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  • Más de 80 obras de arte de la colección Wellington de Londres proceden del convoy que el «rey intruso» dejó atrás en su huida tras la derrota de Vitoria

José Bonaparte abandonó Madrid en marzo de 1813 llevándose consigo un convoy «tan inmenso, que al verlo creeríase que en la capital de la monarquía no quedaba no quedaba un alfiler», escribió Benito Pérez Galdós en sus «Episodios Nacionales». Hacía días que «habían sido embargados cuantos coches, carros y calesas rodaban por las calles de la villa y casi toda la servidumbre se ocupaba de las diversas riquezas que José y los suyos se habían apropiado» pues «no eran nada melindrosos ni encogidos para esto del incautarse», relataba el novelista en el capítulo sobre el célebre equipaje del hermano mayor de Napoleón, más conocido en España como Pepe Botella.

Detalle del «Aguador de Sevilla» – ABC

Joyas, oro, cuadros, tapices y otras muchas obras de arte y objetos de valor formaban parte del valioso convoy que viajó primeramente hasta Valladolid y cuando, ante el avance del ejército de Wellington, hubo que evacuar la ciudad a principios de junio, se encaminó hacia Francia en su huída. Pero en Vitoria los franceses tuvieron que hacer frente a la persecución aliada. La derrota aquel 21 de junio fue aplastante. José Bonaparte logró escapar hacia Pamplona, dejando atrás buena parte del inmenso convoy que le acompañaba, con su contenido esparcido por la llanura de Vitoria.

«El terreno que rodeaba la ciudad estaba lleno de carros rotos de todo tipo, cajas, maletas, baúles y equipaje, mientras que masas de papeles, mapas, libros de contabilidad y cartas yacían por doquier en cantidades que lo asemejaban a una nevada. En su codicia de pillaje los soldados no sólo habían arrancado los cojines y los asientos de los vehículos y los palenques enemigos y arrojando su contenido al exterior, sino que habían saqueado todos los vagones y cajas pertenecientes a los departamentos de contabilidad civil y militar del ejército y diseminado las listas, cartas y documentos acumulados durante años. Yo vi enormes y esmeradamente conservados libros pertenecientes al Tesoro Real, maravillosos mapas y libros ricamente encuadernados de la Biblioteca Real de Campo, pisoteados y empapados por lluvia que había caído durante la noche», relató un testigo ocular que acompañaba al ejército de Wellington, según recogían José Luis Comellas y Luis Suárez Fernández en su tomo «Del antiguo al nuevo régimen: hasta la muerte de Fernando VII».

Entre el equipaje del rey José, los soldados de Wellington encontraron «no solo documentos de estado, algunas cartas de amor y un orinal de plata, sino también más de doscientas pinturas sobre lienzo, desclavadas de sus bastidores y enrolladas, junto con dibujos y grabados», señalaba Xavier Bray en un artículo que recoge el Museo del Prado. El director de la Wallace Collection relataba que Wellington envió todo aquello a Inglaterra «para ponerlo a salvo bajo la custodia de su hermano lord Maryborough».

Había 175 obras, muchas de ellas pinturas de la colección real española, según catalogó William Seguier, conservador de la pinacoteca real y posteriormente de la National Gallery. Bray cuenta cómo una vez fue informado el duque de Wellington, ordenó devolver las obras al repuesto rey de España Fernando VII.

«El 16 de marzo de 1814 pidió por carta a su hermano sir Henry Wellesley, entonces representante británico en España, que comunicase a Fernando VII el paradero de las obras y su deseo de devolverlas a España», apunta el antiguo conservador jefe de la Dulwich Picture Gallery de Londres. Sorprendentemente, no recibió respuesta.

En septiembre de 1816, se insistió con una nueva carta al representante español en Inglaterra y a ésta el conde de Fernán Núñez respondió: «Adjunto os transmito la respuesta oficial que he recibido de la Corte, y de la cual deduzco que Su Majestad, conmovido por vuestra delicadeza, no desea privaros de lo que ha llegado a vuestra posesión por cauces tan justos como honorables».

El actual duque de Wellington, Charles Wellesley, resumía así los hechos en ABC: «Fernando VII le regaló todas las pinturas rescatadas en Vitoria, que mi antepasado quiso devolver a España. Apsley House, que está abierto al público, es el hogar de las pinturas más importantes de esta colección».

Son en total 83 pinturas las procedentes del equipaje del rey José que forman parte del Wellington Museum de la Apsley House londinense. Entre ellas se encuentra el «Aguador de Sevilla», de Velázquez, la «Última Cena» de Juan de Flandes, que perteneció a Isabel la Católica; una «Sagrada Familia» de Giulio Romano que antiguamente se atribuyó a Rafael, la «Oración en el huerto», de Correggio o el «Orfeo hechizando a los animales», de Padovanino.

No era la primera vez que se recompensaba a Wellington por su labor frente a las tropas napoleónicas. La regencia española lo había premiado en agosto de 1812, tras la batalla de Salamanca, con doce pinturas del palacio real de La Granja de San Ildefonso, añade Bray.


ABC.es

  • Ni son prostitutas ni venden su virginidad. Así es este curioso icono japonés
Las Geishas, misteriosas mujeres rodeadas de mitos

EDUARDO SAN BERNARDO Zona de Gion. Un Geisha ejecuta la ceremonia del te antes del Miyako Odori. Foto: De San Bernardo

La popular novela que Arthur Golden publicó en 1997, «Memorias de una Geisha», y que en 2005 llevaría al cine Rob Marshal despertó en mucha gente la curiosidad sobre las misteriosas geishas japonesas.

Estas mujeres, cuya apariencia evoca debilidad y sensualidad casi a partes iguales, no han dejado casi desde su existencia de estar rodeadas de mitos, mucho de ellos inciertos. La geisha es, sin duda alguna, uno de los más bellos iconos de cuantos dispone Japón. Definidas en la mayoría de los casos como «artistas tradicionales», el concepto se queda corto para explicar todo lo que las geishas esconden tras sus altas alzas y caras pintadas de blanco.

La palabra Geisha proviene de los fonemas chinos «Gei» —arte— y «Sha» —persona— y resulta curioso saber que, al comienzo de su existencia, eran hombres en su mayoría. Artistas que mostraban sus habilidades cantando, bailando, recitando, entreteniendo… Con el paso del tiempo, las mujeres comenzaron a ganar protagonismo y allá por 1800 ya gozaban de cierta importancia, hasta llegar a desplazar por completo al género masculino en el bello arte de la distracción.

La formación de una geisha se inicia en la niñez. Muchas, de hecho, son vendidas para aprender la labor al comienzo de sus vidas. Es en ese momento cuando estas tempranas geishas comienzan a aprender el trabajo desde el primer peldaño: limpian la casa, sirven como criadas y cuidan el hogar. Todas, además, contarán después con una mentora que las ayudará a desarrollar sus talentos, las denominadas hermanas. Aunque el tiempo de aprendizaje puede durar varios años, normalmente a partir de los 21 una geisha es considerada experta o veterana y abandona su condición de Maiko en una ceremonia llamada Erikae, donde el cuello de su kimono pasa de color rojo a blanco.

Falsos mitos

El de la prostitución es uno de los mitos que más ha perseguido a las geishas casi desde su existencia. No es cierto que se dediquen a ello pues cabe destacar que, aunque flirtear entra entre sus muchas funciones, nunca hay sexo entre sus actividades. No obstante, también es cierto que pueden mantener relaciones sexuales con un cliente si así lo desean, aunque siempre fuera de su papel como geishas. Tampoco es cierto que se especule con su virginidad, que en ningún caso se vende a cambio de dinero, otro rumor erróneamente extendido.

Así son

Vestuario y maquillaje son fundamentales para toda geisha, pues son grandes indicativos de en qué fase de su carrera se encuentran. El color de su cara, de hecho, varía en función de si la geisha es aprendiz o veterana. La aprendiz de geisha utilizará una base blanca y color rojo en los labios, pero tras sus primeros tres años de experiencia, modificará el maquillaje para transmitir madurez y veteranía, apagando el tono de su rostro.

En cuanto a su forma de vida, las geishas viven juntas y en comunidad. Basan su vida en la humildad, motivo por el cual perciben una pequeña paga y entregan el resto a la denominada geisha madre, encargada de su educación. Hay, sin embargo, geishas independientes cuyo sustento económico es financiado por clientes que incluso, en algunos casos, deciden casarse con ellas.

Hoy, debido sobre todo a la crisis económica y determinados acontecimientos de nuestra historia, el número de geishas ha disminuido de forma notable y la cifra ronda solamente las 1000, concentradas en su mayoría en Kioto, donde la tradición sigue más arraigada.


El Pais

  • Pocas figuras históricas siguen siendo tan polémicas como Nerón, aunque la fuerza del mito ha enterrado la realidad

Las termas de Trajano en Roma, que utilizaron como cimientos la Domus Aurea. / Album

Nerón pertenece a la estirpe de los grandes tiranos, su fiesta del chivo se ha prolongado a lo largo de los siglos. Pero existe una gran diferencia con los Ceausescu, Sadam Husein, Duvalier, Bokassa, Idi Amín Dadá o el Trujillo que noveló Vargas Llosa: en el caso del emperador romano del siglo I resulta imposible separar la realidad de la leyenda negra. Como escribió la catedrática de Latín de la Universidad de Cambridge Mary Beard: “La mayoría de los emperadores romanos no fueron depuestos porque fueran demonizados, sino que fueron demonizados porque fueron depuestos”. La tradición mantiene que Nerón fue condenado a damnatio memoriae, un castigo que consistía en enterrar todo el legado de un emperador para que su nombre fuese olvidado. En el caso del último miembro de la dinastía Julia Claudia, sus enemigos fracasaron: existen muy pocos personajes históricos sobre los que se hayan escrito tantos tebeos, novelas, óperas, películas o ensayos –el último, Dying Every Day (Muriendo cada día), un magnífico estudio del profesor de Clásicas del Bard College James Romm, en torno a su relación con su tutor, el filósofo estoico cordobés Séneca– y sobre cuya figura se siga debatiendo con tanta intensidad más de 2.000 años después de su desaparición. “¿Cómo no nos iba a fascinar?”, asegura Romm en una entrevista por correo electrónico. “Poder absoluto sobre la mayor parte del mundo conocido unido a los caprichos, la traición, la locura… ¿Puede ofrecer la historia un espectáculo más fascinante?”.

Las dos imágenes más populares del emperador –tocando la lira mientras contemplaba cómo ardía Roma en julio del año 64 y disfrutando de la primera gran masacre de cristianos en el Coliseo– no es que sean falsas, es que son imposibles. Nerón no estaba en la ciudad cuando empezó el incendio, llegó tres días más tarde y se puso al frente de los equipos de rescate (el fuego duró una semana). Casi ningún historiador piensa actualmente que fuese el responsable. En cuanto al Coliseo, fue construido varios años después de su muerte por el primer emperador de la siguiente dinastía, Vespasiano (9-79). Aunque, en una prueba más de la intensidad de su leyenda, acabó por darle su nombre: el monumento fue levantado en el lugar donde Nerón erigió una gigantesca estatua de 35 metros que le representaba como el dios Helios. Durante la Edad Media, el recuerdo de este coloso, hoy perdido, convirtió el Anfiteatro Flavio en el Coliseo.

¿Cómo no iba a fascinarnos? Poder absoluto unido a la traición y la locura”, explica el historiador James Romm, autor de un ensayo sobre Nerón y Séneca

Como ha escrito el profesor de Clásicas de la Universidad de Princeton Edward Champlin en la biografía más reciente del emperador –Nerón (Turner)–, “no hay necesidad de rehabilitar a Nerón: fue un mal hombre y un mal gobernante, pero hay sólidas pruebas que sugieren que nuestras fuentes principales erraron al presentarlo tan mal y crearon así la imagen de un monstruo, desequilibrado y ególatra, que ha regido la imaginación escandalizada de la tradición occidental durante dos milenios. Pero la realidad es más compleja”. La revista National Geographic le dedicó una reciente portada titulada “Repensando a Nerón”. En la otra cara de la polémica están afirmaciones contundentes como la que hace el gran crítico de arte Robert Hughes en su libro Roma (Crítica): “Es de suponer que no es posible que un hombre practique todas las perversiones sexuales conocidas o imaginables, pero es evidente que Nerón tenía un repertorio impresionante de ellas”.

Los restos de su gran palacio romano, la Domus Aurea, la fabulosa Casa Dorada que Nerón ordenó construir después del incendio, situados en el colina del Esquilino, acaban de volver a abrir al público después de permanecer casi diez años cerrados, aunque solo se pueden visitar los fines de semana y con cita previa (es necesario reservar con meses). En realidad, solo han sido accesibles con normalidad entre 1999 y 2005, cuando el palacio fue clausurado por problemas de conservación. Los espacios neronianos, ahora subterráneos, encarnan una metáfora perfecta de su mito: un laberinto de pasillos y estancias enormes, como los datos que se pierden en los rincones de la historia entre juegos de sombras y luces. “La Domus Aurea es impresionante por su arquitectura, pero también por su importancia simbólica”, afirma el historiador francés Joël Schmidt, autor de Néron, Monstre Sanguinaire ou Empereur Visionnaire? (Nerón, ¿monstruo sanguinario o emperador visionario?). “Todos los historiadores describieron sus proporciones gigantescas, su magnífica decoración y la profusión de oro (de ahí viene su nombre de Casa Dorada). El interior albergaba muchísimas obras de arte, traídas directamente de Grecia, sin contar los lagos, jardines, bosques, las fuentes de agua dulce y salada alimentadas por acueductos construidos especialmente para ello”.

Nerón decoró su palacio soñado con todo tipo de estatuas que trajo de Grecia, algunas de las cuales se conservaron en el mismo lugar donde se encontraron. / Corbis

A la muerte de Nerón, en el año 68, el palacio fue abandonado y finalmente Trajano (53-117) lo utilizó como cimientos para sus termas, tras haber esquilmado todo el mármol. Redescubierto en el siglo XV, fascinó a los artistas renacentistas y luego a personajes como el Marqués de Sade o Casanova, que dejaron la firma en sus paredes. Rafael, que se deslizaba con sogas hasta lo que entonces eran unos túneles abovedados, creó el estilo grotesco (de gruta) con el que pintó varias estancias del Vaticano en 1519 inspirándose en los frescos de aquel misterioso palacio enterrado –el hecho de que los papas se paseasen durante siglos bajo pinturas inspiradas por el palacio de Nerón es una de las muchas paradojas que emanan del personaje–. Una de las mejores copias de los frescos tal y como los encontraron los artistas del Renacimiento fue realizada por Francisco de Holanda en 1538 y se encuentra en la Biblioteca de El Escorial, en las afueras de Madrid.

A lo largo de los siglos, muchas pinturas se han borrado, y durante la visita guiada, protegidos por cascos de plástico amarillo (obligatorios porque se han producido desprendimientos), en medio del olor a humedad y bajo un frío pegajoso, resulta difícil imaginar lo que fue entonces un palacio luminoso y ajardinado. Pero, tal vez porque por esos espacios circula la leyenda de Nerón, tal vez por la inmensidad de las salas en las que el emperador ofreció alguna de las mejores fiestas de la antigüedad, resulta fascinante. En los alrededores, entre los miles de turistas, los falsos legionarios y los vendedores de aparatos para hacerse selfies, el viajero puede toparse con la Hostaria da Nerone o el hotel El Coloso. “Nerón siempre vende, no podemos olvidar que era un showman”, explica Darius Arya, arqueólogo estadounidense afincado en Roma desde hace 15 años y director del American Institute for Roman Culture.

Nerón cambió las normas de edificación en Roma después del incendio que arrasó la capital del Imperio para evitar que se repitiese el desastre

Durante un paseo por los Foros Imperiales, Arya asegura que, después del incendio, Nerón cambió las normas de edificación para evitar que una catástrofe de estas dimensiones pudiese repetirse. “Solo un idiota quemaría la ciudad. En Roma en aquel momento vivían en torno a un millón de personas y el fuego provocó 200.000 refugiados”, asegura. Ordenó que las calles fuesen más anchas, las casas de pisos –las insulae– más bajas, y, también es cierto, aprovechó la destrucción general para edificar su palacio soñado. Arya encuentra en la Domus Aurea un problema mucho más contemporáneo que afecta a demasiados lugares en Italia, como Pompeya: la conservación del patrimonio. Para salvar el palacio (un proyecto que consiste ante todo en transformar el jardín que hay encima para que los árboles y las infiltraciones dejen de dañar el conjunto arqueológico) son necesarios 32 millones de euros que, sin embargo, no llegan.

¿Quién es el Nerón más cercano a la historia, si esta pregunta tiene respuesta? Claudio César Augusto Germánico nace en Antium (actual Anzio) el 15 de diciembre del año 37. Miembro de la familia imperial, se convierte muy joven, en el año 54, en sucesor de Claudio (11-54), el tercer emperador de la dinastía que instauró Augusto (63-14 a. de C.) y continuaron Tiberio (42-37 a. de C.) y Calígula (12-41). Séneca es el principal consejero de un emperador muy popular. En el año 64, el mayor incendio que ha conocido Roma destruye una parte muy importante de la ciudad. Un año después, tras desactivar un complot, lanza una purga salvaje que le cuesta la vida al filósofo cordobés, entre muchos otros miembros de la élite. Sin embargo, el ejército, harto de sus caprichos –la oligarquía romana nunca le perdonó que participase en concursos de canto y poesía que siempre ganaba (¿quién iba a atreverse a darle un segundo premio?)–, le depone en el año 68. Nerón se suicida para evitar una muerte horrenda a manos de sus antiguos legionarios, que se habían propuesto azotarle hasta la muerte. Como había acabado con todos los posibles herederos de Augusto y no dejó hijos, Roma entró en un periodo de caos –cuatro emperadores en un año–, hasta la instauración de la dinastía Flavia con Vespasiano en el año 69.

Busto de Nerón encontrado en Libia. Fue el último emperador de la dinastía Julia Claudia. / Album

El historiador español Juan Luis Posada Sánchez, profesor de la Universidad Antonio de Nebrija y autor de El año de los cuatro emperadores, resume: “Hace ya mucho que los historiadores están intentando rehabilitar la figura de Nerón, un emperador tachado de loco, matricida, incendiario y asesino de cristianos, pero también un artista que protegió las artes y las letras, que gobernó por el pueblo y para el pueblo y que acabó con todos los descendientes de Augusto que pudieran desestabilizar su régimen. Nerón pudo haber tenido trazas tiránicas, sobre todo en la última etapa de su reinado, pero el ejército le puso en su lugar y le llevó a huir y suicidarse”. El ensayista australiano Stephen Dando-Collins, autor de Arde Roma (Ariel), un ensayo sobre el emperador, explica así su final: “Nerón dirigió los esfuerzos para detener el fuego y encabezó la reconstrucción posterior. Pero sus oponentes en el Senado, que despreciaban sus pretensiones artísticas y que añoraban a emperadores soldados como Augusto, vieron que culparle del fuego era una forma de reducir su popularidad, lo que haría más fácil expulsarle del poder. Lo que al final ocurrió”.

Las principales fuentes sobre Nerón provienen de tres historiadores romanos, Suetonio (70-126), Tácito (55-120) y Dión Casio (155-235), y la panoplia de perversiones y crímenes que describen es interminable; algunas de ellas –que mató a su madre, a sus dos primeras esposas y a su hermanastro; que asesinó a todos los que consideró oponentes políticos o un peligro para su poder; que escribía poesía y versos (actividades intolerables para un emperador)– están corroboradas por diferentes fuentes; otras, sin embargo, no: que violó a una virgen vestal, que castró a un hombre para casarse con él, que fundió los lares para convertirlos en dinero, que era un pervertido sexual sin freno. Tampoco es seguro, y es un punto especialmente polémico, que lanzase la primera gran persecución de seguidores de una nueva religión que había nacido en Judea unos años antes. La tradición cristiana mantiene que Pedro y Pablo sufrieron su martirio durante las persecuciones neronianas, que se desataron después de que los cristianos fuesen acusados de quemar Roma en una maniobra para evitar que las culpas recayesen en el emperador. Pero no hay documentos ni evidencias arqueológicas que lo demuestren.

Sí está demostrado que mató a su madre, a su hermanastro y a sus dos primeras esposas. Otros crímenes que se le atribuyen son dudosos

Suetonio y Tácito son los únicos que citan las persecuciones fuera de la tradición cristiana. Tácito escribió en sus Anales el célebre pasaje sobre su brutalidad: “Nerón buscó rápidamente un culpable, e infringió las más exquisitas torturas sobre un grupo odiado por sus abominaciones, que el populacho llama cristianos. (…) Todo tipo de mofas se unieron a sus ejecuciones. Cubiertos con pellejos de bestias, fueron despedazados por perros y perecieron, o fueron crucificados, o condenados a la hoguera y quemados para servir de iluminación nocturna cuando el día hubiera acabado”. Sin embargo, estos testimonios plantean muchas preguntas. ¿Por qué solo lo cuentan ellos? ¿Por qué emplean el término cristiano que entonces no usaban los romanos? ¿Pudo ser un añadido posterior al texto que manejamos durante su copia en la Edad Media? ¿Por qué no vuelven a producirse persecuciones de cristianos hasta décadas más tarde? Marco Aurelio ha pasado a la historia por su sabiduría (véase Gladiator, donde lo encarna un impecable Richard Harris), pero nadie recuerda sus salvajes persecuciones, como la que tuvo lugar en Lyon en el año 177. Yves Perrin, profesor de Historia y Arqueología Romanas en la Universidad de Saint-Etiène-Lyon y presidente de la Sociedad Internacional de Estudios Neronianos (SIEN), afirma: “Los autores cristianos hacen de Nerón el primer perseguidor de la verdadera fe y esta idea ha atravesado los siglos con errores de bulto, como situar los martirios en el Coliseo, que no existía. Los autores cristianos imponen a la posteridad la idea de que el año 64 representa un cambio de rumbo en la historia: la Roma pagana desaparece bajo el fuego y los mártires garantizan la victoria de la fe verdadera”. La mayoría de los investigadores creen que sí se produjeron persecuciones, aunque ponen en duda que fuesen tan intensas.

Suetonio y Tácito le acusan de haber lanzado las primeras persecuciones de cristianos, pero algunos autores lo ponen en tela de juicio

Sin embargo, la fuerza de la ficción es imbatible. Por muchos ensayos que se escriban, resulta casi imposible separar en la imaginación occidental a Nerón del sádico, caprichoso, vicioso e infantil emperador que dibuja Peter Ustinov en una de las mejores versiones cinematográficas de Quo Vadis (Mervyn LeRoy, 1951), la famosa novela que ofrece una reconstrucción mítica de los orígenes del cristianismo, publicada por el premio Nobel polaco Henryk Sienkiewicz a finales del XIX. Y encima la ponen en televisión cada Semana Santa. James Romm asegura: “La pérdida de fuentes contemporáneas es un problema, pero son todavía más frustrantes los silencios y las opacidades del propio Séneca. Escribió muchos volúmenes, pero nunca dijo la verdad sobre lo que había hecho o visto junto a Nerón”. La realidad, como la Domus Aurea, se encuentra enterrada bajo demasiadas capas de mitos para que algún día pueda llegar a derrotar a la leyenda.


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  • Atesoró 1.500 obras de arte que su hijo Cornelius guardaba desde hace años en un apartamento de Munich

Hildebrand Gurlitt, el marchante de arte judío que trabajó para Hitler

Hildebrand Gurlitt

El historiador y marchante alemán Hildebrand Gurlitt (Dresde, 1895-1956) reunió un fabuloso artístico que su hijo Cornelius guardaba desde hace años en un apartamento de Munich. En el Museo de Zwickau, que su padre dirigía, éste dio a conocer a destacados artistas alemanes de la época como Heckel, Schmidt-Rottluf y Nolde.

A pesar de su origen judío, Gurlitt trabajó después para el denominado «encargo especial Linz», un proyecto personal de Hitler que consistía en «adquirir» obras para un futuro «Museo del Führer» en esa ciudad austríaca de la que se había enamorado en su juventud.

El Ministerio de Propaganda encargó a Gurlitt vender en el extranjero piezas de «arte degenerado» confiscadas por los nazis. La ley que permitió esas confiscaciones, de 1938, permitía hacerse con obras sin compensación alguna si habían pertenecido en algún momento del pasado a ciudadanos o instituciones «arias».

En la posguerra, Gurlitt tuvo que someterse a un proceso de «desnazificación». Al final consiguió su rehabilitación, a raíz de su origen, y también porque nunca perteneció a ninguna organización nacionalsocialista, así como por sus esfuerzos por la difusión del arte moderno.

Buena parte de las obras que quedaron en su poder aparecieron hace dos años en la capital bávara.


El Pais

La Tierra vista desde Saturno. / NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute y NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Carnegie Institution of Washington

Es apenas un puntito, tan pequeño que ha habido que añadirle una flecha. Pero es una de las imágenes más lejanas que se han tomado de la Tierra, a 1.440 millones de kilómetros. Bajo el impresionante ala del anillo de Saturno es difícil sentirse el centro del universo.

La Cassini-Huygens, que es la nave que ha tomado la imagen, despegó el 15 de octubre de 1997. Su objetivo era Saturno. Su lejanía impuso una trayectoria compleja que comenzó acercándola hasta Venus en dos ocasiones y luego a la Tierra para recibir su tercer empujón. Contando ya con suficiente energía, se encaminó hacia Júpiter y después el gran salto hasta Saturno. El 1 de julio de 2004 frenó y comenzó la exploración.

El 14 de enero de 2005 la sonda Huygens se separó de Cassini para posarse en la superficie de Titán, el principal satélite de Saturno. Quedó solo la Cassini. Esta, en 2005, se acercó a Júpiter.

El coste de diseñar, construir, lanzar y operar esta ambiciosa misión ha sido de 3.270 millones de dólares (2.327 millones de euros) (80% Estados Unidos, 15% ESA y 5% la Agencia Espacial Italiana, ASI) y este gasto se ha hecho a lo largo de 19 años, lo que da una media de unos 170 millones de dólares por año, por debajo del presupuesto anual de un equipo de fútbol puntero en Primera División


El Pais

  • Alberto de las Heras plasma en ‘Germania’ la fantasía de la capital imperial que Hitler quiso erigir

De entre los muchos delirios de Hitler, hubo uno que tenía nombre de ciudad pero que no pudo levantar, Germania, la que estaba llamada a ser la nueva capital imperial, que nacería de la demolición de parte del centro de Berlín. El artista Alberto de las Heras (Barakaldo, 1973) se empapó de esta y otras historias en sus años de viajes a Berlín, una urbe en la que siempre se ha sentido “como en casa”. Aquel conjunto de edificios que el Führer encargó al arquitecto Albert Speer inspiró a De las Heras para su exposición de dibujos, acrílicos y acuarelas que pueden verse en la madrileña Fresh Gallery hasta el 14 de marzo.

“He querido contar la degeneración de la sociedad alemana de los años treinta y cómo los nazis sometieron a su país desde el abuso de poder pero también con la seducción y con la propaganda de las promesas de una nueva sociedad”, dice De las Heras delante de sus obras.

La primera parte de la muestra Germania es una serie de cinco dibujos a lápiz que recrea las ruinas imaginarias de Berlín tras la derrota a manos de los aliados. Son las consecuencias de la locura nazi. En contraste, entre esas montañas de escombros posan, como fantasmas, modelos vestidas con las primeras colecciones del diseñador Christian Dior, las creadas entre 1946 y 1950. “Mujeres con corsés, grandes faldas y una estética más conservadora. Era el llamado new look, la moda que surgió en Europa y que recordaba a la vieja aristocracia”, señala De las Heras, que ha trabajado de ilustrador para modistos como Antonio Alvarado, Carlos Díez y Ana Locking.

Detalle de una de las obras de la exposición ‘Germania’ de Alberto de las Heras.

A continuación se exhiben varios cuadros con los que De las Heras ha pintado la Germania “monumental y desmesurada, de edificios y plazas deshumanizadas” que Hitler imaginó pero que solo se pudo esbozar “en unos planos, unas maquetas y un par de edificios” por culpa de la Segunda Guerra Mundial, que convirtió a Speer en ministro de Armamento y Guerra. Entre esas pinturas destaca La noche I, una vista aérea nocturna de la polis que iba a ser el orgullo del Tercer Reich escoltada por retratos de personajes -unos inventados y otros reales-, como el de la mujer de Speer o el del conde Claus von Stauffenberg, que protagonizó uno de los atentados contra Hitler que estuvieron más cerca del éxito. De las Heras llama la atención sobre “un cuadro importante” de exposición, La noche II (Magnus Hirschfeld), que muestra a nazis arrojando libros a una hoguera. El nombre que acompaña al título de esta obra es el del médico judío alemán que se atrevió a defender los derechos de los homosexuales en la Alemania hitleriana.

El recorrido por Germania acaba en las víctimas, con las acuarelas “de un hipotético catálogo de objetos confiscados a los judíos”. Obras de pequeño formato con las que De las Heras muestra, como si fuesen documentos reales, con su sello y su número de serie, una pequeña selección de lo que los nazis confiscaban a los judíos: arte, porcelanas, ropa, candelabros, instrumentos… Además de sus posesiones, esos judíos perdieron sus casas para que se levantara en su lugar aquella fantasía arquitectónica que finalmente nunca vio la luz.


El Pais

La Casa Encendida

La Casa Encendida

La Casa Encendida cumple diez años, y no necesita encender diez velas para dar luz, como ya lo hace, a la cultura, el arte, la ecología y la educación. Fue un 2 de diciembre de 2002 cuando La Casa Encendida, una iniciativa de la Obra Social de Caja Madrid, abría sus puertas en un antiguo edificio de la ronda de Valencia que otrora fuera casa de empeños y, tras una minuciosa rehabilitación, ha sido escenario desde entonces de una intensa programación, con más de 12.000 actividades.

Cursos, talleres, debates, exposiciones, mesas redondas, conciertos y actividades en torno a lo audiovisual han sido la excusa y el motivo por los que más de cinco millones y medio de visitantes han acudido a La Casa Encendida en su primera década de vida. Durante la jornada de ayer, domingo, en centro abrió las puertas al público para celebrar por todo lo alto el aniversario en un día lleno de actividades. Nosotros hemos querido rendir homenaje a los primeros diez años de existencia de La Casa Encendida acompañando a su director, José Guirao, en un paseo por la memoria y recuerdos de los mejores momentos de este acogedor hogar de alumbramiento a la cultura desde 2002.

La exposición Warhol sobre Warhol, en noviembre de 2007, se celebró con la excusa del quinto cumpleaños del centro. No abarcaba solo la faceta de Andy Warhol como icono del pop art, que también, “sino que además mostraba cómo había utilizado otros formatos como la Polarid, fotomatones o retratos fílmicos, de manera que el artista y cineasta consiguiera introducir el género de la propia biografía a la historia del arte”.

Paisaje Rimbaud es otro de los grandes hitos de la historia de La Casa Encendida. En 2011 el espacio albergaba una gran retrospectiva sobre el poeta, sus manuscritos, su cartas… “Invitamos a Patti Smith para que participara con un concierto”, recuerda Guirao. La tesis sostenía que Rimbaud no era solo un poeta del siglo XIX, “también pudo ser un poeta del siglo XXI o incluso XXII”. Su influencia en el movimiento hippie, en la generación beat, la libertad sexual y la modernidad de su obra son el origen del arte de muchos artistas. Entre otros de la propia Patti Smith.

El homenaje a John Cage ha sido uno de los momentos estelares de La Casa Encendida según su director. Un festival que duró una semana e incluía conciertos, mesas redondas y proyecciones de la figura del músico, y que se remató con una performace, Una casa llena de música. “Llenamos toda la casa de músicos que tocaban distintos instrumentos. El público se iba moviendo por los espacios y las salas. Duró todo el día, fue apasionante”, asegura Guirao.

Mientras tanto… Iván Zulueta era el título de la exposición compuesta por un sinfín de fotografías Polaroid que el artista y director de cine vasco expuso de forma inédita en La Casa Encendida. “Zulueta se dedicó a hacer unas 10.000 polaroid a lo largo de su vida. Todas maravillosas. Nosotros seleccionamos unas 1.200, vino el propio artista a la inauguración. Ese momento de reencuentro con el gran maldito de la cultura española fue muy bonito”, relata el director del centro. La muestra también incluyó un ciclo de todos sus cortos, que habían sido el germen de su cine largo.

El artista fallecido Juan Muñoz ha sido otro de los grandes homenajeados por la institución con sede en la madrileña Ronda de Valencia. En La voz sola. Esculturas, dibujos y obras para la radio, se reprodujeron todas las performances que Muñoz había ideado. Recuerda José Guirao que además John Berger leyó uno de sus textos. “Se trataba de recuperar la presencia, la ausencia y el sonido de Juan”.

La exposición La caballería roja proponía otra mirada a la Rusia soviética y las vanguardias entre 1917 y 1945. El director y Rosa Ferré, comisaria de la muestra, consiguieron enseñar la otra cara de las vanguardias; no como siempre se habían presentado, sino como víctimas de la revolución. “Queríamos hacer una reflexión de cómo la creación y el poder siempre tienen fricción. Y el caso de las vanguardias es extremo, porque sufrieron una gran represión por parte de Stalin”.

Otro de los eventos magnos del centro se puede visitar estos días en la sede madrileña. Se trata de HONNI soit QUI mal y pensé, dedicada a los últimos diez años de creación de Louise Bourgeois. Esta exposición, comisariada por Danielle Tilkin, es un homenaje a la labor final de la artista, fallecida en 2010 y que, según el director del centro, “es quien más ha ayudado a entender el arte contemporáneo”.

Además de las continuas exposiciones, La Casa Encendida es conocida por sus conferencias y encuentros con autores. Desde las premio nobel de la Paz, Shirin Ebadi y Jodi Eilliams a Juan Goytisolo, pasando por Vandana Shiva, John Berger, Isabel Coixet , Lydia Cacho o Abbas Kiarostami. Guirao destaca la conferencia de Goytisolo e Ignacio Ramonet titulada El mundo árabe después de las agitadas primaveras.

Los conciertos y ciclos musicales han sido, durante estos diez años, uno de los sellos de la casa. Patti Smith, Mouse of Mars, las Cobra Killers o Joan as Police Woman. En el siguiente vídeo se pueden ver a algunos de los artistas que participaron en el festival de Electrónica que se celebró en abril de 2005.


La Información

  • Hasta 40 videojuegos parasarán a formar parte de una galería interactiva del MOMA de Nueva York.
  • Títulos como Pac-Man, Myst, Portal o Donkey Kong contarán con su propia exposición en 2013.

Por si quedaba alguna duda sobre si los videojuegos son arte, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), se encargará de sacarnos de dudas con una nueva galería de videojuegos que se abrirá en marzo de 2013.

La intención del museo es ofrecer hasta 40 títulos cuidadosamente seleccionados, empezando con esta lista de 14: Pac-Man (1980), Tetris (1984), Another World (1991), Myst (1993), Sim City 2000 (1994), Vib-Ribbon (1999), The Sims (2000), Katamary Damacy (2004), EVE Online (2003), Dwarf Fortress (2006), Portal (2007), flOw (2006), Passage (2008) y Canabalt (2009).

La selección se ha hecho teniendo en cuenta varios aspectos. El criterio para elegir la lista completa enfatiza no solo la calidad visual y la experiencia estética de cada juego, sino muchos otros aspectos que van desde la ‘elegancia’ del código al diseño de la interacción de los jugadores con el juego.

El MOMA ha contado con el asesoramiento de expertos, historiadores y críticos que han ayudado al proceso de selección y adquisición de los títulos. Se determinó por ejemplo, que todos los juegos debian estar en su formato (cartuchos o discos) y sistema original (ya sea consola u ordenador) siempre que sea posible.

Para conservar los juegos se ha adquirido también el código fuente de cada juego en el lenguaje en el que fue escrito inicialmente, para que se pueda adaptar más fácilmente en el futuro en caso de que la tecnología original que lo hacía funcionar se quedara obsoleta e inutilizable. Además se recopila toda la documentación técnica posible de sus creadores y programadores para asegurar la supervivencia de estos títulos.

Durante la exhibición se podrá jugar a varios de estos juegos, pero la manera de presentar cada uo variará dependiendo de sus características. Si la duración del juego es suficientemente corta, se podrá exponer en su totalidad, en caso contrario se intentará ofrecer partes del juego para disfrute de los visitantes.

Esta adaptación también se evrá en juegos como EVE Online, que requieren cientos o miles de jugadores para que la experiencia sea completa. En estos casos se diseñarán ‘tours’ guiados con el objetivo de mostrar las posibilidades de estos juegos tan complejos.

A los 14 juegos citados anteriormente se unirán en un futuro próximo los siguientes títulos: Spacewar (1962), una selección de juegos de Magnavox Odyssey (1972), Pong (1972), Snake (1997), Space Invaders (1978), Asteroids (1979), Zork (1979), Tempest (1981), Donkey Kong (1981), Yars’ Revenge (1982), M.U.L.E. (1983), Core War (1984), Marble Madness (1984), Super Mario Bros (1985), The Legend of Zelda (1986), NetHack (1987), Street Fighter II (1991), Chrono Trigger (1995), Super Mario 64 (1996), Grim Fandango (1998), Animal Crossing (2001) y Minecraft (2011).

No hay dinero ni para piedras


El Pais

  • Los recortes impuestos por la crisis amenazan la conservación de monumentos
  • La noticia de que el Coliseo se ha inclinado 40 centímetros enciende las alarmas

La crisis del euro no es la guerra del Peloponeso, pero con sus civilizadas huestes (ya sean hombres de negro o visionarios de blanco) amenaza el mundo tal y como fue. Puede que Europa se salve, pero no será la misma. Ni sus ciudadanos, ni su patrimonio. Cuando no hay dinero para pensiones, resulta frívolo reivindicarlo para las piedras. Pero las piedras de Grecia también merecen un respeto: sobre ellas enraizó un sistema político de aspiración universal llamado democracia, sobre ellas se irguió cierta idea de Europa.

También ellas, las piedras, están amenazadas. Curiosamente las cunas de la historia y el arte occidentales son hoy países maltrechos y semihundidos por esa sucesión de crisis-recortes-crisis. Entre Grecia, Italia, España y Portugal suman 122 lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (el 13% del total). Gloriosos pasados de ¿torcidos futuros como el del Coliseo romano? El anfiteatro de Vespasiano pierde piedras y, en su vertiente sur, se ha inclinado 40 centímetros para espanto de los italianos y por causas como el exceso de tráfico. Tan exangües están los bolsillos públicos que será Diego Della Valle, empresario de zapatos, quien —a cambio de nada, que se sepa— ponga 25 millones para restaurar el gran anfiteatro inaugurado por el emperador Tito con 100 días de fiesta. También los achaques de la bella Venecia acuden al médico privado: Bvlgari forró el Puente de los Suspiros con sus anuncios para ayudar a su rehabilitación.

Italia es el país con más lugares protegidos por la Unesco (tiene 47) y un ejemplo feroz de que la historia no siempre camina hacia delante. Los 2.300 millones de euros del presupuesto de Cultura en 2001 han menguado hasta 1.400 millones (2012).

Porque se derrumban hitos como Pompeya y otros menos afamados. Gian Antonio Stella y Sergio Rizzo, periodistas del Corriere della Sera, proporcionan numerosos ejemplos del crepúsculo del arte en el país en su Vandali, el ataque a las bellezas de Italia. “Las únicas riquezas que tenemos —el paisaje, los museos, los pueblos medievales— están sufriendo una agresión, justo el sector que podría ser el tesoro del país en este momento de crisis”, se amarga Stella. “Cualquier Gobierno sano pensaría en invertir en ello. Pero no”.

Europa se rompe por las costuras clásicas de las que emergió. Alemania, tan entusiasta de griegos y latinos en el siglo XIX, mira ahora hacia Grecia como al pie gangrenado que conviene amputar. Los recortes que exige adelgazan monederos privados y públicos. Hasta junio pasado, el presupuesto del Ministerio de Cultura griego había sufrido una rebaja del 35% y, para 2013 y 2014, se prevén otras adicionales. Menos medios para proteger y custodiar.

Tal vez sea más fácil que se repita lo sucedido el pasado 5 de marzo en el museo de Olimpia, donde un robo a mano armada hizo patente lo obvio: recortar en personal y recursos pasa factura. Los ladrones —todo apunta a bandas especializadas que trabajan por encargo de coleccionistas privados— aprovecharon un lapso en el relevo de los vigilantes, en un edificio aislado y rodeado de una espesa arboleda, para sustraer piezas de bronce y cerámicas. En enero ya fueron robados un picasso y unmondrian de la Galería Nacional de Atenas, custodiada por un solo guarda.

“Los monumentos no tienen voz, solo nos tienen a nosotros”, alertan los arqueólogos griegos para prevenir contra el abandono de su gigantesco patrimonio: 17 lugares en la lista de la Unesco, 210 museos y colecciones de antigüedades, 250 recintos arqueológicos y más 19.000 monumentos históricos declarados.

¿Y qué pasa en España, gloria del pasado de tambaleante futuro? En el segundo país más protegido por la Unesco, con 44 lugares, ocurre algo paradójico: se conservará peor pero se destrozará menos. Víctor Fernández Salinas, profesor de Geografía Humana de la Universidad de Sevilla y secretario del comité español de ICOMOS, organismo internacional no gubernamental que asesora a la Unesco, hace hincapié en el efecto benéfico de la crisis. Se acabó la fiesta de la especulación, y con ella, las principales amenazas al patrimonio español. “Los mayores daños venían de proyectos urbanísticos como campos de golf o rascacielos debidos a la especulación”, esgrime.

Si solo se mira hacia los iconos históricos (Alhambra o catedrales) no parece que España se derrumbe (robos como el del Códice Calixtinoson imputables a la relajación de la Iglesia a la hora de custodiar su patrimonio). Más allá, el balance varía. “Se ha hecho más por preservar el patrimonio que tiene reconocimiento, pero la conservación del inmaterial, del industrial o del paisaje es un desastre. Incluso en momentos buenos hay muchos casos mal atendidos como puede ser el patrimonio prerrománico de Asturias”, plantea Fernández.

Los torniquetes aprietan hasta la asfixia en el Sur, pero hay otros modelos. Francia, que tampoco está para echar cohetes, ha dado un limitado tijeretazo en las partidas para conservación de patrimonio. En 2012 se contemplan 380,7 millones de euros, un 0,2% más que en el ejercicio anterior. De nuevo, la excepción francesa. Al margen de la inclinación del Big Ben de 43 centímetros, el English Heritage, el ente gubernamental encargado del cuidado del patrimonio en Reino Unido, señala 3.168 monumentos en peligro. Algunos requieren “inversiones significativas”.

En esta Europa de varias velocidades, Alemania va por libre también en cultura. La crisis no ha hecho mella en los presupuestos culturales que, según la Oficina Federal de Estadística Destatis, no han dejado de aumentar desde 2008. Hay más 6.000 museos subvencionados, 150 teatros y 130 orquestas, además de 84 óperas (en 81 localidades). El democristiano Bernd Naumann (CDU), comisionado de Cultura y Medios en el segundo Ejecutivo de Merkel, dijo en mayo lo impensable en otros lares: “En estos tiempos de desorientación sería un atrevimiento recortar los presupuestos culturales”. En Alemania “hay más gente en los museos que en los campos de fútbol”.

De más a menos

  • Para lCa protección del patrimonio histórico, el Gobierno español destinó 13,9 millones de euros en 2009. Desde entonces todo ha ido hacia abajo.
  • En 2010 se destinaron 11,5 millones. Al año siguiente, 10,3 millones. En 2012 ya solo se han presupuesto 7,5 millones.
  • Los 44 lugares incluidos en la lista de la Unesco convierten a España en el segundo país con más patrimonio protegido del mundo, solo por detrás de Italia (47).
  • Alemania tiene el mérito de ser locomotora económica en estos tiempos difíciles y el demérito de haber visto como la Unescoexcluía de su lista mundial los valles del Elba en el año 2009. El país tiene ahora 37 sitios protegidos por la Unesco.

Con información: de Tommaso Koch, Antonio Fraguas, Juan Gómez y María Antonia Sánchez-Vallejo.


El Mundo

  • Hallan en una cueva de Brasil una figura de 30 centímetros de longitud
  • Según las pruebas de radiocarbono, se realizó hace entre 9.000 y 12.000 años
  • Creen que es la manifestación artística más antigua de América

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La manifestación artística más antigua de la que se tiene constancia en América ha sido encontrada en Brasil. Se trata de un petroglifo que representa una figura antropomórfica, según aseguran los investigadores de este estudio, liderados por Walter Neves, de la Universidad de Sao Paulo.

Las pruebas de radiocarbono a las que ha sido sometida revelan queesta figura fue realizada hace entre 9.000 y 12.000 años, lo que la convierte en la más antigua hallado en las dos Américas. Los detalles de la investigación se publican en PLos ONE.

La figura grabada en la roca fue encontrada durante las excavaciones que se llevaron a cabo en la cueva de Lapa do Santo entre 2002 y 2009. La cueva de Lapa do Santo es un refugio de piedra caliza en el sector norte de Lagoa Santa Karst, a unos 60 kilómetros de Belo Horizonte (centro-este de Brasil). Este yacimiento arqueológico es uno de los más grandes de la región de Lagoa Santa.

En julio de 2009, durante los últimos días de excavación, los arqueólogos se toparon con esta figura grabada en la roca, que estaba a unos cuatro metros de la superficie.

Figura antropomórfica

Mide 30 centímetros de longitud y 20 centímetros de ancho. Según la describen sus autores, se trata de una figura antropomórfica con tres dedos en los brazos, una cabeza en forma de C y un gran falo.

El estilo artístico de esta figura es similar al de, al menos, otros dos refugios de la misma región, Lapa do Ballet y Lapa das Caieiras. Además, destacan los autores, se han hallado representaciones artísticas parecidas en otras zonas de Brasil.

Los petroglifos son grabados sobre rocas propios de los pueblos prehistóricos. En los grabados hallados por todo el mundo se han encontrado representaciones de todo tipo de temas, en general, de motivos simbólicos. Se cree que desempeñaban una función decorativa, ritual o indicativa.

Los primeros pobladores de América

Los investigadores que firman este descubrimiento en Brasil señalan que, hasta ahora, se sabía muy poco sobre el mundo simbólico de los primeros pobladores de América. Y es que las manifestaciones artísticas, ya sea en rocas, en ornamentos o en objetos artísticos realizados durante la transición del Pleistoceno al Holoceno (hace unos 11.500 años), son extremadamente raras en América.

La mayor parte de las investigaciones realizadas sobre las primeras poblaciones de este continente se han centrado en averiguar cuándo se produjeron los primeros asentamientos en estas tierras, de dónde procedían los primeros habitantes, cuántas migraciones o colonizaciones hubo, cómo lograron subsistir y la cultura que desarrollaron durante los primeros milenios de colonización.

Durante las últimas décadas, la información sobre la biología de los primeros americanos nativos ha aumentado enormemente. Por ejemplo, afirma el estudio, los primeros americanos tenían un aspecto muy distinto a los nativos americanos que viven en la actualidad. Por lo que respecta a su forma de vida, sabemos que variaba mucho según la región.

Los hallazgos arqueológicos han revelado, además, que el Nuevo Mundo estaba habitado antes de la cultura Clovis, que durante una época fue considerada la cultura indígena más antigua de América (los científicos creen que se desarrolló hace 12.000 o 13.000 años).

La figura antropomórfica hallada en Brasil demuestra, según los autores, que las manifestaciones culturales durante la transición entre el Pleistoceno y el Holoceno en el territorio que hoy es América del Sur no se limitaban a las herramientas de piedra y a la subsistencia, sino quetambién tenían una dimensión simbólica.

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