos tres metros de distancia. Al incorporarse, le disparó el segundo tiro el asesino. La bala entró por el pecho y salió por la espalda, cerca de la columna vertebral. El tercer disparo fue hecho estando ya el señor Cánovas en el suelo»,describió el diario «La Época» con sorprendente minuciosidad.

La figura más influyente de la política española del último cuarto del siglo XIX, el artífice de la Restauración, moría para vengar, según declaró Angiolillo, a los anarquistas detenidos, torturados y ajusticiados en Barcelona un año antes, a raíz del atentado contra la procesión del Corpus en 1896.

El suicidio, su única salida

La misma ira anarquista acabó, 15 años después, con el presidente Canalejas, generando tal polémica que pocos meses después aparecía un cortometraje semidocumental sobre el crimen («Asesinato y entierro de don José Canalejas», en el que aparecía por primera vez, a los 26 años, el actor Pepe Isbert) y un libro de Franco, bajo el seudónimo de «Jakim Boor», acusando a los masones.

Manuel Pardiñas disparó por la espalda a Canalejas en el momento en que este se detuvo en la librería San Martín de la Puerta del Sol. Se dirigía a su domicilio, en una época en la que los mandatarios volvían andando a su casa sin levantar el más mínimo revuelo. Pardiñas, contaba ABC el 13 de noviembre de 1912, «se acercó al presidente, y casi apoyándose en su hombro, le hizo un disparo con una pistola Browning. El criminal hizo un segundo disparo, y al ver que el Sr. Canalejas había caído al suelo y que la gente se arremolinaba a su alrededor, trato de huir». Uno de los agentes de Policía que seguía al presidente a cierta distancia golpeó con un bastón al asesino, el cual no encontró otra salida que pegarse dos tiros en la cabeza.

Pardiñas se le encontró encima el retrato de una mujer donde se leía «a mi inolvidable Manuel», un billete de 25 pesetas, un trozo del libro de Camile Flammarion, «Astronomía Popular», y un ejemplar de ABC del día anterior.

Carrero Blanco, el sucesor de Franco

La lista de los más importantes magnicidas de la historia de España acaba con ETACarrero Blanco, el sucesor del Caudillo, el representante más puro del franquismo, se convirtió en objetivo claro de ETA desde que fuera elegido presidente del Gobierno. Hizo caso omiso de las advertencias y se negó a aumentar sus medidas de seguridad y a variar sus itinerarios.

«Consternación en España y en todo el mundo por la muerte del almirante Carrero Blanco», tituló ABC el 21 de diciembre de 1973, sobre la conocida como «Operación ogro». Los etarras excavaron un túnel en la madrileña calle Claudio Coello hasta el centro de la calzada, donde colocaron 100 kilos de goma-2. El vehículo de Carrero Blanco «se elevó por los aires, alcanzando una gran altura que sobrepasó la de los cinco pisos y planta baja» de un edifico cercano. ETA obtuvo con su atentado más importante una proyección sin precedentes hasta ese momento… la misma que, en su momento, obtuvieron Pardiñas o Angiolillo.