Historia y Rutas de Escalada del K2


El K2 es una montaña del continente asiático, situada en la cordillera del Karakorum. Es la segunda más alta del mundo con sus 8.611 m de altura máxima sobre el nivel del mar, sólo superada por el monte Everest. Está ubicada en Pakistán, cerca de la frontera con China, es también conocida como Dapsang (‘Pico Escondido’), y antiguamente como monte Godwin-Austen, nombre que recuerda al coronel H. H. Godwin Austen, primer topógrafo del monte. La actual denominación de K2 se explica porque fue el segundo monte de la cordillera del Karakorum del que se tomaron sus dimensiones aproximadas. La montaña fue originariamente descubierta a mediados del siglo XIX por el coronel T.G. Montgomery, del Instituto de planimetría de la India.

Una expedición italiana finalmente consiguió su objetivo el 31 de julio de 1954.

 

Aparece salpicado por diversos glaciares, algunos de ellos tributarios del Baltoro. Su cima fue alcanzada por primera vez en 1954 por una expedición italiana dirigida por el geólogo, paleontólogo, geógrafo y escritor Ardito Desio (1897-2001). Está considerada en el mundo del alpinismo como la montaña más peligrosa y difícil de escalar, de hecho en el intento de conquistar su cima han perdido la vida varios montañeros. En agosto de 1995 se produjo una de las mayores tragedias ocurridas en sus faldas: una tormenta de viento se llevó consigo a seis miembros de varias expediciones cuando iniciaban el descenso después de haber alcanzado la cumbre.

Historia

La montaña fue registrada en 1856 por un equipo topográfico europeo dirigido por el británico Henry Haversham Godwin-Austen. Thomas George Montgomerie, un miembro del equipo la llamó “K2” por ser el segundo pico del Karakórum. Las otras montañas importantes fueron llamadas originalmente K1, K3, K4, y K5, pero fueron posteriormente renombradas a, respectivamente, Masherbrum, Broad Peak, Gasherbrum II y Gasherbrum I.

El primer intento serio de ascensión fue organizado en 1902 por Oscar Eckstein y Aleister Crowley pero, después de varios intentos, ningún miembro de la expedición consiguió alcanzar la cima, posiblemente, por una combinación de falta de entrenamiento físico, conflictos personales y condiciones meteorológicas desfavorables. De los 68 días pasados en el K2 (en aquel momento un récord de permanencia en altitud) sólo 8 fueron de tiempo claro. Consiguieron llegar hasta los 6.500 metros por la arista NE.

Además, hubo varios intentos posteriores sin éxito. La expedición de 1909 dirigida por Luis Amadeo de Saboya, Duque de los Abruzos, alcanzó una altitud de 6666 metros en lo que hoy se conoce como el espolón de los Abruzos, que el propio Luis Amadeo reconoció como la ruta más accesible, por el espolón sudoeste, y que es la vía más habitual actualmente. Poco después, el mismo equipo intenta escalar el cercano Chogolisa, de 7654 m, llegando hasta los 7500 m cuando el mal tiempo los obligó a regresar. Durante más de 10 años esa será la máxima altura alcanzada por un ser humano.

Tras una expedición fallida en 1934, Charles Houston (que ya habría liderado junto con Tilman la expedición al Nanda Devi en 1936 y liderará la expedición de 1950 al Everest por la vía sur) lidera en 1938 una expedición estadounidense que llega a los 7900 m. Bill House, superando la complicada chimenea que lleva su nombre.

En la expedición estadounidense de 1939, liderada por Fritz Wissner, mueren Dudley Wolfe y los sherpas Pasang Kikuli, Pasang Kitar y Pintso en el espolón de Abruzzos; son las cuatro primeras víctimas del K2. Ésta fue la primera expedición que estuvo cerca de coronar la cima, ya que Wiessner, junto a un nativo rebasó los 8300 m, superando así las mayores dificultades técnicas de la ruta del espolón de los Abruzzos.

La expedición de 1953 está de nuevo dirigida por Charles Houston. Cuando el equipo se encuentra a 7800 m, el tiempo empeora, y la tormenta les obliga a permanecer 10 días a esa altura, durante los cuales Art Gilkey enferma. Durante el desesperado descenso, todo el equipo estuvo a punto de despeñarse, siendo salvados por Pete Schoening. Gilkey no volvió a aparecer: bien desapareció en una avalancha, bien de forma voluntaria para evitar ser una carga para los demás miembros del equipo.

Una expedición italiana finalmente consiguió su objetivo el 31 de julio de 1954. La expedición fue dirigida por Ardito Desio, aunque los dos escaladores que alcanzaron la cima fueron Lino Lacedelli y Achille Compagnoni.

El equipo incluía un miembro pakistaní, el Coronel Muhammad Ata-ullah que había participado en la expedición estadounidense anterior, que no consiguió alcanzar la cima, y en la que murió Art Gilkey. También participaron en la expedición el famoso escalador italiano Walter Bonatti y el porteador pakistaní Hunza Mahdi, cuya labor en el traslado de botellas de oxígeno resultó vital para el éxito de la expedición, en la que debieron efectuar un vivac a 8100 metros debido a un malentendido con Lacedelli y Compagnoni. Esta acampada al aire libre y a esa altura escribiría otro capítulo en la historia del alpinismo en el Himalaya.

El 9 de agosto de 1977, 23 años después de la expedición italiana, Ichiro Yoshizawa dirigió la segunda ascensión a la cima que culminó con éxito, con Ashraf Amman como el primer escalador pakistaní. La expedición ascendió por el Espolón de los Abruzzos, abierto por los italianos, y utilizó hasta 1.500 porteadores para conseguir su objetivo.

1978 fue el año de la tercera ascensión, esta vez por una nueva ruta, la larga arista este (al final de la vía se atraviesa hacia la izquierda sobre la cara este para evitar un precipicio y se une con la parte alta de la vía de los Abruzos). Esta ascensión fue realizada por un equipo estadounidense, dirigido por el renombrado James Whittaker (primer estadounidense que escaló el Everest). El resto del equipo estaba compuesto por Louis Reichardt, James Wickwire, John Roskelley y Rick Ridgeway. Wickwire soportó una noche en vivac, 150 metros por debajo de la cima, a una altura en la que nadie antes había permanecido una noche. La ascensión tuvo una gran importancia para el equipo estadounidense, ya que significó completar la tarea iniciada en 1938, 40 años antes.

La cuarta ascensión absoluta a la cima tiene lugar en 1979 por la expedición dirigida por Reinhold Messner. Tras rechazar por su enorme dificultad la ruta conocida como “Magic Line”, usan la ruta habitual del espolón de los Abruzzos.

En 1981 una expedición japonesa alcanza la cima por la arista suroeste abriendo una nueva vía (anteriormente en esta ruta habían fracasado dos expediciones británicas dirigidas por Chris Bonington). En esta expedición se alcanza por primera vez la punta oeste del K2 (8230 m), que no es considerada una cumbre secundaria.

Otra notable ascensión fue la realizada por una nueva expedición japonesa que llegó a la cima por la difícil arista norte (ver descripción de rutas más adelante), desde la parte china de la montaña, en 1982. El equipo de la “Asociación de Montañismo de Japón” dirigido por Iso Shinkai y Masatsugo Konishi puso tres miembros en la cima, Naoe Sakashita, Hiroshi Yoshino, y Yukihiro Yanagisawa, el 14 de agosto. Sin embargo, Yanagisawa murió al caerse durante el descenso. Otros cuatro miembros alcanzaron la cima al día siguiente.

En 1983 tienen lugar las dos primeras expediciones españolas (ambas sin éxito): una expedición Navarra por el espolón de los Abruzzos, y otra de Al filo de lo imposible que alcanza los 8.250 m. por la vía japonesa de la cara oeste.

En el año 1986 el ascenso a la montaña se populariza: además de varias ascensiones por el espolón de los Abruzzos (una de ellas lleva a la cumbre a los 2 primeros españoles en conseguirlo, Mari Abrego y José María Casimiro), Jerzy Kukuczka y Tadeusz Piotrowski abren la cara sur por el espolón central (aunque Piotrowski fallecerá durante el descenso), una expedición checo-polaca consigue llegar a la cima por la “Magic Line” del espolón SSO y Tomo Cesen abre inaugurando en solitario el pilar derecho de la cara sur, ruta que aún lleva su nombre. Además, Wanda Rutkiewicz y Liliane Barrard se convierten en las primeras mujeres en llegar a la cima. A pesar de los éxitos, resulta un año muy trágico (ver La Tragedia del K2), ya que fallecen 13 alpinistas: los estadounidenses Alan Pennington y John Smolich, los franceses Liliane y Maurice Barrard, el italiano Renato Casarotto, los polacos Dobroslawa Wolf, Tadeusz Piotrowski y Woiciech Wröz, el pakistaní Mohammed Ali, los austriacos Alfred Imitzer y Hannes Wieser y los ingleses Alan Rouse y Julie Tullis. Kurt Diemberger lo relata en su libro “K2, nudo y destino”.

En 1995, tras hacer cima, el brusco cambio de las condiciones atmosféricas sorprende a la cordada aragonesa formada por Javier Escartín, Javier Olivar y Lorenzo Ortiz. Fallecieron los tres. También mueren la británica Alison Heargraves, el neozelandés Bruce Grant y el canadiense Jeff Lakes.

La escalada del K2 más importante realizada por alpinistas españoles fue en el año 2004, cuando una cordada catalana integrada por Oscar Cadiach, Manel de la Matta y Jordi Corominas ascendieron por la “Magic Line”, la segunda ruta más difícil y peligrosa de la montaña (calificada por Reinhold Messner como “ruta suicida”) y que solamente había sido subida una vez anterior. La cima fue alcanzada por Jordi Corominas, que realizó el descenso por la más habitual vía de los Abruzzos, mientras que Manel de la Matta falleció de agotamiento (posiblemente complicada por peritonitis) bajando la “Magic Line” conjuntamente con Cadiach.

Hoy en día, la montaña ha sido escalada por todas sus aristas. Aunque la montaña es de menor altura que el Everest se considera que es más difícil de ascender por su terrible climatología y su mayor altura comparativa respecto al terreno circundante. Se dice que la montaña representa la escalada más difícil de mundo, de ahí su sobrenombre de “La Montaña Salvaje”. Hasta agosto de 2004, sólo 246 personas han conseguido ascenderla,​ sin comparación con las 2238 que han logrado subir al Everest. Al menos 56 personas han muerto en el intento. 13 montañeros de distintas expediciones murieron en 1986 en la que ha sido la peor temporada hasta la fecha, denominada “La Tragedia del K2”.

La leyenda dice que el K2 tiene una maldición para las mujeres. La primera mujer en alcanzar la cumbre fue Wanda Rutkiewicz de Polonia en 1986. Las siguientes cinco mujeres en alcanzar la cumbre han muerto (tres de ellas en el descenso y las otras dos ascendiendo otros ochomiles). Rutkiewicz también murió en el Kangchenjunga en 1992. Sin embargo, la maldición parece haberse roto en 2004 cuando la española Edurne Pasabándescendió con éxito, aunque a costa de perder por congelación dos falanges de los dedos del pie, que debieron ser amputados. De nuevo en 2006, Nives Meroi de Italia y Yuka Komatsu de Japón consiguieron ser, respectivamente, la séptima y octava mujeres en alcanzar y descender el K2.

Gran parte de los ascensos al K2 se han realizado sin utilizar oxígeno, normalmente por expediciones ligeras en estilo alpino,​ sin embargo, en la temporada 2004 hubo un gran incremento en el uso de oxígeno: 28 de los 47 ascensos se realizaron con oxígeno ese año.​ Sólo ha habido tres montañeros en la historia que han sido capaces de subir esta montaña mítica en dos ocasiones, entre ellos el español Juanito Oiarzabal.

Accidentes notables

Al margen de la terrible Tragedia del K2, ocurrida en 1986 y ya mencionada con anterioridad, el 2 de agosto de 2008, once expedicionarios perdieron la vida cuando bajaban al campo base, cuando se les vino encima un alud de nieve que terminó por arrastrarlos y sepultarlos.

 

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