Encuentran una estrella idéntica al sol pero 4.000 millones de años más vieja


El Mundo

ASTRONOMÍA | A 250 años luz de la tierra

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El ciclo de vida de una estrella similar al Sol | ESO

Un grupo de investigadores ha encontrado una estrella “en esencia” idéntica al Sol pero 4.000 millones de años más vieja. Según los científicos, el hallazgo ayudará a estudiar la historia y futura evolución del Sol, así como a esclarecer la relación entre la edad de una estrella y su contenido de litio.

El grupo de investigadores, liderado por astrónomos brasileños, ha utilizado el ‘Very Large Telescope’ del Observatorio Europeo del Sur para observar el astro, HIP 102152, situado a 250 años luz de la Tierra, y creen además que podría albergar planetas rocosos en su órbita.

El líder del equipo de científicos, Jorge Meléndez, ha destacado la “calidad excepcional” de los espectros que se han logrado captar de la estrella y ha explicado que, desde que se encontró el primer “gemelo solar”, se han hallado muy pocos.

Así, según el astrónomo, el descubrimiento permitirá comparar las investigaciones con otros “gemelos solares” para tratar de “responder a pregunta de qué tan especial es el Sol”.

El misterio del litio

El primer descubrimiento que ha aportado la observación de HIP 102152, la estrella más parecida al Sol a la fecha, podría ayudar a comprender por qué el contenido de litio en nuestro astro, material del que está formado, es “tan sorprendentemente bajo”.

El litio, tercer elemento de la tabla periódica, se creó en el Big Bang junto con el hidrógeno y el helio. Durante años, los astrónomos se han preguntado por qué algunas estrellas parecen tener menos litio que otras.

Según el equipo de investigadores, la observación de gemelos menores que el Sol había mostrado que la cantidad de litio de estos astros era mayor que la de la estrella más cercana a la Tierra. Ahora, gracias al nuevo descubrimiento, se ha podido advertir que la cantidad de litio de HIP 102152 es menor que el sol.

“Hemos descubierto que HIP 102152 posee muy bajos niveles de litio. Esto demuestra claramente, por primera vez, que los gemelos solares más antiguos efectivamente tienen menos litio que nuestro propio Sol o gemelos solares más jóvenes”, ha explicado la autora principal de la investigación, TalaWanda Monroe.

“Ahora podemos estar seguros de que las estrellas destruyen de alguna forma el litio que las compone a medida que envejecen“, ha concluido

Chorros de gas estelar a un millón de kilómetros por hora


El Pais

  • El radiotelescopio ALMA capta con gran detalle el violento fenómeno celeste generado por una estrella que se está formando

Imagen de la estrella en formación HH46/47 con sus dos chorros, obtenida con el radiotelescopio ALMA en combinación con fotos del telescopio óptico NTT. / ALMA (ESO/NAOJ/NRAO/ESO/H.ARCE/BO REIPURTH

A 1400 años luz de la Tierra, en la constelación Vela del hemisferio Sur, una estrella que se está acabando de formar dispara dos chorros de gas que alcanzan velocidades de hasta un millón de kilómetros por hora y brillan al chocar con el gas de su entorno. Uno de los chorros está orientado hacia la Tierra, el otro, en sentido contrario. Unos astrónomos lo han captado con gran detalle gracias al nuevo radiotelescopio internacional ALMA y así han podido medir la velocidad de los jets, que resulta ser mucho más alta de lo que se creía. Además, el segundo chorro, el que sale disparado en sentido contrario a la Tierra, era casi invisible en imágenes precedentes debido a las nubes de polvo de rodean al astro.

Este sistema de la joven estrella con los chorros, denominada Herbig-Haro 46/47, “es similar a la mayoría de las estrellas aisladas de baja masa durante su formación y nacimiento”, señala uno de los investigadores del equipo, Diego Mardones (Universidad de Chile), pero también es inusual porque uno de los chorros choca directamente “contra la nube de gas y polvo que hay junto al astro y en la que se ha formado”, creando un halo espectacular. “Debido a la localización de esta protoestrella en el borde de la nube molecular, uno de los chorros interactúa con el interior, o la parte más densa, de la nube que tiene el astro a su lado, y el otro emerge por la parte opuesta”, aclara Mardones. “Esto lo convierte en un excelente sistema para estudiar el impacto de los vientos estelares en diferentes tipos de entornos”. Además, estos astrónomos, liderados por Héctor Arce (Universidad de Yale, EE UU), han identificado otra emisión que parece proceder de una estrella de baja masa compañera del astro principal.

Estas observaciones, cuyos resultados se dan a conocer ahora en la revista The Astrophysical Journal, se realizaron en enero pasado (comenzaron a finales de diciembre) con el ALMA aún en construcción, es decir, utilizando las primeras antenas que se pusieron del conjunto, señala el Observatorio Europeo Austral (ESO), socio principal del telescopio, junto con instituciones de EE UU, Canadá, Japón y Taiwan.

ALMA es un conjunto que estará formado por grandes antenas de 12 metros de diámetro cada una y que funcionarán de modo sincronizado. Está situado, a 5.000 metros de altitud, en los Andes chilenos. Tal es la capacidad de esta nueva gran instalación científica internacional, que para la observación de Herbig-Haro 46/47 bastaron cinco horas para lograr los datos de alta resolución, la décima parte del tiempo requerido en otros telescopios, señala el ESO.

Tres planetas como la Tierra


Terra.es

  • Un estudio de la Universidad Penn State revela que el número de planetas potencialmente habitables es mayor de lo que se pensaba

 Foto: Europa Press

El número de planetas potencialmente habitables es mayor de lo que se pensaba, según un análisis realizado por un investigador de la Universidad Penn State, y algunos de esos planetas están alrededor de estrellas cercanas.

“Nosotros estimamos que si fuéramos a buscar a las 10 estrellas pequeñas más cercanas encontraríamos unos cuatro planetas potencialmente habitables, más o menos”, dijo Ravi Kopparapu, un investigador post-doctoral en Ciencias de la Tierra. “Esa es una estimación conservadora”, agregó. “Podría haber más”.

Kopparapu detalla sus hallazgos en un artículo aceptado para su publicación en Astrophysical Journal Letters. En el mismo, volvió a calcular el carácter común de planetas del tamaño de planetas en las zonas habitables de estrellas de baja masa, conocidas también como las estrellas enanas frías o M.

Los científicos se centran en enanas M por varias razones, explicó. La órbita de los planetas alrededor de las enanas M es muy corta, lo que permite a los científicos recopilar datos sobre un mayor número de órbitas en un período más corto de tiempo del que se puede obtener en estrellas similares al Sol, que tienen grandes zonas habitables. Las enanas M son más comunes que las estrellas similares al Sol de la Tierra, lo que significa que pueden ser mejor observadas.

Según sus hallazgos, “la distancia media a la estrella más cercana con planetas potencialmente habitables es de unos siete años-luz. Eso es aproximadamente la mitad de la distancia de las estimaciones anteriores”, dijo Kopparapu. “Hay alrededor de ocho estrellas frías dentro de un rango 10 años luz, por lo que de manera conservadora, deberíamos esperar encontrar unos tres planetas del tamaño de la Tierra en las zonas habitables“.

El artículo se enmarca en un estudio reciente realizado por investigadores del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica que analizaron 3.987 enanas M para calcular el número de candidatos a planetas del tamaño de la Tierra en zonas habitables, una región alrededor de una estrella donde los planetas rocosos son capaces de sostener el agua líquida y por tanto la vida. Ese estudio utilizó los límites de la zona habitable calculada en 1993 por Jim Kasting.

Estas estimaciones más recientes se basan en un modelo actualizado desarrollado por Kopparapu y colaboradores, utilizando información sobre la absorción de agua y dióxido de carbono que no estaba disponible en 1993. Kopparapu aplicó esos hallazgos con el estudio del equipo de la Universidad de Harvard, utilizando el mismo método de cálculo, y encontró que hay planetas adicionales en las zonas recién determinadas como habitables.