1827 – Batalla de Carmen de Patagones


La batalla de Carmen de Patagones fue un enfrentamiento ocurrido el 7 de marzo de 1827 entre milicias de las Provincias Unidas del Río de la Plata y tropas de la marina del Imperio del Brasil, durante el transcurso de la Guerra del Brasil. Tuvo lugar en las cercanías del poblado de Carmen de Patagones, al sur de la provincia de Buenos Aires, en la actual Argentina.

 

Antecedentes

Para contrarrestar la abrumadora superioridad naval brasileña, las Provincias Unidas del Río de la Plata acudieron al recurso de entregar patentes de corso, con el fin de hostilizar el comercio y transporte imperiales por vía marítima. De esta forma, el fuerte de Carmen de Patagones se convirtió en un refugio seguro para los corsarios, donde podían desembarcar sus botines de guerra, reparar las naves, descansar y abastecerse de víveres.

Por este motivo el almirante brasileño Pinto Guedes esbozó un plan atacar el fuerte y tomar la ciudad, con el fin de escarmenta a los corsarios y cesar sus ataques. Además esto permitiría la posibilidad de abrir un segundo frente para atacar a Buenos Aires desde el sur, dividiendo de esta forma a los ejércitos republicanos.

El fuerte de Carmen de Patagones era el más austral del territorio argentino y su posesión implicaba una importante ventaja estratégica para las fuerzas imperiales invasoras.

Las fuerzas en combate

Fuerzas imperiales (brasileñas)

Con el fin de cumplir el objetivo de la toma del poblado, la Marina Imperial envió una división al mando del capitán de fragata inglés James Shepherd. Esta fuerza estaba compuesta por los siguientes buques:

  • La corbeta Duqueza de Goyas, al mando de Sheperd.
  • La corbeta Itaparica, al mando de Guillermo Eyre.
  • El bergantín Escudeiro comandado por Luis Pouthier.
  • La goleta Constanza, al mando de Joaquim Marques Lisboa.

La fuerza estaba compuesta por un poco más de 600 hombres, de los cuales 250 no eran brasileños.

Fuerzas argentinas

Al encontrarse Carmen de Patagones demasiado lejos del teatro principal de operaciones, no se disponía de tropas en buen número para defender la plaza. El comandante del fuerte Martín Lacarra contaba con un centenar de infantes, y consiguió reclutar unos 80 hombres a caballo, en su mayoría gauchos, más los corsarios y un piquete de artillería de uno de los buques en reparación, el Chacabuco. A esto se sumó luego un grupo de negros voluntarios y un escuadrón de vecinos. Además se proveyó a los pobladores de Patagones, la mayoría mujeres, con palos, gorros y vestimentas de milicianos, procurando simular una columna en retaguardia.

Esa “retaguardia” ocupó puestos visibles en el fuerte, aparentando que las fuerzas argentinas resistirían en ese lugar, sin salir a dar batalla. Esto coadyuvó de modo fundamental al efecto sorpresa utilizado por las tropas argentinas en la batalla, ya que los espías enviados por los imperiales informaron de esta situación a sus jefes, que fueron sorperendidos al querer superar el pequeño cerro de la Caballada, bautizado así por la carga de a caballo con que los argentinos derrotaron al invasor.

En cuanto a la flota, estaba compuesta por:

  • La sumaca Bella Flor, al mando de Santiago Jorge Bynnon
  • El bergantín Oriental Argentino, al mando del corsario francés Pedro Dautant.
  • Los balleneros corsarios Hijo de Mayo e Hijo de Julio, comandados por el inglés James Harris y el francés Francisco Fourmantin, respectivamente.
  • Las goletas Emperatriz y Chiquita; éstas habían sido recientemente capturadas a los brasileros.

En total, el número de hombres embarcados era de 330, aproximadamente.

Transcurso de la batalla

Primeras acciones

En la mañana del 28 de febrero de 1827, el bergantín Escudeiro ingresó al río Negro enarbolando otra bandera para engañar a los defensores. A la entrada del estuario se ubicaba una batería de 4 cañones al mando del coronel Felipe Pereyra, comenzando el intercambio de disparos. Luego de superar las defensas en la escaramuza, el Escudeiro franqueó la entrada, seguido por la corbeta Itaparica.

El 3 de marzo se perdió la Duqueza de Goyas, que había quedado varada días antes debido a la naturaleza del río y el gran calado de la nave. Esto produjo 38 bajas entre los invasores.

El 6 de marzo de 1827 los brasileños desembarcaron en la margen sur una partida de hombres y reclamaron carne fresca a un grupo explorador criollo, pero el juez de paz Fernando Alfaro dio órdenes de negarles apoyo.

Desembarco brasileño

Debido a las dificultades para navegar el río, el comandante brasileño decidió atacar Patagones por tierra. A la madrugada se produjo el desembarco general de las fuerzas brasileñas, alrededor de 350 hombres, con el objeto de marchar sobre la población para tomarla en forma definitiva.

La columna brasileña inició la marcha en la calurosa noche del día 7, debiéndolo hacer por terrenos arenosos y cubiertos de espesos matorrales espinosos, que obligaban a transportar a los oficiales sobre los hombres de sus soldados. Además tuvieron la dificultad adicional de no contar con un guía competente, lo que llevó a que la columna, compuesta por más de 400 efectivos, se extraviara durante la marcha, alejándose del río y las fuentes de agua. Este hecho, sumado al calor asfixiante y el terreno desértico, comenzó a minar las fuerzas y resistencia de los soldados imperiales.

Las fuerzas invasoras llegaron a las 6:30 al cerro de la Caballada, completamente extenuados y sin haber podido beber agua por 24 horas, con el agravante de que el único alimento que pudieron consumir fue carne salada.

Combate en cerro de la Caballada

Los defensores, que desconocían la ubicación e intenciones de la columna imperial, descubrieron las huellas de la avanzada brasileña y aprestaron los preparativos para la defensa. En el cerro de la Caballada las milicias republicanas conducidas por el subteniente Sebastián Olivera y los gauchos del baqueano José Luis Molina los alcanzaron y presentaron batalla inmediatamente. Con los primeros disparos cayó muerto el comandante brasilero Shepherd, quien fue suplantado por Guillermo Eyre. Pronto se vieron rodeados por guerrillas que procedieron a cercar a los imperiales incendiando la vegetación, hecho que obligó a Eyre a ordenar la retirada hacia los navíos, sin advertir que los mismos ya se encontraban copados por los argentinos.

Toma de la flota y fin de la batalla

En efecto, la flotilla de naves corsarias al mando de Santiago Jorge Bynon abrió fuego sobre el Escudeiro, que resistió hasta el momento en que su esforzado capitán cayó mortalmente herido. Tomado ese buque, los argentinos atacaron la goleta Constanza, que se había separado del Escudeiro para unirse a la corbeta Itaparica, nave a la cual no se tardaría en reducir.

Esta última nave fue hundida frente a la población de Carmen de Patagones. Restos de su casco aún permanecen enterrados en el lecho del río Negro en ese lugar, y su enorme bandera fue expuesta durante más de un siglo y medio, siendo en los últimos años en un lateral del atrio de la iglesia de la ciudad. En la década de 1990 el gobierno argentino decidió devolver al del Brasil ese pabellón perteneciente a la Itaparica, en señal de buena voluntad, pero el pueblo “maragato” (gentilicio de los habitantes de Carmen de Patagones) se opuso enérgicamente, y aún se exhiben ésta y otra bandera capturada en esa misma batalla, en la iglesia colonial del pueblo, frente a la plaza 7 de marzo.

Ante la confirmación de la rendición de su escuadra, Eyre finalmente se rindió a Alfaro, quien fue elegido junto con otros hombres para llevar la noticia de la victoria a Buenos Aires.

Consecuencias

Como resultado de los combates, quedaron en poder de los argentinos 3 buques, 28 cañones y numerosas armas. La tropa de desembarco perdió 40 de los suyos y se rindieron en las naves 10 oficiales y 306 hombres de tropa. En total, las fuerzas brasileras sufrieron 100 bajas y se tomaron 579 prisioneros, entre los cuales 200 británicos, que pasaron a engrosar las filas patriotas.

Los buques capturados fueron renombrados y pasaron a integrar la escuadra del almirante Brown. El Itaparica se denominó Ituzaingó, el Escudiero se convirtió en el Patagones y la Constanza pasó a llamarse Juncal.

En la iglesia Nuestra Señora del Carmen se conservan dos de las 7 banderas imperiales brasileñas que se conquistaron el 7 de marzo de 1827.

Batalla de Carmen de Patagones
Guerra del Brasil
Fecha 7 de marzo de 1827
Lugar Carmen de Patagones  Argentina
Resultado Victoria argentina
Beligerantes
 Provincias Unidas del Río de la Plata.  Imperio del Brasil
Comandantes
Martín Lacarra
Santiago Jorge Bynnon
Sebastián Olivera
James Shepherd
Guillermo Eyre
Fuerzas en combate
1 bergantín
1 sumaca
2 goletas
2 balleneros corsarios
Alrededor de 500 hombres y milicianos
2 corbetas
1 bergantín
1 goleta
650-700 hombres
Bajas
4 muertos
13 heridos
4 cañones destruidos
100 muertos y heridos
1 buque hundido
3 buques y 28 cañones capturados
580 prisioneros

1827 – Batalla de Juncal


La batalla de Juncal fue librada por las escuadras de las Provincias Unidas del Río de la Plata, al mando del almirante Guillermo Brown, y del Imperio de Brasil, bajo el comando del capitán de fragata Sena Pereira, los días 8 y 9 de febrero de 1827, en el curso superior del Río de la Plata, que entonces se lo consideraba como parte del río Uruguay.

En las dos jornadas se enfrentaron fuerzas parejas; pero, a resultas de una superior inteligencia militar, conducción, oficialidad y entrenamiento de los artilleros, doce buques fueron apresados, tres incendiados y sólo dos pudieron escapar, mientras que la flota argentina no sufrió la pérdida de ningún navío.

La Tercera División brasileña destinada a obtener el control del río Uruguay, de manera de aislar al ejército argentino que operaba en la Banda Oriental y se proyectaba en territorio del Brasil y promover la separación de las provincias del litoral argentino, fue completamente destruida por la escuadra argentina en la que resultó la mayor victoria naval del bando republicano en la guerra del Brasil.

 

El conflicto

Continuando su tradicional política de expansión hacia la cuenca del Plata, los lusobrasileños invadieron entre 1816 y 1820 la Provincia Oriental, con la excusa de combatir a las fuerzas de José Gervasio Artigas, y la incorporaron al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve con el nombre de Provincia Cisplatina. Tras la Independencia de Brasil en 1822, el emperador Pedro I mantuvo la ocupación.

Si bien el gobierno de Buenos Aires sostuvo una actitud expectante ante una invasión que eliminaba un adversario aún a costa de la pérdida de una provincia, la opinión pública en todo el país exigía la ruptura con Brasil.

El 19 de abril de 1825 con el apoyo de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, una pequeña expedición — los llamados Treinta y Tres Orientales — partió de San Isidro al mando de Juan Antonio Lavalleja y de Manuel Oribe y desembarcó en las costas orientales del río Uruguay.

Pronto consiguieron sumar a su movimiento a la población de la campaña uruguaya, pusieron sitio a Montevideo y, reunidos en el Congreso de la Florida, solicitaron reincorporarse a las Provincias Unidas del Río de la Plata. El pedido fue aceptado por el Congreso Argentino. Ante esto, Brasil declaró la guerra, paso que dieron a su vez las Provincias Unidas el 1 de enero de 1826.

La República puso al mando del ejército a Carlos María de Alvear, mientras que encargó al almirante Guillermo Brown la conformación de una flota. Brasil contaba con el doble de efectivos, buena parte de los cuales eran mercenarios alemanes, mientras que su flota con 80 unidades — algunas de gran porte — era varias veces superior en número y potencia de fuego a la flotilla republicana.

La escuadra brasileña estableció rápidamente un bloqueo, al que la República respondió con acciones de corso y salidas audaces de su exigua escuadra.

Acciones previas

La Tercera División Imperial

A comienzos del segundo año de la guerra, aprovechando su amplia superioridad numérica, las fuerzas navales del Imperio destacadas en el Río de la Plata, al mando del almirante Rodrigo Pinto Guedes, se separaron en tres divisiones:

  • la Primera División, “Oriental“, para asegurar la costa oriental (Uruguay) desde la desembocadura del río Uruguay hasta el océano Atlántico. El grueso de la fuerza se destinaría a la División “Mariath”, al mando de Frederico Mariath, que daría apoyo a la Tercera División.
  • la Segunda División, “Bloqueo“, para impedir el tráfico marítimo y fluvial hacia y desde el puerto principal de Buenos Aires y los secundarios de la costa bonaerense (Las Conchas, Ensenada de Barragán y El Salado), al mando del capitán John Charles Pritz.
  • la Tercera División Naval Imperial, que al mando del capitán de fragata Jacinto Roque de Sena Pereira debía internarse en el río Uruguay, para dividir el frente argentino explotando las diferencias políticas de la Provincia de Entre Ríos con Buenos Aires, exacerbadas con motivo de la aprobación de la Constitución Unitaria de 1826, controlar el río Uruguay en toda su extensión, cortar consiguientemente la línea de suministro a la fuerza expedicionaria argentina que combatía ya en territorio brasileño, y para facilitar un eventual ataque de flanco que ocupara Entre Ríos.

Primer avance argentino

Ante la amenaza, y enfrentando tres fuerzas — cada una de ellas similar o superior a la propia — Brown respondió con rapidez, organizando una escuadra con el objetivo de avanzar sobre la boca del Uruguay, buscar y aniquilar la Tercera División.

Simultáneamente, para dificultar el envío de refuerzos de la División Oriental brasileña a Sena Pereira y asegurar así sus espaldas, dispuso fortificar la isla Martín García (fue llamada “La Fortaleza de la Constitución”), mientras que para la defensa de la costa bonaerense dejó atrás a su buque insignia, el Bergantín Independencia, al Bergantín República, la Barca Congreso y cuatro cañoneras, al mando del capitán de Marina Leonardo Rosales.

Típica en Brown, la medida era audaz, dado que en teoría la escuadra enviada era, en el mejor de los casos, de similar potencia a la brasileña; mientras que, tanto la fuerza de Martín García como la de defensa de Buenos Aires, eran claramente insuficientes para sus propósitos.

El 26 de diciembre de 1826 zarpó la escuadra argentina, arribando al río Uruguay el 28 de diciembre. Encontrando una escuadrilla de la Tercera División inició la persecución, dándole alcance el día 29 en el Yaguarí. Brown envió al comandante brasileño como emisario a John Halstead Coe, capitán de la Sarandí, intimándolo a la rendición, pero Sena Pereira tomó prisionero al parlamentario; con ello dio inicio al combate, que se extendió al día 30 de diciembre. Dada la falta de viento y la estrechez del canal que impedía maniobrar adecuadamente, la acción no pasó de una escaramuza.

Impedido de acceder al estrecho canal, Brown se retiró al sur hacia Punta Gorda para esperar a los brasileños. Previamente desembarcó un destacamento en la isla Vizcaíno para eliminar el ganado y envió instrucciones a la milicia de Santo Domingo de Soriano para que obstaculizara el abastecimiento de los brasileros. Estos últimos se retiraron hacia el norte, hasta Concepción del Uruguay (en la época todavía se la solía llamar Arroyo de la China), donde consiguieron alimentos.

Considerando la amenaza de la División Mariath sobre su retaguardia, Brown decidió regresar a Buenos Aires en búsqueda de refuerzos para Martín García. También encargó a Rosales regresar la Goleta Sarandí al Uruguay por el Paraná de las Palmas mientras ultimaba los preparativos, finalizados los cuales se reintegró a la flota, embarcado en una pequeña ballenera.

Preparativos

El 6 de enero se iniciaron los trabajos de fortificación. La División Mariath inició un avance sobre la isla con la corbeta Maceió, 4 bergantines y 5 goletas. El día 18, por dos veces, Brown ordenó salirles al encuentro; tras el cañoneo, la flota brasilera se retiró.

Brown deseaba por un lado atraer a la Tercera División al combate, pero también evitar que se uniera a la División Mariath, o que ésta atacara su retaguardia. Para lograrlo contaba con excelentes informes diarios de inteligencia, por lo que podía seguir los movimientos de la escuadra imperial e incluso influir en ellos. En efecto, el emisario enviado por Rodrigo Pinto Guedes con instrucciones para Sena Pereira había sido cooptado por patriotas en Montevideo, con lo que pasaba primero a dar novedades a Brown. Así, tuvo noticias de que Pinto Guedes comunicaba a Sena Pereira las órdenes dadas a Mariath de avanzar por el sur. Brown agregó a esas instrucciones la indicación de que la Tercera División debía bajar para el 7 de febrero y encontrarse con Mariath. Brown consideraba para esa fecha tener finalizadas las obras de fortificación y las baterías en Martín García, con lo que confiaba en mantener separado a Mariath, y por otro lado, forzar a la Tercera División a la batalla.

Los trabajos en el nuevo fuerte se aceleraron. Brown mismo trabajó de maestro albañil en la Santa Bárbara subterránea. El día 5 de febrero, las instalaciones estuvieron listas y Brown en un acto solemne le dio el nombre previsto, “Constitución”. En su discurso a la guarnición, le hizo saber que muy probablemente en dos días la Escuadra Argentina se batiría con la de Sena Pereira.

A comienzos de febrero se tuvo noticias de que la Tercera División se aprovisionaba en Arroyo de la China. El 3 de febrero había ya dejado Paysandú y el 6 de febrero se acercaban a Higuerita (actual Nueva Palmira), adonde arribó el 7. El mismo día 7, Brown trazó su plan de batalla, indicando a cada buque cual sería su objetivo. A las diez de la noche, la vanguardia argentina alcanzó la boca del río Paraná Guazú y se detuvo a esperar al resto de la flota.

La batalla

Las fuerzas contendientes

La escuadra argentina contaba con quince buques, entre ellos tres buques mayores: la Goleta Sarandí, nave insignia, al mando directo de Brown, la Goleta Maldonado al mando del joven Francisco Drummond -prometido de la hija de su comandante- y el Bergantín Balcarce, con catorce cañones de a seis y ocho, al mando del capitán Francisco José Seguí. Completaban la escuadra las goletas Pepa (al mando de Calixto Silva), Guanaco (Guillermo Enrique Granville), Unión (Malcolm Shannon), la sumaca Uruguay (Guillermo Mason) y ocho cañoneras. En total, 69 cañones y una dotación de unos 750 hombres.

La escuadra brasileña contaba con 17 naves (1 bergantín, 11 goletas y 5 cañoneras): la Goleta Oriental, nave insignia, al mando del Capitán Jacinto Roque de Sena Pereira, el Bergantín Dona Januária al mando de Pedro Antonio Carvalho, la Goleta Bertioga, comandada por el Teniente George Broom, la Liberdade do Sul al mando del teniente Augusto Venceslau da Silva Lisboa, la 12 de Outubro, la Goleta Fortuna (buque hospital), la Goleta Vitoria de Colonia, la Goleta Itapoã bajo el comando del teniente Germano Máximo de Souza Aranha, la Goleta 7 de Março, la Goleta Brocoió al mando del tte. Francisco de Paula Osório, la Goleta 9 de Janeiro, la Goleta 7 de Setembro, dos cañoneras tipo goleta (“gun schooner“), la Atrevida y la Paraty y las cañoneras Cananéia, Paranaguá e Iguapé. En total, unos 65 cañones aproximadamente y una dotación de unos 750 hombres. Por primera y única vez en la guerra, existía una relativa paridad en las fuerzas contendientes; o, al menos, la ventaja brasilera no era tan grande.

Disposición de batalla

La escuadra argentina fondeó al anochecer del día 7 entre la isla Juncal y el banco oeste del río. Al amanecer del 8 de febrero de 1827 divisó las velas brasileñas dirigiéndose río abajo, aprovechando el viento suave del norte, por lo que Brown ordenó levar anclas y colocó sus barcos en línea de batalla oblicuamente al sudeste desde la isla Juncal. La goleta Sarandí formaba en centro, en vanguardia la Maldonado y en retaguardia el Bergantín Balcarce.

La flota brasileña continúo su avance hasta que, habiendo cesado el viento, fondeó a las 11:30, a 1.000 yardas de la línea argentina, con su nave insignia Oriental en el centro.

Comienzo de la acción

El clima era tormentoso, húmedo y caluroso, con vientos leves y en extremo variables en su dirección, lo que era habitual para la época del año en el litoral.

Apenas fondeó sus naves, Sena Pereira hizo soltar un brulote hacia la flota enemiga, pero éste fue hundido en pocos minutos por la artillería argentina.

Al mediodía Brown ordenó adelantar a remo a seis de sus cañoneras, las que abrieron fuego a larga distancia con sus cañones de 18 libras. Los cañones largos argentinos tenían en general mayor alcance y la precisión de sus artilleros era superior. No obstante, el intercambio duró sólo un par de horas, dado que una repentina sudestada separó a los adversarios forzándolos a suspender el combate.

Los brasileños quedaron en posición dominante — a barlovento — por lo que Sena Pereira intentó ordenar a sus barcos en línea de ataque. Pero las maniobras de sus navíos fueron desastrosas: la goleta Liberdade do Sul encalló, mientras que el bergantín Dona Januária se salió de formación, desvió su rumbo y quedó al alcance del fuego simultáneo del General Balcarce, la Sarandí y tres cañoneras.

A las 15:00 el viento cesó nuevamente, por lo que la acción se redujo al cañoneo de larga distancia. La visibilidad estaba reducida por el humo de los cañones, cuyo sonido era audible en lugares tan alejados como Buenos Aires y Colonia del Sacramento.

Finalmente se desató la tormenta. Los barcos se esforzaron infructuosamente en mantener sus posiciones. El General Balcarce se asentó sobre sus cuadernas terminales, pero logró mantenerse a flote.

La tormenta amainó y fue reemplazada por una brisa del nordeste, lo que intentó aprovechar Sena Pereira para retirarse hacia el norte y tomar mejores posiciones.

Nuevamente la maniobra fue malograda. El 12 de Outubro sólo pudo ser salvado con el auxilio de las restantes naves, mientras que la goleta hospital Fortuna no pudo fondear, derivando hacia las líneas argentinas, donde fue capturada. El teniente John Halstead Coe, prisionero a bordo desde su parlamento de diciembre de 1826, fue liberado. Sólo a medianoche el escuadrón imperial consiguió reunir a sus navíos y fondear en desordenada formación río abajo, cerca de la isla Sola.

Segundo día

Exhaustos, los brasileños no fueron capaces de planificación alguna. Apenas amaneció, el capitán Sena Pereira se embarcó en el Oriental para definir con sus capitanes el plan de batalla: básicamente, si combatir navegando o fondeados. No hubo decisión, y Sena Pereira resolvió decidir su táctica sobre la marcha.22

Por su parte, Brown estaba listo. A las 8:00, con brisa del sudeste, ordenó izar en el mástil de la Sarandí un paño de bandera rosa, señal para que la flota ocupara la posición de barlovento, virasen y avanzasen en línea contra los brasileños.

Sena Pereira ordenó formar en línea y fondear. Pero, nuevamente, la respuesta fue de confusión y desorden; algunas de las cañoneras salieron de formación, derivando a sotavento. Gritando con un megáfono trató inútilmente de poner orden. Pero, ante la rápida y ordenada aproximación argentina, cambió su decisión, ordenando ahora recibir al enemigo con las velas izadas.

La Dona Januária, la Bertioga y la Oriental avanzaron con rapidez, pero terminaron con ello de romper la formación, dado que el resto de los barcos quedaron atrás y dispersos, muchos fuera de línea. Los tres barcos líderes quedaron así prontamente bajo el fuego del General Balcarce y la vanguardia argentina que llegaba cañoneando.

Seguí, al mando del General Balcarce, se lanzó sobre la Januária y con una descarga de banda pronto consiguió destrozar su bauprés. Con la siguiente derribó el trinquete, y causó tales averías que la embarcación estuvo a punto de zozobrar. Sena Pereira ordenó a la pequeña goleta Vitoria de Colonia remolcar el bergantín, pero la goleta Uruguay tomó posición impidiéndolo.

El ataque fue tan rápido y devastador que su capitán, el teniente Pedro Antonio Carvalho, ordenó que sus cañones se concentraran en la artillería argentina y que un equipo procurara hundir el barco mientras él, con parte de la tripulación, abandonaba el navío dirigiéndose en los botes a la costa este.

Por su parte Drummond, comandante de la Maldonado, atacó a la Bertioga, al mando de un antiguo camarada de armas, el teniente George Broom. El disparo certero del cañón pesado de una cañonera argentina derribó el mástil principal del Bertioga; el cual, incapacitado para maniobrar, fue obligado a rendirse tras media hora de combate.

Mientras tanto, el General Balcarce de Seguí lideró un ataque combinado sobre la goleta Oriental. El fuego cruzado inutilizó los cañones, dejó la mitad de las carronadas destruidas y provocó 37 bajas, incluyendo entre los heridos al comandante Sena Pereira.

Pese a las pérdidas los brasileños no arriaron la bandera, dado que había sido clavada al mástil y, como refirió un cronista “no había a bordo hombre sano que subiera a desclavarla. Estaban contusos, heridos y muertos sus tripulantes, siendo de los primeros el jefe y muertos cuatro timoneles”. Finalmente la nave insignia fue abordada y el capitán Francisco Seguí aceptó del comandante brasileño su espada en señal de rendición.

Decidida la jornada a favor de los republicanos, las goletas y cañoneras imperiales sobrevivientes cesaron el fuego y huyeron.

Brown traspasó el comando al General Balcarce y ordenó a la Sarandí y a las cañoneras continuar la persecución. Abordando la rendida nave capitana, al recibir la espada del comandante brasileño insistió en obsequiarla a Francisco José Seguí con las palabras “Usted es el héroe”.

Brown se retiró con cuatro de las presas hacia Martín García para repararlas, escribir su parte y prepararse para un eventual intento de la División Auxiliar de Mariath, estacionada al sur de la isla, de forzar el paso al norte.

Martín García

Efectivamente, las órdenes del capitán Mariath, al frente de un escuadrón de diez barcos, consistían en superar Martín García, tomar la retaguardia de la escuadra argentina y reforzar a la Tercera División de ser preciso.
No obstante, aún mientras ya se oía de tronar de los cañones en la lejanía, la aproximación era en demasía lenta y cautelosa. Mariath envió en vanguardia una goleta para verificar las aguas del Canal del Infierno, del lado este de la isla.

Dado que sus cañones pesados, 9 piezas fijas de 24, estaban situados del lado oeste frente al Gran Canal, la guarnición argentina desplazó al este las baterías móviles consistentes de 2 cañones de a 12 y un lanzador de Cohetes a la Congreve para cubrir un posible desembarco.

No obstante, no tuvieron necesidad de combatir: la goleta brasileña encalló y fue imposible reflotarla, por lo que Mariath descartó definitivamente el canal interno como vía de avance. En vez de revertir sobre el canal oeste, o intentar forzar nuevamente el paso por el Canal del Infierno, que su piloto juzgaba posible, el comandante brasileño inició un duelo de artillería con las baterías de Martín García, hasta que la tormenta le obligó a suspender la intrascendente acción.

Mariath consideraba que las aguas poco profundas, el tiempo inestable y las baterías de Martín García hacían muy riesgoso el pasaje por la isla. Así, al día siguiente, en la jornada del día 9, mientras la Tercera División era aniquilada, la División Auxiliar permanecía a la distancia como mera espectadora. El 10 de febrero decidió finalmente retirarse en dirección a Colonia del Sacramento, adonde arribaría recién una semana después.

La primera noticia de la derrota la llevaron, en la madrugada del 12 de febrero, ocho sobrevivientes del Oriental. Al mediodía llegó para confirmarla el bote del teniente Carvalho. El 14 arribó el Dona Paula, escoltando a la goleta Vitoria de Colonia y a una cañonera, los únicos barcos brasileños sobrevivientes.

La persecución

El día siguiente de la jornada fue capturada la goleta Brocoio, mientras que, poco después, dos cañoneras — la Paraty y la Iguapé — encallaron en su huida por la boca del Paraná y fueron también capturadas.

De la Tercera División sólo quedaban en operación, huyendo al norte aguas arriba del Uruguay, las goletas Liberdade do Sul, Itapoã, 7 de Março, 9 de Janeiro y 7 de Setembro, las cañoneras Cananéia y Paranaguá, un lanchón de 12 remos y dos lanchas más pequeñas. Había tomado el mando el teniente Germano de Souza Aranha, comandante de la goleta Itapoã. En la retirada, la Liberdade do Sul, la Itapoã y la 7 de Março, dañadas por el combate, fueron encalladas en un paraje llamado San Salvador e incendiadas. Los buques sobrevivientes siguieron hacia el norte, conduciendo hacinados en las pequeñas embarcaciones a 351 sobrevivientes, entre oficiales y tripulantes, con la intención de rendirse a las autoridades de la Provincia de Entre Ríos.

Finalizada rápidamente la reorganización de sus fuerzas y desaparecida la amenaza de la División Mariath, ya el 14 de febrero Brown volvió al río Uruguay en la Maldonado y, con otros seis buques, salió en persecución de los sobrevivientes de Juncal. Al arribar el 15 a Fray Bentos, Brown recibió la novedad de que Souza Aranha, tras arrojar sus cañones por la borda, había rendido sus barcos al gobernador de Entre Ríos. El almirante fondeó frente a Gualeguaychú y solicitó la entrega de las naves y los prisioneros. Las autoridades entrerrianas resistieron la entrega, considerando que debía primar la capitulación efectuada ante la provincia. Brown rechazó de plano esa exigencia y montó una operación combinada por tierra y agua que le permitió capturar las embarcaciones refugiadas.32

Navíos de la Tercera División
Goleta Oriental Capturada 29 de Diciembre
Goleta Bertioga Capturada 9 de Febrero
Bergantín Dona Januária Capturado 8 de Febrero
Goleta Brocoió Capturada (Paraná) 30 de Julio
Cañonera Paraty Capturada (Paraná) Cañonera N° 13
Cañonera Iguapé Capturada (Paraná) Cañonera N° 4
Goleta 12 de Outubro Capturada (Entre Ríos) Goleta 18 de Enero
Goleta 9 de Janeiro Capturada (Entre Ríos) 11 de Junio
Goleta 7 de Setembro Capturada (Entre Ríos) 25 de Febrero
Cañonera Cananéia Capturada (Entre Ríos) Cañonera N° 7
Cañonera Paranaguá Capturada (Entre Ríos) Cañonera N° 6
Goleta Libertade do Sul Incendiada
Goleta Itapoã Incendiada
Goleta 7 de Março Incendiada
Goleta Fortuna Capturada Liberada
Goleta Vitoria de Colonia Sobreviviente
Cañonera Atrevida Sobreviviente

Consecuencias

Con doce buques apresados, tres incendiados y sólo dos que pudieron escapar, la batalla implicó una considerable pérdida para los brasileños y representó el mayor triunfo de la escuadra argentina.

En el escenario general de la guerra, frustró el intento de cortar las líneas de la fuerza expedicionaria y de liberar el río Uruguay para una ofensiva sobre el litoral argentino, que posiblemente hubiera puesto fin a la Confederación misma o, al menos, hubiera producido la escisión de sus provincias litorales.

En Buenos Aires, Brown fue recibido con fogatas y orquestas. Se había convertido en el hombre más popular de la República.

Sena Pereira quedó prisionero de Brown. Este reconoció su valentía y lo recomendó a su gobierno, “por su bravura e intrépida defensa, que lo presentan como un compañero de armas”. No obstante, Sena Pereira se fugó, faltando a la palabra empeñada. A principios de 1829, sería uno de los que entregaran la plaza de Montevideo a los orientales.

La victoria naval republicana en Juncal fue seguida rápidamente por la terrestre del 20 de febrero de 1827 en Ituzaingó y la del 28 de febrero de 1827 en Carmen de Patagones. A partir de ese momento, la situación del conflicto llegó a un punto muerto: el Imperio había sido vencido militarmente en varios frentes, pero las Provincias Unidas aún no lograrán controlar Montevideo y Colonia, las dos mayores ciudades de la Banda Oriental, que aún estabán bajo el control de Brasil. Con la batalla de Monte Santiago, Brasil logró imponer supremacia naval: tras Monte Santiago ya no se podría combatir más en “línea de fila”, ya no sería posible enfrentar abiertamente a unidades enemigas de mediano o mayor poder. La flota argentina quedó reducida a unas pocas goletas y cañoneras que solo alcanzaban para defender el puerto, hostigar los avances imperiales sobre el puerto del Salado al sur y por el norte dar apoyo de convoy a los transportes de refuerzos y abastecimientos al frente oriental. El embajador británico en Río de Janeiro, Sir Robert Gordon, escribiría a lord Ponsonby: “Los recursos de este Imperio parecen inmensos y creyendo como yo que Brown -grande como es- no puede con sus goletas aniquilar a la armada brasileña, simplemente tendrá Ud. al bloqueo restablecido con mayor vigor”. Así, la lucha en alta mar quedaría reducida por el resto de la contienda a los esfuerzos de los corsarios.

Como el historiador militar británico Brian Vale dijo, ” […] Juncal había hecho poco para empujar el Imperio en la dirección de la paz. Ahora en Monte Santiago, dos de los bergantines de guerra preciosos de la Argentina habían sido destruidos y el mejor de su Armada rotundamente derrotado. La abrumadora superioridad de la Marina brasileña en el mar se afirmó de una manera que ni la audacia de William Brown o las fragatas recién compradas de Ramsay en serio podrían desafiar “.

Esta situación conduciría finalmente a la firma de la Convención Preliminar de Paz, por la que la Provincia Oriental — se independizó como el Estado Oriental del Uruguay.

Batalla de Juncal
Guerra del Brasil
Fecha 8 y 9 de febrero de 1827
Lugar Isla Juncal, Río de la Plata
33°57′15″S 58°23′45″O
Coordenadas 33°57′15″S 58°23′45″O (mapa)
Resultado Victoria de las Provincias Unidas del Río de la Plata Flag of Argentina (1818).svg
Beligerantes
Flag of Argentina (1818).svg Provincias Unidas del Río de la Plata Flag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Imperio del Brasil
Comandantes
Flag of Argentina (1818).svg Guillermo Brown Flag of Empire of Brazil (1822-1870).svg Jacinto Roque de Sena Pereira
Fuerzas en combate
1 Bergantín
5 Goletas
1 Sumaca
8 Cañoneras [69 cañones] 745-780 hombres.
1 Bergantín
11 Goletas
5 Cañoneras [61 cañones] 750 hombres.
Bajas
ningún buque, 17 muertos 1 Bergantín
10 Goletas
4 Cañoneras
sin datos de muertos

Un video que describe le etapa prehistórica del sur provincial


web

  • El material será presentado esta tarde en la UTN de San Rafael, será distribuido en forma gratuita en las escuelas de la región.

“Al sur del río Diamante”, un documental que registra 10.000 años de prehistoria y destaca las principales etapas de cambio que atravesaron las poblaciones humanas en el sur de Mendoza, será presentado a las 18.30 en la UTN Regional San Rafael.

El video, realizado por los documentalistas de Buenos Aires, Pablo Domínguez y Alejandro Mansilla, tiene una duración de 25 minutos, podrá ser distribuido gratuitamente en las escuelas, como también será utilizado en el Museo de Historia Natural de San Rafael.

El poblamiento, la extinción de la megafauna, el despoblamiento humano durante el Holoceno medio y la llegada de los primeros agricultores, son parte del contenido de este material que los documentalistas dejarán a las autoridades municipales para que pueda difundirse gratuitamente en los centros educacionales y aquellas organizaciones no gubernamentales que quieran conocer un poco más sobre la arqueología de la región.

Gustavo Neme, antropólogo, doctor en Ciencias Naturales e investigador del Conicet, comentó que el documental está realizado por un equipo integrado por sonidistas, camarógrafos y técnicos de la productora Pol-ka. Además señaló que tanto la introducción como el cierre están hechos por el  actor  Raúl Taibo que trabaja con los hacedores del material.

Cabe destacar que el audiovisual cuenta con la participación de los investigadores del Museo de Historia Natural de San Rafael, quienes fueron contactados por los documentalistas a través de la página web.  Así el equipo de documentalistas se acercó al museo y se  entusiasmó con la idea de hacer una serie de audiovisuales sobre la región. De a poco fueron acordando con los profesionales del museo, con quienes recorrieron algunos de los sitios arqueológicos de la zona y comenzaron a filmar.

Este es el primero y presenta un pantallazo general de la prehistoria del Sur de Mendoza. La idea de hacer estos documentales surgió con el objetivo de   vincular el patrimonio arqueológico con las comunidades en las que se encuentran los descubrimientos, con el objetivo de poner en valor los hallazgos y el trabajo científico dentro de la comunidad favoreciendo la conservación y los lazos con el pasado.

Estos hallazgos arqueológicos que formarán parte del audiovisual permiten reconstruir muchas cosas como los caminos, ejes de circulación, territorio y movilidad de las poblaciones.

Esta serie de audiovisuales busca contar interpretaciones científicas de manera actualizada y que resulten familiares y atractivas al público. Asimismo, busca generar conciencia sobre temas surgidos de la arqueología y significativos para la vida actual tales como los cambios climáticos, relaciones sociales y redes de intercambio.

Esta tarde, los documentalistas participarán de la presentación en las instalaciones de la UTN -Urquiza y General Paz- mientras que el jueves proyectarán el video en el museo La Olla, en el distrito de Real del Padre y darán una charla.

Por error, todo el sistema de defensa de Malvinas terminó en Internet


Clarin

LONDRES

  • Así se vio un documento que describe los campos de vuelo y las coordenadas de cuarteles y depósitos de municiones de los ingleses.

malvinas1Por un error de codificación, todo el sistema de defensa de las Islas Malvinas terminó en internet, determinando una posible falla en la defensa del archipiélago cuya soberanía detenta Gran Bretaña pero es reclamada por Argentina.

Un documento que describe la colocación exacta de los campos de vuelo, consistencia del cemento de las defensas físicas y coordenadas Gps de cuarteles y depósitos de municiones, “prácticamente un manual para la invasión perfecta”, explicó una fuente militar citada por el Daily Mirror, terminó on line en el sitio del ministerio de Defensa.

Hace 10 días el gobierno británico anunció un aumento en el presupuesto militar en torno a las islas por temor a una invasión argentina, lo que provocó fuertes críticas de Buenos Aires. Además, el canal TN reveló documentos donde los británicos hablaban de Argentina e Irán poniéndolos en el mismo lugar de evaluación y también, contó sobre el espionaje británico sobre Argentina.

“Se trata de errores que no podemos permitirnos”, dijo el ex ministro de Defensa Liam Fox. El ministerio de Defensa negó que las informaciones sensibles hayan ido a parar al internet. El link del documento no está más activo.

Argentina reclama la devolución de las islas desde que una fuerza inglesa las invadió en 1833, expulsando al gobernador y a la población argentina del lugar. Ambos países libraron una guerra en 1982, cuando Argentina estaba gobernada por una dictadura militar, que concluyó con la victoria militar británica.

LONDRES, ANSA.

El Gobierno argentino desclasifica archivos secretos de la guerra de Malvinas


ABC.es

  • La decisión fue anticipada por Cristina Fernández durante su discurso con motivo de la conmemoración del 33º aniversario del inicio del conflicto bélico
efe | Cristina Fernández participó en un acto en memoria de los caídos en la guerra de las Malvinas, en Ushuaia (Argentina)

efe | Cristina Fernández participó en un acto en memoria de los caídos en la guerra de las Malvinas, en Ushuaia (Argentina)

El Gobierno argentino oficializó este lunes la desclasificación de los archivos secretos de la guerra de las Malvinas a través de la publicación de un decreto presidencial en el Boletín Oficial.

«Relévase de la clasificación de seguridad, establecida conforme a las disposiciones de la Ley N° 25.520 y su modificatoria, a toda aquella documentación, de carácter no público, vinculada al desarrollo del conflicto bélico del Atlántico Sur obrante en los archivos de las Fuerzas Armadas», indica la norma, firmada por la presidenta argentina, Cristina Fernández.

El decreto otorga «un plazo de 30 días hábiles al Ministerio de Defensa para disponer a la consulta pública los registros» de los documentos conservados en los archivos de las Fuerzas Armadas.

Bajo soberanía del Reino Unido desde 1833

La decisión de desclasificar los documentos secretos fue anticipada por Fernández durante su discurso con motivo de la conmemoración del 33º aniversario del inicio del conflicto bélico.

La guerra, en la que murieron 255 británicos, tres isleños y 649 argentinos, concluyó en junio de 1982 con la rendición de las tropas argentinas ante las fuerzas enviadas por el Reino Unido.

Las islas están bajo soberanía del Reino Unido desde 1833 y el Gobierno británico rechaza negociar al alegar que la decisión corresponde a los malvinenses, los cuales se pronunciaron en 2013 a favor de seguir siendo británicos en un referéndum no reconocido internacionalmente.


La Troya Sudamericana: La gran guerra entre Argentina y Uruguay


web

  • Lo que no es muy conocido, es la intervención del famoso escritor francés Alejandro Dumas en la contienda
La Troya Sudamericana:  La gran guerra entre Argentina y Uruguay

Juan Manuel de Rosas en la Troya Sudamericana

ARGENTINA.- Un hecho muy conocido por la historia fue la famosa Gran Guerra ocurrida entre 1839-1843. Los contendientes en esta oportunidad fueron Uruguay y Argentina. Lo que no es muy conocido, es la intervención del famoso escritor francés Alejandro Dumas en la contienda. Lo hizo en su calidad de escritor a pedido del orador y también escritor oriental don Melchor Pacheco y Obes, que fuera enviado a Francia a fin de buscar el apoyo del gobierno francés y de la sociedad gala.

Estando en París se conecta con Alejandro Dumas (P), quien de inmediato descubre que éste hombre y esta situación pueden ser el motivo de una nueva novela. El tema le apasiona de inmediato y pone manos a la obra con los datos que le proporciona Pacheco y Obes. Simpatiza entonces con la causa de los patriotas uruguayos y publica en el diario “Les Mois” una serie de artículos que desembocan en una novela corta que titula: Montevideo La Nueva Troya”.

Recordemos que Dumas es un autor de célebres novelas que recorrieron el mundo, como Los Tres Mosqueteros, y el Conde de Montecristo. Esta novela por tener una sola de las versiones de la realidad, es un tanto parcializada, lo cual no exime de culpas a uno de los más sangrientos dictadores de la región, que dominaba la ciudadanía mediante el asesinato, el temor y el espionaje.La novela comienza con la frase” A los heroicos defensores de Montevideo”. Es evidentemente un escrito político que, obviamente buscaba el derrocamiento del dictador porteño. Consta el trabajo con apenas seis capítulos, donde Buenos Aires se debatía entre las llamas del Averno, lo cual no estaba muy distante de la realidad que vivía gran parte de sus habitantes. Muchos también le seguían quizá convencidos por temor, intereses o prebendas personales.

En la novela transitan los personajes más notables de ambas bandas del Plata, Fructuoso Rivera que militaba el bando unitario, que habiendo derrocado a Manuel Oribe del bando federal, solicita la ayuda de Buenos Aires gobernada por Rosas. La consecuencia de ello fue que las tropas del Estado Oriental se enfrentan con las tropas de la Confederación. El resultado de esto fue que los confederados, sitian la ciudad de Montevideo durante siete años, imponiéndole un bloqueo que acaparó la atención de Inglaterra, Francia y Brasil entre otras. El estilo literario es propio de Dumas y particular para su época; en él se ven oscurecidas las figuras de los protagonistas de esta Banda del Plata, entre ellos Rosas, Oribe y el mismísimo Artigas. La Nouvelle describe asimismo la actuación de Giuseppe Garibaldi con su famosa “Legión Italiana” puesta al servicio del gobierno montevideano. La Legión participó en la defensa de las costas uruguayas especialmente en el combate de Tres Cruces, con una pequeña flotilla  barcos.

Esta obra luego de desembocar en Juan Manuel de Rosas, comenta que en 1810 don Juan Manuel abandona su casa, preguntándose los motivos, que luego serían aclarados  por su sobrino Lucio Victorio Mansilla. La razón fue que habiendo discutido con su padre debido a problemas inherentes al trabajoa realizar, abandona la casa desnudo, con una nota que decía: “Dejo todo lo que no es mío”.

Retomando los conceptos de un Rosas cruel y sanguinario, los cuales son compartidos por gran parte de los argentinos, aunque no por todos. De todas maneras es innegable que un hombre que haya gobernado tantos años un país tenga sus simpatizantes y sus detractores. Mi opinión personal se alinea con la de los últimos, opinión que también que quizá sea refutada por un sector de los argentinos. Lo que sí es cierto es que desde su muerte han corrido ríos de tinta en libros, diarios y periódicos, aún hasta la fecha.

El gobernador santafecino Estanislao López, también es presentado como bárbaro y sanguinario al punto que en un capítulo  dice que fue el fundador de la federación y relata una anécdota en que un Coronel Ovando, enemigo suyo, es invitado almorzar a su mesa, y con la misma calma con la que hubiera procedido un enfermo, al final del convite le comunica que será de inmediato fusilado. Expresa que Domingo Cullen fue uno de los artífices que contuvo la brutalidad de López, no obstante ello, siendo éste gobernador, le fragua una sublevación que le obliga a refugiarse en la provincia de Santiago desestero, donde gobernaba su amigo Ibarra. A pesar de las promesas efectuadas por su amigo lo entrega y lo envía a Buenos aires, pero Rosas ordena su fusilamiento a mitad de camino.

El relato de Dumas pleno de situaciones erróneas, desnuda la realidad de la mazorca a la que denomina Más- Horca.

Otro de los personajes que sobrevuelan la novela es Juan Bautista Ortíz de Rozas, pero la información que le es proporcionada no es suficiente. También exime de culpas al Restaurador de las relaciones incestuosas, con las que se acusaba a Juan Manuel. Para ello estaban sus conocidas amantes, entre ellas la principal, Eugenia Castro, hija de un Coronel que la dejara en tutoría a Juan Manuel. Tenía apenas quince años; tuvo con ella varios hijos pero no tuvo la valentía ni la hombría de bien de  reconocerlos. Ellos debido a la precariedad de sus  fortunas debieron desempeñar los más indignos y humillantes menesteres, impropios de su condición. Esto perfila su idiosincrasia, de modo que Dumas no estaba totalmente equivocado. Lo asistía una razón verdadera y poderosa, aunque se debe reconocer sus exageraciones e inexactitudes en cuanto a las fechas.

Lo que el autor examina a veces con exageración son las cifras de los asesinatos, por cierto cuantiosos al extremo. Tampoco puede admitirse que Rosas haya sido falto de inteligencia, cobarde o de espíritu débil. Lo que es cierto, es que jamás estuvo al frente de sus tropas, lo cual puede interpretarse de diversas maneras. Tampoco falto de inteligencia, pues hubo de contender con las dos potencias más grandes de la tierra y parlamentar con plenipotenciarios como el Conde Walewski, hijo de Napoleón Bonaparte y lord John Hobart Howden, enviados por sus respectivos gobiernos para tratar asuntos relativos a las fuerzas bloqueadoras estacionadas en el Río de la Plata. Su inteligencia y astucia fueron empleadas para sus propios fines.

Esta novela tampoco refleja la realidad en cuanto a la actuación de Giuseppe Garibaldi, al cual atribuya méritos de paladín de la libertad, omitiendo que había sido proscripto en países como Italia, Francia y Brasil. También el autor omite describir los terribles saqueos perpetrados en tierra argentina. Era en definitiva un condotiero o más llanamente un mercenario. Alejandro Dumas reiteramos no escuchó otra campana.

Creemos interesante describir algunos párrafos de su novela:
“Una vez Rosas dueño del poder, su principal afán fue aniquilar la Federación. López fundador de la Federación cayó enfermo, Rosas lo hizo venir a Buenos Aires y Rosas lo asistió en su propia casa. López murió envenenado (sic).

Quiroga, jefe de la Federación, sale ileso de más de veinte combates, cada cual más encarnizado que los otros. Su coraje pasa a ser ejemplo y su suerte pasa a ser proverbial. Quiroga muere asesinado.

Cullen, el consejero de la Federación sube a la gobernación de Santa Fe. Rosas le improvisa una revolución. Cullen es entregado a  Rosas por el Gobrnador de Santiago. Cullen muere fusilado.

Todo lo que hay de notable en el partido federal, tuvo el mismo fin que tuvo, todo lo que hubo de notable en Italia, bajo los Borgia, y, poco a poco, Rosas empleando los mismos métodos que Alejandro VI y si hijo César, llega a reinar en la República Argentina, que aunque reducida a una perfecta unidad, no por eso deja de conservar el pomposo título de Federación”.

“Terminada la guerra entre el partido unitario y el federal, Quiroga emprendió un viaje por el interior, pero al regresar de ese viaje fue asaltado en Barranca Yaco por un grupo de treinta asesinos que hicieron  fuego sobre su carruaje. Quiroga iba enfermo, iba acostado. Una bala que atravesó uno de los tableros le destrozó el pecho. Aunque herido de muerte, se incorporó, y pálido, ensangrentado abrió la portezuela. Al ver al héroe de pié, aunque casi cadáver, los asesinos emprendieron la fuga. Pero Santos Pérez, su jefe, se dirigió directamente a Quiroga, y como éste hubiera caído sobre una rodilla, y lo mirara a la cara, allí lo remató. Volvieron los otros asesinos y terminaron la obra empezada.

Fueron los hermanos Reinafé que gobernaban Córdoba, quienes dirigieron la expedición de acuerdo con Rosas. Pero Rosas tuvo buen cuidado de quedarse bien alejado de manera que no se le percibió. Así pudo él tomar el partido de quien hizo asesinar, y mandó perseguir a los criminales. Estos fueron arrestados, juzgados y fusilados”.

Sería largo seguir contando los vericuetos a veces reales y a veces exagerados, lo que sí, es contundente que la dictadura rosista esclavizó a gran parte de los argentinos a pesar de la férrea oposición de lúcidos e inteligentes opositores. Por Luis Felipe Aguirre Laspiur

 

imagen
imagen

“Estamos Ante uno de los yacimientos de arqueología histórica más importantes del país”


web

ENTREVISTA EXCLUSIVA AL LIC. ALFREDO TOMASINI
  • “Este hallazgo representa una gran satisfacción en lo personal”, dijo el prestigioso científico de la Universidad de La Plata al referirse al desenterramiento de Esteco II, la ciudad colonial descubierta en Metán.

El licenciado Alfredo Tomasini, arqueólogo de la Universidad de La Plata quien investiga y lleva adelante las excavaciones que permitieron desenterrar la mítica ciudad colonial de Esteco en territorio salteño, consideró que “esto puede llegar a ser uno de los yacimientos de arqueología histórica más importante de la Argentina”, pues fue uno de los puntos económicos y estratégicos fundamentales del país entre los siglos XVI y XVIII aproximadamente.
El profesional confirmó que las investigaciones y las expediciones arqueológicas permitieron dar con la ciudad de Esteco, en sus dos emplazamientos, de las que hasta el momento sólo se tenían datos y especulaciones, pero ninguna prueba tangible y concreta como la que se desenterró.
“Este hallazgo representa una gran satisfacción en lo personal, pero además creo que es un elemento importante dentro de la arqueología histórica argentina; dentro de la historia argentina. La historia argentina de los siglos XVI y gran parte del XVII puede sintetizarse en la antigua gobernación del Tucumán, la refundación por Garay de Buenos Aires, fines del XVI, fue algo que cobró importancia por su puerto, ya que el centro comercial por excelencia fue Lima, y el noroeste argentino fue poblado por quienes venían del Perú”, indicó el licenciado Tomasini en diálogo exclusivo con EL LIBERAL.
Inmediatamente, consideró que “si las autoridades salteñas colaboran, como esperamos, esto puede llegar a ser uno de los yacimientos de arqueología histórica más importante de la Argentina, el modelo a seguir creo que es la vieja Santa Fe, en el sitio de Cayastá, que desde hace mucho está siendo trabajada”.
Descubrimiento
Puntualmente sobre los elementos que pudieron encontrarse durante las excavaciones realizadas en los emplazamientos de la antigua ciudad, que la denominan Esteco uno y Esteco dos, explicó que en la primera “no se ha encontrado ninguna pared hasta ahora, ni hay bordos que nos hagan pensar que pudieron haber sido paredes, sí en cambio una infinidad de objetos, sobre todo de cerámica indígena, cerámica de factura indígena pero imitando formas europeas; en menor cantidad loza europea; algunos objetos de metal y de otros materiales, como alfileres de plata, un dedal de plata y cuentas de collar”.
“En la segunda Esteco en cambio no pusimos énfasis en la búsqueda de objetos, sino en la identificación de paredes, lo que hay que trabajar con mucho cuidado porque eso es adobe. Eso es muy lento de modo que los hallazgos de objetos se limitaron a una punta de flecha de hierro, una empuñadura de espada, algunos botones, fragmentos de loza, clavos de hierro y no mucho más”, amplió.

Está ubicada a 15 kilómetros del límite con Santiago

Respecto de la ubicación de los asentamientos de Esteco, el arqueólogo precisó:
“En el 2000, entramos por el norte desde Rivadavia en Salta, a la zona que se llamó históricamente la frontera, una especie de cuña que se interponía entre el sector ya colonizado del oeste, y el Chaco, que estaba poblado de tribus guerreras. Allí en el siglo XVI hasta el XVIII se fundaron dos poblaciones con jerarquía de ciudades, que fueron llamadas genéricamente Esteco, la primera se llamó Nuestra Señora de Talavera y la segunda Nuestra Señora de Talavera de Madrid. La primera está situada sobre la margen izquierda del río Salado, donde ahora es Salta, a 15 kilómetros del límite interprovincial con Santiago del Estero. La segunda, en el departamento de Metán, en lo que son las sierras subandinas.

El glaciar Perito Moreno se rompe


EFE – ADN

El fenómeno es provocado por la presión de las aguas sobre el dique de hielo, que comienza a agrietarse hasta formar un hueco en forma de arco que lo debilita

actualidad080708gla.jpgEl glaciar Perito Moreno, en Sur de Argentina, ha empezado un proceso de ruptura inusual en pleno invierno austral y ha originado una gran expectación entre lugareños y turistas que desafiaron hoy las bajas temperaturas para presenciar el fenómeno.

“Anoche cayeron varios pedazos grandes de hielo y se acortaron los tiempos”, aseguró Carlos Corvalán, director del Parque nacional Los Glaciares, en diálogo con el canal de televisión de Buenos Aires Todo Noticias.

La aparición, el jueves pasado, de una grieta en el dique que el glaciar forma sobre la península Magallanes del Lago Argentino hace prever el gigantesco desmoronamiento de hielo que normalmente ocurre en los veranos y cada cuatro o cinco años.

Dicho dique divide en dos al lago y la perspectiva de su derrumbe atrae a miles de turistas al Parque Nacional Los Glaciares, en la sureña provincia de Santa Cruz, donde la cantidad de visitantes decrece en invierno debido a las temperaturas bajo cero.

El fenómeno es provocado por la presión de las aguas sobre el dique de hielo, que comienza a agrietarse hasta formar un hueco en forma de arco que lo debilita y termina por derrumbarse.

Nieves y lluvias

A pesar de que se registraron nevadas y lluvias en la zona cercana al Perito Moreno, en las últimas horas no han dejado de llegar habitantes de localidades cercanas y unos pocos turistas, además de periodistas, fotógrafos y camarógrafos.

Para quienes no pueden acercarse al glaciar pero no quieren perderse el espectáculo natural, la Secretaría de Turismo de Santa Cruz difunde imágenes en directo a través del sitio de internet www.epatagonia.gov.ar/glaciar.

El Perito Moreno, de unos 200 kilómetros cuadrados de extensión, está situado sobre la cordillera de Los Andes, límite natural entre Argentina y Chile, y es uno de los pocos del mundo que se mantiene estable, sin retroceder como consecuencia del calentamiento global.

El frente del glaciar mide unos 2,8 kilómetros de largo y tiene una altura de unos 70 metros sobre el nivel de las aguas del lago, aunque la pared de hielo llega a su lecho.

Las abuelas de la plaza de Mayo hallan al 90º nieto secuestrado por la dictadura


CET – El Mundo

28 AÑOS DESPUÉS HA CONOCIDO SU VERDADERA IDENTIDAD

  • Laura nació dentro de la sala de torturas llamada ‘la huevera’
  • Los militares abandonaron a los hermanos de Laura con carteles con su nombre
  • La joven se negaba a someterse a los exámenes de análisis del ADN para ser identificada
  • BUENOS AIRES.- Hace 28 años llegó al mundo estando secuestrada su madre en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), el principal campo de la muerte de la dictadura argentina (1976-1983). Después, la arrancaron del regazo materno y se la apropió un represor de la ESMA (Escuela Superior de Mecánica de la Armada), que la crió con una identidad falsa. Este miércoles ha vuelto a nacer porque ha sabido que en verdad se llama Laura Ruiz Dameri.

    Laura es el 90º caso de un niño del ‘botín de guerra’, del que se apoderaron los militares de la ‘guerra sucia’, recuperado por la Justicia argentina, con la colaboración de las Abuelas de Plaza de Mayo y otros organismos humanitarios.

    Ella vivió hasta ahora sin saber su origen ni quién era, tampoco conocía a sus hermanos y abuelos. Sus padres se llamaban Silvia Beatriz Dameri y Osvaldo Antonio Ruiz, dos militantes de la guerrilla ‘Montoneros’ (peronistas de izquierda).

    El matrimonio fue secuestrado en mayo de 1980 cuando Silvia estaba embarazada de cinco meses, junto a los dos hijos de la pareja: Marcelo y María de las Victorias. La familia terminó en las mazmorras de la ESMA, por donde unos 5.000 argentinos pasaron camino al exterminio, embarcados en los tétricos ‘vuelos de la muerte’, o sea aviones militares que los arrojaban de noche, vivos y desnudos, al océano Atlántico.

    Laura nació dentro de la sala de torturas llamada ‘la huevera’, porque sus paredes estaban recubiertas de envases de huevos -de los de cartón- para que amortiguaran los alaridos que proferían los torturados. Allí dieron a luz 17 prisioneras que estaban embarazadas, entre ellas, la española Cecilia Viñas, de la que nunca más se supo nada. Su hijo nacido en cautiverio, Javier Penino Viñas, también recuperó su identidad y actualmente vive en Suiza.

    Los marinos de la ESMA abandonaron a los hermanitos de Laura. A Marcelo, de tres años, lo dejaron en la puerta de la Casa Cuna de Córdoba (centro del país) con un cartelito que ponía su nombre. Lo recogió una familia de apellido Heinzmann, que lo crió y educó.

    A la hermana la abandonaron con sólo dos años de edad a las puertas del Sanatorio de Niños de Rosario (noroeste) con un cartel que decía que se llamaba Victoria. Con el tiempo, ambos hermanos conocieron su identidad, se reencontraron y juntos comenzaron la búsqueda de la hermana menor.

    A Laura se la había quedado el prefecto Antonio Azic, que la crió y apuntó en el registro civil con otro nombre y su apellido. Pero hace 10 años las Abuelas de Plaza de Mayo recibieron una denuncia anónima y denunciaron el caso a la jueza María Servini de Cubría. Como la joven se negaba a someterse a los exámenes de análisis del ADN, la magistrada ordenó allanar su casa y secuestrar cepillos de dientes y de cabello para realizar el estudio científico. Con esas muestras, el Banco Nacional de Datos Genéticos confirmó que la muchacha en un 99,999999999% pertenece a la familia Ruiz-Dameri.

    En tanto, Azic cumple prisión preventiva en la base de la Prefectura Naval y aguarda la hora del juicio oral. Años atrás quiso suicidarse porque el juez español Baltasar Garzón había incluido su nombre en la orden de busca y captura internacional que libró contra 40 represores de la dictadura argentina. Apoyó la punta de su pistola sobre el paladar y jaló el gatillo, pero el cañón del arma se le salió de la boca y la bala terminó rebanándole la nariz y una ceja.